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Carta de los Derechos de la Familia Presentada
por la Santa Sede a todas las personas, instituciones y autoridades interesadas
en la misión de la familia en el mundo contemporáneo Introducción La "Carta de los Derechos de la Familia" responde a un
voto formulado por el Sínodo de los Obispos reunidos en Roma en 1980, para
estudiar el tema "La misión de la familia cristiana en el mundo contemporáneo"
(cf. Proposición 42). Su Santidad el Papa Juan Pablo II, en la Exhortación
Apostólica Familiaris consortio (n. 46), aprobó el voto del Sínodo e instó a la
Santa Sede para que preparara una Carta de los Derechos de la Familia destinada
a ser presentada a los organismos y autoridades interesadas. Es importante comprender exactamente la naturaleza y el estilo
de la Carta tal como es presentada aquí. Este documento no es una exposición de
teología dogmática o moral sobre el matrimonio y la familia, aunque refleja el
pensamiento de la Iglesia sobre la materia. No es tampoco un código de conducta
destinado a las personas o a las instituciones a las que se dirige. La Carta
difiere también de una simple declaración de principios teóricos sobre la
familia. Tiene más bien la finalidad de presentar a todos nuestros contemporáneos,
cristianos o no, una formulación --lo más completa y ordenada posible-- de los
derechos fundamentales a esta sociedad natural y universal que es la familia. Los derechos enunciados en la Carta están impresos en la
conciencia del ser humano y en los valores comunes de toda la humanidad. La
visión cristiana está presente en esta Carta como luz de la Revelación divina
que esclarece la realidad natural de la familia. Esos derechos derivan en
definitiva de la ley inscrita por el Creador en el corazón de todo ser humano.
La sociedad está llamada a defender esos derechos contra toda violación, a
respetarlos y promoverlos en la integridad de su contenido. Los derechos que aquí se proponen han de ser tomados según el
carácter específico de una "Carta". En algunos casos, conllevan
normas propiamente vinculantes en el plano jurídico; en otros casos son expresión
de postulados y de principios fundamentales para la elaboración de la legislación
y desarrollo de la política familiar. En todo caso, constituyen una llamada
profética en favor de la institución familiar que debe ser respetada y
defendida contra toda agresión. Casi todos estos derechos han sido expresados ya en otros
documentos, tanto de la Iglesia como de la Comunidad internacional. La presente
Carta trata de ofrecer una mejor elaboración de los mismos, definirlos con más
claridad y reunirlos en una presentación orgánica, ordenada y sistemática. En
el anexo se podrá encontrar la indicación de "fuentes y referencias"
de los textos en que se han inspirado algunas de las formulaciones. La Carta de los Derechos de la Familia es presentada ahora por
la Santa Sede, organismo central y supremo de gobierno de la Iglesia Católica.
El documento ha sido enriquecido por un conjunto de observaciones y análisis
reunidos tras una amplia consulta a las Conferencias Episcopales de toda la
Iglesia, así como a expertos en la materia y que representan culturas diversas.
La Carta está destinada en primer lugar a los Gobiernos. Al
reafirmar, para bien de la sociedad, la conciencia común de los derechos
esenciales de la familia, la Carta ofrece a todos aquellos que comparten la
responsabilidad del bien común un modelo y una referencia para elaborar la
legislación y la política familiar, y una guía para los programas de acción. Al mismo tiempo la Santa Sede propone con confianza este
documento a la atención de las Organizaciones Internacionales e
Intergubernamentales que, por su competencia y su acción en la defensa y
promoción de los derechos del hombre, no pueden ignorar o permitir las
violaciones de los derechos fundamentales de la familia. La Carta, evidentemente, se dirige también a las familias
mismas: ella trata de fomentar en el seno de aquéllas la conciencia de la función
y del puesto irreemplazable de la familia; desea estimular a las familias a
unirse para la defensa y la promoción de sus derechos; las anima a cumplir su
deber de tal manera que el papel de la familia sea más claramente comprendido y
reconocido en el mundo actual. La Carta se dirige finalmente a todos, hombres y mujeres, para
que se comprometan a hacer todo lo posible a fin de asegurar que los derechos
de la familia sean protegidos y que la institución famliar sea fortalecida para
bien de toda la humanidad, hoy y en el futuro. La Santa Sede, al presentar esta Carta, deseada por los
representantes del Episcopado mundial, dirige una llamada particular a todos
los miembros y a todas las instituciones de la Iglesia, para que den un
testimonio claro de sus convicciones cristianas sobre la misión irreemplazable
de la familia, y procuren que familias y padres reciban el apoyo y estímulo
necesarios para el cumplimiento de la tarea que Dios les ha confiado. Preámbulo Considerando que: A. los derechos de la persona, aunque expresados como derechos
del individuo, tienen una dimensión fundamentalmente social que halla su
expresión innata y vital en la familia; B. la familia está fundada sobre el matrimonio, esa unión íntima
de vida, complemento entre un hombre y una mujer, que está constituída por el vínculo
indisoluble del matrimonio, libremente contraído, públicamente afirmado, y que
está abierta a la transmisión de la vida; C. el matrimonio es la institución natural a la que está exclusivamente
confiada la misión de transmitir la vida; D. la familia, sociedad natural, existe antes que el Estado o
cualquier otra comunidad, y posee unos derechos propios que son inalienables; E. la familia constituye, más que una unidad jurídica, social y
económica, una comunidad de amor y de solidaridad, insustituible para la enseñanza
y transmisión de los valores culturales, éticos, sociales, espirituales y
religiosos, esenciales para el desarrollo y bienestar de sus propios miembros y
de la sociedad; F. la familia es el lugar donde se encuentran diferentes
generaciones y donde se ayudan mutuamente a crecer en sabiduría humana y a
armonizar los derechos individuales con las demás exigencias de la vida social;
G. la familia y la sociedad, vinculadas mutuamente por lazos
vitales y orgánicos, tienen una función complementaria en la defensa y promoción
del bien de la humanidad y de cada persona; H. la experiencia de diferentes culturas a través de la historia
ha mostrado la necesidad que tiene la sociedad de reconocer y defender la
institución de la familia; I. la sociedad y de modo particular el Estado y las
Organizaciones Internacionales, deben proteger la familia con medidas de carácter
político, económico, social y jurídico, que contribuyan a consolidar la unidad
y la estabilidad de la familia para que puedan cumplir su función específica; J. los derechos, las necesidades fundamentales, el deber y los
valores de la familia, por más que se han ido salvaguardando progresivamente en
muchos casos, con frecuencia son ignorados y no raras veces minados por leyes,
instituciones y programas socio-económicos; K. muchas familias se ven obligadas a vivir en situaciones de
pobreza que les impiden cumplir su propia misión con dignidad; L. la Iglesia Católica, consciente de que el bien de la persona,
de la sociedad y de la Iglesia misma pasa por la familia, ha considerado
siempre parte de su misión proclamar a todos el plan de Dios intrínseco a la
naturaleza humana sobre el matrimonio y la familia, promover estas dos
instituciones y defenderlas de todo ataque dirigido contra ellas; M. el Sínodo de los Obispos celebrado en 1980 recomendó explícitamente
que se preparara una Carta de los Derechos de la Familia y se enviara a todos
los intersesados; la Santa Sede, tras haber consultado a las Conferencias
Episcopales presenta ahora esta Carta de los Derechos de la Familia e insta a
los Estados, Organizaciones Internacionales y a todas las instituciones y
personas interesadas, para que promuevan el respeto de estos derechos y
aseguren su efectivo reconocimiento y observancia. Artículo 1 Todas las personas tienen el derecho de elegir libremente su
estado de vida y por lo tanto derecho a contraer matrimonio y establecer una
familia o a permanecer célibes. a) Cada hombre y cada mujer, habiendo alcanzado la edad
matrimonial y teniendo la capacidad necesaria, tiene el derecho de contraer
matrimonio y establecer una familia sin discriminaciones de ningún tipo; las
restricciones legales a ejercer este derecho, sean de naturaleza permanente o
temporal, pueden ser introducidas únicamente cuando son requeridas por graves y
objetivas exigencias de la institución del matrimonio mismo y de su carácter
social y público; deben respetar, en todo caso, la dignidad y los derechos fundamentales
de la persona. b) Todos aquellos que quieren casarse y establecer una familia
tienen el derecho de esperar de la sociedad las condiciones morales,
educativas, sociales y económicas que les permitan ejercer su derecho a
contraer matrimonio con toda madurez y responsabilidad. c) El valor institucional del matrimonio debe ser reconocido por
las autoridades públicas; la situación de las parejas no casadas no debe
ponerse al mismo nivel que el matrimonio debidamente contraído. Artículo 2 El matrimonio no puede ser contraído sin el libre y pleno
consentimiento de los esposos debidamente expresado. a) Con el debido respeto por el papel tradicional que ejercen
las familias en algunas culturas guiando la decisión de sus hijos, debe ser
evitada toda presión que tienda a impedir la elección de una persona concreta
como cónyuge. b) Los futuros esposos tienen el derecho de que se respete su
libertad religiosa. Por lo tanto, el imponer como condición previa para el
matrimonio una abjuración de la fe, o una profesión de fe que sea contraria a
su conciencia, constituye una violación de este derecho. c) Los esposos, dentro de la natural complementariedad que
existe entre hombre y mujer, gozan de la misma dignidad y de iguales derechos
respecto al matrimonio. Artículo 3 Los esposos tienen el derecho inalienable de fundar una familia
y decidir sobre el intervalo entre los nacimientos y el número de hijos a
procrear, teniendo en plena consideración los deberes para consigo mismos, para
con los hijos ya nacidos, la familia y la sociedad, dentro de una justa jerarquía
de valores y de acuerdo con el orden moral objetivo que excluye el recurso a la
contracepción, la esterilización y el aborto. a) Las actividades de las autoridades públicas o de organizaciones
privadas, que tratan de limitar de algún modo la libertad de los esposos en las
decisiones acerca de sus hijos constituyen una ofensa grave a la dignidad
humana y a la justicia. b) En las relaciones internacionales, la ayuda económica
concedida para la promoción de los pueblos no debe ser condiconada a la
aceptación de programas de contracepción, esterilización o aborto. c) La familia tiene derecho a la asistencia de la sociedad en lo
referente a sus deberes en la procreación y educación de los hijos. Las parejas
casadas con familia numerosa tienen derecho a una ayuda adecuada y no deben ser
discriminadas. Artículo 4 La vida humana debe ser respetada y protegidad absolutamente
desde el momento de la concepción. a) El aborto es una directa violación del derecho fundamental a
la vida del ser humano. b) El respeto por la dignidad del ser humano excluye toda
manipulación experimental o explotación del embrión humano. c) Todas las intervenciones sobre el patrimonio genético de la
persona humana que no están orientadas a corregir las anomalías, constituyen
una violación del derecho a la integridad física y están en contraste con el
bien de la familia. d) Los niños, tanto antes como después del nacimiento, tienen
derecho a una especial protección y asistencia, al igual que sus madres durante
la gestación y durante un período razonable después del alumbramiento. e) Todos los niños, nacidos dentro o fuera del matrimonio, gozan
del mismo derecho a la protección social para su desarrollo personal integral. f) Los huérfanos y los niños privados de la asistencia de sus
padres o tutores deben gozar de una protección especial por parte de la
sociedad. En lo referente a la tutela o adopción, el Estado debe procurar una
legislación que facilite a las familias idóneas acoger a niños que tengan
necesidad de cuidado temporal o permanente y que al mismo tiempo respete los
derechos naturales de los padres. g) Los niños minusválidos tienen derecho a encontrar en casa y
en la escuela un ambiente conveniente para su desarrollo humano. Artículo 5 Por el hecho de haber dado la vida a sus hijos, los padres
tienen el derecho originario, primario e inalienable de educarlos; por esta razón
ellos deben ser reconocidos como los primeros y principales educadores de sus
hijos. a) Los padres tienen el derecho de educar a sus hijos conforme a
sus convicciones morales y religiosas, teniendo presentes las tradiciones
culturales de la familia que favorecen el bien y la dignidad del hijo; ellos
deben recibir también de la sociedad la ayuda y asistencia necesarias para
realizar de modo adecuado su función educadora. b) Los padres tienen el derecho de elegir libremente las
escuelas u otros medios necesarios para educar a sus hijos según sus
conciencias. Las autoridades públicas deben asegurar que las subvenciones
estatales se repartan de tal manera que los padres sean verdaderamente libres
para ejercer su derecho, sin tener que soportar cargas injustas. Los padres no
deben soportar, directa o indirectamente aquellas cargas suplementarias que
impiden o limitan injustamente el ejercicio de esta libertad. c) Los padres tienen el derecho de obtener que sus hijos no sean
obligados a seguir cursos que no están de acuerdo con sus convicciones morales
y religiosas. En particular, la educación sexual --que es un derecho básico de
los padres-- debe ser impartida bajo su atenta guía, tanto en casa como en los
centros educativos elegidos y controlados por ellos. d) Los derechos de los padres son violados cuando el Estado
impone un sistema obligatorio del que se excluye toda formación religiosa. e) El derecho primario de los padres a educar a sus hijos debe
ser tenido en cuenta en todas las formas de colaboración entre padres, maestros
y autoridades escolares, y particularmente en las formas de participación
encaminadas a dar a los ciudadanos una voz en el funcionamiento de las
escuelas, y en la formulación y aplicación de la política educativa. f) La familia tiene el derecho de esperar que los medios de
comunidación social sean instrumentos positivos para la construcción de la
sociedad y que fortalezcan los valores fundamentales de la familia. Al mismo
tiempo ésta tiene derecho a ser protegida adecuadamente, en particular respecto
a sus miembros más jóvenes, contra los efectos negativos y los abusos de los
medios de comunicación. Artículo 6 La familia tiene el derecho de existir
y progresar como familia. a) Las autoridades públicas deben respetar y promover la
dignidad, justa independencia, intimidad, integridad y estabilidad de la
familia. b) El divorcio atenta contra la institución misma del matrimonio
y de la familia. c) El sistema de familia amplia, donde exista, debe ser tenido
en estima y ayudado en orden a cumplir su papel tradicional de solidaridad y
asistencia mutua, respetando a la vez los derechos del núcleo familiar y la
dignidad de cada miembro. Artículo 7 Cada familia tiene el derecho de vivir libremente su propia vida
religiosa en el hogar, bajo la dirección de los padres, así como el derecho de
profesar públicamente su fe y propagarla, participar en los actos de culto en público
y en los programas de instrucción religiosa libremente elegidos, sin sufrir
alguna discriminación. Artículo 8 La familia tiene el derecho de ejercer su función social y polùtica
en la construcción de la sociedad. a) Las familias tienen el derecho de formar asociaciones con
otras familias e instituciones, con el fin de cumplir la tarea familiar de
manera apropiada y eficaz, así como defender los derechos, fomentar el bien y
representar los intereses de la familia. b) En el orden económico, social, jurídico y cultural, las
familias y las asociaciones familiares deben ver reconocido su propio papel en
la planificación y el desarrollo de programas que afectan a la vida familiar. Artículo 9 Las familias tienen el derecho de poder contar con una adecuada
política familiar por parte de las autoridades públicas en el terreno jurídico,
económico, social y fiscal, sin discriminación alguna. a) Las familias tienen el derecho a unas condiciones económicas
que les aseguren un nivel de vida apropiado a su dignidad y a su pleno
desarrollo. No se les puede impedir que adquieran y mantengan posesiones
privadas que favorezcan una vida familiar estable; y las leyes referentes a
herencias o transmisión de propiedad deben respetar las necesidades y derechos
de los miembros de la familia. b) Las familias tienen derecho a medidas de seguridad social que
tengan presentes sus necesidades, especialmente en caso de muerte prematura de
uno o ambos padres, de abandono de uno de los cónyuges, de accidente,
enfermedad o invalidez, en caso de desempleo, o en cualquier caso en que la
familia tenga que soportar cargas extraordinarias en favor de sus miembros por
razones de ancianidad, impedimentos físicos o síquicos, o por la educación de
los hijos. c) Las personas ancianas tienen derecho de encontrar dentro de
su familia o cuando esto no sea posible en instituciones adecuadas, un ambiente
que les facilite vivir sus últimos años de vida serenamente, ejerciendo una
actividad compatible con su edad y que les permita participar en la vida
social. d) Los derechos y necesidades de la familia, en espcial el valor
de la unidad familiar, deben tenerse en consideración en la legislación y política
penales, de modo que el detenido permanezca en contacto con su familia y que ésta
sea adecuadamente sostenida durante el período de la detención. Artículo 10 Las familias tienen derecho a un orden social y económico en el
que la organización del trabajo permita a sus miembros vivir juntos, y que no
sea obstáculo para la unidad, bienestar, salud, y estabilidad de la familia,
ofreciendo también la posibilidad de un sano esparcimiento. a) La remuneración por el trabajo debe ser suficiente para
fundar y mantener dignamente a la familia sea mediante un salario adecuado,
llamado "salario familiar", sea mediante otras medidas sociales como
los subsidios familiares o la remuneración por el trabajo en casa de uno de los
padres; y debe ser tal que las madres no se vean obligadas a trabajar fuera de
casa en detrimento de la vida familiar y especialmente de la educación de los
hijos. b) El trabajo de la madre en casa debe ser reconocido y
respetado por su valor para la familia y la sociedad. Artículo 11 La familia tiene derecho a una vivienda decente, apta para la
vida familiar y proporcionada al número de sus miembros, en un ambiente físicamente
sano que ofrezca los servicios básicos para la vida de la familia y de la
comunidad. Artículo 12 Las familias de emigrantes tienen derecho a la misma protección
que se da a las otras familias. a) Las familias de los inmigrantes tienen el derecho de ser
respetadas en su propia cultura y recibir el apoyo y la asistencia en orden a
su integración dentro de la comunidad, a cuyo bien contribuyen. b) Los trabajadores emigrantes tienen el derecho de ver reunida
su familia lo antes posible. c) Los refugiados tienen derecho a la asistencia de las
autoridades públicas y de las Organizaciones Internacionales que les facilite
la reunión de sus familias. Fuentes
y referencias: PREÁMBULO: A. Rerum novarum, 9; Gaudium et spes, 24. B. Pacem in
terris, parte I; Gaudium et spes, 48 y 50; Familiaris consortio, 19; Codex
Iuris Canonici, 1056. C. Gaudium et spes, 50;
Humanae vitae, 12; Familiaris consortio, 28. D. Rerum novarum, 9 y 10; Familiaris consortio, 45. E. Familiaris consortio, 43. F. Gaudium et spes, 52;
Familiaris consortio, 21. G. Gaudium et spes, 52; Familiaris consortio, 42 y
45. I. Familiaris consortio, 45. J. Familiaris consortio, 46. K. Familiaris
consortio, 6 y 77. L. Familiaris consortio, 3 y 46. M. Familiaris consortio,
46. ARTíCULO 1: Rerum novarum, 9; Pacem in terris parte I; Gaudium et spes, 26;
Declaración universal de los Derechos Humanos, 16, 1. a) Codex Iuris Canonici,
1058 y 1077; Declaración universal, 16, 1. b) Gaudium et spes, 52; Familiaris
consortio, 81. c) Gaudium et spes, 52; Familiaris consortio, 81 y 82. ARTíCULO
2: Gaudium et spes, 52; Codex Iuris Canonici, 1057; Declaración universal, 16,
1. a) Gaudium et spes, 52. b) Dignitates humanae, 6. c) Gaudium et spes, 49;
Familiaris consortio, 19 y 22; Codex Iuris Canonici, 1135; Declaración
universal, 16, 1. ARTíCULO 3: Populorum progressio, 37; Gaudium et spes, 50 y
87; Humanae vitae, 10; Familiaris consortio, 30 y 46. a) Familiaris consortio,
30. b) Familiaris consortio, 30. c) Gaudium et spes, 50. ARTíCULO 4:
Gaudium et spes, 51; Familiaris consortio, 26. a) Humanae vitae, 14; Declaración
sobre el aborto provocado (Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe), 18
de noviembre de 1974; Familiaris consortio, 30. b) Juan Pablo II: Discurso a la
Pontificia Academia de las Ciencias, 23 de octubre de 1982. d) Declaración
universal, 25, 2; Declaración sobre los Derechos del Niño, Preámbulo y 4. e)
Declaración universal, 25, 2. f) Familiaris consortio, 41. g) Familiris
consortio, 77. ARTíCULO 5: Divini illius magistri, 27-34; Gravissimum
educationis, 3; Familiaris consortio, 36; Codex Iuris Canonici, 793 y 1136. a)
Familiaris consortio, 46. b) Gravisimum educationis, 7; Dignitatis humanae, 5;
Juan Pablo II: Libertad religiosa y el Acta Final de Helsinki (Carta a los
Jefes de las naciones signatarias del Acta Final de Helsinki), 4 b; Familiaris
consortio, 40; Codex Iuris Canonici, 797. c) Dignitatis humanae, 5; Familiaris
consortio, 40; e) Familiaris consortio, 40; Codex Iuris Canonici, 796. f) Pablo
VI: Mensaje para la III Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales, 1969;
Familiaris consortio, 76. a) Rerum novarum, 10; Familiaris consortio, 46;
Convención internacional sobre los Derechos civiles y políticos, 17. b) Gaudium
et spes, 48 y 50. ARTíCULO 7: Dignitatis humanae, 5; Libertad religiosa y el
Acta Final de Helsinki, 4b; Convención internacional sobre los Derechos civiles
y políticos, 18. ARTíCULO 8: Familiaris consortio, 44 y 48. a) Apostolicam
actuositatem, 11; Familiaris consortio, 46 y 72. b) Familiaris consortio, 44 y
45. ARTíCULO 9: Laborem exercens, 10 y 19; Familiaris consortio, 45; Declaración
universal, 16, 3 y 22; Convención Internacional sobre los Derechos económicos,
sociales y culturales, 10, 1. b) Mater et Magistra, parte II; Laborem exercens,
10; Familiaris consortio, 45; Declaración universal, 22 y 25; Convención
internacional sobre los Derechos económicos, sociales y culturales, 7, a, II.
b) Familiaris consortio, 45 y 46; Declaración universal, 25, 1; Convención
internacional sobre los Derechos económicos, sociales y culturales, 9, 10, 1 y
10, 2. c) Gaudium et seps, 52; Familiaris consortio, 27; ARTíCULO 10: Laborem
exercens, 19; Familiaris consortio, 77; Declaración universal, 23, 3. b)
Familiaris consortio, 23. ARTíCULO: Apostolicam actuositatem, 8.; Familiaris
consortio, 81; Convención internacional sobre los Derechos económicos, sociales
y culturales, 11, 1. ARTíCULO 12: Familiaris consortio, 77; Carta social
europea, 19. Publicado por Human Life International - Vida Humana Internacional © 1998. |
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