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Evoluciones
demográficas Dimensiones
éticas y pastorales Por el
Pontificio Consejo para la Familia Introducción 1. Con la publicación de este texto, el Pontificio
Consejo para la Familia se propone aportar elementos de reflexión sobre las
realidades específicas en el campo de la población. La primera parte del
documento examina las evoluciones demográficas. La segunda describe las
actitudes respecto de las realidades demográficas. La tercera parte expone los
principios éticos, a cuya luz la Iglesia analiza las realidades demográficas;
esta iluminación fundamenta las orientaciones pastorales propuestas. 2. En efecto, las evoluciones demográficas serán
objeto de reflexiones, estudios y reuniones a nivel internacional y también a
niveles regionales y nacionales, a fin de llegar a comprender mejor las
situaciones concretas. Este documento consentirá a las Conferencias Episcopales
y a las Organizaciones católicas estar mejor informadas sobre estas realidades.
A partir de aquí podrán elaborarse líneas de acción pastoral. 3. Este instrumento de trabajo preparado por el
Pontificio Consejo para la Familia, es fruto de una labor paciente, después de
haber consultado y dialogado con especialistas -teólogos, pastores y
demógrafos-. Se propone conseguir que los hombres tomen conciencia de los
valores sobre los que debería basarse una comprensión plenamente humana de las
realidades demográficas. Estos valores son la dignidad de la persona humana, su
trascendencia, la importancia de la familia en cuanto célula fundamental de la
sociedad, la solidaridad entre pueblos y naciones, la vocación de la humanidad
a la salvación. El Pontificio Consejo para la Familia, que tiene
competencia ética y pastoral en materia de demografía, ofrece este documento
como un servicio a las
orientaciones de la pastoral de la Iglesia. Sobre todo, los principios éticos
han de guiar dicha pastoral en el campo de la demografía, porque las cuestiones
demográficas influyen sobre la familia en lo referente a la libertad y
responsabilidad de los esposos en su misión de transmitir la vida. La Iglesia,
con realismo, reconoce los graves problemas relacionados con el crecimiento
demográfico tal como se presentan en las diversas partes del mundo, con las
implicaciones morales que ello comporta1. Al mismo tiempo, la pastoral de la
Iglesia debe tener en cuenta los diferentes efectos, actuales y futuros, de la
caída de los índices de natalidad en muchos países. Por tanto, conviene
comenzar por el análisis objetivo y sereno de las distintas evoluciones
demográficas. Primera parte: Realidades demográficas actuales Capítulo I: Evoluciones diversificadas 4. A lo largo de este siglo, el número de habitantes
en nuestro planeta ha aumentado de modo continuo. Se estima en 5.506.000.000 a
mitad del año 1993 2. El crecimiento de la población se ha de interpretar a la
luz de factores bien identificados y bien entendidos. El más importante de
dichos factores es absolutamente inédito en la historia de la humanidad: se
trata del aumento de la esperanza promedio de vida; éste se ha más que
duplicado en un siglo, en muchos países. El aumento es fruto de una mejor
situación sanitaria y del nivel de vida, de una mejor producción alimenticia y
de políticas más eficaces. En menos de dos siglos se ha verificado un descenso
casi general de los índices de mortalidad infantil y este descenso en numerosos
países es superior al 90%. Al mismo tiempo, la mortalidad materna ha disminuido
también en grandes proporciones. 1. Crecimiento y geografía de la población 5. De 1950 a 1991, la población mundial se ha
duplicado. Sin embargo, el índice del crecimiento demográfico disminuye tras
haber alcanzado un máximo en los años 1965-1970 3. Esta desaceleración en la
evolución de la población mundial es coherente con lo que la ciencia de la
población llama "transición demográfica", es decir, el descenso de
los niveles de mortalidad y natalidad cuando los países gozan de condiciones
sanitarias y/o económicas más adecuadas, que modifican considerablemente el
régimen demográfico. En todo caso es de notar que las evoluciones
demográficas se presentan de modos muy diferentes según los países. En los
países llamados desarrollados
se aprecian bajas muy importantes de los índices sintéticos de fecundidad 4. En
la casi totalidad de dichos países, el índice se sitúa a un nivel inferior al
necesario actualmente para asegurar el mero reemplazo de generaciones. Por el
contrario, en los países considerados en vías de desarrollo, los mismos índices
se hallan a un nivel que permite el reemplazo de generaciones, habida cuenta de
sus condiciones sanitarias y de su régimen de mortalidad. Pero, si bien las evoluciones son muy diferentes, en
el período que va de los años 60 hasta nuestros días, el descenso de la
natalidad (muy importante en la casi totalidad de las regiones del planeta), es
indiscutiblemente perceptible en los datos publicados por los organismos
especializados. A pesar de ello, con frecuencia es desconocida. 6. Otra evolución importante es aquella de la
geografía de la población. Así vemos que la urbanización crece sobre todo en
los países en vías de desarrollo, como consecuencia de la emigración rural y de
las migraciones internacionales dirigidas casi siempre hacia territorios
urbanos. Es verdad que ciertas políticas -sobre todo las fiscales y/o agrarias-
procedentes de instancias nacionales o internacionales, no han estimulado el
desarrollo del ambiente rural. Por otro lado, la urbanización se explica por la
evolución de las estructuras de producción y por el deseo de acceder a mayores
posibilidades de empleo, a mercados de producción, a almacenes, a instituciones
educativas, a establecimientos sanitarios, a diversiones y a otras ventajas
ofrecidas por la ciudad. 7. Para comprender las evoluciones demográficas, es
preciso estudiar las migraciones. Son varios los factores que permiten captar
su importancia. Tristemente la actualidad política nos enseña que cada día hay
hombres obligados a desplazarse para escapar de guerras o de linchamientos;
esto a veces da lugar a éxodos en masa 5. Otras personas, con la esperanza de
mejorar sus condiciones de vida, se desplazan por motivos económicos, a fin de
evitar el paro y encontrar un trabajo mejor remunerado. A causa de los cambios
estructurales que se verifican en los modos de producción, también las
situaciones económicas figuran entre las causas de migraciones importantes:
emigración rural, emigración desde regiones antiguamente industrializadas,
emigración hacia tierras prometedoras de porvenir. Las migraciones inciden en
la fisonomía del país, en su evolución, en la geografía de su población; y esto
vale tanto para los países de emigración como para los de inmigración. 2. ¿Una "segunda revolución demográfica"? 8. ¿Cómo entender la evolución de los comportamientos
de cara a la natalidad en las sociedades "desarrolladas"? La
importancia del descenso de la natalidad inclina a algunos a hablar de una
"segunda revolución demográfica". Se trata de un cambio tan
considerable como lo había sido, aunque en otro sentido, la "primera
revolución demográfica". Ésta, de alguna manera, había consentido
"domesticar la mortalidad" y, más concretamente, las tres
mortalidades que acompañaban anteriormente los ritmos demográficos: mortalidad
en el parto, mortalidad infantil y mortalidad de adolescentes. 9. Esta segunda revolución demográfica tiene causas
diversas que son, ante todo, de orden moral y cultural: hay que buscarlas en el
materialismo, el individualismo y la secularización. De aquí que muchas mujeres
se vean cada vez más impulsadas a trabajar fuera del hogar 6. De ello resulta
un desequilibrio de las estructuras por edad. Dicho desequilibrio genera ya
desde ahora problemas políticos, económicos y sociales. Sin embargo, estos
problemas corren el peligro de no manifestarse con claridad sino al final, pues
las evoluciones demográficas suelen ser de larga duración. Por ejemplo, cada
vez va a ser mayor el número de ancianos que van a depender de pensiones
aseguradas sólo con el trabajo de la población activa, cuya disminución será
cierta, a juzgar por la lectura de las proyecciones demográficas. En varios
países avanzados, se verifica un "invierno demográfico" cada vez más
riguroso; las autoridades están comenzando a inquietarse: hoy hay más féretros
que cunas, más ancianos que niños. 10. Una de las consecuencias más graves del
envejecimiento de la población podría ser la degradación de la solidaridad
entre generaciones, que llevaría a auténticos conflictos en el reparto de los
recursos económicos. Las discusiones sobre la eutanasia quizá no sean ajenas a
estas evoluciones conflictivas. 11. Con frecuencia se entiende mal esta "segunda
revolución demográfica" y ello por tres razones. Primeramente porque las
sociedades que disfrutan de las ventajas producidas en los tiempos en que la
natalidad era suficiente, se siguen beneficiando de las estructuras por edad
favorables de su población activa. Esto, entre otras cosas, hace posible, por
el momento, producciones elevadas. Apenas comienzan a sentirse los efectos
negativos que producirá la reducción de la natalidad en los campos económicos y
sociales. Asimismo, la presencia en estas sociedades de mano de obra extranjera
contribuye a retrasar la percepción de esta disminución de la natalidad y de
las consecuencias que pueden seguirse. Y, en fin, el fuerte descenso de la
natalidad, al traducirse en menores inversiones en recursos humanos y, por
tanto, en formación, pone en circulación medios financieros a corto término
percibidos como ventajas, pero de los que las generaciones presentes se
benefician en perjuicio del futuro 7. 12. ¿Qué ha sido de Europa oriental tras la caída del
sistema comunista? Se constata generalmente que sensibles descensos de la
natalidad en ciertos países, conducen a un número de nacimientos menor que el
de fallecimientos, a semejanza de cuanto constatamos en ciertas regiones de
Europa occidental. Durante varios decenios, los pueblos de Europa oriental han
padecido políticas demográficas diversas, con frecuencia no respetuosas de la
persona humana, a veces, autoritarias, inspiradas en los a priori de la
ideología marxista-leninista y los imperativos atribuidos a las
"necesidades" de la historia. Sus comportamientos demográficos
actuales no pueden entenderse sin tener en cuenta los residuos del clima en el
cual han sido sumergidos. Además, estos países están expuestos a la influencia
de los modelos de consumismo de Europa occidental. 3. Los continentes en vía de desarrollo 13. Según las estimaciones más corrientes, África es
un continente de alta natalidad, pero también es un continente poco poblado,
con bajas densidades en la mayor parte del territorio. Por otra parte, se ha
puesto en mayor evidencia, en este continente, el carácter aleatorio de ciertos
datos demográficos 8. Con frecuencia las condiciones sanitarias y políticas de
África contribuyen a limitar el descenso de la mortalidad, a detenerlo incluso
en algunos países 9. Por otra parte, conviene llamar la atención sobre las
futuras consecuencias demográficas del SIDA, que podrían ser dramáticas en
ciertas regiones. En África del Norte, la baja de la natalidad aparece
ya como fenómeno asentado, si bien el juego de las inercias propias de los
fenómenos demográficos encubre cierta potencialidad de crecimiento de la
población, con una estructura muy joven
por edad. 14. Si se considera América Latina en relación con
los otros continentes en vía de desarrollo, la primera característica que
sobresale es la de los índices de mortalidad más bajos, con índices de
natalidad menos elevados en América del Sur templada, que en América del Sur
tropical y en América central. La segunda característica de algunos países
reside en que la proporción de mujeres casadas es más baja que en Asia y
África. Esto trae como consecuencia una cifra elevada de nacimientos fuera del
matrimonio 10. La baja de la natalidad, en amplia correlación con
los niveles de mortalidad citados más arriba, origina un crecimiento
demográfico inferior al de Asia (no comprendida la ex-URSS) y al de África. 15. En cuanto a Asia, que es el continente que
congrega la mayor parte de la Federación de Rusia y los dos Estados más
poblados del planeta, China e India, hay que decir que mientras que la
evolución demográfica de Rusia es comparable, en cierta medida, a la de Europa
oriental, los demás países de Asia presentan situaciones muy diferentes, no
sólo entre Estados sino también en el interior de los Estados. Entre los países
de Asia, los llamados "nuevos países industriales", parece que
algunos están entrando en la "segunda revolución demográfica". Otros,
en cambio, no han concluido todavía la fase de la "primera revolución
demográfica" y unen una natalidad bastante alta a mortalidades igualmente
elevadas. De modo que, en una evolución global marcada por el descenso de la
natalidad que ha seguido al descenso de la mortalidad, Asia experimenta una
gran heterogeneidad demográfica. En el interior mismo de China e India, la
natalidad puede duplicarse, y más incluso, mientras que los índices de
urbanización son dos veces menos elevados que en Europa. 16. Por tanto, la evolución de la población mundial
no puede estudiarse sin tener en cuenta un dato casi general, es decir, la
relación entre índices de fecundidad e índices de mortalidad 11 y sin tener
presentes los enormes contrastes demográficos existentes no sólo entre
continentes sino también en el interior de los continentes y de los Estados,
donde a veces se constatan desigualdades regionales muy grandes. Reflexionando
pues globalmente en términos de población mundial, se atenúan la diversidad de
índices de mortalidad, la variedad de fenómenos migratorios, las diferencias de
los índices de crecimiento de la población, que en algunos territorios son
incluso negativos. Sin conocer dichas diferencias, no se puede ignorar la
realidad de las evoluciones demográficas. Capítulo II: Población y sociedades 17. Teniendo en cuenta los datos cuantitativos
proporcionados por las grandes instituciones de estadística y los factores que
entran en juego en la estimación numérica de las evoluciones, las realidades
demográficas son ciertamente muy diversas según las regiones; y son, además,
enormemente complejas 12. Todo estudio de la población ha de tener en cuenta la
historia de los pueblos en cuestión, los cambios verificados en el régimen
demográfico, y también las diferencias considerables a veces, que existen entre
un punto y otro. De cualquier modo, muchos son -sobre todo entre aquellos cuya
experiencia de vida está limitada a las ciudades- los que se inclinarían a
creer que "existe una crisis de la población mundial". Para
justificar el "control demográfico", se ha hablado de "bomba
demográfica", de "explosión demográfica", de "mundo
superpoblado", que dispone de recursos irremediablemente limitados; se
dice que existe un "consentimiento mundial" sobre la urgencia de la
situación. Los eslogans divulgados sobre estos temas no resisten, sin embargo,
al análisis, puesto que la historia del desarrollo de la humanidad demuestra
cuán simplista es la afirmación según la cual sería necesario controlar la
amplitud de la población, para alcanzar un cierto nivel de prosperidad o
mantenerse en él. Conviene, pues, examinar las evoluciones demográficas
seriamente y con lucidez. 1. Crecimiento demográfico y nivel de vida 18. Las dificultades para el desarrollo en los países
en cuestión no han de buscarse únicamente en el aumento del número de sus
habitantes. Muchos de dichos países poseen recursos naturales considerables,
capaces con frecuencia de sostener poblaciones más numerosas que las actuales.
Lamentablemente, este potencial hoy se halla sub-explotado o mal explotado en
muchas ocasiones. Y más en general, la tierra posee elementos que han resultado
ser a lo largo de la historia y gracias a la creatividad del hombre, recursos
decisivos para el progreso de la humanidad. El origen de las dificultades de
los países denominados del Tercer Mundo se ha de buscar primeramente en las
relaciones internacionales. Dichas dificultades, las ha estudiado y denunciado
la Iglesia muchas veces 13. Ante estas causas que inciden en la dificultad del
desarrollo, se hace necesaria la solidaridad, si bien ésta presuponga un cambio
en las políticas de las naciones desarrolladas. Existen también otras causas internas de los mismos
países en vías de desarrollo. El bajo nivel de vida y las carencias
alimenticias que incluso llegan hasta el hambre, pueden ser fruto de malas
gestiones tanto políticas como económicas, combinadas frecuentemente con la corrupción.
A ello se han de añadir presupuestos militares exagerados, en pleno contraste
con el bajo importe de los presupuestos dedicados a la educación; guerras -a
veces por la intromisión de otras naciones- o conflictos fratricidas;
desigualdades clamorosas en el reparto de las ganancias; concentración de
medios de producción en provecho de una casta de privilegiados; discriminación
de las minorías; paralizadora carga de la deuda exterior acompañada de éxodo de
capitales; peso de ciertas prácticas culturales negativas; desigual acceso a la
propiedad; burocracias que bloquean la iniciativa y la innovación; etc. En
realidad, si bien hay condiciones objetivas que explican el subdesarrollo en
ciertas regiones del planeta, no existe fatalidad ante el no-desarrollo, porque
todas estas causas pueden vencerse, si se aplican las medidas oportunas, aunque
ello siga siendo difícil. 2. Alimentación, recursos y población 19. El crecimiento de la población ¿traería como
ineluctable consecuencia sed y pobreza, desde el momento en que algunos afirman
que los recursos alimenticios mundiales y demás son limitados? Debemos tener en
cuenta que el volumen de recursos a disposición en el planeta ni está
pre-definido ni es invariable. La historia de las sociedades y civilizaciones nos
muestra que algunos pueblos, en determinados momentos de su historia, han
sabido explotar recursos no tenidos en cuenta o desconocidos por generaciones
precedentes. De modo que, a lo largo de los siglos, los recursos de la
humanidad no se han estancado ni han disminuido, sino que han aumentado y se
han diversificado. Con el cultivo de plantas explotadas recientemente, como la
patata que ha originado una verdadera revolución en la alimentación; con el
empleo de técnicas nuevas, por ejemplo la irrigación de los arrozales o el
cultivo en invernaderos; la capacidad de utilizar recursos no apreciados
anteriormente como el carbón, el petróleo, los abonos, el átomo, la arena, los
hombres han aumentado los recursos a su disposición. Dichos progresos son
perceptibles igualmente en los sectores de la agricultura y la ganadería, donde
los métodos modernos multiplican las posibilidades. Desde la energía solar -hoy
infrautilizada en gran medida- a los nódulos submarinos, pasando por los
centros de "revolución verde" anunciados por los agrónomos, habida
cuenta sobre todo de los progresos de la ingeniería genética aplicada al mundo
vegetal y animal, los hombres siguen contando con grandes posibilidades para el
desarrollo del planeta 14. 20. Por otra parte, si se estudia la utilización de
las tecnologías agrícolas en los países más avanzados, se constata que los
hombres poseen ya desde ahora la capacidad de producir bienes alimenticios
suficientes para la población mundial, aún en el caso en que se hicieran
realidad las hipótesis planteadas por organizaciones internacionales en sus
proyecciones más altas sobre la población mundial: y ello sin tener en cuenta
los progresos técnicos del futuro 15. Todo ello confirma que las carencias más críticas de
recursos alimenticios tienen remedio cuando los hombres están equipados para
afrontarlas y procuran ser solidarios 16. Las penurias alimenticias puestas en evidencia por
los medios de comunicación estos últimos años, son consecuencia de guerras y
luchas fratricidas, como se puede ver actualmente en distintos países, o de la
mala gestión estatal o privada, mucho más que de la inclemencia del clima u
otras causas naturales. 3. Ambiente y población 21. Según una afirmación frecuente, el número de
habitantes sobre la tierra es el que produce la contaminación creciente o la
degradación del ambiente. La preocupación por el ambiente surgió en la
Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Población de 1974 17. La
Conferencia sobre la Población de Méjico de 1984 trató de nuevo el tema 18; y
después, la Conferencia sobre el ambiente y desarrollo de Río en 1992 19. Por
otra parte, los países desarrollados, con una fuerte densidad demográfica,
presentan menores índices de contaminación que los alcanzados recientemente en
los países de precedente régimen comunista 20. En estos países, el sistema de
producción resulta ser extremamente contaminante. Los modelos de producción y
consumo y los tipos de actividades económicas son los que determinan la calidad
del ambiente. Con frecuencia, la degradación de éste se debe a políticas
equivocadas, que pueden y deben corregirse con esfuerzos razonables y conjuntos
de los sectores público y privado. 22. No es menos cierto que en las sociedades
desarrolladas conviene poner remedio a ciertos modos de consumo que no respetan
el ambiente y no tienen en cuenta las responsabilidades de nuestros
contemporáneos respecto a las generaciones futuras. 23. El problema del medio ambiente ha de considerarse
a la luz del desarrollo humano, teniendo presentes los aspectos económicos y
sociales del mismo. Por esta razón, todas estas cuestiones tienen implicaciones
éticas. Los hechos confirman que los países industrializados hacen grandes
esfuerzos reales y están dispuestos a realizarlos para proteger su ambiente. Ello
les exige recurrir a técnicas de producción no contaminantes y tener un alto
sentido de responsabilidad. El problema del ambiente se plantea igualmente en
los países en desarrollo. En este último caso los mayores problemas nacen de la
explotación mal controlada de los recursos naturales, del empleo de técnicas
agrícolas anticuadas que agotan el terreno, o también de la implantación
anárquica de firmas -extranjeras frecuentemente- muy contaminantes. En dichas
regiones, la adopción de tecnologías apropiadas podría prevenir la degradación
del medio ambiente. En todo caso, sería simplista echar sobre las poblaciones
de estas regiones, la responsabilidad de las lluvias ácidas o de otros
fenómenos recordados aquí o allá a propósito de los desequilibrios ecológicos
del planeta.
Segunda parte: actitudes respecto de las realidades
demográficas Capítulo I: Control de la población y desarrollo 24. La mención de los índices de evolución
demográfica a menudo desencadena vivas reacciones; se presentan cifras globales
que expresan la relación entre crecimiento demográfico y natalidad. Según este
tipo de reflexión, el control de la natalidad sería la condición indispensable
y previa al "desarrollo duradero" de los países pobres. Se entiende
por "desarrollo duradero" un desarrollo en el que los diferentes
factores (alimentación, salud, educación, tecnologías, población, ambiente, etc.)
que se hallan en juego, estén armonizados para evitar desequilibrios de
crecimiento y pérdida de recursos. Son las naciones desarrolladas quienes
definen para los demás países, lo que, según su punto de vista, es
"desarrollo duradero". Esto explica el que algunos de los países
ricos y las grandes organizaciones internacionales estén de verdad dispuestos a
ayudar económicamente a estos países, pero con una condición: que acepten
programas de control sistemático de su natalidad. Los que reaccionan así, generalmente no han asimilado
la lógica de los mecanismos demográficos y, más concretamente, el fenómeno de
auto-regulación constatada en las cifras. Ignoran o infraestiman, por tanto, la
importancia de los descensos de la tasa de natalidad que se constata en los
países en vías de desarrollo e igualmente la disminución demográfica de los
países industrializados. 25. Es difícil encontrar en la historia el ejemplo de
un país con tendencia prolongada (más de veinticinco años) de la disminución de
su población y que, a su vez, gozara de un desarrollo económico sustancial.
Incluso se ha demostrado que el crecimiento demográfico con frecuencia ha
precedido al crecimiento económico. La Iglesia, atenta a las lecciones de la
historia, expresadas en algunos hechos recientes, no puede aceptar que se tome
a las poblaciones más pobres como "víctimas expiatorias" del
subdesarrollo. La Iglesia considera esta posición especialmente inoportuna
cuando se contempla a los países sumidos en graves dificultades económicas,
precisamente cuando tienen una densidad demográfica baja y abundantes recursos
explotables. Por otra parte, la Iglesia no puede desconocer las evoluciones
demográficas negativas de los países industrializados, justamente porque los
efectos de dichas evoluciones no pueden ser neutros. Al mismo tiempo, la
Iglesia desea entablar un diálogo constructivo con los que siguen convencidos
de la necesidad de realizar un control imperativo de población, y con los
Gobiernos e Instituciones que se ocupan de políticas de la población, ya que
existen problemas demográficos reales, si bien frecuentemente son vistos desde
una óptica equivocada y se proponen soluciones depravadas para resolverlos. 26. Conviene indicar ahora los métodos principales de
quienes proclaman la limitación del crecimiento de la población y ven en ella
una de las primeras condiciones del desarrollo económico y social. Enumerando
estos métodos, pondremos una especial atención al problema del aborto. Capítulo II: Métodos de control de la población 27. Es de todos un hecho conocido la existencia de
una amplia red internacional de organizaciones bien financiadas, con el
objetivo de reducir la población. Dichas organizaciones comparten, en medidas
diversas, una óptica parecida y preconizan políticas antinatalistas. Algunas de
estas organizaciones con frecuencia actúan en conexión con compañías que
preparan, producen y distribuyen sustancias y dispositivos contraceptivos (por
ej., el "dispositivo intra-uterino" DIU) o aconsejan la
esterilización e incluso el aborto. Dichas organizaciones promueven, divulgan y
con frecuencia aplican, métodos muy variados para reducir la población. 28. El Santo Padre ha denunciado estas "campañas
sistemáticas contra la natalidad" 21. Algunas campañas están organizadas y
financiadas por organizaciones internacionales (públicas o privadas), dirigidas
con frecuencia por los Gobiernos. Estas campañas, frecuentemente, se llevan a
cabo invocando la salud y el bienestar de la mujer y se destinan a los jóvenes
bajo forma de programas de educación sexual antinatalista. Conviene destacar de
paso que entre los factores que controlan la demografía hay uno, en diversos
países, que no por ser indirecto es menos importante: la falta de vivienda
adecuada para las familias. En todo caso, los métodos elaborados para controlar
directamente los nacimientos son actualmente los medios principales en curso en
el control demográfico. Abordaremos aquí principalmente los métodos
recientemente desarrollados, haciendo notar que los métodos
"tradicionales" (mecánicos, coitus interruptus, p.e.) siguen
empleándose todavía hoy abundantemente. Todos estos métodos artificiales
plantean problemas éticos importantes sobre cuanto concierne a la vida humana y
sobre los derechos de la persona y de la familia. 1. Contracepción hormonal 29. La contracepción hormonal figura entre los
métodos modernos de limitación de la población, difundidos en gran escala a
nivel internacional. Algunas relaciones preparadas por organizaciones
internacionales publican periódicamente estadísticas sobre el número de mujeres
que realizan este tipo de contracepción. Otras relaciones dan a conocer
asimismo las iniciativas de ciertas organizaciones para estimular y financiar
investigaciones sobre estos productos y divulgarlos ampliamente. 30. En algunas aplicaciones recientes, la
contracepción hormonal plantea problemas nuevos. En efecto, se sabe que la
píldora de la primera generación -estroprogestativa- tiene efecto esencialmente
anticonceptivo: hace imposible la concepción al bloquear la liberación del
óvulo. Ahora bien, entre las píldoras presentadas hoy como contraceptivas, las
hay que producen efectos diversos según el caso 22. Así, la píldora actúa sea
impidiendo la concepción sea impidiendo la anidación del óvulo ya fecundado, es
decir, de un individuo de la especie humana. En este último caso y no obstante
los eufemismos acostumbrados en estas materias, dichas píldoras provocan el
aborto del óvulo fecundado. La mujer que utiliza una píldora de este tipo o
algún otro método nuevo de contracepción hormonal 23, nunca tiene la
posibilidad de saber exactamente qué está ocurriendo, ni si en concreto se
aborta. 2. Esterilización 31. Otro método de control demográfico es la
esterilización femenina y masculina, que está también muy promocionada en
numerosos países. El modo de propagar la esterilización plantea cuestiones
graves sobre los derechos del hombre y el respeto de la persona. Tales
cuestiones se refieren especialmente a la honradez y calidad de la información
dada acerca de la esterilización y sus consecuencias, así como al grado de
consentimiento lúcido y libre obtenido de tales personas. La cuestión de la
competencia del consentimiento se plantea con frecuencia cuando las personas
poseen un nivel educativo poco elevado. Como en otros casos, también aquí se recurre
al eufemismo; por ejemplo, a propósito de la ligadura de las trompas se hablará
de "contracepción quirúrgica voluntaria femenina". En el plano moral, al ser una supresión deliberada de
la función procreativa, la esterilización no sólo viola la dignidad humana sino
que incluso suprime toda debida responsabilidad en el terreno de la sexualidad
y la procreación. Los programas de esterilización han provocado muchas fuertes
protestas, con repercusiones políticas directas en ciertos casos. De hecho, por
ser habitualmente irreversible, la esterilización quirúrgica, a largo término,
puede tener efectos demográficos más netos que la misma contracepción o el
aborto. 3. Aborto 32. No obstante ciertos desmentidos, el aborto
(quirúrgico y farmacológico) se presenta abierta o veladamente como método de
control de la población. Esta tendencia se observa incluso en instituciones que
en sus orígenes no habían incluido en sus programas el aborto. Puede uno
preguntarse en qué medida se ha puesto en práctica después de la Conferencia
Internacional de Méjico sobre la Población, la Recomendación aprobada por dicha
Conferencia que rechazaba el aborto como método de control demográfico. 33. La Recomendación 18 de dicha Conferencia dice:
"No se ahorrará esfuerzo alguno por disminuir la enfermedad y mortalidad
maternas". Y, a propósito de la salud de la mujer, precisa: "Se
invita instantemente a los Gobiernos (...) a tomar las medidas oportunas para
ayudar a la mujer a evitar el aborto, que en ningún caso se ha de aconsejar
como método de planificación familiar; y, en la medida de lo posible, a tratar
con humanidad a las mujeres que han practicado el aborto y proporcionarles
servicios de asesoramiento" 24. 34. Esta Recomendación fue aceptada por la asamblea
de las naciones que participaban en la Conferencia. Se dirigía a los Gobiernos,
algunos de los cuales destinan fondos a organizaciones de control de la
población. Sin embargo, las actividades e investigaciones efectuadas por cuenta
de dichas organizaciones prueban que en la práctica no se aplica la
Recomendación 18. Muchas de estas organizaciones preconizan, al menos de facto,
el aborto entre los métodos de planificación familiar. 35. En las sociedades desarrolladas, algunas mujeres
consideran el aborto una solución de emergencia en caso de haber fracasado la
contracepción. En los países en vías de desarrollo se tiende a facilitar el
recurso al aborto en cuanto método eficaz de control demográfico, sobre todo
entre los estratos más pobres de la población. 36. Además de los diversos métodos quirúrgicos, se
han elaborado métodos químicos para provocar el aborto. Podemos mencionar las
vacunas anti-embarazo 25, inyecciones a base de progestativos como la
Depo-Provera o el Noristerat 26, las prostaglandinas, la administración de
altas dosis de ostroprogestativos (llamada comúnmente la píldora del día
siguiente) y también la píldora abortiva RU486 preparada por el Laboratorio
Roussel-Uclaff, filial de Hoechst. Además, en el contexto del aborto precoz,
puede incluirse el dispositivo intrauterino (esterilete). 4. Infanticidio 37. Y, finalmente, hay que recordar que en ciertos
países se sigue practicando el infanticidio a fin de controlar la población.
Las niñas suelen ser con más frecuencia las víctimas inocentes.
Tercera parte: Posición ética y pastoral de la
Iglesia Católica 38. La Iglesia, lejos de permanecer indiferente a las
diversas evoluciones demográficas, sopesa, por el contrario, su alcance y
conoce su complejidad. No obstante, ella tiene que proclamar que entre las
actitudes posibles ante este problema, no todas son moralmente aceptables. La
postura de la Iglesia en esta materia no puede ser dictada por meras
consideraciones cuantitativas. Es, ante todo, consecuencia de la verdad sobre
el hombre 27 y de una determinada concepción de la persona y de la sociedad
humana. 39. Vamos a exponer a grandes líneas esta postura de
la Iglesia. En primer lugar resumiremos la enseñanza de los Papas sobre el
tema. Veremos después cuáles son los principios que la Iglesia pone en
evidencia para aportar su contribución a la comprensión de los datos relativos
a la población. Por último, enunciaremos algunos tipos de acciones que sería
oportuno enfocar o estimular. Capítulo I: Enseñanza de los papas 40. La enseñanza de los Papas sobre cuestiones
morales relativas a la población está comprendida en un cuerpo de doctrina con
varias secciones: la enseñanza sobre la sexualidad y la familia, y también la
enseñanza referente a la sociedad y a los poderes públicos. Bajo este cuerpo de
doctrina subyace toda una visión del hombre como centro de la Creación y
llamado a la salvación. La Iglesia siempre ha considerado que el control
programado de nacimientos que recurre a medios directa o indirectamente
coercitivos, con el fin de limitar cuantitativamente la población, no
contribuye al auténtico desarrollo humano. Por otra parte, anticipándose a
ciertas críticas contemporáneas sobre teorías y prácticas "controladoras",
los Papas han considerado con suma prudencia lo que a veces se llama
"crisis de la población". Es necesario, sin embargo, hacer notar que
los Pontífices han observado atentamente las evoluciones demográficas, hasta el
punto de prestar atención tanto al crecimiento demográfico de ciertas regiones
como al descenso observado en otros lugares. Al mismo tiempo, los Papas se han
esforzado con tesón por promover la justicia, la paz y el desarrollo. De este
modo querían contribuir a resolver los problemas de la pobreza y del hambre
atacándolos en su raíz. Esta enseñanza de los Papas se halla expuesta en varios
documentos. Sólo mencionaremos aquí los más incisivos, limitándonos, casi por
completo, a los últimos Papas y al Concilio Vaticano II. 1. De Juan XXIII a Pablo VI 41. En su Encíclica Mater et Magistra, de 1961, el
Papa Juan XXIII aludía a los problemas de la alimentación y a las cuestiones
demográficas. Escribía: "Estos problemas deben plantearse y resolverse de
modo que no recurra el hombre a métodos y procedimientos contrarios a su propia
dignidad como son los que enseñan sin pudor quienes profesan una concepción
totalmente materialista del hombre y de la vida" 28. 42. En la Constitución pastoral Gaudium et Spes (de
1965), los Padres del Concilio Vaticano II, aludiendo a las evoluciones
demográficas, reafirman los derechos de la familia y rechazan las soluciones
inmorales, incluido el aborto y el infanticidio 29. Asimismo abogan por el
derecho y deber de la "paternidad responsable", cuya exigencia sólo puede
ser cumplida dentro del matrimonio. "En el deber de transmitir la vida
humana y de educarla, lo cual hay que considerar como su misión propia, los
cónyuges saben que son cooperadores del amor de Dios Creador y como sus
intérpretes. Por eso, con responsabilidad humana y cristiana cumplirán su
misión, y con dócil reverencia hacia Dios se esforzarán ambos, de común acuerdo
y común esfuerzo, por formarse un juicio recto, atendiendo tanto a su propio
bien personal como al bien de los hijos, ya nacidos o todavía por venir,
discerniendo las circunstancias de los tiempos y de la situación de la vida,
tanto materiales como espirituales, y, finalmente, teniendo en cuenta el bien
de la comunidad familiar, de la sociedad temporal y de la propia Iglesia. Este
juicio, en último término deben formarlo ante Dios los esposos
personalmente" 30. 43. Este mismo documento conciliar subraya la
importancia del crecimiento demográfico de ciertas naciones. Afirman los Padres
conciliares: "Es sobremanera necesaria la cooperación internacional en
favor de aquellos pueblos... que se ven agobiados por la dificultad que
proviene del rápido aumento de su población. Urge la necesidad de que, por
medio de una plena e intensa colaboración de todos los países, pero
especialmente de los más ricos, se halle el modo de disponer y facilitar a toda
la comunidad humana aquellos bienes que son necesarios para el sustento y para
la conveniente educación del hombre". Y, además, el Concilio recuerda los
límites de la "autoridad pública" y exhorta a todos "a que se
prevengan frente a las soluciones propuestas en privado o en público, y a veces
impuestas, que contradicen a la moral" 31. 44. En su histórica alocución en la Asamblea General
de las Naciones Unidas en 1965, el Papa Pablo VI decía: "Aquí proclamáis los
derechos y deberes fundamentales del hombre, su dignidad, su libertad y ante
todo la libertad religiosa. Percibimos que sois los intérpretes de cuanto hay
de más alto en la sabiduría humana. Diríamos casi: su carácter sacro. Porque en
primer lugar se trata de la vida del hombre y la vida del hombre es sagrada;
nadie puede osar atentar contra ella. Precisamente en vuestra asamblea es donde
se debe profesar más altamente y defender con más razón, el respeto a la vida
incluso en lo referente al gran problema de la natalidad. Vuestra tarea
consiste en conseguir que el pan sea suficientemente abundante en la mesa de la
humanidad y no en fomentar el control artificial de nacimientos -que sería
irracional-, a fin de disminuir el número de comensales en el banquete de la
vida" 32. 45. A propósito de las realidades demográficas, en
1967 escribía Pablo VI en su Encíclica Populorum Progressio: "Es cierto
que los poderes públicos, dentro de los límites de su competencia pueden
intervenir, llevando a cabo una información apropiada y adoptando las medidas
convenientes, con tal de que estén de acuerdo con las exigencias de la ley
moral y respeten la justa libertad de los esposos. Sin derecho inalienable al
matrimonio y a la procreación, no hay dignidad humana. Al fin y al cabo, es a
los padres a los que toca decidir, con pleno conocimiento de causa, el número
de sus hijos, aceptando sus responsabilidades ante Dios, ante los hijos que ya
han traído al mundo y ante la comunidad a la que pertenecen, siguiendo las
exigencias de su conciencia instruida por la ley de Dios, auténticamente
interpretada y sostenida por la confianza en Él" 33. 46. El Papa Pablo VI reiteraba estas enseñanzas en la
Encíclica Humanae Vitae (de 1968). Explicaba así la "paternidad
responsable": "El amor conyugal exige a los esposos una conciencia de
su misión de "paternidad responsable" sobre la que hoy tanto se
insiste con razón y que hay que comprender exactamente. Hay que considerarla
bajo diversos aspectos legítimos y relacionados entre sí. En relación con los
procesos biológicos, paternidad responsable significa conocimiento y respeto de
sus funciones; en el poder de dar la vida, la inteligencia descubre leyes
biológicas que forman parte de la persona humana. En relación con las
tendencias del instinto y de las pasiones, la paternidad responsable comporta
el dominio necesario que sobre ellas han de ejercer la razón y la voluntad. En
relación con las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales, la
paternidad responsable se pone en práctica, ya sea con la deliberación
ponderada y generosa de tener una familia numerosa, ya sea con la decisión
tomada por graves motivos y en el respeto de la ley moral, de evitar un nuevo
nacimiento durante algún tiempo o por tiempo indefinido. La paternidad responsable
comporta sobre todo una vinculación más profunda con el orden moral objetivo
establecido por Dios, cuyo fiel intérprete es la recta conciencia. El ejercicio
responsable de la paternidad exige, por tanto, que los cónyuges reconozcan
plenamente sus propios deberes para con Dios, para consigo mismos, para con la
familia y la sociedad, en una justa jerarquía de valores. En la misión de
transmitir la vida, los esposos no quedan por tanto libres de proceder
arbitrariamente, como si ellos pudiesen determinar de manera completamente
autónoma los caminos lícitos a seguir, sino que deben conformar su conducta a
la intención creadora de Dios, manifestada en la misma naturaleza del
matrimonio y de sus actos, y constantemente enseñada por la Iglesia" 34. La paternidad/maternidad responsables comprenden no
sólo decisiones prudentes de los esposos sino también el rechazo de los medios
artificiales de control de nacimientos y, cuando existen serias razones, la
elección de la regulación natural de la fertilidad 35. 47. En la Humanae Vitae, el Papa Pablo VI llamó la
atención sobre el hecho de que las autoridades públicas pueden verse tentadas a
imponer a los pueblos métodos artificiales de control de nacimientos 36. Por
esta razón hizo un llamamiento a dichas autoridades: "A los gobernantes,
que son los primeros responsables del bien común y que tanto pueden hacer para
salvaguardar las costumbres morales: no permitáis que se degrade la moralidad
de vuestros pueblos; no aceptéis que se introduzcan legalmente en la célula
fundamental que es la familia, prácticas contrarias a la ley natural y divina.
Es otro el camino por el cual los poderes públicos pueden y deben contribuir a
la solución del problema demográfico: el de una cuidadosa política familiar y
de una sabia educación de los pueblos, que respete la ley moral y la libertad
de los ciudadanos" 37. 48. En su Carta Apostólica de 1971, Octogesima
Adveniens, Pablo VI estudia el problema de la urbanización 38. Y escribe a
propósito del crecimiento demográfico: "Es inquietante comprobar en este
campo una especie de fatalismo que se apodera incluso de los responsables. Este
sentimiento conduce a veces a soluciones maltusianas aguijoneadas por la
propaganda activa en favor de la anticoncepción y del aborto. En esta situación
crítica hay que afirmar, por el contrario, que la familia, sin la cual ninguna
sociedad puede subsistir, tiene derecho a una asistencia que le asegure las
condiciones de una sana expansión" 39. 49. En los años 60 se vio claramente que las naciones
ricas consideraban un instrumento indispensable para el desarrollo, el control
de la población. El 9 de noviembre de 1974, dirigiéndose Pablo VI a la
Conferencia Mundial de la Organización de la Alimentación y la Agricultura
(FAO), denunció "una acción irrazonable y unilateral contra el crecimiento
demográfico". Y añadió con fuerza: "Es inadmisible que quienes poseen
el control de los bienes y recursos de la humanidad traten de resolver el
problema del hambre impidiendo que los pobres nazcan o dejando morir de hambre
a los niños cuyos padres no entran en el cuadro de puras hipótesis sobre el
porvenir de la humanidad. En otros tiempos, en un pasado que esperamos no
vuelva, ha habido naciones que han declarado la guerra a fin de apoderarse de
las riquezas de sus vecinos. Pero ¿acaso no es una forma nueva de guerra
imponer a las naciones una política demográfica limitadora a fin de que no
reclamen la parte que les corresponde de los bienes de la tierra?" 40. 2. Juan Pablo II 50. Con esta enseñanza pontificia puede vincularse el
Mensaje a las familias cristianas de los obispos en ocasión del Sínodo sobre la
Familia, celebrado en Roma en 1980. En dicho mensaje, los Padres sinodales
escribían entre otras cosas: "Es frecuente ver a Gobiernos y
Organizaciones internacionales presionando sobre las familias... Éstas se ven
obligadas -y a ello nos oponemos con vehemencia- a emplear medios inmorales
como la contracepción o, peor aún, la esterilización, el aborto y la eutanasia,
con el fin de resolver los problemas demográficos y sociales. Por ello el
Sínodo recomienda encarecidamente que se redacte una Carta de los Derechos de
la Familia que garantice sus derechos en el mundo entero" 41. 51. En su Exhortación Apostólica Familiaris Consortio
de 1982, el Papa Juan Pablo II estudiaba el surgir de una mentalidad
secularizante opuesta a la vida: "Piénsese, por ejemplo, en un cierto
pánico derivado de estudios de ecólogos y futurólogos sobre la demografía, que
a veces exageran el peligro que el incremento demográfico representa para la
calidad de la vida. Pero la Iglesia cree firmemente que la vida humana, aún
débil y enferma, es siempre un don espléndido del Dios de la bondad. Contra el
pesimismo y egoísmo que ofuscan el mundo, la Iglesia está en favor de la
vida... Por esto, la Iglesia condena como ofensa grave a la dignidad humana y a
la justicia, todas aquellas actividades de los Gobiernos o de otras autoridades
públicas, que tratan de limitar, del modo que sea, la libertad de los esposos
en la decisión sobre los hijos. Por consiguiente, hay que condenar totalmente y
rechazar con energía cualquier violencia ejercida por tales autoridades en
favor del anticoncepcionismo e incluso de la esterilización y el aborto
provocado". "La Iglesia es ciertamente consciente también de
los múltiples y complejos problemas que hoy afectan en muchos países a los
esposos en su cometido de transmitir responsablemente la vida. Conoce también
el grave problema del incremento demográfico como se plantea en varias partes
del mundo, con las implicaciones morales que comporta". "Ella cree, sin embargo, que una consideración
profunda de todos los aspectos de tales problemas, ofrece una nueva y más
fuerte confirmación de la importancia de la doctrina auténtica acerca de la
regulación de la natalidad, propuesta de nuevo en el Concilio Vaticano II y en
la Encíclica Humanae Vitae" 42. 52. El Papa retomó este tema en 1984, en una
alocución al Secretario de la Conferencia Internacional de Méjico sobre la
Población. Asumió la defensa de los derechos del individuo, la familia, la
mujer y los jóvenes en los términos siguientes: "Las experiencias y
tendencias de estos últimos años ponen en evidencia los efectos profundamente
negativos de los programas de contracepción. Estos programas han incrementado
la permisividad sexual y estimulado a conductas irresponsables, con graves
consecuencias para la educación de los jóvenes y la dignidad de la mujer.
Distribuyendo contraceptivos a adolescentes, han perjudicado la verdadera
noción de "paternidad responsable`" y de "planificación
familiar". Más aún, comenzando con programas de contracepción, de hecho se
ha pasado muchas veces en la práctica a la esterilización y el aborto,
financiada por Gobiernos y organizaciones internacionales" 43. La delegación de la Santa Sede en esta Conferencia
propuso una resolución que fue aceptada, la cual urgía a los Gobiernos "a
tomar las oportunas medidas para ayudar a las mujeres a evitar el aborto que,
en ningún caso, debería fomentarse como medio de planificación familiar"
44. 53. Asimismo, con la aprobación explícita del Papa
Juan Pablo II se publicó en 1987 la Instrucción Donum Vitae. El estudio de los
problemas planteados por las nuevas prácticas biomédicas ha dado ocasión para
volver a examinar el derecho de la sociedad de velar por la transmisión de la
vida humana. Ésta ha de darse en el contexto del amor interpersonal. Por tanto,
hay que proteger la célula familiar. A la luz del principio de subsidiaridad,
es preciso también reafirmar que los poderes públicos tienen el deber de
proteger a la familia. Lejos de intervenir abusivamente en el control de la
transmisión de la vida, deben dedicarse, por el contrario, a hacerla respetar
ya desde su mismo origen 45. 54. En su Carta Encíclica de 1987, Sollicitudo Rei
Socialis, escribe Juan Pablo II: "No se puede negar la existencia -sobre
todo en la parte Sur de nuestro planeta- de un problema demográfico que crea
dificultades al desarrollo. Es preciso afirmar enseguida que en la parte Norte
este problema es de signo inverso: aquí lo que preocupa es la caída del índice
de natalidad, con repercusiones en el envejecimiento de la población, incapaz
incluso de renovarse biológicamente. Fenómeno éste capaz de obstaculizar de por
sí el desarrollo. Como tampoco es exacto afirmar que tales dificultades
provengan solamente del crecimiento demográfico; no está demostrado siquiera que
cualquier crecimiento demográfico sea incompatible con un desarrollo ordenado.
Por otra parte, resulta muy alarmante constatar en muchos países el lanzamiento
de campañas sistemáticas contra la natalidad por iniciativa de sus Gobiernos,
en contraste no sólo con la identidad cultural y religiosa de los mismos
países, sino también con la naturaleza del mismo desarrollo. Sucede a menudo
que tales campañas son debidas a presiones y están financiadas por capitales
provenientes del extranjero y, en algún caso, están subordinadas a las mismas y
a la asistencia económico-financiera. En todo caso, se trata de una falta
absoluta de respeto por la libertad de decisión de las personas afectadas,
hombres y mujeres, sometidos a veces a intolerables presiones incluso económicas,
para situarlas bajo esta nueva forma de opresión. Son las poblaciones más
pobres las que sufren los atropellos, y ello llega a originar en ocasiones la
tendencia a un cierto racismo, o favorece la aplicación de ciertas formas de
eugenismo, igualmente racistas. También este hecho, que reclama la condena más
enérgica, es indicio de una concepción errada y perversa del verdadero
desarrollo humano" 46. 55. El mismo Papa Juan Pablo II, en su Encíclica
Centesimus Annus que conmemora en 1991 los cien años de la Rerum Novarum,
escribe a propósito de la población: "El ingenio del hombre parece
orientarse, en este campo, a limitar, suprimir o anular las fuentes de la vida,
recurriendo incluso al aborto, tan extendido por desgracia en el mundo, más que
a defender y abrir posibilidades a la vida misma. En la Encíclica Sollicitudo
Rei Socialis han sido denunciadas las campañas sistemáticas contra la natalidad
que, sobre la base de un concepto deformado del problema demográfico y en un
clima de "absoluta falta de respeto por la libertad de decisión de las
personas interesadas", las someten frecuentemente "a intolerables
presiones... para plegarlas a esta nueva forma de opresión". Se trata de
políticas que con técnicas nuevas extienden su radio de acción hasta llegar,
como en una "guerra química", a envenenar la vida de millones de
seres humanos indefensos" 47. 56. No puede olvidarse tampoco el Discurso
pronunciado por el Santo Padre el 22 de noviembre de 1991, en la Audiencia a la
Academia Pontificia de las Ciencias, que había dedicado una semana de estudio
sobre la relación entre "Recursos y Población". Decía el Papa:
"Es opinión difundida que el control de nacimientos es el método más fácil
para resolver el problema de fondo, desde el momento en que la reorganización a
escala mundial de los procesos de producción y reparto de los recursos
necesitaría una enorme cantidad de tiempo y tendría implicaciones económicas
inmediatas". "Es consciente la Iglesia de la complejidad del
problema que debe afrontarse sin retardo, teniendo en cuenta, sin embargo, la
diversidad de situaciones regionales que a veces incluso son de signo
contrapuesto. Hay países con altísimo índice de crecimiento demográfico y otros
que experimentan un acusado envejecimiento de su población. Con frecuencia son
estos últimos los que con su consumo son los mayores responsables de la
degradación del ambiente". "Cuando se desee intervenir, la urgencia no ha
de llevar a cometer errores, es decir, a la aplicación de métodos disconformes
con la naturaleza del hombre para llegar a provocar efectos dramáticos de
hecho. Por esto, la Iglesia "experta en humanidad" (cf. Pablo VI),
reconociendo el principio de la paternidad y maternidad responsables, considera
un deber esencial llamar la atención vigorosamente sobre la moralidad de los
métodos, que siempre habrán de respetar a la persona y sus derechos
inalienables". "El crecimiento y la reducción forzada de la
población se deben en parte a carencia de instituciones sociales; los daños al
ambiente y la insuficiencia de recursos naturales derivan muchas veces de
errores de los hombres. Aunque en el mundo se producen bienes alimenticios
suficientes para todos, cientos de millones de personas padecen hambre,
mientras que en otros lugares se ven ejemplos manifiestos de despilfarro de
alimentos". "Teniendo en cuenta los muchos y variados
comportamientos humanos incorrectos, es preciso dirigirse primero a los que son
más responsables". "Hay que hacer frente al crecimiento demográfico
no sólo ejerciendo la paternidad y maternidad responsables dentro del respeto
de la ley divina, sino también con medios económicos que incidan profundamente
en las instituciones sociales". |