El Amor de Dios hecho Corazon
lunes, febrero 8
La estructura de la Liturgia
Así pues, es importante entrar en este coloquio (con Dios). San Benito, en su "Regla", hablando del rezo de los Salmos, dice a los monjes: "Mens concordet voci". La vox, las palabras preceden a nuestra mente. De ordinario no sucede así. Primero se debe pensar y luego el pensamiento se convierte en palabra. Pero aquí la palabra viene antes. La sagrada liturgia nos da las palabras; nosotros debemos entrar en estas palabras, encontrar la concordia con esta realidad que nos precede. Además de esto, debemos también aprender a comprender la estructura de la liturgia y por qué está articulada así. La liturgia se ha desarrollado a lo largo de dos milenios e incluso después de la reforma no es algo elaborado sólo por algunos liturgistas. Sigue siendo una continuación de un desarrollo permanente de la adoración y del anuncio. Así, para poder sintonizar bien con ella, es muy importante comprender esta estructura desarrollada a lo largo del tiempo y entrar con nuestra mens en la vox de la Iglesia.
En la medida en que interioricemos esta estructura, en que comprendamos esta estructura, en que asimilemos las palabras de la liturgia, podremos entrar en consonancia interior, de forma que no sólo hablemos con Dios como personas individuales, sino que entremos en el "nosotros" de la Iglesia que ora; que transformemos nuestro "yo" entrando en el "nosotros" de la Iglesia, enriqueciendo, ensanchando este "yo", orando con la Iglesia, con las palabras de la Iglesia, entablando realmente un coloquio con Dios
Esta es la primera condición: nosotros mismos debemos interiorizar la estructura, las palabras de la liturgia, la palabra de Dios. Así nuestro celebrar es realmente celebrar "con" la Iglesia: nuestro corazón se ha ensanchado y no hacemos algo, sino que estamos "con" la Iglesia en coloquio con Dios. Me parece que la gente percibe si realmente nosotros estamos en coloquio con Dios, con ellos y, por decirlo así, si atraemos a los demás a nuestra oración común, si atraemos a los demás a la comunión con los hijos de Dios; o si, por el contrario, sólo hacemos algo exterior.
El elemento fundamental de la verdadera ars celebrandi es, por tanto, esta consonancia, esta concordia entre lo que decimos con los labios y lo que pensamos con el corazón. El "sursum corda", una antiquísima fórmula de la liturgia, ya debería ser antes del Prefacio, antes de la liturgia, el "camino" de nuestro hablar y pensar. Debemos elevar nuestro corazón al Señor no sólo como una respuesta ritual, sino como expresión de lo que sucede en este corazón que se eleva y arrastra hacia arriba a los demás.
En otras palabras, el ars celebrandi no pretende invitar a una especie de teatro, de espectáculo, sino a una interioridad, que se hace sentir y resulta aceptable y evidente para la gente que asiste. Sólo si ven que no es un ars exterior, un espectáculo —no somos actores—, sino la expresión del camino de nuestro corazón, entonces la liturgia resulta hermosa, se hace comunión de todos los presentes con el Señor (Benedicto XVI).
Etiquetas: Consonancia interior, Estructura, Iglesia, Liturgias, Sintonía
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miércoles, noviembre 19
Los orígenes del cristianismo en Rusia - En la liturgia están presentes Todos los Santos
El príncipe Vladimiro de Kiev habría decidido adherirse a la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla después de haber oído a los emisarios que había mandado a Constantinopla, donde habían asistido a una solemne liturgia en la basílica de Santa Sofía. Dijeron al príncipe: "No sabemos si hemos estado en el cielo o en la tierra... hemos experimentado que allí Dios habita entre los hombres". Dónde habita Dios ahí habitan Todos los Santos. De hecho la fuerza interior de la liturgia ha tenido sin duda un papel esencial en la difusión del cristianismo... Lo que convenció a los enviados del príncipe ruso de la verdad de la fe celebrada en la liturgia ortodoxa no fue una especie de argumentación misionera, cuyas motivaciones les habrían parecido más luminosas que las de las otras religiones. Lo que les impresionó fue, en cambio, el misterio como tal, que yendo más allá de la discusión hizo brillar ante la razón la potencia de la verdad (Card. J. Ratzinger).
¡Cómo no subrayar la importancia del arte del icono, maravillosa herencia del Oriente cristiano, que permite experimentar todavía hoy algo de la liturgia de la Iglesia indivisa: su lenguaje de una gran riqueza y tan profundo echa sus raíces en la experiencia de la Iglesia indivisa, desde las catacumbas romanas hasta los mosaicos de Roma y de Ravena así como de Bizancio!
Lea todo el documento "La Via Pulchritudinis, camino privilegiado de evangelización y de diálogo con el mundo moderno".
Etiquetas: belleza, conversión, Eucaristia, hermosura, Liturgias
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miércoles, octubre 22
¿Por qué no, al celebrar la Eucaristía (= Acción de Gracias), nunca das gracias a Dios
Una formación apropiada ayudará a los fieles a progresar hacia la oración de adoración y de alabanza para participar de verdad en una liturgia vivida en su plenitud de belleza que introduce al misterio de fe. Por tanto, es necesario devolver a la liturgia su verdadero ''esplendor” mediante el redescubrimiento del sentido verdadero del misterio cristiano. Es igualmente necesario, al mismo tiempo, enseñar nuevamente a los fieles a asombrarse ante la obra que Dios realiza en nuestras vidas, restituir a la liturgia su verdadero ”esplendor'', toda su dignidad y su intacta belleza, a través del redescubrimiento del significado auténtico del misterio cristiano, y formar a los fieles para hacerlos capaces de entrar en el significado y en la belleza del misterio celebrado, y a vivirlo de modo creíble.La liturgia no es un hacer del hombre, sino una obra divina. Es importante ayudar a los fieles a darse cuenta de que el acto de culto no es el fruto de una "actividad" —un "producto", un "mérito", una "ganancia"—, sino la expresión de un misterio, de algo que no puede ser totalmente comprendido sino que exige ser acogido más que racionalizado. Se trata de un acto puramente libre de cualquier aspecto de eficiencia.
La actitud del creyente en la liturgia se caracteriza por su capacidad de recibir, condición del progreso en la vida espiritual. Esa manera de situarse ya no es espontánea en una cultura en la que el racionalismo pretende dirigirlo todo, incluso los sentimientos más íntimos.
Lea todo el documento "La Via Pulchritudinis, camino privilegiado de evangelización y de diálogo con el mundo moderno".
Etiquetas: Creyente, Egoísmos, Eucaristia, Liturgias, Misterio, Recibir
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