DOCUMENTOS DE INTERÉS
PARA EL CAMINO NEOCATECUMENAL
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Camino Neocatecumenal
Breve Historia y Presentación
Manuel María Bru Alonso

(21 de julio de 2002)

Recientemente han sido aprobados los estatutos del Camino Neocatecumenal. Una noticia que ha llenado de alegría no sólo a las miles de comunidades del Camino extendidas por todo el mundo, sino a toda la Iglesia, que ve con ello culminado un importante paso de normalización y de maduración de una de las más valiosas realidades eclesiales en la vanguardia de la Nueva Evangelización. Los nuevos estatutos confirman que el don del Espíritu a la Iglesia a través de esta realidad eclesial consiste en el camino mismo, en el método, en este Neocatecumenado para bautizados que nacen y crecen en culturas de tradición cristiana pero sumamente paganizadas. A su vez, los nuevos estatutos establecen el cauce canónico indispensable para que las personas, las vocaciones, y las estructuras necesarias para este Camino estén plenamente armonizadas en la comunión de la Iglesia, que es siempre comunión organizada.

Todo comenzó en las chabolas de Vallecas, cuando en los años 60 Kiko Argüello va allí a vivir llevando consigo tan sólo una Biblia, una guitarra, y un crucifijo. Después los sacerdotes de la parroquia de San Frontis en Zamora y de Cristo Rey en Madrid les invitaron a Kiko y a Carmen, que fue de las primeras personas en sentirse atraída por la radicalidad de la experiencia propuesta por Kiko, para dar en sus parroquias la experiencia de las catequesis que habían comenzado a dar en Vallecas: «para nuestra sorpresa, incluso en estas parroquias donde el entorno social era totalmente distinto de las chabolas, vimos cómo nacían comunidades en un camino hacia la conversión después del anuncio del kerigma y dos meses de catequesis».

Cuando el Arzobispo de Madrid, en aquel momento, Monseñor Casimiro Morcillo, se puso en contacto con esta realidad, que él apoyó con entusiasmo, los envió a las parroquias que deseaban comenzar la experiencia, mientras que los exhortaba a actuar siempre en unión con el párroco. Esta experiencia se extendió rápidamente en Madrid y en otras diócesis españolas.

En 1968 fueron invitados a ir a Roma, llevando una carta del Arzobispo de Madrid para el Cardenal Dell'Acqua, entonces Vicario de Roma, y empezaron las mismas catequesis en la parroquia de los Mártires de Canadá. A partir de entonces se extendió por toda la diócesis mediante la predicación de los catequistas elegidos de las primeras comunidades, y después en muchos otros países de todos los continentes, incluso en los países de la «misión ad gentes» o de primera evangelización. Muy pronto, las peticiones hechas por los párrocos dieron origen al carisma de los «catequistas itinerantes», que dejan su propia comunidad por un cierto tiempo y se ponen a disposición del Neocatecumenado para llevarlo a las diócesis que lo piden.

Es un novedoso camino de evangelización para los alejados. El Camino Neocatecumenal no es un grupo formado espontáneamente, ni una asociación, ni un movimiento espiritual, ni una elite dentro de la parroquia. Más bien es un grupo de gente que desean redescubrir y vivir la vida cristiana en toda su plenitud, vivir las consecuencias esenciales de su Bautismo, por medio de un Neocatecumenado dividido en diferentes etapas, tal como el Catecumentado de la Iglesia primitiva, pero adaptado a su condición de personas ya bautizadas. Como consecuencia, estas comunidades tienen la misión de ser, en el interior de la parroquia, el signo y sacramento de la Iglesia misionera, de abrir un camino concreto de evangelización para los alejados, dando los signos que llaman a conversión a los paganos, esto es, el amor en la dimensión de la cruz y la unidad. este amor, por el que según el Evangelio todos reconocerán a los seguidores de Cristo, es un amor que exige una donación total, un amor que Kiko Argüello define así: «Amar significa morir y nuestra tragedia es precisamente que no queremos morir. Amar al otro cuando es diferente de lo que yo deseo siempre significa un salto en la oscuridad, significará superar la muerte».

El Neocatecumenado se presenta a sí mismo como un período de gestación, en el seno de la Iglesia. Como María, sus miembros dicen su "Así sea" al anuncio del Salvador, la Palabra empieza a generar una nueva creación, la obra del Espíritu Santo. Kiko Argüelo explica desde aquí ese especial patrocinio de la Familia de Nazaret sobre el Neocatecumenado: «María, la imagen de la Iglesia y de cada cristiano, recibe el anuncio de una buena noticia: el Mesías nacerá en ti. Después de que ella aceptó estas palabras, el Espíritu Santo la cubrió con su sombra y dio comienzo la gestación de una nueva criatura: Jesucristo, quien gradualmente se formará hasta el día de su nacimiento en Belén. Anuncio, gestación, nacimiento y vida escondida en la pequeña comunidad de Nazaret donde el niño crecerá hasta que alcance la edad en que pueda tomar la misión que su Padre le había confiado: estas son las etapas a través de las cuales nosotros mismos también deseamos pasar, convencidos de que, a través de ellas, la Iglesia puede ser renovada, para dar una respuesta a los nuevos tiempos y servir al mundo moderno».

Manuel María Bru Alonso

Manuelbru@planalfa.es