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Santoral del mes de mayo

Páginas relacionadas

 

MAYO

1: FIESTA DE SAN JOSÉ OBRERO
2: SAN ATANASIO, doctor de la Iglesia. 295-373
3: FIESTA DE LA SANTÍSIMA CRUZ, en el Perú
4: LOS SANTOS APÓSTOLES FELIPE Y SANTIAGO
12: SANTOS NEREO, AQUILEO Y PANCRACIO, mártires, Siglo I
13: APARICIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN EN FÁTIMA.
14: SAN MATÍAS, apóstol.
15: SAN ISIDRO LABRADOR, 1070-1130
16: SAN JUAN NEPOMUCENO, 1350-1393
18: SAN JUAN I, papa y mártir
20: SAN BERNARDINO DE SIENA, presbítero y misionero, 1380 - 1444
25: SAN BEDA, EL VENERABLE, presbítero y Doctor de la Iglesia, 672-735
25: SAN GREGORIO VII, papa, 1020-1085
25: SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI, Virgen, 1566-1607
26: SAN FELIPE NERI, 1515-1595
27: SAN AGUSTÍN, apóstol de Inglaterra. Murió en 604
31: LA VISITACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Último Sábado del mes: Solemnidad de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús




1: FIESTA DE SAN JOSÉ OBRERO

Solamente el apóstol y evangelista san Mateo menciona que san José era carpintero. No sabemos mas detalles del tiempo y de la forma en que ejerció este oficio.
San José obreroDe san Pablo, por ejemplo, tenemos muchos mas datos; sabemos cómo durante sus viajes y actividades misioneras trabajaba con sus manos a fin de no convertirse en carga financiera para sus cristianos
Por elección divina, por su obediencia especial, san José fue reconocido por la Iglesia como "ejemplo para los obreros".
Cuando, en 1889, el segundo congreso internacional de obreros socialistas resolvió introducir una fiesta en mayo de cada año en honor de la clase obrera, el papa León XIII recomendó a todos los obreros la veneración de san José como patrono suyo. Los siguientes Sumos Pontífices promovieron la solemnidad de san José en el tiempo pascual como una fiesta especial El papa Pío XII instituyo el 1º de mayo, como la fiesta litúrgica de "san José Obrero" , haciendo alusión a la necesidad de una equitativa repartición de derechos y deberes por la legislación civil.
El 1º de mayo de l955 declaro: "Considerado, el primero de mayo, en este sentido por los obreros cristianos y recibiendo así, en cierto modo su confirmación cristiana, lejos de ser fuente de discordias, de odios y de violencias, es y será una invitación constante a la sociedad moderna para completar lo que aún falta a la paz social".
"El humilde obrero de Nazaret no sólo encarna, delante de Dios y de la Iglesia, la dignidad del obrero manual, sino que es también pródigo guardián de vosotros y de vuestras familias" (papa Pío XII).
El papa Juan Pablo II, hablando a los obreros en el estadio de Jalisco", en Guadalajara, el 30 de enero de 1979, explicó la dignidad del trabajo humano con las siguientes palabras:
"Amigos hermanos trabajadores: existe un concepto cristiano del trabajo, de la vida familiar y social que encierra grandes valores que reclama criterios y normas morales que orienten a quien cree en Dios y en Jesucristo, para que el trabajo se realice como una verdadera vocación de transformación del mundo, en un espíritu de servicio y de amor a los hermanos, para que la persona humana se realice aquí mismo y contribuya a la creciente humanización del mundo y de sus estructuras".
"El trabajo no es una maldición, es una bendición de Dios que llama al hombre a dominar la tierra y a transformarla, para que con la inteligencia y el esfuerzo humanos continúe la obra creadora y divina
"Para el cristiano no basta la denuncia de las injusticias, a el se le pide ser testigo y agente de justicia; el que trabaja tiene derechos que ha de defender legalmente; pero tiene también deberes que ha de cumplir generosamente".
Al día siguiente declaró el Santo Padre en Monterrey:
"No olvido los momentos difíciles de la Guerra Mundial en los que yo mismo tuve la experiencia directa con trabajo físico como el vuestro, con su fatiga cotidiana y su dependencia, con su pesadez y su monotonía".
"He compartido las necesidades de los trabajadores, sus justa exigencias y sus legítimas aspiraciones. Conozco muy bien la necesidad de que el trabajo no enajene y frustre, sino que corresponda a la dignidad superior del hombre".

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, creador del universo, que has querido que el hombre colabore con su trabajo al perfeccionamiento de tu obra y al bien de sus hermanos, por intercesión de san José y a ejemplo suyo, concédenos comprender y realizar la misión que nos ha encomendado aquí, a cada uno. Por nuestro Señor Jesucristo.... Amen.

Al despertar José de su sueño - leemos en Mateo 1,24- hizo como el ángel del Señor le había mandado. En estas pocas palabras está todo. Toda la decisión de la vida de José y la plena característica de su santidad. 'Hizo'. José, al que conocemos por el Evangelio, es hombre de acción.
Es hombre de trabajo. El Evangelio no ha conservado ninguna palabra suya. En cambio, ha descrito sus acciones: acciones sencillas, cotidianas, que tienen a la vez el significado límpido Para la realización de la promesa divina en la historia del hombre; obras llenas de la profundidad espiritual y de la sencillez madura" Juan Pablo II, catequesis en audiencia general, 19 marzo, 1980.


2: SAN ATANASIO, doctor de la Iglesia. 295-373

Atanasio fue desterrado cinco veces y tuvo que vivir más de 16 anos lejos de su patria; en varias ocasiones estuvo en peligro de perder la vida por la espada del verdugo y por el puñal del asesino a sueldo; durante toda su vida fue perseguido, pero nunca traicionó la fe de Cristo y de la Iglesia para comprar su libertad.
San AtanasioFue hijo de la metrópoli alejandrina, nacido alrededor del 295. Cuando aún se mecía en la cuna, la persecución de Maximiano asoló la ciudad. Cuando creció, los fieles cristianos, cubiertos de cicatrices, le mostraron las tumbas de aquellos que pagaron su lealtad a la fe con su propia vida.
La obra más importante de su vida, fue, sin duda alguna, la lucha contra Arrio, quien negó la divinidad de Cristo, y había llegado a Alejandría vistiendo la túnica de un asceta.
En el año 325, el Concilio de Nicea condenó la doctrina de Arrio y lo excluyó de la comunidad de los fieles. Más de trescientos obispos se habían reunido en Nicea y uno de sus pro-hombres fue el obispo Alejandro, de Alejandría, a quien acompañaba su diácono Atanasio. entonces secretario suyo.
Los arrianos lograron convencer al ingenuo Constantino de la validez de su doctrina, de suerte que revocó el destierro de Arrio. Atanasio no pudo dar su consentimiento; y, natural-mente, toda la ira de los arrianos se concentró en él, logrando su destitución y su destierro. El pueblo católico que no quería prescindir de su pastor, hizo protestas públicas las cuales fueron aplastadas con crueldad.
Una carta que por entonces escribió Atanasio a los obispos de Egipto desde su escondite, vibra de dolorosa indignación por la sangre inocente derramada por haberse extendido la discordia en todas direcciones.
Atanasio se retiró a Roma y, 7 años más tarde, con la participación entusiasta de todo el pueblo, pudo volver a su Sede Episcopal.
Aprovechó aquel breve período de paz, para reconfortar a los obispos de las tierras del Nilo y a los monjes del desierto quienes, al comprender mejor sus ideas, fueron reclutados como nuevos pastores para las sedes vacantes.
Cuando estalló otra ola de violencia, la Iglesia de Alejandría ya estaba preparada. Bajo amenazas de muerte, los obispos fueron obligados a rechazar a Atanasio o a compartir su destierro.
Desde su escondite, Atanasio gobernó su diócesis; sus apasiona das cartas circulares iban pasando de mano en mano.
La muerte de Constancio, en el año 361, sólo proporcionó alivio pasajero. Su sucesor, Juliano el Apóstata, desterró a Atanasio por cuarta vez y el emperador Valente por una más, cuando Atanasio contaba 70 años de edad.
Encanecido por la lucha y los sufrimientos, ya no pudo soportar la larga caminata para llegar a los conventos del Nilo, donde se encontraban sus amigos, y prefirió esconderse en el cementerio de la ciudad de Alejandría, cerca de la tumba de sus padres.
Finalmente, la presión del pueblo obligó al emperador Valente a levantar la orden de destierro, permitiendo al santo anciano, durante los últimos siete años de su vida, quedarse en paz en su ciudad episcopal hasta su muerte, acaecida el 2 de mayo del 373.

ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que en el santo obispo Atanasio otorgaste a la Iglesia un insigne defensor de la divinidad de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, crecer cada día más en tu conocimiento, y en tu amor, Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.

"A lo largo de veinte siglos de historia, las generaciones cristianas han afrontado periódicamente diversos obstáculos a esta misión de universalidad...
La obra evangelizadora de la Iglesia es gravemente dificultada, si no impedida, por los poderes públicos. Sucede, incluso en nuestros días, que a los anunciadores de la Palabra de Dios se les priva de sus derechos, son perseguidos, amenazados, eliminados sólo por el hecho de predicar a Jesucristo y a su Evangelio". Pablo VI, "Evangelii Nuntiandi"; n. 50.



3: FIESTA DE LA SANTÍSIMA CRUZ, en el Perú
Santísima Cruz


4: LOS SANTOS APÓSTOLES FELIPE Y SANTIAGO

En contadas ocasiones, la Sagrada Escritura menciona los nombres de estos Apóstoles.
La liturgia católica ha unido sus nombres en la misma fiesta, aunque se trata de personas con caracteres muy diversos.
Santos Felipe y SantiagoTenemos, en primer lugar, a Felipe de Betsaida siempre alegre, activo, emprendedor, discípulo de Juan el Bautista, antes de que Jesús lo llamara. Felipe no titubeó ni un momento cuando el Hijo del hombre lo invitó: ¡Sígueme! (Juan 1, 43).
Aunque todavía no se hallaba en el selecto grupo que acompañaba al Hijo del hombre, insistió para que su viejo amigo, Natanael, se uniera a los seguidores del Maestro de Nazaret y, cuando aquél titubeaba, sencillamente lo arrastró hacia el salvador (Juan 1, 4547). Con confianza ilimitada, Felipe siguió al Señor en sus peregrinaciones a través de las ciudades y aldeas de Palestina.
Al Señor le complacía esta fe ingenua que, más de una vez señaló en Felipe. Antes del milagro de la multiplicación de los panes, le preguntó con qué se podría satisfacer a la muchedumbre (Juan 6, 56).
En la Ultima Cena, Jesús se dirige a él para recriminarlo, apenado haciéndolo un reproche que también valía para todos los apóstoles. "¿Hace tanto tiempo que estoy con vosotros y todavía no me conoces, Felipe?" (Juan 14, 9). Estas palabras del Señor dieron valor a los Apóstoles y les sirvieron de estímulo cuando se dispersaron por el mundo y estaban a punto de des-fallecer. Se dice que Felipe sufrió el martirio en Hierápolis de Frigia.

Completamente opuesto a Felipe fue Santiago, apodado "el Pequeño" o "el Menor". Así como Felipe se mostraba sereno y platicador, Santiago se manifestaba serio y taciturno. También él era discípulo de Jesús y formaba parte de los doce elegidos que lo acompañaron hasta el fin. Como era hijo de Alfeo y de María, se le puede considerar primo del Señor.
En ninguno de los Evangelios se nos informa que Santiago se haya destacado en la predicación o en otras circunstancias. Al principio, como los otros miembros de su parentela, consideró con mucha reserva la actuación pública de Jesús. En Pentecostés, ese criterio respecto a Jesús, quedó transformado gracias a los dones del Espíritu Santo.
Santiago, en compañía de Pedro, formaba el núcleo alrededor del cual se unen los dispersos. Su firmeza ayudó a los temerosos a reintegrarse. Con mucha razón, san Pablo lo llamó "el pilar" de la comunidad cristiana de Palestina, puesto que Santiago se quedó como cabeza y primer obispo de Jerusalén.
Los judíos, que por regla general odiaban con pasión a todos los discípulos del crucificado, lo respetaron y hasta le permitieron entrar al santuario del templo tan sólo reservado a los sacerdotes. Aunque cristiano, Santiago observaba las antiguas costumbres de su pueblo.
Este hombre que parecía estar aún arraigado en el Antiguo Testamento, había sido llamado por la providencia para completar la ruptura definitiva entre el judaísmo y el cristianismo. En el Concilio de los Apóstoles, del año 50, se puso al lado del apóstol San Pablo, quien empeñaba en liberar a los cristianos procedentes del paganismo de toda obligación impuesta por la ley mosaica. Este fue su mayor acierto, pues, en esta forma, la Iglesia realizaba su apertura al mundo entero.
Una vez más Santiago intervino en la vida interna del cristianismo primitivo, mediante una carta breve pero sustanciosa, particularmente por su doctrina social. Escribe a sus paisanos exiliados, enseñarles que la fe sin las obras es una fe muerta. "Heno seco" llamó a los egoístas ricos que defraudan al obrero en su salario.
Durante la Pascua del año 62, algunos fanáticos fariseos aprovecharon la debilidad del procurador romano para citar al obispo de Jerusalén ante el sanedrín. Fue condenado a morir lapidado. Según otras fuentes, parece que fue despeñado desde el pináculo del templo y, como no murió instantáneamente, lo remataron a palos.

ORACIÓN COLECTA
Señor, tu que llenas de alegría a tu Iglesia con la festividad de los santos apóstoles Felipe y Santiago, concédenos, por su intercesión, vivir como ellos, unidos a tu Hijo, para que podamos llegar a contemplarte eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo.. . Amén.

"Has cimentado tu Iglesia, sobre la roca de los apóstoles para que todos los hombres tuviéramos en ella un signo permanente de tu santidad, y el camino seguro que nos lleva a ti". Prefacio de los apóstoles II.


12: SANTOS NEREO, AQUILEO Y PANCRACIO, mártires, Siglo I

El culto a los santos Nereo y Aquileo es muy antiguo en la Iglesia. Con certeza se remota al siglo IV. Lo único que de ellos se puede decir con verdad, es lo que se recoge de la inscripción que el papa san Dámaso (304?-384), puso en el sepulcro de los santos. El texto completo es conocido por las relaciones de los peregrinos que la leían las catacumbas. Los fragmentos coleccionados por De Rossi en 1874 en las excavaciones del cementerio de Domitila, son suficientes para que tengamos el texto por auténtico, fuera de toda duda.
Santos Nereo y AquileoDe él se deduce que Nereo y Aquileo fueron soldados y que desempeñaban el oficio de verdugos a las órdenes del tirano. Pronto se convirtieron y abandonaron la milicia, despojándose de sus armaduras. Confesaron ser cristianos y recibieron gozosos la palma del martirio.
San Pancracio fue un mártir romano, probablemente durante la Persecución de Diocleciano. Sobre él no se tiene ninguna referencia histórica. La leyenda lo hace natural de Frigia, de noble linaje. A los 14 anos fue a Roma donde lo bautizó el romano pontífice y lo instruyó en la fe cristiana. Arrestado algún tiempo después y habiéndose negado enérgicamente a sacrificar a los ídolos, se le condenó a muerte. De este modo obtuvo la corona del martirio. Una piadosa matrona llamada Octavila, ungió su cadáver y lo sepultó en la Vía Aurelia. Desde 1798 se des-conoce el paradero de su cuerpo: Sobre su tumba levantó el papa Símaco, hacia el año 500, una basílica que llegó a ser iglesia estacional de Roma.

ORACIÓN COLECTA (Común de mártires 2).
Dios todopoderoso y eterno, que concediste el honor y la gracia de morir por Cristo a tus santos mártires Nereo, Aquileo y Pancracio, ven en ayuda de nuestra debilidad, para que podamos dar con nuestra vida, el mismo testimonio de ti que ellos no dudaron en dar con su muerte. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.

"La Iglesia tiene su pensamiento y su corazón fijos en la cruz de Cristo. El Apóstol escribirá: 'Suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia' (Col. 1,24). La Iglesia crecerá desde la cruz como el cuerpo misterioso místico de Cristo, contemplando la cruz.
Es necesario recordar esto aquí, en Roma, donde tantas generaciones han contemplado la cruz de Cristo en los cuerpos inmolados de los mártires que, en los tres primeros siglos, fueron condenados a terribles sufrimientos y a la muerte a causa de la fe.
La Iglesia ha madurado y crecido en el misterio de la cruz de Cristo. La Iglesia ha madura-do y crecido escribiendo su martirologio, uno de los documentos más preciosos de la historia de la salvación del hombre" Juan Pablo II, alocución después de la Misa del domingo de Ramos, 30 de marzo, 1980.


13: APARICIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN EN FÁTIMA.

No se trata aquí de enumerar todos los detalles de las apariciones desde el mes de mayo hasta el de octubre de 1917, sino más bien de analizar el mensaje que los dos niños, Francisco y Jacinta, muertos en olor de santidad, nos han transmitido.
La Iglesia ha aceptado la credibilidad de la revelación privada de Fátima, hecha a los hermanitos Francisco y Jacinta y a su prima Lucía, por su contenido eminentemente evangélico.
La Virgen de FatimaEl 13 de mayo de 1917, la Virgen preguntó a los niños: ¿"Deseáis ofreceros a Dios para soportar todo el sufrimiento que a él le plaza enviaros, como un acto de reparación por los pecados con que a él lo ofenden y para pedir por la conversión de los pecadores?" Los niños aceptaron libremente y cumplieron su promesa.
Niños videntes de FatimaDe parte de sus padres, de sus parientes, del párroco de Fátima, del padre Ferreira y de muchas personas dentro y fuera de la Iglesia, los niños sufrieron toda clase de incomprensiones.
El administrador de Guriem, anticlerical y masón, pisoteando los más elementales derechos humanos, detuvo a los pastorcitos y los encerró en la cárcel del lugar para impedir su encuentro con la Virgen, el 13 de agosto de 1917; amenazó con matarlos, uno por uno, quemándolos vivos en aceite hirviente, si no se retractaban del mensaje recibido. Los niños de 10, 9 y 7 años se mostraron dispuestos a morir antes que negar la verdad de las revelaciones. Ni éste ni los demás enemigos de la Iglesia en Portugal, lograron intimidar a los niños a probar alguna false-dad en sus declaraciones.
El mensaje de penitencia de Fátima fue ampliado y aplicado a la conversión de Rusia, en la visión del 13 de julio de 1917. Los niños, ni siquiera conocían este nombre ni este país, ni mucho menos entendían por qué era necesario orar y hacer especiales penitencias por un empezara, con Lenin y Stalin, uno de los más terribles flagelos para la humanidad, cuya dimen-sión apenas ahora, al fin del siglo XX, podemos captar plenamente.
La Virgen predijo a los 2 niños menores su próxima muerte. En efecto, Francisco murió en abril de 1919 y Jacinta en febrero de 1920, después de una larga enfermedad, ofrecida por la conversión de los pecadores.
Nadie piense, sin embargo, que el mensaje de reparación y penitencia se refiere sólo a Rusia. Si la Virgen encarece la devoción y consagración a su "Corazón Inmaculado", podemos entender que su mensaje se dirige a esos pueblos del mundo occidental que a veces se llaman católicos o cristianos y, precisamente en este siglo, han llegado a una terrible profanación del cuerpo humano por toda clase de vicios, especialmente por la destrucción de la inocente vida humana en el cuerpo de la madre.
Así la sencilla invocación que se puede añadir al fin de cada misterio del santo Rosario: ¡Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva a todas las almas al cielo, particularmente a las más necesitadas de tu misericordia!", se aplica a todo ese mundo alejado de Dios y carente de toda conversión interior.
El 13 de octubre la Virgen se despidió, revelando su nombre: "Soy la Virgen del santo Ro-sario", insistiendo en lo que los sumos pontífices de los últimos siglos y los actuales, siempre nos han seguido pidiendo, es decir: "rezad el Rosario todos los días". Conviene leer y meditar los conceptos, que nos presenta el papa Pablo VI en su última carta sobre la devoción a María ("Marialis Cultus") acerca de la importancia del rezo del Rosario.

ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, por intercesión de la Virgen María, cuya gloriosa memoria estamos celebrando, hacernos dignos de participar, como ella, de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.

"El período juvenil es período privilegiado, aunque no único, para la opción vocacional. Por ello, toda pastoral juvenil debe ser al mismo tiempo pastoral vocacional. Hay que reactivar una intensa acción pastoral que, partiendo de la vocación cristiana en general, de una pastoral juvenil entusiasta, dé a la Iglesia los servidores que necesita . Hay que impulsar, coordinar y ayudar la promoción y maduración de todas las vocaciones, especialmente de las sacerdotales y la de la vida consagrada, dando a esta tarea prioridad efectiva.… Hay que fomentar las campañas de oración a fin de que el pueblo tome conciencia de las necesidades existentes. La vocación es la respuesta de Dios providente a la comunidad orante". Documento de Puebla, nn. 865, 881, 882.



14: SAN MATÍAS, apóstol.

E1 santo tuvo que recorrer al lado de Cristo un largo trayecto. Durante tres años, desde el bautismo en el río Jordán hasta la Ascensión de Cristo, Matías siguió fielmente al Hijo del hombre en sus peregrinaciones de un extremo al otro de Judea, Samaria y Galilea, atento a las palabras del Maestro.
San MatíasMatías no figuraba entre los doce escogidos por el Señor, sino sencillamente era uno más entre sus discípulos. Debido a esto ninguna evangelista nos ha contado nada acerca de su procedencia y de su profesión anterior.
Cuando los Apóstoles, después del suicidio de Judas, lo propusieron, junto con José Barsabas, para completar el colegio apostólico sin lugar a dudas, dieron el mejor testimonio acerca de su santidad.
Los mismos Apóstoles, después de una solemne oración, echaron la suerte sobre ambos, y Dios decidió la elección de Matías.
De esta manera, el antiguo discípulo aceptaba hasta las últimas consecuencias, el encargo misionero del Salvador. Como no se le vuelve a mencionar en las discusiones de Pablo con los apóstoles que se habían quedado en Jerusalén, parece ser que ya para entonces había salido de Palestina para llevar el mensaje de la cruz a pueblos lejanos.
San Matías predicó en Etiopía y, según se dice, murió decapitado.
Clemente de Alejandría nos ha transmitido una corta advertencia del apóstol: "Somete tu cuerpo a través de la mortificación para que el espíritu llegue a ser semejante al del crucificado". Esto sirve aún para todos nosotros.
Se cree que los restos mortales del santo descansan en la abadía de san Matías, en Tréveris (Alemania).

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, tú que llamaste a san Matías a formar parte del grupo de tus Apóstoles, concédenos, por sus méritos, corresponder al don de tu amor para que podamos llegar a compartir la gloria de tus elegidos. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.

"Tal ministerio fue confiado a Pedro y a los demás apóstoles, cuyos sucesores son hoy el romano pontífice y los obispos, a quienes se unen, como colaboradores, los presbíteros y diáconos. Los pastores de la Iglesia no sólo la guían en nombre del Señor. Ejercen también la función de maestros de la verdad y presiden sacerdotalmente el culto divino. El deber de obediencia del pueblo de Dios frente a los pastores que lo conducen, se funda, antes que en consideraciones jurídicas, en el respeto creyente a la presencia sacramental del Señor en ellos. Esta es su realidad objetiva de la fe, independiente de toda consideración personal". Documento de Puebla, n. 259.


15: SAN ISIDRO LABRADOR, 1070-1130

Isidro nació en España, cerca de la ciudad de Madrid. Con su santidad y heroísmo salió del oscuro anonimato que rodea a los humildes hombres del campo. Sencillo labrador, trabajó la tierra de sol a sol durante toda su vida y murió en la pobreza.
San Isidro labradorUna leyenda nos narra que Isidro, muy temprano, solía ir a misa antes de comenzar a arar la tierra y que, mientras tanto, llegaban los ángeles para suplirlo en su labor hasta que terminaba la Eucaristía. Es Ciertamente una bella leyenda; sin embargo, deja en evidencia que el trabajo del campo, entonces como ahora, está regido por la sentencia "Comerás el pan con el sudor de tu frente hasta que vuelvas a la tierra pues de ella fuiste sacado".
El campesino de hoy sabe perfectamente lo que significa esta dependencia y el tener que entregar la ganancia de la ardua labor en manos extrañas. Isidro tuvo que soportar la dureza de este ambiente. Como peón del conde Juan de Vergara, sólo sabía de sus triples debe. res, que fueron callar, trabajar y obedecer. Las tierras de su amo estaban cerca de Madrid, en aquel altiplano pedregoso, sin sombra, árido, quemado por un sol canicular y que en el transcurso de algunos años puede rebajar al ser más activo y convertirlo en una bestia de trabajo. Sabiendo que el cumplimiento fiel a las obligaciones es parte del servicio a Dios, Isidro sirvió a Dios desde el amanecer hasta bien entrada la noche; con todo, logró evitar que su corazón se endureciera en el quehacer cotidiano de las obligaciones. Arando, sembrando y cosechando, sus pensamientos se elevaron con las alondras del cielo, hasta el trono de Dios.
Los teólogos modernos llaman a esto "ejercicio de la presencia de Dios; afirman que el alma, con un poco de práctica, logra dirigir la atención simultáneamente a dos cosas diferentes; el trabajo diario y el pensamiento en Dios presente en todas las cosas. Isidro, como criado del conde español, aprendió este arte y lo ejerció de manera muy particular.
No por eso abandonó sus obligaciones, ni su familia. El contacto directo con Dios le dio a Isidro, que nunca había visitado escuela alguna, aquella apacible serenidad de carácter con la que todo le parecía noble y hermoso. Lo que no pudo saber por los libros, lo aprendió gracias a su vida de oración. Toda su vida fue una unión con el amor de Dios. Labraba la tierra y vivía en suma pobreza como todo siervo, pero no se daba por enterado. Poseedor del amor de Dios se creía rico hasta el despilfarro. Por eso cualquier pobre o vagabundo encontraba lugar en su casa de piedra, bajo las moras, y en la que también los pájaros y los animales del bosque recibían su parte. Una vida así no puede terminar con un tono falso; se extinguió apaciblemente a la edad de 60 años, el 15 de mayo de 1130. Isidro tiene su tumba en la iglesia de san Andrés, en Madrid y ha sido venerado a través de los siglos por todos los pueblos del orbe cristiano.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que en San Isidro Labrador nos has dejado un modelo de sencillez en la vida cristiana, concédenos aprender de el a santificar nuestra vida diaria por medio de la oración y del trabajo. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.

"La tierra es un don de Dios, confiado al hombre desde el principio. Es un don de Dios, dado por un creador amante, como medio de sustentar la vida que él ha creado. Pero la tierra no es sólo don de Dios; es también una responsabilidad del hombre.
El hombre, creado él mismo del polvo de la tierra (Cf. Gén 3, 7) fue constituido como su dueño y señor (Cf. Gén 1, 26). En orden a producir fruto, la tierra iba a depender del genio y la maestría, del sudor y del trabajo de la gente a la que Dios se la iba a confiar. Así fue el deseo de Dios que el alimento que iba a mantener la vida en la tierra fuese a la vez lo 'que es fruto de la tierra y del trabajo del hombre'.
A todos los que sois granjeros y a todos los que os halláis asociados a la producción agrícola os quiero decir esto: la Iglesia tiene en alta estima vuestro trabajo. Cristo mismo mostró su estima por la vida agrícola al describirnos a Dios, su Padre, como 'viñador' (Jn 15,1).
Vosotros cooperáis con el Creador, el 'viñador' , al conservar y nutrir la vida. Vosotros cumplís el mandamiento dado por Dios al principio: 'Henchid la tierra y sometedla' "(Gén 1, 28) Juan Pablo II en Des Moines, EE. UU.., 4 de octubre, 1979.


16: SAN JUAN NEPOMUCENO, 1350-1393

Cuando algún viajero maneja su automóvil con calma fuera de las autopistas de la Europa Central y pasa sobre alguno de los puentes antiguos de los siglos pasados, muchas veces encuentra grabada la figura del santo prelado de Praga, que murió como mártir por obedecer más a Dios que a los hombres.
San Juan NepomucenoJuan nació en el pueblo de Pomuk, en Bohemia, en 1350, como hijo de un juez. A los 20 anos lo encontramos como clérigo en Praga, ya con el título de "notario del tribunal eclesiástico". Por sus conocimientos teológicos y jurídicos, recibió diferentes cargos y honores, hasta llegar a la dignidad de vicario general del arzobispo de Praga en 1389.
Durante los tiempos libres de su delicado cargo, se entregó completamente a los cuidados pastorales de la gente humilde. Conocido por su estilo sencillo de vida, tenía un amor especial a los marginados por el Poder civil. El rey Wenceslao, la corte y muchos nobles, cometían contra ellos innumerables abusos de poder, robos y violencias.
El arzobispo de Praga, Juan de Jenstein, lanzó la excomunión a principios de 1393 contra los culpables. Esto hizo estallar la cólera del rey Wenceslao a tal grado, que todos los prelados de la curia, junto con el arzobispo, tuvieron que huir al convento de los agustinos, en Raudnitz. Amenazados de muerte si no volvían a Praga, fueron recibidos con insultos y burlas por ira-cundo rey. La sed de venganza se lanzó por fin sobre uno: Juan Nepomuceno. Fue detenido y torturado por el mismo rey que quemó sus costados con antorchas encendidas.
Ya moribundo y atadas sus piernas a la cabeza, fue lanzado del puente de Praga al río Moldava. La fecha probable del crimen fue el 16 de mayo de 1393
Como causa principal del asesinato se suponía que nuestro santo, que era confesor de la reina y administrador de sus limosnas, no quiso revelar el secreto de la confesión. Otros autores piensan que soportó tales tormentos para proteger al arzobispo y a sus hermanos sacerdotes. La Iglesia honra su heroico sacrificio, como un anticipo glorioso de la actitud de otros ministros de Dios que tendrían que sucumbir ante el poder civil.
En la moderna Checoslovaquia sufren desde 1948, los obispos, sacerdotes y religiosos, discriminación, persecución y hasta torturas por aquello que: "hay que obedecer más a Dios que a los hombres".

ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que otorgaste a san Juan Nepomuceno valor para morir antes que revelar los secretos de la confesión. concédenos su fortaleza para callar por tu amor cuanto pueda lesionar al prójimo. Por nuestro Señor Jesucristo… Amén.

"Y porque él defendió más que otros los derechos y la legítima libertad de la Iglesia frente a los caprichos del rey Wenceslao IV, se atrajo más que otros la ira del monarca.
Este participó personalmente en su tortura, que le causó la muerte; después lo hizo arrojar desde el puente al río Moldava. Así, sus aguas fueron santificadas por el cuerpo y la sangre del mártir y se convirtieron en su primer sepulcro.
Algún decenio después de la muerte del hombre de Dios, se difundió la voz de que el rey lo había hecho matar por no haber querido violar el secreto de la confesión. Y así, el mártir de la libertad eclesiástica fue venerado también como testigo del sigilo sacramental.
Con razón, mi venerable y querido hermano, tu predecesor, el entonces arzobispo de Praga, el pueblo y después la Iglesia, lo aclamaron santo. Por lo demás, el examen de sus reliquias, hecho por una comisión de expertos en los años 1971-1973, confirmó las torturas sufridas por Juan Nepomuceno, cuyos vestigios permanecen aún como sello en sus huesos, custodiados en Praga como cosa santa y venerable". Juan Pablo II, carta al cardenal Tomasek, arzobispo de Praga, en el 250 aniversario de la canonización de san Juan Nepomuceno.


18: SAN JUAN I, papa y mártir

Nació en la región de Toscana, Italia, y formó parte de los clérigos de Roma. Siendo muy joven, fue nombrado archidiácono y, después de la muerte del pontífice san Hormisdas, en 523, se le eligió para sucederlo. Entonces gobernaba Italia el rey Teodorico, un godo que, a pesar de ser arriano por nacimiento y por convicción, trataba a sus súbditos católicos con relativa tolerancia. Sin embargo, las circunstancias cambiaron, en parte porque el rey estimó como traidoras las relaciones del senado romano con Constantinopla, y en parte también, por las enérgicas medidas tomadas por el emperador bizantino, Justino I, contra los arrianos de oriente.
San Juan I papaLlamado Teodorico por sus correligionarios para que les ayudara, decidió enviar una embajada que negociara con el emperador. Determinó que el papa Juan encabezara la misión. Fue recibido el pontífice en Constantinopla con fervoroso entusiasmo e indujo al emperador a que moderara sus medidas contra los arrianos, puesto que las represalias en Roma se llegarían a sentir inmediatamente.
Con todo, el rey Teodorico llevó a mal las amistosas relaciones entre el papa y el emperador. Así que tan pronto como la misión regresó a Ravena, capital del reino de Teodorico, Juan fue puesto en prisión, el año 526 y, a los pocos días murió debido a los malos tratamientos, probablemente el día 18 de mayo.
Lo poco que se sabe del papa Juan I, se encuentra en el texto y en las notas del "Liber Pontificalis". Su título como mártir ha sido reivindicado por críticos modernos.


ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, fuerza y recompensa de tus mártires, escucha las oraciones de quienes celebramos hoy al papa Juan I y concédenos, por su intercesión, vivir de acuerdo con la fe que él atestiguó con su martirio. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.

"La tradición transmitida por los apóstoles fue recibida de diversas formas y maneras. Por esto, desde los mismos comienzos de la Iglesia fue explicada diversamente en cada sitio por la distinta manera de ser y la diferente forma de vida. Todo esto, además de las causas externas, por falta de mutua comprensión y caridad, dio origen a las separaciones", Concilio Vaticano II, Decreto sobre el Ecumenismo, n. 14.


20: SAN BERNARDINO DE SIENA, presbítero y misionero, 1380 - 1444

En el mismo año de la muerte de santa Catalina de Siena, nacía para la Iglesia una nueva estrella que brilla en el cielo de los santos, como uno de los evangelizadores más grandes que hayan existido. san Bernardino de Siena. Nació en el palacio de una familia noble; a los 6 años de edad perdió a sus padres y quedó huérfano al cuidado de sus tías, en Siena.
San Bernardino de SienaDesde su infancia tuvo una devoción especial por el nombre de Jesús y por la Santísima Virgen, a quien quiso honrar, asociándose a la "Hermandad de la Virgen del Hospital de La Scala".
Durante el año 1400, la peste cobró muchísimas vidas en Siena. Los que tenían alguna posesión en el campo huyeron de la ciudad. Bernardino se quedó y animó a los compañeros de la hermandad a no abandonar a los enfermos en el hospital. Poco faltó para que él mismo sucumbiera al contraer el mal. Después de una larga recuperación, se hizo franciscano de la observancia estricta. A su ingreso, la congregación contaba sólo con 130 frailes; a la muerte del santo, el número se había elevado a 4000.
¡Quien quiera evangelizar tiene que conocer el Evangelio! Diez años pasó meditando la palabra de Dios y rezando en la soledad. En 1417, empezó sus famosas misiones en medio del pueblo, predicando la conversión y las exigencias sociales del Evangelio; sus misiones causaron un profundo impacto en Italia durante el siglo XV. Era una Italia poco católica, llena de odios, de luchas en la vida privada y pública y de continua opresión a los pobres indefensos.
Por el monograma "I. H. S. " del Nombre de Jesús, logró que los poderosos dejaran de oprimir y que el pueblo humilde quemara, después de sus sermones, los naipes, libros pornográficos y vestidos inmorales en grandes hogueras públicas.
Para erradicar el abuso de la usura, el santo fundó en casi todas las ciudades de Italia, una asociación de crédito público, un monte de Piedad para toda clase de emergencias.
Por todas partes fue dejando fundaciones de casas de huérfanos, hospitales para la gente humilde y otras beneficencias que fueron el fruto visible de la conversión del pueblo.
No podían faltar las cruces. por la envidia de algunos clérigos, la curia romana le prohibió estas predicaciones. A pesar de que todas las acusaciones eran falsas, el santo obedeció hasta que el papa Martín V reconoció su inocencia y le ofreció el obispado de Siena. El santo no aceptó aludiendo, con cierta gracia, que ya toda Italia se había convertido en el campo de su acción evangelizadora.
San Bernardino fue un eximio pacificador entre ricos y pobres, entre poderosos que se odiaban a muerte, entre el Papa y el emperador Segismundo y hasta entre católicos y ortodoxos (en el Concilio de Florencia).
La muerte lo llamó en plena actividad evangelizadora: Era la víspera de la fiesta de la Ascensión de 1444. Se dirigía a realizar una gran misión entre los napolitanos. Como él mismo decía: "Voy a predicar a gente petrificada en su fe, como la lava del Vesubio y, a la vez, ardiendo por el fuego infernal de sus vicios".

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que otorgaste a san Bernardino de Siena un profundo amor por tu Hijo y una especial devoción al santo nombre de Jesús, concédenos, por sus méritos, actuar siempre en nuestra vida, movidos por el amor a Jesucristo. El cual vive y reina contigo … Amén.

"Querido san Bernardino! Eneas Silvio Piccolomini, paisano tuyo y papa con el nombre de Pío II, escribió que, a tu muerte, los señores más poderosos de Italia se repartieron tus reliquias.
A los pobres de Siena, que tanto te querían, no les quedó nada de ti. Les dejaron sólo el asno sobre el que montaste en ocasiones, cuando te sentías cansado de tanto viajar en los últimos años de tu vida. Las mujeres de Siena vieron un día pasar al pobre animal, lo pararon, lo esquilaron y se quedaron con aquellos pelos como reliquia.
En vez del asno, yo he esquilado y 'desplumado', echándolo a perder, uno de tus bellísimos sermones. Estas plumas, ¿se las llevará todas el viento? ¿No habrá quizá alguien que recoja alguna?" Juan Pablo I, septiembre, 1972. "Ilustrísimos Señores".


25: SAN BEDA, EL VENERABLE, presbítero y Doctor de la Iglesia, 672-735

El cristianismo llegó relativamente tarde a Inglaterra, a fines del siglo VI, por medio del monje benedictino Agustín, pero su propagación fue rápida y profunda. Al cabo de un siglo, casi todos profesaban la fe católica y cien años más tarde, es decir, durante el siglo VII salió de Inglaterra un formidable equipo de misioneros a los países todavía paganos del norte de Europa; a Holanda, Alemania y al norte de Francia. En la formación de este catolicismo misionero, tuvo una gran contribución el fraile Beda, el cual casi nunca salió de su monasterio de Jarrow, pero, por su erudición, era consejero de reyes, obispos, frailes y sacerdotes.
San Beda el venerableYa desde su entrada en el internado benedictino de Wearmouth, a los 7 años de edad, nuestro santo sentía la alegría de servir a Dios por el culto litúrgico y por los estudios eclesiásticos. El mismo confiesa, en su memoria a través de la observancia de la disciplina monástica: "Siempre ha sido mi deleite aprender, enseñar y escribir". En particular se interesó por la Sagrada Escritura y por la historia eclesiástica. Con paciencia trabajó hasta obtener las mejores y más completas fuentes de información. Para la Biblia estudió todos los escritos de los Padres de la Iglesia y usó, para la interpretación del Antiguo y el Nuevo Testamentos, ante todo el método místico-alegórico. Su "Historia Eclesiástica" de Inglaterra es una obra maestra, que abarca desde la invasión de Julio Cesar 50 anos antes del nacimiento de Cristo hasta la total conversión al cristianismo en su tiempo
Sus libros altamente científicos tenían un primer fin pastoral: formar a los seminaristas y sacerdotes, regalarles amor a Cristo, a la Iglesia y a la propagación de la fe.
Mucha importancia dio Beda a las biografías de los santos de su patria, para que su ejemplo encendiera nuevas vocaciones. A su discípulo, el obispo Egberto de York, le escribía Beda: "No descuides tu obligación de visitar tu diócesis y predicar a todos los pueblos. ¡Si te parece demasiado grande tu diócesis, divídela!" También exhortaba al obispo para que interviniera en contra de la tendencia del pueblo a descuidar el sacramento de la confesión. A los abades les rogaba que no aceptaran demasiados bienes de los ricos ni exponerse a la dependencia de ellos.
Al fin de su vida, tradujo el Evangelio de san Juan al inglés. Antes de su agonía, dictó las últimas palabras. Pidió que se le llevara de su celda al pasillo, para poder morir mirando al Santísimo Sacramento y a sus hermanos en el coro. Murió rezando el Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
El título de "Venerable" le fue otorgado según una costumbre antigua, en el siglo IX, en el Concilio de Aquisgrán. Beda era un gran mediador entre la teología patrística y la escolástica de San Anselmo, san Alberto y santo Tomás. Acerca de sus numerosas obras científicas dijo el santo verbalmente: "Te ruego, buen Jesús, que así como tú me has dado graciosamente de beber con deleite las palabras de tu sabiduría, también me otorgues, misericordiosamente, que un día llegue a ti, la fuente de toda ciencia y pueda comparecer ante tu rostro".
En 1899, el papa León XIII lo declaró Doctor de la Iglesia. Su compatriota, el apóstol de Alemania, San Bonifacio, dijo de él "que era una luz encendida por el mismo Espíritu Santo".

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que has iluminado a tu Iglesia con la sabiduría de san Beda, el Venerable, concédenos, por su intercesión, luz para comprender tu palabra y amor para cumplirla. Por nuestro Señor Jesucristo.. Amén.

"Puesto sobre el pavimento de su celda, se puso a cantar: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Al nombrar al Espíritu Santo, exhaló su último aliento; de este modo pasó (como es de esperar) a la posesión del gozo celestial, él, que había consagrado toda su vida aquí en la tierra a la alabanza divina". Cutberto, carta sobre la muerte de. son Beda, el Venerable.


25: SAN GREGORIO VII, papa, 1020-1085

En el siglo XI, el cuerpo místico de Cristo, su Iglesia, sufría tan profundas heridas que parecían incurables. Eran ante todo, males del clero.
El alto clero: obispos y abades, tenían muchas veces, unidos a su dignidad jerárquica, otros oficios y dignidades de parte de los reyes, convirtiéndose así en nobles con poderes civiles. Por este motivo, los reyes se habían asumido el derecho de influir sobre la elección de los obispos y prelados o simplemente los escogían y obligaban al papa a aceptarlos.
En el bajo clero y, en general, en toda la Iglesia, también se había difundido otro tremendo mal: la venta de oficios y beneficios eclesiásticos por dinero. Así no fueron los más dignos los que ocuparon los puestos importantes para apacentar la grey de Cristo, sino al contrario, muchos indignos, como lo demostraron por su vida secular y viciosa.
En esta forma invadió a la Iglesia el concubinato: sacerdotes que vivían públicamente en contra de sus votos con mujeres e hijos. El papa que tuvo que luchar contra todas estas dificultades y logró restaurar la libertad e integridad de la Iglesia de aquel siglo, fue Gregorio VII.
Una gran influencia ejerció sobre el joven sacerdote Hildebrando la famosa abadía de Cluny, en Francia, donde aquellos santos abades, Odo y Hugo pusieron la semilla para la reforma total de la Iglesia en la Edad Media. El papa León IX se llevó al joven sacerdote a Roma y con el apoyo de aquel papa y de los siguientes sumos pontífices, llegó a los puestos más influyentes de la curia romana de entonces.
Al morir el papa Alejandro II, en 1073, Hildebrando tenía que dirigir como archidiácono los funerales pontificios y preparar la elección del nuevo papa. Espontáneamente, el pueblo, el clero y por fin los cardenales, lo aclamaron como el nuevo papa.
Ya en el 1074, Gregorio VII, como quiso llamarse, prohibió absolutamente la investidura de obispos y abades por parte de los seglares y amenazó con la excomunión a los desobedientes. El rey alemán Enrique IV no hizo caso y nombró arzobispo de Milán a un sujeto de su benevolencia en contra del arzobispo ya nombrado y consagrado por el nuevo Papa.
La excomunión no se hizo esperar contra el rey y los obispos rebeldes con la famosa escena de Canossa, cuando el rey obtuvo la absolución tras una rigurosa penitencia pública frente al palacio del Papa. Durante los últimos 5 años de su vida, tuvo que luchar de nuevo el pontífice contra el césaro-papismo y contra la división dentro de la misma Iglesia.
Gregorio VII se vio obligado a huir de Roma, asaltada por el rey Enrique IV, quien impuso un antipapa. Casi abandonado por todos, murió Gregorio VII en Salerno, el 25 de mayo de 1087.
En 1606 el papa Pablo V lo declaró "santo". El papa Pío X hizo embellecer su tumba en la catedral de Salerno con aquellas palabras históricas del pontífice tan duramente probado: "Amé la justicia y odié la iniquidad, por eso muero en el destierro" (Salmo 44, 7).

ORACIÓN COLECTA
Concede, Señor, a tu Iglesia el valor y el anhelo de justicia que animaron al papa san Gregorio, a fin de que todos nosotros, comprometidos sólo con el Evangelio, nos entreguemos con plena libertad y por amor a ti, al servicio del prójimo. Por nuestro Señor Jesucristo… Amen.

"Y sobre todo el amor es más grande que el pecado, que la debilidad, que la 'vanidad de la creación', más fuerte que la muerte; es amor siempre dispuesto a aliviar y a perdonar, siempre dispuesto a ir al encuentro con el hijo pródigo, siempre a la búsqueda de la 'manifestación de los hijos de Dios', que están llamados a la gloria. Esta revelación del amor es definida también como misericordia, y tal revelación del amor y de la misericordia tiene en la historia del hombre una forma y un nombre: se llama Jesucristo". Juan Pablo II, Redemptor Hominis, n. 8.


25: SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI, Virgen, 1566-1607

Catalina, como se llamaba de niña, era hija de una de las familias más nobles de Florencia, los Pazzi. A los 10 años celebró su primera comunión. Cuando pasaba sus vacaciones fuera de la ciudad daba catecismo a los niños de los campesinos.
Catalina, en contra de la voluntad de sus padres, entró, a los 16 años de edad al convento de las carmelitas Santa María de los Ángeles, en Florencia, atraída particularmente por el hecho de que allí podría comulgar diariamente. En estos tiempos, en los templos parroquiales no se acostumbraba la comunión frecuente. En el convento se le impuso el nombre de María Magdalena.
Al borde de la muerte, le permitieron hacer sus votos perpetuos en el lecho.
Santa María Magdalena de PazzisContaba 18 años cuando empezó a recibir en continuos éxtasis, manifestaciones de lo alto. El tema principal de estos mensajes era el amor de Dios; "El que es todo amor, no es amado por los hombres. Al contrario, el Señor es ofendido por continuos errores, particularmente de las personas consagradas". María Magdalena se ofreció libremente a Dios, para convertirse en holocausto de reparación. El Señor aceptó su oración y le mandó, desde el año de 1585 hasta el de 1590, una gran obscuridad espiritual, desaliento, tristeza, tentaciones diabólicas y vanidad.
Sobre estas increíbles luchas espirituales y las extraordinarias gracias, que recibió después del tiempo de humillación, estamos bien informados porque sus superioras le ordenaron manifestar o escribir, en cuanto fuera posible, sus experiencias interiores. También pusieron a su disposición religiosas hábiles para apuntar lo que oían de la boca de su atribulada hermana y a la vez, iluminada por Dios.
En el archivo del convento, se encuentran cartas dirigidas al Papa y a los más altos prelados de su tiempo, mediante las cuales la religiosa pedía, con instancia y, por la Sangre de Cristo, que se cumpliesen los decretos del Concilio de Trento (1545 hasta 1563).
Podemos juzgar como criterio de veracidad de sus palabras el bajo Concepto que tenía de sí misma: "Creedme, hermanas mías, si la gracia divina no me hubiese traído al claustro, habría terminado en un presidio".
Su vida estuvo tan llena de las más diferentes impresiones místicas, de coloquios con la Santísima Trinidad, con Jesús, de sobrenaturales visiones, milagrosas curaciones y predicciones, bilocaciones, etc., que realmente lo extraordinario se convirtió en lo ordinario para ella.
Como maestra de novicias se entregó, con cariño, a su tarea de maternidad espiritual. Donde podía, siempre ayudaba a las hermanas en los trabajos de la casa.
Los últimos 3 años de su vida fueron una continua agonía, asombrando a los médicos por su larga evolución. A ella se atribuyen las palabras: "En el paraíso ya no se puede sufrir por amor a Dios; por esto, concédeme, Señor, sufrir todavía aquí, sin morirme enseguida ..."
Murió nuestra santa, a los 41 años. El papa Clemente IX la canonizó en el año de 1669 para lograr una pronta renovación de la Iglesia, en el tiempo postconciliar del siglo XVII.


ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que otorgaste a los corazones consagrados a ti el don de la intimidad contigo, concédenos, por intercesión de tu santa virgen María Magdalena de Pazzi, irnos despojando de nuestros afectos egoístas, para que puedas llenarnos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo. . . Amén.

"Ven, Espíritu Santo. Venga la unión del Padre, el beneplácito del Verbo. Tú, Espíritu de verdad, eres el premio de los santos, el refrigerio de las almas, la luz en las tinieblas, la riqueza de los pobres, el tesoro de los que aman, la saciedad de los hambrientos, el consuelo de los peregrinos; en ti, finalmente, se hallan todos los tesoros imaginables.
Ven, tú que, al descender sobre María, hiciste que el Verbo se encarnara y obrara en nosotros, por la gracia, lo que obraste en ella por la gracia y la naturaleza". Santa Mar/a Magdalena de Pazzi, Libro de las Revelaciones e Inteligencias y Libro de la Prueba.


26: SAN FELIPE NERI, 1515-1595

Felipe pasó su juventud en Florencia, ciudad que en aquel tiempo recibía la influencia de la piedad mística de un fray Angélico y del humanismo secular del Renacimiento. Un tío suyo, comerciante de Roma, le propuso que aprendiera contabilidad y dirigiera, más tarde, la administración del negocio.
San Felipe NeriPero un día, Felipe regaló a los pobres todo lo que había ganado y renunció definitivamente a la futura herencia, para peregrinar a Roma donde descubrió, con entusiasmo, los tesoros espirituales de la "Ciudad Eterna" de los mártires.
Visitó las catacumbas y los lugares donde los cristianos de los primeros siglos habían re-gado la tierra con su sangre, como el Coliseo y el Circo Máximo.
La "comunión de los santos" era para él una hermosa realidad y, por eso procuraba estar siempre junto al pueblo sencillo. A los niños y a los enfermos los entretenía con insuperable maestría. Cantaba con ellos y les hablaba de la Buena Nueva con amenidad y gracia. Supo adaptarse a la mentalidad de todos y siempre fue portador de una profunda alegría cristiana.
Desde 1546, reunió a algunos seglares que tomaron el nombre de "Hermanos de la Santísima Trinidad". El Año Santo de 1550, representó para él un continuo servicio en favor de peregrinos y enfermos.
Animado por prelados importantes de la curia romana, Felipe inició los estudios filosóficos y teológicos y fue ordenado a los 36 años. Se convirtió entonces en un verdadero apóstol de la ciudad de Roma.
Cuatro actividades ayudaron a convertir el centro del Renacimiento en una Roma santa: En primer lugar su incansable servicio, prudente y bondadoso en el confesionario, algunas veces hasta doce horas al día. En segundo lugar, su piadosa costumbre de visitar, en peregrina-ción las 7 iglesias principales de Roma. El mismo, con la cruz a cuestas realizaba el recorrido, seguido por centenares y a veces millares de fieles. En tercer lugar, su catequesis personal y sus consejos pastorales a hombres de todos los círculos sociales, incluyendo cardenales y hombres santos y sabios, como san Ignacio, san Carlos Borromeo y san Camilo de Lelis. De aquel apostolado personal surgió "el Oratorio" con sede en la "Iglesia Nueva".
Por último demostró un amor especial por los jóvenes.
Durante sus 60 años de trabajo en Roma siempre tuvo tiempo para ellos. Famoso es un dicho suyo: "Me pueden molestar en lo que quieran, hasta pueden partir leña sobre mis espaldas. Lo importante es que no pequen".
Durante su vida pudo contemplar la coronación, el pontificado y la muerte de 14 sumos pontífices.
No faltaron las calumnias y la envidia clerical en su contra. Tuvo momentos difíciles, cuando le prohibieron las confesiones y las peregrinaciones. Todos los que lo conocían a fon-do, lo llamaron "Felipe el bueno".
A los 80 años de edad, entregó su alma al Señor, el 26 de mayo de 1595, en la fiesta de Corpus Christi.


ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que concediste a san Felipe Neri el don de servirte y de ayudar al prójimo con sencillez y alegría, infunde en nosotros tu Espíritu de amor, para que sepamos vivir alegremente el Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.

"Así pues, hermanos, estad alegres en el Señor, no en el mundo, es decir: alegraos en la verdad, no en la iniquidad; alegraos en la esperanza de la eternidad, no en la flor pasajera de la vanidad. Esta debe ser vuestra alegría; y, en cualquier lugar en que estéis y todo el tiempo que aquí estéis, el Señor está cerca; no os inquietéis por cosa alguna". S. Agustín, Sermón 171, 1-3.5.


27: SAN AGUSTÍN, apóstol de Inglaterra. Murió en 604

En el siglo VII, Inglaterra había llegado a ser la principal nación cristiana de Europa. Ya desde el siglo II el catolicismo se difundía en la Bretaña, por medio de los soldados romanos. Más tarde, Irlanda y Escocia conocieron el Evangelio por los santos misioneros, como san Patricio. En Inglaterra, la evangelización sufrió un tremendo retraso por las continuas invasiones de los pueblos paganos en el siglo V.
San AgustínEl papa Gregorio Magno logró la definitiva consolidación de la fe católica, por medio del fraile benedictino Agustín, enviado directamente desde Roma.
El año de 597, Agustín y otros 40 frailes desembarcaron en Inglaterra. Así empezó la gran misión en una tierra adversa y hostil.
El papa Gregorio le había dado a Agustín un consejo importante para el éxito de la obra misional: No destruir los santuarios paganos; respetar sus costumbres y ritos; purificar las tradiciones ya existentes y atraer, con paciencia, a los paganos a la vida sobrenatural con la riqueza de signos, lugares y cánticos de la liturgia católica.
El rey Etelberto de Kent recibió a los frailes con benevolencia y, después de algunos meses, él mismo aceptó la fe cristiana. Poco a poco se logró la evangelización de toda la isla, superando las muchas dificultades que presentaban los ingleses, aferrados a sus costumbres. Agustín escogió como sede del arzobispado la ciudad de Canterbury.
Nuestro santo tiene el gran mérito de haber promovido una conversión sólida de este pueblo a la fe de Cristo y haber consolidado la unión con la sede apostólica.
Los frailes benedictinos promovieron una verdadera primavera monástica en la Inglaterra del siglo VII. Celosos misioneros, como los frailes Willibrod y Bonifacio, las religiosas Edith y Lioba, surgieron de aquel movimiento y cooperaron después en la evangelización de Europa Central.
Siete años después de su llegada a Inglaterra, murió san Agustín, en el año 604.
La Iglesia conmemora su memoria el 27 de mayo. Canterbury conserva hasta nuestros días, la dignidad de sede del primado de Inglaterra.


ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que por medio de la predicación de san Agustín, quisiste anunciar el Evangelio a los pueblos de Inglaterra, ayúdanos, por su intercesión, a cumplir nuestro compromiso bautismal de darte a conocer con nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo.. . Amén.

"El, para mostrar que el mundo se convierte no por la sabiduría humana, sino por el poder de Dios, eligió como predicadores suyos, para enviarlos al mundo, a unos hombres iletrados; esto es lo que hace también ahora, ya que en Inglaterra ha manifestado su poder valiéndose de unos débiles instrumentos". Cartas de san Gregorio Magno, 9, 36.



31: LA VISITACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA.

Esta fiesta fue primeramente observada por los frailes menores en el siglo XIII y se exten-dió al mundo occidental, desde el año de 1389. En el oriente no se celebra, excepto entre los católicos melquitas, maronitas y entre los cristianos de la India.
Visitación de la Santísima Virgen MaríaAl mismo tiempo que el ángel Gabriel anunció a María la encarnación del Hijo de Dios, le dio la noticia de que su parienta Isabel, estéril y de edad avanzada, tenía en su vientre hacía seis meses un hijo destinado a ser el Precursor del Mesías. María, llena de gracia y animada por el Espíritu Santo, partió sin dilación a visitarla. Llegó a una ciudad de las montañas de Judea. Generalmente se sostiene que es la actual Aín-Karim. Entrando María en casa de Zacarías, es-poso de Isabel, saludó a ésta. Y sucedió que el niño que Isabel llevaba en sus entrañas, saltó de gozo e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis Oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor".
Visitación María, para responderle, pronunció el sublime canto del "Magníficat" que tenemos en el Evangelio y que debemos mirar como el triunfo de la humildad.
María reconoció, en primer lugar, los dones singulares que le fueron concedidos, pero mencionó también los beneficios comunes que Dios, su salvador derramaría sobre la humanidad. Ella sabía que aquel mismo al que reconocía como eterno autor de la salvación había de nacer de su carne, engendrado en el tiempo y habría de ser en una misma y única persona su verdadero Hijo y Señor.
No se atribuye María nada a sus méritos, sino que toda su grandeza la refiere a la libre do-nación de aquél que es por esencia poderoso y grande y que tiene por norma levantar a sus fie-les de su pequeñez y debilidad para hacerlos grandes y fuertes.
Muy acertadamente añade: "Su nombre es santo", para que los que entonces la oían y para todos a los que habían de llegar sus palabras, comprendieran que la fe y el recurso a este nombre habían de procurarles una participación en la santidad eterna y en la verdadera salvación.
En la Iglesia se introdujo la hermosa y saludable costumbre de cantar diariamente este cántico de María en la salmodia de la alabanza vespertina, ya que así, el recuerdo frecuente de la encarnación del Señor enardece la devoción de los fieles y la meditación repetida de los ejemplos de la Madre de Dios, los corrobora en la solidez de la virtud.

ORACIÓN COLECTA
Dios eterno y todopoderoso, que inspiraste a la santísima Virgen, cuando llevaba ya en su seno a tu Hijo el deseo de visitar a santa Isabel, concédenos docilidad a tu Espíritu, a fin de que podamos siempre, con María, reconocer tus beneficios y alabarte por ellos. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.

"Al oír tu saludo el niño saltó de gozo en mi seno"El misterio de la Visitación es un misterio de gozo. Juan el Bautista salta de alegría en el seno de santa Isabel; ésta, llena de alegría por el don de la maternidad, prorrumpe en bendiciones al Señor; María eleva el Magníficat, un himno todo desbordante de la alegría mesiánica.
Pero, ¿cuál es la misteriosa fuente oculta de esta alegría? Es Jesús, a quien María ha concebido por obra del Espíritu Santo, y que comienza ya a derrotar lo que es la raíz del miedo, de la angustia, de la tristeza: el pecado, la esclavitud más humillante para el hombre …
¡Causa nostrae letitiae!, "Causa de nuestra alegría", ruega por nosotros! Enséñanos a saber recoger, en la fe, la paradoja de la alegría cristiana, que nace y florece del dolor, de la renuncia, de la unión con tu Hijo crucificado: haz que nuestra alegría sea siempre auténtica y plena, para poderla comunicar a todos". Juan Pablo II, alocución del 37 de mayo, 1979.

 

Último Sábado del mes: Solemnidad de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús

Si miramos hacia atrás y nos remontamos a una época de hace más de un siglo, podríamos caer en la tentación de pensar que el Padre Chevalier y sus misioneros emplearon un tiempo excesivo en propagar la devoción a Nuestra Señora.

Pudiera uno inclinarse a creer que se había desperdiciado mucho tiempo de "trabajo misionero" en la organización de la Archicofradía de Nuestra Señora del Sagrado Corazón.

Antes de deducir tales conclusiones necesitamos ver las cosas con la perspectiva del siglo XIX. Fue en el ambiente del siglo XIX donde el Padre Chevalier desarrolló su vida espiritual e hizo su trabajo. Era aquella una época de devoción mariana.  "A Jesús por María" rezaba un adagio cristiano que había penetrado en la vida del pueblo, llamándolo a las devociones marianas con una mayor eficacia que lo hubieran hecho doctrinas que hoy se consideran más "teológicas y litúrgicas".  Jesús y Maria aparecían mucho más unidos que ahora en cualquier oración o práctica de piedad.

La idea se abre paso
El Padre Chevalier ha dejado escrito:
"Poco después de que me bautizaran, mi madre me llevó a la iglesia y me consagro a la Virgen Santísima y al Corazón de Jesús. Muchas veces, sobre todo en sus últimos años, a ella le encantaba contarme una y otra vez aquella entrañable escena, que su mente y su corazón revestían de un colorido realmente poético".

Cuando, siendo estudiante, al padre Chevalier se le ocurrió constituir una asociación de seminaristas, le puso el nombre de Caballeros del Sagrado Corazón y de Maria. Al convencerse más tarde de que Dios le pedía la fundación de un grupo de misioneros, comenzó por rezar una novena a Nuestra Señora, en colaboración con uno de sus primeros compañeros, el P. Maugenest. En tal ocasión, ambos hicieron una promesa en el caso de que su oración fuera oída: propagarían la devoción al Corazón de Cristo y harían "por todos los medios posibles que María fuera conocida y amada de una manera especial". Por dos ocasiones, al terminar su novena a la Virgen, obtuvieron otras tantas generosas promesas (económicas) que hicieron posible su obra. Es natural que años más tarde se pudiera decir:  "Nuestra Señora lo ha hecho todo en nuestra congregación".

También resultaba lógico que, al proponerse anunciar a los hombres el amor del Corazón de Cristo e intentar que ellos creyeran y respondieran a ese amor, el Padre Chevalier recurriera a María. Como consecuencia, tanto él como sus compañeros comenzaron a pensar en María y a hablar de María llamándola Nuestra Señora del Sagrado Corazón.

En aquellos tiempos las nuevas advocaciones y las devociones especiales tenían un relieve peculiar y mayor que ahora en la práctica religiosa del pueblo. Por lo mismo no resulta extraño que en los relatos sobre el descubrimiento del nuevo titulo y el e establecimiento de la nueva devoción se deje ver un cierto aire de excitación o ambiente emotivo. Toda nueva devoción necesitaba ser aprobada por la Santa Sede, y a causa de lo mismo, no eran escasos los observadores suspicaces, alerta a posibles desviaciones tanto en lo referente a la doctrina como a la práctica.

El Padre Chevalier se lo sabia de memoria, por experiencia. Así que, antes de lanzar la idea, se lo pensó mucho y rezó mucho.


La primera imagen
Durante el verano de 1857, el Padre Chevalier y sus compañeros, a la hora de un descanso comunitario, discutían planes e ideas sobre la nueva iglesia que estaban construyendo. El fundador preguntó a los demás qué pensaban acerca del título con que debiera venerarse a la Virgen en el futuro santuario. Hubo propuestas varias.

Claro es que él ya estaba decidido o casi decidido, al cabo de sus largas reflexiones.  Habló, pues, de honrar a la Virgen con el título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, explicándolo.  Para él aquel título indicaba que María había sido preferida entre todas las mujeres por el Corazón amante de Dios; que había sido destinada a ser madre de los hombres, para llevarlos al Corazón de su Hijo; que, en fin, era Ella: nuestra poderosa abogada ante el Co-razón de su divino Hijo. La idea estaba clara y era sencilla de comprender. Se entusiasmaron todos.

A principios de 1861, cuando se hacían los preparativos para inaugurar la primera parte de las obras, el Padre Chevalier dispuso que se colocara una vidriera policromada con la imagen de Nuestra Señora del Sagrado Corazón.  Esta primera imagen (igual que la idea misma) fue el resultado de una simple figuración de María y de Cristo. Primero, una imagen de la Inmaculada con las manos extendidas hacia la tierra, significando el río de gracias que nos llegan por medio de Ella. Delante de esta imagen, otra, la de Cristo niño, señalando con la mano izquierda su propio corazón, y con la derecha a su Madre, como diciendo: "Por medio de mi madre se derramarán sobre la tierra los tesoros de mi corazón"-


Expansión Universal
La devoción arraigó inmediatamente. Seguro que no todos apreciaron todo el contenido teológico que le daba el Padre Chevalier A muchos les interesó, más que nada, el "poder de intercesión" de la Virgen que se proclamaba al explicar el nuevo título. Bien. Podría ser el comienzo para entender menos "egoístamente" la devoción e ir descubriendo las insondables riquezas del Corazón de Jesús.

Lo que preocupaba al fundador era remediar la indiferencia religiosa, con cuyo objetivo no había cesado un momento de idear diferentes caminos.  La "archicofradía" era un medio viejo, pero eficaz sobre todo entonces, si se conseguía que los seglares se hicieran socios. Tales asociaciones espirituales tenían una historia muy antigua y de excelentes resultados.

Los Misioneros del Sagrado Corazón estaban convencidos de que extender o propagar la devoción a Nuestra Señora del Sagrado Corazón era un medio efectivo para cumplir su misión de acercar a los hombres al Corazón de Jesús.

Y la difusión de la nueva devoción fue realmente extraordinaria.  Adonde quiera que llegarán los Misioneros del Sagrado Corazón durante los años siguientes, encontraban que la devoción los había precedido.

El fenómeno fue debido, en parte, al jesuita P. Ramiére con sus publicaciones y a que la Compañía de Jesús daba a conocer la devoción en sus actividades apostólicas.

Otra persona que se interesó profundamente fue el arzobispo de Bourges, mostrándose ansioso de que el Padre Chevalier fundara la asociación y redactara sus estatutos. Cuando esto fue un hecho, el arzobispo inscribió su nombre como primer asociado.

Hubo miles de inscripciones, ya desde las primeras semanas. Fue tal el aluvión de las solicitudes, que resultó necesario recurrir a Roma para reunir a todas las asociaciones locales en una archicofradía de ámbito universal.

La popularidad de la devoción a Nuestra Señora del Sagrado Corazón fue uno de los motivos que impulsaron a un cierto número de jóvenes extranjeros a pedir su admisión en la congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón.

                                                          P.E.J.Cuskelly MSC

Oración a nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús, abogada de las causas desesperadas







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