LA BIBLIA Versión Reina-Valera de 1909
Salmos
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Salmo 1
1:1
BIENAVENTURADO el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
1:2
Antes en la ley de el Altísimo está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
1:3
Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.
1:4
No así los malos: Sino como el tamo que arrebata el viento.
1:5
Por tanto no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos.
1:6
Porque el Altísimo conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.
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Salmo 2

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2:1
¿POR qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan vanidad?
2:2
Estarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra el Altísimo, y contra su ungido, diciendo:
2:3
Rompamos sus coyundas, Y echemos de nosotros sus cuerdas.
2:4
El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos.
2:5
Entonces hablará á ellos en su furor, Y turbarálos con su ira.
2:6
Yo empero he puesto mi rey Sobre Sión, monte de mi santidad.
2:7
Yo publicaré el decreto: el Altísimo me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.
2:8
Pídeme, y te daré por heredad las gentes, Y por posesión tuya los términos de la tierra.
2:9
Quebrantarlos has con vara de hierro: Como vaso de alfarero los desmenuzarás.
2:10
Y ahora, reyes, entended: Admitid corrección, jueces de la tierra.
2:11
Servid á el Altísimo con temor, Y alegraos con temblor.
2:12
Besad al Hijo, porque no se enoje, y perezcáis en el camino, Cuando se encendiere un poco su furor. Bienaventurados todos los que en él confían.
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Salmo 3

Salmo de David, cuando huía de adelante de Absalom su hijo.
3:1
¡OH el Altísimo, cuánto se han multiplicado mis enemigos! Muchos se levantan contra mí.
3:2
Muchos dicen de mi vida: No hay para él salud en Dios. (Selah.)
3:3
Mas tú, el Altísimo, eres escudo alrededor de mí: Mi gloria, y el que ensalza mi cabeza.
3:4
Con mi voz clamé á el Altísimo, Y él me respondió desde el monte de su santidad. (Selah.)
3:5
Yo me acosté, y dormí, Y desperté; porque el Altísimo me sostuvo.
3:6
No temeré de diez millares de pueblos, Que pusieren cerco contra mí.
3:7
Levántate, el Altísimo; sálvame, Dios mío: Porque tú heriste á todos mis enemigos en la quijada; Los dientes de los malos quebrantaste.
3:8
De el Altísimo es la salud: Sobre tu pueblo será tu bendición. (Selah.)
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Salmo 4

Al Músico principal: sobre Neginoth: Salmo de David.
4:1
RESPÓNDEME cuando clamo, oh Dios de mi justicia: Estando en angustia, tú me hiciste ensanchar: Ten misericordia de mí, y oye mi oración.
4:2
Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Selah.)
4:3
Sabed pues, que el Altísimo hizo apartar al pío para sí: el Altísimo oirá cuando yo á él clamare.
4:4
Temblad, y no pequéis: Conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.)
4:5
Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en el Altísimo.
4:6
Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh el Altísimo, la luz de tu rostro.
4:7
Tú diste alegría en mi corazón, Más que tienen ellos en el tiempo que se multiplicó su grano y su mosto.
4:8
En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, el Altísimo, me harás estar confiado.
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Salmo 5

Al Músico principal: sobre Nehiloth: Salmo de David.
5:1
ESCUCHA, oh el Altísimo, mis palabras; Considera la meditación mía.
5:2
Está atento á la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque á ti oraré.
5:3
Oh el Altísimo, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré á ti, y esperaré.
5:4
Porque tú no eres un Dios que ame la maldad: El malo no habitará junto á ti.
5:5
No estarán los insensatos delante de tus ojos: Aborreces á todos los que obran iniquidad.
5:6
Destruirás á los que hablan mentira: Al hombre de sangres y de engaño abominará el Altísimo.
5:7
Y yo en la multitud de tu misericordia entraré en tu casa: Adoraré hacia el templo de tu santidad en tu temor.
5:8
Guíame, el Altísimo, en tu justicia á causa de mis enemigos; Endereza delante de mí tu camino.
5:9
Porque no hay en su boca rectitud: Sus entrañas son pravedades; Sepulcro abierto su garganta: Con su lengua lisonjearán.
5:10
Desbarátalos, oh Dios; Caigan de sus consejos: Por la multitud de sus rebeliones échalos, Porque se rebelaron contra ti.
5:11
Y alegrarse han todos los que en ti confían; Para siempre darán voces de júbilo, porque tú los defiendes: Y en ti se regocijarán los que aman tu nombre.
5:12
Porque tú, oh el Altísimo, bendecirás al justo; Lo cercarás de benevolencia como con un escudo.
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Salmo 6

Al Músico principal: en Neginoth sobre Seminith: Salmo de David.
6:1
el Altísimo, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues con tu ira.
6:2
Ten misericordia de mí, oh el Altísimo, porque yo estoy debilitado: Sáname, oh el Altísimo, porque mis huesos están conmovidos.
6:3
Mi alma asimismo está muy conturbada: Y tú, el Altísimo, ¿hasta cuándo?
6:4
Vuelve, oh el Altísimo, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia.
6:5
Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿Quién te loará en el sepulcro?
6:6
Heme consumido á fuerza de gemir: Todas las noches inundo mi lecho, Riego mi estrado con mis lágrimas.
6:7
Mis ojos están carcomidos de descontento; Hanse envejecido á causa de todos mis angustiadores.
6:8
Apartaos de mí, todos los obradores de iniquidad; Porque el Altísimo ha oído la voz de mi lloro.
6:9
el Altísimo ha oído mi ruego; Ha recibido el Altísimo mi oración.
6:10
Se avergonzarán, y turbaránse mucho todos mis enemigos; Volveránse y serán avergonzados subitáneamente.
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Salmo 7

Sigaión de David, que cantó á el Altísimo sobre las palabras de Cus, hijo de Benjamín.
7:1
el Altísimo Dios mío, en ti he confiado: Sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame;
7:2
No sea que arrebate mi alma, cual león Que despedaza, sin que haya quien libre.
7:3
el Altísimo Dios mío, si yo he hecho esto, Si hay en mis manos iniquidad;
7:4
Si dí mal pago al pacífico conmigo, (Hasta he libertado al que sin causa era mi enemigo;)
7:5
Persiga el enemigo mi alma, y alcánce la; Y pise en tierra mi vida, Y mi honra ponga en el polvo. (Selah.)
7:6
Levántate; oh el Altísimo, con tu furor; Alzate á causa de las iras de mis angustiadores, Y despierta en favor mío el juicio que mandaste.
7:7
Y te rodeará concurso de pueblo; Por cuyo amor vuélvete luego á levantar en alto.
7:8
el Altísimo juzgará los pueblos: Júzgame, oh el Altísimo, conforme á mi justicia y conforme á mi integridad.
7:9
Consúmase ahora la malicia de los inicuos, y establece al justo; Pues el Dios justo prueba los corazones y los riñones.
7:10
Mi escudo está en Dios, Que salva á los rectos de corazón.
7:11
Dios es el que juzga al justo: Y Dios está airado todos los días contra el impío.
7:12
Si no se convirtiere, él afilará su espada: Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.
7:13
Asimismo ha aparejado para él armas de muerte; Ha labrado sus saetas para los que persiguen.
7:14
He aquí ha tenido parto de iniquidad: Concibió trabajo, y parió mentira.
7:15
Pozo ha cavado, y ahondádolo; Y en la fosa que hizo caerá.
7:16
Su trabajo se tornará sobre su cabeza, Y su agravio descenderá sobre su mollera.
7:17
Alabaré yo á el Altísimo conforme á su justicia, Y cantaré al nombre de el Altísimo el Altísimo.
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Salmo 8

Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo de David.
8:1
OH el Altísimo, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra, Que has puesto tu gloria sobre los cielos!
8:2
De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer cesar al enemigo, y al que se venga.
8:3
Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste:
8:4
Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, que lo visites?
8:5
Pues le has hecho poco menor que los ángeles, Y coronástelo de gloria y de lustre.
8:6
Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies:
8:7
Ovejas, y bueyes, todo ello; Y asimismo las bestias del campo,
8:8
Las aves de los cielos, y los peces de la mar; Todo cuanto pasa por los senderos de la mar.
8:9
Oh el Altísimo, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
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Salmo 9

Al Músico principal: sobre Muth-labben: Salmo de David.
9:1
TE alabaré, oh el Altísimo, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas.
9:2
Alegraréme y regocijaréme en ti: Cantaré á tu nombre, oh Altísimo;
9:3
Por haber sido mis enemigos vueltos atrás: Caerán y perecerán delante de ti.
9:4
Porque has hecho mi juicio y mi causa: Sentástete en silla juzgando justicia.
9:5
Reprendiste gentes, destruiste al malo, Raíste el nombre de ellos para siempre jamás.
9:6
Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos; Y las ciudades que derribaste, Su memoria pereció con ellas.
9:7
Mas el Altísimo permanecerá para siempre: Dispuesto ha su trono para juicio.
9:8
Y él juzgará el mundo con justicia; Y juzgará los pueblos con rectitud.
9:9
Y será el Altísimo refugio al pobre, Refugio para el tiempo de angustia.
9:10
Y en ti confiarán los que conocen tu nombre; Por cuanto tú, oh el Altísimo, no desamparaste á los que te buscaron.
9:11
Cantad á el Altísimo, que habita en Sión: Noticiad en los pueblos sus obras.
9:12
Porque demandando la sangre se acordó de ellos: No se olvidó del clamor de los pobres.
9:13
Ten misericordia de mí, el Altísimo: Mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte;
9:14
Porque cuente yo todas tus alabanzas En las puertas de la hija de Sión, Y me goce en tu salud.
9:15
Hundiéronse las gentes en la fosa que hicieron; En la red que escondieron fué tomado su pie.
9:16
el Altísimo fué conocido en el juicio que hizo; En la obra de sus manos fué enlazado el malo. (Higaion. Selah.)
9:17
Los malos serán trasladados al infierno, Todas las gentes que se olvidan de Dios.
9:18
Porque no para siempre será olvidado el pobre; Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.
9:19
Levántate, oh el Altísimo; no se fortalezca el hombre; Sean juzgadas las gentes delante de ti.
9:20
Pon, oh el Altísimo, temor en ellos: Conozcan las gentes que son no más que hombres. (Selah.)
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Salmo 10

10:1
¿POR qué estás lejos, oh el Altísimo, Y te escondes en el tiempo de la tribulación?
10:2
Con arrogancia el malo persigue al pobre: Serán cogidos en los artificios que han ideado.
10:3
Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, Y bendice al codicioso ó quien el Altísimo aborrece.
10:4
El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: No hay Dios en todos sus pensamientos.
10:5
Sus caminos son viciosos en todo tiempo: Tus juicios los tiene muy lejos de su vista: Echa bocanadas en orden á todos sus enemigos.
10:6
Dice en su corazón: No seré movido en ningún tiempo, Ni jamás me alcanzará el infortunio.
10:7
Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude: Debajo de su lengua, vejación y maldad.
10:8
Está en las guaridas de las aldeas: En los escondrijos mata al inocente: Sus ojos están acechando al pobre.
10:9
Acecha en oculto, como el león desde su cama: Acecha para arrebatar al pobre: Arrebata al pobre trayéndolo á su red.
10:10
Encógese, agáchase, Y caen en sus fuerzas muchos desdichados.
10:11
Dice en su corazón: Dios está olvidado, Ha encubierto su rostro; nunca lo verá.
10:12
Levántate, oh el Altísimo Dios, alza tu mano, No te olvides de los pobres.
10:13
¿Por qué irrita el malo á Dios? En su corazón ha dicho que no lo inquirirás.
10:14
Tú lo tienes visto: porque tú miras el trabajo, y la vejación, para vengar le por tu mano: A ti se acoge el pobre, Tú eres el amparo del huérfano.
10:15
Quebranta el brazo del malo: Del maligno buscarás su maldad, hasta que ninguna halles.
10:16
el Altísimo, Rey eterno y perpetuo: De su tierra fueron destruídas las gentes.
10:17
El deseo de los humildes oíste, oh el Altísimo: Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído;
10:18
Para juzgar al huérfano y al pobre, A fin de que no vuelva más á hacer violencia el hombre de la tierra.
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Salmo 11

Al Músico principal: Salmo de David.
11:1
EN el Altísimo he confiado; ¿Cómo decís á mi alma: Escapa al monte cual ave?
11:2
Porque he aquí, los malos flecharon el arco, Apercibieron sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto á los rectos de corazón.
11:3
Si fueren destruídos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?
11:4
el Altísimo en el templo de su santidad: La silla de el Altísimo está en el cielo: Sus ojos ven, sus párpados examinan á los hijos de los hombres.
11:5
el Altísimo prueba al justo; Empero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece.
11:6
Sobre los malos lloverá lazos; Fuego y azufre, con vientos de torbellinos, será la porción del cáliz de ellos.
11:7
Porque el justo el Altísimo ama la justicia: Al recto mirará su rostro.
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Salmo 12

Al Músico principal: sobre Seminith: Salmo de David.
12:1
SALVA, oh el Altísimo, porque se acabaron los misericordiosos: Porque se han acabado los fieles de entre los hijos de los hombres.
12:2
Mentira habla cada uno con su prójimo; Con labios lisonjeros, con corazón doble hablan.
12:3
Destruirá el Altísimo todos los labios lisonjeros, La lengua que habla grandezas,
12:4
Que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos; Nuestros labios están con nosotros: ¿quién nos es señor?
12:5
Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice el Altísimo: Pondrélos en salvo del que contra ellos se engríe.
12:6
Las palabras de el Altísimo, palabras limpias; Plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces.
12:7
Tú, el Altísimo, los guardarás; Guárdalos para siempre de aquesta generación.
12:8
Cercando andan los malos, Mientras son exaltados los más viles de los hijos de los hombres.
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Salmo 13

Al Músico principal: Salmo de David.
13:1
¿HASTA cuándo, el Altísimo? ¿me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
13:2
¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, Con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?
13:3
Mira, óyeme, el Altísimo Dios mío: Alumbra mis ojos, porque no duerma en muerte;
13:4
Porque no diga mi enemigo, Vencílo: Mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare.
13:5
Mas yo en tu misericordia he confiado: Alegraráse mi corazón en tu salud.
13:6
Cantaré á el Altísimo, Porque me ha hecho bien.
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Salmo 14

Al Músico principal: Salmo de David.
14:1
DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse, hicieron obras abominables; No hay quien haga bien.
14:2
el Altísimo miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Por ver si había algún entendido, Que buscara á Dios.
14:3
Todos declinaron, juntamente se han corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno.
14:4
¿No tendrán conocimiento todos los que obran iniquidad, Que devoran á mi pueblo como si pan comiesen, Y á el Altísimo no invocaron?
14:5
Allí temblaron de espanto; Porque Dios está con la nación de los justos.
14:6
El consejo del pobre habéis escarnecido, Por cuanto el Altísimo es su esperanza.
14:7
¡Quién diese de Sión la salud de Israel! En tornando el Altísimo la cautividad de su pueblo, Se gozará Jacob, y alegraráse Israel.
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Salmo 15

Salmo de David.
15:1
el Altísimo, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en el monte de tu santidad?
15:2
El que anda en integridad, y obra justicia, Y habla verdad en su corazón.
15:3
El que no detrae con su lengua, Ni hace mal á su prójimo, Ni contra su prójimo acoge oprobio alguno.
15:4
Aquel á cuyos ojos es menospreciado el vil; Mas honra á los que temen á el Altísimo: Y habiendo jurado en daño suyo, no por eso muda.
15:5
Quien su dinero no dió á usura, Ni contra el inocente tomó cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará para siempre.
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Salmo 16

Michtham de David.
16:1
GUÁRDAME, oh Dios, porque en ti he confiado.
16:2
Dijiste, oh alma mía, á el Altísimo: Tú eres el Señor: Mi bien á ti no aprovecha;
16:3
Sino á los santos que están en la tierra, Y á los íntegros: toda mi afición en ellos.
16:4
Multiplicaránse los dolores de aquellos que sirven diligentes á otro dios: No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres.
16:5
el Altísimo es la porción de mi parte y de mi copa; Tú sustentarás mi suerte.
16:6
Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado.
16:7
Bendeciré á el Altísimo que me aconseja: Aun en las noches me enseñan mis riñones.
16:8
A el Altísimo he puesto siempre delante de mí: Porque está á mi diestra no seré conmovido.
16:9
Alegróse por tanto mi corazón, y se gozó mi gloria: También mi carne reposará segura.
16:10
Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
16:11
Me mostrarás la senda de la vida: Hartura de alegrías hay con tu rostro; Deleites en tu diestra para siempre.
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Salmo 17

Oración de David.
17:1
OYE, oh el Altísimo, justicia; está atento á mi clamor; Escucha mi oración hecha sin labios de engaño.
17:2
De delante de tu rostro salga mi juicio; Vean tus ojos la rectitud.
17:3
Tú has probado mi corazón, hasme visitado de noche; Me has apurado, y nada inicuo hallaste: Heme propuesto que mi boca no ha de propasarse.
17:4
Para las obras humanas, por la palabra de tus labios Yo me he guardado de las vías del destructor.
17:5
Sustenta mis pasos en tus caminos, Porque mis pies no resbalen.
17:6
Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios: Inclina á mí tu oído, escucha mi palabra.
17:7
Muestra tus estupendas misericordias, tú que salvas á los que en ti confían. De los que se levantan contra tu diestra.
17:8
Guárdame como lo negro de la niñeta del ojo, Escóndeme con la sombra de tus alas,
17:9
De delante de los malos que me oprimen, De mis enemigos que me cercan por la vida.
17:10
Cerrados están con su grosura; Con su boca hablan soberbiamente.
17:11
Nuestros pasos nos han cercado ahora: Puestos tienen sus ojos para echar nos por tierra.
17:12
Parecen al león que desea hacer presa, Y al leoncillo que está escondido.
17:13
Levántate, oh el Altísimo; Prevén su encuentro, póstrale: Libra mi alma del malo con tu espada;
17:14
De los hombres con tu mano, oh el Altísimo, De los hombres de mundo, cuya parte es en esta vida, Y cuyo vientre hinches de tu tesoro: Hartan sus hijos, Y dejan el resto á sus chiquitos.
17:15
Yo en justicia veré tu rostro: Seré saciado cuando despertare á tu semejanza.
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Salmo 18

Al Músico principal: Salmo de David, siervo de el Altísimo, el cual profirió á el Altísimo las palabras de este cántico el día que le libró el Altísimo de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo:
18:1
AMARTE he, oh el Altísimo, fortaleza mía.
18:2
el Altísimo, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; Escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.
18:3
Invocaré á el Altísimo, digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.
18:4
Cercáronme dolores de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron.
18:5
Dolores del sepulcro me rodearon, Previniéronme lazos de muerte.
18:6
En mi angustia invoqué á el Altísimo, Y clamé á mi Dios: El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, á sus oídos.
18:7
Y la tierra fué conmovida y tembló; Y moviéronse los fundamentos de los montes, Y se estremecieron, porque se indignó él.
18:8
Humo subió de su nariz, Y de su boca consumidor fuego; Carbones fueron por él encendidos.
18:9
Y bajó los cielos, y descendió; Y oscuridad debajo de sus pies.
18:10
Y cabalgó sobre un querubín, y voló: Voló sobre las alas del viento.
18:11
Puso tinieblas por escondedero suyo, su pabellón en derredor de sí; Oscuridad de aguas, nubes de los cielos.
18:12
Por el resplandor delante de él, sus nubes pasaron; Granizo y carbones ardientes.
18:13
Y tronó en los cielos el Altísimo, Y el Altísimo dió su voz; Granizo y carbones de fuego.
18:14
Y envió sus saetas, y desbaratólos; Y echó relámpagos, y los destruyó.
18:15
Y aparecieron las honduras de las aguas, Y descubriéronse los cimientos del mundo, A tu reprensión, oh el Altísimo, Por el soplo del viento de tu nariz.
18:16
Envió desde lo alto; tomóme, Sácome de las muchas aguas.
18:17
Libróme de mi poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían, aunque eran ellos más fuertes que yo.
18:18
Asaltáronme en el día de mi quebranto: Mas el Altísimo fué mi apoyo.
18:19
Y sacóme á anchura: Libróme, porque se agradó de mí.
18:20
Hame pagado el Altísimo conforme á mi justicia: Conforme á la limpieza de mis manos me ha vuelto.
18:21
Porque yo he guardado los caminos de el Altísimo, Y no me aparté impíamente de mi Dios.
18:22
Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, Y no eché de mí sus estatutos.
18:23
Y fuí integro para con él, y cauteléme de mi maldad.
18:24
Pagóme pues el Altísimo conforme á mi justicia; Conforme á la limpieza de mis manos delante de sus ojos.
18:25
Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, Y recto para con el hombre íntegro.
18:26
Limpio te mostrarás para con el limpio, Y severo serás para con el perverso.
18:27
Y tú salvarás al pueblo humilde, Y humillarás los ojos altivos.
18:28
Tú pues alumbrarás mi lámpara: el Altísimo mi Dios alumbrará mis tinieblas.
18:29
Porque contigo desharé ejércitos; Y con mi Dios asaltaré muros.
18:30
Dios, perfecto su camino: Es acendrada la palabra de el Altísimo: Escudo es á todos los que en él esperan.
18:31
Porque ¿qué Dios hay fuera de el Altísimo? ¿Y qué fuerte fuera de nuestro Dios?
18:32
Dios es el que me ciñe de fuerza, E hizo perfecto mi camino;
18:33
Quien pone mis pies como pies de ciervas, E hízome estar sobre mis alturas;
18:34
Quien enseña mis manos para la batalla, Y será quebrado con mis brazos el arco de acero.
18:35
Dísteme asimismo el escudo de tu salud: Y tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha acrecentado.
18:36
Ensanchaste mis pasos debajo de mí, Y no titubearon mis rodillas.
18:37
Perseguido he mis enemigos, y alcancélos, Y no volví hasta acabarlos.
18:38
Helos herido, y no podrán levantarse: Cayeron debajo de mis pies.
18:39
Pues me ceñiste de fortaleza para la pelea; Has agobiado mis enemigos debajo de mí.
18:40
Y dísteme la cerviz de mis enemigos, Y destruí á los que me aborrecían.
18:41
Clamaron, y no hubo quien salvase: Aun á el Altísimo, mas no los oyó.
18:42
Y molílos como polvo delante del viento; Esparcílos como lodo de las calles.
18:43
Librásteme de contiendas de pueblo: Pusísteme por cabecera de gentes: Pueblo que yo no conocía, me sirvió.
18:44
Así que hubo oído, me obedeció; Los hijos de extraños me mintieron;
18:45
Los extraños flaquearon, Y tuvieron miedo desde sus encerramientos.
18:46
Viva el Altísimo, y sea bendita mi roca; Y ensalzado sea el Dios de mi salud:
18:47
El Dios que me da las venganzas, Y sujetó pueblos á mí.
18:48
Mi libertador de mis enemigos: Hicísteme también superior de mis adversarios; Librásteme de varón violento.
18:49
Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh el Altísimo, Y cantaré á tu nombre.
18:50
El cual engrandece las saludes de su rey, Y hace misericordia á su ungido, A David y á su simiente, para siempre.
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Salmo 19

Al Músico principal: Salmo de David.
19:1
LOS cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos.
19:2
El un día emite palabra al otro día, Y la una noche á la otra noche declara sabiduría.
19:3
No hay dicho, ni palabras, Ni es oída su voz.
19:4
Por toda la tierra salió su hilo, Y al cabo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.
19:5
Y él, como un novio que sale de su tálamo, Alégrase cual gigante para correr el camino.
19:6
Del un cabo de los cielos es su salida, Y su giro hasta la extremidad de ellos: Y no hay quien se esconda de su calor.
19:7
La ley de el Altísimo es perfecta, que vuelve el alma: El testimonio de el Altísimo, fiel, que hace sabio al pequeño.
19:8
Los mandamientos de el Altísimo son rectos, que alegran el corazón: El precepto de el Altísimo, puro, que alumbra los ojos.
19:9
El temor de el Altísimo, limpio, que permanece para siempre; Los juicios de el Altísimo son verdad, todos justos.
19:10
Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
19:11
Tu siervo es además amonestado con ellos: En guardarlos hay grande galardón.
19:12
Los errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de los que me son ocultos.
19:13
Detén asimismo á tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí: Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.
19:14
Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh el Altísimo, roca mía, y redentor mío.
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Salmo 20

Al Músico principal: Salmo de David.
20:1
OIGATE el Altísimo en el día de conflicto; Defiéndate el nombre del Dios de Jacob.
20:2
Envíete ayuda desde el santuario, Y desde Sión te sostenga.
20:3
Haga memoria de todos tus presentes, Y reduzca á ceniza tu holocausto. (Selah.)
20:4
Déte conforme á tu corazón, Y cumpla todo tu consejo.
20:5
Nosotros nos alegraremos por tu salud, Y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios: Cumpla el Altísimo todas tus peticiones.
20:6
Ahora echo de ver que el Altísimo guarda á su ungido: Oirálo desde los cielos de su santidad, Con la fuerza de la salvación de su diestra.
20:7
Estos confían en carros, y aquéllos en caballos: Mas nosotros del nombre de el Altísimo nuestro Dios tendremos memoria.
20:8
Ellos arrodillaron, y cayeron; Mas nosotros nos levantamos, y nos enhestamos.
20:9
Salva, el Altísimo: Que el Rey nos oiga el día que lo invocáremos.
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Salmo 21

Al Músico principal: Salmo de David.
21:1
ALEGRARÁSE el rey en tu fortaleza, oh el Altísimo; Y en tu salud se gozará mucho.
21:2
El deseo de su corazón le diste, Y no le negaste lo que sus labios pronunciaron. (Selah.)
21:3
Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien: Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.
21:4
Vida te demandó, y dístele Largura de días por siglos y siglos.
21:5
Grande es su gloria en tu salud: Honra y majestad has puesto sobre él.
21:6
Porque lo has bendecido para siempre; Llenástelo de alegría con tu rostro.
21:7
Por cuanto el rey confía en el Altísimo, Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.
21:8
Alcanzará tu mano á todos tus enemigos; Tu diestra alcanzará á los que te aborrecen.
21:9
Ponerlos has como horno de fuego en el tiempo de tu ira: el Altísimo los deshará en su furor, Y fuego los consumirá.
21:10
Su fruto destruirás de la tierra, Y su simiente de entre los hijos de los hombres.
21:11
Porque trazaron el mal contra ti: Fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán.
21:12
Pues tú los pondrás en fuga, Cuando aparejares en tus cuerdas las saetas contra sus rostros.
21:13
Ensálzate, oh el Altísimo, con tu fortaleza: Cantaremos y alabaremos tu poderío.
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Salmo 22

Al Músico principal, sobre Ajeleth-sahar Salmo de David.
22:1
DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿Por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?
22:2
Dios mío, clamo de día, y no oyes; Y de noche, y no hay para mí silencio.
22:3
Tú empero eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
22:4
En ti esperaron nuestros padres: Esperaron, y tú los libraste.
22:5
Clamaron á ti, y fueron librados: Esperaron en ti, y no se avergonzaron.
22:6
Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y desecho del pueblo.
22:7
Todos los que me ven, escarnecen de mí; Estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:
22:8
Remítese á el Altísimo, líbrelo; Sálvele, puesto que en él se complacía.
22:9
Empero tú eres el que me sacó del vientre, El que me haces esperar desde que estaba á los pechos de mi madre.
22:10
Sobre ti fuí echado desde la matriz: Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
22:11
No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; Porque no hay quien ayude.
22:12
Hanme rodeado muchos toros; Fuertes toros de Basán me han cercado.
22:13
Abrieron sobre mí su boca, Como león rapante y rugiente.
22:14
Heme escurrido como aguas, Y todos mis huesos se descoyuntaron: Mi corazón fué como cera, Desliéndose en medio de mis entrañas.
22:15
Secóse como un tiesto mi vigor, Y mi lengua se pegó á mi paladar; Y me has puesto en el polvo de la muerte.
22:16
Porque perros me han rodeado, Hame cercado cuadrilla de malignos: Horadaron mis manos y mis pies.
22:17
Contar puedo todos mis huesos; Ellos miran, considéranme.
22:18
Partieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.
22:19
Mas tú, el Altísimo, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda.
22:20
Libra de la espada mi alma; Del poder del perro mi única.
22:21
Sálvame de la boca del león, Y óyeme librándome de los cuernos de los unicornios.
22:22
Anunciaré tu nombre á mis hermanos: En medio de la congregación te alabaré.
22:23
Los que teméis á el Altísimo, alabadle; Glorificadle, simiente toda de Jacob; Y temed de él, vosotros, simiente toda de Israel.
22:24
Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó á él, oyóle.
22:25
De ti será mi alabanza en la grande congregación; Mis votos pagaré delante de los que le temen.
22:26
Comerán los pobres, y serán saciados: Alabarán á el Altísimo los que le buscan: Vivirá vuestro corazón para siempre.
22:27
Acordarse han, y volveránse á el Altísimo todos los términos de la tierra; Y se humillarán delante de ti todas las familias de las gentes.
22:28
Porque de el Altísimo es el reino; Y él se enseñoreará de las gentes.
22:29
Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra: Postraránse delante de él todos los que descienden al polvo, Si bien ninguno puede conservar la vida á su propia alma.
22:30
La posteridad le servirá; Será ella contada por una generación de el Altísimo.
22:31
Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, Su justicia que él hizo.
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Salmo 23

Salmo de David.
23:1
el Altísimo es mi pastor; nada me faltará.
23:2
En lugares de delicados pastos me hará yacer: Junto á aguas de reposo me pastoreará.
23:3
Confortará mi alma; Guiárame por sendas de justicia por amor de su nombre.
23:4
Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
23:5
Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: Ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.
23:6
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: Y en la casa de el Altísimo moraré por largos días.
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Salmo 24

Salmo de David.
24:1
DE el Altísimo es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.
24:2
Porque él la fundó sobre los mares, Y afirmóla sobre los ríos.
24:3
¿Quién subirá al monte de el Altísimo? ¿Y quién estará en el lugar de su santidad?
24:4
El limpio de manos, y puro de corazón: El que no ha elevado su alma á la vanidad, Ni jurado con engaño.
24:5
El recibirá bendición de el Altísimo, Y justicia del Dios de salud.
24:6
Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Selah.)
24:7
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.
24:8
¿Quién es este Rey de gloria? el Altísimo el fuerte y valiente, el Altísimo el poderoso en batalla.
24:9
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.
24:10
¿Quién es este Rey de gloria? el Altísimo de los ejércitos, El es el Rey de la gloria. (Selah.)
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Salmo 25

Salmo de David.
25:1
A TI, oh el Altísimo, levantaré mi alma.
25:2
Dios mío, en ti confío; No sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos.
25:3
Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
25:4
Muéstrame, oh el Altísimo, tus caminos; Enséñame tus sendas.
25:5
Encamíname en tu verdad, y enséñame; Porque tú eres el Dios de mi salud: En ti he esperado todo el día.
25:6
Acuérdate, oh el Altísimo, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, Que son perpetuas.
25:7
De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme á tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh el Altísimo.
25:8
Bueno y recto es el Altísimo: Por tanto él enseñará á los pecadores el camino.
25:9
Encaminará á los humildes por el juicio, Y enseñará á los mansos su carrera.
25:10
Todas las sendas de el Altísimo son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios.
25:11
Por amor de tu nombre, oh el Altísimo, Perdonarás también mi pecado; porque es grande.
25:12
¿Quién es el hombre que teme á el Altísimo? El le enseñará el camino que ha de escoger.
25:13
Su alma reposará en el bien, Y su simiente heredará la tierra.
25:14
El secreto de el Altísimo es para los que le temen; Y á ellos hará conocer su alianza.
25:15
Mis ojos están siempre hacia el Altísimo; Porque él sacará mis pies de la red.
25:16
Mírame, y ten misericordia de mí; Porque estoy solo y afligido.
25:17
Las angustias de mi corazón se han aumentado: Sácame de mis congojas.
25:18
Mira mi aflicción y mi trabajo: Y perdona todos mis pecados.
25:19
Mira mis enemigos, que se han multiplicado, Y con odio violento me aborrecen.
25:20
Guarda mi alma, y líbrame: No sea yo avergonzado, porque en ti confié.
25:21
Integridad y rectitud me guarden; Porque en ti he esperado.
25:22
Redime, oh Dios, á Israel De todas sus angustias.
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Salmo 26

Salmo de David.
26:1
JÚZGAME, oh el Altísimo, porque yo en mi integridad he andado: Confiado he asimismo en el Altísimo, no vacilaré.
26:2
Pruébame, oh el Altísimo, y sondéame: Examina mis riñones y mi corazón.
26:3
Porque tu misericordia está delante de mis ojos, Y en tu verdad ando.
26:4
No me he sentado con hombres de falsedad; Ni entré con los que andan encubiertamente.
26:5
Aborrecí la reunión de los malignos, Y con los impíos nunca me senté.
26:6
Lavaré en inocencia mis manos, Y andaré alrededor de tu altar, oh el Altísimo:
26:7
Para exclamar con voz de acción de gracias, Y para contar todas tus maravillas.
26:8
el Altísimo, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar del tabernáculo de tu gloria.
26:9
No juntes con los pecadores mi alma, Ni con los hombres de sangres mi vida:
26:10
En cuyas manos está el mal, Y su diestra está llena de sobornos.
26:11
Yo empero andaré en mi integridad: Redímeme, y ten misericordia de mí.
26:12
Mi pie ha estado en rectitud: En las congregaciones bendeciré á el Altísimo.
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Salmo 27

Salmo de David.
27:1
el Altísimo es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? el Altísimo es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?
27:2
Cuando se allegaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
27:3
Aunque se asiente campo contra mí, No temerá mi corazón: Aunque contra mí se levante guerra, Yo en esto confío.
27:4
Una cosa he demandado á el Altísimo, ésta buscaré: Que esté yo en la casa de el Altísimo todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de el Altísimo, y para inquirir en su templo.
27:5
Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Ocultaráme en lo reservado de su pabellón; Pondráme en alto sobre una roca.
27:6
Y luego ensalzará mi cabeza sobre mis enemigos en derredor de mí: Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo: Cantaré y salmearé á el Altísimo.
27:7
Oye, oh el Altísimo, mi voz con que á ti clamo; Y ten misericordia de mí, respóndeme.
27:8
Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh el Altísimo.
27:9
No escondas tu rostro de mí, No apartes con ira á tu siervo: Mi ayuda has sido; No me dejes y no me desampares, Dios de mi salud.
27:10
Aunque mi padre y mi madre me dejaran, el Altísimo con todo me recogerá.
27:11
Enséñame, oh el Altísimo, tu camino, Y guíame por senda de rectitud, A causa de mis enemigos.
27:12
No me entregues á la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.
27:13
Hubiera yo desmayado, si no creyese que tengo de ver la bondad de el Altísimo En la tierra de los vivientes.
27:14
Aguarda á el Altísimo; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón: Sí, espera á el Altísimo.
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Salmo 28

Salmo de David.
28:1
A TI clamaré, oh el Altísimo, Fortaleza mía: no te desentiendas de mí; Porque no sea yo, dejándome tú, Semejante á los que descienden al sepulcro.
28:2
Oye la voz de mis ruegos cuando clamo á ti, Cuando alzo mis manos hacia el templo de tu santidad.
28:3
No me arrebates á una con los malos, Y con los que hacen iniquidad: Los cuales hablan paz con sus prójimos, Y la maldad está en su corazón.
28:4
Dales conforme á su obra, y conforme á la malicia de sus hechos: Dales conforme á la obra de sus manos, Dales su paga.
28:5
Porque no atendieron á las obras de el Altísimo, Ni al hecho de sus manos, Derribarálos, y no los edificará.
28:6
Bendito el Altísimo, Que oyó la voz de mis ruegos.
28:7
el Altísimo es mi fortaleza y mi escudo: En él esperó mi corazón, y fuí ayudado; Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi canción le alabaré.
28:8
el Altísimo es su fuerza, Y la fortaleza de las saludes de su ungido.
28:9
Salva á tu pueblo, y bendice á tu heredad; Y pastoréalos y ensálzalos para siempre.
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Salmo 29

Salmo de David.
29:1
DAD á el Altísimo, oh hijos de fuertes, Dad á el Altísimo la gloria y la fortaleza.
29:2
Dad á el Altísimo la gloria debida á su nombre: Humillaos á el Altísimo en el glorioso santuario.
29:3
Voz de el Altísimo sobre las aguas: Hizo tronar el Dios de gloria: el Altísimo sobre las muchas aguas.
29:4
Voz de el Altísimo con potencia; Voz de el Altísimo con gloria.
29:5
Voz de el Altísimo que quebranta los cedros; Y quebrantó el Altísimo los cedros del Líbano.
29:6
E hízolos saltar como becerros; Al Líbano y al Sirión como hijos de unicornios.
29:7
Voz de el Altísimo que derrama llamas de fuego.
29:8
Voz de el Altísimo que hará temblar el desierto; Hará temblar el Altísimo el desierto de Cades.
29:9
Voz de el Altísimo que hará estar de parto á las ciervas, Y desnudará la breñas: Y en su templo todos los suyos le dicen gloria.
29:10
el Altísimo preside en el diluvio, Y asentóse el Altísimo por rey para siempre.
29:11
el Altísimo dará fortaleza á su pueblo: el Altísimo bendecirá á su pueblo en paz. Salmo de David.
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Salmo 30

Salmo cantado en la dedicación de la Casa:
30:1
GLORIFICARTE he, oh el Altísimo; porque me has ensalzado, Y no hiciste á mis enemigos alegrarse de mí.
30:2
el Altísimo Dios mío, A ti clamé, y me sanaste.
30:3
Oh el Altísimo, hiciste subir mi alma del sepulcro; Dísteme vida, para que no descendiese á la sepultura.
30:4
Cantad á el Altísimo, vosotros sus santos, Y celebrad la memoria de su santidad.
30:5
Porque un momento será su furor; Mas en su voluntad está la vida: Por la tarde durará el lloró, Y á la mañana vendrá la alegría.
30:6
Y dije yo en mi prosperidad: No seré jamás conmovido;
30:7
Porque tú, el Altísimo, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fuí conturbado.
30:8
A ti, oh el Altísimo, clamaré; Y al Señor suplicaré.
30:9
¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descienda al hoyo? ¿Te alabará el polvo? ¿anunciará tu verdad?
30:10
Oye, oh el Altísimo, y ten misericordia de mí: el Altísimo, sé tú mi ayudador.
30:11
Has tornado mi endecha en baile; Desataste mi saco, y ceñísteme de alegría.
30:12
Por tanto á ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. el Altísimo Dios mío, te alabaré para siempre.
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Salmo 31

Al Músico principal: Salmo de David.
31:1
EN ti, oh el Altísimo, he esperado; no sea yo confundido para siempre: Líbrame en tu justicia.
31:2
Inclina á mí tu oído, líbrame presto; Séme por roca de fortaleza, por casa fuerte para salvarme.
31:3
Porque tú eres mi roca y mi castillo; Y por tu nombre me guiarás, y me encaminarás.
31:4
Me sacarás de la red que han escondido para mí; Porque tú eres mi fortaleza.
31:5
En tu mano encomiendo mi espíritu: Tú me has redimido, oh el Altísimo, Dios de verdad.
31:6
Aborrecí á los que esperan en vanidades ilusorias; Mas yo en el Altísimo he esperado.
31:7
Me gozaré y alegraré en tu misericordia; Porque has visto mi aflicción; Has conocido mi alma en las angustias:
31:8
Y no me encerraste en mano del enemigo; Hiciste estar mis pies en anchura.
31:9
Ten misericordia de mí, oh el Altísimo, que estoy en angustia: Hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas.
31:10
Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar: Hase enflaquecido mi fuerza á causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
31:11
De todos mis enemigos he sido oprobio, Y de mis vecinos en gran manera, y horror á mis conocidos: Los que me veían fuera, huían de mí.
31:12
He sido olvidado de su corazón como un muerto: He venido á ser como un vaso perdido.
31:13
Porque he oído afrenta de muchos; Miedo por todas partes, Cuando consultaban juntos contra mí, E ideaban quitarme la vida.
31:14
Mas yo en ti confié, oh el Altísimo: Yo dije: Dios mío eres tú.
31:15
En tu mano están mis tiempos: Líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.
31:16
Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: Sálvame por tu misericordia.
31:17
No sea yo confundido, oh el Altísimo, ya que te he invocado; Sean corridos los impíos, estén mudos en el profundo.
31:18
Enmudezcan los labios mentirosos, Que hablan contra el justo cosas duras, Con soberbia y menosprecio.
31:19
¡Cuán grande es tu bien, que has guardado para los que te temen, Que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!
31:20
Los esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre: Los pondrás en un tabernáculo á cubierto de contención de lenguas.
31:21
Bendito el Altísimo, Porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte.
31:22
Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos: Tú empero oíste la voz de mis ruegos, cuando á ti clamaba.
31:23
Amad á el Altísimo todos vosotros sus santos: A los fieles guarda el Altísimo, Y paga abundantemente al que obra con soberbia.
31:24
Esforzaos todos vosotros los que esperáis en el Altísimo, Y tome vuestro corazón aliento.
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Salmo 32

Salmo de David: Masquil.
32:1
BIENAVENTURADO aquel cuyas iniquidades son perdonadas, y borrados sus pecados.
32:2
Bienaventurado el hombre á quien no imputa el Altísimo la iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay superchería.
32:3
Mientras callé, envejeciéronse mis huesos En mi gemir todo el día.
32:4
Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)
32:5
Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones á el Altísimo; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)
32:6
Por esto orará á ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas á él.
32:7
Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia; Con cánticos de liberación me rodearás. (Selah.)
32:8
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: Sobre ti fijaré mis ojos.
32:9
No seáis como el caballo, ó como el mulo, sin entendimiento: Con cabestro y con freno su boca ha de ser reprimida, Para que no lleguen á ti.
32:10
Muchos dolores para el impío; Mas el que espera en el Altísimo, lo cercará misericordia.
32:11
Alegraos en el Altísimo, y gozaos, justos: Y cantad todos vosotros los rectos de corazón.
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Salmo 33

33:1
ALEGRAOS, justos, en el Altísimo: A los rectos es hermosa la alabanza.
33:2
Celebrad á el Altísimo con arpa: Cantadle con salterio y decacordio.
33:3
Cantadle canción nueva: Hacedlo bien tañendo con júbilo.
33:4
Porque recta es la palabra de el Altísimo, Y toda su obra con verdad hecha.
33:5
El ama justicia y juicio: De la misericordia de el Altísimo está llena la tierra.
33:6
Por la palabra de el Altísimo fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca.
33:7
El junta como en un montón las aguas de la mar: El pone en depósitos los abismos.
33:8
Tema á el Altísimo toda la tierra: Teman de él todos los habitadores del mundo.
33:9
Porque él dijo, y fué hecho; El mandó, y existió.
33:10
el Altísimo hace nulo el consejo de las gentes, Y frustra las maquinaciones de los pueblos.
33:11
El consejo de el Altísimo permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.
33:12
Bienaventurada la gente de que el Altísimo es su Dios; El pueblo á quien escogió por heredad para sí.
33:13
Desde los cielos miró el Altísimo; Vió á todos los hijos de los hombres:
33:14
Desde la morada de su asiento miró Sobre todos los moradores de la tierra.
33:15
El formó el corazón de todos ellos; El considera todas sus obras.
33:16
El rey no es salvo con la multitud del ejército: No escapa el valiente por la mucha fuerza.
33:17
Vanidad es el caballo para salvarse: Por la grandeza de su fuerza no librará.
33:18
He aquí, el ojo de el Altísimo sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia;
33:19
Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en el hambre.
33:20
Nuestra alma esperó á el Altísimo; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
33:21
Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado.
33:22
Sea tu misericordia, oh el Altísimo, sobre nosotros, Como esperamos en ti.
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Salmo 34

Salmo de David, cuando mudó su semblante delante de Abimelech, y él lo echó, y fuése.
34:1
BENDECIRÉ á el Altísimo en todo tiempo; Su alabanza será siempre en mi boca.
34:2
En el Altísimo se gloriará mi alma: Oiránlo los mansos, y se alegrarán.
34:3
Engrandeced á el Altísimo conmigo, Y ensalcemos su nombre á una.
34:4
Busqué á el Altísimo, y él me oyó, Y libróme de todos mis temores.
34:5
A él miraron y fueron alumbrados: Y sus rostros no se avergonzaron.
34:6
Este pobre clamó, y oyóle el Altísimo, Y librólo de todas sus angustias.
34:7
El ángel de el Altísimo acampa en derredor de los que le temen, Y los defiende.
34:8
Gustad, y ved que es bueno el Altísimo: Dichoso el hombre que confiará en él.
34:9
Temed á el Altísimo, vosotros sus santos; Porque no hay falta para los que le temen.
34:10
Los leoncillos necesitaron, y tuvieron hambre; Pero los que buscan á el Altísimo, no tendrán falta de ningún bien.
34:11
Venid, hijos, oidme; El temor de el Altísimo os enseñaré.
34:12
¿Quién es el hombre que desea vida, Que codicia días para ver bien?
34:13
Guarda tu lengua de mal, Y tus labios de hablar engaño.
34:14
Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela.
34:15
Los ojos de el Altísimo están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos.
34:16
La ira de el Altísimo contra los que mal hacen, Para cortar de la tierra la memoria de ellos.
34:17
Clamaron los justos, y el Altísimo oyó, Y librólos de todas sus angustias.
34:18
Cercano está el Altísimo á los quebrantados de corazón; Y salvará á los contritos de espíritu.
34:19
Muchos son los males del justo; Mas de todos ellos lo librará el Altísimo.
34:20
El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado.
34:21
Matará al malo la maldad; Y los que aborrecen al justo serán asolados.
34:22
el Altísimo redime el alma de sus siervos; Y no serán asolados cuantos en él confían.
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Salmo 35

Salmo de David.
35:1
DISPUTA, oh el Altísimo, con los que contra mí contienden; Pelea con los que me combaten.
35:2
Echa mano al escudo y al pavés, Y levántate en mi ayuda.
35:3
Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Di á mi alma: Yo soy tu salud.
35:4
Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: Vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan.
35:5
Sean como el tamo delante del viento; Y el ángel de el Altísimo los acose.
35:6
Sea su camino oscuridad y resbaladeros; Y el ángel de el Altísimo los persiga.
35:7
Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa hicieron hoyo para mi alma.
35:8
Véngale el quebrantamiento que no sepa, Y su red que escondió lo prenda: Con quebrantamiento en ella caiga.
35:9
Y gócese mi alma en el Altísimo; Y alégrese en su salud.
35:10
Todos mis huesos dirán: el Altísimo, ¿quién como tú, Que libras al afligido del más fuerte que él, Y al pobre y menesteroso del que le despoja?
35:11
Levantáronse testigos falsos; Demandáronme lo que no sabía;
35:12
Volviéronme mal por bien, Para abatir á mi alma.
35:13
Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se revolvía en mi seno.
35:14
Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
35:15
Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; Juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía: Despedazábanme, y no cesaban;
35:16
Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, Crujiendo sobre mí sus dientes.
35:17
Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones.
35:18
Te confesaré en grande congregación; Te alabaré entre numeroso pueblo.
35:19
No se alegren de mí mis enemigos injustos: Ni los que me aborrecen sin causa hagan del ojo.
35:20
Porque no hablan paz; Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
35:21
Y ensancharon sobre mí su boca; Dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
35:22
Tú lo has visto, oh el Altísimo; no calles: Señor, de mí no te alejes.
35:23
Muévete y despierta para mi juicio, Para mi causa, Dios mío y Señor mío.
35:24
Júzgame conforme á tu justicia, el Altísimo Dios mío; Y no se alegren de mí.
35:25
No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado!
35:26
Avergüencense, y sean confundidos á una los que de mi mal se alegran: Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.
35:27
Canten y alégrense los que están á favor de mi justa causa, Y digan siempre: Sea ensalzado el Altísimo, Que ama la paz de su siervo.
35:28
Y mi lengua hablará de tu justicia, Y de tu loor todo el día.
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Salmo 36

Al Músico principal: Salmo de David, siervo del Señor.
36:1
LA iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
36:2
Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, Hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.
36:3
Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; No quiso entender para bien hacer.
36:4
Iniquidad piensa sobre su cama; Está en camino no bueno, El mal no aborrece.
36:5
el Altísimo, hasta los cielos es tu misericordia; Tu verdad hasta las nubes.
36:6
Tu justicia como los montes de Dios, Tus juicios abismo grande: Oh el Altísimo, al hombre y al animal conservas.
36:7
¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
36:8
Embriagarse han de la grosura de tu casa; Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
36:9
Porque contigo está el manantial de la vida: En tu luz veremos la luz.
36:10
Extiende tu misericordia á los que te conocen, Y tu justicia á los rectos de corazón.
36:11
No venga contra mí pie de soberbia; Y mano de impíos no me mueva.
36:12
Allí cayeron los obradores de iniquidad; Fueron rempujados, y no pudieron levantarse.
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Salmo 37

Salmo de David.
37:1
NO te impacientes á causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
37:2
Porque como hierba serán presto cortados, Y decaerán como verdor de renuevo.
37:3
Espera en el Altísimo, y haz bien; Vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado.
37:4
Pon asimismo tu delicia en el Altísimo, Y él te dará las peticiones de tu corazón.
37:5
Encomienda á el Altísimo tu camino, Y espera en él; y él hará.
37:6
Y exhibirá tu justicia como la luz, Y tus derechos como el medio día.
37:7
Calla á el Altísimo, y espera en él: No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.
37:8
Déjate de la ira, y depón el enojo: No te excites en manera alguna á hacer lo malo.
37:9
Porque los malignos serán talados, Mas los que esperan en el Altísimo, ellos heredarán la tierra.
37:10
Pues de aquí á poco no será el malo: Y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá.
37:11
Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz.
37:12
Maquina el impío contra el justo, Y cruje sobre él sus dientes.
37:13
El Señor se reirá de él; Porque ve que viene su día.
37:14
Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar á los de recto proceder.
37:15
La espada de ellos entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado.
37:16
Mejor es lo poco del justo, Que las riquezas de muchos pecadores.
37:17
Porque los brazos de los impíos serán quebrados: Mas el que sostiene á los justos es el Altísimo.
37:18
Conoce el Altísimo los días de los perfectos: Y la heredad de ellos será para siempre.
37:19
No serán avergonzados en el mal tiempo; Y en los días de hambre serán hartos.
37:20
Mas los impíos perecerán, Y los enemigos de el Altísimo como la grasa de los carneros Serán consumidos: se disiparán como humo.
37:21
El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da.
37:22
Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán talados.
37:23
Por el Altísimo son ordenados los pasos del hombre, Y aprueba su camino.
37:24
Cuando cayere, no quedará postrado; Porque el Altísimo sostiene su mano.
37:25
Mozo fuí, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su simiente que mendigue pan.
37:26
En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su simiente es para bendición.
37:27
Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre.
37:28
Porque el Altísimo ama la rectitud, Y no desampara sus santos: Mas la simiente de los impíos será extirpada.
37:29
Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella.
37:30
La boca del justo hablara sabiduría; Y su lengua proferirá juicio.
37:31
La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto sus pasos no vacilarán.
37:32
Acecha el impío al justo, Y procura matarlo.
37:33
el Altísimo no lo dejará en sus manos, Ni lo condenará cuando le juzgaren.
37:34
Espera en el Altísimo, y guarda su camino, Y él te ensalzará para heredar la tierra: Cuando serán talados los pecadores, lo verás.
37:35
Vi yo al impío sumamente ensalzado, Y que se extendía como un laurel verde.
37:36
Empero pasóse, y he aquí no parece; Y busquélo, y no fué hallado.
37:37
Considera al íntegro, y mira al justo: Que la postrimería de cada uno de ellos es paz.
37:38
Mas los transgresores fueron todos á una destruídos: La postrimería de los impíos fué talada.
37:39
Pero la salvación de los justos es de el Altísimo, Y él es su fortaleza en el tiempo de angustia.
37:40
Y el Altísimo los ayudará, Y los librará: y libertarálos de los impíos, y los salvará, Por cuanto en él esperaron.
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Salmo 38

Salmo de David, para recordar.
38:1
el Altísimo, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues en tu ira.
38:2
Porque tus saetas descendieron á mí, Y sobre mí ha caído tu mano.
38:3
No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; Ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado.
38:4
Porque mis iniquidades han pasado mi cabeza: Como carga pesada se han agravado sobre mí.
38:5
Pudriéronse, corrompiéronse mis llagas, A causa de mi locura.
38:6
Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, Ando enlutado todo el día.
38:7
Porque mis lomos están llenos de irritación, Y no hay sanidad en mi carne.
38:8
Estoy debilitado y molido en gran manera; Bramo á causa de la conmoción de mi corazón.
38:9
Señor, delante de ti están todos mis deseos; Y mi suspiro no te es oculto.
38:10
Mi corazón está acongojado, hame dejado mi vigor; Y aun la misma luz de mis ojos no está conmigo.
38:11
Mis amigos y mis compañeros se quitaron de delante de mi plaga; Y mis cercanos se pusieron lejos.
38:12
Y los que buscaban mi alma armaron lazos; Y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, Y meditaban fraudes todo el día.
38:13
Mas yo, como si fuera sordo no oía; Y estaba como un mudo, que no abre su boca.
38:14
Fuí pues como un hombre que no oye, Y que en su boca no tiene reprensiones.
38:15
Porque á ti, oh el Altísimo, esperé yo: Tú responderás, el Altísimo Dios mío.
38:16
Porque dije: Que no se alegren de mí: Cuando mi pie resbalaba, sobre mí se engrandecían.
38:17
Empero yo estoy á pique de claudicar, Y mi dolor está delante de mí continuamente.
38:18
Por tanto denunciaré mi maldad; Congojaréme por mi pecado.
38:19
Porque mis enemigos están vivos y fuertes: Y hanse aumentado los que me aborrecen sin causa:
38:20
Y pagando mal por bien Me son contrarios, por seguir yo lo bueno.
38:21
No me desampares, oh el Altísimo: Dios mío, no te alejes de mí.
38:22
Apresúrate á ayudarme, Oh Señor, mi salud.
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Salmo 39

Al Músico principal, á Jeduthún: Salmo de David.
39:1
YO DIJE: Atenderé á mis caminos, Para no pecar con mi lengua: Guardaré mi boca con freno, En tanto que el impío fuere contra mí.
39:2
Enmudecí con silencio, calléme aun respecto de lo bueno: Y excitóse mi dolor.
39:3
Enardecióse mi corazón dentro de mí; Encendióse fuego en mi meditación, Y así proferí con mi lengua:
39:4
Hazme saber, el Altísimo, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuánto tengo de ser del mundo.
39:5
He aquí diste á mis días término corto, Y mi edad es como nada delante de ti: Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.)
39:6
Ciertamente en tinieblas anda el hombre; Ciertamente en vano se inquieta: Junta, y no sabe quién lo allegará.
39:7
Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza en ti está.
39:8
Líbrame de todas mis rebeliones; No me pongas por escarnio del insensato.
39:9
Enmudecí, no abrí mi boca; Porque tú lo hiciste.
39:10
Quita de sobre mí tu plaga; De la guerra de tu mano soy consumido.
39:11
Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, Y haces consumirse como de polilla su grandeza: Ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah.)
39:12
Oye mi oración, oh el Altísimo, y escucha mi clamor: No calles á mis lágrimas; Porque peregrino soy para contigo, Y advenedizo, como todos mis padres.
39:13
Déjame, y tomaré fuerzas, Antes que vaya y perezca.
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Salmo 40

Al Músico principal: Salmo de David.
40:1
RESIGNADAMENTE esperé á el Altísimo, E inclinóse á mí, y oyó mi clamor.
40:2
E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; Y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
40:3
Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y esperarán en el Altísimo.
40:4
Bienaventurado el hombre que puso á el Altísimo por su confianza, Y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira.
40:5
Aumentado has tú, oh el Altísimo Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No te los podremos contar: Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enarrados.
40:6
Sacrificio y presente no te agrada; Has abierto mis oídos; Holocausto y expiación no has demandado.
40:7
Entonces dije: He aquí, vengo; En el envoltorio del libro está escrito de mí:
40:8
El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; Y tu ley está en medio de mis entrañas.
40:9
Anunciado he justicia en grande congregación: He aquí no detuve mis labios, el Altísimo, tú lo sabes.
40:10
No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: Tu verdad y tu salvación he dicho: No oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.
40:11
Tú, el Altísimo, no apartes de mí tus misericordias: Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.
40:12
Porque me han cercado males hasta no haber cuento: Hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.
40:13
Quieras, oh el Altísimo, librarme; el Altísimo, apresúrate á socorrerme.
40:14
Sean avergonzados y confusos á una Los que buscan mi vida para cortarla: Vuelvan atrás y avergüéncense Los que mi mal desean.
40:15
Sean asolados en pago de su afrenta Los que me dicen: ¡Ea, ea!
40:16
Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; Y digan siempre los que aman tu salud: el Altísimo sea ensalzado.
40:17
Aunque afligido yo y necesitado, el Altísimo pensará de mí: Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
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Salmo 41

Al Músico principal: Salmo de David.
41:1
BIENAVENTURADO el que piensa en el pobre: En el día malo lo librará el Altísimo.
41:2
el Altísimo lo guardé, y le dé vida: sea bienaventurado en la tierra, Y no lo entregues á la voluntad de sus enemigos.
41:3
el Altísimo lo sustentará sobre el lecho del dolor: Mullirás toda su cama en su enfermedad.
41:4
Yo dije: el Altísimo, ten misericordia de mí; Sana mi alma, porque contra ti he pecado.
41:5
Mis enemigos dicen mal de mí preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre?
41:6
Y si venía á ver me, hablaba mentira: Su corazón se amontonaba iniquidad; Y salido fuera, hablába la.
41:7
Reunidos murmuraban contra mí todos los que me aborrecían: Contra mí pensaban mal, diciendo de mí:
41:8
Cosa pestilencial de él se ha apoderado; Y el que cayó en cama, no volverá á levantarse.
41:9
Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, Alzó contra mí el calcañar.
41:10
Mas tú, el Altísimo, ten misericordia de mí, y hazme levantar, Y daréles el pago.
41:11
En esto habré conocido que te he agradado, Que mi enemigo no se holgará de mí.
41:12
En cuanto á mí, en mi integridad me has sustentado, Y me has hecho estar delante de ti para siempre.
41:13
Bendito sea el Altísimo, el Dios de Israel, Por siglos de siglos. Amén y Amén.
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Salmo 42

Al Músico principal: Masquil á los hijos de Coré.
42:1
COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
42:2
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¡Cuándo vendré, y pareceré delante de Dios!
42:3
Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?
42:4
Acordaréme de estas cosas, y derramaré sobre mí mi alma: Cuando pasaré en el número, iré con ellos hasta la casa de Dios, Con voz de alegría y de alabanza, haciendo fiesta la multitud.
42:5
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar Por las saludes de su presencia.
42:6
Dios mío, mi alma está en mí abatida: Acordaréme por tanto de ti desde tierra del Jordán, Y de los Hermonitas, desde el monte de Mizhar.
42:7
Un abismo llama á otro á la voz de tus canales: Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
42:8
De día mandará el Altísimo su misericordia, Y de noche su canción será conmigo, Y oración al Dios de mi vida.
42:9
Diré á Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?
42:10
Mientras se están quebrantando mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?
42:11
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
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Salmo 43

43:1
JÚZGAME, oh Dios, y aboga mi causa: Líbrame de gente impía, del hombre de engaño é iniquidad.
43:2
Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
43:3
Envía tu luz y tu verdad: éstas me guiarán, Me conducirán al monte de tu santidad, Y á tus tabernáculos.
43:4
Y entraré al altar de Dios, Al Dios alegría de mi gozo; Y alabaréte con arpa, oh Dios, Dios mío.
43:5
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbes en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
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Salmo 44

Al Músico principal: de los hijos de Coré: Masquil.
44:1
OH Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.
44:2
Tú con tu mano echaste las gentes, y los plantaste á ellos; Afligiste los pueblos, y los arrojaste.
44:3
Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, Ni su brazo los libró; Sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, Porque te complaciste en ellos.
44:4
Tú, oh Dios, eres mi rey: Manda saludes á Jacob.
44:5
Por medio de ti sacudiremos á nuestros enemigos: En tu nombre atropellaremos á nuestros adversarios.
44:6
Porque no confiaré en mi arco, Ni mi espada me salvará.
44:7
Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, Y has avergonzado á los que nos aborrecían.
44:8
En Dios nos gloriaremos todo tiempo, Y para siempre loaremos tu nombre. (Selah.)
44:9
Empero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; Y no sales en nuestros ejércitos.
44:10
Nos hiciste retroceder del enemigo, Y saqueáron nos para sí los que nos aborrecían.
44:11
Pusístenos como á ovejas para comida, Y esparcístenos entre las gentes.
44:12
Has vendido tu pueblo de balde, Y no pujaste en sus precios.
44:13
Pusístenos por vergüenza á nuestros vecinos, Por escarnio y por burla á los que nos rodean.
44:14
Pusístenos por proverbio entre las gentes, Por movimiento de cabeza en los pueblos.
44:15
Cada día mi vergüenza está delante de mí, Y cúbreme la confusión de mi rostro,
44:16
Por la voz del que me vitupera y deshonra, Por razón del enemigo y del que se venga.
44:17
Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti; Y no hemos faltado á tu pacto.
44:18
No se ha vuelto atrás nuestro corazón, Ni tampoco se han apartado nuestros pasos de tus caminos.
44:19
Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, Y nos cubriste con sombra de muerte,
44:20
Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios, O alzado nuestras manos á dios ajeno,
44:21
¿No demandaría Dios esto? Porque él conoce los secretos del corazón.
44:22
Empero por tu causa nos matan cada día; Somos tenidos como ovejas para el matadero.
44:23
Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre.
44:24
¿Por qué escondes tu rostro, Y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?
44:25
Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo: Nuestro vientre está pegado con la tierra.
44:26
Levántate para ayudarnos, Y redímenos por tu misericordia.
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Salmo 45

Al Músico principal: sobre Sosannim: para los hijos de Coré: Masquil: Canción de amores.
45:1
REBOSA mi corazón palabra buena: Refiero yo al Rey mis obras: Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.
45:2
Haste hermoseado más que los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios: Por tanto Dios te ha bendecido para siempre.
45:3
Cíñete tu espada sobre el muslo, oh valiente, Con tu gloria y con tu majestad.
45:4
Y en tu gloria sé prosperado: Cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia; Y tu diestra te enseñará cosas terribles.
45:5
Tus saetas agudas Con que caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del Rey.
45:6
Tu trono, oh Dios, eterno y para siempre: Vara de justicia la vara de tu reino.
45:7
Amaste la justicia y aborreciste la maldad: Por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de gozo sobre tus compañeros.
45:8
Mirra, áloe, y casia exhalan todos tus vestidos: En estancias de marfil te han recreado.
45:9
Hijas de reyes entre tus ilustres: Está la reina á tu diestra con oro de Ophir.
45:10
Oye, hija, y mira, é inclina tu oído; Y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;
45:11
Y deseará el rey tu hermosura: E inclínate á él, porque él es tu Señor.
45:12
Y las hijas de Tiro vendrán con presente; Implorarán tu favor los ricos del pueblo.
45:13
Toda ilustre es de dentro la hija del rey: De brocado de oro es su vestido.
45:14
Con vestidos bordados será llevada al rey; Vírgenes en pos de ella: Sus compañeras serán traídas á ti.
45:15
Serán traídas con alegría y gozo: Entrarán en el palacio del rey.
45:16
En lugar de tus padres serán tus hijos, A quienes harás príncipes en toda la tierra.
45:17
Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones: Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.
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Salmo 46

Al Músico principal: de los hijos de Coré: Salmo sobre Alamoth.
46:1
DIOS es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
46:2
Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; Aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.
46:3
Bramarán, turbaránse sus aguas; Temblarán los montes á causa de su braveza. (Selah.)
46:4
Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, El santuario de las tiendas del Altísimo.
46:5
Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.
46:6
Bramaron las gentes, titubearon los reinos; Dió él su voz, derritióse la tierra.
46:7
el Altísimo de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
46:8
Venid, ved las obras de el Altísimo, Que ha puesto asolamientos en la tierra.
46:9
Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra: Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego.
46:10
Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: Ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.
46:11
el Altísimo de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
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Salmo 47

Al Músico principal: de los hijos de Coré: Salmo.
47:1
PUEBLOS todos, batid las manos; Aclamad á Dios con voz de júbilo.
47:2
Porque el Altísimo el Altísimo es terrible; Rey grande sobre toda la tierra.
47:3
El sujetará á los pueblos debajo de nosotros, Y á las gentes debajo de nuestros pies.
47:4
El nos elegirá nuestras heredades; La hermosura de Jacob, al cual amó. (Selah.)
47:5
Subió Dios con júbilo, el Altísimo con sonido de trompeta.
47:6
Cantad á Dios, cantad: Cantad á nuestro Rey, cantad.
47:7
Porque Dios es el Rey de toda la tierra: Cantad con inteligencia.
47:8
Reinó Dios sobre las gentes: Asentóse Dios sobre su santo trono.
47:9
Los príncipes de los pueblos se juntaron Al pueblo del Dios de Abraham: Porque de Dios son los escudos de la tierra; El es muy ensalzado.
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Salmo 48

Canción: Salmo de los hijos de Coré.
48:1
GRANDE es el Altísimo y digno de ser en gran manera alabado, En la ciudad de nuestro Dios, en el monte de su santuario.
48:2
Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra Es el monte de Sión, á los lados del aquilón, La ciudad del gran Rey.
48:3
Dios en sus palacios es conocido por refugio.
48:4
Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; Pasaron todos.
48:5
Y viéndola ellos así, maravilláronse, Se turbaron, diéronse priesa á huir.
48:6
Tomólos allí temblor; Dolor, como á mujer que pare.
48:7
Con viento solano Quiebras tú las naves de Tharsis.
48:8
Como lo oímos, así hemos visto En la ciudad de el Altísimo de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios: Afirmarála Dios para siempre. (Selah.)
48:9
Esperamos tu misericordia, oh Dios, En medio de tu templo.
48:10
Conforme á tu nombre, oh Dios, Así es tu loor hasta los fines de la tierra: De justicia está llena tu diestra.
48:11
Alegraráse el monte de Sión; Se gozarán las hijas de Judá Por tus juicios.
48:12
Andad alrededor de Sión, y rodeadla: Contad sus torres.
48:13
Poned vuestro corazón á su antemuro, Mirad sus palacios; Para que lo contéis á la generación venidera.
48:14
Porque este Dios es Dios nuestro eternalmente y para siempre: El nos capitaneará hasta la muerte.
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Salmo 49

Al Músico principal: Salmo para los hijos de Coré.
49:1
OID esto, pueblos todos; Escuchad, habitadores todos del mundo:
49:2
Así los plebeyos como los nobles, El rico y el pobre juntamente.
49:3
Mi boca hablará sabiduría; Y el pensamiento de mi corazón inteligencia.
49:4
Acomodaré á ejemplos mi oído: Declararé con el arpa mi enigma.
49:5
¿Por qué he de temer en los días de adversidad, Cuando la iniquidad de mis insidiadores me cercare?
49:6
Los que confían en sus haciendas, Y en la muchedumbre de sus riquezas se jactan,
49:7
Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar á Dios su rescate.
49:8
(Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se hará jamás;)
49:9
Que viva adelante para siempre, Y nunca vea la sepultura.
49:10
Pues se ve que mueren los sabios, Así como el insensato y el necio perecen, Y dejan á otros sus riquezas.
49:11
En su interior tienen que sus casas serán eternas, Y sus habitaciones para generación y generación: Llamaron sus tierras de sus nombres.
49:12
Mas el hombre no permanecerá en honra: Es semejante á las bestias que perecen.
49:13
Este su camino es su locura: Con todo, corren sus descendientes por el dicho de ellos. (Selah.)
49:14
Como rebaños serán puestos en la sepultura; La muerte se cebará en ellos; Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana: Y se consumirá su bien parecer en el sepulcro de su morada.
49:15
Empero Dios redimirá mi vida del poder de la sepultura, Cuando me tomará. (Selah.)
49:16
No temas cuando se enriquece alguno, Cuando aumenta la gloria de su casa;
49:17
Porque en muriendo no llevará nada, Ni descenderá tras él su gloria.
49:18
Si bien mientras viviere, dirá dichosa á su alma: Y tú serás loado cuando bien te tratares.
49:19
Entrará á la generación de sus padres: No verán luz para siempre.
49:20
El hombre en honra que no entiende, Semejante es á las bestias que perecen.
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Salmo 50

Salmo de Asaph.
50:1
EL Dios de dioses, el Altísimo, ha hablado, Y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
50:2
De Sión, perfección de hermosura, Ha Dios resplandecido.
50:3
Vendrá nuestro Dios, y no callará: Fuego consumirá delante de él, Y en derredor suyo habrá tempestad grande.
50:4
Convocará á los cielos de arriba, Y á la tierra, para juzgar á su pueblo.
50:5
Juntadme mis santos; Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
50:6
Y denunciarán los cielos su justicia; Porque Dios es el juez. (Selah.)
50:7
Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
50:8
No te reprenderé sobre tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.
50:9
No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.
50:10
Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.
50:11
Conozco todas las aves de los montes, Y en mi poder están las fieras del campo.
50:12
Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: Porque mío es el mundo y su plenitud.
50:13
¿Tengo de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?
50:14
Sacrifica á Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo.
50:15
E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás.
50:16
Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca,
50:17
Pues que tú aborreces el castigo, Y echas á tu espalda mis palabras?
50:18
Si veías al ladrón, tú corrías con él; Y con los adúlteros era tu parte.
50:19
Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.
50:20
Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano: Contra el hijo de tu madre ponías infamia.
50:21
Estas cosas hiciste, y yo he callado: Pensabas que de cierto sería yo como tú: Yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos.
50:22
Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; No sea que arrebate, sin que nadie libre.
50:23
El que sacrifica alabanza me honrará: Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salud de Dios.
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Salmo 51

Al Músico principal: Salmo de David, cuando después que entró á Bath-sebah, vino á él Nathán el profeta.
51:1
TEN piedad de mí, oh Dios, conforme á tu misericordia: Conforme á la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
51:2
Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.
51:3
Porque yo reconozco mis rebeliones; Y mi pecado está siempre delante de mí.
51:4
A ti, á ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos: Porque seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.
51:5
He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.
51:6
He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo: Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
51:7
Purifícame con hisopo, y será limpio: Lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.
51:8
Hazme oir gozo y alegría; Y se recrearán los huesos que has abatido.
51:9
Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades.
51:10
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
51:11
No me eches de delante de ti; Y no quites de mí tu santo espíritu.
51:12
Vuélveme el gozo de tu salud; Y el espíritu libre me sustente.
51:13
Enseñaré á los prevaricadores tus caminos; Y los pecadores se convertirán á ti.
51:14
Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: Cantará mi lengua tu justicia.
51:15
Señor, abre mis labios; Y publicará mi boca tu alabanza.
51:16
Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; No quieres holocausto.
51:17
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
51:18
Haz bien con tu benevolencia á Sión: Edifica los muros de Jerusalem.
51:19
Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto ú ofrenda del todo quemada: Entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.
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Salmo 52

Al Músico principal: Masquil de David, cuando vino Doeg Idumeo y dió cuenta á Saúl, diciéndole: David ha venido á casa de Ahimelech.
52:1
¿POR qué te glorías de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
52:2
Agravios maquina tu lengua: Como navaja amolada hace engaño.
52:3
Amaste el mal más que el bien; La mentira más que hablar justicia. (Selah.)
52:4
Has amado toda suerte de palabras perniciosas, Engañosa lengua.
52:5
Por tanto Dios te derribará para siempre: Te asolará y te arrancará de tu morada, Y te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah.)
52:6
Y verán los justos, y temerán; Y reiránse de él, diciendo:
52:7
He aquí el hombre que no puso á Dios por su fortaleza, Sino que confió en la multitud de sus riquezas. Y se mantuvo en su maldad.
52:8
Mas yo estoy como oliva verde en la casa de Dios: En la misericordia de Dios confío perpetua y eternalmente.
52:9
Te alabaré para siempre por lo que has hecho: Y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.
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Salmo 53

Al Músico principal: sobre Mahalath: Masquil de David.
53:1
DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse é hicieron abominable maldad: No hay quien haga bien.
53:2
Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Por ver si hay algún entendido Que busque á Dios.
53:3
Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni aun uno.
53:4
¿No tienen conocimiento todos esos que obran iniquidad? Que comen á mi pueblo como si comiesen pan: A Dios no han invocado.
53:5
Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo: Porque Dios ha esparcido los huesos del que asentó campo contra ti: Los avergonzaste, porque Dios los desechó.
53:6
¡Oh quién diese de Sión saludes á Israel! En volviendo Dios la cautividad de su pueblo, Gozarse ha Jacob, y alegraráse Israel.
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Salmo 54

Al Músico principal: en Neginoth: Masquil de David, cuando vinieron los Zipheos y dijeron á Saúl: ¿No está David escondido en nuestra tierrra?
54:1
OH Dios, sálvame por tu nombre, Y con tu poder defiéndeme.
54:2
Oh Dios, oye mi oración; Escucha las razones de mi boca.
54:3
Porque extraños se han levantado contra mí, Y fuertes buscan mi alma: No han puesto á Dios delante de sí. (Selah.)
54:4
He aquí, Dios es el que me ayuda; El Señor es con los que sostienen mi vida.
54:5
El volverá el mal á mis enemigos: Córtalos por tu verdad.
54:6
Voluntariamente sacrificaré á ti; Alabaré tu nombre, oh el Altísimo, porque es bueno.
54:7
Porque me ha librado de toda angustia, Y en mis enemigos vieron mis ojos mi deseo.
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Salmo 55

Al Músico principal: en Neginoth: Masquil de David.
55:1
ESCUCHA, oh Dios, mi oración, Y no te escondas de mi súplica.
55:2
Estáme atento, y respóndeme: Clamo en mi oración, y levanto el grito,
55:3
A causa de la voz del enemigo, Por la opresión del impío; Porque echaron sobre mí iniquidad, Y con furor me han amenazado.
55:4
Mi corazón está doloroso dentro de mí, Y terrores de muerte sobre mí han caído.
55:5
Temor y temblor vinieron sobre mí, Y terror me ha cubierto.
55:6
Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría.
55:7
Ciertamente huiría lejos: Moraría en el desierto. (Selah.)
55:8
Apresuraríame á escapar Del viento tempestuoso, de la tempestad.
55:9
Deshace, oh Señor, divide la lengua de ellos; Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
55:10
Día y noche la rodean sobre sus muros; E iniquidad y trabajo hay en medio de ella.
55:11
Agravios hay en medio de ella, Y el fraude y engaño no se apartan de sus plazas.
55:12
Porque no me afrentó un enemigo, Lo cual habría soportado; Ni se alzó contra mí el que me aborrecía, Porque me hubiera ocultado de él:
55:13
Mas tú, hombre, al parecer íntimo mío, Mi guía, y mi familiar:
55:14
Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, A la casa de Dios andábamos en compañía.
55:15
Condenados sean á muerte, Desciendan vivos al infierno: Porque maldades hay en su compañía, entre ellos.
55:16
Yo á Dios clamaré; Y el Altísimo me salvará.
55:17
Tarde y mañana y á medio día oraré y clamaré; Y él oirá mi voz.
55:18
El ha redimido en paz mi alma de la guerra contra mí; Pues fueron contra mí muchos.
55:19
Dios oirá, y los quebrantará luego, El que desde la antigüedad permanece (Selah); Por cuanto no se mudan, Ni temen á Dios.
55:20
Extendió sus manos contra sus pacíficos: Viólo su pacto.
55:21
Ablandan más que manteca su boca, Pero guerra hay en su corazón: Suavizan sus palabras más que el aceite, Mas ellas son cuchillos.
55:22
Echa sobre el Altísimo tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.
55:23
Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de la sepultura: Los hombres sanguinarios y engañadores no demediarán sus días: Empero yo confiaré en ti.
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Salmo 56

Al Músico principal: sobre La paloma silenciosa en paraje muy distante. Michtam de David, cuando los Filisteos le prendieron en Gath.
56:1
TEN misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre: Me oprime combatiéndome cada día.
56:2
Apúranme mis enemigos cada día; Porque muchos son los que pelean contra mí, oh Altísimo.
56:3
En el día que temo, Yo en ti confío.
56:4
En Dios alabaré su palabra: En Dios he confiado, no temeré Lo que la carne me hiciere.
56:5
Todos los días me contristan mis negocios; Contra mí son todos sus pensamientos para mal.
56:6
Reúnense, escóndense, Miran ellos atentamente mis pasos, Esperando mi vida.
56:7
¿Escaparán ellos por la iniquidad? Oh Dios, derriba en tu furor los pueblos.
56:8
Mis huídas has tú contado: Pon mis lágrimas en tu redoma: ¿No están ellas en tu libro?
56:9
Serán luego vueltos atrás mis enemigos el día que yo clamare: En esto conozco que Dios es por mí.
56:10
En Dios alabaré su palabra; En el Altísimo alabaré su palabra.
56:11
En Dios he confiado: no temeré Lo que me hará el hombre.
56:12
Sobre mí, oh Dios, están tus votos: Te tributaré alabanzas.
56:13
Porque has librado mi vida de la muerte, Y mis pies de caída, Para que ande delante de Dios En la luz de los que viven.
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Salmo 57

Al Músico principal: sobre No destruyas: Michtam de David, cuando huyó de delante de Saúl á la cueva.
57:1
TEN misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé, Hasta que pasen los quebrantos.
57:2
Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece.
57:3
El enviará desde los cielos, y me salvará De la infamia del que me apura; (Selah) Dios enviará su misericordia y su verdad.
57:4
Mi vida está entre leones; Estoy echado entre hijos de hombres encendidos: Sus dientes son lanzas y saetas, Y su lengua cuchillo agudo.
57:5
Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra tu gloria.
57:6
Red han armado á mis pasos; Hase abatido mi alma: Hoyo han cavado delante de mí; En medio de él han caído. (Selah.)
57:7
Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto: Cantaré, y trovaré salmos.
57:8
Despierta, oh gloria mía; despierta, salterio y arpa: Levantaréme de mañana.
57:9
Alabarte he en los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti en las naciones.
57:10
Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, Y hasta las nubes tu verdad.
57:11
Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra tu gloria.
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Salmo 58

Al Músico principal: sobre No destruyas: Michtam de David.
58:1
OH congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?
58:2
Antes con el corazón obráis iniquidades: Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.
58:3
Enajenáronse los impíos desde la matriz; Descarriáronse desde el vientre, hablando mentira.
58:4
Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente: Son como áspide sordo que cierra su oído;
58:5
Que no oye la voz de los que encantan, Por más hábil que el encantador sea.
58:6
Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas: Quiebra, oh el Altísimo, las muelas de los leoncillos.
58:7
Corránse como aguas que se van de suyo: En entesando sus saetas, luego sean hechas pedazos.
58:8
Pasen ellos como el caracol que se deslíe: Como el abortivo de mujer, no vean el sol.
58:9
Antes que vuestras ollas sientan las espinas, Así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad.
58:10
Alegraráse el justo cuando viere la venganza: Sus pies lavará en la sangre del impío.
58:11
Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo; Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.
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Salmo 59

Al Músico principal: sobre No destruyas: Michtam de David, cuando envió Saúl, y guardaron la casa para matarlo.
59:1
LÍBRAME de mis enemigos, oh Dios mío: Ponme en salvo de los que contra mí se levantan.
59:2
Líbrame de los que obran iniquidad, Y sálvame de hombres sanguinarios.
59:3
Porque he aquí están acechando mi vida: Hanse juntado contra mí fuertes, No por falta mía, ni pecado mío, oh el Altísimo.
59:4
Sin delito mío corren y se aperciben: Despierta para venir á mi encuentro, y mira.
59:5
Y tú, el Altísimo Dios de los ejércitos, Dios de Israel, Despierta para visitar todas las gentes: No hayas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. (Selah.)
59:6
Volveránse á la tarde, ladrarán como perros, Y rodearán la ciudad.
59:7
He aquí proferirán con su boca; Cuchillos están en sus labios, Porque dicen: ¿Quién oye?
59:8
Mas tú, el Altísimo, te reirás de ellos, Te burlarás de todas las gentes.
59:9
De su fuerza esperaré yo en ti: Porque Dios es mi defensa.
59:10
El Dios de mi misericordia me prevendrá: Dios me hará ver en mis enemigos mi deseo.
59:11
No los matarás, porque mi pueblo no se olvide: Hazlos vagar con tu fortaleza, y abátelos. Oh el Altísimo, escudo nuestro,
59:12
Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios; Y sean presos por su soberbia, Y por la maldición y mentira que profieren.
59:13
Acábalos con furor, acábalos, y no sean: Y sepan que Dios domina en Jacob Hasta los fines de la tierra. (Selah).
59:14
Vuelvan pues á la tarde, y ladren como perros, Y rodeen la ciudad.
59:15
Anden ellos errantes para hallar qué comer: Y si no se saciaren, murmuren.
59:16
Yo empero cantaré tu fortaleza, Y loaré de mañana tu misericordia: Porque has sido mi amparo Y refugio en el día de mi angustia.
59:17
Fortaleza mía, á ti cantaré; Porque eres Dios de mi amparo, Dios de mi misericordia.
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Salmo 60

Al Músico principal: sobre Susan-Heduth: Michtam de David, para enseñar, cuando tuvo guerra contra Aram-Naharaim y contra Aram de Soba, y volvió Joab, é hirió de Edom en el valle de las Salina doce mil.
60:1
OH Dios, tú nos has desechado, nos disipaste; Te has airado: vuélvete á nosotros.
60:2
Hiciste temblar la tierra, abrístela: Sana sus quiebras, porque titubea.
60:3
Has hecho ver á tu pueblo duras cosas: Hicístenos beber el vino de agitación.
60:4
Has dado á los que te temen bandera Que alcen por la verdad. (Selah.)
60:5
Para que se libren tus amados, Salva con tu diestra, y óyeme.
60:6
Dios pronunció por su santuario; yo me alegraré; Partiré á Sichêm, y mediré el valle de Succoth.
60:7
Mío es Galaad, y mío es Manasés; Y Ephraim es la fortaleza de mi cabeza; Judá, mi legislador;
60:8
Moab, la vasija de mi lavatorio; Sobre Edom echaré mi zapato: Haz júbilo sobre mí, oh Palestina.
60:9
¿Quién me llevará á la ciudad fortalecida? ¿Quién me llevará hasta Idumea?
60:10
Ciertamente, tú, oh Dios, que nos habías desechado; Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos.
60:11
Danos socorro contra el enemigo, Que vana es la salud de los hombres.
60:12
En Dios haremos proezas; Y él hollará nuestros enemigos.
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Salmo 61

Al Músico principal: sobre Neginoth: Salmo de David.
61:1
OYE, oh Dios, mi clamor; A mi oración atiende.
61:2
Desde el cabo de la tierra clamaré á ti, cuando mi corazón desmayare: A la peña más alta que yo me conduzcas.
61:3
Porque tú has sido mi refugio, Y torre de fortaleza delante del enemigo.
61:4
Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre: Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas.
61:5
Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, Has dado heredad á los que temen tu nombre.
61:6
Días sobre días añadirás al rey: Sus años serán como generación y generación.
61:7
Estará para siempre delante de Dios: Misericordia y verdad prepara que lo conserven.
61:8
Así cantaré tu nombre para siempre, Pagando mis votos cada día.
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Salmo 62

Al Músico principal: á Jeduthúm: Salmo de David.
62:1
EN Dios solamente está callada mi alma: De él viene mi salud.
62:2
El solamente es mi fuerte, y mi salud; Es mi refugio, no resbalaré mucho.
62:3
¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? Pereceréis todos vosotros, Caeréis como pared acostada, como cerca ruinosa.
62:4
Solamente consultan de arrojarle de su grandeza; Aman la mentira, Con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah.)
62:5
Alma mía, en Dios solamente reposa; Porque de él es mi esperanza.
62:6
El solamente es mi fuerte y mi salud: Es mi refugio, no resbalaré.
62:7
En Dios está mi salvación y mi gloria: En Dios está la roca de mi fortaleza, y mi refugio.
62:8
Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. (Selah.)
62:9
Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón: Pesándolos á todos igualmente en la balanza, Serán menos que la vanidad.
62:10
No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis: Si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón en ella.
62:11
Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es la fortaleza.
62:12
Y de ti, oh Señor, es la misericordia: Porque tú pagas á cada uno conforme á su obra.
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Salmo 63

Salmo de David, estando en el desierto de Judá.
63:1
DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: Mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, En tierra de sequedad y transida sin aguas;
63:2
Para ver tu fortaleza y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.
63:3
Porque mejor es tu misericordia que la vida: Mis labios te alabarán.
63:4
Así te bendeciré en mi vida: En tu nombre alzaré mis manos.
63:5
Como de meollo y de grosura será saciada mi alma; Y con labios de júbilo te alabará mi boca,
63:6
Cuando me acordaré de ti en mi lecho, Cuando meditaré de ti en las velas de la noche.
63:7
Porque has sido mi socorro; Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
63:8
Está mi alma apegada á ti: Tu diestra me ha sostenido.
63:9
Mas los que para destrucción buscaron mi alma, Caerán en los sitios bajos de la tierra.
63:10
Destruiránlos á filo de espada; Serán porción de las zorras.
63:11
Empero el rey se alegrará en Dios; Será alabado cualquiera que por él jura: Porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada.
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Salmo 64

Al Músico principal: Salmo de David.
64:1
ESCUCHA, oh Dios, mi voz en mi oración: Guarda mi vida del miedo del enemigo.
64:2
Escóndeme del secreto consejo de los malignos; De la conspiración de los que obran iniquidad:
64:3
Que amolaron su lengua como cuchillo, Y armaron por su saeta palabra amarga;
64:4
Para asaetear á escondidas al íntegro: De improviso lo asaetean, y no temen.
64:5
Obstinados en su inicuo designio, Tratan de esconder los lazos, Y dicen: ¿Quién los ha de ver?
64:6
Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como el corazón, es profundo.
64:7
Mas Dios los herirá con saeta; De repente serán sus plagas.
64:8
Y harán caer sobre sí sus mismas lenguas: Se espantarán todos los que los vieren.
64:9
Y temerán todos los hombres, Y anunciarán la obra de Dios, Y entenderán su hecho.
64:10
Alegraráse el justo en el Altísimo, y confiaráse en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón.
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Salmo 65

Al Músico principal: Salmo: Cántico de David.
65:1
A TI es plácida la alabanza en Sión, oh Dios: Y á ti se pagarán los votos.
65:2
Tú oyes la oración: A ti vendrá toda carne.
65:3
Palabras de iniquidades me sobrepujaron: Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.
65:4
Dichoso el que tú escogieres, é hicieres llegar á ti, Para que habite en tus atrios: Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo.
65:5
Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, Oh Dios de nuestra salud, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines de la mar.
65:6
Tú, el que afirma los montes con su potencia, Ceñido de valentía:
65:7
El que amansa el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, Y el alboroto de las gentes.
65:8
Por tanto los habitadores de los fines de la tierra temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.
65:9
Visitas la tierra, y la riegas: En gran manera la enriqueces Con el río de Dios, lleno de aguas: Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.
65:10
Haces se empapen sus surcos, Haces descender sus canales: Ablándasla con lluvias, Bendices sus renuevos.
65:11
Tú coronas el año de tus bienes; Y tus nubes destilan grosura.
65:12
Destilan sobre las estancias del desierto; Y los collados se ciñen de alegría.
65:13
Vístense los llanos de manadas, Y los valles se cubren de grano: Dan voces de júbilo, y aun cantan.
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Salmo 66

Al Músico principal: Cántico: Salmo.
66:1
ACLAMAD á Dios con alegría, toda la tierra:
66:2
Cantad la gloria de su nombre: Poned gloria en su alabanza.
66:3
Decid á Dios: ¡Cuán terribles tus obras! Por lo grande de tu fortaleza te mentirán tus enemigos.
66:4
Toda la tierra te adorará, Y cantará á ti; Cantarán á tu nombre. (Selah.)
66:5
Venid, y ved las obras de Dios, Terrible en hechos sobre los hijos de los hombres.
66:6
Volvió la mar en seco; Por el río pasaron á pie; Allí en él nos alegramos.
66:7
El se enseñorea con su fortaleza para siempre: Sus ojos atalayan sobre las gentes: Los rebeldes no serán ensalzados. (Selah.)
66:8
Bendecid, pueblos, á nuestro Dios, Y haced oir la voz de su alabanza.
66:9
El es el que puso nuestra alma en vida, Y no permitió que nuestros pies resbalasen.
66:10
Porque tú nos probaste, oh Dios: Ensayástenos como se afina la plata.
66:11
Nos metiste en la red; Pusiste apretura en nuestros lomos.
66:12
Hombres hiciste subir sobre nuestra cabeza; Entramos en fuego y en aguas, Y sacástenos á hartura.
66:13
Entraré en tu casa con holocaustos: Te pagaré mis votos,
66:14
Que pronunciaron mis labios, Y habló mi boca, cuando angustiado estaba.
66:15
Holocaustos de cebados te ofreceré, Con perfume de carneros: Sacrificaré bueyes y machos cabríos. (Selah.)
66:16
Venid, oid todos los que teméis á Dios, Y contaré lo que ha hecho á mi alma.
66:17
A él clamé con mi boca, Y ensalzado fué con mi lengua.
66:18
Si en mi corazón hubiese yo mirado á la iniquidad, El Señor no me oyera.
66:19
Mas ciertamente me oyó Dios; Antendió á la voz de mi súplica.
66:20
Bendito Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.
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Salmo 67

Al Músico principal: en Neginoth: Salmo: Cántico.
67:1
DIOS tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros (Selah);
67:2
Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las gentes tu salud.
67:3
Alábente los pueblos, oh Dios; Alábente los pueblos todos.
67:4
Alégrense y gocénse las gentes; Porque juzgarás los pueblos con equidad, Y pastorearás las naciones en la tierra. (Selah.)
67:5
Alábente los pueblos, oh Dios: Todos los pueblos te alaben.
67:6
La tierra dará su fruto: Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.
67:7
Bendíganos Dios, Y témanlo todos los fines de la tierra.
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Salmo 68

Al Músico principal: Salmo de David: Canción.
68:1
LEVÁNTESE Dios, sean esparcidos sus enemigos, Y huyan de su presencia los que le aborrecen.
68:2
Como es lanzado el humo, los lanzarás: Como se derrite la cera delante del fuego, Así perecerán los impíos delante de Dios.
68:3
Mas los justos se alegrarán: gozarse han delante de Dios, Y saltarán de alegría.
68:4
Cantad á Dios, cantad salmos á su nombre: Ensalzad al que sube sobre los cielos En JAH su nombre, y alegraos delante de él.
68:5
Padre de huérfanos y defensor de viudas, Es Dios en la morada de su santuario:
68:6
El Dios que hace habitar en familia los solos; Que saca á los aprisionados con grillos: Mas los rebeldes habitan en sequedad.
68:7
Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, Cuando anduviste por el desierto, (Selah,)
68:8
La tierra tembló; También destilaron los cielos á la presencia de Dios: Aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel.
68:9
Abundante lluvia esparciste, oh Dios, á tu heredad; Y cuando se cansó, tú la recreaste.
68:10
Los que son de tu grey han morado en ella: Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre.
68:11
El Señor daba palabra: De las evangelizantes había grande ejército.
68:12
Huyeron, huyeron reyes de ejércitos; Y las que se quedaban en casa partían los despojos.
68:13
Bien que fuiesteis echados entre los tiestos, Seréis como las alas de la paloma cubierta de plata, Y sus plumas con amarillez de oro.
68:14
Cuando esparció el Omnipotente los reyes en ella, Emblanquecióse ésta como la nieve en Salmón.
68:15
Monte de Dios es el monte de Basán; Monte alto el de Basán.
68:16
¿Por qué os levantáis, oh montes altos? Este monte amó Dios para su asiento; Ciertamente el Altísimo habitará en él para siempre.
68:17
Los carros de Dios son veinte mil, y más millares de ángeles. El Señor entre ellos, como en Sinaí, así en el santuario.
68:18
Subiste á lo alto, cautivaste la cautividad, Tomaste dones para los hombres, Y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.
68:19
Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios El Dios de nuestra salud. (Selah.)
68:20
Dios, nuestro Dios ha de salvarnos; Y de Dios el Altísimo es el librar de la muerte.
68:21
Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, La cabelluda mollera del que camina en sus pecados.
68:22
El Señor dijo: De Basán haré volver, Te haré volver de los profundos de la mar:
68:23
Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos, Y de ella la lengua de tus perros.
68:24
Vieron tus caminos, oh Dios; Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario.
68:25
Los cantores iban delante, los tañedores detrás; En medio, las doncellas, con adufes.
68:26
Bendecid á Dios en congregaciones: Al Señor, vosotros de la estirpe de Israel.
68:27
Allí estaba el joven Benjamín señoreador de ellos, Los príncipes de Judá en su congregación, Los príncipes de Zabulón, los príncipes de Nephtalí.
68:28
Tu Dios ha ordenado tu fuerza; Confirma, oh Dios, lo que has obrado en nosotros.
68:29
Por razón de tu templo en Jerusalem Los reyes te ofrecerán dones.
68:30
Reprime la reunión de gentes armadas, La multitud de toros con los becerros de los pueblos, Hasta que todos se sometan con sus piezas de plata: Disipa los pueblos que se complacen en la guerra.
68:31
Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía apresurará sus manos á Dios.
68:32
Reinos de la tierra, cantad á Dios, Cantad al Señor (Selah);
68:33
Al que cabalga sobre los cielos de los cielos que son de antiguo: He aquí á su voz dará voz de fortaleza.
68:34
Atribuid fortaleza á Dios: Sobre Israel es su magnificencia, Y su poder está en los cielos.
68:35
Terrible eres, oh Dios, desde tus santuarios: El Dios de Israel, él da fortaleza y vigor á su pueblo. Bendito Dios.
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Salmo 69

Al Músico principal: sobre Sosannim: Salmo de David.
69:1
SÁLVAME, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma.
69:2
Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: He venido á abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
69:3
Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios.
69:4
Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: He venido pues á pagar lo que no he tomado.
69:5
Dios, tú sabes mi locura; Y mis delitos no te son ocultos.
69:6
No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor el Altísimo de los ejércitos; No sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.
69:7
Porque por amor de ti he sufrido afrenta; Confusión ha cubierto mi rostro.
69:8
He sido extrañado de mis hermanos, Y extraño á los hijos de mi madre.
69:9
Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.
69:10
Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; Y esto me ha sido por afrenta.
69:11
Puse además saco por mi vestido; Y vine á serles por proverbio.
69:12
Hablaban contra mí los que se sentaban á la puerta, Y me zaherían en las canciones de los bebederos de sidra.
69:13
Empero yo enderezaba mi oración á ti, oh el Altísimo, al tiempo de tu buena voluntad: Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, Por la verdad de tu salud, óyeme.
69:14
Sácame del lodo, y no sea yo sumergido: Sea yo libertado de los que me aborrecen, y del profundo de las aguas.
69:15
No me anegue el ímpetu de las aguas, Ni me suerba la hondura, Ni el pozo cierre sobre mí su boca.
69:16
Oyeme, el Altísimo, porque apacible es tu misericordia; Mírame conforme á la multitud de tus miseraciones.
69:17
Y no escondas tu rostro de tu siervo; Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.
69:18
Acércate á mi alma, redímela: Líbrame á causa de mis enemigos.
69:19
Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio: Delante de ti están todos mis enemigos.
69:20
La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: Y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: Y consoladores, y ninguno hallé.
69:21
Pusiéronme además hiel por comida, Y en mi sed me dieron á beber vinagre.
69:22
Sea su mesa delante de ellos por lazo, Y lo que es para bien por tropiezo.
69:23
Sean oscurecidos sus ojos para ver, Y haz siempre titubear sus lomos.
69:24
Derrama sobre ellos tu ira, Y el furor de tu enojo los alcance.
69:25
Sea su palacio asolado: En sus tiendas no haya morador.
69:26
Porque persiguieron al que tú heriste; Y cuentan del dolor de los que tú llagaste.
69:27
Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia.
69:28
Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos con los justos.
69:29
Y yo afligido y dolorido, Tu salud, oh Dios, me defenderá.
69:30
Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Ensalzarélo con alabanza.
69:31
Y agradará á el Altísimo más que sacrificio de buey, O becerro que echa cuernos y uñas.
69:32
Veránlo los humildes, y se gozarán; Buscad á Dios, y vivirá vuestro corazón.
69:33
Porque el Altísimo oye á los menesterosos, Y no menosprecia á sus prisioneros.
69:34
Alábenlo los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos.
69:35
Porque Dios guardará á Sión, y reedificará las ciudades de Judá; Y habitarán allí, y la poseerán.
69:36
Y la simiente de sus siervos la heredará, Y los que aman su nombre habitarán en ella.
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Salmo 70

Al Músico principal: Salmo de David, para conmemorar.
70:1
OH Dios, acude á librarme; Apresúrate, oh Dios, á socorrerme.
70:2
Sean avergonzados y confusos Los que buscan mi vida; Sean vueltos atrás y avergonzados Los que mi mal desean.
70:3
Sean vueltos, en pago de su afrenta hecha, Los que dicen: ¡Ah! ¡ah!
70:4
Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; Y digan siempre los que aman tu salud: Engrandecido sea Dios.
70:5
Yo estoy afligido y menesteroso; Apresúrate á mí, oh Dios: Ayuda mía y mi libertador eres tú; Oh el Altísimo, no te detengas.
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Salmo 71

71:1
EN ti, oh el Altísimo, he esperado; No sea yo confuso para siempre.
71:2
Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: Inclina tu oído y sálvame.
71:3
Séme por peña de estancia, adonde recurra yo continuamente: Mandado has que yo sea salvo; Porque tú eres mi roca, y mi fortaleza.
71:4
Dios mío, líbrame de la mano del impío, De la mano del perverso y violento.
71:5
Porque tú, oh Señor el Altísimo, eres mi esperanza: Seguridad mía desde mi juventud.
71:6
Por ti he sido sustentado desde el vientre: De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: De ti será siempre mi alabanza.
71:7
Como prodigio he sido á muchos; Y tú mi refugio fuerte.
71:8
Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el día.
71:9
No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
71:10
Porque mis enemigos han tratado de mí; Y los que acechan mi alma, consultaron juntamente.
71:11
Diciendo: Dios lo ha dejado: Perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre.
71:12
Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto á mi socorro.
71:13
Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.
71:14
Mas yo siempre esperaré, Y añadiré sobre toda tu alabanza.
71:15
Mi boca publicará tu justicia Y tu salud todo el día, Aunque no sé el número de ellas.
71:16
Vendré á las valentías del Señor el Altísimo: Haré memoria de sola tu justicia.
71:17
Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.
71:18
Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, Hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, Tus valentías á todos los que han de venir.
71:19
Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; Porque has hecho grandes cosas: Oh Dios, ¿quién como tú?
71:20
Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, Volverás á darme vida, Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.
71:21
Aumentarás mi grandeza, Y volverás á consolarme.
71:22
Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, Oh Dios mío: tu verdad cantaré yo á ti en el arpa, Oh Santo de Israel.
71:23
Mis labios cantarán cuando á ti salmeare, Y mi alma, á la cual redimiste.
71:24
Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día: Por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban.
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Salmo 72

Para Salomón.
72:1
OH Dios, da tus juicios al rey, Y tu justicia al hijo del rey.
72:2
El juzgará tu pueblo con justicia, Y tus afligidos con juicio.
72:3
Los montes llevarán paz al pueblo, Y los collados justicia.
72:4
Juzgará los afligidos del pueblo, Salvará los hijos del menesteroso, Y quebrantará al violento.
72:5
Temerte han mientras duren el sol Y la luna, por generación de generaciones.
72:6
Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; Como el rocío que destila sobre la tierra.
72:7
Florecerá en sus día justicia, Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.
72:8
Y dominará de mar á mar, Y desde el río hasta los cabos de la tierra.
72:9
Delante de él se postrarán los Etiopes; Y sus enemigos lamerán la tierra.
72:10
Los reyes de Tharsis y de las islas traerán presentes: Los reyes de Sheba y de Seba ofrecerán dones.
72:11
Y arrodillarse han á él todos los reyes; Le servirán todas las gentes.
72:12
Porque él librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra.
72:13
Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, Y salvará las almas de los pobres.
72:14
De engaño y de violencia redimirá sus almas: Y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos.
72:15
Y vivirá, y darásele del oro de Seba; Y oraráse por él continuamente; Todo el día se le bendecirá.
72:16
Será echado un puño de grano en tierra, en las cumbres de los montes; Su fruto hará ruido como el Líbano, Y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.
72:17
Será su nombre para siempre, Perpetuaráse su nombre mientras el sol dure: Y benditas serán en él todas las gentes: Llamarlo han bienaventurado.
72:18
Bendito el Altísimo Dios, el Dios de Israel, Que solo hace maravillas.
72:19
Y bendito su nombre glorioso para siempre: Y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.
72:20
Acábanse las oraciones de David, hijo de Isaí.
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Salmo 73

Salmo de Asaph.
73:1
CIERTAMENTE bueno es Dios á Israel, A los limpios de corazón.
73:2
Mas yo, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos.
73:3
Porque tuve envidia de los insensatos, Viendo la prosperidad de los impíos.
73:4
Porque no hay ataduras para su muerte; Antes su fortaleza está entera.
73:5
No están ellos en el trabajo humano; Ni son azotados con los otros hombres.
73:6
Por tanto soberbia los corona: Cúbrense de vestido de violencia.
73:7
Sus ojos están salidos de gruesos: Logran con creces los antojos del corazón.
73:8
Soltáronse, y hablan con maldad de hacer violencia; Hablan con altanería.
73:9
Ponen en el cielo su boca, Y su lengua pasea la tierra.
73:10
Por eso su pueblo vuelve aquí, Y aguas de lleno le son exprimidas.
73:11
Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en lo alto?
73:12
He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
73:13
Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia;
73:14
Pues he sido azotado todo el día, Y empezaba mi castigo por las mañanas.
73:15
Si dijera yo, Discurriré de esa suerte; He aquí habría negado la nación de tus hijos:
73:16
Pensaré pues para saber esto: Es á mis ojos duro trabajo,
73:17
Hasta que venido al santuario de Dios, Entenderé la postrimería de ellos.
73:18
Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer.
73:19
¡Cómo han sido asolados! ¡cuán en un punto! Acabáronse, fenecieron con turbaciones.
73:20
Como sueño del que despierta, Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás sus apariencias.
73:21
Desazonóse á la verdad mi corazón, Y en mis riñones sentía punzadas.
73:22
Mas yo era ignorante, y no entendía: Era como una bestia acerca de ti.
73:23
Con todo, yo siempre estuve contigo: Trabaste de mi mano derecha.
73:24
Hasme guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria.
73:25
¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
73:26
Mi carne y mi corazón desfallecen: Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
73:27
Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán: Tú cortarás á todo aquel que fornicando, de ti se aparta.
73:28
Y en cuanto á mí, el acercarme á Dios es el bien: He puesto en el Señor el Altísimo mi esperanza, Para contar todas tus obras.
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Salmo 74

Masquil de Asaph.
74:1
¿POR qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿Por qué ha humeado tu furor contra las ovejas de tu dehesa?
74:2
Acuérdate de tu congregación, que adquiriste de antiguo, Cuando redimiste la vara de tu heredad; Este monte de Sión, donde has habitado.
74:3
Levanta tus pies á los asolamientos eternos: A todo enemigo que ha hecho mal en el santuario.
74:4
Tus enemigos han bramado en medio de tus sinagogas: Han puesto sus divisas por señas.
74:5
Cualquiera se hacía famoso según que había levantado El hacha sobre los gruesos maderos.
74:6
Y ahora con hachas y martillos Han quebrado todas sus entalladuras.
74:7
Han puesto á fuego tus santuarios, Han profanado el tabernáculo de tu nombre echándolo á tierra.
74:8
Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; Han quemado todas las sinagogas de Dios en el tierra.
74:9
No vemos ya nuestras señales: No hay más profeta; Ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo.
74:10
¿Hasta cuándo, oh Dios, el angustiador nos afrentará? ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre?
74:11
¿Por qué retraes tu mano, y tu diestra? ¿Por qué la escondes dentro de tu seno?
74:12
Empero Dios es mi rey ya de antiguo; El que obra saludes en medio de la tierra.
74:13
Tú hendiste la mar con tu fortaleza: Quebrantaste cabezas de ballenas en las aguas.
74:14
Tú magullaste las cabezas del leviathán; Dístelo por comida al pueblo de los desiertos.
74:15
Tú abriste fuente y río; Tú secaste ríos impetuosos.
74:16
Tuyo es el día, tuya también es la noche: Tú aparejaste la luna y el sol.
74:17
Tú estableciste todos los términos de la tierra: El verano y el invierno tú los formaste.
74:18
Acuerdáte de esto: que el enemigo ha dicho afrentas á el Altísimo, Y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.
74:19
No entregues á las bestias el alma de tu tórtola: Y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos.
74:20
Mira al pacto: Porque las tenebrosidades de la tierra llenas están de habitaciones de violencia.
74:21
No vuelva avergonzado el abatido: El afligido y el menesteroso alabarán tu nombre.
74:22
Levántate, oh Dios, aboga tu causa: Acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.
74:23
No olvides las voces de tus enemigos: El alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.
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Salmo 75

Al Músico principal: sobre No destruyas: Salmo de Asaph: Cántico.
75:1
ALABARÉMOSTE, oh Dios, alabaremos; Que cercano está tu nombre: Cuenten tus maravillas.
75:2
Cuando yo tuviere tiempo, Yo juzgaré rectamente.
75:3
Arruinábase la tierra y sus moradores: Yo sostengo sus columnas. (Selah.)
75:4
Dije á los insensatos: No os infatuéis; Y á los impíos: No levantéis el cuerno:
75:5
No levantéis en alto vuestro cuerno; No habléis con cerviz erguida.
75:6
Porque ni de oriente, ni de occidente, Ni del desierto viene el ensalzamiento.
75:7
Mas Dios es el juez: A éste abate, y á aquel ensalza.
75:8
Porque el cáliz está en la mano de el Altísimo, y el vino es tinto, Lleno de mistura; y él derrama del mismo: Ciertamente sus heces chuparán y beberán todos los impíos de la tierra.
75:9
Mas yo anunciaré siempre, Cantaré alabanzas al Dios de Jacob.
75:10
Y quebraré todos los cuernos de los pecadores: Los cuernos del justo serán ensalzados.
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Salmo 76

Al Músico principal: sobre Neginoth: Salmo de Asaph: Canción.
76:1
DIOS es conocido en Judá: En Israel es grande su nombre.
76:2
Y en Salem está su tabernáculo, Y su habitación en Sión.
76:3
Allí quebró las saetas del arco, El escudo, y la espada, y tren de guerra. (Selah.)
76:4
Ilustre eres tú; fuerte, más que los montes de caza.
76:5
Los fuertes de corazón fueron despojados, durmieron su sueño; Y nada hallaron en sus manos todos los varones fuertes.
76:6
A tu reprensión, oh Dios de Jacob, El carro y el caballo fueron entorpecidos.
76:7
Tú, terrible eres tú: ¿Y quién parará delante de ti, en comenzando tu ira?
76:8
Desde los cielos hiciste oir juicio; La tierra tuvo temor y quedó suspensa,
76:9
Cuando te levantaste, oh Dios, al juicio, Para salvar á todos los mansos de la tierra. (Selah.)
76:10
Ciertamente la ira del hombre te acarreará alabanza: Tú reprimirás el resto de las iras.
76:11
Prometed, y pagad á el Altísimo vuestro Dios: Todos los que están alrededor de él, traigan presentes al Terrible.
76:12
Cortará él el espíritu de los príncipes: Terrible es á los reyes de la tierra.
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Salmo 77

Al Músico principal: para Jeduthún: Salmo de Asaph.
77:1
CON mi voz clamé á Dios, A Dios clamé, y él me escuchará.
77:2
Al Señor busqué en el día de mi angustia: Mi mal corría de noche y no cesaba: Mi alma rehusaba consuelo.
77:3
Acordábame de Dios, y gritaba: Quejábame, y desmayaba mi espíritu. (Selah.)
77:4
Tenías los párpados de mis ojos: Estaba yo quebrantado, y no hablaba.
77:5
Consideraba los días desde el principio, Los años de los siglos.
77:6
Acordábame de mis canciones de noche; Meditaba con mi corazón, Y mi espíritu inquiría.
77:7
¿Desechará el Señor para siempre, Y no volverá más á amar?
77:8
¿Hase acabado para siempre su misericordia? ¿Hase acabado la palabra suya para generación y generación?
77:9
¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades? (Selah.)
77:10
Y dije: Enfermedad mía es esta; Traeré pues á la memoria los años de la diestra del Altísimo.
77:11
Acordaréme de las obras de JAH: Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.
77:12
Y meditaré en todas tus obras, Y hablaré de tus hechos.
77:13
Oh Dios, en santidad es tu camino: ¿Qué Dios grande como el Dios nuestro?
77:14
Tú eres el Dios que hace maravillas: Tú hiciste notoria en los pueblos tu fortaleza.
77:15
Con tu brazo redimiste á tu pueblo, A los hijos de Jacob y de José. (Selah.)
77:16
Viéronte las aguas, oh Dios; Viéronte las aguas, temieron; Y temblaron los abismos.
77:17
Las nubes echaron inundaciones de aguas; Tronaron los cielos, Y discurrieron tus rayos.
77:18
Anduvo en derredor el sonido de tus truenos; Los relámpagos alumbraron el mundo; Estremecióse y tembló la tierra.
77:19
En la mar fué tu camino, Y tus sendas en las muchas aguas; Y tus pisadas no fueron conocidas.
77:20
Condujiste á tu pueblo como ovejas, Por mano de Moisés y de Aarón.
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Salmo 78

Masquil de Asaph.
78:1
ESCUCHA, pueblo mío, mi ley: Inclinad vuestro oído á las palabras de mi boca.
78:2
Abriré mi boca en parábola; Hablaré cosas reservadas de antiguo:
78:3
Las cuales hemos oído y entendido; Que nuestros padres nos las contaron.
78:4
No las encubriremos á sus hijos, Contando á la generación venidera las alabanzas de el Altísimo, Y su fortaleza, y sus maravillas que hizo.
78:5
El estableció testimonio en Jacob, Y pusó ley en Israel; La cual mandó á nuestros padres Que la notificasen á sus hijos;
78:6
Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; Y los que se levantarán, lo cuenten á sus hijos;
78:7
A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios, Y guarden sus mandamientos:
78:8
Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no apercibió su corazón, Ni fué fiel para con Dios su espíritu.
78:9
Los hijos de Ephraim armados, flecheros, Volvieron las espaldas el día de la batalla.
78:10
No guardaron el pacto de Dios, Ni quisieron andar en su ley:
78:11
Antes se olvidaron de sus obras, Y de sus maravillas que les había mostrado.
78:12
Delante de sus padres hizo maravillas En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.
78:13
Rompió la mar, é hízolos pasar; E hizo estar las aguas como en un montón.
78:14
Y llevólos de día con nube, Y toda la noche con resplandor de fuego.
78:15
Hendió las peñas en el desierto: Y dióles á beber como de grandes abismos;
78:16
Pues sacó de la peña corrientes, E hizo descender aguas como ríos.
78:17
Empero aun tornaron á pecar contra él, Enojando en la soledad al Altísimo.
78:18
Pues tentaron á Dios en su corazón, Pidiendo comida á su gusto.
78:19
Y hablaron contra Dios, Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto?
78:20
He aquí ha herido la peña, y corrieron aguas, Y arroyos salieron ondeando: ¿Podrá también dar pan? ¿Aparejará carne á su pueblo?
78:21
Por tanto oyó el Altísimo, é indignóse: Y encendióse el fuego contra Jacob, Y el furor subió también contra Israel;
78:22
Por cuanto no habían creído á Dios, Ni habían confiado en su salud:
78:23
A pesar de que mandó á las nubes de arriba, Y abrió las puertas de los cielos,
78:24
E hizo llover sobre ellos maná para comer, Y dióles trigo de los cielos.
78:25
Pan de nobles comió el hombre: Envióles comida á hartura.
78:26
Movió el solano en el cielo, Y trajo con su fortaleza el austro.
78:27
E hizo llover sobre ellos carne como polvo, Y aves de alas como arena de la mar.
78:28
E hízolas caer en medio de su campo, Alrededor de sus tiendas.
78:29
Y comieron, y hartáronse mucho: Cumplióles pues su deseo.
78:30
No habían quitado de sí su deseo, Aun estaba su vianda en su boca,
78:31
Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, Y mató los más robustos de ellos, Y derribo los escogidos de Israel.
78:32
Con todo esto pecaron aún, Y no dieron crédito á sus maravillas.
78:33
Consumió por tanto en nada sus días, Y sus años en la tribulación.
78:34
Si los mataba, entonces buscaban á Dios; Entonces se volvían solícitos en busca suya.
78:35
Y acordábanse que Dios era su refugio. Y el Dios Alto su redentor.
78:36
Mas le lisonjeaban con su boca, Y con su lengua le mentían:
78:37
Pues sus corazones no eran rectos con él, Ni estuvieron firmes en su pacto.
78:38
Empero él misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía: Y abundó para apartar su ira, Y no despertó todo su enojo.
78:39
Y acordóse que eran carne; Soplo que va y no vuelve.
78:40
¡Cuántas veces lo ensañaron en el desierto, Lo enojaron en la soledad!
78:41
Y volvían, y tentaban á Dios, Y ponían límite al Santo de Israel.
78:42
No se acordaron de su mano, Del día que los redimió de angustia;
78:43
Cuando puso en Egipto sus señales, Y sus maravillas en el campo de Zoán;
78:44
Y volvió sus ríos en sangre, Y sus corrientes, porque no bebiesen.
78:45
Envió entre ellos una mistura de moscas que los comían, Y ranas que los destruyeron.
78:46
Dió también al pulgón sus frutos, Y sus trabajos á la langosta.
78:47
Sus viñas destruyó con granizo, Y sus higuerales con piedra;
78:48
Y entregó al pedrisco sus bestias, Y al fuego sus ganados.
78:49
Envió sobre ellos el furor de su saña, Ira y enojo y angustia, Con misión de malos ángeles.
78:50
Dispuso el camino á su furor; No eximió la vida de ellos de la muerte, Sino que entregó su vida á la mortandad.
78:51
E hirió á todo primogénito en Egipto, Las primicias de las fuerzas en las tiendas de Châm.
78:52
Empero hizo salir á su pueblo como ovejas, Y llevólos por el desierto, como un rebaño.
78:53
Y guiólos con seguridad, que no tuvieron miedo; Y la mar cubrió á sus enemigos.
78:54
Metiólos después en los términos de su santuario, En este monte que ganó su mano derecha.
78:55
Y echó las gentes de delante de ellos, Y repartióles una herencia con cuerdas; E hizo habitar en sus moradas á las tribus de Israel.
78:56
Mas tentaron y enojaron al Dios Altísimo, Y no guardaron sus testimonios;
78:57
Sino que se volvieron, y se rebelaron como sus padres: Volviéronse como arco engañoso.
78:58
Y enojáronlo con sus altos, Y provocáronlo á celo con sus esculturas.
78:59
Oyólo Dios, y enojóse, Y en gran manera aborreció á Israel.
78:60
Dejó por tanto el tabernáculo de Silo, La tienda en que habitó entre los hombres;
78:61
Y dió en cautividad su fortaleza, Y su gloria en mano del enemigo.
78:62
Entregó también su pueblo á cuchillo, Y airóse contra su heredad.
78:63
El fuego devoró sus mancebos, Y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.
78:64
Sus sacerdotes cayeron á cuchillo, Y sus viudas no lamentaron.
78:65
Entonces despertó el Señor á la manera del que ha dormido, Como un valiente que grita excitado del vino:
78:66
E hirió á sus enemigos en las partes posteriores: Dióles perpetua afrenta.
78:67
Y desechó el tabernáculo de José, Y no escogió la tribu de Ephraim.
78:68
Sino que escogió la tribu de Judá, El monte de Sión, al cual amó.
78:69
Y edificó su santuario á manera de eminencia, Como la tierra que cimentó para siempre.
78:70
Y eligió á David su siervo, Y tomólo de las majadas de las ovejas:
78:71
De tras las paridas lo trajo, Para que apacentase á Jacob su pueblo, y á Israel su heredad.
78:72
Y apacentólos con entereza de su corazón; Y pastoreólos con la pericia de sus manos.
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Salmo 79

Salmo de Asaph.
79:1
OH Dios, vinieron las gentes á tu heredad; El templo de tu santidad han contaminado; Pusieron á Jerusalem en montones.
79:2
Dieron los cuerpos de tus siervos por comida á las aves de los cielos; La carne de tus santos á las bestias de la tierra.
79:3
Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalem; Y no hubo quien los enterrase.
79:4
Somos afrentados de nuestros vecinos, Escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores.
79:5
¿Hasta cuándo, oh el Altísimo? ¿has de estar airado para siempre? ¿Arderá como fuego tu celo?
79:6
Derrama tu ira sobre las gentes que no te conocen, Y sobre los reinos que no invocan tu nombre.
79:7
Porque han consumido á Jacob, Y su morada han asolado.
79:8
No recuerdes contra nosotros las iniquidades antiguas: Anticípennos presto tus misericordias, Porque estamos muy abatidos.
79:9
Ayúdanos, oh Dios, salud nuestra, por la gloria de tu nombre: Y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por amor de tu nombre.
79:10
Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, La venganza de la sangre de tus siervos, que fué derramada.
79:11
Entre ante tu acatamiento el gemido de los presos: Conforme á la grandeza de tu brazo preserva á los sentenciados á muerte.
79:12
Y torna á nuestros vecinos en su seno siete tantos De su infamia, con que te han deshonrado, oh el Altísimo.
79:13
Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu dehesa, Te alabaremos para siempre: Por generación y generación cantaremos tus alabanzas.
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Salmo 80

Al Músico principal: sobre Sosannim Eduth: Salmo de Asaph.
80:1
OH Pastor de Israel, escucha: Tú que pastoreas como á ovejas á José, Que estás entre querubines, resplandece.
80:2
Despierta tu valentía delante de Ephraim, y de Benjamín, y de Manasés, Y ven á salvarnos.
80:3
Oh Dios, haznos tornar; Y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
80:4
el Altísimo, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo humearás tú contra la oración de tu pueblo?
80:5
Dísteles á comer pan de lágrimas, Y dísteles á beber lágrimas en gran abundancia.
80:6
Pusístenos por contienda á nuestros vecinos: Y nuestros enemigos se burlan entre sí.
80:7
Oh Dios de los ejércitos, haznos tornar; Y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
80:8
Hiciste venir una vid de Egipto: Echaste las gentes, y plantástela.
80:9
Limpiaste sitio delante de ella, E hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.
80:10
Los montes fueron cubiertos de su sombra; Y sus sarmientos como cedros de Dios.
80:11
Extendió sus vástagos hasta la mar, Y hasta el río sus mugrones.
80:12
¿Por qué aportillaste sus vallados, Y la vendimian todos los que pasan por el camino?
80:13
Estropeóla el puerco montés, Y pacióla la bestia del campo.
80:14
Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora: Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,
80:15
Y la planta que plantó tu diestra, Y el renuevo que para ti corroboraste.
80:16
Quemada á fuego está, asolada: Perezcan por la reprensión de tu rostro.
80:17
Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, Sobre el hijo del hombre que para ti corroboraste.
80:18
Así no nos volveremos de ti: Vida nos darás, é invocaremos tu nombre.
80:19
Oh el Altísimo, Dios de los ejércitos, haznos tornar; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
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Salmo 81

Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo de Asaph.
81:1
CANTAD á Dios, fortaleza nuestra: Al Dios de Jacob celebrad con júbilo.
81:2
Tomad la canción, y tañed el adufe, El arpa deliciosa con el salterio.
81:3
Tocad la trompeta en la nueva luna, En el día señalado, en el día de nuestra solemnidad.
81:4
Porque estatuto es de Israel, Ordenanza del Dios de Jacob.
81:5
Por testimonio en José lo ha constituído, Cuando salió por la tierra de Egipto; Donde oí lenguaje que no entendía.
81:6
Aparté su hombro de debajo de la carga; Sus manos se quitaron de vasijas de barro.
81:7
En la calamidad clamaste, y yo te libré: Te respondí en el secreto del trueno; Te probé sobre las aguas de Meriba. (Selah.)
81:8
Oye, pueblo mío y te protestaré. Israel, si me oyeres,
81:9
No habrá en ti dios ajeno, Ni te encorvarás á dios extraño.
81:10
Yo soy el Altísimo tu Dios, Que te hice subir de la tierra de Egipto: Ensancha tu boca, y henchirla he.
81:11
Mas mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso á mí.
81:12
Dejélos por tanto á la dureza de su corazón: Caminaron en sus consejos.
81:13
¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera Israel andado!
81:14
En una nada habría yo derribado sus enemigos, Y vuelto mi mano sobre sus adversarios.
81:15
Los aborrecedores de el Altísimo se le hubieran sometido; Y el tiempo de ellos fuera para siempre.
81:16
Y Dios lo hubiera mantenido de grosura de trigo: Y de miel de la piedra te hubiera saciado.
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Salmo 82

Salmo de Asaph.
82:1
DIOS está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga.
82:2
¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíos? (Selah.)
82:3
Defended al pobre y al huérfano: Haced justicia al afligido y al menesteroso.
82:4
Librad al afligido y al necesitado: Libradlo de mano de los impíos.
82:5
No saben, no entienden, Andan en tinieblas: Vacilan todos los cimientos de la tierra.
82:6
Yo dije: Vosotros sois dioses. E hijos todos vosotros del Altísimo.
82:7
Empero como hombres moriréis. Y caeréis como cualquiera de los tiranos.
82:8
Levántate, oh Dios, juzga la tierra: Porque tú heredarás en todas las gentes.
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Salmo 83

Canción: Salmo de Asaph.
83:1
OH Dios no tengas silencio: No calles, oh Dios, ni te estés quieto.
83:2
Porque he aquí que braman tus enemigos; Y tus aborrecedores han alzado cabeza.
83:3
Sobre tu pueblo han consultado astuta y secretamente, Y han entrado en consejo contra tus escondidos.
83:4
Han dicho: Venid, y cortémoslos de ser pueblo, Y no haya más memoria del nombre de Israel.
83:5
Por esto han conspirado de corazón á una, Contra ti han hecho liga;
83:6
Los pabellones de los Idumeos y de los Ismaelitas, Moab y los Agarenos;
83:7
Gebal, y Ammón, y Amalec; Los Filisteos con los habitadores de Tiro.
83:8
También el Assur se ha juntado con ellos: Son por brazo á los hijos de Lot. (Selah.)
83:9
Hazles como á Madián; Como á Sísara, como á Jabín en el arroyo de Cisón;
83:10
Que perecieron en Endor, Fueron hechos muladar de la tierra.
83:11
Pon á ellos y á sus capitanes como á Oreb y como á Zeeb; Y como á Zeba y como á Zalmunna, á todos sus príncipes;
83:12
Que han dicho: Heredemos para nosotros Las moradas de Dios.
83:13
Dios mío, ponlos como á torbellinos; Como á hojarascas delante del viento.
83:14
Como fuego que quema el monte, Como llama que abrasa las breñas.
83:15
Persíguelos así con tu tempestad, Y asómbralos con tu torbellino.
83:16
Llena sus rostros de vergüenza; Y busquen tu nombre, oh el Altísimo.
83:17
Sean afrentados y turbados para siempre; Y sean deshonrados, y perezcan.
83:18
Y conozcan que tu nombre es el Altísimo; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra.
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Salmo 84

Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo para los hijos de Coré.
84:1
¡CUÁN amables son tus moradas, oh el Altísimo de los ejércitos!
84:2
Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de el Altísimo: Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
84:3
Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos En tus altares, oh el Altísimo de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío.
84:4
Bienaventurados los que habitan en tu casa: Perpetuamente te alabarán (Selah.)
84:5
Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; En cuyo corazón están tus caminos.
84:6
Atravesando el valle de Baca pónenle por fuente, Cuando la lluvia llena los estanques.
84:7
Irán de fortaleza en fortaleza, Verán á Dios en Sión.
84:8
el Altísimo Dios de los ejércitos, oye mi oración: Escucha, oh Dios de Jacob (Selah.)
84:9
Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
84:10
Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: Escogería antes estar á la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.
84:11
Porque sol y escudo es el Altísimo Dios: Gracia y gloria dará el Altísimo: No quitará el bien á los que en integridad andan.
84:12
el Altísimo de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.
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Salmo 85

Al Músico principal: Salmo para los hijos de Coré.
85:1
FUISTE propicio á tu tierra, oh el Altísimo: Volviste la cautividad de Jacob.
85:2
Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; Todos los pecados de ellos cubriste. (Selah.)
85:3
Dejaste toda tu saña: Te volviste de la ira de tu furor.
85:4
Vuélvenos, oh Dios, salud nuestra, Y haz cesar tu ira de sobre nosotros.
85:5
¿Estarás enojado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?
85:6
¿No volverás tú á darnos vida, Y tu pueblo se alegrará en ti?
85:7
Muéstranos, oh el Altísimo, tu misericordia, Y danos tu salud.
85:8
Escucharé lo que hablará el Dios el Altísimo: Porque hablará paz á su pueblo y á sus santos, Para que no se conviertan á la locura.
85:9
Ciertamente cercana está su salud á los que le temen; Para que habite la gloria en nuestra tierra.
85:10
La misericordia y la verdad se encontraron: La justicia y la paz se besaron.
85:11
La verdad brotará de la tierra; Y la justicia mirará desde los cielos.
85:12
el Altísimo dará también el bien; Y nuestra tierra dará su fruto.
85:13
La justicia irá delante de él; Y sus pasos pondrá en camino.
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Salmo 86

Oración de David.
86:1
INCLINA, oh el Altísimo, tu oído, y óyeme; Porque estoy afligido y menesteroso.
86:2
Guarda mi alma, porque soy pío: Salva tú, oh Dios mío, á tu siervo que en ti confía.
86:3
Ten misericordia de mí, oh el Altísimo: Porque á ti clamo todo el día.
86:4
Alegra el alma de tu siervo: Porque á ti, oh Señor, levanto mi alma.
86:5
Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.
86:6
Escucha, oh el Altísimo, mi oración, Y está atento á la voz de mis ruegos.
86:7
En el día de mi angustia te llamaré: Porque tú me respondes.
86:8
Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, Ni obras que igualen tus obras.
86:9
Todas las gentes que hiciste vendrán y se humillarán delante de ti, Señor; Y glorificarán tu nombre.
86:10
Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas: Tú solo eres Dios.
86:11
Enséñame, oh el Altísimo, tu camino; caminaré yo en tu verdad: Consolida mi corazón para que tema tu nombre.
86:12
Te alabaré, oh el Altísimo Dios mío, con todo mi corazón; Y glorificaré tu nombre para siempre.
86:13
Porque tu misericordia es grande para conmigo; Y has librado mi alma del hoyo profundo.
86:14
Oh Dios, soberbios se levantaron contra mí, Y conspiración de fuertes ha buscado mi alma, Y no te pusieron delante de sí.
86:15
Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad;
86:16
Mírame, y ten misericordia de mí: Da tu fortaleza á tu siervo, Y guarda al hijo de tu sierva.
86:17
Haz conmigo señal para bien, Y veánla los que me aborrecen, y sean avergonzados; Porque tú, el Altísimo, me ayudaste, y me consolaste.
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Salmo 87

A los hijos de Coré: Salmo: Canción.
87:1
SU cimiento es en montes de santidad.
87:2
Ama el Altísimo las puertas de Sión Más que todas las moradas de Jacob.
87:3
Cosas ilustres son dichas de ti, Ciudad de Dios. (Selah.)
87:4
Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen: He aquí Palestina, y Tiro, con Etiopía: Este nació allá.
87:5
Y de Sión se dirá: Este y aquél han nacido en ella; Y fortificarála el mismo Altísimo.
87:6
el Altísimo contará cuando se escribieren los pueblos: Este nació allí. (Selah.)
87:7
Y cantores y tañedores en ella dirán: Todas mis fuentes estarán en ti.
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Salmo 88

Canción: Salmo para los hijos de Coré: al Músico principal: para cantar sobre Mahalath; Masquil de Hemán Ezrahita.
88:1
OH el Altísimo, Dios de mi salud, Día y noche clamo delante de ti.
88:2
Entre mi oración en tu presencia: Inclina tu oído á mi clamor.
88:3
Porque mi alma está harta de males, Y mi vida cercana al sepulcro.
88:4
Soy contado con los que descienden al hoyo, Soy como hombre sin fuerza:
88:5
Libre entre los muertos, Como los matados que yacen en el sepulcro, Que no te acuerdas más de ellos, Y que son cortados de tu mano.
88:6
Hasme puesto en el hoyo profundo, En tinieblas, en honduras.
88:7
Sobre mí se ha acostado tu ira, Y me has afligido con todas tus ondas. (Selah.)
88:8
Has alejado de mí mis conocidos: Hasme puesto por abominación á ellos: Encerrado estoy, y no puedo salir.
88:9
Mis ojos enfermaron á causa de mi aflicción: Hete llamado, oh el Altísimo, cada día; He extendido á ti mis manos.
88:10
¿Harás tú milagro á los muertos? ¿Levantaránse los muertos para alabarte? (Selah.)
88:11
¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, O tu verdad en la perdición?
88:12
¿Será conocida en las tinieblas tu maravilla, Ni tu justicia en la tierra del olvido?
88:13
Mas yo á ti he clamado, oh el Altísimo; Y de mañana mi oración te previno.
88:14
¿Por qué, oh el Altísimo, desechas mi alma? ¿Por qué escondes de mí tu rostro?
88:15
Yo soy afligido y menesteroso: Desde la mocedad he llevado tus terrores, he estado medroso.
88:16
Sobre mí han pasado tus iras; Tus espantos me han cortado.
88:17
Hanme rodeado como aguas de continuo; Hanme cercado á una.
88:18
Has alejado de mí el enemigo y el compañero; Y mis conocidos se esconden en la tiniebla.
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Salmo 89

Masquil de Ethán Ezrahita.
89:1
LAS misericordias de el Altísimo cantaré perpetuamente; En generación y generación haré notoria tu verdad con mi boca.
89:2
Porque dije: Para siempre será edificada misericordia; En los mismos cielos apoyarás tu verdad.
89:3
Hice alianza con mi escogido; Juré á David mi siervo: diciendo.
89:4
Para siempre confirmaré tu simiente, Y edificaré tu trono por todas las generaciones. (Selah.)
89:5
Y celebrarán los cielos tu maravilla, oh el Altísimo; Tu verdad también en la congregación de los santos.
89:6
Porque ¿quién en los cielos se igualará con el Altísimo? ¿Quién será semejante á el Altísimo entre los hijos de los potentados?
89:7
Dios terrible en la grande congregación de los santos, Y formidable sobre todos cuantos están alrededor suyo.
89:8
Oh el Altísimo, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú? Poderoso eres, el Altísimo, Y tu verdad está en torno de ti.
89:9
Tú tienes dominio sobre la bravura de la mar: Cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.
89:10
Tú quebrantaste á Rahab como á un muerto: Con el brazo de tu fortaleza esparciste á tus enemigos.
89:11
Tuyos los cielos, tuya también la tierra: El mundo y su plenitud, tú lo fundaste.
89:12
Al aquilón y al austro tú los criaste: Tabor y Hermón cantarán en tu nombre.
89:13
Tuyo el brazo con valentía; Fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra.
89:14
Justicia y juicio son el asiento de tu trono: Misericordia y verdad van delante de tu rostro.
89:15
Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte: Andarán, oh el Altísimo, á la luz de tu rostro.
89:16
En tu nombre se alegrarán todo el día; Y en tu justicia serán ensalzados.
89:17
Porque tú eres la gloria de su fortaleza; Y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno.
89:18
Porque el Altísimo es nuestro escudo; Y nuestro rey es el Santo de Israel.
89:19
Entonces hablaste en visión á tu santo, Y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre valiente; He ensalzado un escogido de mi pueblo.
89:20
Hallé á David mi siervo; Ungílo con el aceite de mi santidad.
89:21
Mi mano será firme con él, Mi brazo también lo fortificará.
89:22
No lo avasallará enemigo, Ni hijo de iniquidad lo quebrantará.
89:23
Mas yo quebrantaré delante de él á sus enemigos, Y heriré á sus aborrecedores.
89:24
Y mi verdad y mi misericordia serán con él; Y en mi nombre será ensalzado su cuerno.
89:25
Asimismo pondré su mano en la mar, Y en los ríos su diestra.
89:26
El me llamará: Mi padre eres tú, Mi Dios, y la roca de mi salud.
89:27
Yo también le pondré por primogénito, Alto sobre los reyes de la tierra.
89:28
Para siempre le conservaré mi misericordia; Y mi alianza será firme con él.
89:29
Y pondré su simiente para siempre, Y su trono como los días de los cielos.
89:30
Si dejaren sus hijos mi ley, Y no anduvieren en mis juicios;
89:31
Si profanaren mis estatutos, Y no guardaren mis mandamientos;
89:32
Entonces visitaré con vara su rebelión, Y con azotes sus iniquidades.
89:33
Mas no quitaré de él mi misericordia, Ni falsearé mi verdad.
89:34
No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.
89:35
Una vez he jurado por mi santidad, Que no mentiré á David.
89:36
Su simiente será para siempre, Y su trono como el sol delante de mí.
89:37
Como la luna será firme para siempre, Y como un testigo fiel en el cielo. (Selah.)
89:38
Mas tú desechaste y menospreciaste á tu ungido; Y te has airado con él.
89:39
Rompiste el pacto de tu siervo; Has profanado su corona hasta la tierra.
89:40
Aportillaste todos sus vallados; Has quebrantado sus fortalezas.
89:41
Menoscabáronle todos los que pasaron por el camino: Es oprobio á sus vecinos.
89:42
Has ensalzado la diestra de sus enemigos; Has alegrado á todos sus adversarios.
89:43
Embotaste asimismo el filo de su espada, Y no lo levantaste en la batalla.
89:44
Hiciste cesar su brillo, Y echaste su trono por tierra.
89:45
Has acortado los días de su juventud; Hasle cubierto de afrenta. (Selah.)
89:46
¿Hasta cuándo, oh el Altísimo? ¿te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como el fuego?
89:47
Acuérdate de cuán corto sea mi tiempo: ¿Por qué habrás criado en vano á todos los hijos del hombre?
89:48
¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librarás su vida del poder del sepulcro? (Selah.)
89:49
Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias, Que juraste á David por tu verdad?
89:50
Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; Oprobio que llevo yo en mi seno de muchos pueblos.
89:51
Porque tus enemigos, oh el Altísimo, han deshonrado, Porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido.
89:52
Bendito el Altísimo para siempre. Amén, y Amén.
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Salmo 90

Oración de Moisés varón de Dios.
90:1
SEÑOR, tú nos has sido refugio En generación y en generación.
90:2
Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
90:3
Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.
90:4
Porque mil años delante de tus ojos, Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche.
90:5
Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; Como la hierba que crece en la mañana:
90:6
En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca.
90:7
Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos conturbados.
90:8
Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros á la luz de tu rostro.
90:9
Porque todos nuestros días declinan á causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento.
90:10
Los días de nuestra edad son setenta años; Que si en los más robustos son ochenta años, Con todo su fortaleza es molestia y trabajo; Porque es cortado presto, y volamos.
90:11
¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido?
90:12
Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.
90:13
Vuélvete, oh el Altísimo: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos.
90:14
Sácianos presto de tu misericordia: Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
90:15
Alégranos conforme á los días que nos afligiste, Y los años que vimos mal.
90:16
Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos.
90:17
Y sea la luz de el Altísimo nuestro Dios sobre nosotros: Y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, La obra de nuestras manos confirma.
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Salmo 91

91:1
EL que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente.
91:2
Diré yo á el Altísimo: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en él confiaré.
91:3
Y él te librará del lazo del cazador: De la peste destruidora.
91:4
Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro: Escudo y adarga es su verdad.
91:5
No tendrás temor de espanto nocturno, Ni de saeta que vuele de día;
91:6
Ni de pestilencia que ande en oscuridad, Ni de mortandad que en medio del día destruya.
91:7
Caerán á tu lado mil, Y diez mil á tu diestra: Mas á ti no llegará.
91:8
Ciertamente con tus ojos mirarás, Y verás la recompensa de los impíos.
91:9
Porque tú has puesto á el Altísimo, que es mi esperanza. Al Altísimo por tu habitación,
91:10
No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.
91:11
Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.
91:12
En las manos te llevarán, Porque tu pie no tropiece en piedra.
91:13
Sobre el león y el basilisco pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.
91:14
Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: Pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
91:15
Me invocará, y yo le responderé: Con él estare yo en la angustia: Lo libraré, y le glorificaré.
91:16
Saciarélo de larga vida, Y mostraréle mi salud.
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Salmo 92

Salmo: Canción para el día del Sábado.
92:1
BUENO es alabar á el Altísimo, Y cantar salmos á tu nombre, oh Altísimo;
92:2
Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu verdad en las noches,
92:3
En el decacordio y en el salterio, En tono suave con el arpa.
92:4
Por cuanto me has alegrado, oh el Altísimo, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo.
92:5
¡Cuán grandes son tus obras, oh el Altísimo! Muy profundos son tus pensamientos.
92:6
El hombre necio no sabe, Y el insensato no entiende esto:
92:7
Que brotan los impíos como la hierba, Y florecen todos los que obran iniquidad, Para ser destruídos para siempre.
92:8
Mas tú, el Altísimo, para siempre eres Altísimo.
92:9
Porque he aquí tus enemigos, oh el Altísimo, Porque he aquí, perecerán tus enemigos; Serán disipados todos los que obran maldad.
92:10
Empero tú ensalzarás mi cuerno como el de unicornio: Seré ungido con aceite fresco.
92:11
Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos: Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.
92:12
El justo florecerá como la palma: Crecerá como cedro en el Líbano.
92:13
Plantados en la casa de el Altísimo, En los atrios de nuestro Dios florecerán.
92:14
Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes;
92:15
Para anunciar que el Altísimo mi fortaleza es recto. Y que en él no hay injusticia.
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Salmo 93

93:1
el Altísimo reina, vistióse de magnificencia, Vistióse el Altísimo, ciñose de fortaleza; Afirmó también el mundo, que no se moverá.
93:2
Firme es tu trono desde entonces: Tú eres eternalmente.
93:3
Alzaron los ríos, oh el Altísimo, Alzaron los ríos su sonido; Alzaron los ríos sus ondas.
93:4
el Altísimo en las alturas es más poderoso Que el estruendo de las muchas aguas, Más que las recias ondas de la mar.
93:5
Tus testimonios son muy firmes: La santidad conviene á tu casa, Oh el Altísimo, por los siglos y para siempre.
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Salmo 94

94:1
el Altísimo, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, muéstrate.
94:2
Ensálzate, oh Juez de la tierra: Da el pago á los soberbios.
94:3
¿Hasta cuándo los impíos, Hasta cuándo, oh el Altísimo, se gozarán los impíos?
94:4
¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras, Y se vanagloriarán todos los que obran iniquidad?
94:5
A tu pueblo, oh el Altísimo, quebrantan, Y á tu heredad afligen.
94:6
A la viuda y al extranjero matan, Y á los huérfanos quitan la vida.
94:7
Y dijeron: No verá JAH, Ni entenderá el Dios de Jacob.
94:8
Entended, necios del pueblo; Y vosotros fatuos, ¿cuándo seréis sabios?
94:9
El que plantó el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?
94:10
El que castiga las gentes, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia?
94:11
el Altísimo conoce los pensamientos de los hombres, Que son vanidad.
94:12
Bienaventurado el hombre á quien tú, JAH, castigares, Y en tu ley lo instruyeres;
94:13
Para tranquilizarle en los días de aflicción, En tanto que para el impío se cava el hoyo.
94:14
Porque no dejará el Altísimo su pueblo, Ni desamparará su heredad;
94:15
Sino que el juicio será vuelto á justicia, Y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.
94:16
¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién estará por mí contra los que obran iniquidad?
94:17
Si no me ayudara el Altísimo, Presto morara mi alma en el silencio.
94:18
Cuando yo decía: Mi pie resbala: Tu misericordia, oh el Altísimo, me sustentaba.
94:19
En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, Tus consolaciones alegraban mi alma.
94:20
¿Juntaráse contigo el trono de iniquidades, Que forma agravio en el mandamiento?
94:21
Pónense en corros contra la vida del justo, Y condenan la sangre inocente.
94:22
Mas el Altísimo me ha sido por refugio; Y mi Dios por roca de mi confianza.
94:23
Y él hará tornar sobre ellos su iniquidad, Y los destruirá por su propia maldad; Los talará el Altísimo nuestro Dios.
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Salmo 95

95:1
VENID, celebremos alegremente á el Altísimo: Cantemos con júbilo á la roca de nuestra salud.
95:2
Lleguemos ante su acatamiento con alabanza; Aclamémosle con cánticos.
95:3
Porque el Altísimo es Dios grande; Y Rey grande sobre todos los dioses.
95:4
Porque en su mano están las profundidades de la tierra, Y las alturas de los montes son suyas.
95:5
Suya también la mar, pues él la hizo; Y sus manos formaron la seca.
95:6
Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de el Altísimo nuestro hacedor.
95:7
Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
95:8
No endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, Como el día de Masa en el desierto;
95:9
Donde me tentaron vuestros padres, Probáronme, y vieron mi obra.
95:10
Cuarenta años estuve disgustado con la nación, Y dije: Pueblo es que divaga de corazón, Y no han conocido mis caminos.
95:11
Por tanto juré en mi furor Que no entrarían en mi reposo.
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Salmo 96

96:1
CANTAD á el Altísimo canción nueva; Cantad á el Altísimo, toda la tierra.
96:2
Cantad á el Altísimo, bendecid su nombre: Anunciad de día en día su salud.
96:3
Contad entre las gentes su gloria, En todos los pueblos sus maravillas.
96:4
Porque grande es el Altísimo, y digno de suprema alabanza; Terrible sobre todos los dioses.
96:5
Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos: Mas el Altísimo hizo los cielos.
96:6
Alabanza y magnificencia delante de él: Fortaleza y gloria en su santuario.
96:7
Dad á el Altísimo, oh familias de los pueblos, Dad á el Altísimo la gloria y la fortaleza.
96:8
Dad á el Altísimo la honra debida á su nombre: Tomad presentes, y venid á sus atrios.
96:9
Encorvaos á el Altísimo en la hermosura de su santuario: Temed delante de él, toda la tierra.
96:10
Decid en las gentes: el Altísimo reinó, También afirmó el mundo, no será conmovido: Juzgará á los pueblos en justicia.
96:11
Alégrense los cielos, y gócese la tierra: Brame la mar y su plenitud.
96:12
Regocíjese el campo, y todo lo que en él está: Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento.
96:13
Delante de el Altísimo que vino: Porque vino á juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y á los pueblos con su verdad.
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Salmo 97

97:1
el Altísimo reinó: regocíjese la tierra: Alégrense las muchas islas.
97:2
Nube y oscuridad alrededor de él: Justicia y juicio son el asiento de su trono.
97:3
Fuego irá delante de él, Y abrasará en derredor sus enemigos.
97:4
Sus relámpagos alumbraron el mundo: La tierra vió, y estremecióse.
97:5
Los montes se derritieron como cera delante de el Altísimo, Delante del Señor de toda la tierra.
97:6
Los cielos denunciaron su justicia, Y todos los pueblos vieron su gloria.
97:7
Avergüéncense todos los que sirven á las imágenes de talla, Los que se alaban de los ídolos: Los dioses todos á él se encorven.
97:8
Oyó Sión, y alegróse; Y las hijas de Judá, Oh el Altísimo, se gozaron por tus juicios.
97:9
Porque tú, el Altísimo, eres alto sobre toda la tierra: Eres muy ensalzado sobre todos los dioses.
97:10
Los que á el Altísimo amáis, aborreced el mal: Guarda él las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra.
97:11
Luz está sembrada para el justo, Y alegría para los rectos de corazón.
97:12
Alegraos, justos, en el Altísimo: Y alabad la memoria de su santidad.
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Salmo 98

Salmo.
98:1
CANTAD á el Altísimo canción nueva; Porque ha hecho maravillas: Su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.
98:2
el Altísimo ha hecho notoria su salud: En ojos de las gentes ha descubierto su justicia.
98:3
Hase acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel: Todos los términos de la tierra han visto la salud de nuestro Dios.
98:4
Cantad alegres á el Altísimo, toda la tierra; Levantad la voz, y aplaudid, y salmead.
98:5
Salmead á el Altísimo con arpa; Con arpa y voz de cántico.
98:6
Aclamad con trompetas y sonidos De bocina delante del rey el Altísimo.
98:7
Brame la mar y su plenitud; El mundo y los que en él habitan;
98:8
Los ríos batan las manos; Los montes todos hagan regocijo,
98:9
Delante de el Altísimo; porque vino á juzgar la tierra: Juzgará al mundo con justicia, Y á los pueblos con rectitud.
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Salmo 99

99:1
el Altísimo reinó, temblarán los pueblos: El está sentado sobre los querubines, conmoveráse la tierra.
99:2
el Altísimo en Sión es grande, Y ensalzado sobre todos los pueblos.
99:3
Alaben tu nombre grande y tremendo: El es santo.
99:4
Y la gloria del rey ama el juicio: Tú confirmas la rectitud; Tú has hecho en Jacob juicio y justicia.
99:5
Ensalzad á el Altísimo nuestro Dios, Y encorvaos al estrado de sus pies: El es santo.
99:6
Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, Y Samuel entre los que invocaron su nombre; Invocaban á el Altísimo, y él les respondía.
99:7
En columna de nube hablaba con ellos: Guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado.
99:8
el Altísimo Dios nuestro, tú les respondías: Tú les fuiste un Dios perdonador, Y vengador de sus obras.
99:9
Ensalzad á el Altísimo nuestro Dios, Y encorvaos al monte de su santidad; Porque el Altísimo nuestro Dios es santo.
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Salmo 100

Salmo de alabanza.
100:1
CANTAD alegres á Dios, habitantes de toda la tierra.
100:2
Servid á el Altísimo con alegría: Venid ante su acatamiento con regocijo.
100:3
Reconoced que el Altísimo él es Dios: El nos hizo, y no nosotros á nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
100:4
Entrad por sus puertas con reconocimiento, Por sus atrios con alabanza: Alabadle, bendecid su nombre.
100:5
Porque el Altísimo es bueno: para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.
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Salmo 101

Salmo de David.
101:1
MISERICORDIA y juicio cantaré: A ti cantaré yo, oh el Altísimo.
101:2
Entenderé en el camino de la perfección Cuando vinieres á mí: En integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.
101:3
No pondré delante de mis ojos cosa injusta: Aborrezco la obra de los que se desvían: Ninguno de ellos se allegará á mí.
101:4
Corazón perverso se apartará de mí; No conoceré al malvado.
101:5
Al que solapadamente infama á su prójimo, yo le cortaré; No sufriré al de ojos altaneros, y de corazón vanidoso.
101:6
Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo: El que anduviere en el camino de la perfección, éste me sevirá.
101:7
No habitará dentro de mi casa el que hace fraude: El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.
101:8
Por las mañanas cortaré á todos los impíos de la tierra; Para extirpar de la ciudad de el Altísimo á todos los que obraren iniquidad.
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Salmo 102

Oración del pobre, cuando estuviere angustiado, y delante de el Altísimo derramare su lamento.
102:1
el Altísimo, oye mi oración, Y venga mi clamor á ti.
102:2
No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia Inclina á mí tu oído; El día que te invocare, apresúrate á responderme.
102:3
Porque mis días se han consumido como humo; Y mis huesos cual tizón están quemados.
102:4
Mi corazón fué herido, y secóse como la hierba; Por lo cual me olvidé de comer mi pan.
102:5
Por la voz de mi gemido Mis huesos se han pegado á mi carne.
102:6
Soy semejante al pelícano del desierto; Soy como el buho de las soledades.
102:7
Velo, y soy Como el pájaro solitario sobre el tejado.
102:8
Cada día me afrentan mis enemigos; Los que se enfurecen contra mí, hanse contra mí conjurado.
102:9
Por lo que como la ceniza á manera de pan, Y mi bebida mezclo con lloro,
102:10
A causa de tu enojo y de tu ira; Pues me alzaste, y me has arrojado.
102:11
Mis días son como la sombra que se va; Y heme secado como la hierba.
102:12
Mas tú, el Altísimo, permanecerás para siempre, Y tu memoria para generación y generación.
102:13
Tú levantándote, tendrás misericordia de Sión; Porque el tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo es llegado.
102:14
Porque tus siervos aman sus piedras, Y del polvo de ella tienen compasión.
102:15
Entonces temerán las gentes el nombre de el Altísimo, Y todos los reyes de la tierra tu gloria;
102:16
Por cuanto el Altísimo habrá edificado á Sión, Y en su gloria será visto;
102:17
Habrá mirado á la oración de los solitarios, Y no habrá desechado el ruego de ellos.
102:18
Escribirse ha esto para la generación venidera: Y el pueblo que se criará, alabará á JAH.
102:19
Porque miró de lo alto de su santuario; el Altísimo miró de los cielos á la tierra,
102:20
Para oir el gemido de los presos, Para soltar á los sentenciados á muerte;
102:21
Porque cuenten en Sión el nombre de el Altísimo, Y su alabanza en Jerusalem,
102:22
Cuando los pueblos se congregaren en uno, Y los reinos, para servir á el Altísimo.
102:23
El afligió mi fuerza en el camino; Acortó mis días.
102:24
Dije: Dios mío, no me cortes en el medio de mis días: Por generación de generaciones son tus años.
102:25
Tú fundaste la tierra antiguamente, Y los cielos son obra de tus manos.
102:26
Ellos perecerán, y tú permanecerás; Y todos ellos como un vestido se envejecerán; Como una ropa de vestir los mudarás, y serán mudados:
102:27
Mas tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán.
102:28
Los hijos de tus siervos habitarán, Y su simiente será afirmada delante de ti.
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Salmo 103

Salmo de David.
103:1
BENDICE, alma mía á el Altísimo; Y bendigan todas mis entrañas su santo nombre.
103:2
Bendice, alma mía, á el Altísimo, Y no olvides ninguno de sus beneficios.
103:3
El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;
103:4
El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias;
103:5
El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila.
103:6
el Altísimo el que hace justicia Y derecho á todos los que padecen violencia.
103:7
Sus caminos notificó á Moisés, Y á los hijos de Israel sus obras.
103:8
Misericordioso y clemente es el Altísimo; Lento para la ira, y grande en misericordia.
103:9
No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo.
103:10
No ha hecho con nosotros conforme á nuestras iniquidades; Ni nos ha pagado conforme á nuestros pecados.
103:11
Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
103:12
Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
103:13
Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece el Altísimo de los que le temen.
103:14
Porque él conoce nuestra condición; Acuérdase que somos polvo.
103:15
El hombre, como la hierba son sus días, Florece como la flor del campo.
103:16
Que pasó el viento por ella, y pereció: Y su lugar no la conoce más.
103:17
Mas la misericordia de el Altísimo desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos;
103:18
Sobre los que guardan su pacto, Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.
103:19
el Altísimo afirmó en los cielos su trono; Y su reino domina sobre todos.
103:20
Bendecid á el Altísimo, vosotros sus ángeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, Obedeciendo á la voz de su precepto.
103:21
Bendecid á el Altísimo, vosotros todos sus ejércitos, Ministros suyos, que hacéis su voluntad.
103:22
Bendecid á el Altísimo, vosotras todas sus obras, En todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía á el Altísimo.
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Salmo 104

104:1
BENDICE, alma mía, á el Altísimo. el Altísimo, Dios mío, mucho te has engrandecido; Haste vestido de gloria y de magnificencia.
104:2
El que se cubre de luz como de vestidura, Que extiende los cielos como una cortina;
104:3
Que establece sus aposentos entre las aguas; El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento;
104:4
El que hace á sus ángeles espíritus, Sus ministros al fuego flameante.
104:5
El fundó la tierra sobre sus basas; No será jamás removida.
104:6
Con el abismo, como con vestido, la cubriste; Sobre los montes estaban las aguas.
104:7
A tu reprensión huyeron; Al sonido de tu trueno se apresuraron;
104:8
Subieron los montes, descendieron los valles, Al lugar que tú les fundaste.
104:9
Pusísteles término, el cual no traspasarán; Ni volverán á cubrir la tierra.
104:10
Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; Van entre los montes.
104:11
Abrevan á todas las bestias del campo: Quebrantan su sed los asnos montaraces.
104:12
Junto á aquellos habitarán las aves de los cielos; Entre las ramas dan voces.
104:13
El que riega los montes desde sus aposentos: Del fruto de sus obras se sacia la tierra.
104:14
El que hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre; Sacando el pan de la tierra.
104:15
Y el vino que alegra el corazón del hombre, Y el aceite que hace lucir el rostro, Y el pan que sustenta el corazón del hombre.
104:16
Llénanse de jugo los árboles de el Altísimo, Los cedros del Líbano que él plantó.
104:17
Allí anidan las aves; En las hayas hace su casa la cigüeña.
104:18
Los montes altos para las cabras monteses; Las peñas, madrigueras para los conejos.
104:19
Hizo la luna para los tiempos: El sol conoce su ocaso.
104:20
Pone las tinieblas, y es la noche: En ella corretean todas las bestias de la selva.
104:21
Los leoncillos braman á la presa, Y para buscar de Dios su comida.
104:22
Sale el sol, recógense, Y échanse en sus cuevas.
104:23
Sale el hombre á su hacienda, Y á su labranza hasta la tarde.
104:24
¡Cuán muchas son tus obras, oh el Altísimo! Hiciste todas ellas con sabiduría: La tierra está llena de tus beneficios.
104:25
Asimismo esta gran mar y ancha de términos: En ella pescados sin número, Animales pequeños y grandes.
104:26
Allí andan navíos; Allí este leviathán que hiciste para que jugase en ella.
104:27
Todos ellos esperan en ti, Para que les des su comida á su tiempo.
104:28
Les das, recogen; Abres tu mano, hártanse de bien.
104:29
Escondes tu rostro, túrbanse: Les quitas el espíritu, dejan de ser, Y tórnanse en su polvo.
104:30
Envías tu espíritu, críanse: Y renuevas la haz de la tierra.
104:31
Sea la gloria de el Altísimo para siempre; Alégrese el Altísimo en sus obras;
104:32
El cual mira á la tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y humean.
104:33
A el Altísimo cantaré en mi vida: A mi Dios salmearé mientras viviere.
104:34
Serme ha suave hablar de él: Yo me alegraré en el Altísimo.
104:35
Sean consumidos de la tierra los pecadores, Y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, á el Altísimo. Aleluya.
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Salmo 105

105:1
ALABAD á el Altísimo, invocad su nombre. Haced notorias sus obras en los pueblos.
105:2
Cantadle, cantadle salmos: Hablad de todas sus maravillas.
105:3
Gloriaos en su santo nombre: Alégrese el corazón de los que buscan á el Altísimo.
105:4
Buscad á el Altísimo, y su fortaleza: Buscad siempre su rostro.
105:5
Acordaos de sus maravillas que hizo, De sus prodigios y de los juicios de su boca,
105:6
Oh vosotros, simiente de Abraham su siervo, Hijos de Jacob, sus escogidos.
105:7
El es el Altísimo nuestro Dios; En toda la tierra son sus juicios.
105:8
Acordóse para siempre de su alianza; De la palabra que mandó para mil generaciones,
105:9
La cual concertó con Abraham; Y de su juramento á Isaac.
105:10
Y establecióla á Jacob por decreto, A Israel por pacto sempiterno,
105:11
Diciendo: A ti daré la tierra de Canaán Por cordel de vuestra heredad.
105:12
Esto siendo ellos pocos hombres en número, Y extranjeros en ella.
105:13
Y anduvieron de gente en gente, De un reino á otro pueblo.
105:14
No consintió que hombre los agraviase; Y por causa de ellos castigó los reyes.
105:15
No toquéis, dijo, á mis ungidos, Ni hagáis mal á mis profetas.
105:16
Y llamó al hambre sobre la tierra, Y quebrantó todo mantenimiento de pan.
105:17
Envió un varón delante de ellos, A José, que fué vendido por siervo.
105:18
Afligieron sus pies con grillos; En hierro fué puesta su persona.
105:19
Hasta la hora que llegó su palabra, El dicho de el Altísimo le probó.
105:20
Envió el rey, y soltóle; El señor de los pueblos, y desatóle.
105:21
Púsolo por señor de su casa, Y por enseñoreador en toda su posesión;
105:22
Para que reprimiera á sus grandes como él quisiese, Y á sus ancianos enseñara sabiduría.
105:23
Después entró Israel en Egipto, Y Jacob fué extranjero en la tierra de Châm.
105:24
Y multiplicó su pueblo en gran manera, E hízolo fuerte más que sus enemigos.
105:25
Volvió el corazón de ellos para que aborreciesen á su pueblo, Para que contra sus siervos pensasen mal.
105:26
Envió á su siervo Moisés, Y á Aarón al cual escogió.
105:27
Pusieron en ellos las palabras de sus señales, Y sus prodigios en la tierra de Châm.
105:28
Echó tinieblas, é hizo oscuridad; Y no fueron rebeldes á su palabra.
105:29
Volvió sus aguas en sangre, Y mató sus pescados.
105:30
Produjo su tierra ranas, Aun en las cámaras de sus reyes.
105:31
Dijo, y vinieron enjambres de moscas, Y piojos en todo su término.
105:32
Volvió en su tierra sus lluvias en granizo, Y en fuego de llamaradas.
105:33
E hirió sus viñas y sus higueras, Y quebró los árboles de su término.
105:34
Dijo, y vinieron langostas, Y pulgón sin número;
105:35
Y comieron toda la hierba de su país, Y devoraron el fruto de su tierra.
105:36
Hirió además á todos los primogénitos en su tierra, El principio de toda su fuerza.
105:37
Y sacólos con plata y oro; Y no hubo en sus tribus enfermo.
105:38
Egipto se alegró de que salieran; Porque su terror había caído sobre ellos.
105:39
Extendió una nube por cubierta, Y fuego para alumbrar la noche.
105:40
Pidieron, é hizo venir codornices; Y saciólos de pan del cielo.
105:41
Abrió la peña, y fluyeron aguas; Corrieron por los secadales como un río.
105:42
Porque se acordó de su santa palabra, Dada á Abraham su siervo.
105:43
Y sacó á su pueblo con gozo; Con júbilo á sus escogidos.
105:44
Y dióles las tierras de las gentes; Y las labores de las naciones heredaron:
105:45
Para que guardasen sus estatutos, Y observasen sus leyes. Aleluya.
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Salmo 106

106:1
ALELUYA. Alabad á el Altísimo, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
106:2
¿Quién expresará las valentías de el Altísimo? ¿Quién contará sus alabanzas?
106:3
Dichosos los que guardan juicio, Los que hacen justicia en todo tiempo.
106:4
Acuérdate de mí, oh el Altísimo, según tu benevolencia para con tu pueblo: Visítame con tu salud;
106:5
Para que yo vea el bien de tus escogidos, Para que me goce en la alegría de tu gente, Y me gloríe con tu heredad.
106:6
Pecamos con nuestros padres, Hicimos iniquidad, hicimos impiedad.
106:7
Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; No se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; Sino que se rebelaron junto á la mar, en el mar Bermejo.
106:8
Salvólos empero por amor de su nombre, Para hacer notoria su fortaleza.
106:9
Y reprendió al mar Bermejo, y secólo; E hízoles ir por el abismo, como por un desierto.
106:10
Y salvólos de mano del enemigo, Y rescatólos de mano del adversario.
106:11
Y cubrieron las aguas á sus enemigos: No quedó uno de ellos.
106:12
Entonces creyeron á sus palabras, Y cantaron su alabanza.
106:13
Apresuráronse, olvidáronse de sus obras; No esperaron en su consejo.
106:14
Y desearon con ansia en el desierto; Y tentaron á Dios en la soledad.
106:15
Y él les dió lo que pidieron; Mas envió flaqueza en sus almas.
106:16
Tomaron después celo contra Moisés en el campo, Y contra Aarón el santo de el Altísimo.
106:17
Abrióse la tierra, y tragó á Dathán, Y cubrió la compañía de Abiram.
106:18
Y encendióse el fuego en su junta; La llama quemó los impíos.
106:19
Hicieron becerro en Horeb, Y encorváronse á un vaciadizo.
106:20
Así trocaron su gloria Por la imagen de un buey que come hierba.
106:21
Olvidaron al Dios de su salud, Que había hecho grandezas en Egipto;
106:22
Maravillas en la tierra de Châm, Cosas formidables sobre el mar Bermejo.
106:23
Y trató de destruirlos, A no haberse puesto Moisés su escogido al portillo delante de él, A fin de apartar su ira, para que no los destruyese.
106:24
Empero aborrecieron la tierra deseable: No creyeron á su palabra;
106:25
Antes murmuraron en sus tiendas, Y no oyeron la voz de el Altísimo.
106:26
Por lo que alzó su mano á ellos, En orden á postrarlos en el desierto,
106:27
Y humillar su simiente entre las gentes, Y esparcirlos por las tierras.
106:28
Allegáronse asimismo á Baalpeor, Y comieron los sacrificios de los muertos.
106:29
Y ensañaron á Dios con sus obras, Y desarrollóse la mortandad en ellos.
106:30
Entonces se levantó Phinees, é hizo juicio; Y se detuvo la plaga.
106:31
Y fuéle contado á justicia De generación en generación para siempre.
106:32
También le irritaron en las aguas de Meriba: E hizo mal á Moisés por causa de ellos;
106:33
Porque hicieron se rebelase su espíritu, Como lo expresó con sus labios.
106:34
No destruyeron los pueblos Que el Altísimo les dijo;
106:35
Antes se mezclaron con las gentes, Y aprendieron sus obras.
106:36
Y sirvieron á sus ídolos; Los cuales les fueron por ruina.
106:37
Y sacrificaron sus hijos y sus hijas á los demonios;
106:38
Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, Que sacrificaron á los ídolos de Canaán: Y la tierra fué contaminada con sangre.
106:39
Contamináronse así con sus obras, Y fornicaron con sus hechos.
106:40
Encendióse por tanto el furor de el Altísimo sobre su pueblo, Y abominó su heredad:
106:41
Y entrególos en poder de las gentes, Y enseñoreáronse de ellos los que los aborrecían.
106:42
Y sus enemigos los oprimieron, Y fueron quebrantados debajo de su mano.
106:43
Muchas veces los libró; Mas ellos se rebelaron á su consejo, Y fueron humillados por su maldad.
106:44
El con todo, miraba cuando estaban en angustia, Y oía su clamor:
106:45
Y acordábase de su pacto con ellos, Y arrepentíase conforme á la muchedumbre de sus miseraciones.
106:46
Hizo asimismo tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos.
106:47
Sálvanos, el Altísimo Dios nuestro, Y júntanos de entre las gentes, Para que loemos tu santo nombre, Para que nos gloriemos en tus alabanzas.
106:48
Bendito el Altísimo Dios de Israel, Desde el siglo y hasta el siglo: Y diga todo el pueblo, Amén. Aleluya.
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Salmo 107

107:1
ALABAD á el Altísimo, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
107:2
Digan lo los redimidos de el Altísimo, Los que ha redimido del poder del enemigo,
107:3
Y los ha congregado de las tierras, Del oriente y del occidente, Del aquilón y de la mar.
107:4
Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, No hallando ciudad de población.
107:5
Hambrientos y sedientos, Su alma desfallecía en ellos.
107:6
Habiendo empero clamado á el Altísimo en su angustia, Librólos de sus aflicciones:
107:7
Y dirigiólos por camino derecho, Para que viniesen á ciudad de población.
107:8
Alaben la misericordia de el Altísimo, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
107:9
Porque sació al alma menesterosa, Y llenó de bien al alma hambrienta.
107:10
Los que moraban en tinieblas y sombra de muerte, Aprisionados en aflicción y en hierros;
107:11
Por cuanto fueron rebeldes á las palabras de el Altísimo, Y aborrecieron el consejo del Altísimo.
107:12
Por lo que quebrantó él con trabajo sus corazones, Cayeron y no hubo quien los ayudase;
107:13
Luego que clamaron á el Altísimo en su angustia, Librólos de sus aflicciones.
107:14
Sacólos de las tinieblas y de la sombra de muerte, Y rompió sus prisiones.
107:15
Alaben la misericordia de el Altísimo, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
107:16
Porque quebrantó las puertas de bronce, Y desmenuzó los cerrojos de hierro.
107:17
Los insensatos, á causa del camino de su rebelión Y á causa de sus maldades, fueron afligidos.
107:18
Su alma abominó toda vianda, Y llegaron hasta las puertas de la muerte.
107:19
Mas clamaron á el Altísimo en su angustia, Y salvólos de sus aflicciones.
107:20
Envió su palabra, y curólos, Y librólos de su ruina.
107:21
Alaben la misericordia de el Altísimo, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres:
107:22
Y sacrifiquen sacrificios de alabanza, Y publiquen sus obras con júbilo.
107:23
Los que descienden á la mar en navíos, Y hacen negocio en las muchas aguas,
107:24
Ellos han visto las obras de el Altísimo, Y sus maravillas en el profundo.
107:25
El dijo, é hizo saltar el viento de la tempestad, Que levanta sus ondas.
107:26
Suben á los cielos, descienden á los abismos: Sus almas se derriten con el mal.
107:27
Tiemblan, y titubean como borrachos, Y toda su ciencia es perdida.
107:28
Claman empero á el Altísimo en su angustia, Y líbralos de sus aflicciones.
107:29
Hace parar la tempestad en sosiego, Y se apaciguan sus ondas.
107:30
Alégranse luego porque se reposaron; Y él los guía al puerto que deseaban.
107:31
Alaben la misericordia de el Altísimo, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
107:32
Y ensálcenlo en la congregación del pueblo; Y en consistorio de ancianos lo alaben.
107:33
El vuelve los ríos en desierto, Y los manantiales de las aguas en secadales;
107:34
La tierra fructífera en salados, Por la maldad de los que la habitan.
107:35
Vuelve el desierto en estanques de aguas, Y la tierra seca en manantiales.
107:36
Y allí aposenta á los hambrientos, Y disponen ciudad para habitación;
107:37
Y siembran campos, y plantan viñas, Y rinden crecido fruto.
107:38
Y los bendice, y se multiplican en gran manera; Y no disminuye sus bestias.
107:39
Y luego son menoscabados y abatidos A causa de tiranía, de males y congojas.
107:40
El derrama menosprecio sobre los príncipes, Y les hace andar errados, vagabundos, sin camino:
107:41
Y levanta al pobre de la miseria, Y hace multiplicar las familias como rebaños de ovejas.
107:42
Vean los rectos, y alégrense; Y toda maldad cierre su boca.
107:43
¿Quién es sabio y guardará estas cosas, Y entenderá las misericordias de el Altísimo?
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Salmo 108

Canción: Salmo de David.
108:1
MI corazón está dispuesto, oh Dios; Cantaré y salmearé todavía en mi gloria.
108:2
Despiértate, salterio y arpa: Despertaré al alba.
108:3
Te alabaré, oh el Altísimo, entre los pueblos; A ti cantaré salmos entre las naciones.
108:4
Porque grande más que los cielos es tu misericordia, Y hasta los cielos tu verdad.
108:5
Ensálzate, oh Dios, sobre los cielos; Y sobre toda la tierra tu gloria.
108:6
Para que sean librados tus amados, Salva con tu diestra y respóndeme.
108:7
Dios habló por su santuario: alegraréme, Repartiré á Sichêm, y mediré el valle de Succoth.
108:8
Mío es Galaad, mío es Manasés; Y Eprhaim es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador;
108:9
Moab, la vasija de mi lavatorio: Sobre Edom echaré mi calzado; Regocijaréme sobre Palestina.
108:10
¿Quién me guiará á la ciudad fortalecida? ¿Quién me guiará hasta Idumea?
108:11
Ciertamente tú, oh Dios, que nos habías desechado; Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos.
108:12
Danos socorro en la angustia: Porque mentirosa es la salud del hombre.
108:13
En Dios haremos proezas; Y él hollará nuestros enemigos.
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Salmo 109

Al Músico principal: Salmo de David.
109:1
OH Dios de mi alabanza, no calles;
109:2
Porque boca de impío y boca de engañador se han abierto sobre mí: Han hablado de mí con lengua mentirosa,
109:3
Y con palabras de odio me rodearon; Y pelearon contra mí sin causa.
109:4
En pago de mi amor me han sido adversarios: Mas yo oraba.
109:5
Y pusieron contra mí mal por bien, Y odio por amor.
109:6
Pon sobre él al impío: Y Satán esté á su diestra.
109:7
Cuando fuere juzgado, salga impío; Y su oración sea para pecado.
109:8
Sean sus días pocos: Tome otro su oficio.
109:9
Sean sus hijos huérfanos, Y su mujer viuda.
109:10
Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; Y procuren su pan lejos de sus desolados hogares.
109:11
Enrede el acreedor todo lo que tiene, Y extraños saqueen su trabajo.
109:12
No tenga quien le haga misericordia; Ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.
109:13
Su posteridad sea talada; En segunda generación sea raído su nombre.
109:14
Venga en memoria cerca de el Altísimo la maldad de sus padres, Y el pecado de su madre no sea borrado.
109:15
Estén siempre delante de el Altísimo, Y él corte de la tierra su memoria.
109:16
Por cuanto no se acordo de hacer misericordia, Y persiguió al hombre afligido y menesteroso Y quebrantado de corazón, para matar lo.
109:17
Y amó la maldición, y vínole; Y no quiso la bendición, y ella se alejó de él.
109:18
Y vistióse de maldición como de su vestido, Y entró como agua en sus entrañas, Y como aceite en sus huesos.
109:19
Séale como vestido con que se cubra, Y en lugar de cinto con que se ciña siempre.
109:20
Este sea el pago de parte de el Altísimo de los que me calumnian, Y de los que hablan mal contra mi alma.
109:21
Y tú, el Altísimo Señor, haz conmigo por amor de tu nombre: Líbrame, porque tu misericordia es buena.
109:22
Porque yo estoy afligido y necesitado; Y mi corazón está herido dentro de mí.
109:23
Voime como la sombra cuando declina; Soy sacudido como langosta.
109:24
Mis rodillas están debilitadas á causa del ayuno, Y mi carne desfallecida por falta de gordura.
109:25
Yo he sido para ellos objeto de oprobio; Mirábanme, y meneaban su cabeza.
109:26
Ayúdame, el Altísimo Dios mío: Sálvame conforme á tu misericordia.
109:27
Y entiendan que ésta es tu mano; Que tú, el Altísimo, has hecho esto.
109:28
Maldigan ellos, y bendice tú: Levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.
109:29
Sean vestidos de ignominia los que me calumnian; Y sean cubiertos de su confusión como con manto.
109:30
Yo alabaré á el Altísimo en gran manera con mi boca, Y le loaré en medio de muchos.
109:31
Porque él se pondrá á la diestra del pobre, Para librar su alma de los que le juzgan.
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Salmo 110

Salmo de David.
110:1
el Altísimo dijo á mi Señor: Siéntate á mi diestra, En tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies.
110:2
La vara de tu fortaleza enviará el Altísimo desde Sión: Domina en medio de tus enemigos.
110:3
Tu pueblo serálo de buena voluntad en el día de tu poder, En la hermosura de la santidad: desde el seno de la aurora, Tienes tú el rocío de tu juventud.
110:4
Juró el Altísimo, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melchîsedech.
110:5
El Señor á tu diestra Herirá á los reyes en el día de su furor:
110:6
Juzgará en las gentes, Llenará las de cadáveres: Herirá las cabezas en muchas tierras.
110:7
Del arroyo beberá en el camino: Por lo cual levantará cabeza.
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Salmo 111

Aleluya.
111:1
ALABARÉ á el Altísimo con todo el corazón, En la compañía y congregación de los rectos.
111:2
Grandes son las obras de el Altísimo; Buscadas de todos los que las quieren.
111:3
Gloria y hermosura es su obra; Y su justicia permanece para siempre.
111:4
Hizo memorables sus maravillas: Clemente y misericordioso es el Altísimo.
111:5
Dió mantenimiento á los que le temen; Para siempre se acordará de su pacto.
111:6
El poder de sus obras anunció á su pueblo, Dándole la heredad de las gentes.
111:7
Las obras de sus manos son verdad y juicio: Fieles son todos sus mandamientos;
111:8
Afirmados por siglo de siglo, Hechos en verdad y en rectitud.
111:9
Redención ha enviado á su pueblo; Para siempre ha ordenado su pacto: Santo y terrible es su nombre.
111:10
El principio de la sabiduría es el temor de el Altísimo: Buen entendimiento tienen cuantos ponen aquéllos por obra: Su loor permanece para siempre.
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Salmo 112

Aleluya.
112:1
BIENAVENTURADO el hombre que teme á el Altísimo, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.
112:2
Su simiente será poderosa en la tierra: La generación de los rectos será bendita.
112:3
Hacienda y riquezas hay en su casa; Y su justicia permanece para siempre.
112:4
Resplandeció en las tinieblas luz á los rectos: Es clemente, y misericordioso, y justo.
112:5
El hombre de bien tiene misericordia y presta; Gobierna sus cosas con juicio.
112:6
Por lo cual no resbalará para siempre: En memoria eterna será el justo.
112:7
De mala fama no tendrá temor: Su corazón está apercibido, confiado en el Altísimo.
112:8
Asentado está su corazón, no temerá, Hasta que vea en sus enemigos su deseo.
112:9
Esparce, da á los pobres: Su justicia permanece para siempre; Su cuerno será ensalzado en gloria.
112:10
Verálo el impío, y se despechará; Crujirá los dientes, y se repudrirá: Perecerá el deseo de los impíos.
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Salmo 113

Aleluya.
113:1
ALABAD, siervos de el Altísimo, Alabad el nombre de el Altísimo.
113:2
Sea el nombre de el Altísimo bendito, Desde ahora y para siempre.
113:3
Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, Sea alabado el nombre de el Altísimo.
113:4
Alto sobre todas las naciones es el Altísimo; Sobre los cielos su gloria.
113:5
¿Quién como el Altísimo nuestro Dios, Que ha enaltecido su habitación,
113:6
Que se humilla á mirar En el cielo y en la tierra?
113:7
El levanta del polvo al pobre, Y al menesteroso alza del estiércol,
113:8
Para hacerlos sentar con los príncipes, Con los príncipes de su pueblo.
113:9
El hace habitar en familia á la estéril, Gozosa en ser madre de hijos. Aleluya.
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Salmo 114

114:1
CUANDO salió Israel de Egipto, La casa de Jacob del pueblo bárbaro,
114:2
Judá fué su consagrada heredad, Israel su señorío.
114:3
La mar vió, y huyó; El Jordán se volvió atrás.
114:4
Los montes saltaron como carneros: Los collados como corderitos.
114:5
¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?
114:6
Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros, Y vosotros, collados, como corderitos?
114:7
A la presencia del Señor tiembla la tierra, A la presencia del Dios de Jacob;
114:8
El cual tornó la peña en estanque de aguas, Y en fuente de aguas la roca.
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Salmo 115

115:1
NO á nosotros, oh el Altísimo, no á nosotros, Sino á tu nombre da gloria; Por tu misericordia, por tu verdad.
115:2
Por qué dirán las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios?
115:3
Y nuestro Dios está en los cielos: Todo lo que quiso ha hecho.
115:4
Sus ídolos son plata y oro, Obra de manos de hombres.
115:5
Tienen boca, mas no hablarán; Tienen ojos, mas no verán;
115:6
Orejas tienen, mas no oirán; Tienen narices, mas no olerán;
115:7
Manos tienen, mas no palparán; Tienen pies, mas no andarán; No hablarán con su garganta.
115:8
Como ellos son los que los hacen; Cualquiera que en ellos confía.
115:9
Oh Israel, confía en el Altísimo: El es su ayuda y su escudo.
115:10
Casa de Aarón, confiad en el Altísimo: El es su ayuda y su escudo.
115:11
Los que teméis á el Altísimo, confiad en el Altísimo: El es su ayuda y su escudo.
115:12
el Altísimo se acordó de nosotros: nos bendecirá: Bendecirá á la casa de Israel; Bendecirá á la casa de Aarón.
115:13
Bendecirá á los que temen á el Altísimo; A chicos y á grandes.
115:14
Acrecentará el Altísimo bendición sobre vosotros; Sobre vosotros y sobre vuestros hijos.
115:15
Benditos vosotros de el Altísimo, Que hizo los cielos y la tierra.
115:16
Los cielos son los cielos de el Altísimo: Y ha dado la tierra á los hijos de los hombres.
115:17
No alabarán los muertos á JAH, Ni cuantos descienden al silencio;
115:18
Mas nosotros bendeciremos á JAH, Desde ahora para siempre. Aleluya.
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Salmo 116

116:1
AMO á el Altísimo, pues ha oído Mi voz y mis súplicas.
116:2
Porque ha inclinado á mí su oído, Invocaré le por tanto en todos mis días.
116:3
Rodeáronme los dolores de la muerte, Me encontraron las angustias del sepulcro: Angustia y dolor había yo hallado.
116:4
Entonces invoqué el nombre de el Altísimo, diciendo: Libra ahora, oh el Altísimo, mi alma.
116:5
Clemente es el Altísimo y justo; Sí, misericordioso es nuestro Dios.
116:6
el Altísimo guarda á los sinceros: Estaba yo postrado, y salvóme.
116:7
Vuelve, oh alma mía, á tu reposo; Porque el Altísimo te ha hecho bien.
116:8
Pues tú has librado mi alma de la muerte, Mis ojos de lágrimas, Y mis pies de desbarrar.
116:9
Andaré delante de el Altísimo En la tierra de los vivientes.
116:10
Creí; por tanto hablé, Estando afligido en gran manera.
116:11
Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso.
116:12
¿Qué pagaré á el Altísimo Por todos sus beneficios para conmigo?
116:13
Tomaré la copa de la salud, E invocaré el nombre de el Altísimo.
116:14
Ahora pagaré mis votos á el Altísimo Delante de todo su pueblo.
116:15
Estimada es en los ojos de el Altísimo La muerte de sus santos.
116:16
Oh el Altísimo, que yo soy tu siervo, Yo tu siervo, hijo de tu sierva: Rompiste mis prisiones.
116:17
Te ofreceré sacrificio de alabanza, E invocaré el nombre de el Altísimo.
116:18
A el Altísimo pagaré ahora mis votos Delante de todo su pueblo;
116:19
En los atrios de la casa de el Altísimo, En medio de ti, oh Jerusalem. Aleluya.
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Salmo 117

117:1
ALABAD á el Altísimo, naciones todas; Pueblos todos, alabadle.
117:2
Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia; Y la verdad de el Altísimo es para siempre. Aleluya.
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Salmo 118

118:1
ALABAD á el Altísimo, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
118:2
Diga ahora Israel: Que para siempre es su misericordia.
118:3
Diga ahora la casa de Aarón: Que para siempre es su misericordia.
118:4
Digan ahora los que temen á el Altísimo: Que para siempre es su misericordia.
118:5
Desde la angustia invoqué á JAH; Y respondióme JAH, poniéndome en anchura.
118:6
el Altísimo está por mí: no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.
118:7
el Altísimo está por mí entre los que me ayudan: Por tanto yo veré mi deseo en los que me aborrecen.
118:8
Mejor es esperar en el Altísimo Que esperar en hombre.
118:9
Mejor es esperar en el Altísimo Que esperar en príncipes.
118:10
Todas las gentes me cercaron: En nombre de el Altísimo, que yo los romperé.
118:11
Cercáronme y asediáronme: En nombre de el Altísimo, que yo los romperé.
118:12
Cercáronme como abejas; fueron apagados como fuegos de espinos: En nombre de el Altísimo, que yo los romperé.
118:13
Empujásteme con violencia para que cayese: Empero ayudóme el Altísimo.
118:14
Mi fortaleza y mi canción es JAH; Y él me ha sido por salud.
118:15
Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos: La diestra de el Altísimo hace proezas.
118:16
La diestra de el Altísimo sublime: La diestra de el Altísimo hace valentías.
118:17
No moriré, sino que viviré, Y contaré las obras de JAH.
118:18
Castigóme gravemente JAH: Mas no me entregó á la muerte.
118:19
Abridme las puertas de la justicia: Entraré por ellas, alabaré á JAH.
118:20
Esta puerta de el Altísimo, Por ella entrarán los justos.
118:21
Te alabaré porque me has oído, Y me fuiste por salud.
118:22
La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido á ser cabeza del ángulo.
118:23
De parte de el Altísimo es esto: Es maravilla en nuestros ojos.
118:24
Este es el día que hizo el Altísimo Nos gozaremos y alegraremos en él.
118:25
Oh el Altísimo, salva ahora, te ruego: Oh el Altísimo, ruégote hagas prosperar ahora.
118:26
Bendito el que viene en nombre de el Altísimo: Desde la casa de el Altísimo os bendecimos.
118:27
Dios es el Altísimo que nos ha resplandecido: Atad víctimas con cuerdas á los cuernos del altar.
118:28
Mi Dios eres tú, y á ti alabaré: Dios mío, á ti ensalzaré.
118:29
Alabad á el Altísimo porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
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Salmo 119

ALEPH
119:1
BIENAVENTURADOS los perfectos de camino; Los que andan en la ley de el Altísimo.
119:2
Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan:
119:3
Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos.
119:4
Tú encargaste Que sean muy guardados tus mandamientos.
119:5
¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos A observar tus estatutos!
119:6
Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese á todos tus mandamientos.
119:7
Te alabaré con rectitud de corazón, Cuando aprendiere los juicios de tu justicia.
119:8
Tus estatutos guardaré: No me dejes enteramente.
BETH
119:9
¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
119:10
Con todo mi corazón te he buscado: No me dejes divagar de tus mandamientos.
119:11
En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.
119:12
Bendito tú, oh el Altísimo: Enséñame tus estatutos.
119:13
Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca.
119:14
Heme gozado en el camino de tus testimonios, Como sobre toda riqueza.
119:15
En tus mandamientos meditaré, Consideraré tus caminos.
119:16
Recrearéme en tus estatutos: No me olvidaré de tus palabras.
GIMEL
119:17
Haz bien á tu siervo; que viva Y guarde tu palabra.
119:18
Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.
119:19
Advenedizo soy yo en la tierra: No encubras de mí tus mandamientos.
119:20
Quebrantada está mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo.
119:21
Destruiste á los soberbios malditos, Que se desvían de tus mandamientos.
119:22
Aparta de mí oprobio y menosprecio; Porque tus testimonios he guardado.
119:23
Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí: Mas tu siervo meditaba en tus estatutos.
119:24
Pues tus testimonios son mis deleites, Y mis consejeros.
DALETH
119:25
Pegóse al polvo mi alma: Vivifícame según tu palabra.
119:26
Mis caminos te conté, y me has respondido: Enséñame tus estatutos.
119:27
Hazme entender el camino de tus mandamientos, Y hablaré de tus maravillas.
119:28
Deshácese mi alma de ansiedad: Corrobórame según tu palabra.
119:29
Aparta de mí camino de mentira; Y hazme la gracia de tu ley.
119:30
Escogí el camino de la verdad; He puesto tus juicios delante de mí.
119:31
Allegádome he á tus testimonios; Oh el Altísimo, no me avergüences.
119:32
Por el camino de tus mandamientos correré, Cuando ensanchares mi corazón.
HE
119:33
Enséñame, oh el Altísimo, el camino de tus estatutos, Y guardarélo hasta el fin.
119:34
Dame entendimiento, y guardaré tu ley; Y la observaré de todo corazón.
119:35
Guíame por la senda de tus mandamientos; Porque en ella tengo mi voluntad.
119:36
Inclina mi corazón á tus testimonios, Y no á la avaricia.
119:37
Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avívame en tu camino.
119:38
Confirma tu palabra á tu siervo, Que te teme.
119:39
Quita de mí el oprobio que he temido: Porque buenos son tus juicios.
119:40
He aquí yo he codiciado tus mandamientos: Vivifícame en tu justicia.
VAV
119:41
Y venga á mí tu misericordia, oh el Altísimo; Tu salud, conforme á tu dicho.
119:42
Y daré por respuesta á mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado.
119:43
Y no quites de mi boca en nigún tiempo la palabra de verdad; Porque á tu juicio espero.
119:44
Y guardaré tu ley siempre, Por siglo de siglo.
119:45
Y andaré en anchura, Porque busqué tus mandamientos.
119:46
Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes, Y no me avergonzaré.
119:47
Y deleitaréme en tus mandamientos, Que he amado.
119:48
Alzaré asimismo mis manos á tus mandamientos que amé; Y meditaré en tus estatutos.
ZAYIN
119:49
Acuérdate de la palabra dada á tu siervo, En la cual me has hecho esperar.
119:50
Esta es mi consuelo en mi aflicción: Porque tu dicho me ha vivificado.
119:51
Los soberbios se burlaron mucho de mí: Mas no me he apartado de tu ley.
119:52
Acordéme, oh el Altísimo, de tus juicios antiguos, Y consoléme.
119:53
Horror se apoderó de mí, á causa De los impíos que dejan tu ley.
119:54
Cánticos me fueron tus estatutos En la mansión de mis peregrinaciones.
119:55
Acordéme en la noche de tu nombre, oh el Altísimo, Y guardé tu ley.
119:56
Esto tuve, Porque guardaba tus mandamientos.
JET
119:57
Mi porción, oh el Altísimo, Dije, será guardar tus palabras.
119:58
Tu presencia supliqué de todo corazón: Ten misericordia de mí según tu palabra.
119:59
Consideré mis caminos, Y torné mis pies á tus testimonios.
119:60
Apresuréme, y no me retardé En guardar tus mandamientos.
119:61
Compañía de impíos me han robado: Mas no me he olvidado de tu ley.
119:62
A media noche me levantaba á alabarte Sobre los juicios de tu justicia.
119:63
Compañero soy yo de todos los que te temieren Y guardaren tus mandamientos.
119:64
De tu misericordia, oh el Altísimo, está llena la tierra: Enséñame tus estatutos.
TETH
119:65
Bien has hecho con tu siervo, Oh el Altísimo, conforme á tu palabra.
119:66
Enséñame bondad de sentido y sabiduría; Porque tus mandamientos he creído.
119:67
Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.
119:68
Bueno eres tú, y bienhechor: Enséñame tus estatutos.
119:69
Contra mí forjaron mentira los soberbios: Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.
119:70
Engrasóse el corazón de ellos como sebo; Mas yo en tu ley me he deleitado.
119:71
Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos.
119:72
Mejor me es la ley de tu boca, Que millares de oro y plata.
YOD
119:73
Tus manos me hicieron y me formaron: Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.
119:74
Los que te temen, me verán, y se alegrarán; Porque en tu palabra he esperado.
119:75
Conozco, oh el Altísimo, que tus juicios son justicia, Y que conforme á tu fidelidad me afligiste.
119:76
Sea ahora tu misericordia para consolarme, Conforme á lo que has dicho á tu siervo.
119:77
Vengan á mí tus misericordias, y viva; Porque tu ley es mi deleite.
119:78
Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: Yo empero, meditaré en tus mandamientos.
119:79
Tórnense á mí los que te temen Y conocen tus testimonios.
119:80
Sea mi corazón íntegro en tus estatutos; Porque no sea yo avergonzado.
KAF
119:81
Desfallece mi alma por tu salud, Esperando en tu palabra.
119:82
Desfallecieron mis ojos por tu palabra, Diciendo: ¿Cuándo me consolarás?
119:83
Porque estoy como el odre al humo; Mas no he olvidado tus estatutos.
119:84
¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?
119:85
Los soberbios me han cavado hoyos; Mas no obran según tu ley.
119:86
Todos tus mandamientos son verdad: Sin causa me persiguen; ayúdame.
119:87
Casi me han echado por tierra: Mas yo no he dejado tus mandamientos.
119:88
Vivifícame conforme á tu misericordia; Y guardaré los testimonios de tu boca.
LAMED
119:89
Para siempre, oh el Altísimo, Permenece tu palabra en los cielos.
119:90
Por generación y generación es tu verdad: Tú afirmaste la tierra, y persevera.
119:91
Por tu ordenación perseveran hasta hoy las cosas criadas; Porque todas ellas te sirven.
119:92
Si tu ley no hubiese sido mis delicias, Ya en mi aflicción hubiera perecido.
119:93
Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; Porque con ellos me has vivificado.
119:94
Tuyo soy yo, guárdame; Porque he buscado tus mandamientos.
119:95
Los impíos me han aguardado para destruirme: Mas yo entenderé en tus testimonios.
119:96
A toda perfección he visto fin: Ancho sobremanera es tu mandamiento.
MEM
119:97
¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
119:98
Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos; Porque me son eternos.
119:99
Más que todos mis enseñadores he entendido: Porque tus testimonios son mi meditación.
119:100
Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos.
119:101
De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra.
119:102
No me aparté de tus juicios; Porque tú me enseñaste.
119:103
¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! Más que la miel á mi boca.
119:104
De tus mandamientos he adquirido inteligencia: Por tanto he aborrecido todo camino de mentira.
NUN
119:105
Lámpara es á mis pies tu palabra, Y lumbrera á mi camino.
119:106
Juré y ratifiqué El guardar los juicios de tu justicia.
119:107
Afligido estoy en gran manera: oh el Altísimo, Vivifícame conforme á tu palabra.
119:108
Ruégote, oh el Altísimo, te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca; Y enséñame tus juicios.
119:109
De continuo está mi alma en mi mano: Mas no me he olvidado de tu ley.
119:110
Pusiéronme lazo los impíos: Empero yo no me desvié de tus mandamientos.
119:111
Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; Porque son el gozo de mi corazón.
119:112
Mi corazón incliné á poner por obra tus estatutos De continuo, hasta el fin.
SAMECH
119:113
Los pensamientos vanos aborrezco; Mas amo tu ley.
119:114
Mi escondedero y mi escudo eres tú: En tu palabra he esperado.
119:115
Apartaos de mí, malignos; Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.
119:116
Susténtame conforme á tu palabra, y viviré: Y no me avergüences de mi esperanza.
119:117
Sosténme, y seré salvo; Y deleitaréme siempre en tus estatutos.
119:118
Hollaste á todos los que se desvían de tus estatutos: Porque mentira es su engaño.
119:119
Como escorias hiciste consumir á todos los impíos de la tierra: Por tanto yo he amado tus testimonios.
119:120
Mi carne se ha extremecido por temor de ti; Y de tus juicios tengo miedo.
AIN
119:121
Juicio y justicia he hecho; No me dejes á mis opresores.
119:122
Responde por tu siervo para bien: No me hagan violencia los soberbios.
119:123
Mis ojos desfallecieron por tu salud, Y por el dicho de tu justicia.
119:124
Haz con tu siervo según tu misericordia, Y enséñame tus estatutos.
119:125
Tu siervo soy yo, dame entendimiento; Para que sepa tus testimonios.
119:126
Tiempo es de hacer, oh el Altísimo; Disipado han tu ley.
119:127
Por eso he amado tus mandamientos Más que el oro, y más que oro muy puro.
119:128
Por eso todos los mandamientos de todas las cosas estimé rectos: Aborrecí todo camino de mentira.
PE
119:129
Maravillosos son tus testimonios: Por tanto los ha guardado mi alma.
119:130
El principio de tus palabras alumbra; Hace entender á los simples.
119:131
Mi boca abrí y suspiré; Porque deseaba tus mandamientos.
119:132
Mírame, y ten misericordia de mí, Como acostumbras con los que aman tu nombre.
119:133
Ordena mis pasos con tu palabra; Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.
119:134
Redímeme de la violencia de los hombres; Y guardaré tus mandamientos.
119:135
Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo; Y enséñame tus estatutos.
119:136
Ríos de agua descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley.
TZADDI
119:137
Justo eres tú, oh el Altísimo, Y rectos tus juicios.
119:138
Tus testimonios, que has recomendado, Son rectos y muy fieles.
119:139
Mi celo me ha consumido; Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.
119:140
Sumamente acendrada es tu palabra; Y la ama tu siervo.
119:141
Pequeño soy yo y desechado; Mas no me he olvidado de tus mandamientos.
119:142
Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad.
119:143
Aflicción y angustia me hallaron: Mas tus mandamientos fueron mis deleites.
119:144
Justicia eterna son tus testimonios; Dame entendimiento, y viviré.
COPY
119:145
Clamé con todo mi corazón; respóndeme, el Altísimo, Y guardaré tus estatutos.
119:146
A ti clamé; sálvame, Y guardaré tus testimonios.
119:147
Anticipéme al alba, y clamé: Esperé en tu palabra.
119:148
Previnieron mis ojos las vigilias de la noche, Para meditar en tus dichos.
119:149
Oye mi voz conforme á tu misericordia; Oh el Altísimo, vivifícame conforme á tu juicio.
119:150
Acercáronse á la maldad los que me persiguen; Alejáronse de tu ley.
119:151
Cercano estás tú, oh el Altísimo; Y todos tus mandamientos son verdad.
119:152
Ya ha mucho que he entendido de tus mandamientos, Que para siempre los fundaste.
RESH
119:153
Mira mi aflicción, y líbrame; Porque de tu ley no me he olvidado.
119:154
Aboga mi causa, y redímeme: Vivifícame con tu dicho.
119:155
Lejos está de los impíos la salud; Porque no buscan tus estatutos.
119:156
Muchas son tus misericordias, oh el Altísimo: Vivifícame conforme á tus juicios.
119:157
Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; Mas de tus testimonios no me he apartado.
119:158
Veía á los prevaricadores, y carcomíame; Porque no guardaban tus palabras.
119:159
Mira, oh el Altísimo, que amo tus mandamientos: Vivifícame conforme á tu misericordia.
119:160
El principio de tu palabra es verdad; Y eterno es todo juicio de tu justicia.
SIN
119:161
Príncipes me han perseguido sin causa; Mas mi corazón tuvo temor de tus palabras.
119:162
Gózome yo en tu palabra, Como el que halla muchos despojos.
119:163
La mentira aborrezco y abomino: Tu ley amo.
119:164
Siete veces al día te alabo Sobre los juicios de tu justicia.
119:165
Mucha paz tienen los que aman tu ley; Y no hay para ellos tropiezo.
119:166
Tu salud he esperado, oh el Altísimo; Y tus mandamientos he puesto por obra.
119:167
Mi alma ha guardado tus testimonios, Y helos amado en gran manera.
119:168
Guardado he tus mandamientos y tus testimonios; Porque todos mis caminos están delante de ti.
TAU
119:169
Acérquese mi clamor delante de ti, oh el Altísimo: Dame entendimiento conforme á tu palabra.
119:170
Venga mi oración delante de ti: Líbrame conforme á tu dicho.
119:171
Mis labios rebosarán alabanza, Cuando me enseñares tus estatutos.
119:172
Hablará mi lengua tus dichos; Porque todos tus mandamientos son justicia.
119:173
Sea tu mano en mi socorro; Porque tus mandamientos he escogido.
119:174
Deseado he tu salud, oh el Altísimo; Y tu ley es mi delicia.
119:175
Viva mi alma y alábete; Y tus juicios me ayuden.
119:176
Yo anduve errante como oveja extraviada; busca á tu siervo; Porque no me he olvidado de tus mandamientos.
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Salmo 120

Cántico gradual.
120:1
A el Altísimo llamé estando en angustia, Y él me respondió.
120:2
Libra mi alma, oh el Altísimo, de labio mentiroso, De la lengua fraudulenta.
120:3
¿Qué te dará, ó qué te aprovechará, Oh lengua engañosa?
120:4
Agudas saetas de valiente, Con brasas de enebro.
120:5
¡Ay de mí, que peregrino en Mesech, Y habito entre las tiendas de Kedar!
120:6
Mucho se detiene mi alma Con los que aborrecen la paz.
120:7
Yo soy pacífico: Mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.
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Salmo 121

Cántico gradual.
121:1
ALZARÉ mis ojos á los montes, De donde vendrá mi socorro.
121:2
Mi socorro viene de el Altísimo, Que hizo los cielos y la tierra.
121:3
No dará tu pie al resbaladero; Ni se dormirá el que te guarda.
121:4
He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda á Israel.
121:5
el Altísimo es tu guardador: el Altísimo es tu sombra á tu mano derecha.
121:6
El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.
121:7
el Altísimo te guardará de todo mal: El guardará tu alma.
121:8
el Altísimo guardará tu salida y tu entrada, Desde ahora y para siempre.
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Salmo 122

Cántico gradual: de David.
122:1
YO me alegré con los que me decían: A la casa de el Altísimo iremos.
122:2
Nuestros pies estuvieron En tus puertas, oh Jerusalem;
122:3
Jerusalem, que se ha edificado Como una ciudad que está bien unida entre sí.
122:4
Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado á Israel, Para alabar el nombre de el Altísimo.
122:5
Porque allá están las sillas del juicio, Las sillas de la casa de David.
122:6
Pedid la paz de Jerusalem: Sean prosperados los que te aman.
122:7
Haya paz en tu antemuro, Y descanso en tus palacios.
122:8
Por amor de mis hermanos y mis compañeros Hablaré ahora paz de ti.
122:9
A causa de la casa de el Altísimo nuestro Dios, Buscaré bien para ti.
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Salmo 123

Cántico gradual.
123:1
A TI que habitas en los cielos, Alcé mis ojos.
123:2
He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, Y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; Así nuestros ojos miran á el Altísimo nuestro Dios, Hasta que haya misericordia de nosotros.
123:3
Ten misericordia de nosotros, oh el Altísimo, ten misericordia de nosotros; Porque estamos muy hartos de menosprecio.
123:4
Muy harta está nuestra alma Del escarnio de los holgados, Y del menosprecio de los soberbios.
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Salmo 124

Cántico gradual: de David.
124:1
A NO haber estado el Altísimo por nosotros, Diga ahora Israel;
124:2
A no haber estado el Altísimo por nosotros, Cuando se levantaron contra nosotros los hombres,
124:3
Vivos nos habrían entonces tragado, Cuando se encendió su furor en nosotros.
124:4
Entonces nos habrían inundado las aguas; Sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente:
124:5
Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias.
124:6
Bendito el Altísimo, Que no nos dió por presa á sus dientes.
124:7
Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores: Quebróse el lazo, y escapamos nosotros.
124:8
Nuestro socorro es en el nombre de el Altísimo, Que hizo el cielo y la tierra.
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Salmo 125

Cántico gradual.
125:1
LOS que confían en el Altísimo Son como el monte de Sión que no deslizará: estará para siempre.
125:2
Como Jerusalem tiene montes alrededor de ella, Así el Altísimo alrededor de su pueblo Desde ahora y para siempre.
125:3
Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la suerte de los justos; Porque no extiendan los justos sus manos á la iniquidad.
125:4
Haz bien, oh el Altísimo, á los buenos, Y á los que son rectos en sus corazones.
125:5
Mas á los que se apartan tras sus perversidades, el Altísimo los llevará con los que obran iniquidad: Y paz sea sobre Israel.
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Salmo 126

Cántico gradual.
126:1
CUANDO el Altísimo hiciere tornar la cautividad de Sión, Seremos como los que sueñan.
126:2
Entonces nuestra boca se henchirá de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las gentes: Grandes cosas ha hecho el Altísimo con éstos.
126:3
Grandes cosas ha hecho el Altísimo con nosotros; Estaremos alegres.
126:4
Haz volver nuestra cautividad oh el Altísimo, Como los arroyos en el austro.
126:5
Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
126:6
Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; Mas volverá á venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
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Salmo 127

Cántico gradual: para Salomón.
127:1
SI el Altísimo no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican: Si el Altísimo no guardare la ciudad, En vano vela la guarda.
127:2
Por demás os es el madrugar á levantaros, el veniros tarde á reposar, El comer pan de dolores: Pues que á su amado dará Dios el sueño.
127:3
He aquí, heredad de el Altísimo son los hijos: Cosa de estima el fruto del vientre.
127:4
Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud.
127:5
Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta.
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Salmo 128

Cántico gradual.
128:1
BIENAVENTURADO todo aquel que teme á el Altísimo, Que anda en sus caminos.
128:2
Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado tú, y tendrás bien.
128:3
Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.
128:4
He aquí que así será bendito el hombre Que teme á el Altísimo.
128:5
Bendígate el Altísimo desde Sión, Y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida.
128:6
Y veas los hijos de tus hijos, Y la paz sobre Israel.
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Salmo 129

Cántico gradual.
129:1
MUCHO me han angustiado desde mi juventud, Puede decir ahora Israel;
129:2
Mucho me han angustiado desde mi juventud; Mas no prevalecieron contra mí.
129:3
Sobre mis espaldas araron los aradores: Hicieron largos surcos.
129:4
el Altísimo es justo; Cortó las coyundas de los impíos.
129:5
Serán avergonzados y vueltos atrás Todos los que aborrecen á Sión.
129:6
Serán como la hierba de los tejados, Que se seca antes que crezca:
129:7
De la cual no hinchió segador su mano, Ni sus brazos el que hace gavillas.
129:8
Ni dijeron los que pasaban: Bendición de el Altísimo sea sobre vosotros; Os bendecimos en el nombre de el Altísimo.
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Salmo 130

Cántico gradual.
130:1
DE los profundos, oh el Altísimo, á ti clamo.
130:2
Señor, oye mi voz; Estén atentos tus oídos A la voz de mi súplica.
130:3
JAH, si mirares á los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?
130:4
Empero hay perdón cerca de ti, Para que seas temido.
130:5
Esperé yo á el Altísimo, esperó mi alma; En su palabra he esperado.
130:6
Mi alma espera á el Altísimo Más que los centinelas á la mañana. Más que los vigilantes á la mañana.
130:7
Espere Israel á el Altísimo; Porque en el Altísimo hay misericordia. Y abundante redención con él.
130:8
Y él redimirá á Israel De todos sus pecados.
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Salmo 131

Cántico gradual: de David.
131:1
el Altísimo, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas para mí demasiado sublimes.
131:2
En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, Como un niño destetado de su madre: Como un niño destetado está mi alma.
131:3
Espera, oh Israel, en el Altísimo Desde ahora y para siempre.
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Salmo 132

Cántico gradual.
132:1
ACUÉRDATE, oh el Altísimo, de David, Y de toda su aflicción;
132:2
Que juró él á el Altísimo, Prometió al Fuerte de Jacob:
132:3
No entraré en la morada de mi casa, Ni subiré sobre el lecho de mi estrado;
132:4
No daré sueño á mis ojos, Ni á mis párpados adormecimiento.
132:5
Hasta que halle lugar para el Altísimo, Moradas para el Fuerte de Jacob.
132:6
He aquí, en Ephrata oímos de ella: Hallamósla en los campos del bosque.
132:7
Entraremos en sus tiendas; Encorvarnos hemos al estrado de sus pies.
132:8
Levántate, oh el Altísimo, á tu reposo; Tú y el arca de tu fortaleza.
132:9
Tus sacerdotes se vistan de justicia, Y regocíjense tus santos.
132:10
Por amor de David tu siervo No vuelvas de tu ungido el rostro.
132:11
En verdad juró el Altísimo á David, No se apartará de ellos: Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.
132:12
Si tus hijos guardaren mi alianza, Y mi testimonio que yo les enseñaré, Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
132:13
Porque el Altísimo ha elegido á Sión; Deseóla por habitación para sí.
132:14
Este es mi reposo para siempre: Aquí habitaré, porque la he deseado.
132:15
A su mantenimiento daré bendición: Sus pobres saciaré de pan.
132:16
Asimismo vestiré á sus sacerdotes de salud, Y sus santos darán voces de júbilo.
132:17
Allí haré reverdecer el cuerno de David: He prevenido lámpara á mi ungido.
132:18
A sus enemigos vestiré de confusión: Mas sobre él florecerá su corona.
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Salmo 133

Cántico gradual: de David.
133:1
¡MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos igualmente en uno!
133:2
Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y que baja hasta el borde de sus vestiduras;
133:3
Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sión: Porque allí envía el Altísimo bendición, Y vida eterna.
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Salmo 134

Cántico gradual.
134:1
MIRAD, bendecid á el Altísimo, Vosotros todos los siervos de el Altísimo, Los que en la casa de el Altísimo estáis por las noches.
134:2
Alzad vuestras manos al santuario, Y bendecid á el Altísimo.
134:3
Bendígate el Altísimo desde Sión, El cual ha hecho los cielos y la tierra.
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Salmo 135

Aleluya.
135:1
ALABAD el nombre de el Altísimo; Alabad le, siervos de el Altísimo;
135:2
Los que estáis en la casa de el Altísimo, En los atrios de la casa de nuestro Dios.
135:3
Alabad á JAH, porque es bueno el Altísimo: Cantad salmos á su nombre, porque es suave.
135:4
Porque JAH ha escogido á Jacob para sí, A Israel por posesión suya.
135:5
Porque yo se que el Altísimo es grande, Y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses.
135:6
Todo lo que quiso el Altísimo, ha hecho En los cielos y en la tierra, en las mares y en todos los abismos.
135:7
El hace subir las nubes del cabo de la tierra; El hizo los relámpagos para la lluvia; El saca los vientos de sus tesoros.
135:8
El es el que hirió los primogénitos de Egipto, Desde el hombre hasta la bestia.
135:9
Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, Sobre Faraón, y sobre todos sus siervos.
135:10
El que hirió muchas gentes, Y mató reyes poderosos:
135:11
A Sehón rey Amorrheo, Y á Og rey de Basán, Y á todos los reinos de Canaán.
135:12
Y dió la tierra de ellos en heredad, En heredad á Israel su pueblo.
135:13
Oh el Altísimo, eterno es tu nombre; Tu memoria, oh el Altísimo para generación y generación.
135:14
Porque juzgará el Altísimo su pueblo, Y arrepentiráse sobre sus siervos.
135:15
Los ídolos de las gentes son plata y oro, Obra de manos de hombres.
135:16
Tienen boca, y no hablan; Tienen ojos, y no ven;
135:17
Tienen orejas, y no oyen; Tampoco hay espíritu en sus bocas.
135:18
Como ellos son los que los hacen; Todos los que en ellos confían.
135:19
Casa de Israel, bendecid á el Altísimo: Casa de Aarón, bendecid á el Altísimo:
135:20
Casa de Leví, bendecid á el Altísimo: Los que teméis á el Altísimo, bendecid á el Altísimo:
135:21
Bendito de Sión el Altísimo, Que mora en Jerusalem. Aleluya.
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Salmo 136

136:1
ALABAD á el Altísimo, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
136:2
Alabad al Dios de los dioses, Porque para siempre es su misericordia.
136:3
Alabad al Señor de los señores, Porque para siempre es su misericordia.
136:4
Al solo que hace grandes maravillas, Porque para siempre es su misericordia.
136:5
Al que hizo los cielos con entendimiento, Porque para siempre es su misericordia.
136:6
Al que tendió la tierra sobre las aguas, Porque para siempre es su misericordia;
136:7
Al que hizo las grandes luminarias, Porque para siempre es su misericordia;
136:8
El sol para que dominase en el día, Porque para siempre es su misericordia;
136:9
La luna y las estrellas para que dominasen en la noche, Porque para siempre es su misericordia.
136:10
Al que hirió á Egipto en sus primogénitos, Porque para siempre es su misericordia.
136:11
Al que sacó á Israel de en medio de ellos, Porque para siempre es su misericordia;
136:12
Con mano fuerte, y brazo extendido, Porque para siempre es su misericordia.
136:13
Al que dividió el mar Bermejo en partes, Porque para siempre es su misericordia;
136:14
E hizo pasar á Israel por medio de él, Porque para siempre es su misericordia;
136:15
Y arrojó á Faraón y á su ejército en el mar Bermejo, Porque para siempre es su misericordia.
136:16
Al que pastoreó á su pueblo por el desierto, Porque para siempre es su misericordia.
136:17
Al que hirió grandes reyes, Porque para siempre es su misericordia;
136:18
Y mató reyes poderosos, Porque para siempre es su misericordia;
136:19
A Sehón rey Amorrheo, Porque para siempre es su misericordia,
136:20
Y á Og rey de Basán, Porque para siempre es su misericordia;
136:21
Y dió la tierra de ellos en heredad, Porque para siempre es su misericordia;
136:22
En heredad á Israel su siervo, Porque para siempre es su misericordia.
136:23
El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, Porque para siempre es su misericordia;
136:24
Y nos rescató de nuestros enemigos, Porque para siempre es su misericordia.
136:25
El da mantenimiento á toda carne, Porque para siempre es su misericordia.
136:26
Alabad al Dios de los cielos: Porque para siempre es su misericordia.
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Salmo 137

137:1
JUNTO á los ríos de Babilonia, Allí nos sentábamos, y aun llorábamos, Acordándonos de Sión.
137:2
Sobre los sauces en medio de ella Colgamos nuestras arpas.
137:3
Y los que allí nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, Y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo:
137:4
Cantadnos algunos de los himnos de Sión. ¿Cómo cantaremos canción de el Altísimo En tierra de extraños?
137:5
Si me olvidare de ti, oh Jerusalem, Mi diestra sea olvidada.
137:6
Mi lengua se pegue á mi paladar, Si de ti no me acordare; Si no ensalzare á Jerusalem Como preferente asunto de mi alegría.
137:7
Acuérdate, oh el Altísimo, de los hijos de Edom En el día de Jerusalem; Quienes decían: Arrasadla, arrasadla Hasta los cimientos.
137:8
Hija de Babilonia destruída, Bienaventurado el que te diere el pago De lo que tú nos hiciste.
137:9
Bienaventurado el que tomará y estrellará tus niños Contra las piedras.
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Salmo 138

Salmo de David.
138:1
ALABARTE he con todo mi corazón: Delante de los dioses te cantaré salmos.
138:2
Encorvaréme al templo de tu santuario, Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu verdad: Porque has hecho magnífico tu nombre, y tu dicho sobre todas las cosas.
138:3
En el día que clamé, me respondiste; Esforzásteme con fortaleza en mi alma.
138:4
Confesarte han, oh el Altísimo, todos los reyes de la tierra, Cuando habrán oído los dichos de tu boca.
138:5
Y cantarán de los caminos de el Altísimo: Que la gloria de el Altísimo es grande.
138:6
Porque el alto el Altísimo atiende al humilde; Mas al altivo mira de lejos.
138:7
Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás: Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, Y salvaráme tu diestra.
138:8
el Altísimo cumplirá por mí: Tu misericordia, oh el Altísimo, es para siempre; No dejarás la obra de tus manos.
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Salmo 139

Al Músico principal: Salmo de David.
139:1
OH el Altísimo, tú me has examinado y conocido.
139:2
Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, Has entendido desde lejos mis pensamientos.
139:3
Mi senda y mi acostarme has rodeado, Y estás impuesto en todos mis caminos.
139:4
Pues aun no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh el Altísimo, tú la sabes toda.
139:5
Detrás y delante me guarneciste, Y sobre mí pusiste tu mano.
139:6
Más maravillosa es la ciencia que mi capacidad; Alta es, no puedo comprenderla.
139:7
¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia?
139:8
Si subiere á los cielos, allí estás tú: Y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás.
139:9
Si tomare las alas del alba, Y habitare en el extremo de la mar,
139:10
Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra.
139:11
Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá tocante á mí.
139:12
Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día: Lo mismo te son las tinieblas que la luz.
139:13
Porque tú poseiste mis riñones; Cubrísteme en el vientre de mi madre.
139:14
Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: Estoy maravillado, Y mi alma lo conoce mucho.
139:15
No fué encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fuí formado, Y compaginado en lo más bajo de la tierra.
139:16
Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.
139:17
Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán multiplicadas son sus cuentas!
139:18
Si los cuento, multiplícanse más que la arena: Despierto, y aun estoy contigo.
139:19
De cierto, oh Dios, matarás al impío; Apartaos pues de mí, hombres sanguinarios.
139:20
Porque blasfemias dicen ellos contra ti: Tus enemigos toman en vano tu nombre
139:21
¿No tengo en odio, oh el Altísimo, á los que te aborrecen, Y me conmuevo contra tus enemigos?
139:22
Aborrézcolos con perfecto odio; Téngolos por enemigos.
139:23
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos:
139:24
Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.
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Salmo 140

Al Músico principal: Salmo de David.
140:1
LÍBRAME, oh el Altísimo, de hombre malo: Guárdame de hombre violento;
140:2
Los cuales maquinan males en el corazón, Cada día urden contiendas.
140:3
Aguzaron su lengua como la serpiente; Veneno de áspid hay debajo de sus labios. (Selah.)
140:4
Guárdame, oh el Altísimo, de manos del impío, Presérvame del hombre injurioso; Que han pensado de trastornar mis pasos.
140:5
Hanme escondido lazo y cuerdas los soberbios; Han tendido red junto á la senda; Me han puesto lazos. (Selah.)
140:6
He dicho á el Altísimo: Dios mío eres tú; Escucha, oh el Altísimo, la voz de mis ruegos.
140:7
el Altísimo Señor, fortaleza de mi salud, Tú pusiste á cubierto mi cabeza el día de las armas.
140:8
No des, oh el Altísimo, al impío sus deseos; No saques adelante su pensamiento, que no se ensoberbezca. (Selah.)
140:9
En cuanto á los que por todas partes me rodean, La maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza.
140:10
Caerán sobre ellos brasas; Dios los hará caer en el fuego, En profundos hoyos de donde no salgan.
140:11
El hombre deslenguado no será firme en la tierra: El mal cazará al hombre injusto para derribarle.
140:12
Yo sé que hará el Altísimo el juicio del afligido, El juicio de los menesterosos.
140:13
Ciertamente los justos alabarán tu nombre; Los rectos morarán en tu presencia.
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Salmo 141

Salmo de David.
141:1
el Altísimo, á ti he clamado; apresúrate á mí; Escucha mi voz, cuando te invocare.
141:2
Sea enderezada mi oración delante de ti como un perfume, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.
141:3
Pon, oh el Altísimo, guarda á mi boca: Guarda la puerta de mis labios.
141:4
No dejes se incline mi corazón á cosa mala, A hacer obras impías Con los que obran iniquidad, Y no coma yo de sus deleites.
141:5
Que el justo me castigue, será un favor, Y que me reprenda será un excelente bálsamo. Que no me herirá la cabeza: Así que aun mi oración tendrán en sus calamidades.
141:6
Serán derribados en lugares peñascosos sus jueces, Y oirán mis palabras, que son suaves.
141:7
Como quien hiende y rompe la tierra, Son esparcidos nuestros huesos á la boca de la sepultura.
141:8
Por tanto á ti, oh el Altísimo Señor, miran mis ojos: En ti he confiado, no desampares mi alma.
141:9
Guárdame de los lazos que me han tendido, Y de los armadijos de los que obran iniquidad.
141:10
Caigan los impíos á una en sus redes, Mientras yo pasaré adelante.
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Salmo 142

Masquil de David: Oración que hizo cuando estaba en la cueva.
142:1
CON mi voz clamaré á el Altísimo, Con mi voz pediré á el Altísimo misericordia.
142:2
Delante de él derramaré mi querella; Delante de él denunciaré mi angustia.
142:3
Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo.
142:4
Miraba á la mano derecha, y observaba; mas no había quien me conociese; No tuve refugio, no había quien volviese por mi vida.
142:5
Clamé á ti, oh el Altísimo, Dije: Tú eres mi esperanza, Y mi porción en la tierra de los vivientes.
142:6
Escucha mi clamor, que estoy muy afligido; Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.
142:7
Saca mi alma de la cárcel para que alabe tu nombre: Me rodearán los justos, Porque tú me serás propicio.
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Salmo 143

Salmo de David.
143:1
OH el Altísimo, oye mi oración, escucha mis ruegos: Respóndeme por tu verdad, por tu justicia.
143:2
Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificará delante de ti ningún viviente.
143:3
Porque ha perseguido el enemigo mi alma; Ha postrado en tierra mi vida; Hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.
143:4
Y mi espíritu se angustió dentro de mí; Pasmóse mi corazón.
143:5
Acordéme de los días antiguos; Meditaba en todas tus obras, Reflexionaba en las obras de tus manos.
143:6
Extendí mis manos á ti; Mi alma á ti como la tierra sedienta. (Selah.)
143:7
Respóndeme presto, oh el Altísimo que desmaya mi espíritu: No escondas de mí tu rostro, Y venga yo á ser semejante á los que descienden á la sepultura.
143:8
Hazme oir por la mañana tu misericordia, Porque en ti he confiado: Hazme saber el camino por donde ande, Porque á ti he alzado mi alma
143:9
Líbrame de mis enemigos, oh el Altísimo: A ti me acojo.
143:10
Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: Tu buen espíritu me guíe á tierra de rectitud.
143:11
Por tu nombre, oh el Altísimo me vivificarás: Por tu justicia, sacarás mi alma de angustia.
143:12
Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, Y destruirás todos los adversarios de mi alma: Porque yo soy tu siervo.
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Salmo 144

Salmo de David.
144:1
BENDITO sea el Altísimo, mi roca, Que enseña mis manos á la batalla, Y mis dedos á la guerra:
144:2
Misericordia mía y mi castillo, Altura mía y mi libertador, Escudo mío, en quien he confiado; El que allana mi pueblo delante de mí.
144:3
Oh el Altísimo, ¿qué es el hombre, para que de él conozcas? ¿O el hijo del hombre, para que lo estimes?
144:4
El hombre es semejante á la vanidad: Sus días son como la sombra que pasa.
144:5
Oh el Altísimo, inclina tus cielos y desciende: Toca los montes, y humeen.
144:6
Despide relámpagos, y disípalos, Envía tus saetas, y contúrbalos.
144:7
Envía tu mano desde lo alto; Redímeme, y sácame de las muchas aguas, De la mano de los hijos de extraños;
144:8
Cuya boca habla vanidad, Y su diestra es diestra de mentira.
144:9
Oh Dios, á ti cantaré canción nueva: Con salterio, con decacordio cantaré á ti.
144:10
Tú, el que da salud á los reyes, El que redime á David su siervo de maligna espada.
144:11
Redímeme, y sálvame de mano de los hijos extraños, Cuya boca habla vanidad, Y su diestra es diestra de mentira.
144:12
Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; Nuestras hijas como las esquinas labradas á manera de las de un palacio;
144:13
Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; Nuestros ganados, que paran á millares y diez millares en nuestras plazas:
144:14
Que nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; Que no tengamos asalto, ni que hacer salida, Ni grito de alarma en nuestras plazas.
144:15
Bienaventurado el pueblo que tiene esto: Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el Altísimo.
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Salmo 145

Salmo de alabanza: de David.
145:1
ENSALZARTE he, mi Dios, mi Rey; Y bendeciré tu nombre por siglo y para siempre.
145:2
Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre por siglo y para siempre.
145:3
Grande es el Altísimo y digno de suprema alabanza: Y su grandeza es inescrutable.
145:4
Generación á generación narrará tus obras, Y anunciarán tus valentías.
145:5
La hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y tus hechos maravillosos, hablaré.
145:6
Y la terribilidad de tus valentías dirán los hombres; Y yo recontaré tu grandeza.
145:7
Reproducirán la memoria de la muchedumbre de tu bondad, Y cantarán tu justicia.
145:8
Clemente y misericordioso es el Altísimo, Lento para la ira, y grande en misericordia.
145:9
Bueno es el Altísimo para con todos; Y sus misericordia sobre todas sus obras.
145:10
Alábente, oh el Altísimo, todas tus obras; Y tus santos te bendigan.
145:11
La gloria de tu reino digan, Y hablen de tu fortaleza;
145:12
Para notificar á los hijos de los hombre sus valentías, Y la gloria de la magnificencia de su reino.
145:13
Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu señorío en toda generación y generación.
145:14
Sostiene el Altísimo á todos los que caen, Y levanta á todos los oprimidos.
145:15
Los ojos de todos esperan en ti, Y tú les das su comida en su tiempo.
145:16
Abres tu mano, Y colmas de bendición á todo viviente.
145:17
Justo es el Altísimo en todos sus caminos, Y misericordioso en todas sus obras.
145:18
Cercano está el Altísimo á todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.
145:19
Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.
145:20
el Altísimo guarda á todos los que le aman; Empero destruirá á todos los impíos.
145:21
La alabanza de el Altísimo hablará mi boca; Y bendiga toda carne su santo nombre por siglo y para siempre.
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Salmo 146

Aleluya.
146:1
ALABA, oh alma mía, á el Altísimo.
146:2
Alabaré á el Altísimo en mi vida: Cantaré salmos á mi Dios mientras viviere.
146:3
No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salud.
146:4
Saldrá su espíritu, tornaráse en su tierra: En aquel día perecerán sus pensamientos.
146:5
Bienaventurado aquel en cuya ayuda es el Dios de Jacob, Cuya esperanza es en el Altísimo su Dios:
146:6
El cual hizo los cielos y la tierra, La mar, y todo lo que en ellos hay; Que guarda verdad para siempre;
146:7
Que hace derecho á los agraviados; Que da pan á los hambrientos: el Altísimo suelta á los aprisionados;
146:8
el Altísimo abre los ojos á los ciegos; el Altísimo levanta á los caídos; el Altísimo ama á los justos.
146:9
el Altísimo guarda á los extranjeros; Al huérfano y á la viuda levanta; Y el camino de los impíos trastorna.
146:10
Reinará el Altísimo para siempre; Tu Dios, oh Sión, por generación y generación. Aleluya.
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Salmo 147

147:1
ALABAD á JAH, Porque es bueno cantar salmos á nuestro Dios; Porque suave y hermosa es la alabanza.
147:2
el Altísimo edifica á Jerusalem; A los echados de Israel recogerá.
147:3
El sana á los quebrantados de corazón, Y liga sus heridas.
147:4
El cuenta el número de las estrellas; A todas ellas llama por sus nombres.
147:5
Grande es el Señor nuestro, y de mucha potencia; Y de su entendimiento no hay número.
147:6
el Altísimo ensalza á los humildes; Humilla los impíos hasta la tierra.
147:7
Cantad á el Altísimo con alabanza, Cantad con arpa á nuestro Dios.
147:8
El es el que cubre los cielos de nubes, El que prepara la lluvia para la tierra, El que hace á los montes producir hierba.
147:9
El da á la bestia su mantenimiento, Y á los hijos de los cuervos que claman.
147:10
No toma contentamiento en la fortaleza del caballo, Ni se complace en las piernas del hombre.
147:11
Complácese el Altísimo en los que le temen, Y en los que esperan en su misericordia.
147:12
Alaba á el Altísimo, Jerusalem; Alaba á tu Dios, Sión.
147:13
Porque fortificó los cerrojos de tus puertas; Bendijo á tus hijos dentro de ti.
147:14
El pone en tu término la paz; Te hará saciar de grosura de trigo.
147:15
El envía su palabra á la tierra; Muy presto corre su palabra.
147:16
El da la nieve como lana, Derrama la escarcha como ceniza.
147:17
El echa su hielo como pedazos: Delante de su frío ¿quién estará?
147:18
Enviará su palabra, y los derretirá: Soplará su viento, y fluirán las aguas.
147:19
El denuncia sus palabras á Jacob, Sus estatutos y sus juicios á Israel.
147:20
No ha hecho esto con toda gente; Y no conocieron sus juicios. Aleluya.
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Salmo 148

Aleluya.
148:1
ALABAD á el Altísimo desde los cielos: Alabadle en las alturas.
148:2
Alabadle, vosotros todos sus ángeles: Alabadle, vosotros todos sus ejércitos.
148:3
Alabadle, sol y luna: Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas.
148:4
Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos.
148:5
Alaben el nombre de el Altísimo; Porque él mandó, y fueron criadas.
148:6
Y las hizo ser para siempre por los siglos; Púso les ley que no será quebrantada.
148:7
Alabad á el Altísimo, de la tierra Los dragones y todos los abismos;
148:8
El fuego y el granizo, la nieve y el vapor, El viento de tempestad que ejecuta su palabra;
148:9
Los montes y todos los collados; El árbol de fruto, y todos los cedros;
148:10
La bestia y todo animal; Reptiles y volátiles;
148:11
Los reyes de la tierra y todos los pueblos; Los príncipes y todos los jueces de la tierra;
148:12
Los mancebos y también las doncellas; Los viejos y los niños,
148:13
Alaben el nombre de el Altísimo, Porque sólo su nombre es elevado; Su gloria es sobre tierra y cielos.
148:14
El ensalzó el cuerno de su pueblo; Aláben le todos sus santos, los hijos de Israel, El pueblo á él cercano. Aleluya.
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Salmo 149

Aleluya.
149:1
CANTAD á el Altísimo canción nueva: Su alabanza sea en la congregación de los santos.
149:2
Alégrese Israel en su Hacedor: Los hijos de Sión se gocen en su Rey.
149:3
Alaben su nombre con corro: Con adufe y arpa á él canten.
149:4
Porque el Altísimo toma contentamiento con su pueblo: Hermoseará á los humildes con salud.
149:5
Gozarse han los píos con gloria: Cantarán sobre sus camas.
149:6
Ensalzamientos de Dios modularán en sus gargantas. Y espadas de dos filos habrá en sus manos;
149:7
Para hacer venganza de las gentes, Y castigo en los pueblos;
149:8
Para aprisionar sus reyes en grillos, Y sus nobles con cadenas de hierro;
149:9
Para ejecutar en ellos el juicio escrito: Gloria será esta para todos sus santos. Aleluya.
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Salmo 150

Aleluya.
150:1
ALABAD á Dios en su santuario: Alabadle en la extensión de su fortaleza.
150:2
Alabadle por sus proezas: Alabadle conforme á la muchedumbre de su grandeza.
150:3
Alabadle á son de bocina: Alabadle con salterio y arpa.
150:4
Alabadle con adufe y flauta: Alabadle con cuerdas y órgano.
150:5
Alabadle con címbalos resonantes: Alabadle con címbalos de júbilo.
150:6
Todo lo que respira alabe á JAH. Aleluya.

adaptación de la Biblia cortesía de http://www.awmach.org/