LA BIBLIA Versión Reina-Valera de 1909
Libro de Zacarías
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Capítulo 1
1:1
EN el mes octavo, en el año segundo de Darío, fué palabra de el Altísimo á Zacarías profeta, hijo de Berechîas, hijo de Iddo, diciendo:
1:2
Enojóse el Altísimo con ira contra vuestros padres.
1:3
Les dirás pues: Así ha dicho el Altísimo de los ejércitos: Volveos á mí, dice el Altísimo de los ejércitos, y yo me volveré á vosotros, ha dicho el Altísimo de los ejércitos.
1:4
No seáis como vuestros padres, á los cuales dieron voces los primeros profetas, diciendo: Así ha dicho el Altísimo de los ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos, y de vuestras malas obras: y no atendieron, ni me escucharon, dice el Altísimo.
1:5
Vuestros padres, ¿dónde están? y los profetas ¿han de vivir para siempre?
1:6
Empero mis palabras y mis ordenanzas que mandé á mis siervos los profetas, ¿no alcanzaron á vuestros padres? Por eso se volvieron ellos y dijeron: Como el Altísimo de los ejércitos pensó tratarnos conforme á nuestros caminos, y conforme á nuestras obras, así lo hizo con nosotros.
1:7
A los veinticuatro del mes undécimo, que es el mes de Sebath, en el año segundo de Darío, fué palabra de el Altísimo á Zacarías profeta, hijo de Berechîas, hijo de Iddo, diciendo:
1:8
Vi de noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo bermejo, el cual estaba entre los mirtos que había en la hondura; y detrás de él había caballos bermejos, overos, y blancos.
1:9
Entonces dije: ¿Qué son éstos, señor mío? Y díjome el ángel que hablaba conmigo: Yo te enseñaré qué son éstos.
1:10
Y aquel varón que estaba entre los mirtos respondió, y dijo: Estos son los que el Altísimo ha enviado á recorrer la tierra.
1:11
Y ellos hablaron á aquel ángel de el Altísimo que estaba entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aquí toda la tierra está reposada y quieta.
1:12
Y respondió el ángel de el Altísimo, y dijo: Oh el Altísimo de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalem, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años?
1:13
Y el Altísimo respondió buenas palabras, palabras consolatorias á aquel ángel que hablaba conmigo.
1:14
Y díjome el ángel que hablaba conmigo: Clama diciendo: Así ha dicho el Altísimo de los ejércitos: Celé á Jerusalem y á Sión con gran celo:
1:15
Y con grande enojo estoy airado contra las gentes que están reposadas; porque yo estaba enojado un poco, y ellos ayudaron para el mal.
1:16
Por tanto, así ha dicho el Altísimo: Yo me he tornado á Jerusalem con miseraciones; en ella será edificada mi casa, dice el Altísimo de los ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalem.
1:17
Clama aún, diciendo: Así dice el Altísimo de los ejércitos: Aun serán ensanchadas mis ciudades por la abundancia del bien; y aun consolará el Altísimo á Sión, y escogerá todavía á Jerusalem.
1:18
Después alcé mis ojos, y miré, y he aquí cuatro cuernos.
1:19
Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son éstos? Y respondióme: Estos son los cuernos que aventaron á Judá, á Israel, y á Jerusalem.
1:20
Mostróme luego el Altísimo cuatro carpinteros.
1:21
Y yo dije: ¿Qué vienen éstos á hacer? Y respondióme, diciendo: Estos son los cuernos que aventaron á Judá, tanto que ninguno alzó su cabeza; mas éstos han venido para hacerlos temblar, para derribar los cuernos de las gentes, que alzaron el cuerno sobre la tierra de Judá para aventarla.
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Capítulo 2

2:1
ALCÉ después mis ojos, y miré y he aquí un varón que tenía en su mano un cordel de medir.
2:2
Y díjele: ¿A dónde vas? Y él me respondió: A medir á Jerusalem, para ver cuánta es su anchura, y cuánta su longitud.
2:3
Y he aquí, salía aquel ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salió al encuentro,
2:4
Y díjole: Corre, habla á este mozo, diciendo: Sin muros será habitada Jerusalem á causa de la multitud de los hombres, y de las bestias en medio de ella.
2:5
Yo seré para ella, dice el Altísimo, muro de fuego en derredor, y seré por gloria en medio de ella.
2:6
Eh, eh, huid de la tierra del aquilón, dice el Altísimo, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparcí, dice el Altísimo.
2:7
Oh Sión, la que moras con la hija de Babilonia, escápate.
2:8
Porque así ha dicho el Altísimo de los ejércitos: Después de la gloria me enviará él á las gentes que os despojaron: porque el que os toca, toca á la niña de su ojo.
2:9
Porque he aquí yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojo á sus siervos, y sabréis que el Altísimo de los ejércitos me envió.
2:10
Canta y alégrate, hija de Sión: porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho el Altísimo.
2:11
Y uniránse muchas gentes á el Altísimo en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que el Altísimo de los ejércitos me ha enviado á ti.
2:12
Y el Altísimo poseerá á Judá su heredad en la tierra santa, y escogerá aún á Jerusalem.
2:13
Calle toda carne delante de el Altísimo, porque él se ha despertado de su santa morada.
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Capítulo 3

3:1
Y MOSTRÓME á Josué, el gran sacerdote, el cual estaba delante del ángel de el Altísimo; y Satán estaba á su mano derecha para serle adversario.
3:2
Y dijo el Altísimo á Satán: el Altísimo te reprenda, oh Satán; el Altísimo, que ha escogido á Jerusalem, te reprenda. ¿No es éste tizón arrebatado del incendio?
3:3
Y Josué estaba vestido de vestimentas viles, y estaba delante del ángel.
3:4
Y habló el ángel, é intimó á los que estaban delante de sí, diciendo: Quitadle esas vestimentas viles. Y á él dijo: Mira que he hecho pasar tu pecado de ti, y te he hecho vestir de ropas de gala.
3:5
Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y vistiéronle de ropas. Y el ángel de el Altísimo estaba en pie.
3:6
Y el ángel de el Altísimo protestó al mismo Josué, diciendo:
3:7
Así dice el Altísimo de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también tú guardarás mis atrios, y entre estos que aquí están te daré plaza.
3:8
Escucha pues ahora, Josué gran sacerdote, tú, y tus amigos que se sientan delante de ti; porque son varones simbólicos: He aquí, yo traigo á mi siervo, el Pimpollo.
3:9
Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos: he aquí, yo grabaré su escultura, dice el Altísimo de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día.
3:10
En aquel día, dice el Altísimo de los ejércitos, cada uno de vosotros llamará á su compañero debajo de la vid, y debajo de la higuera.
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Capítulo 4

4:1
Y VOLVIÓ el ángel que hablaba conmigo, y despertóme como un hombre que es despertado de su sueño.
4:2
Y díjome: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelero todo de oro, con su vaso sobre su cabeza, y sus siete lámparas encima del candelero; y siete canales para las lámparas que están encima de él;
4:3
Y sobre él dos olivas, la una á la derecha del vaso, y la otra á su izquierda.
4:4
Proseguí, y hablé á aquel ángel que hablaba conmigo, diciendo: ¿Qué es esto, señor mío?
4:5
Y el ángel que hablaba conmigo respondió, y díjome: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío.
4:6
Entonces respondió y hablóme, diciendo: Esta es palabra de el Altísimo á Zorobabel, en que se dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho el Altísimo de los ejércitos.
4:7
¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido á llanura: él sacará la primera piedra con aclamaciones de Gracia, gracia á ella.
4:8
Y fué palabra de el Altísimo á mí, diciendo:
4:9
Las manos de Zorobabel echarán el fundamento á esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que el Altísimo de los ejércitos me envió á vosotros.
4:10
Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alergrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Aquellas siete son los ojos de el Altísimo que recorren por toda la tierra.
4:11
Hablé más, y díjele: ¿Qué significan estas dos olivas á la derecha del candelero, y á su izquieda?
4:12
Hablé aún de nuevo, y díjele: ¿Qué significan las dos ramas de olivas que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro?
4:13
Y respondióme, diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no.
4:14
Y él dijo: Estos dos hijos de aceite son los que están delante del Señor de toda la tierra.
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Capítulo 5

5:1
Y TORNÉME, y alcé mis ojos, y miré, y he aquí un rollo que volaba.
5:2
Y díjome: ¿Qué ves? Y respondí: Veo un rollo que vuela, de veinte codos de largo, y diez codos de ancho.
5:3
Díjome entonces: Esta es la maldición que sale sobre la haz de toda la tierra; porque todo aquel que hurta, (como está de la una parte del rollo) será destruído; y todo aquel que jura, (como está de la otra parte del rollo) será destruído.
5:4
Yo la saqué, dice el Altísimo de los ejércitos, y vendrá á la casa del ladrón, y á la casa del que jura falsamente en mi nombre; y permanecerá en medio de su casa, y consumirála, con sus enmaderamientos y sus piedras.
5:5
Y salió aquel ángel que hablaba conmigo, y díjome: Alza ahora tus ojos, y mira qué es esto que sale.
5:6
Y dije: ¿Qué es? Y él dijo: Este es un epha que sale. Además dijo: Este es el ojo de ellos en toda la tierra.
5:7
Y he aquí, traían un talento de plomo, y una mujer estaba asentada en medio de aquel epha.
5:8
Y él dijo: Esta es la Maldad; y echóla dentro del epha, y echó la masa de plomo en su boca.
5:9
Alcé luego mis ojos, y miré, y he aquí dos mujeres que salían, y traían viento en sus alas, y tenían alas como de cigüeña, y alzaron el epha entre la tierra y los cielos.
5:10
Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿A dónde llevan el epha?
5:11
Y él me respondió: Para que le sea edificada casa en tierra de Shinar: y será asentado y puesto allá sobre su asiento.
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Capítulo 6

6:1
Y TORNÉME, y alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro carros que salían de entre dos montes; y aquellos montes eran de metal.
6:2
En el primer carro había caballos bermejos, y el segundo carro caballos negros,
6:3
Y en el tercer carro caballos blancos, y en el cuarto carro caballos overos ruciorodados.
6:4
Respondí entonces, y dije al ángel que conmigo hablaba: Señor mío, ¿qué es esto?
6:5
Y el ángel me respondió, y díjome: Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen de donde están delante del Señor de toda la tierra.
6:6
En el que estaban los caballos negros, salieron hacia la tierra del aquilón; y los blancos salieron tras ellos; y lo overos salieron hacia la tierra del mediodía.
6:7
Y los rucios salieron, y se afanaron por ir á recorrer la tierra. Y dijo: Id, recorred la tierra. Y recorrieron la tierra.
6:8
Luego me llamó, y hablóme diciendo: Mira, los que salieron hacia la tierra del aquilón hicieron reposar mi espíritu en la tierra del aquilón.
6:9
Y fué á mí palabra de el Altísimo, diciendo:
6:10
Toma de los del cautiverio, de Heldai, y de Tobías, y de Jedaía, los cuales volvieron de Babilonia; y vendrás tú en aquel día, y entrarás en casa de Josías hijo de Sefanías;
6:11
Tomarás pues plata y oro, y harás coronas, y las pondrás en la cabeza del gran sacerdote Josué, hijo de Josadac;
6:12
Y le hablarás, diciendo: Así ha hablado el Altísimo de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es Pimpollo, el cual germinará de su lugar, y edificará el templo de el Altísimo:
6:13
El edificará el templo de el Altísimo, y él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y será sacerdote en su solio; y consejo de paz será entre ambos á dos.
6:14
Y Helem, y Tobías, y Jedaía, y Hen, hijo de Sefanías, tendrán coronas por memorial en el templo de el Altísimo.
6:15
Y los que están lejos vendrán y edificarán en el templo de el Altísimo, y conoceréis que el Altísimo de los ejércitos me ha enviado á vosotros. Y será esto, si oyereis obedientes la voz de el Altísimo vuestro Dios.
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Capítulo 7

7:1
Y ACONTECIÓ en el año cuarto del rey Darío, que fué palabra de el Altísimo á Zacarías á los cuatro del mes noveno, que es Chisleu;
7:2
Cuando fué enviado á la casa de Dios, Saraser, con Regem-melech y sus hombres, á implorar el favor de el Altísimo,
7:3
Y á hablar á los sacerdotes que estaban en la casa de el Altísimo de los ejércitos, y á los profetas, diciendo: ¿Lloraremos en el mes quinto? ¿haremos abstinencia como hemos hecho ya algunos años?
7:4
Fué pues á mí palabra de el Altísimo de los ejércitos, diciendo:
7:5
Habla á todo el pueblo del país, y á los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el séptimo mes estos setenta años, ¿habéis ayunado para mí?
7:6
Y cuando coméis y bebéis, ¿no coméis y bebéis para vosotros?
7:7
¿No son estas las palabras que publicó el Altísimo por mano de los profetas primeros, cuando Jerusalem estaba habitada y quieta, y sus ciudades en sus alrededores, y el mediodía y la campiña se habitaban?
7:8
Y fué palabra de el Altísimo á Zacarías, diciendo:
7:9
Así habló el Altísimo de los ejércitos, diciendo: Juzgad juicio verdadero, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano:
7:10
No agraviéis á la viuda, ni al huérfano, ni al extranjero, ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano.
7:11
Empero no quisieron escuchar, antes dieron hombro rebelado, y agravaron sus oídos para no oir:
7:12
Y pusieron su corazón como diamante, para no oir la ley ni las palabras que el Altísimo de los ejércitos enviaba por su espíritu, por mano de los profetas primeros: fué, por tanto, hecho grande castigo por el Altísimo de los ejércitos.
7:13
Y aconteció que como él clamó, y no escucharon, así ellos clamaron, y yo no escuché, dice el Altísimo de los ejércitos;
7:14
Antes los esparcí con torbellino por todas las gentes que ellos no conocían, y la tierra fué desolada tras de ellos, sin quedar quien fuese ni viniese; pues tornaron en asolamiento el país deseable.
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Capítulo 8

8:1
Y FUÉ á mí palabra de el Altísimo de los ejércitos, diciendo:
8:2
Así ha dicho el Altísimo de los ejércitos: Yo he celado á Sión con grande celo, y con grande ira la celé.
8:3
Así dice el Altísimo: Yo he restituído á Sión, y moraré en medio de Jerusalem: y Jerusalem se llamará Ciudad de Verdad, y el monte de el Altísimo de los ejércitos, Monte de Santidad.
8:4
Así ha dicho el Altísimo de los ejércitos: Aun han de morar viejos y viejas en las plazas de Jerusalem, y cada cual con bordón en su mano por la multitud de los días.
8:5
Y las calles de la ciudad serán llenas de muchachos y muchachas, que jugarán en las calles.
8:6
Así dice el Altísimo de los ejércitos: Si esto parecerá dificultoso á los ojos del resto de este pueblo en aquellos días, ¿también será dificultoso delante de mis ojos? dice el Altísimo de los ejércitos.
8:7
Así ha dicho el Altísimo de los ejércitos: He aquí, yo salvo mi pueblo de la tierra del oriente, y de la tierra donde se pone el sol;
8:8
Y traerélos, y habitarán en medio de Jerusalem; y me serán por pueblo, y yo seré á ellos por Dios con verdad y con justicia.
8:9
Así ha dicho el Altísimo de los ejércitos: Esfuércense vuestras manos, de vosotros los que oís en estos días estas palabras de la boca de los profetas, desde el día que se echó el cimiento á la casa de el Altísimo de los ejércitos, para edificar el templo.
8:10
Porque antes de estos días no ha habido paga de hombre, ni paga de bestia, ni hubo paz alguna para entrante ni para saliente, á causa del enemigo: y yo dejé todos los hombres, cada cual contra su compañero.
8:11
Mas ahora no lo haré con el resto de este pueblo como en aquellos días pasados, dice el Altísimo de los ejércitos.
8:12
Porque habrá simiente de paz; la vid dará su fruto, y dará su producto la tierra, y los cielos darán su rocío; y haré que el resto de este pueblo posea todo esto.
8:13
Y será que como fuisteis maldición entre las gentes, oh casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré, y seréis bendición. No temáis, mas esfuércense vuestras manos.
8:14
Porque así ha dicho el Altísimo de los ejércitos: Como pensé haceros mal cuando vuestros padres me provocaron á ira, dice el Altísimo de los ejércitos, y no me arrepentí;
8:15
Así tornando he pensado de hacer bien á Jerusalem y á la casa de Judá en estos días: no temáis.
8:16
Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad en vuestras puertas verdad y juicio de paz:
8:17
Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis juramento falso: porque todas estas son cosas que aborrezco, dice el Altísimo
8:18
Y fué á mí palabra de el Altísimo de los ejércitos, diciendo:
8:19
Así ha dicho el Altísimo de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, y el ayuno del quinto, y el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, se tornarán á la casa de Judá en gozo y alegría, y en festivas solemnidades. Amad pues verdad y paz.
8:20
Así ha dicho el Altísimo de los ejércitos: Aun vendrán pueblos, y moradores de muchas ciudades;
8:21
Y vendrán los moradores de la una á la otra, y dirán: Vamos á implorar el favor de el Altísimo, y á buscar á el Altísimo de los ejércitos. Yo también iré.
8:22
Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones á buscar á el Altísimo de los ejércitos en Jerusalem, y á implorar el favor de el Altísimo.
8:23
Así ha dicho el Altísimo de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de todas las lenguas de las gentes, trabarán de la falda de un Judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.
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Capítulo 9

9:1
CARGA de la palabra de el Altísimo contra tierra de Hadrach, y de Damasco su reposo: porque á el Altísimo están vueltos los ojos de los hombres, y de todas las tribus de Israel.
9:2
Y también Hamath tendrá término en ella; Tiro y Sidón, aunque muy sabia sea.
9:3
Bien que Tiro se edificó fortaleza, y amontonó plata como polvo, y oro como lodo de las calles,
9:4
He aquí, el Señor la empobrecerá, y herirá en la mar su fortaleza, y ella será consumida de fuego.
9:5
Ascalón verá, y temerá; Gaza también, y se dolerá en gran manera: asimismo Ecrón, porque su esperanza será confundida; y de Gaza perecerá el rey, y Ascalón no será habitada.
9:6
Y habitará en Asdod un extranjero, y yo talaré la soberbia de los Palestinos:
9:7
Y quitaré sus sangres de su boca, y sus abominaciones de sus dientes, y quedarán ellos también para nuestro Dios, y serán como capitanes en Judá, y Ecrón como el Jebuseo.
9:8
Y seré real de ejército á mi casa, á causa del que va y del que viene: y no pasará más sobre ellos angustiador; porque ahora miré con mis ojos.
9:9
Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalem: he aquí, tu rey vendrá á ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, así sobre un pollino hijo de asna.
9:10
Y de Ephraim destruiré los carros, y los caballo de Jerusalem; y los arcos de guerra serán quebrados: y hablará paz á las gentes; y su señorío será de mar á mar, y desde el río hasta los fines de la tierra.
9:11
Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos del aljibe en que no hay agua.
9:12
Tornaos á la fortaleza, oh presos de esperanza: hoy también os anuncio que os daré doblado.
9:13
Porque entesado he para mí á Judá como arco, henchí á Ephraim; y despertaré tus hijos, oh Sión, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondré como espada de valiente.
9:14
Y el Altísimo será visto sobre ellos, y su dardo saldrá como relámpago: y el Señor el Altísimo tocará trompeta, é irá como torbellinos del austro.
9:15
el Altísimo de los ejércitos los amparará, y ellos devorarán, y sujetarán á las piedras de la honda, y beberán y harán estrépito como tomados del vino; y se llenarán como cuenco, ó como los lados del altar.
9:16
Y los salvará en aquel día el Altísimo su Dios como á rebaño de su pueblo: porque serán engrandecidos en su tierra como piedras de corona.
9:17
Porque ¡cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura! El trigo alegrará á los mancebos, y el vino á las doncellas.
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Capítulo 10

10:1
PEDID á el Altísimo lluvia en la sazón tardía: el Altísimo hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba en el campo á cada uno.
10:2
Porque las imágenes han hablado vanidad, y los adivinos han visto mentira, y han hablado sueños vanos, en vano consuelan: por lo cual se fueron ellos como ovejas, fueron humillados porque no tuvieron pastor.
10:3
Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré los machos de cabrío: mas el Altísimo de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y tornarálos como su caballo de honor en la guerra.
10:4
De él saldrá el ángulo, de él la clavija, de él el arco de la guerra, de él también todo apremiador.
10:5
Y serán como valientes, que en la batalla pisan al enemigo en el lodo de las calles; y pelearán, porque el Altísimo será con ellos; y los que cabalgan en caballos serán avergonzados.
10:6
Porque yo fortificaré la casa de Judá, y guardaré la casa de José; y harélos volver, porque de ellos tendré piedad; y serán como si no los hubiera desechado; porque yo soy el Altísimo su Dios, que los oiré.
10:7
Y será Ephraim como valiente, y alegraráse su corazón como de vino: sus hijos también verán y se alegrarán; su corazón se gozará en el Altísimo.
10:8
Yo les silbaré y los juntaré, porque los he redimido; y serán multiplicados como fueron multiplicados.
10:9
Bien que los sembraré entre los pueblos, aun en lejanos países se acordarán de mí; y vivirán con sus hijos, y tornarán.
10:10
Porque yo los tornaré de la tierra de Egipto, y los recogeré de la Asiria; y traerélos á la tierra de Galaad y del Líbano, y no les bastará.
10:11
Y la tribulación pasará por la mar, y en la mar herirá las ondas, y se secarán todas las honduras del río: y la soberbia de Assur será derribada, y se perderá el cetro de Egipto.
10:12
Y yo los fortificaré en el Altísimo, y caminarán en su nombre, dice el Altísimo.
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Capítulo 11

11:1
OH Líbano, abre tus puertas, y queme fuego tus cedros.
11:2
Aulla, oh haya, porque el cedro cayó, porque los magníficos son talados. Aullad, alcornoques de Basán, porque el fuerte monte es derribado.
11:3
Voz de aullido de pastores, porque su magnificencia es asolada; estruendo de bramidos de cachorros de leones, porque la soberbia del Jordán es destruída.
11:4
Así ha dicho el Altísimo mi Dios: Apacienta las ovejas de la matanza;
11:5
A las cuales mataban sus compradores, y no se tenían por culpables; y el que las vendía, decía: Bendito sea el Altísimo, que he enriquecido; ni sus pastores tenían piedad de ellas.
11:6
Por tanto, no más tendré piedad de los moradores de la tierra, dice el Altísimo: porque he aquí, yo entregaré los hombres, cada cual en mano de su compañero, y en mano de su rey; y quebrantarán la tierra, y yo no libraré de sus manos.
11:7
Apacenté pues las ovejas de la matanza, es á saber, los pobres del rebaño. Y me tomé dos cayados; al uno puse por nombre Suavidad, y al otro Ataduras; y apacenté las ovejas.
11:8
E hice matar tres pastores en un mes, y mi alma se angustió por ellos, y también el alma de ellos me aborreció á mí.
11:9
Y dije: No os apacentaré; la que muriere, muera; y la que se perdiere, se pierda; y las que quedaren, que cada una coma la carne de su compañera.
11:10
Tomé luego mi cayado Suavidad, y quebrélo, para deshacer mi pacto que concerté con todos los pueblos.
11:11
Y fué deshecho en ese día, y así conocieron los pobres del rebaño que miran á mí, que era palabra de el Altísimo.
11:12
Y díjeles: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron para mi salario treinta piezas de plata.
11:13
Y díjome el Altísimo: Echalo al tesorero, hermoso precio con que me han apreciado. Y tomé las treinta piezas de plata, y echélas en la casa de el Altísimo al tesorero.
11:14
Quebré luego el otro mi cayado Ataduras, para romper la hermandad entre Judá é Israel.
11:15
Y díjome el Altísimo: Toma aún el hato de un pastor insensato;
11:16
(11-15) porque he aquí, yo levanto pastor en la tierra, que no visitará las perdidas, no buscará la pequeña, no curará la perniquebrada, ni llevará la cansada á cuestas; sino que se comerá la carne de la gruesa, y romperá sus uñas.
11:17
(11-16) Mal haya el pastor de nada, que deja el ganado. Espada sobre su brazo, y sobre su ojo derecho: del todo se secará su brazo, y enteramente será su ojo derecho oscurecido.
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Capítulo 12

12:1
CARGA de la palabra de el Altísimo acerca de Israel. el Altísimo, que extiende los cielos, y funda la tierra, y forma el espíritu del hombre dentro de él, ha dicho:
12:2
He aquí, yo pongo á Jerusalem por vaso de temblor á todos los pueblos de alrededor cuando estén en el sitio contra Judá y contra Jerusalem.
12:3
Y será en aquel día, que yo pondré á Jerusalem por piedra pesada á todos los pueblos: todos los que se la cargaren, serán despedazados, bien que todas las gentes de la tierra se juntarán contra ella.
12:4
En aquel día, dice el Altísimo, heriré con aturdimiento á todo caballo, y con locura al que en él sube; mas sobre la casa de Judá abriré mis ojos, y á todo caballo de los pueblos heriré con ceguera.
12:5
Y los capitanes de Judá dirán en su corazón: Mi fuerza son los moradores de Jerusalem en el Altísimo de los ejércitos su Dios.
12:6
En aquel día pondré los capitanes de Judá como un brasero de fuego en leña, y como una hacha de fuego en gavillas; y consumirán á diestra y á siniestra todos los pueblos alrededor: y Jerusalem será otra vez habitada en su lugar, en Jerusalem.
12:7
Y librará el Altísimo las tiendas de Judá primero, porque la gloria de la casa de David y del morador de Jerusalem no se engrandezca sobre Judá.
12:8
En aquel día el Altísimo defenderá al morador de Jerusalem: y el que entre ellos fuere flaco, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como ángeles, como el ángel de el Altísimo delante de ellos.
12:9
Y será que en aquel día yo procuraré quebrantar todas las gentes que vinieren contra Jerusalem.
12:10
Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalem, espíritu de gracia y de oración; y mirarán á mí, á quien traspasaron, y harán llanto sobre él, como llanto sobre unigénito, afligiéndose sobre él como quien se aflige sobre primogénito.
12:11
En aquel día habrá gran llanto en Jerusalem, como el llanto de Adadrimón en el valle de Megiddo.
12:12
Y la tierra lamentará, cada linaje de por sí; el linaje de la casa de David por sí, y sus mujeres por sí; el linaje de la casa de Nathán por sí, y sus mujeres por sí;
12:13
El linaje de la casa de Leví por sí, y sus mujeres por sí; el linaje de Simei por sí, y sus mujeres por sí;
12:14
Todos los otros linajes, los linajes por sí, y sus mujeres por sí.
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Capítulo 13

13:1
EN aquel tiempo habrá manantial abierto para la casa de David y para los moradores de Jerusalem, para el pecado y la inmundicia.
13:2
Y será en aquel día, dice el Altísimo de los ejércitos, que talaré de la tierra los nombres de las imágenes, y nunca más vendrán en memoria: y también haré talar de la tierra los profetas, y espíritu de inmundicia.
13:3
Y será que cuando alguno más profetizare, diránle su padre y su madre que lo engendraron: No vivirás, porque has hablado mentira en el nombre de el Altísimo: y su padre y su madre que lo engendraron, le alancearán cuando profetizare.
13:4
Y será en aquel tiempo, que todos los profetas se avergonzarán de su visión cuando profetizaren; ni nunca más se vestirán de manto velloso para mentir
13:5
Y dirá: No soy profeta; labrador soy de la tierra: porque esto aprendí del hombre desde mi juventud.
13:6
Y le preguntarán: ¿Qué heridas son éstas en tus manos? Y él responderá: Con ellas fuí herido en casa de mis amigos.
13:7
Levántate, oh espada, sobre el pastor, y sobre el hombre compañero mío, dice el Altísimo de los ejércitos. Hiere al pastor, y se derramarán las ovejas: mas tornaré mi mano sobre los chiquitos.
13:8
Y acontecerá en toda la tierra, dice el Altísimo, que las dos partes serán taladas en ella, y se perderán; mas la tercera quedará en ella.
13:9
Y meteré en el fuego la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y probarélos como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío: y él dirá: el Altísimo es mi Dios.
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Capítulo 14

14:1
HE aquí, el día de el Altísimo viene, y tus despojos serán repartidos en medio de ti.
14:2
Porque yo reuniré todas las gentes en batalla contra Jerusalem; y la ciudad será tomada, y saqueadas serán las casas, y forzadas las mujeres: y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será talado de la ciudad.
14:3
Después saldrá el Altísimo, y peleará con aquellas gentes, como peleó el día de la batalla.
14:4
Y afirmaránse sus pies en aquel día sobre el monte de las Olivas, que está en frente de Jerusalem á la parte de oriente: y el monte de las Olivas, se partirá por medio de sí hacia el oriente y hacia el occidente haciendo un muy grande valle; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el mediodía.
14:5
Y huiréis al valle de los montes; porque el valle de los montes llegará hasta Hasal; y huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzzías, rey de Judá: y vendrá el Altísimo mi Dios, y con él todos los santos.
14:6
Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura.
14:7
Y será un día, el cual es conocido de el Altísimo, que ni será día ni noche; mas acontecerá que al tiempo de la tarde habrá luz.
14:8
Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalem aguas vivas; la mitad de ellas hacia la mar oriental, y la otra mitad hacia la mar occidental, en verano y en invierno.
14:9
Y el Altísimo será rey sobre toda la tierra. En aquel día el Altísimo será uno, y uno su nombre.
14:10
Y toda la tierra se tornará como llanura desde Gabaa hasta Rimmón al mediodía de Jerusalem: y ésta será enaltecida, y habitarse ha en su lugar desde la puerta de Benjamín hasta el lugar de la puerta primera, hasta la puerta de los rincones; y desde la torre de Hananeel hasta los lagares del rey.
14:11
Y morarán en ella, y nunca más será anatema: sino que será Jerusalem habitada confiadamente.
14:12
Y esta será la plaga con que herirá el Altísimo á todos los pueblos que pelearon contra Jerusalem: la carne de ellos se disolverá estando ellos sobre sus pies, y se consumirán sus ojos en sus cuencas, y su lengua se les deshará en su boca.
14:13
Y acontecerá en aquel día que habrá en ellos gran quebrantamiento de el Altísimo; porque trabará cada uno de la mano de su compañero, y su mano echará contra la mano de su compañero.
14:14
Y Judá también peleará en Jerusalem. Y serán reunidas las riquezas de todas las gentes de alrededor: oro, y plata, y ropas de vestir, en grande abundancia.
14:15
Y tal como esto será la plaga de los caballos, de los mulos, de los camellos, de los asnos, y de todas las bestias que estuvieren en aquellos campamentos.
14:16
Y todos los que quedaren de las gentes que vinieron contra Jerusalem subirán de año en año á adorar al Rey, el Altísimo de los ejércitos, y á celebrar la fiesta de las Cabañas.
14:17
Y acontecerá, que los de las familias de la tierra que no subieren á Jerusalem á adorar al Rey, el Altísimo de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia.
14:18
Y si la familia de Egipto no subiere, y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que el Altísimo herirá las gentes que no subieren á celebrar la fiesta de las Cabañas.
14:19
Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las gentes que no subieran á celebrar la fiesta de las Cabañas.
14:20
En aquel tiempo estará sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD A el Altísimo; y las ollas en la casa de el Altísimo serán como los tazones delante del altar.
14:21
Y será toda olla en Jerusalem y en Judá santidad á el Altísimo de los ejércitos: y todos los que sacrificaren, vendrán y tomarán de ellas, y cocerán en ellas: y no habrá más Cananeo alguno en la casa de el Altísimo de los ejércitos en aquel tiempo.


adaptación de la Biblia cortesía de http://www.awmach.org/