Hasta la eternidad...
Bartolomé Blanco murió fusilado por ser católico, a los 21 años de edad, durante la guerra civil española. Ésta es la carta que dejó escrita a su novia:
Prisión Provincial de Jaén, 1 de octubre de 1936.
María del alma:
Tu recuerdo me acompañará a la tumba; mientras haya un latido en mi corazón, éste palpitará con cariño para ti. Dios ha querido sublimar estos afectos terrenales, ennobleciéndolos cuando nos amamos en Él. Por eso, aunque en mis últimos días Dios es mi lumbrera y anhelo, no impide para que el recuerdo de la persona que más quiero me acompañe hasta la hora de la muerte…
Cuando me quedan pocas horas para el definitivo reposo, sólo quiero pedirte una cosa: que en recuerdo del amor que nos tuvimos y que en este momento se acrecienta, atiendas como objetivo principal a la salvación de tu alma; porque, de esa manera, conseguiremos reunirnos en el cielo, para toda la eternidad, donde nadie nos separará.
¡Hasta entonces, pues, María de mi alma! No olvides que desde el cielo te miro, y procura ser modelo de mujeres cristianas, pues al final de la partida, de nada sirven los goces y los bienes terrenales, si no acertamos a salvar el alma…
Hasta la eternidad, donde continuaremos amándonos por los siglos de los siglos.
Bartolomé
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