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Violencia audiovisual: relación entre lo que se ve y se hace
Los estudios muestran los efectos negativos de la exposición a los medios
Para los jóvenes y no tan jóvenes que esperan recibir un nuevo vídeo
juego estas Navidades, es una época de especial preocupación: los problemas de
exponerse a una violencia excesiva en los medios.
El 4 de diciembre, el New York Times informaba de que estas preocupaciones
aumentarán con la nueva consola de vídeo juegos Xbox 360. La nueva consola ha
mejorado gráficos y capacidad de vídeo, permitiendo imágenes aún más reales.
El negocio de los vídeo juego es una industria de 10.000 millones de dólares
en los Estados Unidos, observaba el periódico, gastándose más en consolas y en
juegos que en películas.
Y los mismos juegos se están volviendo más violentos. Un informe anual
publicado por el National Institute on Media and the Family observaba que
algunos vídeo juegos presentan ahora escenas gráficas de canibalismo,
informaba el 30 de noviembre Associated Press.
«Es algo que nunca habíamos visto antes», afirmaba el presidente del
instituto, David Walsh. Advertía que los juegos de hoy son más extremos y con
más capacidad de llegar a los niños que antes.
Una encuesta a compradores llevada a cabo por el instituto encontró también
que el 44% de los niños que compran son capaces de comprar juegos clasificados
como M, con contenidos sexuales y violentos dirigidos sólo a los de más de 17
años.
La mayoría de estudios hechos sobre violencia y vídeo juegos apoyan el
argumento de que hay un nexo entre comportamiento agresivo en los niños y
juegos violentos, según la American Psychological Association (APA). Una nota
de prensa de la APA, publicada el 17 de agosto, anunciaba que había adoptado
una resolución recomendando que se reduzca la violencia en los vídeo juegos
dirigidos a niños y jóvenes. La APA también animaba a los padres y educadores
a ayudar a los jóvenes a hacer elecciones informadas sobre qué juegos jugar.
La decisión del consejo de la APA se adoptó por recomendación del Comité
especial de a asociación sobre Violencia en Vídeo Juegos y Medios Interactivos
de la División Psicológica de Medios. El comité revisó la investigación que
indica que la exposición a la violencia en los vídeo juegos aumenta la
agresión en pensamientos, comportamientos y sentimientos.
Aprendizaje intensivo
El estudio del comité de la APA demostró que los autores de la violencia
en los vídeo juegos quedan impunes el 73% de la veces. «Mostrar actos
violentos sin consecuencias enseña a los jóvenes que la violencia es un medio
eficaz para resolver conflictos, mientras que ver el dolor y el sufrimiento
como su consecuencia pueden inhibir el comportamiento agresivo», afirmaba la
psicóloga Elizabeth Carll, miembro del comité.
La violencia es un problema más grave en los vídeo juegos que en cualquier
otro medio, debido a su naturaleza interactiva. «Jugar a los vídeo juegos
implica práctica, repetición y el ser recompensado por numerosos actos de
violencia, lo que puede intensificar el aprendizaje», explicaba Carll.
Otra miembro del comité, Dorothy Singer, científica de investigación en la
Universidad de Yale y codirectora del Yale Family Television Research and
Consultation Center, afirmaba que era necesario enseñar a los niños cómo ver
la televisión de modo crítico. Tal instrucción ayudaría a los más jóvenes a
diferenciar entre fantasía y realidad, y a identificarse menos con los
personajes agresivos, afirmaba.
Las preocupaciones de la APA se vieron reforzadas por un nuevo estudio llevado
a cabo por la Universidad estatal de Michigan. Los investigadores supervisaron
la actividad cerebral de voluntarios mientras jugaban a juegos violentos,
según un reportaje del diario británico Telegraph del 16 de octubre.
Uno de los implicados en el estudio, René Weber, explicaba que hay un nexo
entre jugar un juego de disparos en primera persona y la actividad cerebral
que se considera característica de los conocimientos agresivos.
«Se ha criticado con frecuencia a los vídeo juegos violentos de aumentar las
reacciones agresivas tales como conocimientos agresivos, afectos agresivos y
comportamiento agresivo», observaba Weber. «Hemos mostrado que, a nivel
neurobiológico, tal nexo existe».
Contenido sexual
Otra perenne preocupación con respecto a los medios es su nivel de
contenido sexual. Los investigadores de la Henry J. Kaiser Family Foundation
han encontrado que más de tres cuartas partes de los programas televisivos de
prime-time contienen algún material sexual, informaba el 10 de noviembre el
Washington Times.
El estudio comentaba que, a diferencia de lo ocurrido con la violencia, el
impacto de los invasivos mensajes sexuales no ha sido estudiado en
profundidad. No obstante, un estudio llevado a cabo en el 2004 por la RAND
Corporation, encontró que la alta exposición al sexo en televisión puede
acelerar el comienzo de la actividad sexual entre adolescentes. También
encontró que los adolescentes eran afectados tanto por las «conversaciones
sobre sexo» de la televisión como por la emisión real de escena sexuales.
Las autoridades del gobierno de Estados Unidos, por su parte, parecen tener
una visión más relajada de la indecencia de los medios, informaba el 16 de
noviembre el Wall Street Journal. La Comisión Federal de las Comunicaciones
(FCC) impuso 7,9 millones de dólares en multas relacionadas con la indecencia
el año pasado. Esto llevó a cambios en la programación de algunas cadenas de
televisión y radio.
Este año, sin embargo, la FCC ha recibido, hasta septiembre, más de 189.000
quejas por indecencia contra programas de radio y televisión, pero hasta ahora
no se ha hecho pública multa alguna.
El número de quejas está por debajo del nivel del año pasado, pero se ha
elevado el número de programas objeto de queja. En junio, habían suscitado
quejas más de 500 programas de televisión y radio, en comparación con los 314
para todo el año 2004.
Más en menos tiempo
La gran cantidad de tiempo que pasan los niños y adolescentes en
actividades con los medios también levanta preocupación. La Henry J. Kaiser
Family Foundation encontró que los jóvenes utilizan más de un recurso
mediático a la vez y comprimen ocho horas y media de contenido mediático en
sólo seis horas y media cada día, informó el 10 de marzo el Chicago Tribune.
Las ocho horas y media no incluyen la exposición en la escuela y son una hora
más que hace cinco años, con el mayor aumento en los vídeo juegos (ahora 49
minutos al día) y al uso del ordenador (un poco más de una hora).
El estudio también descubrió que dos tercios de los dormitorios infantiles
tienen televisión. Otro 54% tiene una grabadora de vídeo o un DVD en sus
habitaciones, por encima del 36% de hace cinco años. Y el 37% tienen
televisión por cable o satélite. Fuera del dormitorio, cerca de dos tercios de
los niños entrevistados afirmaron que la televisión normalmente está encendida
durante las comidas.
Otro estudio, llevado a cabo por investigadores de las Universidades de
Stanford y John Hopkins, encontró que los niños que ven mucha televisión y
tienen un aparato en sus dormitorios tienen peor rendimiento escolar. El
estudio, junto con uno llevado a cabo en Nueva Zelanda y otro de la
Universidad de Washington en Seattle, fue publicado en julio en la revista
Archives of Pediatric and Adolescent Medicine.
Un reportaje sobre los estudios, en el Times de Londres el 5 de julio,
observaba que los tres encontraron que el uso excesivo de la televisión
deterioraba los resultados académicos. Thomas Robinson, del Hospital de niños
Lucile Packard en Stanford, afirmaba: «Este estudio proporciona incluso más
evidencias de que los padres deberían quitar la televisión de los cuartos de
sus hijos, o no ponerla en el primer lugar».
La preocupación por el impacto del uso de los medios en los niños ha llevado a
algunas imágenes inusuales a favor de las restricciones, informaba el 16 de
octubre el Sunday Times. «La televisión es veneno», afirmaba una madre, que ha
prohibido a sus hijos el verla, fuera de un vídeo los domingos. Esta norma ha
sido impuesta nada más y nada menos que por la estrella pop Madonna. Un
consejo al que los padres deberían prestar atención a la hora de decidir que
dar a sus hijos estas navidades. (NUEVA YORK, sábado, 17 diciembre 2005
ZENIT.org).
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