[_Sgdo Corazón de Jesús_] [_Ntra Sra del Sagrado Corazón_] [_Vocaciones_MSC_]
 [_Los MSC_] [_Testigos MSC_
]

MSC en el Perú

Los Misioneros del
Sagrado Corazón
anunciamos desde
hace el 8/12/1854
el Amor de Dios
hecho Corazón
y...
Un Día como Hoy

y haga clic tendrá
Pensamiento MSC
para hoy que no se repite
hasta el próximo año

Los MSC
a su Servicio


Free Sitemap Generator

 

free counters

¿Por qué motivo amó tanto Dios al mundo? (Jn 3, 16)

 

Comentarios al Evangelio del Apóstol San Juan

 

MEZA ZORRILLA, Amadeo
2009
 

Tanto amó Dios al mundo que dio a su hijo único (Jn 3, 16)


1.- Promesa
Reconociendo el designio del Padre que, movido por el amor (cf. Jn 3 16), ha enviado el Hijo unigénito al mundo para redimir al hombre. Al morir en la Cruz -como narra el evangelista-, Jesús "entregó el espíritu" (cf. Jn 19, 30), preludio del don del Espíritu Santo que otorgaría después de su resurrección (cf. Jn 20, 22). Se cumpliría así la promesa de los "torrentes de agua viva" que, por la efusión del Espíritu, manarían de las entrañas de los creyentes. En efecto, el Espíritu es esa potencia interior que armoniza su corazón con el corazón de Cristo y los mueve a amar a los hermanos como Él los ha amado, cuando se ha puesto a lavar los pies de sus discípulos y, sobre todo, cuando ha entregado su vida por todos.

- Prevención
En esto consiste la imprescindible interacción entre el amor a Dios y amor al prójimo. Si en mi vida falta completamente el contacto con Dios, podré ver siempre en el prójimo solamente al otro, queriendo ser sólo "piadoso" y cumplir con mis "deberes religiosos", se marchita también la relación con Dios. Será únicamente una relación "correcta", pero sin amor. Sólo mi disponibilidad para ayudar al prójimo, para manifestarle amor, me hace sensible también ante Dios. Sólo el servicio al prójimo abre mis ojos a lo que Dios hace por mí y a lo mucho que me ama.


2.- JUAN: 3, 16

4.- Dios no se ha quedado fuera de nuestro alcance. Dios nos ha amado primero (cf. 4, 10), y este amor de Dios ha aparecido entre nosotros, se ha hecho visible, pues "Dios envió al mundo a su hijo único para que vivamos por medio de él" (cf. Jn 14, 9). De hecho, Dios es visible de muchas maneras. En la historia de amor que nos narra la Biblia, Él sale a nuestro encuentro, trata de atraernos, llegando hasta la Última Cena, hasta el Corazón traspasado en la cruz.
Beneficios
Como expiación por nuestros pecados. La mayor prueba del amor de Dios está en que, cuando todavía no podíamos pedirle el perdón de nuestros pecados, Él nos envió a su hijo para perdonarnos por la fe en Él y llamarnos a la comunión con la gloria del padre.
Jesús predice clara y abiertamente el provecho espiritual que de su Pasión se seguirá, mediante estas palabras: para que quien crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Quien es capaz de librar a los demás de la destrucción, con mucho mayor motivo será fuente de vida para sí mismo Comprobad que la fe es siempre indispensable. Dice aquí Jesús que la cruz es fuente de vida, pero la razón no acierta a comprenderlo. Así lo confirman actualmente los paganos que ridiculizan esa afirmación. Pero la fe, al superar la debilidad de los razonamientos, la acepta y con facilidad se adhiere a ella. ¿Por qué motivo amó tanto Dios al mundo? Por ningún otro que no fuera su bondad infinita.


-Una exhortación
Inclinémonos, pues, ante su caridad. Avergoncémonos de nosotros mismos ante tal exceso de bondad. Para salvarnos, no perdonó a su propio Hijo. Nosotros, por el contrario, nos mostramos avaros y remiso para hacer donación, incluso de nuestros bienes materiales, y ello para daño nuestro. Por nosotros entregó Él a su propio Hijo, a su Unigénito. Nosotros no sabemos despreciar el dinero ni por agradecimiento hacia Él ni con miras a nuestro propio provecho. ¿Cómo podrá alcanzar perdón ese modo de comportarse? Si viéramos que alguien por nosotros arrastra sufrimientos y la muerte, lo preferiríamos a cualquier cosa, lo contaríamos entre nuestros amigos, le confiaríamos todo lo nuestro y le diríamos que todo es más suyo que nuestro. Y ni aún así lograríamos tratarlo del modo a que se habría hecho acreedor. Cuando se trata de Cristo, sin embargo, no le demostramos así nuestra gratitud. Dio su vida por nosotros, por nosotros derramó su preciosa sangre. Por nosotros, que ni éramos buenos ni se lo íbamos a agradecer. Y, por nuestra parte, no queremos ni siquiera privarnos de un poco de dinero, aun sabedores del provecho que de ello se seguirá a nuestras almas, sino que, cuando nos lo tropezamos desnudo o peregrino, despreciamos a Aquel que por nosotros murió. ¿Quién podrá librarnos de los castigos futuros? Si no fuera Dios, sino nosotros mismos quienes debiéramos castigarnos, ¿no es verdad que deberíamos dictar contra nosotros un veredicto condenatorio? ¿Acaso no condenaríamos a las llamas del infierno a quien hubiera despreciado a alguien que por Él hubiera dado su vida, sólo porque lo hubiera visto necesitado y hambriento? Pero, ¿por qué hablo de dinero? si tuviéramos mil vidas, ¿no deberíamos darlas todas por Él? Ni siquiera así podríamos equilibrar el bien que Él nos ha hecho. Quien se adelanta a beneficiar a otro, da con ello muestras de su bondad. El beneficiado, en cambio, haga lo que haga, no muestra su bondad, sino que cumple un deber al que está obligado por la gratitud. Todo lo cual se cumple, especialmente, si quien hizo primero el bien benefició a su enemigo, y quien corresponde no hace sino devolver a su benefactor los bienes que de él recibió y sigue, además, gozando de ellos.

5.- REVELACIÓN DEL AMOR DEL PADRE Y DEL HIJO.
Es tan sublime el amor que se nos describe del Padre, que resulta difícil de entender al hombre. El hombre miserable, alejado de Dios por su pecado voluntario, en continua ofensa a su Divina Majestad, en desprecio de sus mandamientos y en rebeldía continua a su santísima voluntad, debería provocar necesariamente la cólera, la justicia y el castigo de Dios: y sin embargo, lo que se nos revela es la infinita compasión de Dios que le lleva a mirar al hombre con un profundísimo amor, que le lleva al extremo de enviar a su hijo Unigénito al mundo para salvar, redimir a todos los hombres. Y ese envío del Hijo supone su sacrificio cruento de la cruz. En su infinito amor, el padre acepta el sacrificio de su Hijo para liberar al hombre del castigo y de la condenación eterna que merecía.
El misterio más profundo de la divinidad es el amor de Dios al hombre. Y desgraciadamente, es misterio bien desconocido y despreciado por la mayoría de los hombres. Solamente esta verdad del amor de Dios que quería salvarnos, debía llenarnos de infinito agradecimiento, y al mismo tiempo de infinita felicidad y confianza de nuestra salvación.
Y con la misión que corresponde a tal amor del Padre. viene Cristo al mundo. No viene como vengador de la gloria divina ultrajada, ni como juez riguroso de los pecados para castigarlos, sino viene como Redentor que llegará a las mayores profundidades del amor de sacrificio para salvar a todos los hombres. Tras el amor del Padre, el amor del Verbo Encarnado, que según los designios de su Padre, viene a la tierra para derrochar misericordia infinita, para tratar con los pecadores, para traerles la luz y la esperanza del perdón y después el premio de la vida eterna.
Lo que más falta al cristiano de hoy es tener la experiencia, la fe convencida del amor que Dios le tiene. Quien experimenta el amor de Cristo, y a través de Cristo, el amor del Padre, vive la paz y la felicidad de los hijos de Dios; y ese amor de Dios se convierte en el estímulo y motivo de toda su vida cristiana. Y aún en medio de las mayores tribulaciones o tinieblas por las que pueda pasar el alma. La experiencia de ese amor del Señor le mantendrá en una paz imperturbable y en una confianza sin medida en la infinita misericordia del Señor.
San Juan, como queriendo dar una definición del cristiano, dice: "Nosotros, los que hemos conocido el amor que Dios no tiene. Dios es amor." (1 Jn 4, 16). Bienaventurados los que se sienten amados del Señor. Y es gracia que el Señor la quiere conceder a todos.

6.


AMOR
El deber sin amor, te hace solo un cumplidor.
La responsabilidad sin amor, te hace implacable.
La justicia sin amor, te hace duro.
La inteligencia sin amor, te hace cruel.
La amabilidad sin amor, te hace hipócrita.
El orden sin amor, te hace complicado.
El honor sin amor, te hace arrogante.
El poseer sin amor, te hace avaro.
La fe sin amor, te hace fanático.
Una vida sin amor, no tiene sentido.


"Queridos, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor" (1 Jn. 4,7).
 

 


[_Principal_]     [_Aborto_]     [_Adopte_a_un_Seminarista_]     [_La Biblia_]     [_Biblioteca_]    [_Blog siempre actual_]     [_Castidad_]     [_Catequesis_]     [_Consultas_]     [_De Regreso_a_Casa_]     [_Domingos_]      [_Espiritualidad_]     [_Flash videos_]    [_Filosofía_]     [_Gráficos_Fotos_]      [_Canto Gregoriano_]     [_Homosexuales_]     [_Humor_]     [_Intercesión_]     [_Islam_]     [_Jóvenes_]     [_Lecturas _Domingos_Fiestas_]     [_Lecturas_Semanales_Tiempo_Ordinario_]     [_Lecturas_Semanales_Adv_Cuar_Pascua_]     [_Mapa_]     [_Liturgia_]     [_María nuestra Madre_]     [_Matrimonio_y_Familia_]     [_La_Santa_Misa_]     [_La_Misa_en_62_historietas_]     [_Misión_Evangelización_]     [_MSC_Misioneros del Sagrado Corazón_]     [_Neocatecumenado_]     [_Novedades_en_nuestro_Sitio_]     [_Persecuciones_]     [_Pornografía_]     [_Reparos_]    [_Gritos de PowerPoint_]     [_Sacerdocip_]     [_Los Santos de Dios_]     [_Las Sectas_]     [_Teología_]     [_Testimonios_]     [_TV_y_Medios_de_Comunicación_]     [_Textos_]     [_Vida_Religiosa_]     [_Vocación_cristiana_]     [_Videos_]     [_Glaube_deutsch_]      [_Ayúdenos_a_los_MSC_]      [_Faith_English_]     [_Utilidades_]