El divorcio está convirtiéndose en epidemia que amenza a la sociedad.

La dimensión pública de las rupturas matrimoniales ha sido el tema de un reciente informe del Institute of Marriage and Family Canada. Titulado, "Opciones Privadas, Costes Públicos: Cómo nos cuestan a todos las Familias Rotas",
"Lo que es motivo de preocupación privada cuando ocurre a pequeña escala se convierte en motivo de preocupación pública cuando alcanza proporciones de epidemia".
"Cuando las familias fracasan, como con tanta frecuencia ocurre hoy en día, nos queda al resto de nosotros, a través de las agencias e instituciones del gobierno, el pagar estos fracasos", comentaba el informe.
"Que las parejas estén casadas o no es, según muchos estudios sociales, un elemento de predicción notablemente exacto del resultado para los niños, incluso cuando se excluyen los factores económicos", indicaba el informe.
Toda una serie de parámetros sociales, como el consumo de drogas, los resultados académicos, la salud y la felicidad, se ven afectados por las estructuras familiares. Tanto a niños como a adultos les va mucho mejor en una situación de matrimonio estable. (más)
Vea también: Divorcio, sus causas y sus efectos.
Etiquetas: Costos, divorciados, Divorcios, Efectos negativos, Estructura Familiar, hijos
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Dejen una parroquia sin sacerdote veinte años y adorarán a las bestias".
El santo párroco de Ars sobre el sacerdote y el sacerdocio: "El Sacerdocio: es el Amor del Sagrado Corazón de Jesús".Y sobre el Espíritu Santo:
"Si yo encontrara a un sacerdote y a un ángel, yo saludaría primero al sacerdote y después al ángel. Éste es amigo de Dios, pero el sacerdote ocupa su lugar".
"Todo nos llega por medio de un sacerdote".
"Ustedes no podrán señalar un solo beneficio de Dios, sin encontrar al lado de este recuerdo, la imagen de un sacerdote".
"El sacerdote no se llega a comprender si no es en el cielo".
"El sacerdote debe siempre permanecer sacerdote para responder a las necesidades de las almas".
"Cuando se quiere destruir la religión, se comienza por atacar a los sacerdotes".
"La sociedad, sin la presencia de los sacerdotes, vuelve a la barbarie".
"El Espíritu Santo es quien conduce las almas; sin Él, el alma nada puede. El alma poseída por Él es como una vid, de donde brota una vino sabroso cuando se la presiona. Sin el Espíritu Santo, el alma es como una piedra de donde nada se puede obtener".
"El Espíritu Santo es como el jardinero que cultiva nuestra alma".
"El Espíritu Santo es quien nos hace distinguir la verdad de la mentira, el bien del mal".
"Quienes se dejan conducir por el Espíritu Santo experimentan toda clase de felicidad, más allá de ellos mismos; en cambio, los malos cristianos se revuelcan entre espinas y piedras".
"Los que piensan que la práctica de la religión es aburrida, es que no tienen al Espíritu Santo".
"En el cielo, nos alimentaremos del aliento (Espíritu) de Dios".
Etiquetas: Almas, sacerdocio, sacerdotes, Santo Cura de Ars
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9. La Máquina no arrancó: La Misa - requiere participación
Un maestro impresor de una imprenta mediana había hecho un invento. Él dijo: "He ganado la lotería". Con su invento ahorró no sé cuanto dinero respecto al costo de la impresión de un periódico. En adelante se necesitaría menos obreros y se podría hacer los trabajo a menos costo que los demás periódicos. Hizo que armaran una nueva imprenta. La fábrica que armó la nueva imprenta le ofreció participar en una nueva producción de imprentas haciéndolo socio de la empresa. Durante el montaje le vino la idea cómo hacer trabajar la imprenta más silenciosamente. En fin era un éxito. Llegó el día cuando la nueva máquina iba comenzar a imprimir. Puesto que la imprenta era la empresa más importante de la pequeña ciudad, vino el alcalde para la inauguración. Él pensaba que seguramente habría mayores ingresos para la ciudad. La prensa envió a sus reporteros. Habían invitado al párroco y al director del colegio. En el patio se vieron varios autos. El maestro impresor estaba muy nervioso. Cuando dio la bienvenida a los invitados, tartamudeó varias veces. Varios de los invitados consideraban necesario hacer un discurso. Suerte que el párroco no habló esta vez, si no la inauguración habría durado mucho más. Finalmente dijo al maestro impresor: "Vamos a poner en marcha a la maquina". Se acercó y accionó una manivela. Enseguida se escuchaba el movimiento del motor. Se percibía el olor de la tinta. Uno de los invitados dijo algo sobre la hermosura de la técnica. Pero no salió ni una hoja de la imprenta, menos aún una hoja impresa. Los invitados no se dieron cuenta aun. El maestro impresor corrió de un lado al otro. Los ayudantes no entendían nada. Todo el ajedreo era en vano. La nueva máquina no funcionaba. Entonces dijo el aprendiz más joven: "No han apretado el botón del alimentador de papel." Era verdad. Alguien apretó el botón del alimentador de papel y enseguida la maquina escupió una hoja después de otra con una velocidad infernal, una hoja mejor impresa que la otra. El alcalde expresó su admiración. El párroco dijo: "La mejor máquina no sirve si no se le da algo con que trabajar".
Esto vale también de la Santa Misa. Es un "invento" del Espíritu Santo. En ella vive y actúa el poder de Jesucristo, nuestro Señor. En ella viene Dios a nosotros. Él nos da participación en el sacrificio de la cruz. Es el cielo en la tierra. En ella se nos regala como en Pentecostés la septiforme gracia del Espíritu Santo. ¡Sin embargo, sin embargo! Si nos quedamos lejos porque nos aburre la Misa, no aprovecha nada de toda esta gloria. Cuando dormimos o soñamos en la Santa Misa no puede soplar la tempestad de Pentecostés. Hay que "apretar el botón": abrirse a la Misa, entrar en ella para que pueda ejercer su poder en nosotros.
Cuando uno deja pasar la Misa, aunque esté presente, sin rezar, sin pensar, sin cantar, sin una palabra para su Señor y Salvador, quizás encerrado en sí mismo porque está de pleitos con alguien, éste está presente exteriormente pero no en su interior. Cuando uno está enfermo y tiene que renunciar a la Misa y sigue la misa rezando y meditando, leyendo quizás en su misal, siguiendo una Misa en la radio o la televisión, éste no está exteriormente pero lo está en lo interior. Con corazón y boca, con alma y cuerpo presente en el sacrificio de Cristo - este es el botón misterioso.
Vea: Eucaristía, Cumbre de la Unión del Hombre con Dios.
Etiquetas: Domingos, Eucaristías, intimidad, Jesucristo, Memorial, oración, Palabra de Dios, Sacramentos, Sacrificio, salvación, Santa Misa, unión
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San Isidoro de Sevilla (* 556 - + Sevilla, 636): ¿Se pueden aplicar sus palabras también hoy?
"Oh hombre ¿por qué desconfías tanto? ¿por qué pierdes toda esperanza? ... Sacude la tristeza, deja de estar triste, rechaza de tí la tristeza, no sucumbas a la aflicción, no te entregues a la desesperación""Es imposible que seas hombre y no experimentes angustia. El dolor y la tristeza son comunes a todos".
"Para prueba son todas estas cosas que sufres; no murmures, pues; no blasfemes, no digas ¿por qué padezco calamidades? Sin más bien dí: pequé y no recibí lo que merezco, no siento giual venganza de mi pecado, soy menos herido de lo que merecía, conozco que, según la medida del crimen, es menor l retribución de la venganza"80. Todos los males de este mundo son nada en comparación con los tormentos del infierno, merecidos por el pecado. Nada sucede sin la permisión de Dios, incluso para ser atribulado, el adversario necesita recibir de Dios la licencia para llevar a cabo sus planes".
"Escudriña tu conciencia, atiende a tu mente, examínate, háblale a tu corazón, considera tus propios méritos. Justamente eres reprendido, justamente eres flagelado, juzgado eres en certero juicio... Justa tormenta te quebranta, oprímete la pena de justicia. Pero no obras nada bueno, recto, razonable, justo, nada hay en tí de santidad, ni de pudor, ni recuerdo de tu maldad; nada hay en tí digno de Dios. Cada día pecas, cada día resbalas, cada día vas precipitadamente a peor"
"No sigas errando por más tiempo, miserable; muda el mal a mejor; pon fin al pecado, pon ley a la maldad. Ten de la culpa mesura, tenga término la iniquidad; considera la magnitud de tus delitos y, al menos, por azotado, reconoce tus culpas".
Oremos:
"¡Espíritu Santo y Señor!, aquí estamos, impedidos por la gravedad del pecado, pero especialmente congregados en tu nombre...(San Isidoro, Patrón de Internet)
Ya que amas la perfecta justicia, no permitas que nosotros la perturbemos.
Que la ignorancia no nos desvíe de lo que es recto,
ni nos incline la simpatía,
ni nos corrompan las dádivas,
o la acepción de personas."
Y por qué, se preguntarán algunos. Pues muy sencillo: San Isidoro compiló todo el saber de su tiempo, y lo puso ordenadamente, con mucha racionalidad, en su obra “Etimologías”. Exactamente, lo que hace Internet. La obra de San Isidoro de Cartagena perduró 7 siglos. Por supuesto que con muchos errores, pero esos errores eran los de su tiempo, no los de San Isidoro. Él compiló lo que había. Y, hasta en eso se adecua a Internet: porque, seamos sinceros, por Internet viaja cada camello y mixtificación, que sonrojaría al mismísimo San Isidoro, si levantara cabeza.
Etiquetas: Castigos, Corrección, Penitencias, San Isidoro de Sevilla, Sufrimientos
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Arrodillarse en adoración ante el Señor es una profesión de libertad
Arrodillarse en adoración ante el Señor (...) es el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy. Arrodillarse ante la Eucaristía es una profesión de libertad: quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea. Nosotros los cristianos, sólo nos arrodillamos ante el Santísimo Sacramento" (Benedicto XVI).En su obra "El espíritu de la liturgia", el entonces Cardenal Ratzinger daba respuesta a la objeción que juzga que la cultura moderna es refractaria al gesto de "arrodillarse". Con clarividencia y profunda convicción afirmaba que "quien aprende a creer, aprende también a arrodillarse. Una fe o una liturgia que no conociese el acto de arrodillarse estaría enferma en un punto central".
Vea: Adoración del Santísimo Fuente de Vida para la Iglesia.
Etiquetas: adoración, Arrodillarse, Benedicto XVI, Santísimo Sacramento
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Cartas de Santa Catalina de Siena a y sobre los políticos
Carta 245 a Pietro Tomomei: "Hay muchos que reinan sobre ciudades y castillos pero no pueden controlarse a sí mismos. De esta manera tal reinado es miserable e inestable".Carta 121 al gobierno de Siena: "Aquellos que no no pueden gobernarse sí mismos no son aptos ni capaces de gobernar a los demás".
Carta 367: "Ese hombre miserable, constituido para gobernar la ciudad (y ni puede gobernarse a sí mismo), se hace el ciego y hasta llega a declarar culpables a los inocentes y declara inocentes a los culpables".
Conozca a Santa Catalina de Siena
Etiquetas: Doctora de la Iglesia, Gobiernos, políticos, Santa Catalina de Siena, santos
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"¡Oh, qué grande es el sacerdote! Si se diese cuenta, moriría...
Benedicto XVI ha escrito una carta a los sacerdotes con ocasión de la apertura del año sacerdotal citando al santo cura de Ars:"Un buen pastor, un pastor según el Corazón de Dios, es el tesoro más grande que el buen Dios puede conceder a una parroquia, y uno de los dones más preciosos de la misericordia divina" (Santo cura de Ars). Hablaba del sacerdocio como si no fuera posible llegar a percibir toda la grandeza del don y de la tarea confiados a una criatura humana: "¡Oh, qué grande es el sacerdote! Si se diese cuenta, moriría... Dios le obedece: pronuncia dos palabras y Nuestro Señor baja del cielo al oír su voz y se encierra en una pequeña hostia...". Explicando a sus fieles la importancia de los sacramentos decía: "Si desapareciese el sacramento del Orden, no tendríamos al Señor. ¿Quién lo ha puesto en el sagrario? El sacerdote. ¿Quién ha recibido vuestra alma apenas nacidos? El sacerdote. ¿Quién la nutre para que pueda terminar su peregrinación? El sacerdote. ¿Quién la preparará para comparecer ante Dios, lavándola por última vez en la sangre de Jesucristo? El sacerdote, siempre el sacerdote. Y si esta alma llegase a morir [a causa del pecado], ¿quién la resucitará y le dará el descanso y la paz? También el sacerdote... ¡Después de Dios, el sacerdote lo es todo!... Él mismo sólo lo entenderá en el cielo".Estas afirmaciones, nacidas del corazón sacerdotal del santo párroco, pueden parecer exageradas. Sin embargo, revelan la altísima consideración en que tenía el sacramento del sacerdocio. Parecía sobrecogido por un inmenso sentido de la responsabilidad: "Si comprendiéramos bien lo que representa un sacerdote sobre la tierra, moriríamos: no de pavor, sino de amor... Sin el sacerdote, la muerte y la pasión de Nuestro Señor no servirían de nada. El sacerdote continúa la obra de la redención sobre la tierra... ¿De qué nos serviría una casa llena de oro si no hubiera nadie que nos abriera la puerta? El sacerdote tiene la llave de los tesoros del cielo: él es quien abre la puerta; es el administrador del buen Dios; el administrador de sus bienes... Dejad una parroquia veinte años sin sacerdote y adorarán a las bestias... El sacerdote no es sacerdote para sí mismo, sino para vosotros" (Benedicto XVI, carta a los sacerdotes al comenzar el año sacerdotal)
(más)
Etiquetas: sacerdocio, sacerdotes, santidad, santos, Vocación sacerdotal
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El Corazón traspasado, el don perfecto del Padre para un mundo nuevo
“El momento de iluminación” del P. Chevalier, Fundador de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús, se dio al contemplar el Corazón traspasado de Jesús. Si el carisma es un modo de ver al Jesús de los evangelios, como nos enseñó el P. Cuskelly, el recordado Superior General, entonces este fue el modo único, muy especial, del P. Chevalier de ver al Jesús de los evangelios. Este fue para él su momento de gracia, el momento culminante de entender y experimentar todo lo que Dios quería decirnos. Como dice él mismo: “El Verbo, salido del Corazón del Padre, hace surgir el mundo de la nada; y del Corazón del Verbo Encarnado, traspasado en el Calvario, veo surgir un mundo nuevo, el mundo de los elegidos” Y esta creación, tan fecunda, llena de esplendor e inspirada por el amor y la misericordia, es la Iglesia, el Cuerpo místico de Cristo, que mantiene presente esta nueva creación sobre la tierra hasta el fin de los tiempos” (p. 79 de Quince días con Julio Chevalier, cf. SCJ 145-146). ¡Del corazón del Padre surgió el mundo; del Corazón del Verbo Encarnado, abierto por la lanza, surgió un mundo nuevo! El Corazón de Jesús atravesado por la lanza es el regalo más perfecto que podía darnos y el no va más. El corazón traspasado es la culminación de un amor tan grande que da sentido a la Encarnación y la lleva a la perfección. No hay ningún don más perfecto ni un acto de amor más perfecto. El Corazón abierto se convirtió en el camino por el que Dios podía libremente descender para encontrar al hombre y por el que el hombre podía libremente ascender para encontrarse con Dios. El Corazón abierto se convirtió en aquel túnel de doble dirección que hace posible que Dios venga a nosotros y que nosotros vayamos a Dios.
El Padre Fundador, viendo surgir un mundo nuevo, una creación nueva, y que estaba naciendo un Pueblo de Dios nuevo, entendió de verdad no sólo los símbolos sacramentales de la sangre y el agua que brotaban del Corazón de Jesús cuando lo traspasó el centurión, sino también el amor de Dios fiel y comprometido que anima al hombre a “sacar agua con gozo de las fuentes de la salvación”. El hombre está desde ahora autorizado a ir a la fuente, “a sacar agua con gozo de las fuentes de la salvación” (Prefacio de la Misa del Sagrado Corazón, cf. Isaía 12,3). A través del Corazón de Cristo, Dios se encuentra con el hombre y el hombre con Dios. El Corazón es el lugar de encuentro entre Dios y el hombre. Jesús, Dios con nosotros, tiende un puente entre nosotros y el “totalmente otro” de Dios.
Para Julio Chevalier, el principio y el fin de la vida de Jesús son de hecho lo mismo. Jesús crucificado explica la Encarnación- cómo “tanto amó Dios al mundo que le dio su Hijo único” (Jn. 3, 16). El Corazón traspasado es de verdad la culminación de la Encarnación. “Mirarán al que traspasaron” (Jn. 19, 37b). Y aquel al que traspasaron se convierte en salvación de los que le miran.
Uno de los dones del Corazón abierto de Jesús es que el hombre puede dar a otros la vida que le ha sido dada. Puesto que él puede ahora “sacar agua con gozo” de la fuente de la vida, puede compartir con los demás esa inagotable agua que da vida. Así es como irán surgiendo una creación nueva, y una multitud de gentes. Esto es, al mismo tiempo, un reto para todos nosotros para trabajar por la justicia y la paz, y la salvaguarda de la Creación. La plenitud de vida que promete Jesús (Jn. 10, 10) abarca todo lo que promueve la vida y el amor, y fortalece lo que da vida, y una vida con más sentido- igualdad, justicia, fraternidad, amor, promoción de la dignidad humana, y la defensa de un mundo que dé vida y la conserve.
Por una parte, Jesús, al revelarnos el amor compasivo del Padre con nosotros, nos atrae hacia Él. Por otra parte, nos envía a la misión y nos da fuerza para ser evangelizadores de ese amor que salva. Esta es, también, nuestra tarea, llevar los demás a Jesús, a la vida eterna que él prometió. ¡Que el Corazón de Jesús sea amado en todas partes!
¡Feliz Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús!
Etiquetas: Corazón traspasado, Mundo nuevo, Sagrado Corazón de Jesús
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Mamá, ¿tienes novio?
De visita en casa de mis tíos, me divierte ver a mi prima grande prepararse cuando espera a su novio; toda contenta se peina, perfuma y pinta los labios, se viste muy guapa y corre de un lado a otro de la casa, arreglando todo con detalle para que su "mi amor" no encuentre defecto alguno en el entorno. Entonces llega el novio oliendo a mucha loción y cuando se miran...¡uff!, parece que flotan en el aire. Se abrazan con ternura y ella le ofrece algo de tomar junto con las galletas que le preparó durante la tarde.
Además, el celebra todo lo que ella le prepara para cenar con esmero. Luego se sientan a platicar tontería y media por horas, después de lograr que los niños desaparezcamos de la sala; se escuchan el uno al otro sin perder detalle ni soltarse sus manos, hasta que al susodicho no le queda mas remedio que despedirse cuando mi tío empieza a rondar con la almohada bajo el brazo.
Al día siguiente le pregunto a mi mamá quién es su novio, y me dice muy sonriente que su novio es mi papá. - "No mami en serio..." pero ella insiste.
¿Cómo va a ser mi papá su novio?. ¡En primera, él nunca llega con un ramo de flores, ni chocolates; sí le da un regalo a mamá en su cumpleaños y navidad, pero nunca he visto que el novio de mi prima se presente con una licuadora o dinero para que se compre algo. Además mamá no pone cara de Blanca Nieves cuando papá llega del trabajo, ni él sonríe como príncipe azul cuando la mira.
Mamá no corre a arreglarse el peinado, ni a pintarse los labios cuando suena el timbre de la puerta y apenas voltea a verlo para decir "hola" porque está revisando las tareas. El saludo de mi papá, en vez de "hola mi vida" es "Hola ¡que día!" y de inmediato se pone en la peores fachas para estar cómodo.
En lugar de "¿qué se te antoja de cenar?"; Mi mamá le pregunta temerosa "Qué, ¿quieres cenar?" y cuando creo que papá le va a decir "Que bonita te ves hoy", le pregunta "¿no viste donde quedó el control de la televisión?".
Los novios se dicen cosas románticas como "¡cuánto te amo!", en vez de "¿fuiste al banco?". Mi prima y su novio no pueden dejar de mirarse. Cuando mamá pasa delante de papá, el inclina la cabeza para no perder detalle de lo que hay en la tele.
A veces, papá le da un abrazo sorpresa a mamá, pero ella tiene que zafarse por que siempre está a las carreras.
Además, mis papás sólo se dan la mano cuando en Misa el padre dice "dense fraternalmente la paz" . Yo creo que ella me dice que son novios para que no me entere de que "cortaron" cuando se casaron. La verdad es que mi mamá no tiene novio y mi papá no tiene novia.
Qué aburrido... ¡SOLO SON ESPOSOS! (Mario Manuel Valverde A)
Vea: Vivir y gozar el matrimonio.
Etiquetas: Comunicación en el Matrimonio, fidelidad, Matrimonios
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8. Llegó una hora demasiado temprano: La Misa - Una Fiesta del Cielo
San Félix de la casa real francesa de los Valois había dejado la corte real, se había hecho monje y había fundado la orden de la Santísima Trinidad para la liberación de los prisioneros. En aquel entonces fueron capturados muchos cristianos por los sarracenos o los corsarios en pequeñas batallas navales y llevado a África del Norte. Muchos, muchísimos le deben al santo, a su obra y a sus religiosos la libertad y la vida. Estos tenían un voto especial: si no había ya había dinero para rescatar a los cristianos, ellos mismos se entregarían al cautiverio en reemplazo de los prisioneros para lograr así su libertad. Félix había llegado a los 85 años. Se celebraba la Fiesta de la Navidad. Luego de una colación austera en la Nochebuena los monjes habían cantado las vísperas (= la oración de la tarde de la Iglesia). Luego se acostaron para dormir unas horas para estar descansados para la celebración de la Misa más importante de la fiesta, la Misa de Gallo a medianoche. El santo escuchó que el reloj daba las 11.30. Se alistó rápidamente y bajó a la capilla unos minutos antes de las doce. El recinto estaba pródigamente iluminado, en todas partes ardían velas y lámparas de aceite. Las ramas de los pinos derramaban su perfume. Pero Félix se admiraba porque veía que todos los asientos del coro estaban ocupados. Se fue a su asiento y a pesar de su severo recogimiento habitual no podía impedir de echar una mirada alrededor. Miraba y vio que ninguno de sus monjes estaba presente. En sus asientes estaban sentados los santos ángeles de los cuales irradió una luz esplendorosa. En el lugar del Superior de la Orden estaba sentada la Madre de Dios, la Virgen María. Algunos ángeles eran los salmistas y entonaron los himnos y salmos. Otros ángeles proclamaron las lecturas. Todo el coro de los ángeles cantaba los salmos con sus antífonas como es costumbre en Navidad. Lo especial era que esta celebración tenía una armonía especial, celestial. Las voces entonaban con precisión, las ceremonias eran llevadas con suma solemnidad; había una especie de gloria que los cubría todo. A Félix se le rebosó el corazón de gozo. Nunca había vivido así una Navidad.
Por fin llegaron los monjes del convento. Es que el santo se había levantado una hora demasiado temprano. Los frailes preparaban todo para la celebración de la Misa e Gallo y los cantos de la celebración de Navidad. Descubrieron a su venerado patriarca sentado en su lugar, inmóvil, el rostro inundado de alegría. Le preguntaron: "¿Qué ha sucedido?". Les dijo: "Ya he celebrado la Navidad con los ángeles y la Madre de Dios, la Virgen María. No me distraigan o no podré seguirles en el canto de los salmos". Luego inclinó su cabeza sobre el libro de los salmos. Había muerto. Podía continuar la celebración de Navidad en el cielo y cantar con los ángeles.
Los monjes comenzaron pronto la Misa de medianoche. No estaban tristes por la muerte de su fundador. Su corazón estaba lleno de alegría porque sabían que los ángeles ya habían comenzado a celebrar la fiesta y que ellos cantaban en el lugar de los ángeles.
No hay por qué envidiar a estos buenos monjes. Una fiesta celestial la tenemos nosotros también, cada domingo, cada día. Es la Santa Misa. Cuando viene Cristo, vienen con Él todos sus santos.. Él viene para orar con nosotros, para hablarnos, para ser nuestro sacrificio y nuestra comida. Allí no pueden faltar los santos ni los ángeles.
Los ángeles y santos son mencionados en la Santa Misa. Alrededor de cuarenta nombres son proclamados en el cánon romano(= las oraciones de la Misa alrededor de la consagración). El canto de Santo, Santo nos hace unirnos al canto de los ángeles. Esto no se hace en sueños o por medio de ritos rutinarios. Cuando se llama a los santos ellos están invisiblemente presentes. Se menciona a los ángeles, se canta su canto. Ellos están allí y cantan con nosotros. Ángeles y santos rodean invisiblemente el altar durante la Santa Misa. Ellos llevan nuestros dones al Padre. Ellos hacen de la Misa una fiesta del cielo en medio de nosotros.
Eucaristía ayer, hoy y siempre.
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7. La Campana Ambulante: La Misa - Obligación
En una ciudad grande vivía un muchacho llamado Carlos Enrique al que le encantaba ir a Misa los domingos. Un día, un chico que no valía la pena le dijo: "La Misa es aburrida. Hoy en día nadie va a Misa". Al muchacho le impresionó tanto este comportamiento fatuo que el domingo siguiente no entró a la iglesia sino que se fue al estadio. Había competencias de natación. Su madre se dio cuenta que el vástago ya no iba a Misa. No dijo nada. Solo acotó de pasada: "Quien no va a Misa, a este lo recoge la campana grande de la Iglesia. Baja de la torre, persigue al renegado, lo recoge bajo su manto y lo lleva a la iglesia".También el domingo siguiente y subsiguiente, Carlos Enrique dio un rodeo en lugar de ir a Misa y fue al estadio. El cuarto domingo era igual. Las campanas tocaban. El jovencito salió de casa en dirección a la iglesia, dio un rodeo y fue al estadio. De repente escuchó detrás de él unos pasos apurados, unas sacudidas y un raspar como si le persiguiera un camión pesado con mucha carga. Pensó enseguida: "Es laa campana grande de la torre del templo". Se puso pálido como un muerto. Quiso escapar pero la campana lo alcanzó, lo cubrió con su manto. Quiera o no tenía que ir con ella. Así lo llevó la campana de regreso a la iglesia.
"El muchacho al que han traído a la emergencia aún no despierta; sigue inconsciente", dijo la enfermera por teléfono al médico residente. Los padres llegaron al hospital preocupadísimos. La enfermera los llevó a la cama del accidentado. Su brazo izquierdo estaba enyesado, su cabeza cubierta de vendas. Cuando sus padres se acercaron a la cama abrió los ojos. Miraba y miraba. Luego preguntó: "¿Dónde estoy?" Cuando, alejándose de la iglesia cruzaba la pista para llegar al estadio, realmente le habían alcanzado y perseguido unas sacudidas. El remolque de un camión había hecho un movimiento brusco y había golpeado al muchacho. Este fue lanzado contra un árbol donde quedó en el suelo, sangrando e inconsciente. El camión siguió su camino. Un momento más tarde llegó ayuda. Una ambulancia lo llevó a la emergencia del hospital. Allí lo lavaron, lo limpiaron, lo vendaron y le pusieron cantidad de inyecciones. Al despertar de su inconsciencia había soñado. En el sueño se cumplió el aviso de su mamá. El ruido del camión se convirtió en el sueño en la carrera de la campana. El sueño hizo del choque y de la caída una campana que lo tapó con su manto para hacerlo regresar al templo.
Por eso, después de preguntar dónde se encontraba, lo primero que dijo Carlos Enrique era": De ahora en adelante iré a Misa todos los domingos". Más tarde dijo: "No es por lo de la campana. Es que he leído en los días que tenía que pasar en el hospital un relato que dijo lo siguiente: "Cuando arreció la persecución de los cristianos en África del Norte, los soldados tomaron preso en la pequeña ciudad de Abilene a un grupo de cristianos. Se les condenó a muerte sólo porque iban a Misa los domingos. Se les llama a ellos los mártires del domingo. Dieron su vida en favor de la Misa dominical, ¿y nosotros no queremos dar ni siquiera una hora para ir a la Misa dominical?"
La Misa es nuestro deber. Cada domingo las campanas nos llaman a ella. En cada fiesta grande nos llega su voz: "¡Venid todos! Cristo está presente. A Él queremos cantar". Quien no viene descuida su deber. Quien no viene se excluye de la comunidad del amor y de la gratitud. Actúa como quien que no quiere saber nada de sus hermanos y su de su hermano mayor. Los hermanos - estos son los demás cristianos. El hermano mayor - este es Cristo, el Hijo de Dios. Y murió por nosotros. Por Él tenemos vida - ¿y nos ausentaremos cuando se le ofrece la acción de gracias dominical?
Lea también: La Santificación del Domingo (Juan Pablo II)
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Crisis económica y de salud pública, ¿por qué? ¡hay crisis de valores!

La Iglesia Católica está expectante ante la inminente publicación de la tercera encíclica de Benedicto XVI, con el título de "Caritas in Veritate" (El Amor en la Verdad), que abordará aspectos de la Doctrina Social. Sin lugar a dudas, será un instrumento importante para ayudarnos a realizar una lectura específica sobre las causas morales de la crisis económica en la que estamos inmersos. La reflexión del Papa se promete especialmente interesante, habida cuenta de que en el año 1985, dentro del Simposio "Iglesia y Economía en Diálogo" en Roma, el entonces Cardenal Ratzinger pronunciaba una conferencia ("Market Economy and Ethics"), en la que predecía la crisis que ahora padecemos. Aquel vaticinio del futuro Papa, no estaba fundado tanto en teorías económicas, cuanto en la constatación de la violación de los principios de la justicia social. Dicho de otro modo, los problemas económicos son predecibles cuando tienen unas causas morales, y éstas deben ser abordadas si no queremos que la crisis se cierre en falso...
Con frecuencia oímos hablar de la crisis económica, como si se tratase de una estación cíclica de la naturaleza -la primavera, el verano, el otoño o el invierno-; de forma que la política económica se limita a centrarse en la búsqueda de medidas que alivien el impacto de los malos momentos. Pocos parecen atreverse a reconocer y denunciar las causas morales de esta recesión y a plantear soluciones estructurales que sanen de raíz el problema.
¡Algo parecido a lo sucedido con las recetas para controlar la extensión de la epidemia del SIDA! En este caso el Papa tuvo la valentía de poner el dedo en la llaga, afirmando que era totalmente necesaria la educación en una sexualidad responsable, puesta al servicio de la vocación del ser humano al amor estable. Sus palabras causaron escándalo en quienes pretendían solucionar un problema tan grave, mediante el mero recurso técnico del preservativo.
Salvando las distancias... ¡estamos en las mismas! Sería bastante absurdo suponer que las causas desencadenantes de esta crisis económica vayan a quedar subsanadas por el mero recurso a unos "parches" multimillonarios, que impidan el hundimiento del sistema financiero, obviando los problemas de fondo. (+ Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas) )
Lea también: El Cristiano y la Actividad Económica.
Etiquetas: Benedicto XVI, Crisi económica, Crisis moral, Papa, sexualidad, valores
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De adventista fanático a hijo y predicador de la Virgen María
Bruno Cornacchiola, al fin y al cabo víctima de muy poco amor materno, ha culpado a la Iglesia. Se compró una daga y grabó en ella: "Muerte al Papa". Años después confesó su intención de matarlo al Papa Pío XII quien le dijo: "Habrías regalado a la Iglesia un mártir más y que el arrepentimiento era el mayor perdón.". Le encargó a Bruno a predicar. ¿Qué había pasado? Se le apareció la Virgen María y le jaló la oreja, como hacen las madres con sus hijos díscolos(más).Etiquetas: Apariciones, Madre de Dios, Virgen María, Visiones
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El Rapto frustrado: La Misa - una Fiesta
Un día llegó al colegio de primaria de una antigua y hermosa ciudad de Inglaterra un nuevo muchacho. Un rostro de rasgos fines pero ciertamente un extranjero. Hablaba perfectamente el inglés. Era muy simpático. Todos los niños lo querían enseguida. Jugaba con todos. Cuando alguien había olvidado su lonche le daba el suyo. Unos chicos que vivían bastante lejos observaban que el muchacho llegaba cada mañana con un auto fabuloso del que bajó a unas cuadras del colegio. Un día el administrador del colegio reveló el secreto: " El muchacho es un rey de un país muy lejano. No puede reinar hasta cumplir los diecisiete años. Un regente administra el gobierno mientras tanto. Muchachos, tengan bastante cuidado para que los enemigos no rapten a vuestro pequeño rey.".Lo que mencionó el administrador del colegio de pasada se haría realidad muy pronto. Un buen día los niños salían en masa del colegio. De por sí la calle delante el colegio estaba cerrada a todo tráfico. Pero esta vez se acercó raudamente un auto que paró ante la salida del colegio con las llantas chillando. Dos hombres saltaron del auto y corrían hacia el pequeño rey. Los niños comprendían enseguida. Se agruparon alrededor de su amiguito como un muro viviente. Uno de los muchachos grandes agarró al pequeño rey desde atrás y lo jaló hacia el suelo y se echó encima de él. Lo mismo hicieron otros niños. Lo protegían con su cuerpo. Uno corrió hacia la sala de profesores para pedir ayuda. De la comisaría cercana venían corriendo varios policías. Les gritaron a los secuestradores: "¡Arriba las manos!". Estos estaban tan confundidos por la acción de la muchedumbre de niños que no se atrevían de disparar de manera que se entregaron. El pequeño rey estaba a salvo. Lo habían liberado de una muerte segura. Les dijo a sus compañeros: "Esto lo recordaré siempre".
Pasó un tiempo. La relación con el pequeño rey seguía tan amistosa como al primer día. Un día el profesor dijo: "Niños, avisad a vuestros padres que el gobierno del pequeño reino os ha invitado porque habéis protegido al pequeño rey y le habéis salvado la vida". Había una gran alegría y jolgorio.
El último día de las vacaciones todos tenían que venir al colegio. Un ómnibus estaba esperando en el patio del colegio. Los llevó al palacio veraniego del pequeño rey. Tres días fueron huéspedes del pequeño reino. Allí comenzó para los niños una gran fiesta. Tenían habitaciones como príncipes y princesas. Se les servía la mejor comida. Había en la mañana una hora de clase. Pero no era clase en realidad porque llegaban conocer el pequeño reino. Hasta aprendían algo del idioma del pequeño rey. Podían nadar, montar a caballo, jugar. Lo que más les gustó a los niños fue la tarde de canciones. La sala real estaba iluminada con velas encendidas. Se hacía músico y se brindaban canciones. Los niños cantaron sus canciones propias y aprendieron a cantar nuevas canciones extranjeras.
El día era una sola fiesta. Cuando los niños regresaron a casa no había suficiente tiempo para contar todo lo que habían experimentado. Toda la ciudad participaba en su alegría.
Un rey verdadero ha venido a nosotros en la Navidad. Jesucristo, el Rey de la eterna gloria. Él vive con nosotros nuestra vida. Él camina con nosotros por nuestros caminos. Él nos hace hermanas y hermanos y nos trata como tales.
Vienen los enemigos. Los secuestradores. Ya lo han empujado una vez hacia la oscuridad de la muerte. Fue en Viernes Santo. Pero Jesús ha resucitado de la muerte y ha reunido alrededor de él a sus amigos. Sin embargo, lo secuestradores quieren arrancar a Jesús de en medio de nosotros. Sin consideración irrumpen en nuestras filas.
Ahora depende de nosotros. Echémonos encima de Jesús, nuestro rey. Con cuerpo y vida lo retengamos con nosotros. No debe ser secuestrado de en medio de nosotros. El debe seguir con nosotros, estar con nosotros, vivir con nosotros. Como premio por nuestra fidelidad Jesús, nuestro Rey, nos prepara una fiesta. Esta fiesta es la Santa Misa, donde cantamos: "Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ¡ven, Señor Jesús!".
Allí se no lee del reino de Jesús. Allí, en la oración, aprendemos a hablar en su idioma. Allí cantamos nuestras canciones más hermosas. Allí se nos prepara la maravillosa cena real de la Santa Comunión. Allí existe un mar de alegría, un juego sin fronteras, una única fiesta pascual. ¿Acaso nos quedaremos sentados en nuestra casa?
«La misa es como un poema, no soporta ningún maquillaje»
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Yo creo aunque...

Yo creo en el sol aunque no esté brillando.
Yo creo en el amor aunque no lo sienta.
Yo creo en Dios aunque esté callado.
Fra Elia Cataldo
Vea: La Familia y la Fe
Etiquetas: Amor de Dios, Dios, Familia, Fe cristiana, Sol
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Científico antes ateo ahora creyente: “Tres dimensiones que apuntan a Dios”
El filósofo ateo más influyente del mundo acepta la existencia de Dios:“¿Por qué sostengo esto, después de haber defendido el ateísmo durante más de medio siglo? La sencilla respuesta es que esa es la imagen del mundo, tal como yo la veo, que emerge de la ciencia moderna. La ciencia destaca tres dimensiones de la naturaleza que apuntan a Dios”.
“La primera es el hecho de que la naturaleza obedece leyes. La segunda, la existencia de la vida, organizada de manera inteligente y dotada de propósito, que se originó a partir de la materia. La tercera es la mera existencia de la naturaleza. Pero en este recorrido no me ha guiado solamente la ciencia. También me ayudó el estudio renovado de los argumentos filosóficos clásicos”, señala. (más)
Etiquetas: ateos, Ateísmos, ciencia, Científicos, Investigaciones
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Se llamaron Hansel y Gretel: La Misa - La Comida Real de los Bautizados
La casa estaba situada a la vera del camino. Al otro lado comenzaba el bosque. Aquí vivía una familia a la que todos apreciaban. El hijo mayor se llamaba Juan, su hermana Margarita. Toda la gente solía llamarlos Hansel y Gretel como en el cuento de hadas. Una mañana, durante las vacaciones dijo Hansel: "Mamá, ¿podemos ir a jugar en el bosque"? La mamá contestaba": Sí, pero no se alejen mucho. Cuiden de no apartarse del camino". Los dos jugaban al comienzo frente a la casa. Estaban cazando mariposas. Sin darse cuenta se adentraron cada vez más en el bosque. Ya no sabían dónde estaban.El bosque se volvía a cada paso más espeso y oscuro. Ya no escuchaban nada del camino ni de las casas. Pasaron las horas. Comenzó a llover. El bosque se volvió aterrador. De repente Hansel y Gretel exclamaron: "Allí hay una pradera". Comenzaron a caminar más rápido y se tomaron de la mano. No sólo había una pradera sino también una reja con un portal. Detrás del portón observaron un camino muy cuidado. A la derecha y la izquierda se podía admirar algo como un parque espléndido con flores y arbustos. Cuando se acercaron al portón, éste abrió por sí solo. A unos 100 metros vieron una escalinata y una casa espléndida - un palacio. Desde allí un criado había abierto el portón. Les vino al encuentro. Llevaba una librea colorada muy elegante. Amablemente les preguntó de dónde venían. Les expresó su compasión porque estaban tan mojados por la lluvia y sucios. Les dijo que no debían tener miedo. En primer lugar deberían ponerse ropa seca y luego comer algo bueno. Luego se les llevaría a su casa. Cuando llegaron a la puerta principal del palacio les vino al encuentro una dama distinguida. "He hablado con el rey. Los invita a cenar con él. Es hora que nos preparemos". Primero los llevaron a los dos a un baño cada uno. Mientras se bañaban la dama les preparó la ropa. Gretel recibió un vestido de seda celeste con botones de oro que llegaba hasta los pies. Hansel un traje compuesto de pantalones de seda blanco y saco de seda roja. Ambos con zapatos de hebillas de plata. Tenían el aspecto de príncipes.
Entonces la dama los condujo al comedor real. En la mesa había velas encendidas y platos de oro. Olía a cosas muy ricas. Entró el rey. Era como un padre. Se sentaron y se bendijo la mesa. La dama le dio a cada una rica sopa. El rey les contaba de su reino. Después de un asado jugoso se sirvieron helados con crema de chantilly. Hansel muy secretamente tenía que aflojar su cinturón, tan rica era la comida. Para beber había jugo de uva.
En el entretiempo había oscurecido. El rey dijo: "Es hora que vayan a su casa. He avisado a sus padres. Por eso ellos no están preocupados." Ante la escalinata estaba esperando una limusina. El chofer con uniforme gris oscuro y con adornos de oro les abrió la puerta. Los vestidos viejos los habían lavado, planchado y empacado en una maleta nueva guardándola en la maletera. En un tiempo bravísimo llegaron a su casa. Allí encontraron un patrullero que los esperaba por sí acaso. Los padres apenas se atrevieron de abrazar a Hansel y Gretel tan finos se habían vuelto.
La historia de Hansel y Gretel nos habla de la Santa Misa. A la Misa vienen los bautizados. Se reúnen los hijos de Dios. Como los niños en el bosque así todos los hombres han perdido el camino, han pasado por la tempestad del mal y de mucha suciedad. Entonces Jesús les abre la puerta al Padre. Él muestra a los hombres la casa paternal de la Iglesia. En primer lugar son lavados y limpiados de toda suciedad. Esto se realiza en el sacramento de santo Bautismo, y, cuando hay necesidad, en el sacramento de la Confesión. Recién limpios se les viste con nuevos vestidos, al vestido de la gracia. Como hijos y hijas del Padre eterno son invitados a la mesa. Luego el rey que es Dios hace que sean acompañados a su casa. El camino no es muy lejos. En casa todo es luego alegría y felicidad.
La Santa Misa es la cena real. Quien quiere participar en ella tiene que ser bautizado. Junto con el "baño" del bautismo recibe el vestido del hijo de e Dios. Si los vestidos reales se malogran o se ensucian entonces la madre Iglesia nos lleva aparte y no da un nuevo vestido en el sacramento de la reconciliación. Entonces se puede entrar a la sala de la cena real, puede hablar con el Rey, se puede comer a la luz de las velas encendidas, comer lo más precioso que existe bajo el cielo: la comida celestial. Luego nos sentimos fortalecidos para el camino a casa.
Aquí las cosas suceden de manera diferente del relato del cuento de hadas "Hansel y Gretel". Ellos se perdieron y se encontraron con una bruja. Fueron encerrados y debían ser devorados por la bruja. Tenían que defenderse contra el mal. Era defensa propia.
Nosotros, los que nos hemos perdido, encontramos a Dios, se nos trata como a hijos de Dios y se nos viste con la gloria de Dios. Participamos en el banquete de bodas y llegaremos a nuestra casa en el cielo. El cuento de hadas cristiano de "Hansel y Gretel" no es un cuento, es realidad, es verdad.
Eucaristía Intimidad Total con Dios
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El Papa Sixto V contra el aborto en 1588, el 29 de Noviembre
¿Quién no condenará a gravísimos suplicios la impiedad de aquél que excluye, una alma creada a la imagen de Dios, por la redención de la cual Nuestro Señor Jesucristo derramó su preciosísima Sangre y que es capaz de la Bienaventuranza eterna y que es destinada para el consorcio de los Ángeles, de la bienaventurada visión de Dios, y así ha impedido en cuanto podía a la reparación de las celestiales mansiones y moradas y ha quitado a Dios el servicio de su criatura? ¿y a quién ha privado de la vida a los hijos antes que ellos pudieran ver luz natural o cubrirse con la protección del cuerpo materno de la salvaje y bárbara crueldad?
¿Quién no aborrecerá la libidinosa y sanguinaria crueldad de los hombres impíos, o cruel libídine, que ha procedido hasta tal grado, que procuran venenos para extinguir dentro de las vísceras maternas a los fetos concebidos y derramarlos, afanándose con nefaria fechoría para que perezca su prole antes bien que viva, o si ya vivía matarla? (más)
Etiquetas: Abortados, abortos, Condenas, Recriminaciones, Sixto V
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