¿Cómo enfocar la sexualidad
dentro del noviazgo?
Primeramente, hay que ver que el amor humano, para cualquier persona, es un
elemento especialmente importante en su vida. Es necesario unir la relación
hombre-mujer con la vocación al amor. Eso requiere entender un conjunto de
elementos que no son una mera atracción, sino la conformación de una vida
entera. No sólo lo que uno siente, sino que hay que unirlo al hecho de
construir una vida, que está incluido en ese amor, y que puede constituir lo
que, entre cristianos, llamamos novios.
¿Qué dificultades pueden encontrar los jóvenes novios en la sociedad?
El sistema de relaciones sociales, actualmente, está muy mal entendido.
Mientras hubo un momento en que el hecho de la relación hombre y mujer,
socialmente, estuvo bastante establecido, hoy nuestra cultura quiere ser
neutra en ese aspecto, en parte porque todavía está muy influida por la
revolución sexual de los años 60, que evita cualquier criterio de
discernimiento moral en este tema, para propugnar un campo de libertad en el
que cada persona hace lo mismo. Esto da lugar a que la sexualidad sea algo
manipulable por el hombre, que le pone los fines que quiere, y tiene como
consecuencia la pérdida de intimidad, en la medida en que esa realidad
sexual se reduce a la excitación sexual y búsqueda de mayor placer, que no
satisface a nadie. El tema fundamental para entender la sexualidad, como una
vocación, es que la sexualidad promete algo, pero aquello que promete es
incapaz de darlo por ella misma. ¿Por qué? Porque lo que uno busca por la
sexualidad no es el puro placer sexual, sino una relación personal, que no
se da porque se den actos sexuales, sino porque es el elemento que hace
necesario y ayuda realmente a que los actos sexuales tengan sentido.
¿Por qué es necesaria la educación afectivo-sexual?
La afectividad está habitualmente desbordada, porque a las personas no se
les enseña a vivir su propia afectividad, y los afectos se constituyen en
fines sin saber cómo ni a dónde los dirigen, lo que hace que muchas personas
se sientan tremendamente esclavas de sus propios afectos. Una formación
afectivo-sexual es saber interpretar estos afectos y de qué manera nos
hablan.
Respecto al tema de la formación de la castidad, creo que está dentro de
otro más amplio, que es la formación de las virtudes. Las virtudes tienen
mala prensa, porque se entienden como una aplicación de normas que se
imponen a una espontaneidad mucho más rica. Esto está equivocado: se trata
de encontrar el cauce adecuado de la espontaneidad para que exprese la
verdad del hombre. El elemento básico del concepto de virtud es una
integración afectiva, que lleva a realizar actos excelentes y que expresa la
persona en toda su dimensión. Esa formación de virtudes es una tarea en la
que la Iglesia está empeñada y donde hay que integrar la formación
afectivo-sexual dentro de una vida cristiana, que es precisamente donde
encuentra su sentido completo.
¿Cuándo un amor es maduro?
Cuando no se centra en sí mismo: el amor no habla de sí mismo, sino de
aquello que promete, habla de la concepción de una vida. Dos tienen un amor
maduro cuando entienden que lo que les une no es una sensación mutua, no es
gustarse mutuamente, sino querer vivir una vida: ése es el tema propiamente
de la madurez. Está en ese querer construir, que tiene mucho más que ver con
la vida en su totalidad: las propias contradicciones de la vida, lo que se
ha recibido de la propia familia, entender y saber compartir la propia
concepción de la vida y la religión, entender la educación... Todos estos
elementos, en la medida en que se expresan, se comparten y permiten
construir, son elementos de amor, lo cual incluye también sufrimiento y
dolor. Estos elementos, como se ve, no son muy románticos, pero los
elementos que tienen que ver con la virtud del amor, tienen la capacidad de
responder cada momento a lo que la vida te exige.
¿Cree que los cursillos prematrimoniales son suficientes?
Pues no. Son lo mínimo que se puede hacer. Lo que normalmente se recomienda
es que haya una vinculación a una comunidad cristiana, donde la formación
pueda hacerse también con otras parejas que compartan su fe. Esto lleva a un
planteamiento en el que no se trata simplemente de una realidad puntual de
un fin de semana, donde la gente queda impactada y agradecida, pero que es
insuficiente. Hay que ver las condiciones de cada uno, pero también hay que
ver las posibilidades que se abren.
La pastoral de la familia por parte de la Iglesia, a partir del Directorio,
es todavía incipiente. El Directorio ha sido una gran ayuda y aportación,
pero todavía su puesta en práctica deja bastante que desear, en el sentido
que necesita personas formadas, agentes de pastoral familiar formados, que
todavía son escasos.
Hay cada vez más personas que van cumpliendo años y no encuentran
pareja..., ¿existe la vocación de solteros?
Una persona soltera puede
encontrar su vocación, pero no existe la vocación de soltero. Su vocación se
encuentra en el don de sí y el amor esponsal. No es el amor conyugal, pero
sí la entrega del corazón de verdad. Uno no puede vivir nunca para sí mismo.
A. Ll. P. A&O 438