Gerardo Müller msc Gerardo Müller msc 4 9 2002-01-15T20:06:00Z 2002-01-23T17:22:00Z 84 20525 116993 Misioneros del Sgdo. Corazón 974 233 143675 9.4402
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LA BIBLIA Versión Reina-Valera de 1909
Deuteronomio

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Capítulo 1

1:1

ESTAS son las palabras que habló Moisés á todo Israel de esta parte del Jordán en el desierto, en el llano delante del mar Bermejo, entre Parán, y Thopel, y Labán, y Haseroth, y Dizahab.

1:2

Once jornadas hay desde Horeb, camino del monte de Seir, hasta Cades-barnea.

1:3

Y fué, que á los cuarenta años, en el mes undécimo, al primero del mes, Moisés habló á los hijos de Israel conforme á todas las cosas que el Altísimo le había mandado acerca de ellos;

1:4

Después que hirió á Sehón rey de los Amorrheos, que habitaba en Hesbón, y á Og rey de Basán, que habitaba en Astarot en Edrei:

1:5

esta parte del Jordán, en tierra de Moab, resolvió Moisés declarar esta ley, diciendo:

1:6

el Altísimo nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: Harto habéis estado en este monte;

1:7

Volveos, partíos é id al monte del Amorrheo, y á todas sus comarcas, en el llano, en el monte, y en los valles, y al mediodía, y á la costa de la mar, á la tierra del Cananeo, y el Líbano, hasta el gran río, el río Eufrates.

1:8

Mirad, yo he dado la tierra en vuestra presencia; entrad y poseed la tierra que el Altísimo juró á vuestros padres Abraham, Isaac, y Jacob, que les daría á ellos y á su simiente después de ellos.

1:9

Y yo os hablé entonces, diciendo: Yo no puedo llevaros solo:

1:10

el Altísimo vuestro Dios os ha multiplicado, y he aquí sois hoy vosotros como las estrellas del cielo en multitud.

1:11

¡el Altísimo Dios de vuestros padres añada sobre vosotros como sois mil veces, y os bendiga, como os ha prometido!

1:12

¿Cómo llevaré yo solo vuestras molestias, vuestras cargas, y vuestros pleitos?

1:13

Dad me de entre vosotros, de vuestras tribus, varones sabios y entendidos y expertos, para que yo los ponga por vuestros jefes.

1:14

Y me respondisteis, y dijisteis: Bueno es hacer lo que has dicho.

1:15

Y tomé los principales de vuestras tribus, varones sabios y expertos, y púselos por jefes sobre vosotros, jefes de millares, y jefes de cientos, y jefes de cincuenta, y cabos de diez, y gobernadores á vuestras tribus.

1:16

Y entonces mandé á vuestros jueces, diciendo: Oid entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano, y el que le es extranjero.

1:17

No tengáis respeto de personas en el juicio: así al pequeño como al grande oiréis: no tendréis temor de ninguno, porque el juicio es de Dios: y la causa que os fuere difícil, la traeréis á mí, y yo la oiré.

1:18

Os mandé, pues, en aquel tiempo todo lo que habíais de hacer.

1:19

Y partidos de Horeb, anduvimos todo aquel grande y terrible desierto que habéis visto, por el camino del monte del Amorrheo, como el Altísimo nuestro Dios nos lo mandó; y llegamos hasta Cades-barnea.

1:20

Entonces os dije: Llegado habéis al monte del Amorrheo, el cual el Altísimo nuestro Dios nos da.

1:21

Mira, el Altísimo tu Dios ha dado delante de ti la tierra: sube y posée la, como el Altísimo el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes.

1:22

Y llegasteis á mí todos vosotros, y dijisteis: Enviemos varones delante de nosotros, que nos reconozcan la tierra y nos traigan de vuelta razón del camino por donde hemos de subir, y de las ciudades adonde hemos de llegar.

1:23

Y el dicho me pareció bien: y tomé doce varones de vosotros, un varón por tribu:

1:24

Y se encaminaron, y subieron al monte, y llegaron hasta la arroyada de Escol, y reconocieron la tierra.

1:25

Y tomaron en sus manos del fruto del país, y nos lo trajeron, y diéronnos cuenta, y dijeron: Es buena la tierra que el Altísimo nuestro Dios nos da.

1:26

Empero no quisisteis subir, antes fuisteis rebeldes al dicho de el Altísimo vuestro Dios;

1:27

Y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque el Altísimo nos aborrecía, nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos en mano del Amorrheo para destruirnos.

1:28

¿A dónde subimos? Nuestros hermanos han hecho desfallecer nuestro corazón, diciendo: Este pueblo es mayor y más alto que nosotros, las ciudades grandes y muradas hasta el cielo; y también vimos allí hijos de gigantes.

1:29

Entonces os dije: No temáis, ni tengáis miedo de ellos.

1:30

el Altísimo vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme á todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos;

1:31

Y en el desierto has visto que el Altísimo tu Dios te ha traído, como trae el hombre á su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta que habéis venido á este lugar.

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1:32

Y aun con esto no creisteis en el Altísimo vuestro Dios,

1:33

El cual iba delante de vosotros por el camino, para reconoceros el lugar donde habíais de asentar el campo, con fuego de noche para mostraros el camino por donde aduvieseis, y con nube de día.

1:34

Y oyó el Altísimo la voz de vuestras palabras, y enojóse, y juró diciendo:

1:35

No verá hombre alguno de estos de esta mala generación, la buena tierra que juré había de dar á vuestros padres,

1:36

Excepto Caleb hijo de Jephone: él la verá, y á él le daré la tierra que pisó, y á sus hijos; porque cumplió en pos de el Altísimo.

1:37

Y también contra mí se airó el Altísimo por vosotros, diciendo: Tampoco tú entrarás allá:

1:38

Josué hijo de Nun, que está delante de ti, él entrará allá: anímale; porque él la hará heredar á Israel.

1:39

Y vuestros chiquitos, de los cuales dijisteis serán por presa, y vuestros hijos que no saben hoy bueno ni malo, ellos entrarán allá, y á ellos la daré, y ellos la heredarán.

1:40

Y vosotros volveos, y partíos al desierto camino del mar Bermejo.

1:41

Entonces respondisteis y me dijisteis: Pecado hemos contra el Altísimo; nosotros subiremos y pelearemos, conforme á todo lo que el Altísimo nuestro Dios nos ha mandado. Y os armasteis cada uno de sus armas de guerra, y os apercibisteis para subir al monte.

1:42

Y el Altísimo me dijo: Diles: No subáis, ni peleéis, pues no estoy entre vosotros; porque no seáis heridos delante de vuestros enemigos.

1:43

Y os hablé, y no disteis oído; antes fuisteis rebeldes al dicho de el Altísimo, y persistiendo con altivez, subisteis al monte.

1:44

Y salió el Amorrheo, que habitaba en aquel monte, á vuestro encuentro, y os persiguieron, como hacen las avispas, y os derrotaron en Seir, persiguiéndoos hasta Horma.

1:45

Y volvisteis, y llorasteis delante de el Altísimo; pero el Altísimo no escuchó vuestra voz, ni os prestó oído.

1:46

Y estuvisteis en Cades por muchos días, como en los días que habéis estado.

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Capítulo 2

2:1

Y VOLVIMOS, y partímonos al desierto camino del mar Bermejo, como el Altísimo me había dicho; y rodeamos el monte de Seir por muchos días.

2:2

Y el Altísimo me habló, diciendo:

2:3

Harto habéis rodeado este monte; volveos al aquilón.

2:4

Y manda al pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el término de vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seir, ellos tendrán miedo de vosotros; mas vosotros guardaos mucho:

2:5

No os metáis con ellos; que no os daré de su tierra ni aun la holladura de la planta de un pie; porque yo he dado por heredad á Esaú el monte de Seir.

2:6

Compraréis de ellos por dinero las viandas, y comeréis; y también compraréis de ellos el agua, y beberéis:

2:7

Pues el Altísimo tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos: él sabe que andas por este gran desierto: estos cuarenta años el Altísimo tu Dios fué contigo; y ninguna cosa te ha faltado.

2:8

Y pasamos de nuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, por el camino de la llanura de Elath y de Esiongeber. Y volvimos, y pasamos camino del desierto de Moab.

2:9

Y el Altísimo me dijo: No molestes á Moab, ni te empeñes con ellos en guerra, que no te daré posesión de su tierra; porque yo he dado á Ar por heredad á los hijos de Lot.

2:10

(Los Emimeos habitaron en ella antes, pueblo grande, y numeroso, y alto como fhnumeroso, y alto como fh gigantes:

2:11

Por gigantes eran ellos también contados, como los Anaceos; y los Moabitas los llaman Emimeos.

2:12

Y en Seir habitaron antes los Horeos, á los cuales echaron los hijos de Esaú; y los destruyeron de delante de sí, y moraron en lugar de ellos; como hizo Israel en la tierra de su posesión que les dió el Altísimo.)

2:13

Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo de Zered.

2:14

Y los días que anduvimos de Cades-barnea hasta que pasamos el arroyo de Zered, fueron treinta y ocho años; hasta que se acabó toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campo, como el Altísimo les había jurado.

2:15

Y también la mano de el Altísimo fué sobre ellos para destruirlos de en medio del campo, hasta acabarlos.

2:16

Y aconteció que cuando se hubieron acabado de morir todos los hombres de guerra de entre el pueblo,

2:17

el Altísimo me habló, diciendo:

2:18

Tú pasarás hoy el término de Moab, á Ar,

2:19

Y te acercarás delante de los hijos de Ammón: no los molestes, ni te metas con ellos; porque no te tengo de dar posesión de la tierra de los hijos de Ammón; que á los hijos de Lot la he dado por heredad.

2:20

(Por tierra de gigantes fué también ella tenida: habitaron en ella gigantes en otro tiempo, á los cuales los Ammonitas llamaban Zomzommeos;

2:21

Pueblo grande, y numeroso, y alto, como los Anaceos; á los cuales el Altísimo destruyó de delante de los Ammonitas, quienes les sucedieron, y habitaron en su lugar:

2:22

Como hizo con los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, de delante de los cuales destruyó á los Horeos; y ellos les sucedieron, y habitaron en su lugar hasta hoy.

2:23

Y á los Heveos que habitaban en Haserin hasta Gaza, los Caftoreos que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar.)

2:24

Levantaos, partid, y pasad el arroyo de Arnón: he aquí he dado en tu mano á Sehón rey de Hesbón, Amorrheo, y á su tierra: comienza á tomar posesión, y empéñate con él en guerra.

2:25

Hoy comenzaré á poner tu miedo y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán, y angustiarse han delante de ti.

2:26

Y envié mensajeros desde el desierto de Cademoth á Sehón rey de Hesbón, con palabras de paz, diciendo:

2:27

Pasaré por tu tierra por el camino: por el camino iré, sin apartarme á diestra ni á siniestra:

2:28

La comida me venderás por dinero y comeré: el agua también me darás por dinero, y beberé: solamente pasaré á pie;

2:29

Como lo hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitaban en Seir, y los Moabitas que habitaban en Ar; hasta que pase el Jordán á la tierra que nos da el Altísimo nuestro Dios.

2:30

Mas Sehón rey de Hesbón no quiso que pasásemos por el territorio suyo; porque el Altísimo tu Dios había endurecido su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu mano, como hoy.

2:31

Y díjome el Altísimo: He aquí yo he comenzado á dar delante de ti á Sehón y á su tierra; comienza á tomar posesión, para que heredes su tierra.

2:32

Y saliónos Sehón al encuentro, él y todo su pueblo, para pelear en Jaas.

2:33

Mas el Altísimo nuestro Dios lo entregó delante de nosotros; y herimos á él y á sus hijos, y á todo su pueblo.

2:34

Y tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades, hombres, y mujeres, y niños; no dejamos ninguno:

2:35

Solamente tomamos para nosotros las bestias, y los despojos de las ciudades que habíamos tomado.

2:36

Desde Aroer, que está junto á la ribera del arroyo de Arnón, y la ciudad que está en el arroyo, hasta Galaad, no hubo ciudad que escapase de nosotros: todas las entregó el Altísimo nuestro Dios en nuestro poder.

2:37

Solamente á la tierra de los hijos de Ammón no llegaste, ni á todo lo que está á la orilla del arroyo de Jaboc ni á las ciudades del monte, ni á lugar alguno que el Altísimo nuestro Dios había prohibido.

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Capítulo 3

3:1

Y VOLVIMOS, y subimos camino de Basán, y saliónos al encuentro Og rey de Basán para pelear, él y todo su pueblo, en Edrei.

3:2

Y díjome el Altísimo: No tengas temor de él, porque en tu mano he entregado á él y á todo su pueblo, y su tierra: y harás con él como hiciste con Sehón rey Amorrheo, que habitaba en Hesbón.

3:3

Y el Altísimo nuestro Dios entregó también en nuestra mano á Og rey de Basán, y á todo su pueblo, al cual herimos hasta no quedar de él ninguno.

3:4

Y tomamos entonces todas sus ciudades; no quedó ciudad que no les tomásemos: sesenta ciudades, toda la tierra de Argob, del reino de Og en Basán.

3:5

Todas éstas eran ciudades fortalecidas con alto muro, con puertas y barras; sin otras muy muchas ciudades sin muro.

3:6

Y destruímoslas, como hicimos á Sehón rey de Hesbón, destruyendo en toda ciudad hombres, mujeres, y niños.

3:7

Y tomamos para nosotros todas las bestias, y los despojos de las ciudades.

3:8

También tomamos en aquel tiempo de mano de dos reyes Amorrheos que estaban de esta parte del Jordán, la tierra desde el arroyo de Arnón hasta el monte de Hermón:

3:9

(Los Sidonios llaman á Hermón Sirión; y los Amorrheos, Senir:)

3:10

Todas las ciudades de la llanura, y todo Galaad, y todo Basán hasta Salchâ y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán.

3:11

Porque sólo Og rey de Basán había quedado de los gigantes que quedaron. He aquí su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabbath de los hijos de Ammón?; la longitud de ella de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, al codo de un hombre.

3:12

Y esta tierra que heredamos entonces desde Aroer, que está al arroyo de Arnón, y la mitad del monte de Galaad con sus ciudades, dí á los Rubenitas y á los Gaditas:

3:13

Y el resto de Galaad, y todo Basán, del reino de Og, dí lo á la media tribu de Manasés; toda la tierra de Argob, todo Basán, que se llamaba la tierra de los gigantes.

3:14

Jair hijo de Manasés tomó toda la tierra de Argob hasta el término de Gessuri y Machâti; y llamóla de su nombre Basán-havoth-jair, hasta hoy.

3:15

Y á Machîr dí á Galaad.

3:16

Y á los Rubenitas y Gaditas dí de Galaad hasta el arroyo de Arnón, el medio del arroyo por término; hasta el arroyo de Jaboc, término de los hijos de Ammón:

3:17

Asimismo la campiña, y el Jordán, y el término, desde Cinereth hasta la mar del llano, el mar Salado, las vertientes abajo del Pisga al oriente.

3:18

Y os mandé entonces, diciendo: el Altísimo vuestro Dios os ha dado esta tierra para que la poseáis: pasaréis armados delante de vuestros hermanos los hijos de Israel todos los valientes.

3:19

Solamente vuestras mujeres, vuestros niños, y vuestros ganados, (yo sé que tenéis mucho ganado,) quedarán en vuestras ciudades que os he dado,

3:20

Hasta que el Altísimo dé reposo á vuestros hermanos, así como á vosotros, y hereden también ellos la tierra que el Altísimo vuestro Dios les da á la otra parte del Jordán: entonces os volveréis cada uno a su heredad que yo os he dado.

3:21

Mandé también á Josué entonces, diciendo: Tus ojos vieron todo lo que el Altísimo vuestro Dios ha hecho á aquellos dos reyes: así hará el Altísimo á todos los reinos á los cuales pasarás tú.

3:22

No los temáis; que el Altísimo vuestro Dios, él es el que pelea por vosotros.

3:23

Y oré á el Altísimo en aquel tiempo, diciendo:

3:24

Señor el Altísimo, tú has comenzado á mostrar á tu siervo tu grandeza, y tu mano fuerte: porque ¿qué dios hay en el cielo ni en la tierra que haga según tus obras, y según tus valentías?

3:25

Pase yo, ruégote, y vea aquella tierra buena, que está á la parte allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano.

3:26

Mas el Altísimo se había enojado contra mí por causa de vosotros, por lo cual no me oyó: y díjome el Altísimo: Bástate, no me hables más de este negocio.

3:27

Sube á la cumbre del Pisga, y alza tus ojos al occidente, y al aquilón, y al mediodía, y al oriente, y ve por tus ojos: porque no pasarás este Jordán.

3:28

Y manda a Josué, y anímalo, y confórtalo; porque él ha de pasar delante de este pueblo, y él les hará heredar la tierra que verás.

3:29

Y paramos en el valle delante de Beth-peor.

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Capítulo 4

4:1

AHORA pues, oh Israel, oye los estatutos y derechos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis, y poseáis la tierra que el Altísimo el Dios de vuestros padres te da.

4:2

No añadiréis á la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de el Altísimo vuestro Dios que yo os ordeno.

4:3

Vuestros ojos vieron lo que hizo el Altísimo con motivo de Baal-peor; que á todo hombre que fué en pos de Baal-peor destruyó el Altísimo tu Dios de en medio de ti.

4:4

Mas vosotros que os allegasteis á el Altísimo vuestro Dios, todos estáis vivos hoy.

4:5

Mirad, yo os he enseñado estatutos y derechos, como el Altísimo mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para poseerla.

4:6

Guardadlos, pues, y ponedlos por obra: porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia en ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es ésta.

4:7

Porque ¿qué gente grande hay que tenga los dioses cercanos á sí, como lo está el Altísimo nuestro Dios en todo cuanto le pedimos?

4:8

Y ¿qué gente grande hay que tenga estatutos y derechos justos, como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?

4:9

Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida: y enseñarlas has á tus hijos, y á los hijos de tus hijos;

4:10

El día que estuviste delante de el Altísimo tu Dios en Horeb, cuando el Altísimo me dijo: Júntame el pueblo, para que yo les haga oir mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra: y las enseñarán á sus hijos;

4:11

Y os llegasteis, y os pusisteis al pie del monte; y el monte ardía en fuego hasta en medio de los cielos con tinieblas, nube, y oscuridad.

4:12

Y habló el Altísimo con vosotros de en medio del fuego: oisteis la voz de sus palabras, mas á excepción de oir la voz, ninguna figura visteis:

4:13

Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra, las diez palabras; y escribiólas en dos tablas de piedra.

4:14

A mí también me mandó el Altísimo entonces enseñaros los estatutos y derechos, para que los pusieseis por obra en la tierra á la cual pasáis para poseerla.

4:15

Guardad pues mucho vuestras almas: pues ninguna figura visteis el día que el Altísimo habló con vosotros de en medio del fuego:

4:16

Porque no os corrompáis, y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón ó hembra,

4:17

Figura de algún animal que sea en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire,

4:18

Figura de ningún animal que vaya arrastrando por la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra:

4:19

Y porque alzando tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, no seas incitado, y te inclines á ellos, y les sirvas; que el Altísimo tu Dios los ha concedido á todos los pueblos debajo de todos los cielos.

4:20

Empero á vosotros el Altísimo os tomó, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que le seáis por pueblo de heredad como en este día.

4:21

Y el Altísimo se enojó contra mí sobre vuestros negocios, y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierra, que el Altísimo tu Dios te da por heredad.

4:22

Así que yo voy á morir en esta tierra; y no paso el Jordán: mas vosotros pasaréis, y poseeréis aquella buena tierra.

4:23

Guardaos no os olvidéis del pacto de el Altísimo vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y os hagáis escultura ó imagen de cualquier cosa, que el Altísimo tu Dios te ha vedado.

4:24

Porque el Altísimo tu Dios es fuego que consume, Dios celoso.

4:25

Cuando hubiereis engendrado hijos y nietos, y hubiereis envejecido en la tierra, y os corrompiereis, é hiciereis escultura ó imagen de cualquier cosa, é hiciereis mal en ojos de el Altísimo vuestro Dios, para enojarlo;

4:26

Yo pongo hoy por testigos al cielo y á la tierra, que presto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para poseerla: no estaréis en ella largos días sin que seáis destruídos.

4:27

Y el Altísimo os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las gentes á las cuales os llevará el Altísimo:

4:28

Y serviréis allí á dioses hechos de manos de hombres, á madera y á piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.

4:29

Mas si desde allí buscares á el Altísimo tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.

4:30

Cuando estuviereis en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres á el Altísimo tu Dios, y oyeres su voz;

4:31

Porque Dios misericordioso es el Altísimo tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto de tus padres que les juró.

4:32

Porque pregunta ahora de los tiempos pasados, que han sido antes de ti, desde el día que crió Dios al hombre sobre la tierra, y desde el un cabo del cielo al otro, si se ha hecho cosa semejante á esta gran cosa, ó se haya oído otra como ella.

4:33

¿Ha oído pueblo la voz de Dios, que hablase de en medio del fuego, como tú la has oído, y vivido?

4:34

¿O ha Dios probado á venir á tomar para sí gente de en medio de otra gente, con pruebas, con señales, con milagros, y con guerra, y mano fuerte, y brazo extendido, y grandes espantos, según todas las cosas que hizo con vosotros el Altísimo vuestro Dios en Egipto ante tus ojos?

4:35

A ti te fué mostrado, para que supieses que el Altísimo él es Dios; no hay más fuera de él.

4:36

De los cielos te hizo oir su voz, para enseñarte: y sobre la tierra te mostró su gran fuego: y has oído sus palabras de en medio del fuego.

4:37

Y por cuanto él amó á tus padres, escogió su simiente después de ellos, y sacóte delante de sí de Egipto con su gran poder;

4:38

Para echar de delante de ti gentes grandes y más fuertes que tú, y para introducirte, y darte su tierra por heredad, como hoy.

4:39

Aprende pues hoy, y reduce á tu corazón que el Altísimo él es el Dios arriba en el cielo, y abajo sobre la tierra; no hay otro.

4:40

Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, que yo te mando hoy, para que te vaya bien á ti y á tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que el Altísimo tu Dios te da para siempre.

4:41

Entonces apartó Moisés tres ciudades de esta parte del Jordán al nacimiento del sol,

4:42

Para que huyese allí el homicida que matase á su prójimo por yerro, sin haber tenido enemistad con él desde ayer ni antes de ayer; y que huyendo á una de estas ciudades salvara la vida:

4:43

A Beser en el desierto, en tierra de la llanura, de los Rubenitas; y á Ramoth en Galaad, de los Gaditas; y á Golán en Basán, de los de Manasés.

4:44

Esta, pues, es la ley que Moisés propuso delante de los hijos de Israel.

4:45

Estos son los testimonios, y los estatutos, y los derechos, que Moisés notificó á los hijos de Israel, cuando hubieron salido de Egipto;

4:46

De esta parte del Jordán, en el valle delante de Beth-peor, en la tierra de Sehón rey de los Amorrheos, que habitaba en Hesbón, al cual hirió Moisés con los hijos de Israel, cuando hubieron salido de Egipto:

4:47

Y poseyeron su tierra, y la tierra de Og rey de Basán; dos reyes de los Amorrheos que estaban de esta parte del Jordán, al nacimiento del sol:

4:48

Desde Aroer, que está junto á la ribera del arroyo de Arnón, hasta el monte de Sión, que es Hermón;

4:49

Y toda la llanura de esta parte del Jordán, al oriente, hasta la mar del llano, las vertientes de las aguas abajo del Pisga.

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Capítulo 5

5:1

Y LLAMÓ Moisés á todo Israel, y díjoles: Oye, Israel, los estatutos y derechos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos: y aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra.

5:2

el Altísimo nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb.

5:3

No con nuestros padres hizo el Altísimo este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos.

5:4

Cara á cara habló el Altísimo con vosotros en el monte de en medio del fuego,

5:5

(Yo estaba entonces entre el Altísimo y vosotros, para denunciaros la palabra de el Altísimo; porque vosotros tuvisteis temor del fuego, y no subisteis al monte;) diciendo:

5:6

Yo soy el Altísimo tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de siervos.

5:7

No tendrás dioses extraños delante de mí.

5:8

No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ó abajo en la tierra, ó en las aguas debajo de la tierra:

5:9

No te inclinarás á ellas ni les servirás: porque yo soy el Altísimo tu Dios, fuerte, celoso, que visito la iniquidad de los padres sobre los hijos, y sobre los terceros, y sobre los cuartos, á los que me aborrecen,

5:10

Y que hago misericordia á millares á los que me aman, y guardan mis mandamientos.

5:11

No tomarás en vano el nombre de el Altísimo tu Dios; porque el Altísimo no dará por inocente al que tomare en vano su nombre.

5:12

Guardarás el día del reposo para santificarlo, como el Altísimo tu Dios te ha mandado.

5:13

Seis días trabajarás y harás toda tu obra:

5:14

Mas el séptimo es reposo á el Altísimo tu Dios: ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni tu peregrino que está dentro de tus puertas: porque descanse tu siervo y tu sierva como tú.

5:15

Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que el Altísimo tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido: por lo cual el Altísimo tu Dios te ha mandado que guardes el día del reposo.

5:16

Honra á tu padre y á tu madre, como el Altísimo tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que el Altísimo tu Dios te da.

5:17

No matarás.

5:18

No adulterarás.

5:19

No hurtarás.

5:20

No dirás falso testimonio contra tu prójimo.

5:21

No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni ninguna cosa que sea de tu prójimo.

5:22

Estas palabras habló el Altísimo á toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, á gran voz: y no añadió más. Y escribiólas en dos tablas de piedra, las cuales me dio á mí.

5:23

Y aconteció, que como vosotros oísteis la voz de en medio de las tinieblas, y visteis al monte que ardía en fuego, llegasteis á mí todos los príncipes de vuestras tribus, y vuestros ancianos;

5:24

Y dijisteis: He aquí, el Altísimo nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio del fuego: hoy hemos visto que el Altísimo habla al hombre, y éste vive.

5:25

Ahora pues, ¿por qué moriremos? que este gran fuego nos consumirá: si tornáremos á oir la voz de el Altísimo nuestro Dios, moriremos.

5:26

Porque, ¿qué es toda carne, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la oímos, y viva?

5:27

Llega tú, y oye todas las cosas que dijere el Altísimo nuestro Dios; y tú nos dirás todo lo que el Altísimo nuestro Dios te dijere, y nosotros oiremos y haremos.

5:28

Y oyó el Altísimo la voz de vuestras palabras, cuando me hablabais; y díjome el Altísimo: He oído la voz de las palabras de este pueblo, que ellos te han hablado: bien está todo lo que han dicho.

5:29

¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen, y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que á ellos y á sus hijos les fuese bien para siempre!

5:30

Ve, diles: Volveos á vuestras tiendas.

5:31

Y tú estáte aquí conmigo, y te diré todos los mandamientos, y estatutos, y derechos que les has de enseñar, a fin que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy para poseerla.

5:32

Mirad, pues, que hagáis como el Altísimo vuestro Dios os ha mandado: no os apartéis á diestra ni á siniestra;

5:33

Andad en todo camino que el Altísimo vuestro Dios os ha mandado, para que viváis, y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.

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Capítulo 6

6:1

ESTOS pues son los mandamientos, estatutos, y derechos que el Altísimo vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra á la cual pasáis vosotros para poseerla:

6:2

Para que temas á el Altísimo tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, y tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, y que tus días sean prolongados.

6:3

Oye pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien, y seáis multiplicados, como te ha dicho el Altísimo el Dios de tus padres, en la tierra que destila leche y miel.

6:4

Oye, Israel: el Altísimo nuestro Dios, el Altísimo uno es:

  Midrash: La Fuerza del Shemá -

6:5

Y Amarás á el Altísimo tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder.

6:6

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón:

6:7

Y las repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes:

6:8

Y has de atarlas por señal en tu mano, y estarán por frontales entre tus ojos:

6:9

Y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus portadas.

6:10

Y será, cuando el Altísimo tu Dios te hubiere introducido en la tierra que juró á tus padres Abraham, Isaac, y Jacob, que te daría; en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste,

6:11

Y casas llenas de todo bien, que tú no henchiste, y cisternas cavadas, que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste: luego que comieres y te hartares,

6:12

Guárdate que no te olvides de el Altísimo, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de siervos.

6:13

A el Altísimo tu Dios temerás, y á él servirás, y por su nombre jurarás.

6:14

No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos:

6:15

Porque el Dios celoso, el Altísimo tu Dios, en medio de ti está; porque no se inflame el furor de el Altísimo tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la haz de la tierra.

6:16

No tentaréis á el Altísimo vuestro Dios, como lo tentasteis en Massa.

6:17

Guardad cuidadosamente los mandamientos de el Altísimo vuestro Dios, y sus testimonios, y sus estatutos, que te ha mandado.

6:18

Y harás lo recto y bueno en ojos de el Altísimo, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que el Altísimo juró á tus padres;

6:19

Para que él eche á todos sus enemigos de delante de ti, como el Altísimo ha dicho.

6:20

Cuando mañana te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios, y estatutos, y derechos, que el Altísimo nuestro Dios os mandó?

6:21

Entonces dirás á tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y el Altísimo nos sacó de Egipto con mano fuerte;

6:22

Y dió el Altísimo señales y milagros grandes y nocivos en Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos;

6:23

Y sacónos de allá, para traernos y darnos la tierra que juró á nuestros padres;

6:24

Y mandónos el Altísimo que ejecutásemos todos estos estatutos, y que temamos á el Altísimo nuestro Dios, porque nos vaya bien todos los días, y para que nos dé vida, como hoy.

6:25

Y tendremos justicia cuando cuidáremos de poner por obra todos estos mandamientos delante de el Altísimo nuestro Dios, como él nos ha mandado.

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Capítulo 7

7:1

CUANDO el Altísimo tu Dios te hubiere introducido en la tierra en la cual tú has de entrar para poseerla, y hubiere echado de delante de ti muchas gentes, al Hetheo, al Gergeseo, y al Amorrheo, y al Cananeo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo, siete naciones mayores y más fuertes que tú;

7:2

Y el Altísimo tu Dios las hubiere entregado delante de ti, y las hirieres, del todo las destruirás: no harás con ellos alianza, ni las tomarás á merced.

7:3

Y no emparentarás con ellos: no darás tu hija á su hijo, ni tomarás á su hija para tu hijo.

7:4

Porque desviará á tu hijo de en pos de mí, y servirán á dioses ajenos; y el furor de el Altísimo se encenderá sobre vosotros, y te destruirá presto.

7:5

Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus bosques, y quemaréis sus esculturas en el fuego.

7:6

Porque tú eres pueblo santo á el Altísimo tu Dios: el Altísimo tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra.

7:7

No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido el Altísimo, y os ha escogido; porque vosotros erais los más pocos de todos los pueblos:

7:8

Sino porque el Altísimo os amó, y quiso guardar el juramento que juró á vuestros padres, os ha sacado el Altísimo con mano fuerte, y os ha rescatado de casa de siervos, de la mano de Faraón, rey de Egipto.

7:9

Conoce, pues, que el Altísimo tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia á los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta las mil generaciones;

7:10

Y que da el pago en su cara al que le aborrece, destruyéndolo: ni lo dilatará al que le odia, en su cara le dará el pago.

7:11

Guarda por tanto los mandamientos, y estatutos, y derechos que yo te mando hoy que cumplas.

7:12

Y será que, por haber oído estos derechos, y guardado y puéstolos por obra, el Altísimo tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró á tus padres;

7:13

Y te amará, y te bendecirá, y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y tu grano, y tu mosto, y tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró á tus padres que te daría.

7:14

Bendito serás más que todos los pueblos: no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus bestias.

7:15

Y quitará el Altísimo de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú sabes, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren.

7:16

Y consumirás á todos los pueblos que te da el Altísimo tu Dios: no los perdonará tu ojo; ni servirás á sus dioses, que te será tropiezo.

7:17

Cuando dijeres en tu corazón: Estas gentes son muchas más que yo, ¿cómo las podré desarraigar?;

7:18

No tengas temor de ellos: acuérdate bien de lo que hizo el Altísimo tu Dios con Faraón y con todo Egipto;

7:19

De las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y milagros, y de la mano fuerte y brazo extendido con que el Altísimo tu Dios te sacó: así hará el Altísimo tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia tú temieres.

7:20

Y también enviará el Altísimo tu Dios sobre ellos avispas, hasta que perezcan los que quedaren, y los que se hubieren escondido de delante de ti.

7:21

No desmayes delante de ellos, que el Altísimo tu Dios está en medio de ti, Dios grande y terrible.

7:22

Y el Altísimo tu Dios echará á estas gentes de delante de ti poco á poco: no las podrás acabar luego, porque las bestias del campo no se aumenten contra ti.

7:23

Mas el Altísimo tu Dios las entregará delante de ti, y él las quebrantará con grande destrozo, hasta que sean destruídos.

7:24

Y él entregará sus reyes en tu mano, y tú destruirás el nombre de ellos de debajo del cielo: nadie te hará frente hasta que los destruyas.

7:25

Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego: no codiciarás plata ni oro de sobre ellas para tomarlo para ti, porque no tropieces en ello, pues es abominación á el Altísimo tu Dios;

7:26

Y no meterás abominación en tu casa, porque no seas anatema como ello; del todo lo aborrecerás y lo abominarás; porque es anatema.

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Capítulo 8

8:1

CUIDARÉIS de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, porque viváis, y seáis multiplicados, y entréis, y poseáis la tierra, de la cual juró el Altísimo á vuestros padres.

8:2

Y acordarte has de todo el camino por donde te ha traído el Altísimo tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, por probarte, para saber lo que estaba en tu corazón, si habías de guardar ó no sus mandamientos.
com_corpus -

8:3

Y te afligió, é hízote tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido; para hacerte saber que el hombre no vivirá de solo pan, mas de todo lo que sale de la boca de el Altísimo vivirá el hombre.

8:4

Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado por estos cuarenta años.

8:5

Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre á su hijo, así el Altísimo tu Dios te castiga.

8:6

Guardarás, pues, los mandamientos de el Altísimo tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndolo.

8:7

Porque el Altísimo tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes, de abismos que brotan por vegas y montes;

8:8

Tierra de trigo y cebada, y de vides, é higueras, y granados; tierra de olivas, de aceite, y de miel;

8:9

Tierra en la cual no comerás el pan con escasez, no te faltará nada en ella; tierra que sus piedras son hierro, y de sus montes cortarás metal.

8:10