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El es diivorciado,
estamos casados civilmente con respeto, fidelidad y amor y no podemos comulgar.
From: Conocida a la Redacción Subject: Consulta a los MSC Date sent: Tue, 24 Feb 2004 19:43:56 -0300
Buenas Tardes Padre, necesito hacerle una consulta muy confidencial. Le cuento que hacen ya seis años que estoy casada legalmente con un divorciado a quien amo profundamente con quien tenemos dos hijos hermosos de 5 y 3 años. Nosotros hemos consultado con un sacerdote abogado eclesiástico para ver si existe la posibilidad de anular el matrimonio anterior de mi marido y poder casarnos ante la Iglesia que es lo que más ansío en mi vida, porque para mí es muy importante. Antes yo estuve de novia con un chico soltero con quien hice los cursos prematrimoniales y a cuatro meses del matrimonio nos dimos cuenta que nuestra relación fallaba y que si nos casábamos podríamos divorciarnos, eso yo no lo quería bajo ningún punto de vista. Es así que nos peleamos definitivamente y al tiempo conocí a quien hoy es mi marido. El es una persona muy especial, el hombre que siempre soñé con quien congeniamos en todo. Cuando nos conocimos él ya estaba divorciado. Al año nos casamos por Civil y nos amamos con toda el alma. Su matrimonio anterior fue un fracaso desde el inicio, incluso su ex-esposa lo engañó con otros hombres muchas veces, no cumplió con sus deberes de esposa ni con los de madre y actualmente no cumple el rol de madre. Yo me pregunto, por qué si nosotros vivimos una familia basada en el amor y el respeto, la fidelidad y la confianza, educamos a nuestros hijos bajo la fe católica, apostólica romana, rezamos juntos, vamos a la Iglesia e incluso nuestros hijos irán a un colegio católico, no tenemos la posibilidad de casarnos o al menos de recibir la comunión?. Si usted Padre puede responderme, le agradecería de corazón. Atentamente. M.G.M.
Estimada hermana en Cristo.
Que la Cuaresma, este tiempo de gracia que comenzamos hoy, nos ayude a todos para conversión. Créanos, compartimos su angustia porque hemos visto a parejas por muchos años quedarse sentados cuando los demás se levantaban para recibir la comunión. Es una tristeza indescriptible. Gracias a Dios ustedes cargan con esta cruz para participar de todos modos en la celebración eucarística. Otros simplemente han dejado de ir para no tener que sufrir todos los domingos. Ahora bien, aún teniendo presente sus buenas intenciones y la angustia que siente, tenemos que decirle que la situación en la que está es fruto de su libre decisión. Usted debe haber sabido que al momento de unirse al que ahora es el padre de sus hijos que entraba en pecado grave, en adulterio. Lo hacía en abierta contradicción a la palabra de Dios: “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”. Esto hay que tenerlo muy en claro. ¿Por qué no ha tenido el mismo valor frente al hombre casado aunque divorciado como lo tuvo con su antiguo novio? ¿Qué es más importante, los sentimientos que uno pueda cobijar o la voluntad de Dios? ¿Recuerda que Enrique VIII de Inglaterra amenazaba llevarse a todo su reino al protestantismo si no le concedían el matrimonio con Ana Boleyn? El Papa tenía que obedecer a Dios. Por eso es saludable recordarle esto aunque duela para que no tenga la tentación ni achaque a Dios ni a la Iglesia ni a los curas el sufrimiento que está soportando. La Iglesia tiene misericordia pero tiene que obedecer más a Dios que a los hombres.
“e) Divorciados casados de nuevo
Puede leer todo el documento en: http://www.catholic-church.org/mscperu/biblioteca/1magisterio/blfamconsJPII.html
La Congregación para la Doctrina de la Fe, vocero autorizado del Papa, ha escrito también una carta al respecto. Citamos un párrafo:
“Estos fieles…, por lo demás, de ningún modo se encuentran excluidos de la comunión eclesial. (La Iglesia) Se preocupa por acompañarlos pastoralmente y por invitarlos a participar en la vida eclesial en la medida en que sea compatible con las disposiciones del derecho divino, sobre las cuales la Iglesia no posee poder alguno para dispensar. Por otra parte, es necesario iluminar a los fieles interesados a fin de que no crean que su participación en la vida de la Iglesia se reduce exclusivamente a la cuestión de la recepción de la Eucaristía. Se debe ayudar a los fieles a profundizar su comprensión del valor de la participación al sacrificio de Cristo en la Misa, de la comunión espiritual, de la oración, de la meditación de la palabra de Dios, de las obras de caridad y de justicia”.
Por lo demás le sugerimos pasar a la página http://www.catholic-church.org/mscperu/indexbiblioteca.html Allí encontrará varios documentos sobre la situación de los “Divorciados” y vueltos a casar, sobre la “Familia” y sobre el “Matrimonio”. Vaya a estas palabras claves y tómese el tiempo para absorber las razones del porqué de la postura de la Iglesia.
Le sugerimos lo siguiente: - En primer lugar reconozca que está en la situación de pecado mortal habitual, es decir, que el Espíritu Santo se ha tenido que ir de su corazón. - En segundo lugar sugerimos que se arrepienta y pida perdón al Señor. Ahora bien, usted sabe que el verdadero arrepentimiento debe incluir un serio propósito de enmienda. ¿Qué alternativas le quedan para poder confesarse y comulgar? 1. Separarse de su actual esposo. En seguida puede acceder a los sacramentos. 2. Si por razón de los hijos esto no es posible, existe otra posibilidad: la de convivir como hermano y hermana, es decir, renunciar a tener relaciones sexuales. También en este caso puede acudir a los sacramentos en seguida. Con todo, se sugiere que los esposos vayan a comulgar en una parroquia donde no son conocidos para evitar un posible escándalo. 3. La tercera alternativa es, evidentemente, el intento de iniciar un proceso eclesial. No se anula el matrimonio sino al final se da una declaración de nulidad, es decir, se constata oficialmente que no ha existido. Aquí en nuestro país toma más o menos 3 años. Solamente entonces podrían acceder a los sacramentos. Pero, ¿por qué perder tres años? Si Dios es importante para ustedes, si quieren vivir en gracia de Dios y desean que el Espíritu Santo vuelva a su corazón, entonces consideren la hermosa, heroica y cristiana decisión de regalar a Dios la renuncia al amor físico mientras no está bendecido. Evidentemente deberían dormir en dormitorios separados para ayudarse en ser fieles a la voluntad de Dios. Conocemos a varias parejas que han asumido este reto y Dios les está ayudando. Una de ellas acaba de casarse por Iglesia. Es posible ser santos también en su situación.
Si desea leer más sobre anulación, vaya a la página http://www.catholic-church.org/mscperu/indexconsult.html donde encontrará varias respuestas a la consultas sobre este tema.
Se ha alargado un poco nuestra respuesta. La hemos escrito porque queremos que pueda disfrutar del amor Dios desde ya.
Que Dios los bendiga. Se lo desean y por ello rezan Los MSC del Perú
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