El Amor de Dios hecho Corazon
sábado, junio 27
 
San Isidoro de Sevilla (* 556 - + Sevilla, 636): ¿Se pueden aplicar sus palabras también hoy?
"Oh hombre ¿por qué desconfías tanto? ¿por qué pierdes toda esperanza? ... Sacude la tristeza, deja de estar triste, rechaza de tí la tristeza, no sucumbas a la aflicción, no te entregues a la desesperación"

"Es imposible que seas hombre y no experimentes angustia. El dolor y la tristeza son comunes a todos".

"Para prueba son todas estas cosas que sufres; no murmures, pues; no blasfemes, no digas ¿por qué padezco calamidades? Sin más bien dí: pequé y no recibí lo que merezco, no siento giual venganza de mi pecado, soy menos herido de lo que merecía, conozco que, según la medida del crimen, es menor l retribución de la venganza"80. Todos los males de este mundo son nada en comparación con los tormentos del infierno, merecidos por el pecado. Nada sucede sin la permisión de Dios, incluso para ser atribulado, el adversario necesita recibir de Dios la licencia para llevar a cabo sus planes".

"Escudriña tu conciencia, atiende a tu mente, examínate, háblale a tu corazón, considera tus propios méritos. Justamente eres reprendido, justamente eres flagelado, juzgado eres en certero juicio... Justa tormenta te quebranta, oprímete la pena de justicia. Pero no obras nada bueno, recto, razonable, justo, nada hay en tí de santidad, ni de pudor, ni recuerdo de tu maldad; nada hay en tí digno de Dios. Cada día pecas, cada día resbalas, cada día vas precipitadamente a peor"

"No sigas errando por más tiempo, miserable; muda el mal a mejor; pon fin al pecado, pon ley a la maldad. Ten de la culpa mesura, tenga término la iniquidad; considera la magnitud de tus delitos y, al menos, por azotado, reconoce tus culpas".

Oremos:
"¡Espíritu Santo y Señor!, aquí estamos, impedidos por la gravedad del pecado, pero especialmente congregados en tu nombre...
Ya que amas la perfecta justicia, no permitas que nosotros la perturbemos.
Que la ignorancia no nos desvíe de lo que es recto,
ni nos incline la simpatía,
ni nos corrompan las dádivas,
o la acepción de personas."
(San Isidoro, Patrón de Internet)
Y por qué, se preguntarán algunos. Pues muy sencillo: San Isidoro compiló todo el saber de su tiempo, y lo puso ordenadamente, con mucha racionalidad, en su obra “Etimologías”. Exactamente, lo que hace Internet. La obra de San Isidoro de Cartagena perduró 7 siglos. Por supuesto que con muchos errores, pero esos errores eran los de su tiempo, no los de San Isidoro. Él compiló lo que había. Y, hasta en eso se adecua a Internet: porque, seamos sinceros, por Internet viaja cada camello y mixtificación, que sonrojaría al mismísimo San Isidoro, si levantara cabeza.

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