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EPIFANÍA DEL SEÑOR A-B-C (IGLESIA DEL HOGAR): La Familia se prepara para Acoger la Palabra de Dios durante la Celebración Eucarística Parroquial


 

Contenido
1. COMENTANDO LAS LECTURAS DE LA FIESTA

1. 1 Primera Lectura: Isaías 60, 1-6

1 2 Segunda Lectura: Efesios 3, 2-3a. 5-6.

2 REFLEXIONEMOS

2. 1 Los Padres

2. 2 CON LOS HIJOS

3. RELACIÓN CON LA SANTA MISA

4. Vivencia familiar

5. NOS HABLA LA IGLESIA

6. Leamos la Biblia con la Iglesia

7. ORACIONES

7. 1 Amor puro

7. 2 Para bendecir la mesa

 



1. COMENTANDO LAS LECTURAS DE LA FIESTA ANTES DE LEERLAS

1. 1 Primera Lectura: Isaías 60, 1-6

Cuando uno mira las películas sobre la Tierra Santa, uno se asombra de la cantidad de turistas, perdón, peregrinos que acuden a Jerusalén. No se trata de una multitud de camellos ni dromedarios sino de carros, de buses y aviones que convergen sobre Jerusalén. Y todo está iluminado. Los lugares santos también de noche están bañados en la luz de reflectores potentes. ¿Todo esto será el cumplimiento de la profecía de Isaías? Hasta el oro en forma de dólares llega a la Tierra Santa por los turistas. Sin embargo, sospecho que eso no es el cumplimiento de la profecía.

En el Antiguo Testamento la luz es creación de Dios, signo de su presencia, signo de la vida en contraposición a las tinieblas que representan la muerte, la ausencia de Dios, el pecado. El profeta está hablando de algo mucho más importante que la luz y las riquezas exteriores. Y quizás está hablando de algo no tan visible a los ojos del mundo. Un hecho es indiscutible. Lo que pasó en Jerusalén ha llegado hasta los confines de la tierra y hasta han llevado algo de esto a la luna. Lo que importa es la siguiente pregunta: "¿Ha llegado hasta aquí la noticia de la gloria de Dios de manera que podamos caminar en la luz?" la promesa de la luz es también promesa para ti y se ha cumplido ya. ¿Puedes decir de ti mismo que has visto la gloria de Dios, radiante de alegría? ¿Tu corazón se ha asombrado, se ha ensanchado por que la Epifanía del Señor ha volcado sus tesoros sobre ti? ¿Lenguaje demasiado lírico que muchas veces quita nada más en policías ? ¡Por supuesto que no! Dios ha prometido y cumplido la promesa de llenar tu corazón de su gracia, de vida eterna, de las riquezas de su amor. ¡Si no has sentido algo de esto, hermano, hermana, realmente estás ciego y sordo porque no has visto el cumplimiento de las promesas de Dios ni has oído a lo mejor las promesas con el corazón dispuesto! ¡No te quedes así!

¿Qué hacer? ¿En algún momento de tu vida has entregado a tu persona, tus proyectos, en fin toda tu vida a Cristo? Arrodíllate dónde estás, pide perdón al Señor por tus pecados, por tu falta de fe. Luego invítalo a tu corazón para que Él sea el tu Salvador, Dueño, y Señor de tu vida. Muchos, cuando sinceramente han entregado su vida al Señor, han sentido en este momento como algo comenzó a cambiar. Otros no han sentido nada pero han tenido fe que el Señor estaba realmente entrando en su vida desde este momento. No pasaron muchos días y experimentaron que el Señor es poderoso. De repente cambió su corazón. De repente la celebración de la eucaristía tiene un nuevo sentido. También la oración es algo distinto. Los sacramentos se convertirán en encuentros profundamente personales en lugar de ritos que se realizan con mayor o menor devoción. ¿Te das cuenta que no se trata de emociones y sentimientos? Es una cuestión de fe. ¿Qué esperas? Se cumplirá la profecía de Isaías en tu vida.



1 2 Segunda Lectura: Efesios 3, 2-3a. 5-6.

San Pablo reprocha cierta vez a los paganos en su carta a los romanos que hubieran podido conocer al creador del universo. Pero se hicieron ídolos a su gusto para que los dioses les sirviesen de justificación para su manera de ser y de hacer las cosas, que les sirviesen como amuletos contra el infortunio. ¡Qué suerte la del pueblo escogido que escuchó a Dios porque él quiso hablarles por medio de los patriarcas y profetas! Era comprensible que los judíos mirasen a los paganos no tanto con compasión sino con desprecio porque eran adoradores de ídolos, de dioses falsos: no conocían al verdadero Dios. Esto traía como consecuencia que les era difícil dar crédito a la enseñanza de Cristo Jesús cuya salvación tenía que llegar hasta los confines del mundo, también a los paganos. El Espíritu Santo tuvo que intervenir con una visión para que Pedro lo creyese de verdad y Pablo tenía que decirle a Pedro unas cuantas cosas delante de todos los demás para que siguiese el plan de Dios. De ahí el énfasis de San Pablo en esta lectura de que todos participan de la promesa de Cristo, es decir, de la salvación. Nos guste o no, también los comunistas, los homosexuales, las prostitutas, los del partido contrario, la vecina insoportable, los que me han hecho daño, el marido infiel, el procurador de abortos, todos son llamados a ser coherederos de Cristo y de formar parte de su cuerpo. Esta lectura nos invita a no condenar a nadie antes de tiempo, antes del juicio final por qué todos gozan de la misma promesa que nosotros. También en ellos el Señor quiere manifestarse. Parece indicada una breve oración por todos "estos" prójimos.



2 REFLEXIONEMOS

2. 1 Los Padres

Conviene desmenuzar un poco más lo de la búsqueda de Dios. Siempre de nuevo tenemos que preguntarnos si estamos dispuestos, si sentimos el impulso de ir a buscar al Señor. Porque en el fondo, en el fondo, experimentamos un gran vacío que sólo Él puede llenar. Buscar significa ante todo ponerse en camino, moverse. Nada de esperar que el Señor llegue con el helicóptero y desde ahí te tire los regalitos de su presencia. Ponerse en camino es no estar contento con lo que uno es y hace. Sin embargo estamos mucho más descontentos de lo que tenemos y esto nos mueve a buscar la solución en acumular propiedad. Podemos estar seguros que allí no está el Señor. Viene un terremoto, se da un incendio y desaparecen las cosas que nos dieron seguridad. ¿Desapareció Dios con ellos? Absurdo. Pues no está en los bienes, en lo que tenemos. Entonces hagamos las cosas en serio: dejemos de buscarle en los bienes de este mundo. Ahora bien, si creemos más en los comerciales que en la Palabra de Dios, la búsqueda se acabó.

Se pone en camino todo aquel que tiene esperanza. No seamos como un catador de vinos que con cara aburrida prueba un vino después de otro diciendo: "Seguramente que este año no habrá buena cosecha". Ni el mejor vino le convencerá porque él quiere que todos los vinos salgan malos. Dios es un caballero. No nos discute nuestra opinión. Así que tenemos que confiar que lo encontraremos. Esto no significa apretar un botón y ya aparece en el ascensor. Buscar es afanarse, dar muchas vueltas, equivocarse de camino y regresar, perder a veces pero crecer con cada paso. Ser otro.

Ponerse en camino significa tener fe que Dios está con los brazos abiertos para recogerme cuando caiga. Esto significa no tener miedo a las heridas ocasionadas por las espinas del sacrificio de la búsqueda y de la renuncia.

Parece que estamos hablando de algo sumamente difícil y duro. No es tal. Cuando uno ama todo parece fácil. Se trata de embarcarse en una maravillosa aventura que tiene mucha semejanza con la experiencia cuando ustedes se conocieron y comenzaron a sospechar –digo- a desear que el otro era la persona que esperaban para pasar la vida con ella. cuántos primeros intentos de acercamiento, cuántas frustraciones, cuántos temores hasta que por fin se presentaba el primer entendimiento. Y aunque se tengan hoy el uno al otro tienen que seguir caminando en la fe respecto al otro. Algo similar es la búsqueda de Dios: apasionante, rica en compensaciones, exhilarante porque Dios no se deja ganar por nadie en generosidad.



2. 2 CON LOS HIJOS

Desde la antigüedad la historia está llena de relatos que cuentan de personas que buscan. Muchas veces su búsqueda es tan intensa que se olvidan de todo lo demás. Ha habido buscadores de oro, de tesoros. Ha habido personas que se pusieron en camino para encontrar la sabiduría, los continentes, nuevas realidades. Todos nos ponemos en camino porque buscamos la felicidad. Hagamos una suposición: si estaríamos completamente libres de hacer lo que nos da la gana, es decir, no tengo que ir al colegio, no hay obligaciones de la familia, ¿qué nos pondríamos a buscar?... podemos soñar un poco, no importa...

Aquel que pone a Dios en primer lugar se pondría a buscar a Dios para encontrarlo cara a cara. Buscar la vida eterna. Había un monje que leyó en un libro muy antiguo que existía un lugar donde se tocan el cielo y la tierra. Fue donde el padre Abad y pidió permiso para ir a buscar ese lugar. Se puso en camino, pasó muchos peligros; tenía que resistir muchas tentaciones de no continuar; estaba muchas veces en peligro de desviarse y de equivocar el camino. Un día llegó a la puerta detrás de la cual sabía que existía el lugar donde el cielo tocaba la tierra. Abrió la puerta... entró... y vio... que se encontraba en su propia celda, en su propio convento. Entonces comprendió que el lugar donde el cielo toca la tierra era allí mismo donde Dios lo había colocado. A ti, ¿dónde te ha puesto Dios?



3. RELACIÓN CON LA SANTA MISA

Como para animarnos y sostenernos en nuestra búsqueda, Dios ha instituido los signos sacramentales para que no desfallezcamos en el camino. La Eucaristía no se celebra para quedarnos ahí: "... si quieres, construiremos tres chozas...". La Santa Misa es un alto en el camino para fortalecernos con el cuerpo y la sangre de Señor. Ojalá experimentemos algo de esta tremenda dinámica de la celebración eucarística. La palabra, los signos sacramentales, la comunidad en testimonio, todo parece como si el Señor nos tomara de la mano diciendo: "¡Vamos!" La Santa Misa prácticamente nos lanza al mundo, renovados, fortalecidos, con más ganas de anunciar a Jesucristo y de consagrar el mundo a Dios, de continuar nuestra búsqueda diaria de su presencia en nuestra vida.



4. Vivencia familiar

Recuerdo un cuento de hadas donde las sílfides le prepararon a su protegido el camino iluminándolo con una espiral de luz que en momentos de duda y de oscuridad lo guiaba y lo dirigía hacia las alturas. De esta manera nunca bajaba, siempre subía. De la misma manera la familia debe preparar para sus miembros estas señales luminosas para que nadie se pierda para que no baje nadie sino que suba siempre. ¿Cómo hacer para convertirse en una familia que anima constantemente a sus miembros a subir? Para dar un ejemplo: cada cierto tiempo el papá y la mamá preparan pequeños papelitos con breves mensajes. Pueden ser palabras de aliento, citas de la Biblia, pequeñas bromas o correcciones concretas. Esconden estos papelitos en los bolsillos del terno, en el armario, entre la ropa, en los cuadernos, en fin en un lugar donde determinado miembro de la familia debe encontrarlos. Es fácil imaginarse el impacto de un pequeño mensaje en un momento de tristeza o de ayuda. Una familia, tres años después de la muerte del padre, sigue encontrando sus mensajes y según parece, Dios los ha utilizado repetidas veces para solucionar problemas y dar luces para decisiones importantes.



5. NOS HABLA LA IGLESIA

Cristo, enviado por el padre, es la fuente y origen de todo el apostolado en la Iglesia. Es, por ello, evidente que la fecundidad del apostolado seglar depende de la unión vital de los seglares con Cristo. Lo afirma el Señor: El que permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto por que sin mi no pueden hacer nada (Juan 15, 5). Esta vida de unión íntima con Cristo en la Iglesia se nutre con los auxilios espirituales comunes a todos los niveles, muy especialmente con la participación activa en la sagrada liturgia. Los seglares deben servirse de estos auxilios de tal forma que, al cumplir, como es debido, las obligaciones del mundo en las circunstancias ordinarias de la vida, no separen la unión con Cristo de su vida personal, sino que crezcan intensamente en ella, realizando sus tareas según la voluntad de Dios. Es necesario que los seglares avancen por este camino de la santidad con espíritu decidido y alegre, esforzándose por superar las dificultades con prudente paciencia. Ni las preocupaciones familiares ni los demás negocios temporales deben ser ajenos a esta orientación espiritual de la vida, según el aviso del apóstol: Todo cuanto hacen de palabra o de obra, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por Él (Colosenses 3, 17).

Tal vida exige el ejercicio continuo de la fe, de la esperanza y de la caridad. Solamente con la luz de la fe y con la meditación de la palabra divina es posible reconocer siempre y en todo lugar a Dios, en quien vivimos nos movemos y existimos (cf. Hechos 17, 28); buscar su voluntad en todos los acontecimientos, contemplar a Cristo en todos los hombres, próximos o extraños, y buscar con rectitud sobre el verdadero sentido y valor de las realidades temporales, tanto en sí mismas como en el orden al fin del hombre.

Los que poseen esta fe viven con la esperanza de la revelación de los hijos de Dios, acordándose de la cruz y de la resurrección del Señor.

Escondidos con Cristo en Dios y libres de la esclavitud de las riquezas, durante la peregrinación de esta vida, a la vez que aspiran a los bienes eternos, se entregan generosamente y por entero a dilatar el reino de Dios y a informar y perfeccionar el orden de las cosas temporales con el espíritu cristiano.

En medio de las adversidades de esta vida, hallan fortaleza en la esperanza, pensando que los padecimientos del tiempo presente no son nada en comparación con la gloria que ha de manifestarse en nosotros (cfr. Romanos 8, 18).

Movidos por la caridad que procede de Dios, hacen el bien (cfr. Gálatas 6, 10,) a todos, muy especialmente a sus hermanos en la fe, despojándose de toda maldad y de todo engaño, de hipocresías, envidias y maledicencias (1 Pedro 2, 1), atrayendo así a los hombres a Cristo. La caridad de Dios que se ha derramado en nuestros corazones por virtud del Espíritu Santo que nos ha sido dado (Romanos 5, 5), capacita a los seglares para expresar realmente en su vida el espíritu de las bienaventuranzas. Siguiendo a Jesús pobre, no se abaten por la escasez ni se ensoberbecen con la riqueza; imitando a Cristo humilde, no ambicionan glorias vanas (cfr. Gala tras 5, 26), sino procuran agradar a Dios antes que a los hombres, dispuestos siempre a dejarlo todo por Cristo (Lucas 14, 26) y a padecer persecución por la justicia (cfr. Mateo 5, 10), recordando las palabras del Señor: Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo tome su cruz y sígame (Mateo 16, 24). Con el cultivo de la amistad cristiana, se ayudan mutuamente en todas las necesidades.

A esta espiritualidad seglar debe conferirle un matiz característico el estado de matrimonio y familia, de soltería o viudez, la situación de enfermedad, la actividad profesional y social. No dejen por tanto, de cultivar con asiduidad las cualidades y dotes que, adecuadas a tales situaciones, les han sido dadas, y hagan uso de los dones personales recibidos del Espíritu Santo.

Por otra parte, los seglares que, siguiendo su vocación, se han inscrito en alguna de las asociaciones o institutos aprobados por la Iglesia, esfuércense igualmente por asimilar con fidelidad las características peculiares de la espiritualidad propia de tales asociaciones e instituciones.

Tengan sumo precio a el dominio de la propia profesión, el sentido familiar y cívico y todas aquellas virtudes que se refieren a las relaciones sociales, esto es, la honradez, el espíritu de justicia, la sinceridad, los buenos sentimientos, la fortaleza del alma, sin las cuales no puede darse una auténtica vida cristiana.

El modelo perfecto de esta espiritualidad apostólica es la santísima Virgen María, reina de los apóstoles, la cual, mientras vivió en este mundo una vida igual a la de los demás, llena de preocupaciones familiares y de trabajos, estaba constantemente unida a su Hijo y cooperó de modo singularísimo a la obra del Salvador; y ahora, asunta a los cielos, "cuida con amor materno de los hermanos de su Hijo que peregrinan todavía y se ven en peligros y angustias hasta que lleguen a la patria feliz" (Vaticano II, const. dogm. Lumen Pentium n. 62; cf. también n. 65). Hónrenla todos con suma devoción y encomienden su vida apostólica a la solicitud materna de María. (Vaticano II, El apostolado de los seglares, número 4).



6. Leamos la Biblia con la Iglesia

7 de enero: 1 Juan 3, 22-4, 6 Mateo 4 12-17. 23-25

8 de enero: 1 Juan 4, 7-10 Marcos 6, 34--44

9 de enero: 1 Juan 4 11-18 Marcos 6, 45-52

10 de enero: 1 Juan 4, 19-5, 4 Lucas 4, 14-22 a

11 de enero: 1 Juan 5, 5-13 Lucas 5, 12-16

12 de enero: 1 Juan 5, 14-21 Juan 3, 22-30



7. ORACIONES

7. 1 Amor puro

Señor, no deseo la riqueza, ni aún los hijos, ni el saber. Si así tú lo quieres yo iría de nacimiento en nacimiento. Guárdame esto sobre todo: que pueda amarte sin esperar recompensa, con un amor puro y por amor tan sólo. (Del libro de los vedas, siglo I a. C.).

7. 2 Para bendecir la mesa

Antes de comer

Unos magos de oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a rendirle homenaje (Mateo 2, 1-2).

Oremos: O Dios, por medio de la estrella has conducido a los magos a Jesús; abre nuestros ojos y nuestro corazón para que reconozcamos los signos que obras en nuestras vidas para guiarnos a tu Hijo. Amén.

Nos bendiga a nosotros y a estos dones, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Después de comer

Te damos gracias Dios, Padre del cielo, por la encarnación de tu Hijo Jesús. Haz que también en nosotros se encarne cada día más tu amor a los demás. Gloria al Padre...


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