La  televisión es una mala maestra


Por Jaime Septién,
el Observador 576


Cuando el cineasta italiano Federico Fellini decía que "la televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural", estaba diciendo una cosa muy sería: que nuestro icono del siglo XX y de principios del XXI, ha actuado a contra corriente de los intereses de libertad, solidaridad y bien común, que son los pilares de una civilización y, por ende, de una sociedad democrática.  
 

El Papa Juan Pablo ll -al referirse al poderío acumulado de los medios de comunicación--se preguntaba: "¿Puede concebirse que un campo tan delicado (un campo que está delineando una nueva cultura, decía antes el Santo Padre) permanezca desprovisto de reglas y de equilibradas orientaciones éticas y morales?"  
 

La respuesta sería: obviamente no.  Sin embargo lo está,  Las reglas son mínimas y, en la mayoría de los casos, en acuerdo, cuando no en connivencia, con los intereses comerciales de la televisoras.  Por lo mismo, los equilibrios, las orientaciones éticas y morales pasan de puntillas por la pantalla.  Como en los llamados "legales" de los anuncios publicitarios, donde a cien por hora el locutor avisa que este producto puede ser dañino para la salud o que este sorteo tiene permiso de Gobernación… 
 

La pregunta que hacía el Papa sigue siendo válida aquí y ahora, tiempo después de haberse formulado: ¿qué tiene la televisión que los estados -y no sólo el Estado mexicano, aunque éste ha sido un verdadero lacayo de la industria de la radiodifusión--se inclinan ante sus exigencias y legislan a favor de su libertad irrestricta de comercio, en contra del equilibrio moral y ético de los ciudadanos y de las familias? 
 

Tiene una cosa muy importante: poder.  Del cuarto ha pasado al segundo y, quizá, ya sea el primero de los poderes de la sociedad actual.  Solamente si algo pasa en la televisión ese "algo" es verdadero.  Una persona que "se la rajó" trabajando por los más pobres durante 60 años, no tiene la menor importancia si no fue, alguna ocasión, entrevistado por López Dóriga.  Otro que apenas si movió un dedo, pero lo hizo de frente a las cámaras, ya se ganó el mote de filántropo… 
 

Y esto es un lastre para la vida de las sociedades. El filósofo inglés, sir Karl R. Popper escribió que "una democracia no puede existir si no se somete a control la televisión" que "se ha convertido en un poder político colosal, potencialmente, se podría decir, el más importante de todos, como si fuese Dios mismo quien hablara.  Y así será si seguimos permitiendo el abuso.  Se ha vuelto un poder demasiado grande para la democracia. Ninguna democracia puede sobrevivir si no se pone fin al abuso de este poder".