Prepara el domingo con los niños
DOMINGO 18 TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Pasaje bíblico: Lucas 12, 13-21 - Necio, esta noche te van a exigir la vida
CONTEXTO
En 12, 13-34 San Lucas, combinando las enseñanzas de Cristo respecto a la actitud del cristiano frente a los bienes de este mundo, trata de transmitir las enseñanzas respectivas de Jesús. Todo el contexto en el capítulo 12 describe lo que significaba buscar tesoros en relación con Dios:
1. Poner la vida al servicio del reino (1-12)
2. Estar preparado para la venida del Señor (35 y siguientes)
3. Saber renunciar a los bienes (33 y siguiente)
EL TEXTO
1. Tenemos que ser ricos ante Dios. No son las propiedades y pertenencias las que nos dan la vida.
2. La prudencia fácilmente se puede ver necedad porque la prudencia puede convertirse en avaricia que luego hace caso omiso de lo que más importa.
CATEQUESIS
Un tesoro en el cielo
¿Cuando la el dinero tiene más valor?... voy a contarle es una historia para que puedan contestar:
Un padre de familia contaba de sus hijos que no sabían nada del valor del dinero. Creo que todo comenzó cuando Juan tragó una moneda y casi se ahoga. Estaba tan enojado que tomó la moneda y la tiró por la ventana. Así se portaban durante los dos siempre. Los padres pensábamos que las cosas iban a mejorar cuando ellos mismos ganarían su plata. Pero nada de eso. Compraban tonterías que pronto se malograban o se desechaban.
Vamos a interrumpir el cuento aquí para que ustedes digan qué consejos podríamos darles... (Los niños opinan y el catequista habla sobre el ahorro).
Sigamos con el cuento
Un día los dos estaban muy entusiasmados porque habían visto una bicicleta súper especial: con sirena, espejos, parabrisas. Decían los dos Vamos a ahorrar durante todo el año, vamos a trabajar en nuestro tiempo libre para poder comprar esa bicicleta. Los padres estábamos escépticos y pensábamos que nunca perseverarían. Pero perseveraron, trabajaron duro y cuando tenían vacaciones casi no descansaban. Llegó el momento solemne de contar el dinero ahorrado para ver si alcanzaba.
Interrumpimos aquí de nuevo para que puedan dar su opinión: ¿Estaba bien él ahorrar para poder comprar esa bicicleta?... ¿Aunque tenían que trabajar muchísimo?... ¿Habría que felicitar a los chicos?... (Los niños opinan y el catequista habla sobre la perseverancia).
Seguimos con el cuento
Un día sumaron y el primero alcanzaba para comprar una bicicleta para cada uso. Se acercaron los dos a sus padres y, como son los chicos, uno le dijo al otro: ¡Dilo tú; no, dilo tú! De repente dijeron: Queremos comprar tres bicicletas. Por favor, no se enfaden. Es que tenemos un amigo que también ahorraba para comprar esa bicicleta. Sin embargo, había una enfermedad en la casa y él tenía que dar el dinero a sus padres. Hemos visto una bicicleta que es igual que la súper especial pero no tiene espejos, ni parabrisas, ni sirena. Pero estas son cosas sin importancia. Así nos alcanzará para comprar la tercera bicicleta. Nuestro amigo nos lo devolverá poco a poco cuando pueda.
Cuando se habían retirado la mamá sacó un pañuelo y se sonaba la nariz y dijo al esposo: ¿Crees que han aprendido el valor del dinero? El Papa le contestó: Han aprendido lo más importante. Sólo les falla el cálculo porque les faltan todavía 200. Dijo la mamá: ¿Qué te parece si ponemos cada uno cien?
Ahora pueden decirme: ¿Cuándo el dinero tiene más valor?... (Cuando se ayuda). ¿Y saben por qué cobra tanto valor?... (Porque así uno consigue un tesoro en el cielo). Ahora díganme, ¿como podemos durante esta semana proceder para conseguir un tesoro en el cielo?... (Los niños opinan)
CATEQUESIS II
Sólo somos huéspedes
Ejercicio: Vengan aquí tres voluntarios. Les voy a dar a cada uno diez monedas. Pueden quedarse con ellas con una condición: Si en conciencia pueden asegurar de que me podrán mostrar estas monedas en cualquier momento durante los próximos 200 años. ¿Que no pueden? ¿Por qué?... (Porque nos moriremos antes y aunque las tengamos en la mano seremos un cadáver y no podremos mostrarlas). ¡Devuélvanme el dinero! Llegará un momento cuando tendremos que dejarlo todo, todo lo que tenemos.
Ricos ante Dios
Jesús hoy nos habla de un hombre que tiene ya muchos bienes, pero llegó el momento cuando tuvo que dejarlo todo. ¿En que había puesto este hombre su confianza?... (En el mucho trigo). Es decir, en sus riquezas. Cuando le llegó la hora ¿le servían sus riquezas para algo?... (No, tenía que dejarlo todo). Entonces ¿en qué vamos a poner nuestra confianza, en el dinero?... (En Dios). Así seremos ricos ante Dios. La riqueza ante Dios la podremos llevar al cielo y la riqueza de este mundo tendremos que dejar la porque somos sólo huéspedes.
Huéspedes del mundo
Un caballero tenía un castillo muy grande y gastaba mucha plata en aparejarlo, cada vez más y cada vez mejor. A los pobres nunca les daba nada. Un día llega un peregrino y le pide hospedaje por una noche. El caballero indignado le dice: ¿Acaso mi castillo es una casa de huéspedes? El peregrino le dijo: Contesta tres preguntas y luego me iré. El caballero consintió en responder para quitarse de encima esta molestia. El peregrino preguntó: ¿Quien vivió en el castillo antes que usted?... Mi padre, por supuesto. Va la segunda pregunta: ¿Quien vivió allí antes de su padre? Mi abuelo. Va la tercera: ¿Quién vivirá después de usted en el castillo? Mi hijo, así lo espero. Mire, le dijo el peregrino, si todos viven sólo un tiempo limitado en este castillo acaso ¿no es casa de huéspedes? Cuentan que el caballero recapacitó, lo recibió en su castillo y entonces su actitud para con los pobres cambio.
Cuando el caballero gastaba su plata para arreglar su castillo ¿estaba adquiriendo tesoros en el cielo?... (No). Si moría, ¿podía llevarse algo?... (No). ¿Cuándo comenzó a hacerse rico ante Dios?... (Cuando recibió al peregrino y comenzó ayudar a los pobres). Somos solamente huéspedes en esta tierra. Vivimos aquí por un tiempo y nada más. Por eso queremos hacernos ricos ante Dios. Entonces, ¿cómo tenemos que utilizar nuestras cosas?... ().
Conexión eucarística
Colecta dominical: que los niños den de su propina para la parroquia.
Durante las Santa Misa Jesús nos regala tantas cosas: su palabra, su gracia, su cuerpo, etc., tratemos de dar nosotros también: haciendo un esfuerzo en la oración, en el canto y en estar muy atentos.