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LA LITURGIA DE LAS HORAS U OFICIO DIVINO Sagrada Congregación para el Culto Divino CONTENIDOIMPORTANCIA DE LA LITURGIA
DE LAS HORAS
U OFICIO DIVINO EN LA VIDA DE LA IGLESIA. Cristo intercesor ante el Padre La Iglesia continúa la oración de Cristo, Carácter comunitario de la oración. Relación entre la Liturgia de las Horas y la Eucaristía. La función sacerdotal de Cristo en la Liturgia de las Horas Alabanza a Dios en unión con la Iglesia del cielo Cumbre y fuente de la acción pastoral IV. LOS QUE CELEBRAN
LA LITURGIA DE LAS HORAS. b) El mandato de
celebrar la Liturgia de las Horas. c) Estructura de la
celebración.
LA SANTIFICACION DEL DÍA MEDIANTE
LAS DISTINTAS HORAS LITURGICAS I. LA INTRODUCCION A TODO EL OFICIO II. LOS LAUDES DE LA
MAÑANA Y LAS VÍSPERAS V. TERCIA, SEXTA, NONA:
LA HORA INTERMEDIA MODO DE UNIR, SEGUN LA OPORTUNIDAD, LAS HORAS DEL OFICIO CON LA MISA O BIEN ENTRE SI.
LOS DISTINTOS ELEMENTOS DE LA LITURGIA DE LAS HORAS 1. LOS SALMOS Y SU CONEXION CON LA ORACION CRISTIANA. II. ANTÍFONAS Y OTROS ELEMENTOS QUE FACILITAN LA ORACION DF
LOS SALMOS. III. MODO DE RECITAR LOS SALMOS. IV. DISTRIBUCION DE LOS SALMOS EN EL OFICIO. V. LOS CANTICOS DEL ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO LA LECTURA DE LA SAGRADA ESCRITURA. a) La lectura de la Sagrada escritura en general b) Distribución de las lecturas de la Sagrada Escritura en
el Oficio de lectura. LA LECTURA DE LOS PADRES Y DE LOS ESCRITORES
ECLESIASTICOS X. LOS HIMNOS Y OTROS CANTOS NO
BIBLICOS. LAS PRECES, EL PADRE NUESTRO, LA ORACION CONCLUSIVA. a) Las preces o
intercesiones en los Laudes y Vísperas.
LAS DIVERSAS CELEBRACIONES A LO LARGO DEL AÑO. 1. LA CELEBRACION DE
LOS MINISTERIOS SEÑOR. II. CELEBRACION DE LOS SANTOS. 1 - Cómo se ha de ordenar el Oficio en las solemnidades. 2. Estructuración del Oficio en las fiestas. 3. Estructuración
del Oficio en las memorias de los Santos - III. EL CALENDARIO QUE SE HA DE SEGUIR Y LA FACULTAD DE
ELEGIR ALGUN OFICIO O ALGUNA DE SUS PARTES. a) El calendario que se ha de
seguir b) La facultad de elegir algún
Oficio. c) Facultad de elegir algunos
formularios.
LOS RITOS QUE SE HAN DE OBSERVAR
EN LA CELEBRACION COMUN. 1- LOS DIVERSOS OFICIOS QUE HAN
DE DESEMPEÑAR. Capítulo I.
IMPORTANCIA DE LA
LITURGIA DE LAS HORAS
U OFICIO DIVINO EN LA VIDA DE LA IGLESIA.
1. La oración pública y comunitaria del pueblo de Dios figura con razón
entre los principales cometidos de la Iglesia. Ya en sus comienzos, los
bautizados "perseveraban en oír la enseñanza de los Apóstoles y en la
unión, en la fracción del pan y en la oración" (He 2, 42). Por lo demás,
la oración unánime de la comunidad cristiana es atestiguada muchas veces en
los Hechos de los Apóstoles (1) Testimonios de la primitiva Iglesia ponen de manifiesto que cada uno de
los fieles solía dedicarse individualmente a la oración a determinadas horas.
En diversas regiones se estableció luego la costumbre de destinar algunos
tiempos especiales a la oración común, como la última hora del día, cuando se
hace noche y se enciende la lámpara, o la primera, cuando la noche se disipa con
la luz del sol. Andando el tiempo se llegó a santificar con la oración común también las
restantes Horas, que los Padres veían claramente aludidas en los Hechos de los
Apóstoles. Allí aparecen los discípulos congregados a la "hora
tercia" (2). El Príncipe de los Apóstoles "subió a la
.terraza, para orar hacia la hora sexta" (la, 9); "Pedro ... y
Juan subían al templo a la hora de oración, que era la de nona" (3,1);
“hacia medianoche, Pablo y Silas, puestos en oración, alababan a Dios" (16.25). 2. Tales oraciones realizadas en
común poco a poco se iban configurando
como un conjunto definido de Horas. Esta Liturgia de las Horas u Oficio
Divino, enriquecida también con lecturas, es principalmente oración de
alabanza y de súplica, y ciertamente oración que la Iglesia realiza con Cristo
y que dirige a él. I. LA ORACION DE CRISTO.
Cristo intercesor ante el Padre
3. Cuando vino para comunicar a
los hombres la vida de Dios el Verbo que procede del Padre como esplendor de
su gloria, "el Sumo sacerdote de la nueva y eterna Alianza Cristo
Jesús, al tomar la naturaleza humana, ¡introdujo en este exilio terrestre aquel
himno que se canta perpetuamente en las moradas celestiales" (3). Desde
entonces resuena en el corazón de Cristo la alabanza a Dios con palabras
humanas de adoración, propiciación e intercesión: todo ello lo presenta al
Padre, en nombre de los hombres y para bien de todos ellos, el que es príncipe
de la nueva humanidad y Mediador ante
Dios. 4. El Hijo de Dios, "que es una sola cosa con el Padre" (Jn.
10, 36}, y que al entrar en el mundo dijo: "He aquí que vengo, oh Dios,
para hacer tu voluntad" (Hbr 10,9; cf. Jn 6, 38) se ha dignado ofrecernos
ejemplos de su propia oración. En efecto, los Evangelios nos lo presentan
muchísimas veces en oración: cuando el Padre revela su misión (4), antes del
llamamiento de los Apóstoles (5), cuando bendice a Dios en la multiplicación de
los panes (6), en la transfiguración (7), cuando sana al sordo y mudo (8) y
cuando resucita a Lázaro (9), antes de requerir de Pedro su confesión (10),
cuando les enseña a orar a los discípulos (11), cuando los discípulos regresan
de la misión (12), cuando bendice a los niños (13), cuando ora por Pedro (14). Su actividad diaria estaba tan unida con la oración que incluso aparece
fluyendo de la misma, como cuando se retiraba al desierto o al monte para orar
(15), levantándose muy de mañana (16), o al anochecer, permaneciendo en
oración (18) hasta la cuarta vigilia de la noche (17). Tomó parte también, como fundadamente se sostiene, en las oraciones
públicas, tanto en las sinagogas, donde entró en sábado, "como tenía
por costumbre"(19), como en el templo, al que llamó casa de oración
(20), y en las oraciones privadas que los israelitas piadosos acostumbraban
recitar diariamente. También al comer dirigía a Dios las tradicionales
bendiciones, como expresamente se narra cuando la multiplicación del pan (21),
en la Ultima Cena (22), en la comida de Emaús (23);de igual modo recitó el
himno con los discípulos (24). Hasta el final de su vida, acercándose ya el momento de la Pasión (25),
en a última Cena (26), en la agonía (27) y en la cruz (28); el 'Divino
Maestro mostró que era la oración lo
que le animaba en el ministerio mesiánico y en el tránsito pascual, "Habiendo
ofrecido en los días de su vida mortal oraciones y súplicas con poderosos
clamores y lágrimas al que era poderoso para salvarle de la muerte, fue
escuchado por su reverencial temor" (Hbr 5,7) y, con la oblación perfecta
del ara .de la cruz "perfeccionó para siempre a los santificados" (Hbr
10, 14); y después de resucitar de entre los muertos vive para siempre y
ruega por nosotros (29). II. LA ORACION
DL LA IGLESIA
El mandato de orar
5. Lo que Jesús puso por obra nos lo mandó también hacer a nosotros.
Muchas veces dijo: "orad", "pedid" (30), "en
mi nombre" (31); incluso nos proporcionó una fórmula de plegaria en
la llamada oración dominical (32) y advirtió que la oración es necesaria (33),
y que debe ser humilde (34), atenta (35), perseverante y confiada en la bondad
del Padre (36),'pura de intención y concorde con lo que Dios es (37). Los apóstoles, que frecuentemente nos aportan en 'las Epístolas
oraciones, sobre lodo de alabanza y de acción de gracias, también insisten en
la oración asidua (41) a Dios (40), por medio de Jesús (39), en el Espíritu
Santo (38), en su eficacia para la santificación (42), en la oración de
alabanza (43), de acción de gracias (44), de petición (45) y de intercesión
por todos (46). La Iglesia continúa la oración de Cristo,
6. Ya que el hombre proviene todo él de Dios, debe reconocer y confesar
este dominio de su Creador, como en todos los tiempos hicieron al orar los
hombres piadosos. La oración, que se dirige a Dios, ha de establecer conexión con Cristo,
Señor de todos los hombres y único Mediador (47), por quien tenemos el único
acceso a Dios (48). Pues de tal manera él une a sí a toda la comunidad humana
(49), que se establece una unión íntima entre la oración de Cristo y la de
todo el género humano. Pues en Cristo y sólo en Cristo la religión del
hombre alcanza su valor salvífico y su fin. 7. Una especial y estrechísima unión se da entre Cristo y aquellos
hombres a los que él ha hecho miembros de su Cuerpo, la Iglesia, mediante el
sacramento del bautismo. Todas las riquezas del Hijo se difunden así de la
cabeza a todo el cuerpo: la comunicación del Espíritu, la verdad, la vida y la
participación de su filiación divina, que se hacía patente en toda su oración
mientras estaba en el mundo. También el sacerdocio de Cristo es participado por: todo el cuerpo eclesial, de tal forma que los bautizados, por la regeneración y la unión del Espíritu Santo, - quedan consagrados como templo espiritual y sacerdocio santo (50) y son depurados para el culto del Nuevo Testamento que brota no de nuestra |