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- ir a midrashim Capítulo 1
1:1
LOS
proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel:
1:2
Para entender
sabiduría y doctrina; Para conocer las razones prudentes;
1:3
Para recibir
el consejo de prudencia, Justicia, y juicio y equidad;
1:4
Para dar
sagacidad á los simples, Y á los jóvenes inteligencia y cordura.
1:5
Oirá el
sabio, y aumentará el saber; Y el entendido adquirirá consejo;
1:6
Para entender
parábola y declaración; Palabras de sabios, y sus dichos oscuros.
1:7
El principio
de la sabiduría es el temor de el Altísimo: Los insensatos desprecian la
sabiduría y la enseñanza.
1:8
Oye, hijo
mío, la doctrina de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre:
1:9
Porque adorno
de gracia serán á tu cabeza, Y collares á tu cuello.
1:10
Hijo mío, si
los pecadores te quisieren engañar, No consientas.
1:11
Si dijeren:
Ven con nosotros, Pongamos asechanzas á la sangre, Acechemos sin motivo al
inocente;
1:12
Los
tragaremos vivos como el sepulcro, Y enteros, como los que caen en sima;
1:13
Hallaremos
riquezas de todas suertes, Henchiremos nuestras casas de despojos;
1:14
Echa tu
suerte entre nosotros; Tengamos todos una bolsa:
1:15
Hijo mío, no
andes en camino con ellos; Aparta tu pie de sus veredas:
1:16
Porque sus
pies correrán al mal, E irán presurosos á derramar sangre.
1:17
Porque en
vano se tenderá la red Ante los ojos de toda ave;
1:18
Mas ellos á
su propia sangre ponen asechanzas, Y á sus almas tienden lazo.
1:19
Tales son las
sendas de todo el que es dado á la codicia, La cual prenderá el alma de sus
poseedores.
1:20
La sabiduría
clama de fuera, Da su voz en las plazas:
1:21
Clama en los
principales lugares de concurso; En las entradas de las puertas de la ciudad
dice sus razones:
1:22
¿Hasta
cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, Y los burladores desearán el burlar, Y
los insensatos aborrecerán la ciencia?
1:23
Volveos á mi
reprensión: He aquí yo os derramaré mi espíritu, Y os haré saber mis palabras.
1:24
Por cuanto
llamé, y no quisisteis: Extendí mi mano, y no hubo quien escuchase;
1:25
Antes
desechasteis todo consejo mío, Y mi reprensión no quisisteis:
1:26
También yo me
reiré en vuestra calamidad, Y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;
1:27
Cuando
viniere como una destrucción lo que teméis, Y vuestra calamidad llegare como un
torbellino; Cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia.
1:28
Entonces me
llamarán, y no responderé; Buscarme han de mañana, y no me hallarán:
1:29
Por cuanto
aborrecieron la sabiduría, Y no escogieron el temor de el Altísimo,
1:30
Ni quisieron
mi consejo, Y menospreciaron toda reprensión mía:
1:31
Comerán pues
del fruto de su camino, Y se hartarán de sus consejos.
1:32
Porque el
reposo de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará
á perder.
1:33
Mas el que me
oyere, habitará confiadamente, Y vivirá reposado, sin temor de mal.
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Capítulo 2
2:1
HIJO mío, si
tomares mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti,
2:2
Haciendo
estar atento tu oído á la sabiduría; Si inclinares tu corazón á la prudencia;
2:3
Si clamares á
la inteligencia, Y á la prudencia dieres tu voz;
2:4
Si como á la
plata la buscares, Y la escudriñares como á tesoros;
2:5
Entonces
entenderás el temor de el Altísimo, Y hallarás el conocimiento de Dios.
2:6
Porque el
Altísimo da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
2:7
El provee de
sólida sabiduría á los rectos: Es escudo á los que caminan rectamente.
2:8
Es el que
guarda las veredas del juicio, Y preserva el camino de sus santos.
2:9
Entonces
entenderás justicia, juicio, Y equidad, y todo buen camino.
2:10
Cuando la sabiduría
entrare en tu corazón, Y la ciencia fuere dulce á tu alma,
2:11
El consejo te
guardará, Te preservará la inteligencia:
2:12
Para librarte
del mal camino, De los hombres que hablan perversidades;
2:13
Que dejan las
veredas derechas, Por andar en caminos tenebrosos;
2:14
Que se
alegran haciendo mal, Que se huelgan en las perversidades del vicio;
2:15
Cuyas veredas
son torcidas, Y torcidos sus caminos.
2:16
Para librarte
de la mujer extraña, De la ajena que halaga con sus palabras;
2:17
Que desampara
el príncipe de su mocedad, Y se olvida del pacto de su Dios.
2:18
Por lo cual
su casa está inclinada á la muerte, Y sus veredas hacia los muertos:
2:19
Todos los que
á ella entraren, no volverán, Ni tomarán las veredas de la vida.
2:20
Para que
andes por el camino de los buenos, Y guardes las veredas de los justos.
2:21
Porque los
rectos habitarán la tierra, Y los perfectos permanecerán en ella;
2:22
Mas los
impíos serán cortados de la tierra, Y los prevaricadores serán de ella desarraigados.
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Capítulo 3
3:1
HIJO mío, no
te olvides de mi ley; Y tu corazón guarde mis mandamientos:
3:2
Porque
largura de días, y años de vida Y paz te aumentarán.
3:3
Misericordia
y verdad no te desamparen; Atalas á tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu
corazón:
3:4
Y hallarás
gracia y buena opinión En los ojos de Dios y de los hombres.
3:5
Fíate de el
Altísimo de todo tu corazón, Y no estribes en tu prudencia.
3:6
Reconócelo en
todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.
3:7
No seas sabio
en tu opinión: Teme á el Altísimo, y apártate del mal;
3:8
Porque será
medicina á tu ombligo, Y tuétano á tus huesos.
3:9
Honra á el
Altísimo de tu sustancia, Y de las primicias de todos tus frutos;
3:10
Y serán
llenas tus trojes con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.
3:11
No deseches,
hijo mío, el castigo de el Altísimo; Ni te fatigues de su corrección:
3:12
Porque al que
ama castiga, Como el padre al hijo á quien quiere.
3:13
Bienaventurado
el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia:
3:14
Porque su
mercadería es mejor que la mercadería de la plata, Y sus frutos más que el oro
fino.
3:15
Más preciosa
es que las piedras preciosas; Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar
á ella.
3:16
Largura de
días está en su mano derecha; En su izquierda riquezas y honra.
3:17
Sus caminos
son caminos deleitosos, Y todas sus veredas paz.
3:18
Ella es árbol
de vida á los que de ella asen: Y bienaventurados son los que la mantienen.
3:19
el Altísimo
con sabiduría fundó la tierra; Afirmó los cielos con inteligencia.
3:20
Con su
ciencia se partieron los abismos, Y destilan el rocío los cielos.
3:21
Hijo mío, no
se aparten estas cosas de tus ojos; Guarda la ley y el consejo;
3:22
Y serán vida
á tu alma, Y gracia á tu cuello.
3:23
Entonces
andarás por tu camino confiadamente, Y tu pie no tropezará.
3:24
Cuando te
acostares, no tendrás temor; Antes te acostarás, y tu sueño será suave.
3:25
No tendrás
temor de pavor repentino, Ni de la ruina de los impíos cuando viniere:
3:26
Porque el
Altísimo será tu confianza, Y él preservará tu pie de ser preso.
3:27
No detengas
el bien de sus dueños, Cuando tuvieres poder para hacerlo.
3:28
No digas á tu
prójimo: Ve, y vuelve, Y mañana te daré; Cuando tienes contigo qué darle.
3:29
No intentes
mal contra tu prójimo, Estando él confiado de ti.
3:30
No pleitees
con alguno sin razón, Si él no te ha hecho agravio.
3:31
No envidies
al hombre injusto, Ni escojas alguno de sus caminos.
3:32
Porque el
perverso es abominado de el Altísimo: Mas su secreto es con los rectos.
3:33
La maldición
de el Altísimo está en la casa del impío; Mas él bendecirá la morada de los
justos.
3:34
Ciertamente
él escarnecerá á los escarnecedores, Y á los humildes dará gracia.
3:35
Los sabios
heredarán honra: Mas los necios sostendrán ignominia.
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Capítulo 4
4:1
OID, hijos,
la doctrina de un padre, Y estad atentos para que conozcáis cordura.
4:2
Porque os doy
buena enseñanza; No desamparéis mi ley.
4:3
Porque yo fuí
hijo de mi padre, Delicado y único delante de mi madre.
4:4
Y él me
enseñaba, y me decía: Mantenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos,
y vivirás:
4:5
Adquiere
sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de
mi boca;
4:6
No la dejes,
y ella te guardará; Amala, y te conservará.
4:7
Sabiduría
ante todo: adquiere sabiduría: Y ante toda tu posesión adquiere inteligencia.
4:8
Engrandécela,
y ella te engrandecerá: Ella te honrará, cuando tú la hubieres abrazado.
4:9
Adorno de
gracia dará á tu cabeza: Corona de hermosura te entregará.
4:10
Oye, hijo
mío, y recibe mis razones; Y se te multiplicarán años de vida.
4:11
Por el camino
de la sabiduría te he encaminado, Y por veredas derechas te he hecho andar.
4:12
Cuando
anduvieres no se estrecharán tus pasos; Y si corrieres, no tropezarás.
4:13
Ten el
consejo, no lo dejes; Guárdalo, porque eso es tu vida.
4:14
No entres por
la vereda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malos.
4:15
Desampárala,
no pases por ella; Apártate de ella, pasa.
4:16
Porque no
duermen ellos, si no hicieren mal; Y pierden su sueño, si no han hecho caer.
4:17
Porque comen
pan de maldad, y beben vino de robos.
4:18
Mas la senda
de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día
es perfecto.
4:19
El camino de
los impíos es como la oscuridad: No saben en qué tropiezan.
4:20
Hijo mío,
está atento á mis palabras; Inclina tu oído á mis razones.
4:21
No se aparten
de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón.
4:22
Porque son
vida á los que las hallan, Y medicina á toda su carne.
4:23
Sobre toda
cosa guardada guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.
4:24
Aparta de ti
la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de labios.
4:25
Tus ojos
miren lo recto, Y tus párpados en derechura delante de ti.
4:26
Examina la
senda de tus pies, Y todos tus caminos sean ordenados.
4:27
No te apartes
á diestra, ni á siniestra: Aparta tu pie del mal.
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Capítulo 5
5:1
HIJO mío,
está atento á mi sabiduría, Y á mi inteligencia inclina tu oído;
5:2
Para que
guardes consejo, Y tus labios conserven la ciencia.
5:3
Porque los
labios de la extraña destilan miel, Y su paladar es más blando que el aceite;
5:4
Mas su fin es
amargo como el ajenjo, Agudo como cuchillo de dos filos.
5:5
Sus pies
descienden á la muerte; Sus pasos sustentan el sepulcro:
5:6
Sus caminos
son instables; no los conocerás, Si no considerares el camino de vida.
5:7
Ahora pues,
hijos, oidme, Y no os apartéis de las razones de mi boca.
5:8
Aleja de ella
tu camino, Y no te acerques á la puerta de su casa;
5:9
Porque no des
á los extraños tu honor, Y tus años á cruel;
5:10
Porque no se
harten los extraños de tu fuerza, Y tus trabajos estén en casa del extraño;
5:11
Y gimas en
tus postrimerías, Cuando se consumiere tu carne y tu cuerpo,
5:12
Y digas:
¡Cómo aborrecí el consejo, Y mi corazón menospreció la reprensión;
5:13
Y no oí la
voz de los que me adoctrinaban, Y á los que me enseñaban no incliné mi oído!
5:14
Casi en todo
mal he estado, En medio de la sociedad y de la congregación.
5:15
Bebe el agua
de tu cisterna, Y los raudales de tu pozo.
5:16
Derrámense
por de fuera tus fuentes, En las plazas los ríos de aguas.
5:17
Sean para ti
solo, Y no para los extraños contigo.
5:18
Sea bendito
tu manantial; Y alégrate con la mujer de tu mocedad.
5:19
Como cierva
amada y graciosa corza, Sus pechos te satisfagan en todo tiempo; Y en su amor
recréate siempre.
5:20
¿Y por qué,
hijo mío, andarás ciego con la ajena, Y abrazarás el seno de la extraña?
5:21
Pues que los
caminos del hombre están ante los ojos de el Altísimo, Y él considera todas sus
veredas.
5:22
Prenderán al
impío sus propias iniquidades, Y detenido será con las cuerdas de su pecado.
5:23
El morirá por
falta de corrección; Y errará por la grandeza de su locura.
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Capítulo 6
6:1
HIJO mío, si
salieres fiador por tu amigo, Si tocaste tu mano por el extraño,
6:2
Enlazado eres
con las palabras de tu boca, Y preso con las razones de tu boca.
6:3
Haz esto
ahora, hijo mío, y líbrate, Ya que has caído en la mano de tu prójimo: Ve,
humíllate, y asegúrate de tu amigo.
6:4
No des sueño
á tus ojos, Ni á tus párpados adormecimiento.
6:5
Escápate como
el corzo de la mano del cazador, Y como el ave de la mano del parancero.
6:6
Ve á la
hormiga, oh perezoso Mira sus caminos, y sé sabio;
6:7
La cual no
teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor,
6:8
Prepara en el
verano su comida Y allega en el tiempo de la siega su mantenimiento.
6:9
Perezoso,
¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?
6:10
Un poco de
sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo:
6:11
Así vendrá tu
necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre de escudo.
6:12
El hombre
malo, el hombre depravado, Anda en perversidad de boca;
6:13
Guiña de sus
ojos, habla con sus pies, Indica con sus dedos;
6:14
Perversidades
hay en su corazón, anda pensando mal en todo tiempo; Enciende rencillas.
6:15
Por tanto su
calamidad vendrá de repente; Súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio.
6:16
Seis cosas
aborrece el Altísimo, Y aun siete abomina su alma:
6:17
Los ojos
altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente,
6:18
El corazón
que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal,
6:19
El testigo
falso que habla mentiras, Y el que enciende rencillas entre los hermanos.
6:20
Guarda, hijo
mío, el mandamiento de tu padre, Y no dejes la enseñanza de tu madre:
6:21
Atalos
siempre en tu corazón, Enlázalos á tu cuello.
6:22
Te guiarán
cuando anduvieres; cuando durmieres te guardarán; Hablarán contigo cuando
despertares.
6:23
Porque el
mandamiento es antorcha, y la enseñanza luz; Y camino de vida las reprensiones
de la enseñanza:
6:24
Para que te
guarden de la mala mujer, De la blandura de la lengua de la extraña.
6:25
No codicies
su hermosura en tu corazón, Ni ella te prenda con sus ojos:
6:26
Porque á
causa de la mujer ramera es reducido el hombre á un bocado de pan; Y la mujer
caza la preciosa alma del varón.
6:27
¿Tomará el
hombre fuego en su seno, Sin que sus vestidos se quemen?
6:28
¿Andará el
hombre sobre las brasas, Sin que sus pies se abrasen?
6:29
Así el que
entrare á la mujer de su prójimo; No será sin culpa cualquiera que la tocare.
6:30
No tienen en
poco al ladrón, cuando hurtare Para saciar su alma teniendo hambre:
6:31
Empero
tomado, paga las setenas, Da toda la sustancia de su casa.
6:32
Mas el que
comete adulterio con la mujer, es falto de entendimiento: Corrompe su alma el
que tal hace.
6:33
Plaga y
vergüenza hallará; Y su afrenta nunca será raída.
6:34
Porque los
celos son el furor del hombre, Y no perdonará en el día de la venganza.
6:35
No tendrá
respeto á ninguna redención; Ni querrá perdonar, aunque multipliques los dones.
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Capítulo 7
7:1
HIJO mío,
guarda mis razones, Y encierra contigo mis mandamientos.
7:2
Guarda mis
mandamientos, y vivirás; Y mi ley como las niñas de tus ojos.
7:3
Lígalos á tus
dedos; Escríbelos en la tabla de tu corazón.
7:4
Di á la
sabiduría: Tú eres mi hermana; Y á la inteligencia llama parienta:
7:5
Para que te
guarden de la mujer ajena, Y de la extraña que ablanda sus palabras.
7:6
Porque
mirando yo por la ventana de mi casa, Por mi celosía,
7:7
Vi entre los
simples, Consideré entre los jóvenes, Un mancebo falto de entendimiento,
7:8
El cual
pasaba por la calle, junto á la esquina de aquella, E iba camino de su casa,
7:9
A la tarde
del día, ya que oscurecía, En la oscuridad y tiniebla de la noche.
7:10
Y he aquí,
una mujer que le sale al encuentro Con atavío de ramera, astuta de corazón,
7:11
Alborotadora
y rencillosa, Sus pies no pueden estar en casa;
7:12
Unas veces de
fuera, ó bien por las plazas, Acechando por todas las esquinas.
7:13
Y traba de él,
y bésalo; Desvergonzó su rostro, y díjole:
7:14
Sacrificios
de paz había prometido, Hoy he pagado mis votos;
7:15
Por tanto he
salido á encontrarte, Buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.
7:16
Con
paramentos he ataviado mi cama, Recamados con cordoncillo de Egipto.
7:17
He sahumado
mi cámara Con mirra, áloes, y cinamomo.
7:18
Ven,
embriaguémonos de amores hasta la mañana; Alegrémonos en amores.
7:19
Porque el
marido no está en casa, Hase ido á un largo viaje:
7:20
El saco de
dinero llevó en su mano; El día señalado volverá á su casa.
7:21
Rindiólo con
la mucha suavidad de sus palabras, Obligóle con la blandura de sus labios.
7:22
Vase en pos
de ella luego, Como va el buey al degolladero, Y como el loco á las prisiones
para ser castigado;
7:23
Como el ave
que se apresura al lazo, Y no sabe que es contra su vida, Hasta que la saeta
traspasó su hígado.
7:24
Ahora pues,
hijos, oidme, Y estad atentos á las razones de mi boca.
7:25
No se aparte
á sus caminos tu corazón; No yerres en sus veredas.
7:26
Porque á
muchos ha hecho caer heridos; Y aun los más fuertes han sido muertos por ella.
7:27
Caminos del
sepulcro son su casa, Que descienden á las cámaras de la muerte.
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Capítulo 8
8:1
¿NO clama la
sabiduría, Y da su voz la inteligencia?
8:2
En los altos
cabezos, junto al camino, A las encrucijadas de las veredas se para;
8:3
En el lugar
de las puertas, á la entrada de la ciudad, A la entrada de las puertas da
voces:
8:4
Oh hombres, á
vosotros clamo; Y mi voz es á los hijos de los hombres.
8:5
Entended,
simples, discreción; Y vosotros, locos, entrad en cordura.
8:6
Oid, porque
hablaré cosas excelentes; Y abriré mis labios para cosas rectas.
8:7
Porque mi
boca hablará verdad, Y la impiedad abominan mis labios.
8:8
En justicia
son todas las razones de mi boca; No hay en ellas cosa perversa ni torcida.
8:9
Todas ellas
son rectas al que entiende, Y razonables á los que han hallado sabiduría.
8:10
Recibid mi
enseñanza, y no plata; Y ciencia antes que el oro escogido.
8:11
Porque mejor
es la sabiduría que las piedras preciosas; Y todas las cosas que se pueden
desear, no son de comparar con ella.
8:12
Yo, la
sabiduría, habito con la discreción, Y hallo la ciencia de los consejos.
8:13
El temor de
el Altísimo es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, y el mal camino Y
la boca perversa, aborrezco.
8:14
Conmigo está
el consejo y el ser; Yo soy la inteligencia; mía es la fortaleza.
8:15
Por mí reinan
los reyes, Y los príncipes determinan justicia.
8:16
Por mí
dominan los príncipes, Y todos los gobernadores juzgan la tierra.
8:17
Yo amo á los
que me aman; Y me hallan los que madrugando me buscan.
8:18
Las riquezas
y la honra están conmigo; Sólidas riquezas, y justicia.
8:19
Mejor es mi
fruto que el oro, y que el oro refinado; Y mi rédito mejor que la plata
escogida.
8:20
Por vereda de
justicia guiaré, Por en medio de sendas de juicio;
8:21
Para hacer
heredar á mis amigos el ser, Y que yo hincha sus tesoros.
8:22
el Altísimo
me poseía en el principio de su camino, Ya de antiguo, antes de sus obras.
8:23
Eternalmente
tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra.
8:24
Antes de los
abismos fuí engendrada; Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas.
8:25
Antes que los
montes fuesen fundados, Antes de los collados, era yo engendrada:
8:26
No había aún
hecho la tierra, ni las campiñas, Ni el principio del polvo del mundo.
8:27
Cuando
formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando señalaba por compás la sobrefaz del
abismo;
8:28
Cuando
afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo;
8:29
Cuando ponía
á la mar su estatuto, Y á las aguas, que no pasasen su mandamiento; Cuando
establecía los fundamentos de la tierra;
8:30
Con él estaba
yo ordenándolo todo; Y fuí su delicia todos los días, Teniendo solaz delante de
él en todo tiempo.
8:31
Huélgome en
la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los
hombres.
8:32
Ahora pues,
hijos, oidme: Y bienaventurados los que guardaren mis caminos.
8:33
Atended el
consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis.
8:34
Bienaventurado
el hombre que me oye, Velando á mis puertas cada día, Guardando los umbrales de
mis entradas.
8:35
Porque el que
me hallare, hallará la vida, Y alcanzará el favor de el Altísimo.
8:36
Mas el que
peca contra mí, defrauda su alma: Todos los que me aborrecen, aman la muerte.
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Capítulo 9
9:1
LA sabiduría
edificó su casa, Labró sus siete columnas;
9:2
Mató sus
víctimas, templó su vino, Y puso su mesa.
9:3
Envió sus
criadas; Sobre lo más alto de la ciudad clamó:
9:4
Cualquiera
simple, venga acá. A los faltos de cordura dijo:
9:5
Venid, comed
mi pan, Y bebed del vino que yo he templado.
9:6
Dejad las
simplezas, y vivid; Y andad por el camino de la inteligencia.
9:7
El que
corrige al escarnecedor, afrenta se acarrea: El que reprende al impío, se atrae
mancha.
9:8
No reprendas
al escarnecedor, porque no te aborrezca: Corrige al sabio, y te amará.
9:9
Da al sabio,
y será más sabio: Enseña al justo, y acrecerá su saber.
9:10
El temor de
el Altísimo es el principio de la sabiduría; Y la ciencia de los santos es
inteligencia.
9:11
Porque por mí
se aumentarán tus días, Y años de vida se te añadirán.
9:12
Si fueres
sabio, para ti lo serás: Mas si fueres escarnecedor, pagarás tú solo.
9:13
La mujer loca
es alborotadora; Es simple é ignorante.
9:14
Siéntase en
una silla á la puerta de su casa, En lo alto de la ciudad,
9:15
Para llamar á
los que pasan por el camino, Que van por sus caminos derechos.
9:16
Cualquiera
simple, dice, venga acá. A los faltos de cordura dijo:
9:17
Las aguas
hurtadas son dulces, Y el pan comido en oculto es suave.
9:18
Y no saben
que allí están los muertos; Que sus convidados están en los profundos de la
sepultura.
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Capítulo 10
10:1
<<Las
sentencias de Salomón.>> EL hijo sabio alegra al padre; Y el hijo necio
es tristeza de su madre.
10:2
Los tesoros
de maldad no serán de provecho: Mas la justicia libra de muerte.
10:3
el Altísimo
no dejará hambrear el alma del justo: Mas la iniquidad lanzará á los impíos.
10:4
La mano
negligente hace pobre: Mas la mano de los diligentes enriquece.
10:5
El que recoge
en el estío es hombre entendido: El que duerme en el tiempo de la siega es
hombre afrentoso.
10:6
Bendiciones
sobre la cabeza del justo: Mas violencia cubrirá la boca de los impíos.
10:7
La memoria
del justo será bendita: Mas el nombre de los impíos se pudrirá.
10:8
El sabio de
corazón recibirá los mandamientos: Mas el loco de labios caerá.
10:9
El que camina
en integridad, anda confiado: Mas el que pervierte sus caminos, será
quebrantado.
10:10
El que guiña
del ojo acarrea tristeza; Y el loco de labios será castigado.
10:11
Vena de vida
es la boca del justo: Mas violencia cubrirá la boca de los impíos.
10:12
El odio
despierta rencillas: Mas la caridad cubrirá todas las faltas.
10:13
En los labios
del prudente se halla sabiduría: Y vara á las espaldas del falto de cordura.
10:14
Los sabios
guardan la sabiduría: Mas la boca del loco es calamidad cercana.
10:15
Las riquezas
del rico son su ciudad fuerte; Y el desmayo de los pobres es su pobreza.
10:16
La obra del
justo es para vida; Mas el fruto del impío es para pecado.
10:17
Camino á la
vida es guardar la corrección: Mas el que deja la reprensión, yerra.
10:18
El que
encubre el odio es de labios mentirosos; Y el que echa mala fama es necio.
10:19
En las muchas
palabras no falta pecado: Mas el que refrena sus labios es prudente.
10:20
Plata
escogida es la lengua del justo: Mas el entendimiento de los impíos es como
nada.
10:21
Los labios
del justo apacientan á muchos: Mas los necios por falta de entendimiento
mueren.
10:22
La bendición
de el Altísimo es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella.
10:23
Hacer
abominación es como risa al insensato: Mas el hombre entendido sabe.
10:24
Lo que el
impío teme, eso le vendrá: Mas á los justos les será dado lo que desean.
10:25
Como pasa el
torbellino, así el malo no permanece: Mas el justo, fundado para siempre.
10:26
Como el
vinagre á los dientes, y como el humo á los ojos, Así es el perezoso á los que
lo envían.
10:27
El temor de
el Altísimo aumentará los días: Mas los años de los impíos serán acortados.
10:28
La esperanza
de los justos es alegría; Mas la esperanza de los impíos perecerá.
10:29
Fortaleza es
al perfecto el camino de el Altísimo: Mas espanto es á los que obran maldad.
10:30
El justo
eternalmente no será removido: Mas los impíos no habitarán la tierra.
10:31
La boca del
justo producirá sabiduría: Mas la lengua perversa será cortada.
10:32
Los labios
del justo conocerán lo que agrada: Mas la boca de los impíos habla
perversidades.
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Capítulo 11
11:1
EL peso falso
abominación es á el Altísimo: Mas la pesa cabal le agrada.
11:2
Cuando viene
la soberbia, viene también la deshonra: Mas con los humildes es la sabiduría.
11:3
La integridad
de los rectos los encaminará: Mas destruirá á los pecadores la perversidad de
ellos.
11:4
No
aprovecharán las riquezas en el día de la ira: Mas la justicia librará de
muerte.
11:5
La justicia
del perfecto enderezará su camino: mas el impío por su impiedad caerá.
11:6
La justicia
de los rectos los librará: Mas los pecadores en su pecado serán presos.
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