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- ir a midrashim Capítulo 1
1:1
ESTAS son las
palabras que habló Moisés á todo Israel de esta parte del Jordán en el desierto,
en el llano delante del mar Bermejo, entre Parán, y Thopel, y Labán, y
Haseroth, y Dizahab.
1:2
Once jornadas
hay desde Horeb, camino del monte de Seir, hasta Cades-barnea.
1:3
Y fué, que á
los cuarenta años, en el mes undécimo, al primero del mes, Moisés habló á los
hijos de Israel conforme á todas las cosas que el Altísimo le había mandado
acerca de ellos;
1:4
Después que
hirió á Sehón rey de los Amorrheos, que habitaba en Hesbón, y á Og rey de
Basán, que habitaba en Astarot en Edrei:
1:5
esta parte
del Jordán, en tierra de Moab, resolvió Moisés declarar esta ley, diciendo:
1:6
el Altísimo
nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: Harto habéis estado en este monte;
1:7
Volveos,
partíos é id al monte del Amorrheo, y á todas sus comarcas, en el llano, en el
monte, y en los valles, y al mediodía, y á la costa de la mar, á la tierra del
Cananeo, y el Líbano, hasta el gran río, el río Eufrates.
1:8
Mirad, yo he
dado la tierra en vuestra presencia; entrad y poseed la tierra que el Altísimo
juró á vuestros padres Abraham, Isaac, y Jacob, que les daría á ellos y á su
simiente después de ellos.
1:9
Y yo os hablé
entonces, diciendo: Yo no puedo llevaros solo:
1:10
el Altísimo
vuestro Dios os ha multiplicado, y he aquí sois hoy vosotros como las estrellas
del cielo en multitud.
1:11
¡el Altísimo
Dios de vuestros padres añada sobre vosotros como sois mil veces, y os bendiga,
como os ha prometido!
1:12
¿Cómo llevaré
yo solo vuestras molestias, vuestras cargas, y vuestros pleitos?
1:13
Dad me de entre
vosotros, de vuestras tribus, varones sabios y entendidos y expertos, para que
yo los ponga por vuestros jefes.
1:14
Y me
respondisteis, y dijisteis: Bueno es hacer lo que has dicho.
1:15
Y tomé los
principales de vuestras tribus, varones sabios y expertos, y púselos por jefes
sobre vosotros, jefes de millares, y jefes de cientos, y jefes de cincuenta, y
cabos de diez, y gobernadores á vuestras tribus.
1:16
Y entonces
mandé á vuestros jueces, diciendo: Oid entre vuestros hermanos, y juzgad
justamente entre el hombre y su hermano, y el que le es extranjero.
1:17
No tengáis
respeto de personas en el juicio: así al pequeño como al grande oiréis: no
tendréis temor de ninguno, porque el juicio es de Dios: y la causa que os fuere
difícil, la traeréis á mí, y yo la oiré.
1:18
Os mandé,
pues, en aquel tiempo todo lo que habíais de hacer.
1:19
Y partidos de
Horeb, anduvimos todo aquel grande y terrible desierto que habéis visto, por el
camino del monte del Amorrheo, como el Altísimo nuestro Dios nos lo mandó; y
llegamos hasta Cades-barnea.
1:20
Entonces os
dije: Llegado habéis al monte del Amorrheo, el cual el Altísimo nuestro Dios
nos da.
1:21
Mira, el
Altísimo tu Dios ha dado delante de ti la tierra: sube y posée la, como el
Altísimo el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes.
1:22
Y llegasteis
á mí todos vosotros, y dijisteis: Enviemos varones delante de nosotros, que nos
reconozcan la tierra y nos traigan de vuelta razón del camino por donde hemos
de subir, y de las ciudades adonde hemos de llegar.
1:23
Y el dicho me
pareció bien: y tomé doce varones de vosotros, un varón por tribu:
1:24
Y se
encaminaron, y subieron al monte, y llegaron hasta la arroyada de Escol, y
reconocieron la tierra.
1:25
Y tomaron en sus
manos del fruto del país, y nos lo trajeron, y diéronnos cuenta, y dijeron: Es
buena la tierra que el Altísimo nuestro Dios nos da.
1:26
Empero no
quisisteis subir, antes fuisteis rebeldes al dicho de el Altísimo vuestro Dios;
1:27
Y
murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque el Altísimo nos aborrecía,
nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos en mano del Amorrheo para
destruirnos.
1:28
¿A dónde
subimos? Nuestros hermanos han hecho desfallecer nuestro corazón, diciendo:
Este pueblo es mayor y más alto que nosotros, las ciudades grandes y muradas
hasta el cielo; y también vimos allí hijos de gigantes.
1:29
Entonces os
dije: No temáis, ni tengáis miedo de ellos.
1:30
el Altísimo
vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme
á todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos;
1:31
Y en el
desierto has visto que el Altísimo tu Dios te ha traído, como trae el hombre á
su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta que habéis venido á este
lugar.
cm
providencia de Dios -
1:32
Y aun con
esto no creisteis en el Altísimo vuestro Dios,
1:33
El cual iba
delante de vosotros por el camino, para reconoceros el lugar donde habíais de
asentar el campo, con fuego de noche para mostraros el camino por donde aduvieseis,
y con nube de día.
1:34
Y oyó el
Altísimo la voz de vuestras palabras, y enojóse, y juró diciendo:
1:35
No verá
hombre alguno de estos de esta mala generación, la buena tierra que juré había
de dar á vuestros padres,
1:36
Excepto Caleb
hijo de Jephone: él la verá, y á él le daré la tierra que pisó, y á sus hijos;
porque cumplió en pos de el Altísimo.
1:37
Y también
contra mí se airó el Altísimo por vosotros, diciendo: Tampoco tú entrarás allá:
1:38
Josué hijo de
Nun, que está delante de ti, él entrará allá: anímale; porque él la hará
heredar á Israel.
1:39
Y vuestros
chiquitos, de los cuales dijisteis serán por presa, y vuestros hijos que no
saben hoy bueno ni malo, ellos entrarán allá, y á ellos la daré, y ellos la
heredarán.
1:40
Y vosotros
volveos, y partíos al desierto camino del mar Bermejo.
1:41
Entonces
respondisteis y me dijisteis: Pecado hemos contra el Altísimo; nosotros
subiremos y pelearemos, conforme á todo lo que el Altísimo nuestro Dios nos ha
mandado. Y os armasteis cada uno de sus armas de guerra, y os apercibisteis
para subir al monte.
1:42
Y el Altísimo
me dijo: Diles: No subáis, ni peleéis, pues no estoy entre vosotros; porque no
seáis heridos delante de vuestros enemigos.
1:43
Y os hablé, y
no disteis oído; antes fuisteis rebeldes al dicho de el Altísimo, y
persistiendo con altivez, subisteis al monte.
1:44
Y salió el
Amorrheo, que habitaba en aquel monte, á vuestro encuentro, y os persiguieron,
como hacen las avispas, y os derrotaron en Seir, persiguiéndoos hasta Horma.
1:45
Y volvisteis,
y llorasteis delante de el Altísimo; pero el Altísimo no escuchó vuestra voz,
ni os prestó oído.
1:46
Y estuvisteis
en Cades por muchos días, como en los días que habéis estado.
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Capítulo 2
2:1
Y VOLVIMOS, y
partímonos al desierto camino del mar Bermejo, como el Altísimo me había dicho;
y rodeamos el monte de Seir por muchos días.
2:2
Y el Altísimo
me habló, diciendo:
2:3
Harto habéis rodeado
este monte; volveos al aquilón.
2:4
Y manda al
pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el término de vuestros hermanos los
hijos de Esaú, que habitan en Seir, ellos tendrán miedo de vosotros; mas
vosotros guardaos mucho:
2:5
No os metáis
con ellos; que no os daré de su tierra ni aun la holladura de la planta de un
pie; porque yo he dado por heredad á Esaú el monte de Seir.
2:6
Compraréis de
ellos por dinero las viandas, y comeréis; y también compraréis de ellos el
agua, y beberéis:
2:7
Pues el Altísimo
tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos: él sabe que andas por este
gran desierto: estos cuarenta años el Altísimo tu Dios fué contigo; y ninguna
cosa te ha faltado.
2:8
Y pasamos de
nuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, por el camino de la
llanura de Elath y de Esiongeber. Y volvimos, y pasamos camino del desierto de
Moab.
2:9
Y el Altísimo
me dijo: No molestes á Moab, ni te empeñes con ellos en guerra, que no te daré
posesión de su tierra; porque yo he dado á Ar por heredad á los hijos de Lot.
2:10
(Los Emimeos
habitaron en ella antes, pueblo grande, y numeroso, y alto como fhnumeroso, y
alto como fh gigantes:
2:11
Por gigantes
eran ellos también contados, como los Anaceos; y los Moabitas los llaman
Emimeos.
2:12
Y en Seir
habitaron antes los Horeos, á los cuales echaron los hijos de Esaú; y los
destruyeron de delante de sí, y moraron en lugar de ellos; como hizo Israel en
la tierra de su posesión que les dió el Altísimo.)
2:13
Levantaos
ahora, y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo de Zered.
2:14
Y los días
que anduvimos de Cades-barnea hasta que pasamos el arroyo de Zered, fueron
treinta y ocho años; hasta que se acabó toda la generación de los hombres de
guerra de en medio del campo, como el Altísimo les había jurado.
2:15
Y también la
mano de el Altísimo fué sobre ellos para destruirlos de en medio del campo,
hasta acabarlos.
2:16
Y aconteció
que cuando se hubieron acabado de morir todos los hombres de guerra de entre el
pueblo,
2:17
el Altísimo me
habló, diciendo:
2:18
Tú pasarás
hoy el término de Moab, á Ar,
2:19
Y te
acercarás delante de los hijos de Ammón: no los molestes, ni te metas con
ellos; porque no te tengo de dar posesión de la tierra de los hijos de Ammón;
que á los hijos de Lot la he dado por heredad.
2:20
(Por tierra
de gigantes fué también ella tenida: habitaron en ella gigantes en otro tiempo,
á los cuales los Ammonitas llamaban Zomzommeos;
2:21
Pueblo
grande, y numeroso, y alto, como los Anaceos; á los cuales el Altísimo destruyó
de delante de los Ammonitas, quienes les sucedieron, y habitaron en su lugar:
2:22
Como hizo con
los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, de delante de los cuales destruyó á
los Horeos; y ellos les sucedieron, y habitaron en su lugar hasta hoy.
2:23
Y á los
Heveos que habitaban en Haserin hasta Gaza, los Caftoreos que salieron de
Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar.)
2:24
Levantaos,
partid, y pasad el arroyo de Arnón: he aquí he dado en tu mano á Sehón rey de
Hesbón, Amorrheo, y á su tierra: comienza á tomar posesión, y empéñate con él
en guerra.
2:25
Hoy comenzaré
á poner tu miedo y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los
cuales oirán tu fama, y temblarán, y angustiarse han delante de ti.
2:26
Y envié
mensajeros desde el desierto de Cademoth á Sehón rey de Hesbón, con palabras de
paz, diciendo:
2:27
Pasaré por tu
tierra por el camino: por el camino iré, sin apartarme á diestra ni á
siniestra:
2:28
La comida me venderás
por dinero y comeré: el agua también me darás por dinero, y beberé: solamente
pasaré á pie;
2:29
Como lo
hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitaban en Seir, y los Moabitas que
habitaban en Ar; hasta que pase el Jordán á la tierra que nos da el Altísimo
nuestro Dios.
2:30
Mas Sehón rey
de Hesbón no quiso que pasásemos por el territorio suyo; porque el Altísimo tu
Dios había endurecido su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu
mano, como hoy.
2:31
Y díjome el
Altísimo: He aquí yo he comenzado á dar delante de ti á Sehón y á su tierra;
comienza á tomar posesión, para que heredes su tierra.
2:32
Y saliónos
Sehón al encuentro, él y todo su pueblo, para pelear en Jaas.
2:33
Mas el
Altísimo nuestro Dios lo entregó delante de nosotros; y herimos á él y á sus
hijos, y á todo su pueblo.
2:34
Y tomamos
entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades, hombres, y
mujeres, y niños; no dejamos ninguno:
2:35
Solamente
tomamos para nosotros las bestias, y los despojos de las ciudades que habíamos
tomado.
2:36
Desde Aroer,
que está junto á la ribera del arroyo de Arnón, y la ciudad que está en el
arroyo, hasta Galaad, no hubo ciudad que escapase de nosotros: todas las
entregó el Altísimo nuestro Dios en nuestro poder.
2:37
Solamente á
la tierra de los hijos de Ammón no llegaste, ni á todo lo que está á la orilla
del arroyo de Jaboc ni á las ciudades del monte, ni á lugar alguno que el
Altísimo nuestro Dios había prohibido.
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Capítulo 3
3:1
Y VOLVIMOS, y
subimos camino de Basán, y saliónos al encuentro Og rey de Basán para pelear,
él y todo su pueblo, en Edrei.
3:2
Y díjome el
Altísimo: No tengas temor de él, porque en tu mano he entregado á él y á todo su
pueblo, y su tierra: y harás con él como hiciste con Sehón rey Amorrheo, que
habitaba en Hesbón.
3:3
Y el Altísimo
nuestro Dios entregó también en nuestra mano á Og rey de Basán, y á todo su
pueblo, al cual herimos hasta no quedar de él ninguno.
3:4
Y tomamos
entonces todas sus ciudades; no quedó ciudad que no les tomásemos: sesenta
ciudades, toda la tierra de Argob, del reino de Og en Basán.
3:5
Todas éstas
eran ciudades fortalecidas con alto muro, con puertas y barras; sin otras muy
muchas ciudades sin muro.
3:6
Y
destruímoslas, como hicimos á Sehón rey de Hesbón, destruyendo en toda ciudad
hombres, mujeres, y niños.
3:7
Y tomamos
para nosotros todas las bestias, y los despojos de las ciudades.
3:8
También
tomamos en aquel tiempo de mano de dos reyes Amorrheos que estaban de esta
parte del Jordán, la tierra desde el arroyo de Arnón hasta el monte de Hermón:
3:9
(Los Sidonios
llaman á Hermón Sirión; y los Amorrheos, Senir:)
3:10
Todas las
ciudades de la llanura, y todo Galaad, y todo Basán hasta Salchâ y Edrei,
ciudades del reino de Og en Basán.
3:11
Porque sólo
Og rey de Basán había quedado de los gigantes que quedaron. He aquí su cama,
una cama de hierro, ¿no está en Rabbath de los hijos de Ammón?; la longitud de
ella de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, al codo de un hombre.
3:12
Y esta tierra
que heredamos entonces desde Aroer, que está al arroyo de Arnón, y la mitad del
monte de Galaad con sus ciudades, dí á los Rubenitas y á los Gaditas:
3:13
Y el resto de
Galaad, y todo Basán, del reino de Og, dí lo á la media tribu de Manasés; toda
la tierra de Argob, todo Basán, que se llamaba la tierra de los gigantes.
3:14
Jair hijo de
Manasés tomó toda la tierra de Argob hasta el término de Gessuri y Machâti; y llamóla
de su nombre Basán-havoth-jair, hasta hoy.
3:15
Y á Machîr dí á Galaad.
3:16
Y á los
Rubenitas y Gaditas dí de Galaad hasta el arroyo de Arnón, el medio del arroyo
por término; hasta el arroyo de Jaboc, término de los hijos de Ammón:
3:17
Asimismo la
campiña, y el Jordán, y el término, desde Cinereth hasta la mar del llano, el
mar Salado, las vertientes abajo del Pisga al oriente.
3:18
Y os mandé
entonces, diciendo: el Altísimo vuestro Dios os ha dado esta tierra para que la
poseáis: pasaréis armados delante de vuestros hermanos los hijos de Israel
todos los valientes.
3:19
Solamente
vuestras mujeres, vuestros niños, y vuestros ganados, (yo sé que tenéis mucho
ganado,) quedarán en vuestras ciudades que os he dado,
3:20
Hasta que el
Altísimo dé reposo á vuestros hermanos, así como á vosotros, y hereden también
ellos la tierra que el Altísimo vuestro Dios les da á la otra parte del Jordán:
entonces os volveréis cada uno a su heredad que yo os he dado.
3:21
Mandé también
á Josué entonces, diciendo: Tus ojos vieron todo lo que el Altísimo vuestro
Dios ha hecho á aquellos dos reyes: así hará el Altísimo á todos los reinos á
los cuales pasarás tú.
3:22
No los
temáis; que el Altísimo vuestro Dios, él es el que pelea por vosotros.
3:23
Y oré á el
Altísimo en aquel tiempo, diciendo:
3:24
Señor el
Altísimo, tú has comenzado á mostrar á tu siervo tu grandeza, y tu mano fuerte:
porque ¿qué dios hay en el cielo ni en la tierra que haga según tus obras, y
según tus valentías?
3:25
Pase yo,
ruégote, y vea aquella tierra buena, que está á la parte allá del Jordán, aquel
buen monte, y el Líbano.
3:26
Mas el
Altísimo se había enojado contra mí por causa de vosotros, por lo cual no me
oyó: y díjome el Altísimo: Bástate, no me hables más de este negocio.
3:27
Sube á la
cumbre del Pisga, y alza tus ojos al occidente, y al aquilón, y al mediodía, y
al oriente, y ve por tus ojos: porque no pasarás este Jordán.
3:28
Y manda a
Josué, y anímalo, y confórtalo; porque él ha de pasar delante de este pueblo, y
él les hará heredar la tierra que verás.
3:29
Y paramos en
el valle delante de Beth-peor.
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Capítulo 4
4:1
AHORA pues,
oh Israel, oye los estatutos y derechos que yo os enseño, para que los
ejecutéis, y viváis, y entréis, y poseáis la tierra que el Altísimo el Dios de
vuestros padres te da.
4:2
No añadiréis
á la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los
mandamientos de el Altísimo vuestro Dios que yo os ordeno.
4:3
Vuestros ojos
vieron lo que hizo el Altísimo con motivo de Baal-peor; que á todo hombre que
fué en pos de Baal-peor destruyó el Altísimo tu Dios de en medio de ti.
4:4
Mas vosotros
que os allegasteis á el Altísimo vuestro Dios, todos estáis vivos hoy.
4:5
Mirad, yo os
he enseñado estatutos y derechos, como el Altísimo mi Dios me mandó, para que
hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para poseerla.
4:6
Guardadlos,
pues, y ponedlos por obra: porque esta es vuestra sabiduría y vuestra
inteligencia en ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y
dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es ésta.
4:7
Porque ¿qué
gente grande hay que tenga los dioses cercanos á sí, como lo está el Altísimo
nuestro Dios en todo cuanto le pedimos?
4:8
Y ¿qué gente
grande hay que tenga estatutos y derechos justos, como es toda esta ley que yo
pongo hoy delante de vosotros?
4:9
Por tanto,
guárdate, y guarda tu alma con diligencia, que no te olvides de las cosas que tus
ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida: y
enseñarlas has á tus hijos, y á los hijos de tus hijos;
4:10
El día que
estuviste delante de el Altísimo tu Dios en Horeb, cuando el Altísimo me dijo:
Júntame el pueblo, para que yo les haga oir mis palabras, las cuales
aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra: y las
enseñarán á sus hijos;
4:11
Y os
llegasteis, y os pusisteis al pie del monte; y el monte ardía en fuego hasta en
medio de los cielos con tinieblas, nube, y oscuridad.
4:12
Y habló el
Altísimo con vosotros de en medio del fuego: oisteis la voz de sus palabras,
mas á excepción de oir la voz, ninguna figura visteis:
4:13
Y él os
anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra, las diez palabras; y
escribiólas en dos tablas de piedra.
4:14
A mí también
me mandó el Altísimo entonces enseñaros los estatutos y derechos, para que los
pusieseis por obra en la tierra á la cual pasáis para poseerla.
4:15
Guardad pues
mucho vuestras almas: pues ninguna figura visteis el día que el Altísimo habló
con vosotros de en medio del fuego:
4:16
Porque no os
corrompáis, y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie
de varón ó hembra,
4:17
Figura de
algún animal que sea en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el
aire,
4:18
Figura de
ningún animal que vaya arrastrando por la tierra, figura de pez alguno que haya
en el agua debajo de la tierra:
4:19
Y porque
alzando tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el
ejército del cielo, no seas incitado, y te inclines á ellos, y les sirvas; que
el Altísimo tu Dios los ha concedido á todos los pueblos debajo de todos los
cielos.
4:20
Empero á
vosotros el Altísimo os tomó, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto,
para que le seáis por pueblo de heredad como en este día.
4:21
Y el Altísimo
se enojó contra mí sobre vuestros negocios, y juró que yo no pasaría el Jordán,
ni entraría en la buena tierra, que el Altísimo tu Dios te da por heredad.
4:22
Así que yo
voy á morir en esta tierra; y no paso el Jordán: mas vosotros pasaréis, y
poseeréis aquella buena tierra.
4:23
Guardaos no
os olvidéis del pacto de el Altísimo vuestro Dios, que él estableció con
vosotros, y os hagáis escultura ó imagen de cualquier cosa, que el Altísimo tu
Dios te ha vedado.
4:24
Porque el
Altísimo tu Dios es fuego que consume, Dios celoso.
4:25
Cuando
hubiereis engendrado hijos y nietos, y hubiereis envejecido en la tierra, y os
corrompiereis, é hiciereis escultura ó imagen de cualquier cosa, é hiciereis
mal en ojos de el Altísimo vuestro Dios, para enojarlo;
4:26
Yo pongo hoy
por testigos al cielo y á la tierra, que presto pereceréis totalmente de la
tierra hacia la cual pasáis el Jordán para poseerla: no estaréis en ella largos
días sin que seáis destruídos.
4:27
Y el Altísimo
os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las gentes á
las cuales os llevará el Altísimo:
4:28
Y serviréis
allí á dioses hechos de manos de hombres, á madera y á piedra, que no ven, ni
oyen, ni comen, ni huelen.
4:29
Mas si desde
allí buscares á el Altísimo tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu
corazón y de toda tu alma.
4:30
Cuando
estuviereis en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros
días te volvieres á el Altísimo tu Dios, y oyeres su voz;
4:31
Porque Dios
misericordioso es el Altísimo tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se
olvidará del pacto de tus padres que les juró.
4:32
Porque
pregunta ahora de los tiempos pasados, que han sido antes de ti, desde el día
que crió Dios al hombre sobre la tierra, y desde el un cabo del cielo al otro,
si se ha hecho cosa semejante á esta gran cosa, ó se haya oído otra como ella.
4:33
¿Ha oído
pueblo la voz de Dios, que hablase de en medio del fuego, como tú la has oído,
y vivido?
4:34
¿O ha Dios
probado á venir á tomar para sí gente de en medio de otra gente, con pruebas,
con señales, con milagros, y con guerra, y mano fuerte, y brazo extendido, y grandes
espantos, según todas las cosas que hizo con vosotros el Altísimo vuestro Dios
en Egipto ante tus ojos?
4:35
A ti te fué
mostrado, para que supieses que el Altísimo él es Dios; no hay más fuera de él.
4:36
De los cielos
te hizo oir su voz, para enseñarte: y sobre la tierra te mostró su gran fuego:
y has oído sus palabras de en medio del fuego.
4:37
Y por cuanto
él amó á tus padres, escogió su simiente después de ellos, y sacóte delante de
sí de Egipto con su gran poder;
4:38
Para echar de
delante de ti gentes grandes y más fuertes que tú, y para introducirte, y darte
su tierra por heredad, como hoy.
4:39
Aprende pues
hoy, y reduce á tu corazón que el Altísimo él es el Dios arriba en el cielo, y
abajo sobre la tierra; no hay otro.
4:40
Y guarda sus
estatutos y sus mandamientos, que yo te mando hoy, para que te vaya bien á ti y
á tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que el
Altísimo tu Dios te da para siempre.
4:41
Entonces
apartó Moisés tres ciudades de esta parte del Jordán al nacimiento del sol,
4:42
Para que
huyese allí el homicida que matase á su prójimo por yerro, sin haber tenido
enemistad con él desde ayer ni antes de ayer; y que huyendo á una de estas
ciudades salvara la vida:
4:43
A Beser en el
desierto, en tierra de la llanura, de los Rubenitas; y á Ramoth en Galaad, de
los Gaditas; y á Golán en Basán, de los de Manasés.
4:44
Esta, pues,
es la ley que Moisés propuso delante de los hijos de Israel.
4:45
Estos son los
testimonios, y los estatutos, y los derechos, que Moisés notificó á los hijos
de Israel, cuando hubieron salido de Egipto;
4:46
De esta parte
del Jordán, en el valle delante de Beth-peor, en la tierra de Sehón rey de los
Amorrheos, que habitaba en Hesbón, al cual hirió Moisés con los hijos de Israel,
cuando hubieron salido de Egipto:
4:47
Y poseyeron
su tierra, y la tierra de Og rey de Basán; dos reyes de los Amorrheos que
estaban de esta parte del Jordán, al nacimiento del sol:
4:48
Desde Aroer, que
está junto á la ribera del arroyo de Arnón, hasta el monte de Sión, que es
Hermón;
4:49
Y toda la
llanura de esta parte del Jordán, al oriente, hasta la mar del llano, las
vertientes de las aguas abajo del Pisga.
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Capítulo 5
5:1
Y LLAMÓ
Moisés á todo Israel, y díjoles: Oye, Israel, los estatutos y derechos que yo
pronuncio hoy en vuestros oídos: y aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por
obra.
5:2
el Altísimo
nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb.
5:3
No con
nuestros padres hizo el Altísimo este pacto, sino con nosotros todos los que
estamos aquí hoy vivos.
5:4
Cara á cara
habló el Altísimo con vosotros en el monte de en medio del fuego,
5:5
(Yo estaba
entonces entre el Altísimo y vosotros, para denunciaros la palabra de el
Altísimo; porque vosotros tuvisteis temor del fuego, y no subisteis al monte;)
diciendo:
5:6
Yo soy el
Altísimo tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de siervos.
5:7
No tendrás
dioses extraños delante de mí.
5:8
No harás para
ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ó abajo
en la tierra, ó en las aguas debajo de la tierra:
5:9
No te
inclinarás á ellas ni les servirás: porque yo soy el Altísimo tu Dios, fuerte, celoso,
que visito la iniquidad de los padres sobre los hijos, y sobre los terceros, y
sobre los cuartos, á los que me aborrecen,
5:10
Y que hago
misericordia á millares á los que me aman, y guardan mis mandamientos.
5:11
No tomarás en
vano el nombre de el Altísimo tu Dios; porque el Altísimo no dará por inocente
al que tomare en vano su nombre.
5:12
Guardarás el
día del reposo para santificarlo, como el Altísimo tu Dios te ha mandado.
5:13
Seis días
trabajarás y harás toda tu obra:
5:14
Mas el
séptimo es reposo á el Altísimo tu Dios: ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni
tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal
tuyo, ni tu peregrino que está dentro de tus puertas: porque descanse tu siervo
y tu sierva como tú.
5:15
Y acuérdate
que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que el Altísimo tu Dios te sacó de
allá con mano fuerte y brazo extendido: por lo cual el Altísimo tu Dios te ha
mandado que guardes el día del reposo.
5:16
Honra á tu
padre y á tu madre, como el Altísimo tu Dios te ha mandado, para que sean
prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que el Altísimo
tu Dios te da.
5:17
No matarás.
5:18
No
adulterarás.
5:19
No hurtarás.
5:20
No dirás
falso testimonio contra tu prójimo.
5:21
No codiciarás
la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su
siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni ninguna cosa que sea de tu
prójimo.
5:22
Estas palabras
habló el Altísimo á toda vuestra congregación en el monte, de en medio del
fuego, de la nube y de la oscuridad, á gran voz: y no añadió más. Y escribiólas
en dos tablas de piedra, las cuales me dio á mí.
5:23
Y aconteció,
que como vosotros oísteis la voz de en medio de las tinieblas, y visteis al
monte que ardía en fuego, llegasteis á mí todos los príncipes de vuestras
tribus, y vuestros ancianos;
5:24
Y dijisteis:
He aquí, el Altísimo nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y
hemos oído su voz de en medio del fuego: hoy hemos visto que el Altísimo habla
al hombre, y éste vive.
5:25
Ahora pues,
¿por qué moriremos? que este gran fuego nos consumirá: si tornáremos á oir la
voz de el Altísimo nuestro Dios, moriremos.
5:26
Porque, ¿qué
es toda carne, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del
fuego, como nosotros la oímos, y viva?
5:27
Llega tú, y
oye todas las cosas que dijere el Altísimo nuestro Dios; y tú nos dirás todo lo
que el Altísimo nuestro Dios te dijere, y nosotros oiremos y haremos.
5:28
Y oyó el
Altísimo la voz de vuestras palabras, cuando me hablabais; y díjome el
Altísimo: He oído la voz de las palabras de este pueblo, que ellos te han
hablado: bien está todo lo que han dicho.
5:29
¡Quién diera
que tuviesen tal corazón, que me temiesen, y guardasen todos los días todos mis
mandamientos, para que á ellos y á sus hijos les fuese bien para siempre!
5:30
Ve, diles:
Volveos á vuestras tiendas.
5:31
Y tú estáte
aquí conmigo, y te diré todos los mandamientos, y estatutos, y derechos que les
has de enseñar, a fin que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy
para poseerla.
5:32
Mirad, pues,
que hagáis como el Altísimo vuestro Dios os ha mandado: no os apartéis á
diestra ni á siniestra;
5:33
Andad en todo
camino que el Altísimo vuestro Dios os ha mandado, para que viváis, y os vaya
bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.
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Capítulo 6
6:1
ESTOS pues son
los mandamientos, estatutos, y derechos que el Altísimo vuestro Dios mandó que
os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra á la cual pasáis
vosotros para poseerla:
6:2
Para que
temas á el Altísimo tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos
que yo te mando, tú, y tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu
vida, y que tus días sean prolongados.
6:3
Oye pues, oh
Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien, y seáis
multiplicados, como te ha dicho el Altísimo el Dios de tus padres, en la tierra
que destila leche y miel.
6:4
Oye, Israel:
el Altísimo nuestro Dios, el Altísimo uno es:
Midrash: La Fuerza del Shemá -
6:5
Y Amarás á el
Altísimo tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder.
6:6
Y estas
palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón:
6:7
Y las
repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el
camino, y al acostarte, y cuando te levantes:
6:8
Y has de
atarlas por señal en tu mano, y estarán por frontales entre tus ojos:
6:9
Y las
escribirás en los postes de tu casa, y en tus portadas.
6:10
Y será,
cuando el Altísimo tu Dios te hubiere introducido en la tierra que juró á tus
padres Abraham, Isaac, y Jacob, que te daría; en ciudades grandes y buenas que
tú no edificaste,
6:11
Y casas
llenas de todo bien, que tú no henchiste, y cisternas cavadas, que tú no
cavaste, viñas y olivares que no plantaste: luego que comieres y te hartares,
6:12
Guárdate que
no te olvides de el Altísimo, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de
siervos.
6:13
A el Altísimo
tu Dios temerás, y á él servirás, y por su nombre jurarás.
6:14
No andaréis
en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros
contornos:
6:15
Porque el
Dios celoso, el Altísimo tu Dios, en medio de ti está; porque no se inflame el
furor de el Altísimo tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la haz de la
tierra.
6:16
No tentaréis
á el Altísimo vuestro Dios, como lo tentasteis en Massa.
6:17
Guardad
cuidadosamente los mandamientos de el Altísimo vuestro Dios, y sus testimonios,
y sus estatutos, que te ha mandado.
6:18
Y harás lo
recto y bueno en ojos de el Altísimo, para que te vaya bien, y entres y poseas
la buena tierra que el Altísimo juró á tus padres;
6:19
Para que él
eche á todos sus enemigos de delante de ti, como el Altísimo ha dicho.
6:20
Cuando mañana
te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios, y estatutos,
y derechos, que el Altísimo nuestro Dios os mandó?
6:21
Entonces
dirás á tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y el Altísimo nos
sacó de Egipto con mano fuerte;
6:22
Y dió el
Altísimo señales y milagros grandes y nocivos en Egipto, sobre Faraón y sobre
toda su casa, delante de nuestros ojos;
6:23
Y sacónos de
allá, para traernos y darnos la tierra que juró á nuestros padres;
6:24
Y mandónos el
Altísimo que ejecutásemos todos estos estatutos, y que temamos á el Altísimo
nuestro Dios, porque nos vaya bien todos los días, y para que nos dé vida, como
hoy.
6:25
Y tendremos
justicia cuando cuidáremos de poner por obra todos estos mandamientos delante
de el Altísimo nuestro Dios, como él nos ha mandado.
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Capítulo 7
7:1
CUANDO el
Altísimo tu Dios te hubiere introducido en la tierra en la cual tú has de
entrar para poseerla, y hubiere echado de delante de ti muchas gentes, al
Hetheo, al Gergeseo, y al Amorrheo, y al Cananeo, y al Pherezeo, y al Heveo, y
al Jebuseo, siete naciones mayores y más fuertes que tú;
7:2
Y el Altísimo
tu Dios las hubiere entregado delante de ti, y las hirieres, del todo las
destruirás: no harás con ellos alianza, ni las tomarás á merced.
7:3
Y no
emparentarás con ellos: no darás tu hija á su hijo, ni tomarás á su hija para
tu hijo.
7:4
Porque
desviará á tu hijo de en pos de mí, y servirán á dioses ajenos; y el furor de
el Altísimo se encenderá sobre vosotros, y te destruirá presto.
7:5
Mas así
habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas,
y cortaréis sus bosques, y quemaréis sus esculturas en el fuego.
7:6
Porque tú
eres pueblo santo á el Altísimo tu Dios: el Altísimo tu Dios te ha escogido
para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la haz
de la tierra.
7:7
No por ser
vosotros más que todos los pueblos os ha querido el Altísimo, y os ha escogido;
porque vosotros erais los más pocos de todos los pueblos:
7:8
Sino porque
el Altísimo os amó, y quiso guardar el juramento que juró á vuestros padres, os
ha sacado el Altísimo con mano fuerte, y os ha rescatado de casa de siervos, de
la mano de Faraón, rey de Egipto.
7:9
Conoce, pues,
que el Altísimo tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la
misericordia á los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta las mil
generaciones;
7:10
Y que da el
pago en su cara al que le aborrece, destruyéndolo: ni lo dilatará al que le
odia, en su cara le dará el pago.
7:11
Guarda por tanto
los mandamientos, y estatutos, y derechos que yo te mando hoy que cumplas.
7:12
Y será que,
por haber oído estos derechos, y guardado y puéstolos por obra, el Altísimo tu
Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró á tus padres;
7:13
Y te amará, y
te bendecirá, y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre, y el fruto
de tu tierra, y tu grano, y tu mosto, y tu aceite, la cría de tus vacas, y los
rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró á tus padres que te daría.
7:14
Bendito serás
más que todos los pueblos: no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus
bestias.
7:15
Y quitará el
Altísimo de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú
sabes, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te
aborrecieren.
7:16
Y consumirás
á todos los pueblos que te da el Altísimo tu Dios: no los perdonará tu ojo; ni
servirás á sus dioses, que te será tropiezo.
7:17
Cuando
dijeres en tu corazón: Estas gentes son muchas más que yo, ¿cómo las podré
desarraigar?;
7:18
No tengas
temor de ellos: acuérdate bien de lo que hizo el Altísimo tu Dios con Faraón y
con todo Egipto;
7:19
De las
grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y milagros, y de la mano
fuerte y brazo extendido con que el Altísimo tu Dios te sacó: así hará el
Altísimo tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia tú temieres.
7:20
Y también
enviará el Altísimo tu Dios sobre ellos avispas, hasta que perezcan los que
quedaren, y los que se hubieren escondido de delante de ti.
7:21
No desmayes
delante de ellos, que el Altísimo tu Dios está en medio de ti, Dios grande y
terrible.
7:22
Y el Altísimo
tu Dios echará á estas gentes de delante de ti poco á poco: no las podrás
acabar luego, porque las bestias del campo no se aumenten contra ti.
7:23
Mas el
Altísimo tu Dios las entregará delante de ti, y él las quebrantará con grande
destrozo, hasta que sean destruídos.
7:24
Y él
entregará sus reyes en tu mano, y tú destruirás el nombre de ellos de debajo del
cielo: nadie te hará frente hasta que los destruyas.
7:25
Las
esculturas de sus dioses quemarás en el fuego: no codiciarás plata ni oro de
sobre ellas para tomarlo para ti, porque no tropieces en ello, pues es
abominación á el Altísimo tu Dios;
7:26
Y no meterás
abominación en tu casa, porque no seas anatema como ello; del todo lo
aborrecerás y lo abominarás; porque es anatema.
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Capítulo 8
8:1
CUIDARÉIS de
poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, porque viváis, y seáis
multiplicados, y entréis, y poseáis la tierra, de la cual juró el Altísimo á
vuestros padres.
8:2
Y acordarte
has de todo el camino por donde te ha traído el Altísimo tu Dios estos cuarenta
años en el desierto, para afligirte, por probarte, para saber lo que estaba en
tu corazón, si habías de guardar ó no sus mandamientos.
com_corpus - 8:3
Y te afligió,
é hízote tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni
tus padres la habían conocido; para hacerte saber que el hombre no vivirá de
solo pan, mas de todo lo que sale de la boca de el Altísimo vivirá el hombre.
8:4
Tu vestido
nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado por estos cuarenta
años.
8:5
Reconoce
asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre á su hijo, así el Altísimo
tu Dios te castiga.
8:6
Guardarás,
pues, los mandamientos de el Altísimo tu Dios, andando en sus caminos, y
temiéndolo.
8:7
Porque el
Altísimo tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas,
de fuentes, de abismos que brotan por vegas y montes;
8:8
Tierra de
trigo y cebada, y de vides, é higueras, y granados; tierra de olivas, de
aceite, y de miel;
8:9
Tierra en la
cual no comerás el pan con escasez, no te faltará nada en ella; tierra que sus piedras
son hierro, y de sus montes cortarás metal.
8:10 |