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Santoral del mes de julio

Páginas relacionadas

JULIO

3: SANTO TOMAS, apóstol.
4: NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO
4: SANTA ISABEL DE PORTUGAL, 1271-1336
5: ANTONIO MARÍA ZACARIA, fundador de los Clérigos Regulares de san Pablo, 1502-1539
6: SANTA MARÍA GORETTI, 1890 -1902
10. San Cristóbal, Santo Patrono del Taxista Misionero
11: SAN BENITO DE NURSIA, fundador de la orden de los benedictinos, 480 hasta 543
11: SAN OLIVER PLUNKET, arzobispo y mártir, 1629-1681
13: SAN ENRIQUE, emperador y SANTA CUNEGUNDA, emperatriz, 973-1024
14: SAN CAMILO DE LELIS, fundador de los 'Siervos de los Enfermos', 1550-1614
15: SAN BUENAVENTURA, Doctor de la Iglesia, 1217 -1274
16: NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
17: LAS CARMELITAS DE COMPIEGNE, mártires, 17 de julio de 1794, en París.
18: FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS, fraile dominico l474 - l566
21: SAN LORENZO DE BRÍNDISI, presbítero y Doctor de la Iglesia, 1559-1619
22: SANTA MARÍA MAGDALENA
23: SANTA BRÍGIDA, viuda, fundadora de la orden del Santísimo Salvador, 1303-1373
25: SANTIAGO EL MAYOR, apóstol, 44
26: SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA, padres de la santísima Virgen María.
29: SANTA MARTA DE BETANIA
30: SAN PEDRO CRISÓLOGO, obispo y Doctor de la Iglesia, ¿450?
31: SAN IGNACIO DE LOYOLA, presbítero y fundador de la Compañía de Jesús,1491-1556


JULIO


3: SANTO TOMAS, apóstol.

Tomás, el "incrédulo", podría ser el santo de nuestra época. La escena de desconfianza que nos narra el Evangelio, dio a su nombre un dejo extraño; pero Tomás, de ninguna manera fue un escéptico demasiado precavido o un necio miedoso, como comúnmente se pinta. Vale la pena salvar su honor, puesto que entre los doce apóstoles se destaca como uno de los más autónomos y decididos. Todos los otros trataban de apartar al Hijo del hombre del camino hacia Jerusalén. Temían un atentado por parte de los fariseos. Pero Tomás desechó sus pre-ocupaciones con las palabras audaces, tan grandiosas en su sencillez.- "Vayamos con él para morir con él" (Jn 11, 16).
SANTO TOMAS, apóstolAsí no habla alguien que por puras inhibiciones no logra la fe ni la acción. De nuevo se destacó Tomás cuando Jesús, en la última cena, insinuaba su pronta despedida. Aquello lo conmovió v mientras los demás callaban, él se atrevió a formular la pregunta "Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podremos saber el camino?" Si hubiese sido una pregunta tonta, el salvador no habría dado aquella respuesta formidable; "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre, si no es por mí". (Jn 16, 6).
Y con todo, después de aquellas expresiones de lealtad incondicional hasta la muerte y esos signos inconfundibles de amor y confianza para el Rabí de Nazaret, ¿qué significa aquella duda obstinada de la resurrección del Señor? Si Tomás se niega a aceptar por la fe lo que le narran los apóstoles, no es por desconfiar del poder milagroso del salvador - pues muchas veces fue testigo de él -. Su sospecha se dirige contra los apóstoles, cuya conmoción inmensa le aconseja precaución. No en un hombre de cortesía meliflua, sino de entera franqueza y a sus amigos les decía lo que pensaba. Es comprensible que en aquel momento dudara. desde el punto de vista humano, sobre todo tomando en cuenta que en su alma llevaba aún la pesadilla del viernes sangriento.
Pero Cristo le tomó la palabra y ocho días después, de nuevo Se apareció a sus discípulos y Tomás reconoció su falta. se echó a los pies del Señor y confesó su fe delante de todos con la misma franqueza "¡Señor mío y Dios mío!". Estaba demasiado conmovido para decir más; pero en ese momento fue Tomás el vocero de la humanidad entera que, en el transcurso de toda su historia, no ha encontrado una forma más breve, más humilde y más íntima de confesar su adoración a Dios.
Según los escritos apócrifos del siglo II, Tomás predicó el Evangelio a los hindúes y a los partos y murió en Edesa, donde le clavaron una lanza. Al mismo fue sepultado. Durante mucho tiempo no se dio crédito a esos cuentos legendarios sin verdad histórica; pero al comprobarse la existencia del rey Gundafas, mencionado en las leyendas en el noroeste de la India en tiempos del apóstol, podemos considerar como probable que en sus caminatas apostólicas, Tomás fue a lo largo de la costa de Malabar, penetrando en la India hasta Mailapur, cerca de Madrás, donde murió por su fe. ¿Quién tendría el derecho de criticar y menospreciar a tal hombre? Desde hace mucho que lo veneran como su patrón los agrimensores, arquitectos, albañiles y carpinteros.

ORACIÓN COLECTA
Padre todopoderoso, tú que concediste a santo Tomás reconocer a Cristo como su Señor y su Dios; por intercesión de este apóstol, haznos crecer en la fe, para que creyendo firmemente en tu Hijo Jesucristo, podamos participar de su vida divina. El cual vive y reina contigo... Amén.

"Jesucristo es el camino principal de la Iglesia. El mismo es nuestro camino 'hacia la casa del Padre' y es también el camino hacia cada hombre. En este camino que conduce de Cristo al hombre, en este camino por el que Cristo se une a todo hombre, la Iglesia no puede ser detenida por nadie. Esta es la exigencia del bien temporal y del bien eterno del hombre" Juan Pablo II, Redemptor Hominis, n. 13.


4: NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO
La maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la gracia, desde el momento en que prestó fiel asentimiento, en la anunciación y lo mantuvo al pie de la cruz sin vacilaciones, hasta la consumación perfecta de todos los elegidos.
NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIOMaría santísima, una vez recibida en los cielos, no deja su oficio de corredentora, sino que continúa alcanzándonos, por su múltiple intercesión, los dones necesarios para que nos salvemos.
Por su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que Peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado, hasta que sean llevados a la patria bienaventurada. Por eso Nuestra Señora es invocada con los títulos de abogada, auxiliadora, favorecedora, mediadora. Lo cual se entiende de manera que nada quite ni agregue a la dignidad y eficacia de Jesucristo, nuestro único mediador.
Ninguna creatura puede compararse jamás con el Verbo Encamado, nuestro redentor. Pero así como el sacerdocio de Cristo es participado de varias maneras, tanto por los ministros como por el pueblo fiel, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en formas distintas en las creaturas; así también la Única mediación del salvador no excluye, sino que suscita una múltiple cooperación que participa de la fuente divina.
La Iglesia no duda en atribuir a María un tal oficio subordinado, lo experimenta continua-mente y lo recomienda, para que los fieles, apoyados en esta protección maternal, se unan más íntimamente al mediador y salvador. Con toda razón se le puede dar, entre otros, el título de "refugio de pecadores". De ahí que muchos fieles acudan a María con el título de Nuestra Señora del Refugio.
Para propagar esta invocación, se ha valido la devoción de los cristianos a la representación de Nuestra Señora en una pintura especial.
La imagen de Nuestra Señora del Refugio es una copia hecha en 1709, de la célebre ima-gen de Nuestra Señora de la Encina, que se venera en Poggio Prato (Italia). Fue mandada hacer por el beato Antonio Baldinucci, S. J., para llevarla consigo en sus misiones.
Esta copia infundía grande fervor en las multitudes y ocasionó la conversión de numerosos pecadores, por lo cual comenzó a dársele el título de "Refugio de Pecadores". La fue concedida la coronación pontificia el 4 de julio de 1719. Se conserva actualmente en Frascatí (Italia). En el mismo siglo XVIII se trajeron a México varias copias de esa imagen, que influyeron también aquí' grandemente en las labores apostólicas de los misioneros para la conversión de innumerables pecadores.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno que has con constituido a la santísima Virgen María como refugio y auxilio de los pecadores, concédenos su poderosa ayuda, para que, arrepentidos de nuestros pecados, alcancemos de tu misericordia la eterna felicidad. Por nuestro Señor Jesu-cristo ... Amén.

"Si la conciencia del pecado nos oprime, buscamos instintivamente aquél que tiene el poder de perdonar los pecados (Cf. Cl 5, 24) y lo buscamos por medio de María, cuyos santuarios son lugares de conversión, de penitencia, de reconciliación con Dios.
Ella despierta en nosotros la esperanza de la enmienda y de la perseverancia en el bien, aunque a veces pueda parecer humanamente imposible.
Ella nos permite superar las múltiples 'estructuras de pecado' en las que está envuelta nuestra vida personal, familiar y social. Nos permite obtener la gracia de la verdadera liberación, con esa libertad con la que Cristo ha liberado a todo hombre". Juan Pablo II, homilía en el santuario de nuestra Señora de Zapopan, 30 de enero, 1979.


4: SANTA ISABEL DE PORTUGAL, 1271-1336

Durante la santa Misa, el celebrante invita al pueblo "Daos fraternalmente la paz". Seria fatal si se realizara esta ceremonia sagrada sólo como rito exterior, sin darse cuenta que Cristo exige, con el apretón de la mano, un compromiso que abarca la totalidad de nuestra vida cristiana.
SANTA ISABEL DE PORTUGAL, 1271-1336La reina Isabel de Portugal nos enseña, con su vida, cómo el cristiano debe poner en práctica la bienaventuranza de Cristo: "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios".
La vida con su esposo Dionisio era sumamente difícil. En público tenía cierto prestigio, por sus buenas cualidades de gobernante; pero en su vida privada era un hombre egoísta y vicioso. Continuamente era infiel a su esposa, puesto que tuvo varios hijos naturales aparte de los dos legítimos: Alfonso, que seria el sucesor del padre y Constancia. [sabe! habría podido abandonarlo y volver a su patria, España, por el continuo estado de adulterio del rey; pero pre-firió soportar y pedir su conversión en la asistencia diaria a la santa Misa.
Pronto surgieron las dificultades familiares. Alfonso se lanzó contra su padre, acusándolo de que estaba dando mejor trato a sus hijos ilegítimos que a su propio heredero. Dos veces se levantó en armas contra su padre y la reina logró, las dos veces, con infinita paciencia y delicadeza, restablecer la paz entre padre e hijo. Más tarde, Isabel fue injustamente desterrada del castillo, porque el rey Dionisio empezó a sospechar su propia esposa estaba tramando una conspiración para derrotarlo.
En 1324, le sobrevino al rey Dionisio una larga enfermedad, contraída por su vida licenciosa. Isabel se convirtió entonces en su enfermedad, para asistirle hasta su muerte, en 1325. Tuvo la alegría de ver su conversión.
Después de la muerte de su esposo, quiso ingresar al convento de las clarisas, pero por la prohibición de su confesor, tuvo que desistir de este propósito. En medio de aquel mundo feudal, la reina siguió el ideal de la vida franciscana, ofreciendo sus bienes a muchas instituciones eclesiásticas en beneficio de los niños, ancianos y enfermos.
Al fin de su vida tuvo que intervenir y mediar entre su hijo que ya era el rey de Portugal, y el rey de Castilla, cuñado de Alfonso. Después de esta pacificación, de regreso a Coimbra, enfermó y murió en el camino a la edad de 65 años. Fue canonizada en 1626.

ORACIÓN COLECTA
Padre de la paz y del amor que otorgaste a santa Isabel de Portugal el don admirable de reconciliar a quienes vivían enemistados, concédenos, por su intercesión, el valor de trabajar por la paz entre los hombres para que seamos verdaderos hijos de Dios Por nuestro Señor' Jesucristo, tu Hijo... Amén.

"No sólo conocemos el amor, sino que nosotros mismos comenzamos a amar. Entramos, por así decirlo, en la vía del amor y progresamos en este camino. El amor que nace en nosotros de la Eucaristía, se desarrolla gracias a ella, se profundiza, se refuerza". Juan Pablo II. El Misterio y el Culto de la Eucaristía, n. 5.


5: ANTONIO MARÍA ZACARIA, fundador de los
Clérigos Regulares de san Pablo, 1502-1539


A veces nosotros los católicos podemos tomar ejemplo de los difíciles de otras religiones, que incansablemente predican, explica" la Biblia y promueven la penitencia. Afortunadamente para la verdadera Iglesia de Cristo, nunca faltaron estos hombres generosos, inspirados en las necesidades de la misma.
ANTONIO MARÍA ZACARIA, fundador de los En una de las épocas más difíciles de la historia de la Iglesia, en la primera parte del siglo XVI, en tiempos de la Reforma protestante surgió en el norte de Italia un joven apóstol modelo para nuestros tiempos. Nacido en Cremona en el 1502, de familia noble sintió la vocación de ayudar a sus hermanos como médico. Ganó fácilmente su doctorado en medicina. En me-dio de sus actividades leyó la Biblia y se sintió especialmente atraído por las epístolas de san Pablo. Formó un círculo bíblico con sus amigos y, después de comprender que podría ayudar mejor a sus hermanos como sacerdote, empezó a estudiar la sagrada teología, con la mira de no perseguir ningún beneficio eclesiástico. Después de su ordenación, guiado por el espíritu de san Pablo, organizó comunidades de base en medio del pueblo, para combatir su tremenda ignorancia religiosa.
Para promover la espiritualidad cristocéntrica en el clero, se trasladó a Milán en donde tomó contacto con el oratorio, "eterna sabiduría", una comunidad de vida ascética, que contaba entre sus socios a los futuros sumos pontífices Pío IV y Pío V. En 1530, el padre Zacaria y otros dos sacerdotes fundaron una asociación de clérigos regulares, es decir que aceptaban una regla común de vida y de apostolado, sin hacerse frailes. Aprobada su comunidad por el papa Clemente VII, tomaron el nombre de "Clérigos Regulares de San Pablo" o también "barnabitas", en honor de su primera Iglesia, dedicada a san Bernabé, el compañero de san Pablo. Pre-dicaban en las iglesias y en las calles y en los hospitales, donde encontraban las necesidades del pueblo. Vivían en rigurosa pobreza. Fomentaban los círculos matrimoniales y promovían la fundación de una congregación de religiosas para la asistencia de la juventud femenina descarriada. Una parte importante de su apostolado fue la de fomentar en el pueblo el amor al santísimo sacramento. Hasta el día de hoy conserva la Iglesia una preciosa tradición iniciada por Antonio Zacaria, la adoración de las 40 horas. Otra tradición promovida por él, sigue todavía en las zonas de vida rural: el toque de las campanas todos los viernes a las 3 de la tarde, para recordar la muerte de Cristo.
Extenuado por tantas actividades en favor de los demás, como otro san Pablo, nuestro joven sacerdote murió en los brazos de su madre el año de 1 539. Contaba apenas 37 años. Al entrar san Carlos Borromeo en Milán, en 1565, como nuevo arzobispo, encontró el terreno bien preparado para las reformas del Concilio de Trento. El fuego de amor que había encendido un sólo sacerdote, se habría de propagar a otros sacerdotes, hermanas y seglares.
San Antonio María Zacaria fue canonizado por el papa León XIII en 1897.

ORACIÓN COLECTA
Concédenos Señor, aquel profundo conocimiento de Cristo que otorgaste San Antonio María Zacaria, para que, amándolo como él, sintamos también la urgente necesidad de darlo a conocer a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo,... Amén.

"La adoración a Cristo en este sacramento de amor debe encontrar expresión en diversas formas de devoción eucarística . Plegarias personales ante el Santísimo, horas de adoración, exposiciones breves, prolongadas, anuales (las cuarenta horas, bendiciones eucarísticas, pro-cesiones eucarísticas, Congresos eucarísticos." Juan Pablo II, el Misterio y el culto de la Eucaristía, n.3


6: SANTA MARÍA GORETTI, 1890 -1902

Cuando en el año de 1950, durante la fiesta de san Juan Bautista, la noche caía sobre la ciudad de Roma, una inmensa multitud esperaba el discurso del Santo Padre, Pío XII en la plaza de san Pedro y, ante el impresionante silencio de los fieles, el papa comenzó diciendo: "En esta noche brillante de verano se le acaba de otorgar el honor más elevado de la Iglesia, a una niña sencilla y modesta del pueblo, con una participación de fieles sin precedente, como nunca se había visto en la historia de la Iglesia"
SANTA MARÍA GORETTI, 1890 -1902Era la ceremonia de la canonización de María Goretti.
María creció en medio de una pobreza sobrellevada alegremente, como nosotros, hoy en día ya casi no la podemos imaginar. Su patria chica era Corinaldo, en el territorio italiano de Ascona, donde nació el 16 de octubre de 1890. Allí, a los seis años, estaba arrodillada por primera vez en el confesionario para recibir el sacramento de la confesión. Esta región, sin embargo, no ofrecía seguridad para la numerosa familia del trabajador Luis Goretti, de tal manera que se mudó con los suyos en el año de 1899, a la Campania romana.
Al año siguiente una epidemia de malaria llevaba a la tumba a Luis Goretti. Su esposa, Assunta se hizo cargo del hogar y tuvo que trabajar en el campo como un hombre. La carga de la casa y el cuidado de los hermanos más pequeños recayó, naturalmente, sobre la pequeña "Marietta", quien desde niña aprendió a renunciar sin quejarse.
Ella ofreció por su padre difunto la Primera Comunión que recibió a los once años en la parroquia de Nettuno. Desde entonces tenía que caminar, a menudo, los 11 kms. a lo largo de la asoleada carretera hacia Nettuno, para vender palomas y huevos en el mercado, o para llevar a sus hermanitos a la misa dominical.
Como una madre cuidaba nuestra santa a los pequeños y les pasaba disimuladamente su propio plato con menestra o macarrones cuando los niños hambrientos no quedaban satisfechos.
Su trabajo diario concluía, todas las noches con el rosario rezado en común.
A esta vida tan pobre y tan fiel a sus deberes, llegó un día el tentador, Alejandro Serenelli, un muchacho reservado, de diecinueve años, quien, junto con su padre violento, dado a la bebida, vivía cerca de la casa de los Goretti. Alejandro acostumbraba empapelar su cuarto con estampas inmorales de revistas pornográficas.
Marietta estaba, como lo relata su madre, muy desarrollada para su edad; no cumplía todavía los 12 años, pero como niña que vivía en el campo no era una persona totalmente ignorante acerca de las cosas de la vida.
María trataba de evitar en lo posible un encuentro con el muchacho; pero resultaba una empresa difícil, ya que ella también tenía que ocuparse de la casa y de la ropa de los dos Serenelli, padre e hijo.
Así llegó el 5 de julio de 1902, el día de su cruel martirio. Su madre, Assunta y los vecinos, trabajaban en el campo. Alejandro se aprovechó de la situación. María, como si sospechara sus intenciones se había sentado a la vista de todos en el último peldaño de la escalera exterior de la casa y había acostado junto a ella manera de protección, a la hermana menor que estaba dormida. Cuando el muchacho, a empellones, la llevó dentro de la casa, se vio forzada a elegir entre satisfacer sus impuros deseos o la muerte. Como ofreciera una resistencia desesperada, cayó al suelo mortalmente herida, por catorce puñaladas.
En el hospital de Nettuno, después de comulgar, dijo al arcipreste Dom Signori: "Sí, yo perdono a Alejandro por amor a Jesús y quiero que también él vaya al cielo conmigo". Durante dos largas horas trataron en vano los cirujanos, obligados a trabajar sin anestesia, de salvar la vida de la niña. Sufriendo dolores terribles, torturada por el suplicio de la sed, llamaba María en su delirio a su querido padre difunto.
El domingo, 6 de julio moría, pronunciando antes las palabras:
"La Virgen me espera. Hoy en día, la joven mártir de la pureza descansa en un ataúd de cristal bajo el altar de Santa María de las Gracias, en Nettuno. El Papa Pío XII ha dado testi-monio de ella: "Fue una muchacha valiente y firme. Ella comprendió de qué se trataba y por eso escogió la muerte". Pero esa muerte no era ningún fin; desembocó en la transfiguración y en la victoria de la gracia.
La solemne ceremonia del papa fue presenciada por dos personas importantes en la vida de María Goretti. Adelante, en la primera fila, la madre de la niña declarada "santa" y, en el fon-do, escondido y llorando, el asesino ya convertido interiormente después de haber purgado la Sentencia impuesta por la ley civil.

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, fuerza y alegría de los corazones inocentes, tú que concediste a una niña de doce años, santa María Goretti, valor para antes que ofenderte, concédenos por su interce-sión, un sincero arrepentimiento de nuestros pecados y una diaria fidelidad de tus preceptos . Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.

" . . . ¿Por qué únicamente la mentira y el error, la degradación y la pornografía han de tener derecho a ser propuestas y, por desgracias incluso impuesta con frecuencia por una propaganda mediante los medios de comunicación social, por la tolerancia legal, por el miedo de los buenos y la audacia de los malos? Este modo respetuoso de proponer la verdad de Cristo y de su Reino, más que un derecho es un deber del evangelizador. Y es a la vez un derecho de sus hermanos a recibir a través de él el anuncio de la Buena Nueva de la salvación. Papa Pablo VI "Evangelii Nuntiandi", n. 80.


11: SAN BENITO DE NURSIA, fundador de la orden de los benedictinos, 480 hasta 543

El fundador de la orden de los benedictinos, personaje muy importante para la unidad de Europa, llegó desde muy joven a Roma para estudiar leyes. Terminaba el siglo V, es decir que por entonces se estaba derrumbando el imperio romano por su decadencia interior y el ataque de los jóvenes pueblos invasores del norte y el este de Europa. En la ciudad de Roma se había propagado cierto relajamiento de las costumbres y de las antiguas virtudes cristianas. Benito pronto reconoció que el hecho de estudiar en un ambiente neopagano, encierra el peligro de degenerarse. Por eso, decidió retirarse y encontrar su verdadera vocación, eventualmente como ermitaño. Al darse cuenta de que la huida del mundo no protege del mal, aceptó vivir en una comunidad de frailes.
SAN BENITO DE NURSIA, fundador de la orden de los benedictinos, 480 hasta 543La Iglesia pasaba por una crisis fuerte que afectó también la vida monástica. Benito des-cubrió que hay que evitar dos extremos para servir bien a Dios: el de una vida demasiado individualista y también el otro extremo de una vida comunitaria sin orden, sin votos y sin una disciplina aceptada libremente por amor a Cristo.
Así su espíritu, impregnado todavía por los mejores valores de la cultura romana, formó aquella regla de la "milicia divina" que contiene 73 capítulos y que ordenan la convivencia familiar de los frailes bajo la autoridad del abad, como representante del Señor. La compenetración de contemplación y acción, desarrollan a lo máximo en la persona consagrada la imagen de Dios.
La gran diferencia entre la regla benedictina y el ideal antiguo de la vida monástica del oriente (hasta el día de hoy, si pensamos por ejemplo en los conventos ortodoxos del Monte Athos, en Grecia) es el compromiso de la comunidad benedictina con el mundo y sus valores. El corazón entregado totalmente a Dios y la mano puesta sobre las herramientas para cultivar tierras salvajes, para arar por primera vez en zonas abandonadas, para secar pantanos o para estudiar y lograr conquistas nuevas en el mundo intelectual y artístico todo esto es la regla benedictina que formó, en gran parte, la imagen de la Europa cristiana y salvó, a la vez la auténtica herencia de la cultura romana.
La liturgia celebrada en comunidad, para alabar a Dios con todas las fuerzas del alma, es el primer fin de la vida benedictina (capítulo 43). la permanencia de los frailes en un sólo lugar, hasta la muerte, creó las magníficas abadías, iglesias e institutos de enseñanza, que son famosos hasta hoy. Los aventureros sin espíritu de compromiso, no eran aptos ni aceptados para esta vida monástica.
Cuando los benedictinos volvieron, después de la Segunda Guerra Mundial, a su más antigua abadía, la de Montecassino completamente destruida durante la contienda, pusieron una cruz sobre los escombros con la siguiente inscripción "Ecce labora et noli contristari", que quiere decir "Vamos a trabajar y no nos dejemos dominar por la tristeza". En el símbolo y su inscripción, encontramos el espíritu original del santo, siempre dispuesto a servir a Dios con una entrega alegre y comunitaria. En las actividades de los benedictinos en este siglo hay que mencionar sus centros litúrgicos, sus trabajos bíblicos y ecuménicos. También dieron a la Iglesia una permanente riqueza por sus ejercicios espirituales y últimamente, por la instalación de los "conventos temporales" a los que se invita a hombres y mujeres seglares, casados y sol-teros, a veces agobiados por el mundo moderno, a pasar con los monjes fines de semana o se-manas enteras en encierro monástico.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que nos has dado en san Benito un maestro admirable de vida consagrada a ti, haz que, según sus enseñanzas antepongamos tu amor a todas las cosas y procuremos el bien de los demás antes que el nuestro. Por nuestro Señor Jesucristo,... Amen.

"Dotado de una profunda sensibilidad humana, san Benito en su proyecto de reforma de la sociedad, miró sobre todo al hombre, siguiendo tres líneas directivas:
- el valor del hombre individual, como persona;
- la dignidad del trabajo, entendido como servicio a Dios y a los hermanos;
- la necesidad de la contemplación, o sea, de la oración:
habiendo comprendido que Dios es el absoluto, y que vivimos en el absoluto, el alma de todo debe ser la oración: 'Ut in omnibus glorificetur Deus' (Regla).
Por esto, en síntesis, se puede decir que el mensaje de san Benito es una invitación a la interioridad. El hombre debe ante todo entrar en sí mismo, debe conocerse profundamente, debe descubrir dentro de sí el aliento de Dios y las huellas del absoluto". Juan Pablo II, en Monte-cassino, 18 de mayo, 1979.



11: SAN OLIVER PLUNKET, arzobispo y mártir, 1629-1681

"Mi reino no es de este mundo". Si hubiera alguien digno que pudiera citar estas palabras del Señor como testimonio de la verdad de su enseñanza y de la abnegación de su convicción, éste sería el Dr. Oliver Plunket, arzobispo de Armagh y primado católico de Irlanda.
SAN OLIVER PLUNKET, arzobispo y mártir, 1629-1681Oliver fue educado, desde su juventud, en la devota religiosidad viril, propia de la "isla de los santos". Imposibilitado de poder realizar los estudios teológicos en su patria, se fue a Roma a los dieciséis años; recibió allí las sagradas órdenes y trabajó benéficamente como profesor de teología moral en el Colegio de la Propaganda. El 9 de julio de 1669, fue consagrado arzobispo de Armagh y llegó a su sede en marzo de 1670.
Los siguientes diez años no nos muestran ningún hecho sorprendente, ninguna aparición estrepitosa en público. Sólo el trabajo callado y tesonero del arzobispo Oliver. superando la fatiga, visitaba las parroquias dispersas, sin tener en cuenta los caminos largos y peligrosos. Consolaba a los abatidos, administraba los sacramentos y, cuando una parroquia se encontraba abandonada, enviaba un sacerdote que no temiera la pobreza o la persecución.
Entre sus paisanos, Oliver Plunket se convirtió de nuevo en un completo irlandés. Se sacrificaba por ellos y ellos le agradecían incluyéndolo cada mañana en su oración, antes de comenzar la tarea diaria. Eran agricultores o ganaderos sedentarios, pero ninguno era rebelde. Cualquier idea sobre una conspiración era ajena a su manera de ser; a pesar de eso, el 23 de julio de 1680, se encontró el arzobispo ante el tribunal de Dundalk, debido a la absurda acusación de haber contratado a setenta mil irlandeses católicos para asesinar a todos los protestantes. Uno de los llamados cazadores de sacerdotes, había seguido el rastro del primado cuando asistía al anciano obispo de Meath, durante su agonía. Aquellos cazadores recibían de parte de las autoridades como otros Judas, 10 libras esterlinas por el arresto de un obispo o de un jesuita.
Después de una larga detención en su "querida y cara celda" Dublin, Oliver Plunket fue trasladado a la torre de Londres; se formuló la acusación de "alta traición" la sentencia del jurado fue "culpable".
Se le había negado el término necesario para poder llamar de Irlanda a sus testigos de exoneración de tal manera que él mismo que defender con fuego y pasión y no entregó su nombre honrado sin luchar. Indignado, rechazó la suposición de haber comprado vida libertad por medio de un testimonio falso: "Muy señor mío, morir diez mil veces a robarle a un ser humano injustamente un centavo de sus bienes, o un día de su libertad, o un minuto de su vida".
Cuando, el 11 de julio de 1681, Oliver Plunket fue llevado al cadalso, se detuvo, una vez más, ante la multitud que rodeaba el patíbulo, para pronunciar un discurso maravilloso de defensa; perdonó a sus acusadores y asesinos y rezó, en voz alta, por los miembros de la familia real inglesa. Después dijo el solemne "Miserere" hasta que la soga apagó sus últimas palabras. Su cuerpo fue partido en cuatro partes.
Después de la muerte del arzobispo cesó la gran persecución.

ORACIÓN COLECTA
Padre todopoderoso, que concediste al mártir san Oliver, obispo, pelear el combate de la fe hasta derramar su sangre, te rogamos que su intercesión nos ayude a soportar por tu amor la adversidad y a caminar con valentía hacia ti, fuente de toda vida. Por nuestro Señor Jesucristo. ..Amén.

Aquí, en Drogheda, donde se veneran sus reliquias, quiero evocar a un mártir irlandés, san Oliverio Plunket: tuve la suerte, en efecto, de asistir a su canonización, invitado por mi amigo el cardenal Conway, durante el año santo de 1975, cuando yo era cardenal arzobispo de Cracovia. San Oliverio Plunket, que fue primado de Irlanda durante doce años, es para todos un ejemplo notable del amor de Cristo para con todos Fue, en efecto, el defensor de los oprimidos, el abogado de la justicia, que jamás habría admitido la violencia. Ante los violentos, él repetía las mismas palabras del apóstol Pedro: 'No devolváis mal por mal' (1 Pedro 3, 9). Mártir de la fe, selló con su muerte el mensaje de reconciliación que había predicado durante su vida. No habla ningún rencor en su corazón porque su fuerza estaba en el amor de Jesús, en el amor del buen pastor que da su vida por sus ovejas. Sus últimas palabras fueron palabras de perdón para todos sus enemigos". Juan Pablo II, en Drogheda, Irlanda, 29 de septiembre, 1979.


13: SAN ENRIQUE, emperador y SANTA CUNEGUNDA, emperatriz, 973-1024

Una de las causas de la miseria del mundo es el hecho de que faltan hombres capaces y responsables, como políticos y gobernantes. El mismo Señor afirma en el Evangelio de san Juan, que él sólo es el Buen Pastor y que de los demás hombres no se puede esperar mucho. En san Mateo 20, 25, Cristo dice que los gobernantes de este mundo esclavizan a sus pueblos y los grandes los dominan como dictadores. Sin embargo, no han faltado nunca reyes y gobernantes en la historia que trataran de servir al bien común del pueblo. Hombres que han administrado el poder con responsabilidad, es decir, con la conciencia de que tienen que dar una respuesta sobre el tiempo de su gobierno, al que es el "rey de los reyes".
SAN ENRIQUE, emperador y SANTA CUNEGUNDA, emperatriz, 973-1024La Iglesia honra como santos al emperador Enrique de Alemania y a su esposa Cunegunda. Con razón la emperatriz ha sido también canonizada. Es una verdad bien probada, que las es-posas de los gobernantes influyen decisivamente para el bien o para el mal.
Enrique fue educado por el santo obispo Wolfgang de Regensburgo, que logró abrir su mente a los problemas del mundo y de la Iglesia católica. Comprendió y apoyó la reforma que emprendió el obispo en contra de clérigos y frailes que trataban de enriquecerse.
El año 1002, Enrique de Bavaria fue elegido rey de Alemania. En sus 20 años de gobierno su meta principal fue la de crear una paz duradera en el interior, actuando en contra de gobernantes y príncipes que explotaban a los campesinos. A la vez prestó su ayuda a la Iglesia para la restauración de los conventos benedictinos y la colocación de obispos dignos y misioneros.
Casi todos los años se celebraron sínodos nacionales, a los cuales el mismo asistía, como persona consagrada. El papa Benedicto VIII había puesto sobre las cabezas de Enrique y Cunegunda, personalmente, las coronas de un reino y rezado la liturgia medieval de la consagración de reyes. Innumerables fueron los donativos materiales que regalaron los cristianos reyes a instituciones eclesiásticas y, particularmente a la diócesis misionera de Bamberg, creada por el emperador. Enrique y Cunegunda no tenían hijos, probablemente por una enfermedad renal del rey, de la cual estuvo sufriendo desde el principio de su gobierno. Ambos declararon, en documentos que se conservan, que Cristo debe ser su heredero. La fidelidad del rey a la Iglesia fue recompensada por una visita personal del papa Benedicto VIII, durante las fiestas pascuales del año 1020, para la consagración de la nueva abadía benedictina de San Esteban en Bamberg.
SAN ENRIQUE, emperador y SANTA CUNEGUNDA, emperatriz, 973-1024El papa Eugenio III canonizó al emperador Enrique en 1146. El motivo principal de la inscripción, en el registro de los santos reconocidos, era la piedad personal del rey, su humildad y sus penitencias unidas a una vida matrimonial ejemplar. Después de la muerte del rey, Cunegunda entró como sencilla religiosa en la abadía benedictina de Kaufungen, construida por ella. En la preciosa catedral de Bamberg, regalo de estos santos esposos, descansan sus restos mortales. El papa Inocencio III declaró santa a Cunegunda en 1200. En el calendario litúrgico de Alemania se ordenó que los dos esposos deben ser celebrados juntos.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que otorgaste a san Enrique la abundancia de tu gracia para gobernar con justicia un reino terrenal y buscar con amor el Reino de los cielos, ayúdanos, por su intercesión, a encontrar en el cumplimiento de nuestro deber el, camino para llegar a tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo,... Amén.

"A los laicos pertenece por propia vocación buscar el Reino de Dios tratando y ordenando, según Dios, los asuntos temporales. Viven en el siglo, es decir, en todas y cada una de las actividades y profesiones, así como en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social, con las que su existencia está como entretejida. Allí están llamados por Dios a cumplir su propio cometido, guiándose por el espíritu evangélico, de modo que, igual que la levadura, contribuyan desde dentro a la santificación del mundo y de este modo descubran a Cristo a los demás, brillando, ante todo, con el testimonio de su vida, fe, esperanza y caridad "Con. Vat. II L.G n. 31.


14: SAN CAMILO DE LELIS, fundador de los 'Siervos de los Enfermos', 1550-1614

La vida de Camilo constituye un claro ejemplo de la manera como Dios sabe transformar, con la ayuda humana, una existencia destinada al fracaso en una auténtica floración de virtudes era Camilo: un joven vagabundo y encadenado por el vicio del juego
SAN CAMILO DE LELIS, fundador de los 'Siervos de los Enfermos', 1550-1614Durante 5 años luchó en la armada de Venecia contra los turcos, Pero la inflamación incurable de una pierna lo convirtió en un inválido. Para no morirse de hambre aceptó, a los 25 años de edad, un trabajo arriero de asnos en la construcción del convento de los capuchinos en Manfredonia, en el sur de Italia.
El día de la Candelaria de 1575, se repitió en él la escena bíblica del hijo pródigo. Gracias a las exhortaciones del padre guardián, Camilo, de rodillas, hizo confesión de sus culpas y pidió ser admitido novicio en la orden. Por su enfermedad en la pierna, no pudieron aceptarlo; pero lo ayudaron para que encontrara un puesto, como enfermero, en el Hospital Santiago, para los incurables, en Roma.
Viendo el pésimo trato que los enfermeros, verdaderos mercenarios, daban a los enfermos, san Camilo se propuso atenderlos mejor con el cariño de una madre. Dios le inspiró la idea de ver y tratar a cada enfermo y moribundo como al mismo Cristo.
Camilo, con su espíritu dinámico de soldado, se lanzó a la aventura de Cristo y el año de 1585, alquiló una casa desde donde él y 5 compañeros, salían diariamente a asistir a los enfermos y moribundos, en el barrio humilde de Trastévere.
Convencido íntimamente de que la ayuda más importante debía ser la espiritual, Camilo empezó los estudios teológicos y logró, asistido en su camino por los santos Roberto Belarmino y Felipe Neri, ser admitido para la ordenación sacerdotal cuando ya contaba 34 años.
El papa Gregorio XIV reconoció su congregación "Siervos de los enfermos" como una orden con votos solemnes: Los tres tradicionales y además el cuarto, la ayuda a los enfermos infecciosos y graves. El cumplir con este voto era heroico. Casi todas las ciudades italianas fue-ron, durante aquel tiempo, diezmadas por la peste. La muerte segó las vidas de 223 hermanos de la Congregación en estas epidemias, solamente durante la vida del santo.
Camilo ayudó a vencer las epidemias por la estricta limpieza en sus hospitales, por la sepa-ración de los contaminados y una excelente cooperación con los médicos.
Acercándose el fin de su vida, fundó aún la fraternidad de seglares ayudantes "María, salud de los enfermos". También la devoción a María durante el mes de mayo fue promovida por su iniciativa.
Convencido de que la enfermedad tiene valores profundos para 1a maduración cristiana y para la salvación de los prójimos, dijo una vez; "Si entre nosotros ya no hubiera pobres ni en-fermos, deberíamos viajar hasta el último rincón de la tierra para encontrarlos; tanto nos hace falta".
Murió el 14 de Julio de 1614, en Roma. Al canonizarlo, el papa Benedicto XIV, en 1746, dijo: "Su vida es una nueva escuela de amor" El papa Pío XI lo declaró "patrono del cuidado de los enfermos".

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro que otorgaste a san Camilo de Lelis un amor especial por los enfermos, in-funde en nosotros un gran amor hacía que sepamos reconocerte y servirte en nuestros hermanos y podamos así, en la hora de la muerte, presentarnos ante ti llenos de confianza. Por nuestro Señor Jesucristo,... Amén.

"Sepan también que están unidos de una manera especial con Cristo en sus dolores por la salvación del mundo, todos los que se ven oprimidos por la pobreza, la enfermedad, los achaques y otros muchos sufrimientos, o padecen persecución por la justicia: todos aquellos a quienes el Señor, en su Evangelio, llamó bienaventurados y a quienes: "El Señor . . de toda gracia, que nos llamó a su eterna gloria en Cristo Jesús, después de un poco de sufrimiento, nos perfeccionará él mismo, nos confirmará, nos solidificará ". 1 Pedro 5, 10. Concho Vaticano II, Lumen Gentium, n. 41.


15: SAN BUENAVENTURA, Doctor de la Iglesia, 1217 -1274

Sixto V honró a san Buenaventura con el título de "doctor seráfico", porque sus obras - diez gruesos volúmenes en folio - rezuman y rebozan de un fervoroso amor de Dios y de un sincero afecto para con el hombre.
SAN BUENAVENTURA, Doctor de la Iglesia, 1217 -1274Buenaventura, llamado en el bautismo Juan, era hijo de un médico, apellidado Fidanza y de una piadosa matrona, de nombre Ritela. Nació en Balneoregio, pequeña población de Tos-cana, en Italia, por el año de 1217. En la niñez se salvó de una muerte inminente por la inter-cesión de san Francisco.
En la juventud se distinguió por la agudeza de su ingenio y por la pureza de costumbres. La familia lo envió a estudiar en la Universidad de París, en donde tuvo por maestro a Alejandro de Hales, quien por amor de Cristo renunció a todo bienestar terreno para hacerse franciscano.
El ejemplo de éste y otros maestros que también habían ingresado en la humilde familia de Francisco de Asís, conmovió a nuestro joven, quien, a su vez, resolvió vestir el sayal franciscano (1243) para vivir el ideal seráfico de oración.
Esta fue la vocación de Buenaventura; la de saber convertir todas las ocupaciones, desde las más sencillas hasta las más elevadas, en oración. En aquellos tiempos, florecían los alquimistas que pretendían descubrir la piedra filosofal, a cuyo contacto todo debería convertir en oro. También Buenaventura quiso descubrir una piedra filosofal, material, sino espiritual, a cuyo toque todo se transmutara en oro celestial, es decir, en gracia y amor de Dios y del prójimo. Orientó sus estudios a descubrir esa piedra preciosa y pudo comprobar que ella era oración total y gradual: total, porque ha de abrazar la vida entera: pensamiento, corazón, actividad; y gradual, porque ha de ir elevando poco a poco al cristiano hasta arrobarlo en Dios, levantando a la vez a los prójimos a más nobles niveles.
Buenaventura encontró grandes dificultades para realizar su programa de oración: algunos maestros de la Universidad de París lo desconocieron, como desconocieron también a santo Tomás de Aquino, su contemporáneo. Hubo de intervenir el papa, y, finalmente, la Universidad recibió a Tomás y a Buenaventura como sus legítimos doctores.
Otros maestros universitarios emprendieron un ataque frontal contra las órdenes mendicantes, a las que calificaban de suicidas, por obligar a sus miembros a una pobreza según ellos mortal Buenaventura y Tomás defendieron magistralmente sus respectivas órdenes que victoriosamente presentaron como escuelas auténticas de generosidad y apostolado sin límites.
Entre tanto los franciscanos celebraron capítulo general y eligieron a Buenaventura como superior general de toda la orden. Esta había decaído un tanto después de su vehemente iniciación. El nuevo general se aplico a renovarla y volverla a su fervor primitivo por la práctica sincera honda y decidida de la oración total y gradual. Dio a su orden nuevas constituciones escribió una nueva vida de san Francisco a quien supo presentar como "un hombre hecho oración". Compuso sabios libros y opúsculos para guiar a todos sus hermanos por el camino de la oración que se proyecta en amor de Dios y del hombre.
En 1273 el Papa lo elevó al rango de cardenal y, a él y a otros cardenales les encomendó la concertación del Segundo Concilio de Lyon, de Francia, entre cuyos objetivos estaba el de unir la Iglesia la tina con la griega.
Buenaventura se consagró de lleno a tan noble tarea, sin dejar un punto la oración y haciendo de la misma el instrumento de gracia para lograr las nobles finalidades del Concilio; pero su físico no pudo resistir un ritmo tan intenso de trabajo.
Murió durante la celebración del mismo Concilio, el 14 de julio de ese año de 1274, legándonos el ejemplo de su existencia y su obra teológica, como un testimonio incontrovertible de consagración a la vida de oración.
Con razón, como ya vimos, Sixto V lo proclamó doctor seráfico.

ORACIÓN COLECTA
Te suplicamos, Dios nuestro, que quienes estamos reunidos aquí para celebrar la fiesta de san Buenaventura podamos por su intercesión y a ejemplo suyo, ir profundizando cada día más en tu conocimiento y en tu amor. Por nuestra Señor Jesucristo, ... Amén.

"El presbítero es un hombre de Dios. Sólo puede ser profeta en la medida en que haya hecho la experiencia del Dios vivo. Sólo esta experiencia lo hará portador de una Palabra poderosa para transformar la vida personal y social de los hombres de acuerdo con el designio del Padre". Documento de Puebla, n, 693.

San Buenaventura: Itinerario de la Mente a Dios.. Una Escuela de Oración.

 




16: NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

Las Sagradas Escrituras celebran las bellezas del Carmelo donde el profeta Elías defendió la pureza de la fe de Israel en el Dios vivo (1 Reyes, 18, 19).
En el siglo XII, cuando las Cruzadas llegaron a Tierra Santa, se dice que encontraron una colonia de ermitaños, viviendo en el monte Carmelo. Habían sido reunidos en comunidades por el patriarca de Jerusalén, quien les dio una regla de vida aprobada formalmente por el papa Honorio III, en 1226.
NUESTRA SEÑORA DEL CARMENCuando Palestina cayó en manos de los mahometanos, muchos de los ermitaños huyeron a Europa y se adaptaron al nuevo ambiente. La orden se dedicaba a la vida contemplativa, bajo el patrocinio de la Virgen María. Al lado de la orden primitiva, hay otras congregaciones que se inspiran también en la espiritualidad del Carmelo y se dedican a la vez a la vida activa.
De aquí proviene la célebre advocación mariana, conocida con el nombre de Virgen del Carmelo o Nuestra Señora del Carmen.
La fiesta fue aprobada en 1587 por el papa Sixto V para la orden de los carmelitas y luego se extendió a la Iglesia universal. En Hispanoamérica, el culto a la Virgen del Carmen está muy difundido, debido principalmente al celo apostólico que mostraron los carmelitas en la evangelización de estas naciones.
El escapulario en honor de la Virgen es una de las devociones preferidas.

ORACIÓN COLECTA
Padre todopoderoso, te suplicamos que la santísima Virgen María nos proteja siempre con su maternal intercesión y nos ayude a conocer y amar a tu Hijo Jesucristo. El cual vive y reina ..... Amén.

" La Iglesia , con la evangelización, engendra nuevos hijos. Ese proceso que consiste en transformar desde dentro renovar a la misma humanidad' (EN 18) es un verdadero volver a nacer. En ese parto, que siempre se reitera, María es nuestra Madre. Ella, gloriosa en el cielo, actúa en la tierra. Participando del señorío de Cristo resucitado, con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan (L.G. 62); su gran cuidado es que los cristia-nos tengan vida abundante y lleguen a la madures de la plenitud de Cristo". Documento de Puebla, n. 288.


17: LAS CARMELITAS DE COMPIEGNE, mártires, 17 de julio de 1794, en París.

El pequeño y modesto convento que parecía agazapado en el frondoso bosque de Compiegne, rodeando al castillo, no tenía nada que ver con el esplendor y la pompa de la corte real, entregada a la francachela y a las diversiones a costa de un país explotado. Solamente de lejos oían las monjas, quienes trabajaban y rezaban detrás de las rejas de su rigurosa clausura, el sonido de las trompas de caza y las voces del placer desenfrenado de las rondas; pero, a pesar de eso, ellas fueron arrastradas en la caída de aquella corte, como si hubieran sido cómplices de sus violaciones.
LAS CARMELITAS DE COMPIEGNE, mártires, 17 de julio de 1794, en París.En el mes de agosto del año de 1790, aparecieron por primera vez en el portón del convento los hombres de la Revolución; entraron a la fuerza y pidieron a las monjas, asustadas, en el nombre de los "derechos humanos", que abandonaran aquella "tumba de su libertad", porque afuera las llamaba el mundo. Pero ninguna de ellas abandonó la clausura.
Dos años después, golpearon de nuevo las culatas de fusil contra la puerta. A viva fuerza se echó a las carmelitas a la calle y se declaró su convento propiedad de la nación. Privadas de la bendición de la Comunidad, encontraron refugio en casas de familias que todavía no habían quitado el crucifijo de la pared.
Mientras tanto en el cercano París bailaba la plebe alrededor del patíbulo y cantaba el impetuoso estribillo de la Marsellesa, al ritmo del cuchillo que caía. El rey y la reina, condes y sacerdotes, culpables e inocentes, fueron llevados por cientos a la guillotina. Viendo esta mi-seria, tomó una decisión heroica la superiora de las monjas sin convento y ofreció a Dios su propia vida en sacrificio, si él devolvía la paz a la Iglesia de Francia. Ella formuló un acto de consagración por escrito, como un contrato con el Padre todopoderoso y todas sus hijas lo firmaron.
Dios aceptó su sacrificio. El 22 de junio de 1794 fueron arrestadas y el 13 de julio fueron llevadas a la prisión de París para los reos de estado. A pesar de su debilidad, por un viaje de tres días con las manos amarradas, no estaban por ningún motivo desanimadas. Los muros que nada más habían escuchado maldiciones y gritos hasta entonces, se estremecieron con sus cánticos religiosos. Cuatro días después se reunió la corte de justicia, que condenó a muerte a las dieciséis carmelitas.
Apenas tuvieron tiempo de decir las oraciones para prepararse a bien morir, cuando se oyó en el patio el traqueteo de la carreta que las conduciría al cadalso. Viajaron hasta la barrera de Vincennes, donde esperaba el patíbulo. Más de una hora duró el viaje, porque la plebe marchaba junto a ellas. De repente cesaron las carcajadas y los gritos. Desde la carreta se escuchaba una voz, que se elevaba hacia el cielo, clara y poderosa por encima de las otras. "Salve Regina" Las condenadas a muerte cantaban, cantaban sus cánticos cotidianos del convento, como si estuvieran todavía en casa, en el pequeño claustro junto al parque de Compiegne, despreocupadas por la cercana fatalidad. Ante tal valor, hasta la escoria de las callejuelas de los suburbios, tuvo respeto. En profundo silencio pudieron terminar de cantar su oración las monjas, el Miserere, el Te Deum. Ya para entonces habían llegado al lugar del suplicio. Una monja tras otra se arrodillaba por última vez ante la priora, le pedía su bendición y subía después, sin titubear, las escaleras del patíbulo, mientras que las otras entonaban el "Veni creator" hasta que, en último lugar, la priora ponía la cabeza sobre el tronco, bajo la cuchilla.
Dios no defraudó la confianza de aquellas almas magnánimas, dispuestas al sacrificio. Por la noche del 17 de julio de 1794 ya habían muerto, la más joven de veintitrés años, la mayor de ochenta. Pero todavía no había terminado el mes, cuando cayó también la cabeza de Robespierre. Con él terminó el régimen de terror de los jacobinos. Pío X beatificó solemnemente a las carmelitas de Compiegne; su conmemoración se celebra el 24 de julio.

"Mi bendición especial y mis saludos se dirigen a los monjes y monjas de clausura y contemplativos. Os doy las gracias por lo que habéis hecho por mí con vuestra vida de oración y sacrificio, desde el comienzo de mi ministerio papal. Yo afirmo que el Papa y la Iglesia tienen necesidad de vosotros.
Vosotros estáis sobre todo en esa 'grande, intensa y creciente oración, a la que he hecho una llamada en la Encíclica Redemptor Hominis. La vocación contemplativa nunca ha sido más preciosa e importante, que cuando no lo es en nuestro mundo moderno y sin paz. Que aquí sean llamados a la vida contemplativa muchos muchachos y muchachas irlandesas en este tiempo, en el que el futuro de la Iglesia y de la humanidad depende de la oración'. Juan Pablo I1, discurso en Irlanda, a los sacerdotes, religiosos y religiosas, 01 de octubre, 1979.


18: FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS, fraile dominico l474 - l566

Nació en Sevilla en 1474 (o en fecha posterior, según algunos autores) de Pedro de las Casas e Isabel Sosa.
FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS, fraile dominico l474 - l566Siendo ya clérigo, viajó a América acompañado de su padre en la expedición de Nicolás de Ovando (1502). Ejerció oficio de doctrinero en un repartimiento de indígenas que se le concedió, cerca de Concepción en la isla la Española. Allí le hizo penosa impresión el agotamiento de los indígenas oprimidos por un excesivo trabajo, así como la insensibilidad y corrupción de los funcionarios reales. Esto, unido a la predicación de Fr. Antonio de Montesinos y demás dominicos, despertó su conciencia cristiana y así, en 1514, renunció al repartimiento y se consagró a la defensa del indígena con todas las fuerzas de si carácter apasionado. En 1515 volvió a España para obtener del rey una mejor legislación para el indígena. Por entonces murió Fernando el Católico y Bartolomé presentó una serie de "memorias" para convencer a los consejeros reales del nuevo monarca, Carlos V.
Obtuvo de éste una capitulación para poblar pacíficamente la costa de Paria (1520); pero fracasó en su intento, tanto por la negligencia de los oficiales del rey, como por las inoportunas invasiones de aventureros y otras causas.
Bartolomé de las Casas veía en ello un castigo de Dios por si ambición y. poco después, ingresó a la orden de predicadores (1523).
Habiendo logrado que un encomendero, a la hora de la muerte, pusiera en libertad a sus indígenas, se granjeó la enemistad del sobrino del encomendero y con ella, la de la Audiencia de Santo Domingo. Participó en el sometimiento pacífico del cacique Enriquillo (1534) y, por ese tiempo, intentó pasar a Perú, acompañando al recién instituido obispo Fr. Tomás de Berlanga, pero naufragaron en las costas de Nicaragua. Desde Granada escribió al rey para protestar contra la conquista del Perú y contra la expedición de Rodrigo de Contreras, la cual logró retrasar dos años.
Se fue a misionar a los indígenas de Tezulutlán, en Guatemala Y luego a México y de allí a España (1540), en donde esperó el regreso de Carlos V.
Entretanto escribió la "Brevísima relación de la destrucción de Indias", que publicó más tarde. Las ideas del P Las Casas en parte fueron adoptadas en las "Nuevas Leyes" promulgadas en Barcelona (20 Nov. de 1542): se liquidaba el régimen de encomiendas, se tutelaba el buen trato a los indígenas.
No admitió el obispado de Cuzco que se le ofrecía, pero sí de las Chiapas (1543). En su diócesis fue recibido con júbilo en febrero 1545; pero enseguida tuvo conflictos con los en-comenderos y, lo que era más grave, con sus propios clérigos. El carácter impetuoso de Fray Bartolomé no le sirvió de ayuda en aquella labor episcopal, y así, por bien de todos y aprovechando la convocación a la junta eclesiástica de México, salió definitivamente de su diócesis, después de escasos meses de residencia efectiva.
Renunció al obispado y se fue a España, de donde no volvería más a tierras americanas. Ya de avanzada edad, pero de ninguna manera doblegado su vigor de incansable luchador en defensa del indígena, siguió participando en diversas reuniones, dando a la luz pública sus tratados (Sevilla, 1552), interviniendo en el Consejo como "protector de indígenas".
Escribió a Pío V, su hermano de hábito, para sostener las causas por las que luchó toda su vida.
Murió en Madrid, el 18 de julio de 1566.
Se puede decir que la figura moral de Fr. Bartolomé de las Casas no ha muerto: vuelve a surgir en dondequiera que el espíritu cristiano defiende los derechos conculcados del pobre y desvalido.

"Si queremos tributar un merecido a quienes trasplantaron las semillas de la fe, ese homenaje hay que rendirlo en primer lugar a las órdenes religiosas, que se destacaron, aun a costa de ofrendar sus mártires, en la tarea evangelizadora, sobre todo los religiosos dominicos, franciscanos, agustinos, mercedarios y luego los jesuitas, que hicieron árbol frondoso lo que había brotado de tenues raíces. Y es que el suelo de América estaba preparado por corrientes de espiritualidad propia para recibir la nueva sementera cristiana". Juan Pablo II, homilía en Santo Domingo, 26 de enero, 1979.


21: SAN LORENZO DE BRÍNDISI, presbítero y Doctor de la Iglesia, 1559-1619

Cesare de Rossi nació en la ciudad de Bríndisi, en el seno de una familia acomodada, el día 21 de julio de 1559. Recibió instrucción superior en el colegio de San Marcos, en Venecia y entró a la Orden de los capuchinos en Verona a los 16 años, tomando el nombre de Lorenzo. A partir de entonces, estudió en Padua filosofía y teología.
SAN LORENZO DE BRÍNDISI, presbítero y Doctor de la Iglesia, 1559-1619Lorenzo tenía mucha facilidad para los idiomas. Más tarde predicó en alemán, checo, griego, francés, español y hebreo. En los primeros años de su sacerdocio, trabajó como misionero y predicador en las ciudades italianas; fue "guardián" de su convento en Venecia en 1587, escaló muy pronto los puestos más altos y de mayor responsabilidad entre los capuchinos. Al fin del siglo XVI, fue enviado por el papa Clemente VIII a Alemania, Austria y Checoslovaquia, para que estableciera a los capuchinos como un baluarte contra el luteranismo. Fundó los primeros conventos de Viena, Praga y Goritzia.
El emperador Rodolfo lo mandó como embajador a los principados alemanes, para obtener ayuda en contra de los turcos, cuya potencia en el mar había sido debilitada por el triunfo de Lepanto, pero que aún representaban la potencia militar más grande en tierra. Lorenzo formó parte del ejército cristiano, en calidad de capellán.
En el año de 1601, en la ciudad de Stuhlweissenburg, el predicador supo infundir a los soldados voluntarios cierta confianza en la certeza de su victoria. Así, el pequeño ejército de 18.000 cristianos peleó contra 80,000 paganos.
El mismo Lorenzo cabalgó al frente de este ejército sin otra arma que la cruz en sus manos. A pesar de que fue blanco de los disparos de las armas, su hábito no tenía agujeros ni rasgaduras.
Los turcos perdieron 30,000 hombres, pero como tenían superioridad numérica lanzaron un contraataque pocos días después y de nuevo fueron derrotados. El honor de aquel doble triunfo le fue atribuido al santo, por el general del ejército y por todos los combatientes.
En 1606 Lorenzo fue enviado de nuevo a Alemania. para trabajar por la unidad de los príncipes católicos y por la adhesión de éstos a la "liga católica".
El emperador lo envió a Felipe III de España, para convencerlo de que también formara parte de la liga. Después de haber cumplido satisfactoriamente su misión en España, se le en-comendó la doble tarea de nuncio apostólico y enviado a la corte española.
De 1615 a 1616 Lorenzo negoció la paz entre España y Savoya en los asuntos referentes a los mantuanos. Entonces, en Nápoles le pidieron que fungiera como abogado de la justicia en contra de los oprimidos por Felipe III de España, virrey de Nápoles.
Lorenzo siguió al rey a Lisboa y solucionó con éxito su tarea. Murió allí unos días más tarde, por agotamiento, el 21 de julio de 1619.
El santo fue nombrado "doctor de la Iglesia". Sus obras, en la mayoría sermones en latín, se caracterizan por su estrecho contacto con las Sagradas Escrituras.

ORACIÓN COLECTA
Señor, Dios nuestro, que concediste a san Lorenzo de Bríndisi el espíritu de prudencia y de fortaleza para gloria de tu nombre y salvación de tus hijos, concédenos ese mismo espíritu para conocer nuestra misión en esta vida y la fuerza necesaria para llevarla a cabo. Por nuestro Señor Jesucristo,... Amén

"La palabra de Dios es luz para el entendimiento, fuego para la voluntad, a fin de que el hombre pueda conocer y amar a Dios . . . Es como un martillo que doblega la dureza del corazón obstinado en el vicio, y como una espada que da muerte a todo pecado, en nuestra lucha contra la carne, el mundo y el demonio". San Lorenzo de Bríndisi, sermón cuaresmal 2.


22: SANTA MARÍA MAGDALENA

¿Quién era María Magdalena? ¿Era, como lo confirma casi con seguridad la investigación más reciente, aquella María de Magdala de la cual Jesús expulsó siete espíritus malos y la que, como agradecimiento, le siguió en sus peregrinaciones, estuvo al pie de la cruz en el Gólgota y ayudó a sepultar al Señor?
SANTA MARÍA MAGDALENAMaría de Magdala es aquella que. en la mañana del día de Pascua, corrió sola hacia la tumba, la encontró vacía y fuera de sí por la aflicción, suplicó al supuesto jardinero, que le di-jera dónde habían puesto el cadáver de su Señor . . . Después, el que había tomado por el jar-dinero, se dio a conocer como Cristo, resucitado. Ella misma, como tocada por un rayo, cayó a sus pies, para levantarse luego, llena de júbilo e ir a anunciar a los apóstoles el increíble mensaje.
Desde que San Gregorio el Grande declaró que tres de las mujeres seguían a Jesús, es decir, María de Cleofás, María de Betania, hermana de Lázaro y Marta y aquella otra María, la pecadora pública, eran la misma persona, ni la historia, ni la leyenda, ni la liturgia han podido distinguirlas convenientemente.
En esta forma, María Magdalena quedó como una de las figuras porque llegó a ser testigo y símbolo del increíble amor divino que se legendarias de la Edad Media. Para nosotros, sin embargo, es aún más, inclina piadosamente hacia toda miseria humana.
María Magdalena llegó a ser la discípula más fiel del salvador, la mujer que cuidaba de él durante sus peregrinaciones entre el Líbano y el Mar Muerto. Por él abandonó su casa y su comarca; por el se separó de amistades y parientes y se unió a los rudos apóstoles, pescadores del lago de Genesareth, aceptando todas las inclemencias de los viajes, sirviéndolos a todos con verdadera humildad. Así como el Señor se había mostrado magnánimo con ella, su res-puesta no se queda atrás.
Expulsada de su patria por la primera persecución judía de los cristianos, María Magdalena se fue al sur de Francia y vivió, según se dice, en una cueva cerca de Saint Baume, durante treinta años. A decir verdad, esta descripción es evidentemente una leyenda, pero el arte ha aprovechado este motivo.
Aunque, posiblemente, la penitente no tuvo nada que ver con la histórica María de Magda-la, su figura favoreció fuertemente la veneración a santa María Magdalena en la Edad Media. En el Vézelay francés, cuyos monjes cuidaban de la presunta tumba de la pecadora convertida, se reunieron durante siglos, aquellos peregrinos que se dirigían hasta Santiago de Compostela, Roma y Jerusalén; peregrinos que, a menudo, pagaron esas fatigas con su vida.
Aunque se hayan equivocado en la persona, su fe devota en la misericordia divina que per-dona, la cual relacionaron con el nombre de María Magdalena, los justifica desde nuestro pun-to de vista.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que quisiste que santa María Magdalena fue la primera en recibir de tu Hijo unigénito el encargo de anunciar el gozo de la resurrección. concédenos que, siguiendo su ejemplo, demos a conocer a todos que Cristo vire y nos está esperando a todos en el cielo. El cual vive y reina. . . Amén.

"Deseando encarnarse y entrar en nuestra historia humana, Jesús quiso tener una Madre, María Santísima, y elevó así a la mujer a la cumbre más alta y admirable de la dignidad: Madre de Dios encarnado, Inmaculada, Asunta, Reina del cielo y de la tierra. Por eso, vosotras, mujeres cristianas, debéis anunciar, como María Magdalena y las otras mujeres del Evangelio, debéis testimoniar que Cristo ha resucitado verdaderamente, que él es nuestro verdadero y único consuelo. Tened, pues, cuidado de vuestra vida interior, reservándonos cada día un pequeño oasis de tiempo para meditar y rezar". Juan Pablo II, alocución a las empleadas del hogar, 29 de abril, 1979.




23: SANTA BRÍGIDA, viuda, fundadora de la orden del Santísimo Salvador, 1303-1373

Brígida vino al mundo alrededor del año 1303 en el castillo de Finstad, cerca de Upsala, como séptima hija del gobernador Girger y de su esposa Ingeborg Sigride. Su familia estaba emparentada con los reyes de Suecia.
SANTA BRÍGIDA, viuda, fundadora de la orden del Santísimo Salvador, 1303-1373Un sermón sobre la pasión de Cristo la conmovió profundamente cuando apenas tenía nueve años. Pasó la noche entera llorando y tiritando de frío, arrodillada frente a una imagen del crucificado y creyó oír su voz: "Ven y mira, cómo he sido herido". Llena de horror, exclamó ella: "Señor mío, ¿quién te ha hecho esto?" Y entonces recibió la respuesta: "Eso lo han hecho todos aquéllos que me abandonan a mi y desprecian mi amor".
A pesar de su corta edad, tenía apenas 8 años, en cumplimiento del deseo de su padre, se casó con el conde Ulf Gudmarsson. En seguida manifestó la madurez de su formación: Administraba el extenso castillo de manera ejemplar, educó concienzudamente a sus cuatro hijos e hijas, en la misma sólida religiosidad que ella había recibido. Compartía con su esposo Ulf, un caballero sin tacha, su fe viva y sus costumbres severas. Siendo miembros de la tercera orden franciscana, rezaban, ayunaban y hacían penitencia juntos. Siempre de acuerdo, construían hospitales y en su mesa les daban de comer a doce pobres. Juntos leían la Biblia en la nueva traducción al sueco de su confesor, Mateo Von Linköping.
Ulf Gudmarsson llegó a ser miembro del Consejo del reino. propietario de minas y de fundiciones, consejero del rey. Brígida también sirvió, durante varios años. como primera dama de la reina Blanca en la corte real sueca; pero en la misma medida que crecía su fama y su riqueza, más atención prestaban a sus responsabilidades ante los hombres y ante Dios.
Cuando sus hijos no necesitaron de sus cuidados directos, los dos esposos peregrinaron hacia los santuarios más famosos de Europa, como Santiago de Compostela, Colonia, las tumbas de Santa Marta y la de María Magdalena, en Francia.
Al regreso de aquellas peregrinaciones y con el consentimiento de Brígida, Ulf prometió retirarse al monasterio cisterciense de Alvastra. Cumplió su promesa y a su muerte, cuatro años después, fue sepultado con su hábito.
Brígida en la madurez de su vida, decidió conservar su viudez repartir sus bienes, reservándose lo más indispensable y se fue a vivir cerca de la tumba de su esposo, en una construcción contigua al monasterio.
Allí, en plena posesión de sus facultades, recibió las primeras revelaciones de Cristo, que duraron hasta su muerte.
Le fue manifestado el pasado y el futuro de su pueblo; las desgracias que iba a sufrir la Iglesia; tuvo revelaciones sobre la vocación religiosa en general y también sobre el futuro de su congregación en Suecia.
El Señor le ordenó ir a Roma, donde vería al papa y al emperador, para recibir de ellos la aprobación de su orden. Obedeció sin titubear.
¡Pero en qué estado tan lamentable encontró la Ciudad Eterna! Las manadas de cabras dentro de los templos. El papa vivía en Aviñón, las familias nobles de los Orsini y de los Colonna, luchaban a muerte; los robos y los asesinatos estaban a la orden del día.
Brígida, como todos los habitantes, sufrió terriblemente al contemplar aquellas profanaciones y atrocidades en la cuna del cristianismo, mientras que ella, pobre como una monja, trataba de poner en práctica la regla que el salvador le había inspirado. Por estas razones, mientras oraba en las tumbas de los apóstoles y mártires, Dios le inspiró el acto de enviar al papa Clemente VI la orden expresa de regresar a Roma. Los mensajes se sucedían unos a otros, pero sin lograr su objetivo.
Otro sumo pontífice, el papa Urbano V, trasladó la sede del gobierno eclesiástico nueva-mente a Roma y bendijo la fundación de la orden de santa Brígida. Sin embargo, en medio del dolor de la santa y de los católicos en general, tres años después, el papa regresaba a Aviñón. Ya no pudo Brígida presenciar el regreso definitivo de los papas a Roma. Una vidente distinta, Catalina de Siena. fue escogida para coronar esta unión.
Durante la gran peste que diezmó la población de Italia, la mujer fuerte del norte ayudó con entereza; sin ningún temor, se introdujo en las barracas marcadas por la muerte. Dios bendijo tanto heroísmo con muchos milagros.
Durante el año de jubileo de 1350, se preocupó nuestra santa. sobre todo, de los peregrinos suecos, quienes sin recursos llegaban exhaustos a la basílica de san Pedro.
En la patria lejana, mientras tanto, crecía el convento de Wadstena. La fundadora nunca lo llegó a ver terminado. En la madrugada del 23 de julio de 1373 se despidió de este mundo para pertenecer enteramente a Cristo, con el cual se había comprometido místicamente.

ORACIÓN COLECTA
Señor, Dios nuestro, que revelaste a santa Brígida la sabiduría de la cruz en la meditación de la pasión de tu Hijo, concédenos por su intercesión saber encontrar a Cristo en nuestras cruces diarias. Para compartir con él su gloría en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, Amén.

"Gloria a ti, mi Señor Jesucristo, por las burlas que soportaste cuando fuiste revestido de púrpura y coronado con punzantes espinas, cuando aguantaste, con una paciencia inagotable. que fuera escupida tu faz gloriosa, que te taparan los ojos y que unas manos brutales golpearan sin piedad tu mejilla y tu cuello". Oraciones atribuidas a santa Brígida.


25: SANTIAGO EL MAYOR, apóstol, 44

¿Quién lo conoce y no acepta como a un amigo a este hombre original, con músculos de hierro y espíritu cándido, fiel y sincero, como el alma de un niño? No es de asombrarse que haya sido el santo por excelencia del pueblo durante la Edad Media y que la gente haya peregrinado con fervor a Santiago de Compostela.
SANTIAGO EL MAYOR, apóstol, 44Santiago el Mayor no reflexionó mucho cuando el rabí de Nazaret se acercó a su lancha y le dio la orden decisiva: "Sígueme".
Durante tres años acompañó al Señor, junto con su hermano Juan y su madre Salomé; presenció asombrado los milagros que Jesús realizaba; fue testigo de su transfiguración en el Tabor y escuchó la voz del Padre que salía de las nubes, como antes había escuchado las parábolas y predicaciones de su Maestro. El amaba al Señor de tal manera, que deseaba ardientemente que cayera fuego del cielo sobre los samaritanos que no quisieron recibirlo; pero su amor no estaba iluminado, como tampoco lo estaba su espíritu.
Santiago, aun cuando lo adoctrinaba el mismo Hijo de Dios, seguía siendo un hombre de buen corazón, iracundo, pero sin falsedad. El salvador los llamó a él y a su hermano, significativamente, "los hijos del trueno"; pero este apodo no era negativo sino más bien un signo de su afecto hacia ellos. ¡Cuántas veces no escuchamos en el Evangelio:
"El llevó a Pedro, Santiago y Juan consigo ... "! Fueron también aquellos tres quienes lo acompañaron al jardín de Getsemaní, la víspera de su pasión. Querían velar junto con él; pero tampoco en esta ocasión pudieron liberarse de su lastre terreno de debilidad, egoísmo y conceptos materiales. Se durmieron profundamente y por eso los sorprendieron los sucesos de aquella noche en el monte de los Olivos y luego, los martillazos en el Gólgota. Solamente el Espíritu Santo, en la fiesta de Pentecostés, les revelará la transcendencia y universalidad de su misión.
El odio de los judíos en contra de Santiago es la garantía más segura de que él, con el ímpetu ferviente propio de su carácter, haya predicado a Cristo en Judea y Samaria con valor y éxito apostólico.
En las fiestas pascuales del año 44, Herodes Agripa lo mandó arrestar para darles gusto a los judíos y lo mandó decapitar sin juicio alguno.
Según la memoria del pueblo, Santiago se vistió con el traje del Peregrino, con el abrigo amplio, el sombrero de concha, el bastón y la bolsa de viaje. Así lo vio y lo veneró la Edad Media. A nosotros, sin embargo, nos parece que su memoria está unida con el cáliz del Señor.
¿Podéis beber el cáliz que yo tengo que beber. -- ?" (Mt 20, 22).
Santiago fue el primero de los apóstoles que compartió el cáliz del Señor.

ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que Santiago fuera el primero de entre los apóstoles en derramar su sangre por el Evangelio, fortalece a tu Iglesia con el testimonio de su martirio y defiéndela con su valiosa protección. Por nuestro Señor Jesucristo,... Amén.

"Pero fijémonos cómo la manera de interrogar del Señor equivale a una exhortación y a un aliciente. No dice: '¿Podéis soportar la muerte? ¿Sois capaces de derramar vuestra sangre?'; sino que sus palabras son: '¿Podéis beber el cáliz?' Y, para animarlos a ello, añade: 'Que yo tengo que beber'; de este modo, la consideración de que se trata del mismo cáliz que ha de be-ber el Señor habla de estimularlos a una respuesta más generosa. Y a su pasión le da el nombre de 'bautismo', para significar con ello que sus sufrimientos hablan de ser causa de una gran purificación para todo el mundo". San Juan Crisóstomo, homilías sobre el Evangelio de san Mateo.


26: SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA, padres de la santísima Virgen María.

Desde el siglo II arranca una tradición que atribuye los nombres de Joaquín y Ana a los padres de la santísima Virgen María. En el siglo VI, el culto a santa Ana se introdujo en la Iglesia oriental. En el siglo X pasó a la Iglesia occidental. El culto a san Joaquín fue más reciente. Las virtudes de estos dos esposos, se nos manifiestan por su fruto, tal como nos lo dice el Señor: "Un árbol bueno no puede producir frutos malos . . . Por sus frutos los conoceréis" (Mt 7, 20). El fruto de estos dos santos fue superior a la ley natural, pues engendraron para el mundo a la Inmaculada Madre de Dios y Reina de los Ángeles.
SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA, padres de la santísima Virgen MaríaLos datos sobre la vida de san Joaquín y de santa Ana, se nos narran en ciertos libros apócrifos. Algunos de ellos se podrían aceptar como verídicos, ya que representan una respetable tradición. En la imposibilidad de discernir con certeza cuáles sean éstos, reflexionaremos sobre hechos que nos den fe, repasando algo de lo que hacía una buena familia judía con respecto a la educación de sus hijos. Joaquín y Ana tuvieron mucho que ver en la instrucción de María durante su niñez y su juventud.
Nada era más importante para las familias judías que la enseñanza de la Tora, o de los cinco primeros libros de la Biblia. La transmisión de los principios religiosos y éticos, se fundaba en el mandamiento bíblico: "Ten cuidado y guárdate bien, no vayas a olvidarte de estas cosas que tus ojos han visto ni dejes que se aparten de tu corazón en todos los días de tu vida; enséñalas, por el contrario, a tus hijos y los hijos de tus hijos". (Deut 4, 9).
En los tiempos bíblicos, los niños recibían su educación práctica y religiosa directamente de sus padres. Después, la sinagoga vino a ser no sólo casa de oración, sino casa de estudios para los adultos y quizá también para los niños.
Por regla general, las niñas estaban excluidas de aquella educación especial. Su formación práctica la recibían de sus padres, aunque hubo numerosas mujeres judías que adquirieron un alto nivel de conocimientos.
El espíritu de unión de la familia estaba muy desarrollado. Su influencia en la vida pública era muy grande. Corona de los ancianos eran los hijos. Al padre que engendraba un hijo in-sensato, se le consideraba desgraciado para toda la vida.
Las bendiciones de la familia judía, que los padres trasmitían a sus hijos, se resumían en el párrafo del Deuteronomio: "Bendito serás en la ciudad y bendito en el campo. Bendito será el fruto de tus entrañas y el producto de tu suelo... Bendito cuando entres y cuando salgas... Yahvé hará de ti un pueblo consagrado a él, como te lo ha jurado, si tú guardas los mandamientos de Yahvé, tu Dios y sigues sus caminos". (Deut 28, 3). Y en el Levítico: "Estableceré mi morada en medio de vosotros y no os rechazaré. Me pasearé en medio de vosotros; yo seré para vosotros un Dios y vosotros seréis para mí, un pueblo" (Lv 26, 3).
La liturgia nos habla de san Joaquín y Santa Ana con estas palabras "Oh bienaventurados esposos que os esforzasteis en vivir siempre de una manera agradable a Dios y digna de la que tuvo en vosotros su origen. Con vuestra conducta os hicisteis merecedores de ofrecer al mundo la joya de la virginidad, quien, de un modo admirable y excepcional fue siempre Virgen en su mente, en su alma y en su cuerpo".

ORACIÓN COLECTA
Dios de nuestros padres, que concediste a San Joaquín y a santa Ana el privilegio de ser los padres de María, la madre del Salvador, ayúdanos, por su intercesión, alcanzar la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.


"El hombre no puede vivir sin amor. El permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente. Por esto precisamente. Cristo redentor, como se ha dicho anteriormente, revela plenamente el hombre al mismo hombre". Juan Pablo II, Redemptor Hominis, n. 10.


29: SANTA MARTA DE BETANIA

Cualquiera que lea los relatos de San Lucas y san Juan acerca de los tres hermanos que vivían en Betania, conoce los rasgos esenciales de Marta.
Su casa estaba situada a unos 4 kms. de Jerusalén y, siempre que el Hijo del hombre se acercaba a la ruidosa capital, durante sus peregrinaciones, acostumbraba hospedarse en la tranquila casa de Betania.
SANTA MARTA DE BETANIACristo amaba a aquellos tres hermanos: Lázaro, María y Marta; puesto que con su rectitud, su armonía fraternal y su piedad, vivían los principios que él predicaba.
María, la hermana menor, según nos narra san Lucas, era una mujer tranquila, amante de escuchar las palabras del divino Maestro; Marta cuidaba la administración del hogar. Estaba acostumbrada al servicio callado que no esperaba agradecimiento ni recompensa. Sin embargo, ella también hubiera preferido, al igual que María, estar sentada a los pies del Maestro, pen-diente de sus palabras, en lugar de trabajar en la cocina y en el sótano. Es comprensible que un día se haya dejado llevar por su temperamento y se haya quejado ante el salvador por la actitud de su hermana. Nuestro Señor, empero, conocedor de las profundidades del corazón, no le dio totalmente la razón en su respuesta:
"Marta, Marta, una sola cosa es necesaria.. . María ha escogido la mejor parte" (5. Lucas 10,4142).
Marta comprendió muy bien la advertencia. Lo prueba el hecho de que estando su hermano Lázaro enfermo, no confió en los médicos ni en sus medicinas, sino que mandó llamar a Jesús.
El Maestro puso a dura prueba su confianza y la de su hermana. Lázaro ya estaba en la tumba cuando él, finalmente, llegó a Betania Marta acudió a su encuentro. A pesar de que sus esperanzas se habían desvanecido por la ausencia del Maestro, pronunció aquella solemne confesión en el poder mesiánico de Cristo: "Yo creo que tú eres el Hijo de Dios". (san Juan 11, 27).
Esta fe la agiganta y la hace digna de ver uno de los prodigios más espectaculares en la vi-da de Cristo.- la resurrección de un cadáver en plena descomposición.
Otra vez, poco antes de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén" tuvo Marta la oportunidad de servirle. Durante los días de la Pasión Marta no se encontraba cerca de Cristo como las otras mujeres piadosas que lo habían seguido desde Galilea. Su lugar estaba en Betania, lejos del Maestro, porque los fariseos atentaban contra la vida de su hermano, el resucitado.
Hasta aquí tenemos los datos precisos de los evangelistas.
Las manos de Marta no descansan ni siquiera en la muerte; es la patrona de todas aquellas mujeres que, como ella, pasan su vida junto a la estufa, junto al lavadero y tienen muy poco tiempo para la oración y la meditación; pero comienzan y terminan su jornada en el nombre de Dios, realizando un verdadero servicio a la comunidad, es decir hacen verdadera oración y actos de culto a Dios.
¡Santa Marta, patrona de las amas de casa, ruega por ellas!


ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que concediste a santa Marta el privilegio de hospedar y servir a tu Hijo, Jesucristo, concédenos, por su intercesión, no cerrar nunca nuestras puertas a los que nos necesitan, y ser recibidos por ti en la casa del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo,... Amén.


"Marta lo hospedó . . - Era una sirvienta que hospedaba a su Señor; una enferma, al Salva-dor; una creatura, al Creador. Le dio hospedaje para alimentar corporalmente a aquél que la había de alimentar con su Espíritu . Que nadie de vosotros diga: Dichosos los que pudieron hospedar al Señor en su propia casa'. No te sepa mal no te quejes por haber nacido en un tiempo en que ya no puedes ver al Señor en carne y hueso; esto no te priva de aquel honor, ya que el mismo Señor afirma: 'Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes herma-nos, conmigo lo hicisteis' "San Agustín, sermón 103.



30: SAN PEDRO CRISÓLOGO, obispo y Doctor de la Iglesia, ¿450?

El apelativo de "Crisólogo" significa "palabra de oro". Se le dio este nombre por la fogosidad de su oratoria. Dicen que a veces perdía el sentido en el fervor de sus sermones. Por éstos, la Iglesia declaró "Doctor" en el año de 1729. Los detalles de su "vida entran en la leyenda. Lo poco cierto que se puede decir de él, es lo siguiente: Que nació alrededor del año 380 en Imola de la región de Emilia, Italia, y que formaba parte del clero de la población.

SAN PEDRO CRISÓLOGO, obispo y Doctor de la Iglesia, ¿450?El año 424 fue elegido obispo de Ravena e instruyó a su grey, de la que era pastor celosísimo, con abundantes sermones y escritos. Gozó del favor del emperador Valentiniano III y de su madre, Galla Plácida, lo mismo que de los papas Sixto y León Magno. El fruto de sus trabajos fue la to-tal extirpación de los restos del paganismo, todavía latente por entonces. Murió en Imola, el 2 de diciembre, probablemente el año 450.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que hiciste de san Pedro Crisólogo un predicador insigne del misterio de la encarnación, por intercesión suya, ayúdanos a comprender cada vez más el amor de nuestro Salvador y a corresponder a él con nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo,... Amén

¡Oh inaudita riqueza del sacerdocio cristiano: el hombre es, a la vez, sacerdote y víctima! El cristiano ya no tiene que buscar fuera de sí la ofrenda que debe inmolar a Dios: lleva consigo y en sí mismo lo que va a sacrificar a Dios. Tanto la víctima como el sacerdote permanecen intactos: la víctima sacrificada sigue viviendo y el sacerdote que presenta el sacrificio no podría matar esta víctima.
Misterioso sacrificio en que el cuerpo es ofrecido sin inmolación del cuerpo, y la sangre se ofrece sin derramamiento de sangre. 'Por la misericordia de Dios, dice, os suplico que os ofrezcáis vosotros mismos, como sacrificio vivo' ". San Pedro Crisólogo, sermón 108.


31: SAN IGNACIO DE LOYOLA, presbítero y fundador de la Compañía de Jesús,1491-1556

Iñigo, llamado después Ignacio, fue hijo de Don Beltrán, señor de Oñaz y Loyola, y de Dña. Marina Sáenz de Licona y Balda. Nació en el castillo de Loyola, Azpeitia, de las provincias vascongadas, probablemente el año de 1491. Fue el menor de once hermanos. Sirvió como paje del rey católico de España y después se inscribió en la milicia. En ella observaba una vida "de soldado desgarrado", según lo dice su autobiografía. En el sitio de Pamplona por los franceses, una batalla de artillería le destrozó una pierna, el día 20 de mayo de 1521. Por la lectura fortuita de la vida de Cristo y de los santos, se sintió movido a cambiar de conducta. Una vez convaleciente de sus heridas dirigió al santuario mariano de Montserrat. En un pilar inmediato , altar de la Virgen colgó su espada- pasó toda la noche en vela y oración dio sus ricos vestidos a un mendigo y, cubierto de sayal, se encaminó Manresa.

SAN IGNACIO DE LOYOLA, presbítero y fundador de la Compañía de Jesús,1491-1556 Por espacio de un año vivió en una cueva cercana a la población, pidiendo limosna y haciendo terrible penitencia. Allí escribió el famoso librito de los Ejercicios Espirituales, aprobado por muchos romanos pontífices y también experimentó diversos caminos de misticismo y oración. Visitó después los santos lugares de Palestina, para satisfacer su devoción.
Con el fin de ser más útil en la ayuda de las almas de sus prójimos, decidió, en 1524, emprender los estudios literarios y, a la edad de treinta y tres años asistió a las clases de gramática latina, mezclado con los niños de Barcelona. Después continuó sus estudios en la Universidad de Alcalá, donde fue delatado a la Inquisición y sufrió muchas persecuciones, debido a su celo por las almas. De allí se trasladó a Salamanca y luego a París, a donde llegó el año de 1528.
En 1534, Ignacio obtuvo el grado de maestro en artes. Seis estudiantes de teología, Pedro Fabro, saboyano, Francisco Xavier, navarro, Diego Lainez, de Almazán, Alfonso Salmerón, de Toledo, Nicolás Bobadilla, de la población del mismo nombre y Simón Rodríguez, portugués, se unieron a Ignacio movidos por sus exhortaciones, y decidieron ir a predicar en Tierra Santa, después de hacer los votos de pobreza y castidad. En la fiesta de la Asunción de Nuestra Señora, 15 de agosto de 1534, pronunciaron sus votos en la basílica de Montmartre, en París.
Impedido el viaje a Tierra Santa por la guerra que los venecianos acababan de declarar a los turcos, partieron a Roma para ponerse a la disposición del romano pontífice. Pero antes quedaron de acuerdo en observar un género de vida uniforme y así echaron los cimientos de lo que llamaron "Compañía de Jesús". El papa Pablo III la aprobó solemnemente el 27 de septiembre de 1540. Entre otras cosas, a los tres votos comunes de los religiosos, añadieron uno especial de obediencia al Vicario de Cristo.
Ejerció Ignacio un fecundo apostolado con sus escritos y con la formación de discípulos, que habían de trabajar intensamente por la reforma de la Iglesia. En los quince años que dirigió su orden, la vio crecer desde los diez miembros primitivos hasta más de mil, que se esparcieron en nueve países y provincias de Europa, India y Brasil. Fundó el colegio romano, modelo de otros colegios, que sería después la famosa Universidad Gregoriana de Roma. También fundó el colegio germánico Y otras instituciones en la misma Roma. El trabajo de la educación de la juventud, en el cual son tan notables los jesuitas, fue un desenvolvimiento. Posterior que vino por grados, aunque se echaron sus cimientos antes de la muerte del fundador.
San Ignacio padeció desde su conversión muchas enfermedades, especialmente del estó-mago, así que no causó alarma la que le sobrevino el año 1556. Murió inesperadamente, tanto que no le alcanzaron a dar los últimos sacramentos, en la mañana del día 31 de julio. Pablo V lo beatificó el 3 de diciembre de 1609 y Gregorio XV lo canonizó el 12 de marzo de 1622.



ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, tú que encendiste en san Ignacio de Loyola un apasionado amor por tu Hijo y por tu Iglesia, concédenos por su intercesión un celo infatigable por la salvación de las almas y una fidelidad inquebrantable al vicario de Cristo. Por nuestro Señor Jesucristo,... Amén.

"Yo sé qué fuerza viva representa la Compañía de Jesús y por esto deseo ardientemente que crezca y prospere, según su espíritu genuino, dando a todos ejemplo de religiosidad pro-funda, de seguridad doctrinal, de fecunda actividad sacerdotal, de modo que cumpla plena-mente la misión que la Iglesia espera de ella y ofrezca a la Sede Apostólica ese servicio que, según su Instituto, se ha comprometido a prestar". Juan Pablo II, recomendaciones a la Compañía de Jesús, 21 de setiembre, 1979.




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