Los Misioneros del Sagrado Corazón en el Perú
al servicio de la Verdad


La Astrología es un engaño y una superstición

(Dossier)
 


Sumario
1. Por qué la Astrología es una Pseudociencia
2. La Astrología en la mira - Radiografía de una pseudociencia
3. El buen negocio de la astrología..., a pesar de las demandas
4. La astrología en busca de respetabilidad
5. Cónclave y Astrología - ¿Adivinar el futuro Papa?
 



1. Por qué la Astrología es una Pseudociencia

¿Qué es la astrología?

Una definición formal puede ser: La astrología es un sistema de creencias que pretende pronosticar el futuro o las características de un individuo por medio de cálculos relativos a la posición de los planetas en el momento del nacimiento de éste. No hay que confundir con la astronomía que sí es una ciencia y es la que se encarga del estudio sistemático de los astros.
En otras palabras, el astrólogo dice que una persona nacida bajo el signo de Acuario será inteligente, tímido, bondadoso, etc., mientras que para el astrónomo, Acuario es una constelación más de las 88 que hay en el cielo con la característica interesante de que en ésta se encuentra la estrella doble Zeta Aqr con componentes de magnitudes 4,3 y 4,5, como así también la presencia de la nebulosa planetaria NGC 7009.

Las Razones

Antes de criticar una posición tenemos que conocerla, por lo que empezaré a describir como funciona el método astrológico. (Los números entre paréntesis son sólo para citar el texto más abajo). El cielo fue dividido artificialmente (1) en 88 (2) constelaciones, una constelación es un grupo de estrellas que vistas desde la Tierra (3) parecen que están cerca entre sí (4) y con un poco de imaginación (5) forman algún objeto o personaje familiar (6). De estas 88 constelaciones hay un grupo de 12 constelaciones (los 12 signos del zodíaco) que tienen en común el hecho que el visto desde la Tierra (7) el Sol (8) pasa a través de ellas durante cierta época del año. Cuando una persona nace (9) el Sol se encuentra en uno de las mencionadas constelaciones la cual determina el signo del individuo. Las características de éste (que son atribuidas a su signo) proviene de las características del objeto o animal que identifica al signo (10). Claro que la única variable astrológica no es el signo, sino que intervienen también 6 planetas (11), el sol y la Luna (12). La manera en que estas últimas variables actúan es mucho más complicada pero básicamente consiste en sus posiciones relativas (13) como así también sus posiciones con respecto a unos sectores denominados casas (14) que determinan el éxito, la salud, el amor, etc. (15).

Ahora explicaré una por una las falencias del método:

(1) Artificialmente significa que es un invento humano ya que no existe en la naturaleza, el problema acá es que los que dividieron el cielo fueron quienes determinaron como serán las constelaciones que regirán a las futuras generaciones, los hombres determinaron los signos, ¿no eran los signos quienes determinaban el comportamiento de los hombres? Entramos en un círculo vicioso sin salida. Ese no es el único inconveniente de la división artificial, hay que considerar también la pregunta: ¿Es esa la división correcta? La respuesta es que no hay una división correcta sino muchas posibles, basta tomar un mapa estelar, un lápiz y unir estrellas del modo que más nos guste (o nos disguste) y tendremos nuestras propias constelaciones. Hay ejemplos históricos de que otras civilizaciones ya lo han hecho como los mayas e incas de América, tribus africanas y australianas. Con lo que surge otro interrogante: ¿Por qué usamos este grupo de constelaciones y no el de alguna del las recién mencionadas? Simplemente porque provenimos de la civilización greco-romana en la que reinaba la actual configuración zodiacal, por lo que se deduce claramente que si hubiéramos sido descendientes de otra cultura tendríamos otros signos que regirían nuestros destinos, lo que no suena muy científico.

(2) El número también es artificial ya éste depende de como se tomen los límites de las constelaciones.

(3) Las estrellas están ubicadas en un espacio tridimensional, por lo cual cuando se proyecta a un plano bidimensional (que es la base su apariencia en el cielo) perdemos una dimensión con el consiguiente cambio de apariencia. Esto significa que la proyección bidimensional de una construcción tridimensional varía según el punto de vista del observador, esto se puede ilustrar con el siguiente ejemplo:


Grupo de estrellas "vistas de frente"

          *


    *
                    *

Se puede apreciar que esta figura se asemeja a la de un triángulo.

El mismo grupo de estrellas "vistas de costado"

         *

         *
         *

Como se ve, las cosas cambian.

¿A qué viene esto? En el caso de que existiesen constelaciones, éstas serían únicamente válidas para la Tierra ya que desde cualquier otro planeta las cosas serían distintas, lo que convierte a toda esta "ciencia" en algo completamente local. La razón de esta falla puede radicar obviamente en el hecho que esta disciplina fue inventada en épocas donde se creía que las estrellas estaban todas sobre la misma esfera, todas equidistantes del centro del universo que era nuestro planeta.

(4) En ese momento el concepto de distancia relativa estaba dado pura y exclusivamente por la distancia aparente de las proyecciones de las estrellas, veamos un ejemplo:

*
*

Estrellas "aparentemente" cercas.

          *
                     *                X (observador)


Las mismas estrellas vistas desde otro ángulo.

(5) La verdad es que a veces se requiere un poco más que imaginación para ver "algo" en el cielo, ¿saben que representan las "Tres Marías"? Esas tres estrellas alineadas (para nosotros) están formando el cinturón de un guerrero llamado Orión, traten de encontrarlo mirando al cielo (y si lo hacen avísenme así les regalo algo). Al respecto hay muchísimos ejemplos ya que con la cantidad de estrellas visibles se podrían dibujar una cantidad incalculable de constelaciones.

(6) El concepto de "personaje familiar" es mucho más relativo ya que depende de "familiar para quien". El ejemplo más ilustrativo de esto puede ser la siguiente constelación:

                  *
                                *
                       *
                               *
                                     *


                                 *          *

Este grupo de estrellas visibles en el hemisferio norte a sido asociada a una cuchara por los franceses, a la cola de un oso por los pueblos del norte de Europa, a un carro celestial por los chinos y por muchas más formas diferentes según la cultura del pueblo donde provenga la interpretación. Cuando se comenzó a estudiar el cielo del hemisferio Sur allá por el siglo XVII los astrónomos europeos encargados de la tarea "vieron" objetos tales como: microscopio, brújula, astrolabio y demás adelantos de esa época. Mientras tanto los aborígenes australianos ya habían definido constelaciones con forma de canguros y de avestruces. Todo lo expuesto en este inciso prueba que no existe "un" grupo de constelaciones válidos, sino una serie infinitas de muchos posibles. Aclaro que actualmente hay uno en uso para facilitar la estandarización de la búsqueda de objetos celestes.

(7) Ya que visto desde otro lado, al igual que en (3) y en (4), el sol no las atraviesa. A propósito: ¿Qué tiene de particular el tercer planeta de un sistema solar ubicado en un sistema solar en el borde de una de las tantas galaxias espirales como para ser considerado el centro de una ciencia que abarque todo el universo?
(8) Siguiendo la línea de razonamiento del punto anterior, ¿por qué hay que darle tanta importancia simbólica a una estrella mediana de tipo espectral G2 y magnitud absoluta 4,85 que no tiene particularidades destacables para con el resto del universo?

(9) ¿Alguien cree que el destino de una persona está determinado al nacer? Si así fuera, cualquier cosa que haga no es culpa mía sino del "destino" (nos podemos lavar las manos). Esto queda a criterio de Uds. pero si están a favor de la teoría determinista no invalidan los puntos anteriores.

(10) El problema (para los astrólogos) de caracterizar al signo con la figura de la constelación reside en que se aplican a todas las culturas las características de constelaciones especificas (ver (6)).

(11) Los planetas que existen para la astrología son 6. ¿Por qué, si hay 9 planetas conocidos? ¿Acaso los restantes no influyen en nuestras vidas por alguna extraña razón cósmica? Simplemente cuando se inventó esta pseudociencia se conocían 6 planetas. También sería interesante que los astrólogos nos expliquen como influyen los astros en nosotros, ya que cuando nacemos estamos en una habitación donde la luz de los planetas no nos alcanza y la otra manera en que esos dos cuerpos puedan interactuar es a través de la gravedad, la cual es despreciable ya que la de la obstetra es mucho mayor porque a pesar de su poca masa con respecto a la de un planeta su distancia es varias veces menor (fórmula de gravedad:
M1 x M2
-------
D2

(12) Recordar que hasta la invención del telescopio no se conocían las lunas de los otros planetas por lo que no se los incluyó en la astrología, al atribuir tanta importancia a un satélite natural en especial se muestra otra vez el acentuado "regionalismo" de esta disciplina.

(13) Esto tiene la misma falencia que lo expresado en (3).

(14) Las casas son construcciones imaginarias que surgen con la necesidad de agregar variables al sistema.

Estas son las razones por las cuales el sistema que da origen a los horóscopos carece de fundamento científico. Supongamos que así y todo creemos por cuestiones de fe (no católica porque está prohibido en la Biblia), comprobemos la efectividad del horóscopo:

Tomemos dos diarios distintos del mismo día de la misma ciudad y veamos si en un signo determinado (cualquiera) las predicciones coinciden. Para sorpresa de muchos se encontrarán que generalmente son distintos y hasta a veces contradictorios. Que raro porque las estrellas y los planetas estaban para ambos diarios en el mismo lugar.

En cuanto al contenido de éstos, ¿se fijaron que más que predecir el futuro, lo que hacen es decirnos qué hacer (que no es lo mismo)? Cualquiera puede dar consejos tales como "modérese con las comidas", "haga ejercicio físico" y son tan generales que a todos nos afecta, entonces se dice que el horóscopo acierta porque tenía razón.

Si el método no tiene fundamento, el horóscopo no es efectivo, ¿Qué otro sostén le queda a la astrología?

Los astrólogos, grandes astrónomos fueron a su vez astrólogos (Kepler, Tycho, etc.). ¿Cómo puede ser que gente con tantos conocimientos astronómicos puedan creer en lo que ellos mismos demuestran que no sirve? La respuesta a este último interrogante tiene una razón histórica, el astrólogo era un personaje de importancia en las cortes ya que sus "predicciones" eran muy tenidas en cuenta por los reyes. Se podía vivir de predecir el futuro de una manera mejor que estudiando las leyes físicas de los astros.

Hoy en día la astrología también es rentable, por ejemplo todos los diarios tiene al menos una columna de astrología diaria mientras que sólo algunos pocos tienen una nota semanal de astronomía, también abundan los astrólogos "profesionales" que cobran por hacer una carta natal.
Hay una cuestión que no pasa por el aspecto técnico-científico del método sino por un lado más humano que es el hecho que todo esto me da la sensación de que no queremos hacernos responsables por nuestros propios actos y buscamos excusas que nos desligan las responsabilidades que deberíamos asumir.
¿Por qué estoy tan convencido de lo que digo? Porque soy acuariano y los acuarianos no creemos en esas cosas.

Sebastián Bassi - Fuente ASALUP




2. La Astrología en la mira - Radiografía de una pseudociencia

Desafortunadamente, la creencia en el poder de la astrología es mucho más general entre los estudiantes de lo que mucha gente se da cuenta. Una encuesta hecha por Gallup en 1984 indicó que el 55% de los adolescentes americanos creen que la astrología funciona. Secciones de astrología aparecen en más de 1200 periódicos en los Estados Unidos; en contraste, menos de 10 periódicos tienen secciones de astronomía. Y en todo el mundo, la gente basa sus decisiones personales, financieras y hasta médicas, en el consejo de los astrólogos.

Además, la astrología es solamente una de varias creencias pseudo-científicas cuya aceptación por los medios de comunicación y por el público ha contribuido a una inquietante falta de escepticismo entre los jóvenes (y aparentemente entre los presidentes) en los Estados Unidos. Muchos maestros sienten que es por debajo de nuestra dignidad el discutir temas como estos en nuestros cursos de ciencias. Desafortunadamente, si fallamos en alentar a nuestros niños a tener dudas positivas y pensamientos críticos, estaremos criando una generación que está dispuesta a creer casi cualquier declaración, por improbable que sea, impresa en los periódicos o reportada en la televisión.

Algunas Preguntas sobre Astrología para Ponerse a Pensar

Para aquellos que leen las secciones de astrología en periódicos o revistas, es bueno el preguntarse primero qué tan factible es que 1/12avo de las gentes del mundo (más de 400 millones por cada signo del zodiaco) tengan un día parecido. Esta pregunta nos hace ver porqué las predicciones de las secciones de astrología siempre son tan vagas que pueden aplicarse a situaciones en la vida de casi todos.
¿Porqué es el momento del nacimiento, en vez del de la concepción, el momento crítico para calcular un horóscopo? Para contestar ésta, es útil saber que cuando se estableció la astrología hace miles de años, el momento del nacimiento se consideraba mágico. Pero ahora entendemos que el nacimiento es la culminación de casi nueve meses de un desarrollo complejo e intrincadamente orquestrado dentro del vientre. Muchos aspectos de la personalidad del niño se desarrollan mucho antes del nacimiento.
La razón por la cual los astrólogos aún adoptan el momento del nacimiento tiene muy poco que ver con la "teoría" astrológica. Simplemente, casi todo el mundo sabe cual es el momento de su nacimiento; pero es difícil (y a veces hasta vergonzoso) el averiguar el momento de la concepción.
Los astrólogos "verdaderos" dicen que la influencia de todos los astros mayores del sistema solar debe tenerse en cuenta para predecir un horóscopo acertado. También insisten en que la razón por la cual debemos creer en la astrología es porque nos ha dado predicciones o perfiles de personalidades precisos durante muchos siglos.
Pero cualquiera que conoce la historia de la astronomía puede decirle que los planetas conocidos más distantes (Urano, Neptuno y Plutón) no se descubrieron hasta 1781, 1846 y 1930, respectivamente. Así es que ¿porqué no todos los horóscopos hechos antes de 1930 eran incorrectos, puesto que faltaba al menos un planeta en su inventario de influencias importantes? Además ¿porqué los problemas o inexactitudes de los horóscopos antiguos no condujeron a los astrólogos a "sentir" la presencia de estos planetas mucho antes de que los astrónomos los descubrieran?
Todas las fuerzas de largo alcance que conocemos en el universo se debilitan con la distancia (la gravedad es un excelente ejemplo). Sin embargo, para la astrología no hay diferencia si Marte está del mismo lado del Sol que nosotros (y por lo tanto relativamente cerca) o completamente del otro lado; su influencia (fuerza) astrológica es la misma. Si alguna influencia de los planetas y las estrellas realmente no dependiera de que tan lejos está la fuente de la influencia, esto resultaría en una completa revolución en nuestro entendimiento de la naturaleza. Cualquier sugerencia al respecto debe verse con extremo escepticismo.
Además, si las influencias astrológicas no dependen de la distancia ¿porqué no tenemos que considerar las influencias de otras estrellas, y hasta de las galaxias, al hacer un horóscopo? ¡Qué horóscopos tan inadecuados estamos recibiendo si se omite la influencia de Sirio y de la galaxia de Andrómeda! (Por supuesto, como hay billones de estrellas en nuestra galaxia y billones de otras galaxias, ningún astrólogo puede tener la esperanza de terminar un horóscopo que tomara en cuenta todas estas influencias.)
Aún después de miles de años de estudio y de perfeccionar su arte, diferentes escuelas de astrología todavía discrepan vehementemente en como predecir un horóscopo y sobre todo, en como interpretarlo. Su horóscopo puede ser hecho e interpretado por diferentes astrólogos en el mismo día y las predicciones, interpretaciones o sugerencias pueden ser completamente diferentes. Si la astrología fuera una ciencia, como dicen los astrólogos, esperaríamos que después de tantos años, experimentos o cálculos similares nos dieran los mismos resultados.


¿Cuál es el Mecanismo?

Pero aunque hiciéramos a un lado esos pensamientos negativos sobre la astrología, nos queda por hacer una pregunta importante. ¿Porqué las posiciones de los objetos celestes al momento de nuestro nacimiento habrán de afectar nuestros caracteres, nuestras vidas o nuestros destinos? ¿Cuál fuerza, influencia o tipo de energía viaja de los planetas y estrellas a todos los seres humanos y afecta nuestro desarrollo o destino?
Uno puede ver como la perspectiva del mundo astrológico pudo haber sido atractiva cuando surgió la astrología hace miles de años. En esos días, la humanidad se aterrorizaba de las fuerzas de la naturaleza que frecuentemente son impredecibles y buscaba desesperadamente regularidades, signos y portentos de los cielos que los hubieran podido ayudar a guiar sus vidas. Aquellos eran tiempos de magia y superstición, cuando se pensaba que los cielos eran el dominio de los dioses o espíritus, cuyos caprichos tenían que comprender los humanos---o al menos tener alguna advertencia---si iban a sobrevivir.
Pero ahora, cuando nuestras naves espaciales han viajado a los planetas y los han explorado con cierto detalle, nuestra perspectiva del universo es muy diferente. Sabemos que los planetas son otros mundos y las estrellas otros soles---cuerpos físicos increíblemente remotos y piadosamente indiferentes hacia las vidas diarias de las criaturas en nuestro pequeño planeta. Ninguna cantidad de jerigonza sonante a científica o cálculos computarizados de los astrólogos puede disfrazar este problema central de la astrología---y no podemos encontrar ninguna evidencia de un mecanismo por el cual los objetos celestes puedan influirnos de un modo tan específico y personal.


Presentando la Avionología

Veamos una analogía. Imagínese que alguien propone que las posiciones de todos los aviones jumbo jet del mundo en el momento en que nace un bebé tendrán un efecto significante en la personalidad de ese niño o en su vida futura. Además, por una suma de dinero, un "avionólogo" con una gran computadora ofrece hacer un mapa elaborado mostrando las posiciones de los aviones a la hora correcta e interpretar este complejo patrón para ayudarle a entender la influencia de éstos en su vida. No importa cuan "científico" o complejo resulte este mapa, cualquier persona razonablemente escéptica probablemente le haría algunas preguntas bastante directas al "avionólogo" sobre porqué las posiciones de todos estos aviones deberían tener alguna conexión con las personalidades o con los eventos que determinan las vidas humanas. (A los estudiantes les podría agradar el inventar otras "ciencias" parecidas y hacer un conjunto elaborado de reglas para esas "ciencias".)
En el mundo real, es muy sencillo el calcular las influencias planetarias en un recién nacido. La única fuerza conocida que actúa a distancias interplanetarias de modo significativo es la gravedad. Así es que podemos comparar la influencia de un planeta vecino como Marte con otras influencias en el bebé. Resulta que la atracción gravitacional del obstetra es considerablemente mayor que la de Marte. (Y el edificio del hospital posee una atracción aún mayor que la del doctor; a menos que el bebé esté situado exactamente en el centro geométrico del hospital.) Para las clases que quieran hacer estos cálculos, pueden encontrar las fórmulas y unos ejemplos en el libro de Culver e Ianna citado en El Rincón de Materiales.


Poniendo a Prueba la Astrología

Algunos astrólogos mantienen que podría haber una fuerza aún desconocida que representa la influencia astrológica. Supongamos que los beneficiamos con nuestra duda y que hay algo que nos conecta con los cielos, aunque no sepamos lo que es. De ser así, las predicciones astrológicas---como las de cualquier otro campo de la ciencia---deben poder comprobarse fácilmente. Tomando un ejemplo sencillo, si la astrología predice que Virgo y Aries son signos incompatibles, al ver miles de registros de matrimonios y divorcios, deberíamos ver más parejas Virgos-Aries divorciadas y menos de ellas casadas de lo que esperaríamos al azar.
Los astrólogos siempre dicen que están muy ocupados para llevar a cabo las cuidadosas pruebas de su eficacia, así es que en las últimas dos décadas los científicos y estadísticos generosamente han hecho tales comprobaciones para ellos. Ha habido docenas de pruebas cuidadosamente diseñadas en todo el mundo, y la astrología las ha reprobado todas. (Ver el Rincón de Materiales para mayor información sobre estas pruebas y el Rincón de Actividades para algunos experimentos que usted puede hacer con sus estudiantes.)
Por ejemplo, el psicólogo Bernard Silverman de la Universidad del Estado de Michigan vio los registros de 2978 matrimonios y 478 divorcios en 1967 y 1968 para ver si los signos astrológicos "compatibles" tenían más probabilidad de juntarse y permanecer juntos. Él encontró que no había ninguna correlación---los signos compatibles e incompatibles se casaron y divorciaron igual de seguido. En otra prueba, los miembros del personal de la oficina de Inspección Geológica de los Estados Unidos analizaron 240 predicciones de terremotos por 27 astrólogos y encontraron que eran menos acertadas de lo serían simplemente con adivinar. Y así ha sucedido con cada una de las pruebas.
Además, los astrónomos Roger Culver y Philip Ianna siguieron las predicciones específicas de astrólogos y organizaciones astrológicas bien conocidas por un periodo de cinco años. De las más de 3000 predicciones específicas en su muestreo (incluyendo muchas sobre política, estrellas de cine y otras gentes famosas) solo el 10% pasaron la prueba.
Si el leer las estrellas ha llevado a los astrólogos a hacer predicciones incorrectas nueve de cada diez veces, ellos parecen ser muy poco de fiar como guías de las incertidumbres de la vida o de los asuntos de nuestro país. Tal vez debemos dejar que esas señas de luz en el cielo despierten el interés de nuestros estudiantes en el universo real (y fascinante) más allá de nuestro planeta, y no permitirles que se aten a una fantasía antigua legada de los tiempos cuando nos juntábamos alrededor de la fogata, temerosos de la noche.


Rincón de Actividades

Una de las mejores maneras para lograr que los estudiantes piensen en que tan válida es la astrología es hacer que ellos mismos comprueben la validez de las predicciones astrológicas. Aquí se muestran algunas actividades prácticas para empezar; usted y sus estudiantes podrían sugerir otras pruebas o proyectos (avísenos si ustedes inventan algunos buenos).
Para muchas de estas pruebas, es útil recopilar un muestreo grande de datos para propósitos estadísticos. En algunas escuelas, donde una clase no tiene suficientes estudiantes o tiempo para reunir todos los datos necesarios, otras clases y miembros de la familia pueden participar en el estudio.
 

1. Mismo Día, Horóscopos Diferentes

Si su pueblo tiene un buen puesto de periódicos y si alcanza el presupuesto de la clase, haga que los estudiantes compren cuantos periódicos y revistas puedan que tengan secciones de astrología. Haga que sus estudiantes comparen las predicciones y declaraciones de diferentes astrólogos para el mismo signo. ¿Cuántos concuerdan? ¿Cuántos se contradicen?

2. Horóscopos Revueltos

Corte los 12 horóscopos de un periódico (de preferencia aquellos que los estudiantes probablemente no hayan visto) y después de hacer una copia maestra para usted mismo, corte las fechas y signos del zodiaco de cada párrafo. Revuélvalos, asígneles un número a cada uno y al día siguiente distribuya los párrafos sin fechas ni signos a cada uno de sus estudiantes. Pregunte a los estudiantes sus fechas de nacimiento y pídales que seleccionen el párrafo que describa mejor el día que pasaron ayer.
Después de juntar todos los papeles, revuélvalos y devuélvalos de manera que cada estudiante obtenga el papel de alguien más. Luego ponga en el pizarrón las fechas que los astrólogos especificaron para cada párrafo y haga que los estudiantes cuenten cuantos coincidieron y cuantos no. ¿Cuántos aciertos predicen los estudiantes que suceden al azar?

3. Profesiones y Astrología

Hasta los astrólogos que desdeñan los horóscopos de los periódicos (porque nada más toman en cuenta la posición del Sol y no la de otros astros) dicen seguido que la posición del Sol está relacionada con la elección de profesión de una persona. Muchos libros de astrología especifican cuales signos son los más probables en elegir una profesión determinada. Por ejemplo, los de Leo tienen más probabilidad de entrar en la política y los de Virgo, en la ciencia. Una vez que los alumnos vean algunos libros de astrología y encuentren tales "hipótesis", pueden empezar a comprobarlas.
Una prueba podría ser que los estudiantes manden una encuesta a personas en la profesión que eligieron, preguntándoles por su cumpleaños. (Asegúrese de que los estudiantes expliquen porqué quieren esta información, discuta como deben dirigirse a esas personas y dígales que incluyan un sobre con estampilla postal y la dirección de regreso.) Otra manera de juntar datos---por lo menos de personas bien conocidas---es buscando en directorios de personas importantes, como Who is Who in American Politics (Quien es Quien en la Política Americana), y correlacionando cumpleaños y profesiones. Es importante el juntar suficientes ejemplos para que las desviaciones estadísticas empiecen a perderse en el promedio de su muestreo.
Pruebas a gran escala como estas han revelado que no hay correlación entre los signos y las profesiones; los miembros de una profesión dada están bastante bien distribuidos entre todos los signos del zodiaco.

Andrew Fraknoi - USA - Fuente: Periódico Tribuna de Periodistas - 04/04/05




3. El buen negocio de la astrología..., a pesar de las demandas

LONDRES, 1 de marzo de 2003 (ZENIT.org).- Los astrólogos y futurólogos se han vuelto más populares que nunca, a pesar de su naturaleza tan poco científica. Que se alimentan de una profunda necesidad de la gente por adivinar el futuro, parece axiomático. El reciente documento sobre el New Age de los pontificios consejos para la cultura y el diálogo interreligioso observaba: «Se ha dicho, con gran acierto, que muchas personas en estos tiempos flota entre la certeza y la incertidumbre, especialmente en cuestiones relacionadas con su propia identidad».

Muchos periódicos y revistas, incluso algunos que aspiran a una cierta seriedad, publican horóscopos. Y toda una pléyade de líneas calientes de teléfono y páginas webs ofrecen revelar, por un precio, en más detalle lo que viene a continuación.

Un reportaje del 8 de febrero del Telegraph de Londres contaba que sólo en Moscú hay «decenas de miles» místicos que ofrecen tratamientos New Age, rituales chamánicos y servicios de futurología. Aunque estuvieron prohibidas bajo el comunismo, estas prácticas han florecido desde la caída del antiguo régimen.

El Telegraph citaba estadísticas del ministerio de salud rusa que demuestran que en el 2001 había más de 300.000 magos, videntes, futurólogos, brujas y hechiceros registrados en el país. Se estima que hoy en día el número alcanza cerca del medio millón.

Viktor Makarov, presidente de la Liga Rusa de Profesionales Psicoterapeutas, que está llevando a cabo un estudio oficial sobre los negocios de la magia, concluía que la mitad de quienes la practican eran falsos y otro cuarta parte mentalmente enfermos.
El futuro, por 4.99 dólares el minuto

Investigaciones recientes subrayan la naturaleza fraudulenta del negocio de la adivinación. En Estados Unidos, una investigación de la Comisión Federal de Comercio (FTC) obligó a los operadores de la línea caliente psíquica Miss Cleo a cancelar 500 millones de dólares en cuentas de los clientes, informó el 14 de noviembre Associated Press. Las autoridades federales encausaron a dos empresas de Fort Lauderdale, Florida, por la estafa a quienes llamaban por prometerles visiones místicas sobre amor y dinero gracias a una red nacional de lectores psíquicos.

Tras la sentencia, las empresas deben pagar una multa de 5 millones de dólares, poner fin a la recogida de dinero de los clientes que han llamado al servicio, y perdonar cerca de 500 millones de dólares en pagos adicionales. El servicio también debe devolver a los clientes todos los cheques no cobrados.

Howard Beales, director de la oficina de protección al consumidor del FTC, afirmaba que durante tres años de operaciones el servicio cargó a la gente cerca de 1.000 millones de dólares y recogió la mitad de dicha cantidad. El negocio de servicios se redujo acusadamente en los últimos años a consecuencia de un pleito del FTC y actualmente se ha derrumbado, afirmaba Beales.

El FTC afirmaba que el servicio psíquico prometía una lectura libre, pero los clientes llamaban a un número gratuito del que eran dirigidos a otro número que les cargaba 4.99 dólares por minuto. La agencia afirma que cerca de 6 millones de personas hicieron este tipo de llamadas y se les cargó a cuenta una media de 60 dólares.

El fraude también abunda en Italia. El periódico Il Messaggero del 28 de diciembre afirmaba que hay en el país cerca de 22.000 magos y futurólogos registrados. Ocho millones de italianos, cerca del 15% de la población, admite haber consultado un astrólogo al menos una vez, afirmaba el periódico. Otras estimaciones van más allá. El entusiasmo en Italia es tal que incluso la página web del organismo de propiedad estatal que regula la electricidad, ENEL, tiene una sección que ofrece horóscopos, junto a un surtido de información New Age.

El último informe sobre prácticas mágicas y esotéricas en Italia, publicado por una línea telefónica gubernamental dedicada a recibir quejas, habla de 7.500 quejas de fraude durante el año pasado, informaba el 1 de noviembre Il Giornale. El año pasado también hubo arrestos de algunos futurólogos acusados de fraude.

Lunáticos

No falta la evidencia sobre la falta de fiabilidad científica de las predicciones astrológicas. Por ejemplo, la página web del Comité para la Investigación Científica de Pretensiones de lo Paranormal tiene un artículo de James Rotton, profesor de Psicología en la Universidad Internacional de Florida, sobre la luna y sus efectos.

Rotton analiza el libro «How the Moon Affects You» de Arnold L. Lieber. El libro expone la teoría de que, dado que la luna causa las mareas oceánicas, y el 80% del cuerpo humano es agua, la fuerza gravitacional de la luna también causa mareas en el cuerpo humano.

Rotton cita un estudio del astrónomo George O. Abell, que precisaba que la fuerza gravitacional de la luna sobre una persona era menor que el peso de un mosquito. Dos de los colegas de Rotton, Roger Culver y Roger Ianna, han calculado que la «influencia» de la luna era menor que la ejercida por la pared de seis pulgadas de anchura de un edificio.

Como ejemplo de las técnicas malabares usadas en el libro, Rotton observa que la edición revisada del mismo de 1996 informa de que ha habido «al menos 43 estudios basados en datos» desde la publicación del original de 1978. Lieber afirma que «la revisión crítica de los hallazgos documentados revela lo siguiente: los hallazgos positivos y negativos se hallan prácticamente divididos en igual cantidad». De hecho, observa Rotton, la mayoría de los estudios no han logrado sacar nada que se asemeje a un apoyo a la hipótesis lunar.

En el tema de las estrellas, la página web de la Sociedad Astronómica del Pacífico contiene una útil página titulada «Su Kit de Defensa Astrológica», por Andrew Fraknoi. La sociedad fue fundada en 1889 por un grupo de astrónomos y es ahora la mayor sociedad astronómica del mundo.

Aparecen columnas astrológicas en más de 1.200 periódicos sólo en los Estados Unidos, observa la página web de Franknoi. Las columnas te dicen que puedes aprender algo sobre tu día leyendo las referencias de un signo del zodiaco. ¿Pero cuáles son las probabilidades de que cientos de millones de personas a lo largo de mundo tengan todas la misma clase de día?

Otra objeción tiene que ver con el uso de la fecha de nacimiento para hablar del futuro de una persona. Mientras en el pasado el momento del nacimiento se consideraba un momento crítico, hoy entendemos que el nacimiento es la culminación de nueve meses de desarrollo constante dentro de la matriz, observa Franknoi. ¿Cómo es que el potencial horóscopo de un bebé permanece inhibido antes del nacimiento simplemente porque el niño está en la matriz?

Y volviéndonos a la evidencia astronómica, muchos de los que creen en astrología, observa Franknoi, insisten en que hay que tener en cuenta la influencia de todos los grandes cuerpos del sistema solar incluyendo, presumiblemente, los planetas más exteriores como Urano, Neptuno y Plutón. Pero estos planetas no fueron descubiertos hasta 1781, 1846 y 1930, respectivamente. Si éste es el caso, pregunta, ¿qué ocurre con los astrólogos que declaran que su arte ha estado haciendo predicciones exactas durante siglos?

Otro escollo astronómico para los astrólogos es que los horóscopos se desarrollaron en tiempos en que un sistema planetario que tenía como centro a la tierra era considerado como un hecho celestial. De ahí que la importancia de Marte en un horóscopo sea idéntica sin importar si el planeta está al mismo lado del Sol que la Tierra o, al otro lado, siete veces más lejos. Una fuerza que no dependa de la distancia sería un descubrimiento revolucionario para la ciencia, comenta Franknoi.

También observa que muchos astrólogos insisten que el signo solar de una persona está estrechamente relacionado con su elección de profesión. De hecho, el asesoramiento laboral es una importante función de la astrología moderna. Con todo, Franknoi cita una investigación del físico John McGervey de la Universidad Case Western Reserve, que ha contemplado biografías y fechas de nacimiento de 6.000 políticos y 17.000 científicos. El objeto era ver si los miembros de estas profesiones se reunirían alrededor de ciertos signos, como predicen los astrólogos. Por el contrario, MacGervey encontró que los signos de ambos grupos se distribuían totalmente al azar.

El Catecismo de la Iglesia Católica, No. 2116, establece rotundamente: «Todas las formas de adivinación deben rechazarse». Horóscopos, astrología y otras formas de ver el futuro «están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios». Además pueden afectar al bolsillo.



4. La astrología en busca de respetabilidad

NUEVA DELHI, sábado, 19 junio 2004 (ZENIT.org).- Los entusiastas de la astrología acaban de ganar una batalla en la India en sus esfuerzos por obtener credibilidad académica. El Tribunal Supremo de la nación ha confirmado la decisión del 2001 de la University Grants Commission (UGC) de introducir cursos en astrología védica para titulaciones de graduados y posgraduados, informaba la revista india Frontline el 5 de junio. La decisión del tribunal, del 5 de mayo, rechazaba una demanda contra la aprobación de la UGC puesta por varios académicos.

En su petición al tribunal, los académicos defendían que la astrología védica no puede considerarse parte del estudio científico, puesto que la astrología carece de los atributos y cualidades básicas implicadas en la investigación científica. Específicamente, defendían, la astrología no usa el método científico de investigación aceptado que se caracteriza por la falseación, la verificación y la repetitividad.

En el año 2001, la UGC animó a que los planes universitarios abrieran departamentos de astrología. Tras 41 proyectos, la UGC aceptó propuestas de 21 universidades. El artículo de la revista Frontline calificaba la decisión del tribunal supremo de «serio revés para los esfuerzos de la comunidad científica y las personas racionales que han hecho una campaña implacable contra esta perniciosa medida».

Sin embargo, el autor del artículo se consolaba con la reciente derrota del Partido Bharatiya Janata (BJP) en las elecciones nacionales en la India. El BJP, observaba el artículo, respaldó la astrología y otras prácticas similares como parte de su apoyo a la cultura tradicional hindú.

Los defensores de la astrología no se limitan a la India. El 16 de mayo, el Sunday Times británico hacía la reseña de un libro publicado por un miembro de la Royal Astronomical Society, el Dr. Percy Seymour, en el que presta cierto crédito a la astrología. Seymour, antiguo profesor de astronomía y de astrofísica en la Universidad de Plymouth, indicaba que no cree en la validez de los horóscopos de las estrellas. Sin embargo, en su libro «The Scientific Proof of Astrology», sostiene que el desarrollo cerebral puede verse afectado por el campo magnético de la tierra, especialmente durante el crecimiento del niño en el vientre materno. Este campo magnético sufre los efectos de las interacciones con el sol, la luna y otros planetas.

La reseña observaba, sin embargo, que Seymour es una figura solitaria en su defensa de la astrología en círculos científicos. Sir Martin Rees, el astrónomo real, ha descrito la astrología como «absurda», observaba el Sunday Times. «No hay lugar para la astrología en nuestra visión científica del mundo; además sus pretensiones predictivas no pueden resistir ningún examen crítico», comentaba Rees.

Rentabilidad pero ninguna prueba

Un ejemplo de este tipo de examen ha sido un estudio de más de 2.000 personas desarrollado durante algunas décadas, informaba el periódico británico Telegraph el 17 de agosto del año pasado. El estudio se interesaba por un grupo de personas nacidas a principios de marzo de 1958. Muchos de los bebés nacieron con una diferencia de minutos unos de otros, según la astrología, deberían tener muchos rasgos en común.

Los investigadores examinaron más de 100 características diferentes, incluyendo la profesión, el estatus marital y los niveles de inteligencia. En sus hallazgos, publicados en el Journal of Consciousness Studies, los científicos informaron que no había evidencia de similitudes entre aquellos que habían nacido al mismo tiempo.

Uno de los investigadores, el Dr. Geoffrey Dean, afirmó que los resultados han minado las pretensiones de los astrólogos, que trabajan normalmente con datos de nacimiento mucho menos precisos que los usados en el estudio. «A veces sostienen que la diferencia del momento del nacimiento en apenas un minuto puede alterar lo que ellos llaman las casas», afirmaba. «Pero en su trabajo, se contentan con cualquier hora que puedan conseguir del cliente».

Pero aunque los científicos puedan despreciar la astrología, el público en general acude en tropel a leer lo que dicen las estrellas. Quienes escriben las columnas astrológicas en los principales periódicos pueden cobrar sueldos de entre 250.000 a 500.000 libras (458.000 a 917.000 dólares), informaba el periódico británico Guardian el 12 de enero.

Y esto es sólo el inicio. Además de esto están las entradas por vía telefónica. La información del periódico pone los ingresos totales del astrólogo del Daily Mail, Jonathan Cainer, en más de 2 millones de libras (3,6 millones de dólares).

En Italia, según la revista semanal Famiglia Cristiana del 25 de enero, los 22.000 astrólogos y videntes clasificados de la nación tienen unos ingresos totales de 550 millones de euros (613 millones de dólares). Las revelaciones periódicas de fraudes y evasiones de impuestos no han disminuido en Italia la popularidad de lo oculto. Un decreto del 2002 del gobierno intentaba introducir restricciones a los anuncios televisivos que vendían servicios astrológicos o de echadores de cartas, especialmente extendidos en las 600 pequeñas estaciones que alcanzan las áreas locales. Pero hasta ahora los efectos del decreto han sido limitados.

Desenmascarados

Quienes buscan argumentos en contra de la astrología y de otras supersticiones tienen ahora una práctica fuente en el recientemente publicado «Debunked!» (Desenmascarado). El libro fue publicado originalmente en Francia hace dos años. Los autores, Georges Charpak, un físico del Centro Europeo de Física de Partículas de Ginebra, y Henri Broch, profesor en la Universidad de Nice-Sophia Antipolis, tratan una amplia variedad de temas.

El libro observa que algunas personas defienden la exactitud de los horóscopos, sosteniendo que han predicho eventos con exactitud. Sin embargo, el simple acaecer de sucesos que han sido predichos no da validez a la astrología, defienden Charpak y Broch.

Lo que sucede, dicen los autores, es que tales personas están convencidas de que están tratando con horóscopos escritos específicamente para ellos. Pero lo que actúa es lo que los autores denominan «efecto pozo». Los horóscopos normalmente utilizan generalizaciones vagas, haciendo fácil que las personas se reconozcan a sí mismas en lo descrito. Estas descripciones «son profundas sólo en el sentido de que un pozo es profundo --profundamente huecas, es decir, vacías», escriben los autores--.

Tales descripciones no se basan, de hecho, sobre lo que los astrólogos saben de la gente, sino sobre lo que la gente espera que sea verdad de sí mismos. Junto a esto, los astrólogos cuentan con que la gente se olvida rápidamente de sus predicciones pasadas. Los tabloides de supermercado, por ejemplo, publican regularmente predicciones para el fin de año, tales como asesinatos, que simplemente se repiten cada año.

El libro también cita ejemplos de afirmaciones de populares astrólogos que revelan la falta de conocimientos astronómicos básicos. Una astróloga sostenía que dos personas nacidas bajo el signo de Capricornio uno el 9 de enero de 1924, y otro en la misma fecha en 1960 - estarían bajo las mismas influencias planetarias, puesto que el sol está en el mismo lugar en el cielo. Pero, observan los autores, esto no es para nada cierto, puesto que hay una diferencia entre la órbita de la Tierra alrededor del sol entre estas dos fechas de no menos de 780.000 millas.

De hecho, los signos zodiacales de nacimiento, tan comunes en las columnas astrológicas, ligados a las supuestas cualidades personales de aquellos que nacen bajo ellos, están basados principalmente en posiciones astronómicas trazadas hace miles de años. El problema con esto es que el eje de rotación de la Tierra está en continuo cambio. El eje pivota, de forma similar a una peonza, completando una revolución cada cerca de 25.790 años. Como resultado, los signos zodiacales en uso hoy en día por los astrólogos no corresponden del todo con las constelaciones representadas cuando originalmente se hicieron las cartas.

El libro sigue desenmascarando otros fenómenos como la levitación, el andar sobre carbones ardientes o el doblar metales. Con respecto a los eventos que tienen que ver con coincidencias inusuales y que requieren, por ello, alguna explicación paranormal, los autores recomiendan que el público estudie la teoría de la probabilidad, que revela rápidamente que muchos de los sucesos supuestamente inusuales quedan en realidad bajo los límites de los acontecimientos probables.

Los autores concluyen que la sociedad está actualmente infectada de pensamiento poco científico, lo que ha permitido que lo oculto se transforme de un asunto local en un reino de grandes negocios. Parece que la sociedad moderna no es tan racional y científica después de todo.


5. Cónclave y Astrología - ¿Adivinar el futuro Papa?
 

Los pronósticos sobre el cónclave muestran un deseo típicamente humano: nos gusta conocer el futuro, qué va a pasar, quién va a ser elegido. No faltará quien, incluso, recurra a la magia, la astrología y a otros métodos que parecían propios del pasado y que, sin embargo, tienen un gran éxito en el mundo moderno.
Para superar esta mentalidad primitiva, conviene recordar, primero, lo engañoso que son muchos pronósticos. Segundo, que un cónclave (como todo lo que tiene que ver con la Iglesia) no es algo que sigue leyes naturales, sino que está regulado según las leyes del Espíritu.
Un autor de los primeros siglos de nuestra era recordaba que los hechos futuros pueden ser de tres tipos: o determinados, o casuales, o libres. Los determinados dependen de leyes necesarias y fijas de la naturaleza. En cuanto determinados ocurrirán de un modo estable, constante, a no ser que pase algo extraordinario. Los eclipses de sol o de luna, las tormentas solares, o el movimiento de las placas de la tierra siguen leyes inmutables. Para estudiar fenómenos de este tipo no sirve para nada leer las cartas: hay que dedicarse a fondo a las ciencias naturales...
Los acontecimientos casuales, por su parte, se explican desde la conexión imprevista de fenómenos necesarios o de decisiones libres. Si yo como algo picante, aumenta mi sed. Si en mi casa no hay agua, tengo que salir al pozo para tomarla. Si en ese momento cae un rayo y me cambia de lado la línea divisoria de mi pelo... Esto es algo casual, debido en parte a mi libertad (el tomar picante) y a las leyes físicas (los rayos provocados por las combinaciones físicas entre el aire y las cargas eléctricas). Además, lo más propio de la casualidad es que no se puede prever: no tiene sentido adivinarlo... Por lo mismo, en vez de preguntar a un adivino si hoy puedo salir de casa, lo mejor sería mirar el cielo, consultar el parte meteorológico (si es que logra ser preciso), y tener cuidado con las salsas que tengo en mi armario. Luego, si el rayo cae, por casualidad, dentro de mi casa, es otro cantar...
Los actos libres dependen de nosotros, de lo que decidimos y escogemos después de un momento breve o largo de reflexión. ¿Me pongo este traje o el otro? ¿Salgo al trabajo a las 6.30 de la mañana o media hora antes para evitar el tráfico? ¿Le digo a mi hijo que estudie más o me callo para evitar una nueva discusión en familia? Por desgracia, es aquí donde más se recurre a los horóscopos y a los adivinos, pues todos querríamos tomar la decisión justa, esa que evitaría un accidente (si hubiese salido antes...), o un fracaso familiar (si hubiese hecho caso a mi esposa...), o un dolor de estómago (no pensé que comer tanto pescado me iba a sentar mal...).
Sin embargo, precisamente los actos libres, por depender exclusivamente de nosotros, no pueden ser determinados por una hechicera, pues, de lo contrario, no dependerían de mí, no serían libres. No tomaré pescado porque lo dicen las estrellas, sino porque decido hacerlo o no hacerlo. El destino no ha determinado en nada mi libertad: soy yo el que escojo, aunque luego acuse a un brujo por haberme dicho esto o lo otro. Soy yo el responsable de haberle hecho caso al adivino...
Estas líneas no quieren ser una declaración de guerra contra tantos expertos en horóscopos y tantos lectores de la mano que han escogido, por necesidad o por gusto, la vocación de adivinos. En un mundo democrático y libre cada quien puede hacer lo que quiera, mientras no dañe ni engañe a los demás. Pero convendría preguntarnos si no nos estamos perjudicando a nosotros mismos cuando buscamos controlar lo que no puede ser encerrado en una jaula: el futuro.
Respecto al cónclave (y a tantos otros acontecimientos de la historia humana), añadimos a las anteriores observaciones la siguiente: existe Dios. Dios puede separar el agua del Mar Rojo, resucitar a un muerto, multiplicar los panes contra todas las previsiones del Secretario de agricultura, hacer que sea elegido Papa un cardenal (o incluso un no cardenal) del que nadie había hablado antes en los pronósticos.
Dios es libre, infinitamente más libre que nosotros. Sus decisiones no están sometidas a ningún horóscopo. Es bueno esperar en su ayuda (y sabemos que quiere ayudarnos, y que nunca dejará de ayudar a su Iglesia). A la vez, es justo el hacer todo lo que está por nuestra parte para que el mundo vaya un poco mejor. Lo demás (lo que Dios no determina libremente), ocurrirá según las leyes de la física, de la química, de la casualidad y de la libertad. Con perdón de todos los adivinos de la tierra...

Autor: P. Fernando Pascual - Fuente: Cónclave 2005
 

Publicado en Info-Spes 96 - Abril 2005


 


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