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Disfruten de  la Palabra Divina de los Domingos

tomados de la mano de los Padres de la Iglesia, de los Santos y Sabios de todos los tiempos y del Catecismo de la Iglesia Católica

(Nota Bene: Los números consignados entre paréntesis ( ) hacen referencia a los números del Catecismo).También puede saltar a:

 


 

SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO 

DOMINGO 34 A

Volverá el Señor, Rey del universo, y ``separará a unos de otros''”

 

 

 

 

INDICE

I. LA PALABRA DE DIOS

A. Comentarios de Sabios y Santos

B. Suplementos

II. APUNTE BÍBLICO-LITÚRGICO

III. SITUACIÓN HUMANA

IV.  LA FE DE LA IGLESIA

* La fe

* La respuesta

* El testimonio cristiano

 

 

 

 

I. LA PALABRA DE DIOS

 

* Ez 34,11s.15-17: “A vosotras, ovejas mías, os voy a juzgar”

 

* Sal 22,1-2a.2b-3.5s.: “El Señor es mi pastor, nada me falta”

 

* 1Co 15,20-26a.28: “Devolverá el Reino de Dios Padre para que Dios sea todo en todo”

 

* Mt 25,31-46: “Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros”

 

 

A. Comentarios de Sabios y Santos

 

 

B. Suplementos

Vea "Iglesia del Hogar" del Doming

Vea "Catequesis Dominical" 
 

 

II. APUNTE BÍBLICO-LITÚRGICO

 

* En este Domingo, el anuncio evangélico tiene dos perspectivas destacadas: la contemplación de Cristo Rey y el retorno del Señor con el juicio final, que prolonga los Domingos anteriores.

 

* La contemplación de Cristo Rey coloca en primer plano la persona de Cristo, por la acumulación de títulos cristológicos en esta perícopa: Hijo del hombre, Pastor, Rey, Hijo del Padre, Hermano de los hombres, Señor, Juez de todas las vidas humanas.

 

* El retorno del Señor coloca en primer plano, en el juicio final, la caridad con los más necesitados. Se completan las parábolas anteriores: En la vigilancia y el quehacer cristiano, la caridad ocupa el centro. Y la caridad ha de completarse con la vigilancia y el quehacer cristianos.

 

III. SITUACIÓN HUMANA

 

* Nos cuesta trabajo reconocer a Cristo como rey, porque la comprensión que de sí mismo tiene como siervo no se corresponde con nuestras ideas e imágenes del poder, de la primacía y del dominio.

 

* Muchos de nuestros contemporáneos no pasan del Cristo de las narraciones evangélicas al Rey del universo. Es un mal síntoma de la dificultad en transcender al hombre admirado, Jesús de Nazaret.

 

IV.  LA FE DE LA IGLESIA

* La fe

 

_ En Cristo Rey:

“... La Ascensión de Cristo al cielo significa su participación en el poder y en la autoridad de Dios mismo... Cristo es el Señor del cosmos... y de la historia... Como Señor, Cristo es también Cabeza de su Cuerpo... la Iglesia” (668-669).

_ En el juicio de Dios:

“... Entonces, se pondrán a luz la conducta de cada uno... y el secreto de los corazones... Jesús dirá en el último día: ``Cuanto hicisteis a uno de estos... a mí me lo hicisteis'' (Mt 25,40)” (678).

 

* La respuesta

 

_ A Cristo Rey la adoración:

“Es la primera actitud del hombre que se reconoce criatura... el silencio respetuoso en presencia de Dios ``siempre mayor''...” (2628).

_ Ante el juicio de Dios:

“S. Juan Crisóstomo lo recuerda ... ``No hacer participar a los pobres de los propios bienes es robarles''...” (2446).

_ “Desde el comienzo de la historia cristiana, la afirmación del señorío de Jesús sobre el mundo y sobre la historia significa también reconocer que el hombre no debe someter su libertad personal, de modo absoluto, a ningún poder terrenal sino sólo a Dios Padre y al Señor Jesucristo: César no es el ``Señor''. ``La Iglesia cree... que la clave, el centro y el fin de toda historia humana se encuentra en su Señor y Maestro''” (450).

 

* El testimonio cristiano

 

_ Sobre la solemnidad de Cristo Rey:

“La Iglesia manifiesta... la realeza de Cristo sobre toda la creación y, en particular, sobre las sociedades humanas (León XIII, enc. ``Inmortale Dei'')” (2105).

_ Sobre el juicio:

“Cuando damos a los pobres las cosas indispensables, no les hacemos liberalidades personales, sino que les devolvemos lo que es suyo... es cumplir un deber de justicia (S. Gregorio Magno, past., 3, 21)” (2469).

 

En el anuncio evangélico del juicio final, se destacan: la realeza de Cristo y el amor a los necesitados. La primera pide adoración, “silencio respetuoso [de todo el ser] ante el Dios ``siempre mayor''”. El segundo, renuncia al ansia de poseer que ha de redundar en la comunicación de bienes.

 

 

 

 

 

 

vea: clerus.org

 

 

 

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