La Libertad Religiosa en el Mundo 2006
Informe
hecho público por la
Asociación «Ayuda a la Iglesia Necesitada»
En el Informe 2006 sobre la Situación de la Libertad Religiosa en el Mundo,
redactado por «Ayuda a la Iglesia Necesitada», Asia aparece como el continente
más preocupante.
En la inmensa mayoría de sus Estados las leyes limitan de diversos modos la
libertad de religión y, al mismo tiempo, es el área del planeta con el mayor
número de personas que ven violado este derecho fundamental.
Se va desde la pena de muerte, para quien cambia de religión, la cárcel para
quien no se adhiere a la religión de Estado, hasta la prohibición de llevar
cualquier símbolo del propio credo, o al deber de vestirse según los cánones de
la religión de Estado.
Fuentes de información directas, testimonios, documentos oficiales, artículos de
agencias de prensa, diarios y periódicos, y noticias proporcionadas por las
diversas organizaciones que se ocupan de derechos humanos, contribuyen a la
redacción del Informe, realizado por la sección italiana de Ayuda a la Iglesia
Necesitada, que ofrece un panorama mundial, analizando país por país todos los
continentes.
China es uno de los países donde la libertad de religión sigue violándose a
causa de las leyes que obligan a los fieles a inscribirse en asociaciones
controladas por el Gobierno y que consienten todo género de abusos o de
marginaciones hacia quien no forma parte de ellas: arrestos, torturas, a veces
hasta la muerte, destrucción y venta de edificios sagrados.
Pero la libertad religiosa no es violada sólo en el país más poblado del mundo,
también en el segundo, la India, se esta verificando una progresiva restricción
de los espacios de libertad, con el creciente nacionalismo hindú que, por un
lado, multiplica los ataques contra los cristianos (ha habido incluso muertos en
el último año) y, por otro, promueve leyes liberticidas «anticonversión».
Pero hay también restricciones de diversa gravedad, legales o de hecho, en
Afganistán, Bangladesh, Bhután, Brunei, Corea del Norte, Indonesia, Irán, Irak,
Israel, Laos, Maldivas, Malasia, Myanmar, Pakistán, Sri Lanka, Territorios
Palestinos, Turkmenistán, Uzbekistán, Vietnam y Yemen.
Un capítulo propio, en Asia, está representado por la amenaza del terrorismo,
que empuja a muchos cristianos a elegir la vía del exilio hacia Occidente. Es el
caso de Irak, donde sólo desde agosto a octubre de 2004, entre diez mil y
cuarenta mil cristianos abandonaron el país, y de Palestina, donde el riesgo de
extinción de las comunidades católicas de rito oriental es alto.
También preocupante es la situación de Indonesia, donde el terrorismo y
extremismo islámico, injertados en conflictos políticos locales e intereses
personalistas, representan un obstáculo real para la garantía de la libertad
religiosa. A finales de 2005, fuentes internas de la seguridad pública de
Yakarta registraron la existencia de al menos tres mil indonesios dispuestos a
realizar ataques terroristas y suicidios en todo el archipiélago.
En África las peores oleadas de violencia se han dado en Angola, Costa de Marfil
y Sudán; queda sin resolverse el conflicto en Uganda y el avance en algunos
países del Islam radical, que lleva consigo fuertes limitaciones a la libertad
religiosa.
Extremamente preocupante es la realidad actual en Somalia donde los islamistas
radicales están haciéndose con el control de la vida social.
Si, por un lado, algunos estados, como Marruecos y Túnez, introducen principios
que favorecen la tolerancia, Argelia ha aprobado una ley que castiga las
conversiones del Islam y en Egipto parece radicalizarse el choque entre
fundamentalistas islámicos y cristianos coptos.
Difíciles, pero no dramáticas, las situaciones de Eritrea, Etiopía, Kenia,
Libia, Malawi, Mauritania, Nigeria y Ruanda.
En América, en cambio, aparte de Cuba, donde permanecen limitaciones políticas a
la libertad religiosa, y Venezuela, donde se temen evoluciones contrarias al
respeto de los derechos civiles, los problemas para los fieles nacen sobre todo
de la acción de los centros que promueven el aborto y de posturas laicistas de
algunos partidos políticos en el Gobierno.
Así ha sido en Brasil en cuanto al aborto, en Canadá respecto a los
«matrimonios» homosexuales, en algunos estados de Estados Unidos por una
concepción distorsionada de la laicidad de las instituciones públicas.
Difícil, a diversos niveles, en algunos Estados, la vida para los grupos
religiosos que difunden y promueven los derechos humanos. Es lo que sucede en
Colombia, Ecuador, Jamaica y México.
Ni siquiera Europa está del todo ausente de preocupaciones en cuanto al respeto
de la libertad religiosa. En el viejo continente los problemas surgen sobre todo
a causa de la difusión de una postura laicista y por una actitud de control de
la religión que permanece en algunos países que formaban parte de la Unión
Soviética.
A este último grupo pertenecen Bielorrusia, Georgia, Macedonia, Moldavia y
Rusia, aunque en este último país se entrevén posibilidades de una evolución
positiva.
El Informe manifiesta su preocupación por una postura laicista del Estado en
Bélgica, Francia y Suecia. Un caso especial es Turquía, donde la voluntad de
adherirse a la Unión Europea está impulsando a las autoridades a dar pasos
adelante en el respeto de la libertad de religión, pero queda mucho por hacer,
también a nivel de sociedad civil, donde se notan signos de penetración del
extremismo islámico, como lo demuestra el asesinato del misionero italiano
Michele Santoro.
«Ayuda a la Iglesia Necesitada», obra de derecho pontificio, fundada en 1947 por
el padre Werenfried van Straaten, monje premostratense holandés, se ha
convertido en uno de los pocos observatorios en el mundo sobre la libertad
religiosa.
Realiza su informe en el contexto de su misión de servicio la Iglesia para que
ésta pueda realizar su misión evangelizadora en las zonas de persecución o de
mayor dificultad socioeconómica.