Escritos pastorales

Pironio Eduardo, “Escritos pastorales”, BAC, Madrid 1975. pp. 249.

 

ESQUEMA DEL LIBRO

 

I.                   El tiempo salvífico de América latina

II.                Vocación del hombre.

III.             La Iglesia, sacramento universal de salvación.

IV.             La Iglesia, sacramento de unidad

V.                La Iglesia-sacramento

VI.             La Iglesia y mundo

VII.          Reflexión teológica en torno a la liberación

VIII.       Figura teológico espiritual del obispo

IX.             Imagen teológica del sacerdote

X.                Espiritualidad sacerdotal

XI.             Reflexiones sobre la amistad

XII.          El Espíritu Santo y la Iglesia en América latina

 

 

 

I.                   EL TIEMPO SALVÍFICO DE AMÉRICA LATINA

 

1.      La «plenitud de los tiempos», en Cristo y el Espíritu.

El advenimiento de Cristo señala que «la plenitud de los tiempos» ha llegado. Exaltado, después a la derecha del Padre crea mediante la plena efusión del Espíritu Santo, la comunidad de los creyentes como «sacramento universal de salvación» (LG 48).

2.      El «día de la salvación» para América latina.

América latina ha experimentado la miseria individual y colectiva, física y espiritual, esto despierta un hambre y sed de justicia, por esto, este es el tiempo favorable «el día de la salvación para América latina».

 

3.      Perspectiva de esperanza. Esta esperanza se apoya en Dios, que es el único que salva. Jesucristo vive y actúa en la historia preparando el reino que ha de ser entregado definitivamente a su Padre.

 

4.      Conciencia de una situación de pecado. La esperanza es real cuando se toma conciencia de que hay en América latina una situación de pecado de la que necesitamos ser salvados.

 

II.                VOCACIÓN DEL HOMBRE.

 

1.      El hombre, sujeto de redención de la Iglesia. El hombre es sujeto de la redención, porque fue por los hombres que descendió la Palabra de los cielos.

 

2.       El hombre, imagen de dios en la creación. Creado a imagen de Dios, el hombre lleva en su interior una «semilla divina» que lo invita al diálogo y unión con Dios.

 

3.      Lo «nuevo» por Cristo. El hombre alcanza una dimensión nueva, por la fe y el bautismo, por Cristo es hecho nueva creatura (2Co 5,17) Es hecho hijo de Dios.

 

4.      Lo «definitivo» en la Iglesia. «por la inserción en el Cristo vivo», el hombre alcanza una dimensión cristiana que trasciende el tiempo.

 

5.      El hombre, artífice de su propio destino. La realización de la vocación del hombre implica una fidelidad personal, una respuesta a un llamamiento divino, esta misión la descubre en la historia y se pone al servicio de Dios y de sus hermanos.

 

6.      Condiciones para que el hombre pueda realizar su vocación.  Crear condiciones de vida: culturales, sociales, políticas, etc.; aceptar libremente el Reino de Dios.

 

7.      El hombre en situación de cambio. El hombre va realizando su vocación en el tiempo, su condición de «peregrino» le hace vivir en constante renovación, así camina hacia lo definivamente nuevo.

 

 

III.             LA IGLESIA, SACRAMENTO UNIVERSAL DE SALVACIÓN.

 

1.      Misión única de la Iglesia. La misión de la Iglesia se deriva de la misión de Cristo, que vino para dar testimonio de la verdad, salvar y no condenar; servir y no ser servido.

 

2.      La Iglesia «signo» de salvación. Como «signo» expresa en el tiempo que el reino de Dios ya ha llegado a nosotros, también denuncia las injusticias existentes y el misterio de iniquidad que destruye a los hombres.

 

3.      La Iglesia, «instrumento» de salvación. Como «instrumento» la Iglesia convoca a los hombres en la unidad de la palabra y la Eucaristía, anuncia y realiza «el Evangelio de la salvación».

 

4.      Exigencias del anodadamiento y pobreza. Para llegar a la resurrección y exaltación definitiva, la Iglesia debe vivir un continuo estado de anodadamiento y de cruz. Cristo fue glorificado por el anodadamiento.

 

5.      Dimensión universal de la salvación. La salvación es universal en todas sus dimensiones, porque abarca a todo hombre y a todos los hombres.

 

6.      Perspectiva escatológica de la salvación. La salvación ya está en germen aquí en la tierra, pero aún no ha llegado a la consumación definitiva, esto será cuando Dios «sea Dios en todas las cosas» (1Co 15,28).

 

IV.             LA IGLESIA, SACRAMENTO DE UNIDAD

 

1.      La Iglesia expresión de la comunidad divina. La Iglesia es «el Pueblo congregado por la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (LG 1).

 

2.      La Iglesia, «comunión con Dios». Hay tres niveles de esta comunión:

§         Se realiza en el «misterio de la Iglesia», como presencia de Dios en ella.

§         La Iglesia, «comunión de bautizados»

§         La comunión de la Iglesia con el mundo.

 

3.      Compromiso especial de los laicos. Toda la Iglesia se vuelve «signo» de la presencia del Señor, por eso cada laico debe ser testigo de la resurrección y signo del Dios verdadero. (LG 38).

 

4.      Amor a Dios y solidaridad humana. El cristiano se siente comprometido con el mundo, porque ha recibido del Señor el mandato de amar a Dios y al hermano.

 

V.                LA IGLESIA-SACRAMENTO

 

1.      La Iglesia, Sacramento de Cristo.

§         La Iglesia es en Cristo como un sacramento o signo ... (LG 1)

§         Sacramento visible de esta unidad salutífera (LG 9)

§         Sacramento de unidad inseparable (San Cipriano)

§         Cristo ... constituyó a su cuerpo que es la Iglesia como sacramento universal de salvación. (LG 48).

§         La Iglesia enviada por Dios a las gentes para ser sacramento universal de salvación. (AG 1).

§         El Señor glorificado fundó a su Iglesia como sacramento de salvación (AG 5).

§         Del costado de Cristo ... nació el sacramento admirable de la Iglesia. (SC 5).

§         Sacramento de unidad (SC 26).

 

2.      Sacramento de unidad

§         Signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano. (LG 1).

§         Es la unidad que se realizará en el Cristo glorificado por la cruz.

§         Cristo muere para reunir a los hijos dispersos. (Jn 11,52).

§         La Iglesia expresa y realiza entre nosotros el misterio de la Trinidad santísima.

§         La Iglesia es el sacramento de unidad en cuanto es signo e instrumento de la unidad de todo el género humano.

 

3.      Sacramento universal de salvación.

§         La Iglesia es sacramento universal de salvación. (LG48), va unida a tres temas íntimamente conectados:

1.      La glorificación de Jesús.

2.      La perspectiva escatológica.

3.      La anticipación temporal de la escatología.

§         La Constitución Gaudium et Spes 45, al hablar de «sacramento universal de salvación» lo conecta directamente con tres cosas:

1.      El servicio que la Iglesia ofrece al mundo.

2.      La fuente de este servicio: el amor de Dios al hombre.

3.      El medio de esta salvación: La Encarnación y la Glorificación de Cristo.

§         La Iglesia abarca la totalidad de los hombres «desde el justo Abel hasta el último de los elegidos» (LG 2).

 

VI.             IGLESIA Y MUNDO

 

1.      Perspectiva escatológica.

§         San Pablo: « La figura de este mundo pasa» (1Co 7,31)

§         Una amistad definitiva con el mundo es enemistad con Dios. (St 4,4)

§         La Iglesia peregrina hacia el reino consumado.

 

2.      Cristo, Señor de la historia.

§         Ls Palabra «se hizo carne y plantó su tienda entre nosotros» (Jn 1, 1-14)

§         El Hijo de Dios está unido en cierto modo al hombre

§         El Verbo de Dios entró en la historia del mundo como hombre.

§         Cristo establece la la relación: Historia humana — historia de la salvación.

§         Cristo inaugura la nueva creación, es el Señor de todas las cosas (Jn 3,35), vive y actúa permanentemente en la historia.

 

3.      El «hombre nuevo» formado a imagen de Cristo, el hombre perfecto.

§         Cristo nos trae lo definitivamente nuevo, su resurrección es un anticipo de el «hombre nuevo».

§         Por el bautismo el hombre es hecho «creatura nueva», que crea su futuro y  espera una nueva tierra.

 

VII.          REFLEXIÓN TEOLÓGICA EN TORNO A LA LIBERACIÓN

 

1.      El hecho.

Este es el hecho: por un lado, aspiración profunda de los hombres y los pueblos a su liberación; por otro lado, hay una creciente sensibilidad de compromiso liberador en determinados grupos. Frente al hecho, la Iglesia sume el compromiso evangélico de liberar plenamente al hombre y a todos los hombres.

 

2.      El sentido bíblico de liberación.

Podemos verlo desde tres perspectivas:

a)      La historia de la salvación:

Dios interviene para una liberación política (Israel sale de la servidumbre de Egipto), tal liberación marcará el comienzo del pueblo nuevo, como pueblo libre, como pueblo consagrado. El misterio pascual marca el momento decisivo de nuestra liberación por Cristo. Él con su muerte, resurrección y ascención al cielo rompe las ataduras del pecado y de la muerte.

b)     El «hombre nuevo»

Cristo nos trae lo definitivamente nuevo, inaugura la nueva creación, el hombre nuevo es el hombre liberado del pecado y de la muerte por la comunicación del Espíritu (Rm 8,2) y puede realizar plenamente su vocación.

      c)   La esperanza cristiana.

El tema de la liberación se conecta con el de las esperanza cristiana «nuestra salvación es objeto de esperanza»(Rm 8,24). La esperanza cristiana es esencialmente actividad y compromiso, no solo es esperanza pasiva de felicidad supramundana, de liberación futura.

 

3.      Misión liberadora de la Iglesia.

La Iglesia debe como Cristo procurar la salvación integral de todos los hombres y todos los pueblos, porque Cristo nuestro salvador... centró su misión en el anuncio a los pobres de su liberación. (Mt 14,7). Liberación ¿de qué?, Medellín nos habla de «una situación de pecado» y la misión de la Iglesia es ofrecer a todo el hombre su salvación integral, lo cual supone comprometerse a liberarlo del pecado, para esto vino Cristo al mundo (Lc 4,18).

    

VIII.       FIGURA TEOLÓGICO ESPIRITUAL DEL OBISPO

 

1.      El Momento Espiscopal

Nunca fue fácil y cómodo ser obispo. Hoy el obispo se ha convertido en «signo de contradicción», más que nunca es el hombre crucificado. El Concilo Vaticano II dice: El obispo es partícipe en la consagración y misión de Cristo, maestro, pastor y pontífice. El momento episcopal está lleno de riquezas, porque realiza una presencia particular de Cristo, y está lleno de tensiones dolorosas, porque no todos aceptan su tarea irrenunciable de profeta; en todo caso este «momento episcopal» rico y difícil, exige de nosotros tres actitudes fundamentales:

§         Pobreza: debemos aceptar la ayuda gozosa de otros.

§         Confianza: en la permanente presencia de nuestro Señor Jesucristo.

§         Comunión: no hay problemas que afecten sólo a una diócesis o un solo país, debemos comunicar nuestras experiencias.

 

 

2.      El Obispo al servicio del pueblo de Dios.

El obispo es el que sirve al pueblo de Dios prara su salvación, le ha sido comunicada «la gracia del Espíritu Santo» (LG 21), para el servicio de sus hermanos (LG 18). Servir es poner la totalidad de los carismas, la vida y la función, en plena disponibilidad para el bien de los demás, vivir permanentemente en actitud de donación. La primera forma de servicio es el Evangelio; la segunda forma de servicio es la Eucaristía; la tercera forma de servicio es el de gobierno.

 

3.      El obispo y la Iglesia universal.

El obispo y la Iglesia universal están esencialmente relacionados, porque el obispo es consagrado para servir al pueblo de Dios, esto nos impone una triple exigencia:

a)      Vivir a fondo el afecto colegial (LG 23) , lo cual supone una permanente solicitud por todas las Iglesias, sobre todo por las más pobres.

b)      Esforzarse por aportar a la Iglesia universal lo «variado y múltiple» de cada Iglesia particular, porque la unidad de la Iglesia universal supone la variada riqueza de las Iglesias particulares. (1Co 12, 11-12).

c)      La perfecta comunión con la cabeza del colegio episcopal, sólo así el episcopado permanece «uno solo e indiviso» (LG 17).

 

4.      El obispo y la Iglesia particular

La misión del obispo se relaciona directa e inmediatamente con una Iglesia particular que le ha sido encomendada como propia, su tarea esencial es crear la comunión. Lo concretamos en tres aspectos:

a)      El obispo es presencia de Cristo. (LG 21). Cristo vive en el obispo para construir su Iglesia y presidirla. El obispo no debe ser tenido como el vicario del romano pontífice, (LG 27),sino, como vicario y legado de Cristo.

b)      El obispo es pastor y como tal debe conocer la realidad de su diócesis y dispuesto a dar la vida por sus ovejas.

c)      El obispo es el principio y fundamento visible de unidad en su Iglesia particular.

 

IX.             IMAGEN TEOLÓGICA DEL SACERDOTE

 

1.      La hora sacerdotal

San Juan habla de «la hora»:

§         Jn 2,4: “Todavía no ha llegado mi hora”

§         Jn 7,30: “Todavía no había llegado su hora”

§         Jn 12,23: “Ha llegado la hora...”, etc.

Esta «hora» es la hora sacerdotal, la hora de la glorificación por la cruz, la hora de la tristeza, angustia, miedo, soledad,etc.

 

2.      El sacerdocio único de Cristo

El sacerdocio sólo se entiende desde su relación esencial y directa con la persona de Cristo, único sacerdote. (LG 28; CD1; PO 2).

 

3.      La Iglesia, pueblo sacerdotal

El sacerdote ministerial surge de un pueblo sacerdotal y es destinado a su servicio. Cristo hizo a su pueblo reino y sacerdotes para su Padre. (LG 10).

 

 

 

X.                ESPIRITUALIDAD SACERDOTAL

 

Sólo hay una espiriritualidad cristiana, la de realizar plenamente el evangelio, y una sola vocación: la santidad. Para desarrollar su vocación todo sacerdote debe ser:

 

1.      Fiel al Evangelio.

A ejemplo de la virgen María «Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican» (Lc 11,28).

 

2.      Consagrado por el Espíritu.

«Los presbíteros, por la unción del Espíritu Santo, quedan marcados con un carácter especial que los configura con Cristo sacerdote, de tal forma que puedan obrar en nombre de Cristo cabeza» (PO 2).

 

3.      Servidor de Cristo para los hombres.

El sacerdote es «servidor de Jesucristo, elegido para anunciar el evangelio de Dios» (Rm 1,1).

 

4.      La caridad pastoral.

Es la caridad del «buen pastor», conocedor personal de sus ovejas, siempre dispuesto a buscar y cargar sobre sus hombros a la extraviada. (Lc 15,4-7).

 

XI.             REFLEXIONES SOBRE LA AMISTAD

 

§         La amistad consiste en amar a alguien que nos ama

§         La amistad es un reencuentro consigo mismo en la persona del amigo.

§         «Ningún hombre, aunque tuviera todos los bienes exteriores, elegirá vivir sin amigos» (Santo Tomás).

§         «el hombre dichoso necesita de amigos» (Aristóteles).

 

XII.          EL ESPÍRITU SANTO Y LA IGLESIA EN AMÉRICA LATINA

 

¿Cuál ha de ser la acción del Espíritu Santo en el momento actual de nuestra Iglesia en América latina?

§         Esperamos del Espíritu Santo la fortaleza que nos asegura la esperanza.

§         La luz beatísima que nos haga ver claro en un horizonte oscuro y nos lleve a hablar con presición divina en un momento confuso.

§         Más capacidad de diálogo.

§         Más capacidad de comunión.

§         Espíritu de conversión.

 

 

 

 

Definición o descripción de la teología pastoral que propone la obra.

 

Para el autor la Teología pastoral sería una respuesta a las legítimas aspiraciones de nuestros pueblos (América latina), desde una reflexión evangélica.

 

Principios básicos teológicos preponderantes.

 

En la obra los temas que preponderan y que serían los principios básicos es la eclesiología y la comunión, podríamos entonces decir que su principio básico es una eclesiolgía de comunión tal como lo plantea el Concilio Vaticano II.

 

Crítica a su teología y pastoral

 

Al tratar temas pastorales creo que no se debe dejar de lado la realidad en que viven los pueblos de latinoamericanos, al autor le falta aplicar estas reflexiones a partir del evangelio tomando en cuenta los índices de pobreza y la pluralidad de culturas imperantes en Latino América.

 

Recomendaciones pastorales a partir de la obra.

 

Si se quiere realizar una pastoral, tomando como base la eclesiología de comunión en latinoamérica, tanto el “pastor” como la “oveja” deben asumir su rol dentro de la Iglesia, uno siendo pastor a ejemplo del “Buen Pastor” y el otro dejándose guiar por su pastor.

  

 

 Curso         :                  Teología pastoral

Alumno     :                  Felix Quispe León

Año            :                  IV de Teología

 

 

 


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