Centro Nacional de  Vocaciones 

GUÍA DE PASTORALVOCACIONAL

 (C.M.V) -Paris   Ediciones  Sígueme,  SALAMANCA 1967
Resumido por  Manuel de Jesús Celestino


 

 

I.-  FUNDAMENTOS TEOLÓGICOS:

 

CONSAGRACIÓN BAUTISMAL:

 

La primera consagración del cristiano es su bautismo. Resulta fácil descubrir en el rito del bautismo de un adulto mucho más que en de un niño, los tres elementos:

1.  Don de sí a Dios.

2.  Acto litúrgico presidido por la iglesia.

3.  Nuevo estilo de vida.

 

Que se traduce en una modificación profunda del ser:

1.  Filiación divina

2.  Integración en el pueblo de Dios.

3.  Sumisión a la lev evangélica.

 

CONSAGRACIÓN RELIGIOSA

 

No se trata de una mutilación. El derecho de Dios sobre la vida no se manifiesta muriendo sino viviendo, según la divina voluntad. He aquí la manera de reconocer que la vida pertenece a su creador.

 

LLAMADA A LA PERFECCIÓN:

TODOS LLAMADOS A LA PERFECCIÓN FILIAL

 

Hay dos textos particularmente significativos. El primero, en el Levítico: "Dios habló a Moisés y le dijo: habla a toda la comunidad de los hijos de Israel y diles: "Sed santos, porque yo, Yahvé nuestro Dios, soy santo" (Lv. 19,1).

Pertenecer al pueblo de Dios constituye ya una llamada a la santidad.

 

En el evangelio, el sermón de la montaña renueva el mismo precepto, apoyándolo en el otro motivo:

 

"Sed perfectos como nuestro Padre Celestial es perfecto" (Mt 5,48)

En el Cristianismo el fundamento del precepto de tender a la perfección radica en nuestra participación de la vida divina. Será inimaginable que no obligan a todos.

 

- Aunque no todos en la Iglesia marchan por el mismo camino,

sin embargo, todos están llamados a la santidad. (LG 32).

 

 

 

UN SIGNO EN EL FIRMAMENTO DE LA IGLESIA EN LA IGLESIA, MISTERIO PASCUAL

 

El significado de la vida religiosa en la iglesia nos obliga a dar un nuevo paso: está fuera de toda duda que la vida religiosa es una de las maneras posibles de vivir la vocación bautismal; pero para definirla, esto solo no basta: su misión eclesial la sitúa más allá del modo común de vivir la vida cristiana en la iglesia.

 

Si la sociedad humana restaurada por el Evangelio se propaga por el matrimonio cristiano, que viene a ser una castidad del dominio de sí, la vida religiosa se funde en una castidad de la abstinencia.

 

Si el ideal de la comunidad cristiana consiste en que no haya pobres (Hch 4, 34), en la comunidad religiosa, al contrario, todos quieren serlo.

 

Si en la sociedad cristiana, el Señor ha restaurado la autoridad como servicio, encauzando en instinto de mando y subordinándolo al bien común y al servicio de los demás en la comunidad religiosa lo que se ambiciona es la condición de subordinado y sólo por la obediencia se acepta tener que mandar.

 

LAS MOTIVACIONES EN LA VIDA RELIGIOSA

TOTALMENTE PARA SÓLO DIOS

 

Pero todavía sería minimizar el proyecto de la vida religiosa sí se limitase al piano de HACER: No se trata sólo de trabajar exclusivamente por Dios, se quiere SER todo para Él, sólo para Él, rechazando pertenecer a otro cualquiera. Este es el sentido de la consagración a Dios, toda la persona para Dios solo. Es ahí donde la perspectiva de la castidad consagrada alcanzas todo su significado.

 

Y aún más: decir que el cristiano se consagra a Dios es quedarse a medio camino. ¿Quién es él para tomar una iniciativa así? Él puede ofrecerse, pero es Dios, sólo Dios, quien acepta el ofrecimiento que, por otra parte, Él mismo inspiró introduciendo en cierta manera a la criatura en su propio misterio, haciéndola partícipe de su santidad, convirtiéndola en una persona sagrada, destinada exclusivamente a su servicio y a su adoración.

 

 

II. - DEFINICIÓN DE LA PASTORAL EN LA OBRA

 

La palabra pastoral, como tantas otras, ha sufrido una devaluación. La pastoral no es sólo "la acción apostólica de los pastores". En este sentido pobre, despertar y sostener las vocaciones es efectivamente una obra pastoral. Pero el Vaticano II ha abierto nuevas perspectivas. No se puede reducir de pastoral a la acción de los pastores; más bien, ES LA

ACTIVIDAD DE TODO EL PUEBLO DE DIOS, PASTORES Y FIELES, AL SERVICIO DE LA MISIÓN DE LA IGLESIA.

 

 

III.  A QUÉ EL AUTOR ATRIBUYE LA EFICACIA PASTORAL

CLIMA FAMILIAR:

 

La vocación encuentra en la familia un clima ideal para su desarrollo:

 

-    Cuando la familia cuenta con una tradición verdaderamente cristiana, que con frecuencia se manifiesta por la existencia de vocaciones sacerdotales y religiosas dentro de la familia.

 

-    Cuando los padres son cristianos convencidos, conscientes, apóstoles y con criterios insobornables sobre el sentido de la vida, el matrimonio, el valor del dinero, la confianza en la providencia, etc.

      -          Cuando los padres cumplen su deber de educadores, esforzándose en conocer a todos sus hijos, enseñándoles a pensar, cultivando en ellos la piedad activa, la preocupación por los otros, el gusto por el esfuerzo, el hábito del sacrificio, sin blanduras, con firmeza y oportunamente, etc.

 

FAMILIA Y VOCACIÓN:

 

En la familia como Iglesia doméstica los padres han de ser para con sus hijos los primeros predicadores de la fe, tanto con su palabra como con su ejemplo y han de fomentar la vocación sagrada (LGH).

 

PRIMERAS CONFIDENCIAS:

 

El momento en que la joven se abre a los padres por primera vez para confiarles su proyecto de vida religiosa es con frecuencia crucial para todos. De la actitud de los padres en esta circunstancia puede depender el porvenir de la vocación.

 

Una actitud profundamente cristiana debe inspirarse a la vez en un respeto a la voluntad de Dios y a la libertad de la joven frente a su porvenir, en la estima que se tiene de la vida religiosa y en la preocupación por evitar todo error de discriminación.

 

Además de atribuir el autor la eficacia de la pastoral a la familia -Iglesia doméstica, no deja de lado la sociedad (ambiente cristiano), los colegios (sobre todo los que son católicos). La parroquia (integración grupal) y la formación y dirección espiritual, colectiva y personal.

 

 

IV.- ASPECTOS POSITIVOS:

 

Considero dos puntos importantes dentro de la obra y que he querido ponerlos como aspectos positivos: uno resalta o subraya el bautismo, como consagración primordial y fuente de todo Ministerio, así mismo el segundo resalta una de las características de la vida cristiana: vida en comunidad, es decir vivir al servicio de los hermanos, a imagen del Maestro.

Hay una manera superficial de hablar, que consiste en reservar la palabra "consagración" para las vocaciones especiales: sacerdocio, religioso, religiosa. Con ello se minimiza la grandeza del bautismo, que implica una consagración, lo más fundamental ciertamente, por no decir más solemne.

 

El cristiano en cuanto tal nunca vive aislado. Ni puede pensarse siquiera en un individuo que tuviese su vida cristiana particular cristiano solo en su rincón, sin tener que ver nada con los otros. Nuestra vida cristiana es una participación de la vida de Cristo a través de la Iglesia:

Solos, seríamos miembros sin vida, sarmientos que separados de la vid van a pasar al fuego. La vida cristiana puede vivirse únicamente en comunidad, porque es participación, en muchos sujetos, de una misma vida.

 

 

V.      ASPECTOS NEGATIVOS:

 

La vida bautismal y la vida religiosa persiguen exactamente el mismo fin, la unión con Dios en la perfección de la caridad; pero a través de distintos caminos.

 

-    Esto me parece negativo, ya que según mi entender el autor separa la vida religiosa de su fuente, el bautismo ¿A caso lo segundo no es una forma de vivir lo primero?

 

-    En otro lugar, deja ver la vocación como un proyecto de vida que ciertos jóvenes formulan. No obstante deja claro en otros pasajes que la iniciativa es siempre de Dios.

 

 


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