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LA BIBLIA Versión Reina-Valera de 1909
Proverbios

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Capítulo 1

1:1

LOS proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel:

1:2

Para entender sabiduría y doctrina; Para conocer las razones prudentes;

1:3

Para recibir el consejo de prudencia, Justicia, y juicio y equidad;

1:4

Para dar sagacidad á los simples, Y á los jóvenes inteligencia y cordura.

1:5

Oirá el sabio, y aumentará el saber; Y el entendido adquirirá consejo;

1:6

Para entender parábola y declaración; Palabras de sabios, y sus dichos oscuros.

1:7

El principio de la sabiduría es el temor de el Altísimo: Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

1:8

Oye, hijo mío, la doctrina de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre:

1:9

Porque adorno de gracia serán á tu cabeza, Y collares á tu cuello.

1:10

Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, No consientas.

1:11

Si dijeren: Ven con nosotros, Pongamos asechanzas á la sangre, Acechemos sin motivo al inocente;

1:12

Los tragaremos vivos como el sepulcro, Y enteros, como los que caen en sima;

1:13

Hallaremos riquezas de todas suertes, Henchiremos nuestras casas de despojos;

1:14

Echa tu suerte entre nosotros; Tengamos todos una bolsa:

1:15

Hijo mío, no andes en camino con ellos; Aparta tu pie de sus veredas:

1:16

Porque sus pies correrán al mal, E irán presurosos á derramar sangre.

1:17

Porque en vano se tenderá la red Ante los ojos de toda ave;

1:18

Mas ellos á su propia sangre ponen asechanzas, Y á sus almas tienden lazo.

1:19

Tales son las sendas de todo el que es dado á la codicia, La cual prenderá el alma de sus poseedores.

1:20

La sabiduría clama de fuera, Da su voz en las plazas:

1:21

Clama en los principales lugares de concurso; En las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones:

1:22

¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, Y los burladores desearán el burlar, Y los insensatos aborrecerán la ciencia?

1:23

Volveos á mi reprensión: He aquí yo os derramaré mi espíritu, Y os haré saber mis palabras.

1:24

Por cuanto llamé, y no quisisteis: Extendí mi mano, y no hubo quien escuchase;

1:25

Antes desechasteis todo consejo mío, Y mi reprensión no quisisteis:

1:26

También yo me reiré en vuestra calamidad, Y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;

1:27

Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, Y vuestra calamidad llegare como un torbellino; Cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia.

1:28

Entonces me llamarán, y no responderé; Buscarme han de mañana, y no me hallarán:

1:29

Por cuanto aborrecieron la sabiduría, Y no escogieron el temor de el Altísimo,

1:30

Ni quisieron mi consejo, Y menospreciaron toda reprensión mía:

1:31

Comerán pues del fruto de su camino, Y se hartarán de sus consejos.

1:32

Porque el reposo de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará á perder.

1:33

Mas el que me oyere, habitará confiadamente, Y vivirá reposado, sin temor de mal.

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Capítulo 2

2:1

HIJO mío, si tomares mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti,

2:2

Haciendo estar atento tu oído á la sabiduría; Si inclinares tu corazón á la prudencia;

2:3

Si clamares á la inteligencia, Y á la prudencia dieres tu voz;

2:4

Si como á la plata la buscares, Y la escudriñares como á tesoros;

2:5

Entonces entenderás el temor de el Altísimo, Y hallarás el conocimiento de Dios.

2:6

Porque el Altísimo da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.

2:7

El provee de sólida sabiduría á los rectos: Es escudo á los que caminan rectamente.

2:8

Es el que guarda las veredas del juicio, Y preserva el camino de sus santos.

2:9

Entonces entenderás justicia, juicio, Y equidad, y todo buen camino.

2:10

Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, Y la ciencia fuere dulce á tu alma,

2:11

El consejo te guardará, Te preservará la inteligencia:

2:12

Para librarte del mal camino, De los hombres que hablan perversidades;

2:13

Que dejan las veredas derechas, Por andar en caminos tenebrosos;

2:14

Que se alegran haciendo mal, Que se huelgan en las perversidades del vicio;

2:15

Cuyas veredas son torcidas, Y torcidos sus caminos.

2:16

Para librarte de la mujer extraña, De la ajena que halaga con sus palabras;

2:17

Que desampara el príncipe de su mocedad, Y se olvida del pacto de su Dios.

2:18

Por lo cual su casa está inclinada á la muerte, Y sus veredas hacia los muertos:

2:19

Todos los que á ella entraren, no volverán, Ni tomarán las veredas de la vida.

2:20

Para que andes por el camino de los buenos, Y guardes las veredas de los justos.

2:21

Porque los rectos habitarán la tierra, Y los perfectos permanecerán en ella;

2:22

Mas los impíos serán cortados de la tierra, Y los prevaricadores serán de ella desarraigados.

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Capítulo 3

3:1

HIJO mío, no te olvides de mi ley; Y tu corazón guarde mis mandamientos:

3:2

Porque largura de días, y años de vida Y paz te aumentarán.

3:3

Misericordia y verdad no te desamparen; Atalas á tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón:

3:4

Y hallarás gracia y buena opinión En los ojos de Dios y de los hombres.

3:5

Fíate de el Altísimo de todo tu corazón, Y no estribes en tu prudencia.

3:6

Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.

3:7

No seas sabio en tu opinión: Teme á el Altísimo, y apártate del mal;

3:8

Porque será medicina á tu ombligo, Y tuétano á tus huesos.

3:9

Honra á el Altísimo de tu sustancia, Y de las primicias de todos tus frutos;

3:10

Y serán llenas tus trojes con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.

3:11

No deseches, hijo mío, el castigo de el Altísimo; Ni te fatigues de su corrección:

3:12

Porque al que ama castiga, Como el padre al hijo á quien quiere.

3:13

Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia:

3:14

Porque su mercadería es mejor que la mercadería de la plata, Y sus frutos más que el oro fino.

3:15

Más preciosa es que las piedras preciosas; Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar á ella.

3:16

Largura de días está en su mano derecha; En su izquierda riquezas y honra.

3:17

Sus caminos son caminos deleitosos, Y todas sus veredas paz.

3:18

Ella es árbol de vida á los que de ella asen: Y bienaventurados son los que la mantienen.

3:19

el Altísimo con sabiduría fundó la tierra; Afirmó los cielos con inteligencia.

3:20

Con su ciencia se partieron los abismos, Y destilan el rocío los cielos.

3:21

Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; Guarda la ley y el consejo;

3:22

Y serán vida á tu alma, Y gracia á tu cuello.

3:23

Entonces andarás por tu camino confiadamente, Y tu pie no tropezará.

3:24

Cuando te acostares, no tendrás temor; Antes te acostarás, y tu sueño será suave.

3:25

No tendrás temor de pavor repentino, Ni de la ruina de los impíos cuando viniere:

3:26

Porque el Altísimo será tu confianza, Y él preservará tu pie de ser preso.

3:27

No detengas el bien de sus dueños, Cuando tuvieres poder para hacerlo.

3:28

No digas á tu prójimo: Ve, y vuelve, Y mañana te daré; Cuando tienes contigo qué darle.

3:29

No intentes mal contra tu prójimo, Estando él confiado de ti.

3:30

No pleitees con alguno sin razón, Si él no te ha hecho agravio.

3:31

No envidies al hombre injusto, Ni escojas alguno de sus caminos.

3:32

Porque el perverso es abominado de el Altísimo: Mas su secreto es con los rectos.

3:33

La maldición de el Altísimo está en la casa del impío; Mas él bendecirá la morada de los justos.

3:34

Ciertamente él escarnecerá á los escarnecedores, Y á los humildes dará gracia.

3:35

Los sabios heredarán honra: Mas los necios sostendrán ignominia.

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Capítulo 4

4:1

OID, hijos, la doctrina de un padre, Y estad atentos para que conozcáis cordura.

4:2

Porque os doy buena enseñanza; No desamparéis mi ley.

4:3

Porque yo fuí hijo de mi padre, Delicado y único delante de mi madre.

4:4

Y él me enseñaba, y me decía: Mantenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás:

4:5

Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;

4:6

No la dejes, y ella te guardará; Amala, y te conservará.

4:7

Sabiduría ante todo: adquiere sabiduría: Y ante toda tu posesión adquiere inteligencia.

4:8

Engrandécela, y ella te engrandecerá: Ella te honrará, cuando tú la hubieres abrazado.

4:9

Adorno de gracia dará á tu cabeza: Corona de hermosura te entregará.

4:10

Oye, hijo mío, y recibe mis razones; Y se te multiplicarán años de vida.

4:11

Por el camino de la sabiduría te he encaminado, Y por veredas derechas te he hecho andar.

4:12

Cuando anduvieres no se estrecharán tus pasos; Y si corrieres, no tropezarás.

4:13

Ten el consejo, no lo dejes; Guárdalo, porque eso es tu vida.

4:14

No entres por la vereda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malos.

4:15

Desampárala, no pases por ella; Apártate de ella, pasa.

4:16

Porque no duermen ellos, si no hicieren mal; Y pierden su sueño, si no han hecho caer.

4:17

Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos.

4:18

Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

4:19

El camino de los impíos es como la oscuridad: No saben en qué tropiezan.

4:20

Hijo mío, está atento á mis palabras; Inclina tu oído á mis razones.

4:21

No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón.

4:22

Porque son vida á los que las hallan, Y medicina á toda su carne.

4:23

Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.

4:24

Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de labios.

4:25

Tus ojos miren lo recto, Y tus párpados en derechura delante de ti.

4:26

Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean ordenados.

4:27

No te apartes á diestra, ni á siniestra: Aparta tu pie del mal.

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Capítulo 5

5:1

HIJO mío, está atento á mi sabiduría, Y á mi inteligencia inclina tu oído;

5:2

Para que guardes consejo, Y tus labios conserven la ciencia.

5:3

Porque los labios de la extraña destilan miel, Y su paladar es más blando que el aceite;

5:4

Mas su fin es amargo como el ajenjo, Agudo como cuchillo de dos filos.

5:5

Sus pies descienden á la muerte; Sus pasos sustentan el sepulcro:

5:6

Sus caminos son instables; no los conocerás, Si no considerares el camino de vida.

5:7

Ahora pues, hijos, oidme, Y no os apartéis de las razones de mi boca.

5:8

Aleja de ella tu camino, Y no te acerques á la puerta de su casa;

5:9

Porque no des á los extraños tu honor, Y tus años á cruel;

5:10

Porque no se harten los extraños de tu fuerza, Y tus trabajos estén en casa del extraño;

5:11

Y gimas en tus postrimerías, Cuando se consumiere tu carne y tu cuerpo,

5:12

Y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, Y mi corazón menospreció la reprensión;

5:13

Y no oí la voz de los que me adoctrinaban, Y á los que me enseñaban no incliné mi oído!

5:14

Casi en todo mal he estado, En medio de la sociedad y de la congregación.

5:15

Bebe el agua de tu cisterna, Y los raudales de tu pozo.

5:16

Derrámense por de fuera tus fuentes, En las plazas los ríos de aguas.

5:17

Sean para ti solo, Y no para los extraños contigo.

5:18

Sea bendito tu manantial; Y alégrate con la mujer de tu mocedad.

5:19

Como cierva amada y graciosa corza, Sus pechos te satisfagan en todo tiempo; Y en su amor recréate siempre.

5:20

¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la ajena, Y abrazarás el seno de la extraña?

5:21

Pues que los caminos del hombre están ante los ojos de el Altísimo, Y él considera todas sus veredas.

5:22

Prenderán al impío sus propias iniquidades, Y detenido será con las cuerdas de su pecado.

5:23

El morirá por falta de corrección; Y errará por la grandeza de su locura.

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Capítulo 6

6:1

HIJO mío, si salieres fiador por tu amigo, Si tocaste tu mano por el extraño,

6:2

Enlazado eres con las palabras de tu boca, Y preso con las razones de tu boca.

6:3

Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, Ya que has caído en la mano de tu prójimo: Ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo.

6:4

No des sueño á tus ojos, Ni á tus párpados adormecimiento.

6:5

Escápate como el corzo de la mano del cazador, Y como el ave de la mano del parancero.

6:6

Ve á la hormiga, oh perezoso Mira sus caminos, y sé sabio;

6:7

La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor,

6:8

Prepara en el verano su comida Y allega en el tiempo de la siega su mantenimiento.

6:9

Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?

6:10

Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo:

6:11

Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre de escudo.

6:12

El hombre malo, el hombre depravado, Anda en perversidad de boca;

6:13

Guiña de sus ojos, habla con sus pies, Indica con sus dedos;

6:14

Perversidades hay en su corazón, anda pensando mal en todo tiempo; Enciende rencillas.

6:15

Por tanto su calamidad vendrá de repente; Súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio.

6:16

Seis cosas aborrece el Altísimo, Y aun siete abomina su alma:

6:17

Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente,

6:18

El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal,

6:19

El testigo falso que habla mentiras, Y el que enciende rencillas entre los hermanos.

6:20

Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, Y no dejes la enseñanza de tu madre:

6:21

Atalos siempre en tu corazón, Enlázalos á tu cuello.

6:22

Te guiarán cuando anduvieres; cuando durmieres te guardarán; Hablarán contigo cuando despertares.

6:23

Porque el mandamiento es antorcha, y la enseñanza luz; Y camino de vida las reprensiones de la enseñanza:

6:24

Para que te guarden de la mala mujer, De la blandura de la lengua de la extraña.

6:25

No codicies su hermosura en tu corazón, Ni ella te prenda con sus ojos:

6:26

Porque á causa de la mujer ramera es reducido el hombre á un bocado de pan; Y la mujer caza la preciosa alma del varón.

6:27

¿Tomará el hombre fuego en su seno, Sin que sus vestidos se quemen?

6:28

¿Andará el hombre sobre las brasas, Sin que sus pies se abrasen?

6:29

Así el que entrare á la mujer de su prójimo; No será sin culpa cualquiera que la tocare.

6:30

No tienen en poco al ladrón, cuando hurtare Para saciar su alma teniendo hambre:

6:31

Empero tomado, paga las setenas, Da toda la sustancia de su casa.

6:32

Mas el que comete adulterio con la mujer, es falto de entendimiento: Corrompe su alma el que tal hace.

6:33

Plaga y vergüenza hallará; Y su afrenta nunca será raída.

6:34

Porque los celos son el furor del hombre, Y no perdonará en el día de la venganza.

6:35

No tendrá respeto á ninguna redención; Ni querrá perdonar, aunque multipliques los dones.

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Capítulo 7

7:1

HIJO mío, guarda mis razones, Y encierra contigo mis mandamientos.

7:2

Guarda mis mandamientos, y vivirás; Y mi ley como las niñas de tus ojos.

7:3

Lígalos á tus dedos; Escríbelos en la tabla de tu corazón.

7:4

Di á la sabiduría: Tú eres mi hermana; Y á la inteligencia llama parienta:

7:5

Para que te guarden de la mujer ajena, Y de la extraña que ablanda sus palabras.

7:6

Porque mirando yo por la ventana de mi casa, Por mi celosía,

7:7

Vi entre los simples, Consideré entre los jóvenes, Un mancebo falto de entendimiento,

7:8

El cual pasaba por la calle, junto á la esquina de aquella, E iba camino de su casa,

7:9

A la tarde del día, ya que oscurecía, En la oscuridad y tiniebla de la noche.

7:10

Y he aquí, una mujer que le sale al encuentro Con atavío de ramera, astuta de corazón,

7:11

Alborotadora y rencillosa, Sus pies no pueden estar en casa;

7:12

Unas veces de fuera, ó bien por las plazas, Acechando por todas las esquinas.

7:13

Y traba de él, y bésalo; Desvergonzó su rostro, y díjole:

7:14

Sacrificios de paz había prometido, Hoy he pagado mis votos;

7:15

Por tanto he salido á encontrarte, Buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.

7:16

Con paramentos he ataviado mi cama, Recamados con cordoncillo de Egipto.

7:17

He sahumado mi cámara Con mirra, áloes, y cinamomo.

7:18

Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; Alegrémonos en amores.

7:19

Porque el marido no está en casa, Hase ido á un largo viaje:

7:20

El saco de dinero llevó en su mano; El día señalado volverá á su casa.

7:21

Rindiólo con la mucha suavidad de sus palabras, Obligóle con la blandura de sus labios.

7:22

Vase en pos de ella luego, Como va el buey al degolladero, Y como el loco á las prisiones para ser castigado;

7:23

Como el ave que se apresura al lazo, Y no sabe que es contra su vida, Hasta que la saeta traspasó su hígado.

7:24

Ahora pues, hijos, oidme, Y estad atentos á las razones de mi boca.

7:25

No se aparte á sus caminos tu corazón; No yerres en sus veredas.

7:26

Porque á muchos ha hecho caer heridos; Y aun los más fuertes han sido muertos por ella.

7:27

Caminos del sepulcro son su casa, Que descienden á las cámaras de la muerte.

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Capítulo 8

8:1

¿NO clama la sabiduría, Y da su voz la inteligencia?

8:2

En los altos cabezos, junto al camino, A las encrucijadas de las veredas se para;

8:3

En el lugar de las puertas, á la entrada de la ciudad, A la entrada de las puertas da voces:

8:4

Oh hombres, á vosotros clamo; Y mi voz es á los hijos de los hombres.

8:5

Entended, simples, discreción; Y vosotros, locos, entrad en cordura.

8:6

Oid, porque hablaré cosas excelentes; Y abriré mis labios para cosas rectas.

8:7

Porque mi boca hablará verdad, Y la impiedad abominan mis labios.

8:8

En justicia son todas las razones de mi boca; No hay en ellas cosa perversa ni torcida.

8:9

Todas ellas son rectas al que entiende, Y razonables á los que han hallado sabiduría.

8:10

Recibid mi enseñanza, y no plata; Y ciencia antes que el oro escogido.

8:11

Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; Y todas las cosas que se pueden desear, no son de comparar con ella.

8:12

Yo, la sabiduría, habito con la discreción, Y hallo la ciencia de los consejos.

8:13

El temor de el Altísimo es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, y el mal camino Y la boca perversa, aborrezco.

8:14

Conmigo está el consejo y el ser; Yo soy la inteligencia; mía es la fortaleza.

8:15

Por mí reinan los reyes, Y los príncipes determinan justicia.

8:16

Por mí dominan los príncipes, Y todos los gobernadores juzgan la tierra.

8:17

Yo amo á los que me aman; Y me hallan los que madrugando me buscan.

8:18

Las riquezas y la honra están conmigo; Sólidas riquezas, y justicia.

8:19

Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; Y mi rédito mejor que la plata escogida.

8:20

Por vereda de justicia guiaré, Por en medio de sendas de juicio;

8:21

Para hacer heredar á mis amigos el ser, Y que yo hincha sus tesoros.

8:22

el Altísimo me poseía en el principio de su camino, Ya de antiguo, antes de sus obras.

8:23

Eternalmente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra.

8:24

Antes de los abismos fuí engendrada; Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas.

8:25

Antes que los montes fuesen fundados, Antes de los collados, era yo engendrada:

8:26

No había aún hecho la tierra, ni las campiñas, Ni el principio del polvo del mundo.

8:27

Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando señalaba por compás la sobrefaz del abismo;

8:28

Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo;

8:29

Cuando ponía á la mar su estatuto, Y á las aguas, que no pasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra;

8:30

Con él estaba yo ordenándolo todo; Y fuí su delicia todos los días, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo.

8:31

Huélgome en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres.

8:32

Ahora pues, hijos, oidme: Y bienaventurados los que guardaren mis caminos.

8:33

Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis.

8:34

Bienaventurado el hombre que me oye, Velando á mis puertas cada día, Guardando los umbrales de mis entradas.

8:35

Porque el que me hallare, hallará la vida, Y alcanzará el favor de el Altísimo.

8:36

Mas el que peca contra mí, defrauda su alma: Todos los que me aborrecen, aman la muerte.

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Capítulo 9

9:1

LA sabiduría edificó su casa, Labró sus siete columnas;

9:2

Mató sus víctimas, templó su vino, Y puso su mesa.

9:3

Envió sus criadas; Sobre lo más alto de la ciudad clamó:

9:4

Cualquiera simple, venga acá. A los faltos de cordura dijo:

9:5

Venid, comed mi pan, Y bebed del vino que yo he templado.

9:6

Dejad las simplezas, y vivid; Y andad por el camino de la inteligencia.

9:7

El que corrige al escarnecedor, afrenta se acarrea: El que reprende al impío, se atrae mancha.

9:8

No reprendas al escarnecedor, porque no te aborrezca: Corrige al sabio, y te amará.

9:9

Da al sabio, y será más sabio: Enseña al justo, y acrecerá su saber.

9:10

El temor de el Altísimo es el principio de la sabiduría; Y la ciencia de los santos es inteligencia.

9:11

Porque por mí se aumentarán tus días, Y años de vida se te añadirán.

9:12

Si fueres sabio, para ti lo serás: Mas si fueres escarnecedor, pagarás tú solo.

9:13

La mujer loca es alborotadora; Es simple é ignorante.

9:14

Siéntase en una silla á la puerta de su casa, En lo alto de la ciudad,

9:15

Para llamar á los que pasan por el camino, Que van por sus caminos derechos.

9:16

Cualquiera simple, dice, venga acá. A los faltos de cordura dijo:

9:17

Las aguas hurtadas son dulces, Y el pan comido en oculto es suave.

9:18

Y no saben que allí están los muertos; Que sus convidados están en los profundos de la sepultura.

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Capítulo 10

10:1

<<Las sentencias de Salomón.>> EL hijo sabio alegra al padre; Y el hijo necio es tristeza de su madre.

10:2

Los tesoros de maldad no serán de provecho: Mas la justicia libra de muerte.

10:3

el Altísimo no dejará hambrear el alma del justo: Mas la iniquidad lanzará á los impíos.

10:4

La mano negligente hace pobre: Mas la mano de los diligentes enriquece.

10:5

El que recoge en el estío es hombre entendido: El que duerme en el tiempo de la siega es hombre afrentoso.

10:6

Bendiciones sobre la cabeza del justo: Mas violencia cubrirá la boca de los impíos.

10:7

La memoria del justo será bendita: Mas el nombre de los impíos se pudrirá.

10:8

El sabio de corazón recibirá los mandamientos: Mas el loco de labios caerá.

10:9

El que camina en integridad, anda confiado: Mas el que pervierte sus caminos, será quebrantado.

10:10

El que guiña del ojo acarrea tristeza; Y el loco de labios será castigado.

10:11

Vena de vida es la boca del justo: Mas violencia cubrirá la boca de los impíos.

10:12

El odio despierta rencillas: Mas la caridad cubrirá todas las faltas.

10:13

En los labios del prudente se halla sabiduría: Y vara á las espaldas del falto de cordura.

10:14

Los sabios guardan la sabiduría: Mas la boca del loco es calamidad cercana.

10:15

Las riquezas del rico son su ciudad fuerte; Y el desmayo de los pobres es su pobreza.

10:16

La obra del justo es para vida; Mas el fruto del impío es para pecado.

10:17

Camino á la vida es guardar la corrección: Mas el que deja la reprensión, yerra.

10:18

El que encubre el odio es de labios mentirosos; Y el que echa mala fama es necio.

10:19

En las muchas palabras no falta pecado: Mas el que refrena sus labios es prudente.

10:20

Plata escogida es la lengua del justo: Mas el entendimiento de los impíos es como nada.

10:21

Los labios del justo apacientan á muchos: Mas los necios por falta de entendimiento mueren.

10:22

La bendición de el Altísimo es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella.

10:23

Hacer abominación es como risa al insensato: Mas el hombre entendido sabe.

10:24

Lo que el impío teme, eso le vendrá: Mas á los justos les será dado lo que desean.

10:25

Como pasa el torbellino, así el malo no permanece: Mas el justo, fundado para siempre.

10:26

Como el vinagre á los dientes, y como el humo á los ojos, Así es el perezoso á los que lo envían.

10:27

El temor de el Altísimo aumentará los días: Mas los años de los impíos serán acortados.

10:28

La esperanza de los justos es alegría; Mas la esperanza de los impíos perecerá.

10:29

Fortaleza es al perfecto el camino de el Altísimo: Mas espanto es á los que obran maldad.

10:30

El justo eternalmente no será removido: Mas los impíos no habitarán la tierra.

10:31

La boca del justo producirá sabiduría: Mas la lengua perversa será cortada.

10:32

Los labios del justo conocerán lo que agrada: Mas la boca de los impíos habla perversidades.

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Capítulo 11

11:1

EL peso falso abominación es á el Altísimo: Mas la pesa cabal le agrada.

11:2

Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra: Mas con los humildes es la sabiduría.

11:3

La integridad de los rectos los encaminará: Mas destruirá á los pecadores la perversidad de ellos.

11:4

No aprovecharán las riquezas en el día de la ira: Mas la justicia librará de muerte.

11:5

La justicia del perfecto enderezará su camino: mas el impío por su impiedad caerá.

11:6

La justicia de los rectos los librará: Mas los pecadores en su pecado serán presos.