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El lazo se rompió y volamos.
Vicios capitales y
virtudes
Autor: Horacio
Bojorge
Un libro práctico y para la
práctica
Capítulo
1: Amar al mundo o amar al Padre
La triple causa de los
pecados
1.
1) El deseo de la carne
2) El deseo de los ojos
3) El capricho
de esta vida.
2. "No amen el mundo ni
las cosas mundanas.
Si alguien ama al mundo,
el amor del Padre no está en
él.
Porque todo lo que hay en el
mundo es
concupiscencia de la carne,
concupiscencia de los ojos y
soberbia de
esta vida.
Todo esto no viene del Padre
sino del mundo;
pero el mundo pasa, y con él
sus deseos.
En cambio, el que cumple los
deseos de Dios
permanece eternamente" [1 Juan
2,15-17]
3. La causa de todo pecado
es el deseo desordenado de sí mismo.
O
sea amarse a sí mismo más que a Dios. Uno busca
el propio bien sea como sea. Y busca lo que le
parece bueno para sí mismo. Así que buscando su
propio bien, termina corriendo detrás de las
cosas que le parecen buenas para realizar su
propio bien.
4. Al deseo le llamamos
también apetito. Por ejemplo, el apetito de
comer, pero también el apetito de riquezas, el
apetito de honores.
A todas las cosas
que podemos apetecer o desear, las llamamos
bienes.
5. A la atracción que
producen los bienes sobre nosotros, la llamamos
pasión. La palabra pasión, viene del verbo
padecer. Las cosas que consideramos buenas, nos
apasionan, nos atraen, las deseamos. Los bienes
nos mueven, nos atraen sufrimos esa atracción.
Nos mueven o conmueven aunque no lo
queramos.
6. Las pasiones en sí
mismas son buenas. Pero cuando se desordenan se
hacen malas y se convierten en
vicios.
7. Los vicios son hábitos
malos. El hábito es la facilidad para obrar que
proviene de la repetición de actos. Cuando uno
repite actos buenos, se crean hábitos buenos que
son las virtudes. Cuando uno repite actos malos,
se crean hábitos malos, que se llaman vicios.
Los hábitos actúan inconscientemente, y por eso
a veces no nos damos cuenta de nuestros vicios
más arraigados.
8. En la Sagrada
Escritura y en lenguaje de la tradición
católica, a los malos deseos, apetitos y
pasiones, se les llama concupiscencias. San
Ignacio de Loyola, en sus Ejercicios
Espirituales los llama afecciones desordenadas.
Es bueno aprender el lenguaje que usa nuestra
tradición católica.
9. Hay varias
clases de concupiscencias o malos deseos, como
nos dice San Juan:
1) concupiscencia de la
carne
2) concupiscencia de los ojos. Estas
dos concupiscencias dan lugar a
3) la
"soberbia de esta vida". La soberbia de esta
vida es la voluntad torcida de los que viven
solamente para esta vida.
10. Hay un
deseo bueno, que llamamos natural. Es el deseo
de los bienes que tocan a la conservación o
sustentación de la naturaleza del hombre.
11. De esos bienes naturales,
algunos son necesarios para la conservación del
individuo y de su cuerpo: el alimento, la bebida
y otros semejantes, como el vestido y el abrigo.
12. Otros de esos bienes naturales,
son necesarios para la conservación de la
especie humana, como los bienes sexuales, y los
que tienen que ver con la generación y educación
de la prole.
13. Cuando el apetito de
estos bienes, llamados bienes naturales, se
desordena, se habla de "concupiscencia de la
carne". Se le llama también intemperancia, o
sea: falta de templanza, o de moderación en el
uso de los bienes alimenticios o sexuales.
14. Estos desórdenes, dan lugar
respectivamente a los pecados de gula y de
lujuria.
15. Hay otro deseo, que en
la tradición se ha llamado: animal, en el
sentido de anímico, o sea, deseo del
alma.
16. Este deseo es el que se
refiere a los bienes que percibimos a través de
la imaginación. Es decir, bienes que no son
reclamados directamente por los movimientos de
la carne, (como ser el apetito de comer o el
apetito sexual), sino que nos vienen a través de
la imaginación: ser aprobados, queridos,
estimados, considerados, tenidos en cuenta. A
este tipo de bienes pertenece la buena fama, la
gloria, el prestigio.
17. A esta
esfera de lo que apetece el alma, y no el
cuerpo, pertenecen los bienes que hacen que uno
sea "bien visto", "mirado" "admirado",
"atractivo", "atrayente":
18. * Lo
que uno es: las cualidades personales:
1)físicas, como la belleza, la silueta o el
vestido;
2)espirituales,
3)el saber, la
educación y la cultura, los
títulos
académicos, un oficio...
4)el buen
temperamento y carácter
19. Lo que
uno tiene:
1)el dinero y todo lo que puede
adquirirse con él
2)la casa, el auto.
20. Al desorden del deseo de estos
bienes se le llama concupiscencia de los ojos:
deseo desordenado de ver y de ser visto y de los
bienes que hacen aparentar y
aparecer.
Diríamos que son los bienes que
nos muestra y nos hace desear desordenadamente
la propaganda. La "concupiscencia de los ojos".
se llama así porque:
1) es el apetito de los
ojos de la imaginación, con la que se ven estos
bienes.
2)son bienes cuyo deseo se excita
después de verlos o imaginarlos y no a partir de
una necesidad de la naturaleza, como son los
otros. Son bienes de orden social y de la
convivencia y del "querer tener y/o ser vistos".
21. A esta concupiscencia de los
ojos corresponden los pecados capitales de
vanidad, avaricia, envidia.
22. Por
fin, el desorden del apetito del bien supremo
del hombre, es la llamada soberbia de esta vida.
La soberbia es el apetito desordenado de la
propia excelencia. Es el quererse a sí mismo más
que a Dios y en lugar de Dios.
23.
Nosotros le llamamos también capricho, por dos
motivos: uno porque lo describe bien; y otro
porque lo hace reconocible para muchos que se
imaginan que la soberbia es algo tan espantoso y
monstruoso que no puede ser algo común y
frecuente, y menos que menos un mal del que uno
pueda estar padeciendo: "¡¿soberbio YO?!" Sin
embargo, vemos que el capricho, es el primer
defecto que asoma desde temprano en el
niño.
24. Al soberbio se le llama
adecuadamente caprichoso, porque el soberbio
está aferrado a su voluntad de tal manera que no
quiere hacer la voluntad de Dios, sino que Dios
venga a hacer la voluntad de él.
25.
No quiere servir a Dios, sino que Dios lo sirva
a él. No quiere obedecer a Dios, sino que Dios
lo obedezca.
26. El soberbio, reza
el Padre nuestro al revés: "glorificado sea mi
nombre, venga mi reino, hágase mi
voluntad".
El soberbio es por lo tanto:
egoísta, egocéntrico y ególatra.
Y la
soberbia es pecado capital. Porque de este
desorden provienen todos los
demás.
27. Cuando no se pueden
realizar las concupiscencias o deseos
desordenados, entonces se ponen de manifiesto
dos pecados capitales más: ira y tristeza.
Porque cuando el soberbio o el caprichoso ve
contrariada su voluntad, se enoja o se
entristece.
28. Y como el soberbio,
que se pone a sí mismo como centro, entra en
competencia y en rivalidad con Dios, el bien de
Dios le parece un mal. Se entristece por el bien
de Dios, o se entristece por no ser él Dios. Y
eso es la envidia o acedia.
29. Este
es el pecado de Satanás o del Ángel Rebelde. Y
es el pecado de todos los que se enojan contra
Dios, porque no les ha concedido algún deseo:
soberbia y envidia. Capricho y
rabieta.
30. Así quedan explicados
los siete pecados capitales, a partir de las
tres concupiscencias de que nos habla San
Juan.
A las tres concupiscencias, San
Juan opone, como remedio:
1)el amor a Dios,
contra el desordenado amor de sí mismo;
2)la
pobreza, austeridad o templanza contra la gula,
la lujuria y toda clase de intemperancia;
3)el desprecio del mundo contra la vanidad y
la avaricia;
4)la humildad contra la
soberbia.
31. De modo que a cada
pecado capital se opone una virtud o varias.
Vamos a tratar, después, de cada uno de esos
pecados capitales y de sus virtudes
opuestas.
Ejercicios
Trate
de responder solo o en grupo, y si es posible
ponga por escrito las respuestas a estas
preguntas:
¿De qué texto de la Sagrada Escritura sacó
la tradición católica la triple causa de todos
los pecados?
¿Cuáles son esas
tres causas de los pecados
¿A qué concupiscencia o deseo desordenado
corresponden la gula y la lujuria?
¿A qué concupiscencia o deseo desordenado
corresponden la vanidad, la avaricia y la
envidia?
¿Cómo entiende usted lo que es "la soberbia
de esta vida"?
¿Cuál es el remedio o los remedios que
propone el autor de nuestro texto de la Sagrada
Escritura para la triple causa de los
pecados?
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