LA BIBLIA Versión Reina-Valera de 1909
Libro de Malaquías
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Capítulo 1
1:1
CARGA de la palabra de el Altísimo contra Israel, por mano de Malaquías.
1:2
Yo os he amado, dice el Altísimo: y dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob, dice el Altísimo, y amé á Jacob,
1:3
Y á Esaú aborrecí, y torné sus montes en asolamiento, y su posesión para los chacales del desierto?
1:4
Cuando Edom dijere: Nos hemos empobrecido, mas tornemos á edificar lo arruinado; así ha dicho el Altísimo de los ejércitos: Ellos edificarán, y yo destruiré: y les llamarán Provincia de impiedad, y, Pueblo contra quien el Altísimo se airó para siempre.
1:5
Y vuestros ojos lo verán, y diréis: Sea el Altísimo engrandecido sobre la provincia de Israel.
1:6
El hijo honra al padre, y el siervo á su señor: si pues soy yo padre, ¿qué es de mi honra? y si soy señor, ¿qué es de mi temor?, dice el Altísimo de los ejércitos á vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?
1:7
Que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos amancillado? En que decís: La mesa de el Altísimo es despreciable.
1:8
Y cuando ofrecéis el animal ciego para sacrificar, ¿no es malo? asimismo cuando ofrecéis el cojo ó el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo pues á tu príncipe: ¿acaso se agradará de ti, ó le serás acepto? dice el Altísimo de los ejércitos.
1:9
Ahora pues, orad á la faz de Dios que tenga piedad de nosotros: esto de vuestra mano vino: ¿le seréis agradables? dice el Altísimo de los ejércitos.
1:10
¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas ó alumbre mi altar de balde? Yo no recibo contentamiento en vosotros, dice el Altísimo de los ejércitos, ni de vuestra mano me será agradable el presente.
1:11
Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las gentes; y en todo lugar se ofrece á mi nombre perfume, y presente limpio: porque grande es mi nombre entre las gentes, dice el Altísimo de los ejércitos.
1:12
Y vosotros lo habéis profanado cuando decís: Inmunda es la mesa de el Altísimo; y cuando hablan que su alimento es despreciable.
1:13
Habéis además dicho: ¡Oh qué trabajo! y lo desechasteis, dice el Altísimo de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, ó cojo, ó enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Seráme acepto eso de vuesta mano? dice el Altísimo.
1:14
Maldito el engañoso, que tiene macho en su rebaño, y promete, y sacrifica lo dañado á el Altísimo: porque yo soy Gran Rey, dice el Altísimo de los ejércitos, y mi nombre es formidable entre las gentes.
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Capítulo 2

2:1
AHORA pues, oh sacerdotes, á vosotros es este mandamiento.
2:2
Si no oyereis, y si no acordareis dar gloria á mi nombre, ha dicho el Altísimo de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros, y maldeciré vuestras bendiciones; y aun las he maldecido, porque no lo ponéis en vuestro corazón.
2:3
He aquí, yo os daño la sementera, y esparciré el estiércol sobre vuestros rostros, el estiércol de vuestras solemnidades, y con él seréis removidos.
2:4
Y sabréis que yo os envié este mandamiento, para que fuese mi pacto con Leví, ha dicho el Altísimo de los ejércitos.
2:5
Mi pacto fué con él de vida y de paz, las cuales cosas yo le dí por el temor; porque me temió, y delante de mi nombre estuvo humillado.
2:6
La Ley de verdad estuvo en su boca, é iniquidad no fué hallada en sus labios: en paz y en justicia anduvo conmigo, y á muchos hizo apartar de la iniquidad.
2:7
Porque los labios de los sacerdotes han de guardar la sabiduría, y de su boca buscarán la ley; porque mensajero es de el Altísimo de los ejércitos.
2:8
Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar á muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice el Altísimo de los ejércitos.
2:9
Por tanto, yo también os torné viles y bajos á todo el pueblo, según que vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley tenéis acepción de personas.
2:10
¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha criado un mismo Dios? ¿Por qué menospreciaremos cada uno á su hermano, quebrantando el pacto de nuestros padres?
2:11
Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalem ha sido cometida abominación; porque Judá ha profanado la santidad de el Altísimo que amó, y casádose con hija de dios extraño.
2:12
el Altísimo talará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, al que vela, y al que responde, y al que ofrece presente á el Altísimo de los ejércitos.
2:13
Y esta otra vez haréis cubrir el altar de el Altísimo de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más á presente, para aceptarlo con gusto de vuestra mano.
2:14
Mas diréis: ¿Por qué? Porque el Altísimo ha atestiguado entre ti y la mujer de tu mocedad, contra la cual tú has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto.
2:15
Pues qué ¿no hizo él uno solo aunque tenía la abundancia del espíritu? ¿Y por qué uno? Para que procurara una simiente de Dios. Guardaos pues en vuestros espíritus, y contra la mujer de vuestra mocedad no seáis desleales.
2:16
Porque el Altísimo Dios de Israel ha dicho que él aborrece que sea repudiada; y cubra la iniquidad con su vestido, dijo el Altísimo de los ejércitos. Guardaos pues en vuestros espíritus, y no seáis desleales.
2:17
Habéis hecho cansar á el Altísimo con vuestras palabras. Y diréis: ¿En qué le hemos cansado? Cuando decís: Cualquiera que mal hace agrada á el Altísimo, y en los tales toma contentamiento: de otra manera, ¿dónde está el Dios de juicio?
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Capítulo 3

3:1
HE aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí: y luego vendrá á su templo el Señor á quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, á quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho el Altísimo de los ejércitos.
3:2
¿Y quién podrá sufrir el tiempo de su venida? ó ¿quién podrá estar cuando él se mostrará? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.
3:3
Y sentarse ha para afinar y limpiar la plata: porque limpiará los hijos de Leví, los afinará como á oro y como á plata; y ofrecerán á el Altísimo ofrenda con justicia.
3:4
Y será suave á el Altísimo la ofrenda de Judá y de Jerusalem, como en los días pasados, y como en los años antiguos.
3:5
Y llegarme he á vosotros á juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros; y contra los que juran mentira, y los que detienen el salario del jornalero, de la viuda, y del huérfano, y los que hacen agravio al extranjero, no teniendo temor de mí, dice el Altísimo de los ejércitos.
3:6
Porque yo el Altísimo, no me mudo; y así vosotros, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.
3:7
Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Tornaos á mí, y yo me tornaré á vosotros, ha dicho el Altísimo de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de tornar?
3:8
¿Robará el hombre á Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? Los diezmos y las primicias.
3:9
Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.
3:10
Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice el Altísimo de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
3:11
Increparé también por vosotros al devorador, y no os corromperá el fruto de la tierra; ni vuestra vid en el campo abortará, dice el Altísimo de los ejércitos.
3:12
Y todas las gentes os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice el Altísimo de los ejércitos.
3:13
Vuestras palabras han prevalecido contra mí, dice el Altísimo. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti?
3:14
Habéis dicho: Por demás es servir á Dios; ¿y qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos tristes delante de el Altísimo de los ejércitos?
3:15
Decimos pues ahora, que bienaventurados los soberbios, y también que los que hacen impiedad son los prosperados: bien que tentaron á Dios, escaparon.
3:16
Entonces los que temen á el Altísimo hablaron cada uno á su compañero; y el Altísimo escuchó y oyó, y fué escrito libro de memoria delante de él para los que temen á el Altísimo, y para los que piensan en su nombre.
3:17
Y serán para mí especial tesoro, ha dicho el Altísimo de los ejércitos, en el día que yo tengo de hacer: y perdonarélos como el hombre que perdona á su hijo que le sirve.
3:18
Entonces os tornaréis, y echaréis de ver la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve á Dios y el que no le sirve.
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Capítulo 4

4:1
PORQUE he aquí, viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho el Altísimo de los ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama.
4:2
Mas á vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salud: y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.
4:3
Y hollaréis á los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día que yo hago, ha dicho el Altísimo de los ejércitos.
4:4
Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.
4:5
He aquí, yo os envío á Elías el profeta, antes que venga el día de el Altísimo grande y terrible.
4:6
El convertirá el corazón de los padres á los hijos, y el corazón de los hijos á los padres: no sea que yo venga, y con destrucción hiera la tierra.


adaptación de la Biblia cortesía de http://www.awmach.org/