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Evoluciones demográficas

Dimensiones éticas y pastorales

Por el Pontificio Consejo para la Familia

 

Introducción

 

1. Con la publicación de este texto, el Pontificio Consejo para la Familia se propone aportar elementos de reflexión sobre las realidades específicas en el campo de la población. La primera parte del documento examina las evoluciones demográficas. La segunda describe las actitudes respecto de las realidades demográficas. La tercera parte expone los principios éticos, a cuya luz la Iglesia analiza las realidades demográficas; esta iluminación fundamenta las orientaciones pastorales propuestas.

 

2. En efecto, las evoluciones demográficas serán objeto de reflexiones, estudios y reuniones a nivel internacional y también a niveles regionales y nacionales, a fin de llegar a comprender mejor las situaciones concretas. Este documento consentirá a las Conferencias Episcopales y a las Organizaciones católicas estar mejor informadas sobre estas realidades. A partir de aquí podrán elaborarse líneas de acción pastoral.

 

3. Este instrumento de trabajo preparado por el Pontificio Consejo para la Familia, es fruto de una labor paciente, después de haber consultado y dialogado con especialistas -teólogos, pastores y demógrafos-. Se propone conseguir que los hombres tomen conciencia de los valores sobre los que debería basarse una comprensión plenamente humana de las realidades demográficas. Estos valores son la dignidad de la persona humana, su trascendencia, la importancia de la familia en cuanto célula fundamental de la sociedad, la solidaridad entre pueblos y naciones, la vocación de la humanidad a la salvación.

 

El Pontificio Consejo para la Familia, que tiene competencia ética y pastoral en materia de demografía, ofrece este documento como un servicio a        las orientaciones de la pastoral de la Iglesia. Sobre todo, los principios éticos han de guiar dicha pastoral en el campo de la demografía, porque las cuestiones demográficas influyen sobre la familia en lo referente a la libertad y responsabilidad de los esposos en su misión de transmitir la vida. La Iglesia, con realismo, reconoce los graves problemas relacionados con el crecimiento demográfico tal como se presentan en las diversas partes del mundo, con las implicaciones morales que ello comporta1. Al mismo tiempo, la pastoral de la Iglesia debe tener en cuenta los diferentes efectos, actuales y futuros, de la caída de los índices de natalidad en muchos países. Por tanto, conviene comenzar por el análisis objetivo y sereno de las distintas evoluciones demográficas.

 

Primera parte: Realidades demográficas actuales

 

Capítulo I: Evoluciones diversificadas

 

4. A lo largo de este siglo, el número de habitantes en nuestro planeta ha aumentado de modo continuo. Se estima en 5.506.000.000 a mitad del año 1993 2. El crecimiento de la población se ha de interpretar a la luz de factores bien identificados y bien entendidos. El más importante de dichos factores es absolutamente inédito en la historia de la humanidad: se trata del aumento de la esperanza promedio de vida; éste se ha más que duplicado en un siglo, en muchos países. El aumento es fruto de una mejor situación sanitaria y del nivel de vida, de una mejor producción alimenticia y de políticas más eficaces. En menos de dos siglos se ha verificado un descenso casi general de los índices de mortalidad infantil y este descenso en numerosos países es superior al 90%. Al mismo tiempo, la mortalidad materna ha disminuido también en grandes proporciones.

 

1. Crecimiento y geografía de la población

 

5. De 1950 a 1991, la población mundial se ha duplicado. Sin embargo, el índice del crecimiento demográfico disminuye tras haber alcanzado un máximo en los años 1965-1970 3. Esta desaceleración en la evolución de la población mundial es coherente con lo que la ciencia de la población llama "transición demográfica", es decir, el descenso de los niveles de mortalidad y natalidad cuando los países gozan de condiciones sanitarias y/o económicas más adecuadas, que modifican considerablemente el régimen demográfico.

 

En todo caso es de notar que las evoluciones demográficas se presentan de modos muy diferentes según los países. En los países llamados            desarrollados se aprecian bajas muy importantes de los índices sintéticos de fecundidad 4. En la casi totalidad de dichos países, el índice se sitúa a un nivel inferior al necesario actualmente para asegurar el mero reemplazo de generaciones. Por el contrario, en los países considerados en vías de desarrollo, los mismos índices se hallan a un nivel que permite el reemplazo de generaciones, habida cuenta de sus condiciones sanitarias y de su régimen de mortalidad.

 

Pero, si bien las evoluciones son muy diferentes, en el período que va de los años 60 hasta nuestros días, el descenso de la natalidad (muy importante en la casi totalidad de las regiones del planeta), es indiscutiblemente perceptible en los datos publicados por los organismos especializados. A pesar de ello, con frecuencia es desconocida.

 

6. Otra evolución importante es aquella de la geografía de la población. Así vemos que la urbanización crece sobre todo en los países en vías de desarrollo, como consecuencia de la emigración rural y de las migraciones internacionales dirigidas casi siempre hacia territorios urbanos. Es verdad que ciertas políticas -sobre todo las fiscales y/o agrarias- procedentes de instancias nacionales o internacionales, no han estimulado el desarrollo del ambiente rural. Por otro lado, la urbanización se explica por la evolución de las estructuras de producción y por el deseo de acceder a mayores posibilidades de empleo, a mercados de producción, a almacenes, a instituciones educativas, a establecimientos sanitarios, a diversiones y a otras ventajas ofrecidas por la ciudad.

 

7. Para comprender las evoluciones demográficas, es preciso estudiar las migraciones. Son varios los factores que permiten captar su importancia. Tristemente la actualidad política nos enseña que cada día hay hombres obligados a desplazarse para escapar de guerras o de linchamientos; esto a veces da lugar a éxodos en masa 5. Otras personas, con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida, se desplazan por motivos económicos, a fin de evitar el paro y encontrar un trabajo mejor remunerado. A causa de los cambios estructurales que se verifican en los modos de producción, también las situaciones económicas figuran entre las causas de migraciones importantes: emigración rural, emigración desde regiones antiguamente industrializadas, emigración hacia tierras prometedoras de porvenir. Las migraciones inciden en la fisonomía del país, en su evolución, en la geografía de su población; y esto vale tanto para los países de emigración como para los de inmigración.

 

2. ¿Una "segunda revolución demográfica"?

 

8. ¿Cómo entender la evolución de los comportamientos de cara a la natalidad en las sociedades "desarrolladas"? La importancia del descenso de la natalidad inclina a algunos a hablar de una "segunda revolución demográfica". Se trata de un cambio tan considerable como lo había sido, aunque en otro sentido, la "primera revolución demográfica". Ésta, de alguna manera, había consentido "domesticar la mortalidad" y, más concretamente, las tres mortalidades que acompañaban anteriormente los ritmos demográficos: mortalidad en el parto, mortalidad infantil y mortalidad de adolescentes.

 

9. Esta segunda revolución demográfica tiene causas diversas que son, ante todo, de orden moral y cultural: hay que buscarlas en el materialismo, el individualismo y la secularización. De aquí que muchas mujeres se vean cada vez más impulsadas a trabajar fuera del hogar 6. De ello resulta un desequilibrio de las estructuras por edad. Dicho desequilibrio genera ya desde ahora problemas políticos, económicos y sociales. Sin embargo, estos problemas corren el peligro de no manifestarse con claridad sino al final, pues las evoluciones demográficas suelen ser de larga duración. Por ejemplo, cada vez va a ser mayor el número de ancianos que van a depender de pensiones aseguradas sólo con el trabajo de la población activa, cuya disminución será cierta, a juzgar por la lectura de las proyecciones demográficas. En varios países avanzados, se verifica un "invierno demográfico" cada vez más riguroso; las autoridades están comenzando a inquietarse: hoy hay más féretros que cunas, más ancianos que niños.

 

10. Una de las consecuencias más graves del envejecimiento de la población podría ser la degradación de la solidaridad entre generaciones, que llevaría a auténticos conflictos en el reparto de los recursos económicos. Las discusiones sobre la eutanasia quizá no sean ajenas a estas evoluciones conflictivas.

 

11. Con frecuencia se entiende mal esta "segunda revolución demográfica" y ello por tres razones. Primeramente porque las sociedades que disfrutan de las ventajas producidas en los tiempos en que la natalidad era suficiente, se siguen beneficiando de las estructuras por edad favorables de su población activa. Esto, entre otras cosas, hace posible, por el momento, producciones elevadas. Apenas comienzan a sentirse los efectos negativos que producirá la reducción de la natalidad en los campos económicos y sociales. Asimismo, la presencia en estas sociedades de mano de obra extranjera contribuye a retrasar la percepción de esta disminución de la natalidad y de las consecuencias que pueden seguirse. Y, en fin, el fuerte descenso de la natalidad, al traducirse en menores inversiones en recursos humanos y, por tanto, en formación, pone en circulación medios financieros a corto término percibidos como ventajas, pero de los que las generaciones presentes se benefician en perjuicio del futuro 7.

 

12. ¿Qué ha sido de Europa oriental tras la caída del sistema comunista? Se constata generalmente que sensibles descensos de la natalidad en ciertos países, conducen a un número de nacimientos menor que el de fallecimientos, a semejanza de cuanto constatamos en ciertas regiones de Europa occidental. Durante varios decenios, los pueblos de Europa oriental han padecido políticas demográficas diversas, con frecuencia no respetuosas de la persona humana, a veces, autoritarias, inspiradas en los a priori de la ideología marxista-leninista y los imperativos atribuidos a las "necesidades" de la historia. Sus comportamientos demográficos actuales no pueden entenderse sin tener en cuenta los residuos del clima en el cual han sido sumergidos. Además, estos países están expuestos a la influencia de los modelos de consumismo de Europa occidental.

 

3. Los continentes en vía de desarrollo

 

13. Según las estimaciones más corrientes, África es un continente de alta natalidad, pero también es un continente poco poblado, con bajas densidades en la mayor parte del territorio. Por otra parte, se ha puesto en mayor evidencia, en este continente, el carácter aleatorio de ciertos datos demográficos 8. Con frecuencia las condiciones sanitarias y políticas de África contribuyen a limitar el descenso de la mortalidad, a detenerlo incluso en algunos países 9. Por otra parte, conviene llamar la atención sobre las futuras consecuencias demográficas del SIDA, que podrían ser dramáticas en ciertas regiones.

 

En África del Norte, la baja de la natalidad aparece ya como fenómeno asentado, si bien el juego de las inercias propias de los fenómenos demográficos encubre cierta potencialidad de crecimiento de la población, con una estructura muy joven por edad.

 

14. Si se considera América Latina en relación con los otros continentes en vía de desarrollo, la primera característica que sobresale es la de los índices de mortalidad más bajos, con índices de natalidad menos elevados en América del Sur templada, que en América del Sur tropical y en América central. La segunda característica de algunos países reside en que la proporción de mujeres casadas es más baja que en Asia y África. Esto trae como consecuencia una cifra elevada de nacimientos fuera del matrimonio 10.

 

La baja de la natalidad, en amplia correlación con los niveles de mortalidad citados más arriba, origina un crecimiento demográfico inferior al de Asia (no comprendida la ex-URSS) y al de África.

 

15. En cuanto a Asia, que es el continente que congrega la mayor parte de la Federación de Rusia y los dos Estados más poblados del planeta, China e India, hay que decir que mientras que la evolución demográfica de Rusia es comparable, en cierta medida, a la de Europa oriental, los demás países de Asia presentan situaciones muy diferentes, no sólo entre Estados sino también en el interior de los Estados. Entre los países de Asia, los llamados "nuevos países industriales", parece que algunos están entrando en la "segunda revolución demográfica". Otros, en cambio, no han concluido todavía la fase de la "primera revolución demográfica" y unen una natalidad bastante alta a mortalidades igualmente elevadas. De modo que, en una evolución global marcada por el descenso de la natalidad que ha seguido al descenso de la mortalidad, Asia experimenta una gran heterogeneidad demográfica. En el interior mismo de China e India, la natalidad puede duplicarse, y más incluso, mientras que los índices de urbanización son dos veces menos elevados que en Europa.

 

16. Por tanto, la evolución de la población mundial no puede estudiarse sin tener en cuenta un dato casi general, es decir, la relación entre índices de fecundidad e índices de mortalidad 11 y sin tener presentes los enormes contrastes demográficos existentes no sólo entre continentes sino también en el interior de los continentes y de los Estados, donde a veces se constatan desigualdades regionales muy grandes. Reflexionando pues globalmente en términos de población mundial, se atenúan la diversidad de índices de mortalidad, la variedad de fenómenos migratorios, las diferencias de los índices de crecimiento de la población, que en algunos territorios son incluso negativos. Sin conocer dichas diferencias, no se puede ignorar la realidad de las evoluciones demográficas.

 

Capítulo II: Población y sociedades

 

17. Teniendo en cuenta los datos cuantitativos proporcionados por las grandes instituciones de estadística y los factores que entran en juego en la estimación numérica de las evoluciones, las realidades demográficas son ciertamente muy diversas según las regiones; y son, además, enormemente complejas 12. Todo estudio de la población ha de tener en cuenta la historia de los pueblos en cuestión, los cambios verificados en el régimen demográfico, y también las diferencias considerables a veces, que existen entre un punto y otro. De cualquier modo, muchos son -sobre todo entre aquellos cuya experiencia de vida está limitada a las ciudades- los que se inclinarían a creer que "existe una crisis de la población mundial". Para justificar el "control demográfico", se ha hablado de "bomba demográfica", de "explosión demográfica", de "mundo superpoblado", que dispone de recursos irremediablemente limitados; se dice que existe un "consentimiento mundial" sobre la urgencia de la situación. Los eslogans divulgados sobre estos temas no resisten, sin embargo, al análisis, puesto que la historia del desarrollo de la humanidad demuestra cuán simplista es la afirmación según la cual sería necesario controlar la amplitud de la población, para alcanzar un cierto nivel de prosperidad o mantenerse en él. Conviene, pues, examinar las evoluciones demográficas seriamente y con lucidez.

 

1. Crecimiento demográfico y nivel de vida

 

18. Las dificultades para el desarrollo en los países en cuestión no han de buscarse únicamente en el aumento del número de sus habitantes. Muchos de dichos países poseen recursos naturales considerables, capaces con frecuencia de sostener poblaciones más numerosas que las actuales. Lamentablemente, este potencial hoy se halla sub-explotado o mal explotado en muchas ocasiones. Y más en general, la tierra posee elementos que han resultado ser a lo largo de la historia y gracias a la creatividad del hombre, recursos decisivos para el progreso de la humanidad. El origen de las dificultades de los países denominados del Tercer Mundo se ha de buscar primeramente en las relaciones internacionales. Dichas dificultades, las ha estudiado y denunciado la Iglesia muchas veces 13. Ante estas causas que inciden en la dificultad del desarrollo, se hace necesaria la solidaridad, si bien ésta presuponga un cambio en las políticas de las naciones desarrolladas.

 

Existen también otras causas internas de los mismos países en vías de desarrollo. El bajo nivel de vida y las carencias alimenticias que incluso llegan hasta el hambre, pueden ser fruto de malas gestiones tanto políticas como económicas, combinadas frecuentemente con la corrupción. A ello se han de añadir presupuestos militares exagerados, en pleno contraste con el bajo importe de los presupuestos dedicados a la educación; guerras -a veces por la intromisión de otras naciones- o conflictos fratricidas; desigualdades clamorosas en el reparto de las ganancias; concentración de medios de producción en provecho de una casta de privilegiados; discriminación de las minorías; paralizadora carga de la deuda exterior acompañada de éxodo de capitales; peso de ciertas prácticas culturales negativas; desigual acceso a la propiedad; burocracias que bloquean la iniciativa y la innovación; etc. En realidad, si bien hay condiciones objetivas que explican el subdesarrollo en ciertas regiones del planeta, no existe fatalidad ante el no-desarrollo, porque todas estas causas pueden vencerse, si se aplican las medidas oportunas, aunque ello siga siendo difícil.

 

2. Alimentación, recursos y población

 

19. El crecimiento de la población ¿traería como ineluctable consecuencia sed y pobreza, desde el momento en que algunos afirman que los recursos alimenticios mundiales y demás son limitados? Debemos tener en cuenta que el volumen de recursos a disposición en el planeta ni está pre-definido ni es invariable. La historia de las sociedades y civilizaciones nos muestra que algunos pueblos, en determinados momentos de su historia, han sabido explotar recursos no tenidos en cuenta o desconocidos por generaciones precedentes. De modo que, a lo largo de los siglos, los recursos de la humanidad no se han estancado ni han disminuido, sino que han aumentado y se han diversificado. Con el cultivo de plantas explotadas recientemente, como la patata que ha originado una verdadera revolución en la alimentación; con el empleo de técnicas nuevas, por ejemplo la irrigación de los arrozales o el cultivo en invernaderos; la capacidad de utilizar recursos no apreciados anteriormente como el carbón, el petróleo, los abonos, el átomo, la arena, los hombres han aumentado los recursos a su disposición. Dichos progresos son perceptibles igualmente en los sectores de la agricultura y la ganadería, donde los métodos modernos multiplican las posibilidades. Desde la energía solar -hoy infrautilizada en gran medida- a los nódulos submarinos, pasando por los centros de "revolución verde" anunciados por los agrónomos, habida cuenta sobre todo de los progresos de la ingeniería genética aplicada al mundo vegetal y animal, los hombres siguen contando con grandes posibilidades para el desarrollo del planeta 14.

 

20. Por otra parte, si se estudia la utilización de las tecnologías agrícolas en los países más avanzados, se constata que los hombres poseen ya desde ahora la capacidad de producir bienes alimenticios suficientes para la población mundial, aún en el caso en que se hicieran realidad las hipótesis planteadas por organizaciones internacionales en sus proyecciones más altas sobre la población mundial: y ello sin tener en cuenta los progresos técnicos del futuro 15.

 

Todo ello confirma que las carencias más críticas de recursos alimenticios tienen remedio cuando los hombres están equipados para afrontarlas y procuran ser solidarios 16.

 

Las penurias alimenticias puestas en evidencia por los medios de comunicación estos últimos años, son consecuencia de guerras y luchas fratricidas, como se puede ver actualmente en distintos países, o de la mala gestión estatal o privada, mucho más que de la inclemencia del clima u otras causas naturales.

 

3. Ambiente y población

 

21. Según una afirmación frecuente, el número de habitantes sobre la tierra es el que produce la contaminación creciente o la degradación del ambiente. La preocupación por el ambiente surgió en la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Población de 1974 17. La Conferencia sobre la Población de Méjico de 1984 trató de nuevo el tema 18; y después, la Conferencia sobre el ambiente y desarrollo de Río en 1992 19. Por otra parte, los países desarrollados, con una fuerte densidad demográfica, presentan menores índices de contaminación que los alcanzados recientemente en los países de precedente régimen comunista 20. En estos países, el sistema de producción resulta ser extremamente contaminante. Los modelos de producción y consumo y los tipos de actividades económicas son los que determinan la calidad del ambiente. Con frecuencia, la degradación de éste se debe a políticas equivocadas, que pueden y deben corregirse con esfuerzos razonables y conjuntos de los sectores público y privado.

 

22. No es menos cierto que en las sociedades desarrolladas conviene poner remedio a ciertos modos de consumo que no respetan el ambiente y no tienen en cuenta las responsabilidades de nuestros contemporáneos respecto a las generaciones futuras.

 

23. El problema del medio ambiente ha de considerarse a la luz del desarrollo humano, teniendo presentes los aspectos económicos y sociales del mismo. Por esta razón, todas estas cuestiones tienen implicaciones éticas. Los hechos confirman que los países industrializados hacen grandes esfuerzos reales y están dispuestos a realizarlos para proteger su ambiente. Ello les exige recurrir a técnicas de producción no contaminantes y tener un alto sentido de responsabilidad. El problema del ambiente se plantea igualmente en los países en desarrollo. En este último caso los mayores problemas nacen de la explotación mal controlada de los recursos naturales, del empleo de técnicas agrícolas anticuadas que agotan el terreno, o también de la implantación anárquica de firmas -extranjeras frecuentemente- muy contaminantes. En dichas regiones, la adopción de tecnologías apropiadas podría prevenir la degradación del medio ambiente. En todo caso, sería simplista echar sobre las poblaciones de estas regiones, la responsabilidad de las lluvias ácidas o de otros fenómenos recordados aquí o allá a propósito de los desequilibrios ecológicos del planeta.

 

Segunda parte: actitudes respecto de las realidades demográficas

 

Capítulo I: Control de la población y desarrollo

 

24. La mención de los índices de evolución demográfica a menudo desencadena vivas reacciones; se presentan cifras globales que expresan la relación entre crecimiento demográfico y natalidad. Según este tipo de reflexión, el control de la natalidad sería la condición indispensable y previa al "desarrollo duradero" de los países pobres. Se entiende por "desarrollo duradero" un desarrollo en el que los diferentes factores (alimentación, salud, educación, tecnologías, población, ambiente, etc.) que se hallan en juego, estén armonizados para evitar desequilibrios de crecimiento y pérdida de recursos. Son las naciones desarrolladas quienes definen para los demás países, lo que, según su punto de vista, es "desarrollo duradero". Esto explica el que algunos de los países ricos y las grandes organizaciones internacionales estén de verdad dispuestos a ayudar económicamente a estos países, pero con una condición: que acepten programas de control sistemático de su natalidad.

 

Los que reaccionan así, generalmente no han asimilado la lógica de los mecanismos demográficos y, más concretamente, el fenómeno de auto-regulación constatada en las cifras. Ignoran o infraestiman, por tanto, la importancia de los descensos de la tasa de natalidad que se constata en los países en vías de desarrollo e igualmente la disminución demográfica de los países industrializados.

 

25. Es difícil encontrar en la historia el ejemplo de un país con tendencia prolongada (más de veinticinco años) de la disminución de su población y que, a su vez, gozara de un desarrollo económico sustancial. Incluso se ha demostrado que el crecimiento demográfico con frecuencia ha precedido al crecimiento económico. La Iglesia, atenta a las lecciones de la historia, expresadas en algunos hechos recientes, no puede aceptar que se tome a las poblaciones más pobres como "víctimas expiatorias" del subdesarrollo. La Iglesia considera esta posición especialmente inoportuna cuando se contempla a los países sumidos en graves dificultades económicas, precisamente cuando tienen una densidad demográfica baja y abundantes recursos explotables. Por otra parte, la Iglesia no puede desconocer las evoluciones demográficas negativas de los países industrializados, justamente porque los efectos de dichas evoluciones no pueden ser neutros. Al mismo tiempo, la Iglesia desea entablar un diálogo constructivo con los que siguen convencidos de la necesidad de realizar un control imperativo de población, y con los Gobiernos e Instituciones que se ocupan de políticas de la población, ya que existen problemas demográficos reales, si bien frecuentemente son vistos desde una óptica equivocada y se proponen soluciones depravadas para resolverlos.

 

26. Conviene indicar ahora los métodos principales de quienes proclaman la limitación del crecimiento de la población y ven en ella una de las primeras condiciones del desarrollo económico y social. Enumerando estos métodos, pondremos una especial atención al problema del aborto.

 

Capítulo II: Métodos de control de la población

 

27. Es de todos un hecho conocido la existencia de una amplia red internacional de organizaciones bien financiadas, con el objetivo de reducir la población. Dichas organizaciones comparten, en medidas diversas, una óptica parecida y preconizan políticas antinatalistas. Algunas de estas organizaciones con frecuencia actúan en conexión con compañías que preparan, producen y distribuyen sustancias y dispositivos contraceptivos (por ej., el "dispositivo intra-uterino" DIU) o aconsejan la esterilización e incluso el aborto. Dichas organizaciones promueven, divulgan y con frecuencia aplican, métodos muy variados para reducir la población.

 

28. El Santo Padre ha denunciado estas "campañas sistemáticas contra la natalidad" 21. Algunas campañas están organizadas y financiadas por organizaciones internacionales (públicas o privadas), dirigidas con frecuencia por los Gobiernos. Estas campañas, frecuentemente, se llevan a cabo invocando la salud y el bienestar de la mujer y se destinan a los jóvenes bajo forma de programas de educación sexual antinatalista. Conviene destacar de paso que entre los factores que controlan la demografía hay uno, en diversos países, que no por ser indirecto es menos importante: la falta de vivienda adecuada para las familias. En todo caso, los métodos elaborados para controlar directamente los nacimientos son actualmente los medios principales en curso en el control demográfico.

 

Abordaremos aquí principalmente los métodos recientemente desarrollados, haciendo notar que los métodos "tradicionales" (mecánicos, coitus interruptus, p.e.) siguen empleándose todavía hoy abundantemente. Todos estos métodos artificiales plantean problemas éticos importantes sobre cuanto concierne a la vida humana y sobre los derechos de la persona y de la familia.

 

1. Contracepción hormonal

 

29. La contracepción hormonal figura entre los métodos modernos de limitación de la población, difundidos en gran escala a nivel internacional. Algunas relaciones preparadas por organizaciones internacionales publican periódicamente estadísticas sobre el número de mujeres que realizan este tipo de contracepción. Otras relaciones dan a conocer asimismo las iniciativas de ciertas organizaciones para estimular y financiar investigaciones sobre estos productos y divulgarlos ampliamente.

 

30. En algunas aplicaciones recientes, la contracepción hormonal plantea problemas nuevos. En efecto, se sabe que la píldora de la primera generación -estroprogestativa- tiene efecto esencialmente anticonceptivo: hace imposible la concepción al bloquear la liberación del óvulo. Ahora bien, entre las píldoras presentadas hoy como contraceptivas, las hay que producen efectos diversos según el caso 22. Así, la píldora actúa sea impidiendo la concepción sea impidiendo la anidación del óvulo ya fecundado, es decir, de un individuo de la especie humana. En este último caso y no obstante los eufemismos acostumbrados en estas materias, dichas píldoras provocan el aborto del óvulo fecundado. La mujer que utiliza una píldora de este tipo o algún otro método nuevo de contracepción hormonal 23, nunca tiene la posibilidad de saber exactamente qué está ocurriendo, ni si en concreto se aborta.

 

2. Esterilización

 

31. Otro método de control demográfico es la esterilización femenina y masculina, que está también muy promocionada en numerosos países. El modo de propagar la esterilización plantea cuestiones graves sobre los derechos del hombre y el respeto de la persona. Tales cuestiones se refieren especialmente a la honradez y calidad de la información dada acerca de la esterilización y sus consecuencias, así como al grado de consentimiento lúcido y libre obtenido de tales personas. La cuestión de la competencia del consentimiento se plantea con frecuencia cuando las personas poseen un nivel educativo poco elevado. Como en otros casos, también aquí se recurre al eufemismo; por ejemplo, a propósito de la ligadura de las trompas se hablará de "contracepción quirúrgica voluntaria femenina".

 

En el plano moral, al ser una supresión deliberada de la función procreativa, la esterilización no sólo viola la dignidad humana sino que incluso suprime toda debida responsabilidad en el terreno de la sexualidad y la procreación. Los programas de esterilización han provocado muchas fuertes protestas, con repercusiones políticas directas en ciertos casos. De hecho, por ser habitualmente irreversible, la esterilización quirúrgica, a largo término, puede tener efectos demográficos más netos que la misma contracepción o el aborto.

 

3. Aborto

 

32. No obstante ciertos desmentidos, el aborto (quirúrgico y farmacológico) se presenta abierta o veladamente como método de control de la población. Esta tendencia se observa incluso en instituciones que en sus orígenes no habían incluido en sus programas el aborto. Puede uno preguntarse en qué medida se ha puesto en práctica después de la Conferencia Internacional de Méjico sobre la Población, la Recomendación aprobada por dicha Conferencia que rechazaba el aborto como método de control demográfico.

 

33. La Recomendación 18 de dicha Conferencia dice: "No se ahorrará esfuerzo alguno por disminuir la enfermedad y mortalidad maternas". Y, a propósito de la salud de la mujer, precisa: "Se invita instantemente a los Gobiernos (...) a tomar las medidas oportunas para ayudar a la mujer a evitar el aborto, que en ningún caso se ha de aconsejar como método de planificación familiar; y, en la medida de lo posible, a tratar con humanidad a las mujeres que han practicado el aborto y proporcionarles servicios de asesoramiento" 24.

 

34. Esta Recomendación fue aceptada por la asamblea de las naciones que participaban en la Conferencia. Se dirigía a los Gobiernos, algunos de los cuales destinan fondos a organizaciones de control de la población. Sin embargo, las actividades e investigaciones efectuadas por cuenta de dichas organizaciones prueban que en la práctica no se aplica la Recomendación 18. Muchas de estas organizaciones preconizan, al menos de facto, el aborto entre los métodos de planificación familiar.

 

35. En las sociedades desarrolladas, algunas mujeres consideran el aborto una solución de emergencia en caso de haber fracasado la contracepción. En los países en vías de desarrollo se tiende a facilitar el recurso al aborto en cuanto método eficaz de control demográfico, sobre todo entre los estratos más pobres de la población.

 

36. Además de los diversos métodos quirúrgicos, se han elaborado métodos químicos para provocar el aborto. Podemos mencionar las vacunas anti-embarazo 25, inyecciones a base de progestativos como la Depo-Provera o el Noristerat 26, las prostaglandinas, la administración de altas dosis de ostroprogestativos (llamada comúnmente la píldora del día siguiente) y también la píldora abortiva RU486 preparada por el Laboratorio Roussel-Uclaff, filial de Hoechst. Además, en el contexto del aborto precoz, puede incluirse el dispositivo intrauterino (esterilete).

 

4. Infanticidio

 

37. Y, finalmente, hay que recordar que en ciertos países se sigue practicando el infanticidio a fin de controlar la población. Las niñas suelen ser con más frecuencia las víctimas inocentes.

 

Tercera parte: Posición ética y pastoral de la Iglesia Católica

 

38. La Iglesia, lejos de permanecer indiferente a las diversas evoluciones demográficas, sopesa, por el contrario, su alcance y conoce su complejidad. No obstante, ella tiene que proclamar que entre las actitudes posibles ante este problema, no todas son moralmente aceptables. La postura de la Iglesia en esta materia no puede ser dictada por meras consideraciones cuantitativas. Es, ante todo, consecuencia de la verdad sobre el hombre 27 y de una determinada concepción de la persona y de la sociedad humana.

 

39. Vamos a exponer a grandes líneas esta postura de la Iglesia. En primer lugar resumiremos la enseñanza de los Papas sobre el tema. Veremos después cuáles son los principios que la Iglesia pone en evidencia para aportar su contribución a la comprensión de los datos relativos a la población. Por último, enunciaremos algunos tipos de acciones que sería oportuno enfocar o estimular.

 

Capítulo I: Enseñanza de los papas

 

40. La enseñanza de los Papas sobre cuestiones morales relativas a la población está comprendida en un cuerpo de doctrina con varias secciones: la enseñanza sobre la sexualidad y la familia, y también la enseñanza referente a la sociedad y a los poderes públicos. Bajo este cuerpo de doctrina subyace toda una visión del hombre como centro de la Creación y llamado a la salvación.

 

La Iglesia siempre ha considerado que el control programado de nacimientos que recurre a medios directa o indirectamente coercitivos, con el fin de limitar cuantitativamente la población, no contribuye al auténtico desarrollo humano. Por otra parte, anticipándose a ciertas críticas contemporáneas sobre teorías y prácticas "controladoras", los Papas han considerado con suma prudencia lo que a veces se llama "crisis de la población". Es necesario, sin embargo, hacer notar que los Pontífices han observado atentamente las evoluciones demográficas, hasta el punto de prestar atención tanto al crecimiento demográfico de ciertas regiones como al descenso observado en otros lugares. Al mismo tiempo, los Papas se han esforzado con tesón por promover la justicia, la paz y el desarrollo. De este modo querían contribuir a resolver los problemas de la pobreza y del hambre atacándolos en su raíz. Esta enseñanza de los Papas se halla expuesta en varios documentos. Sólo mencionaremos aquí los más incisivos, limitándonos, casi por completo, a los últimos Papas y al Concilio Vaticano II.

 

1. De Juan XXIII a Pablo VI

 

41. En su Encíclica Mater et Magistra, de 1961, el Papa Juan XXIII aludía a los problemas de la alimentación y a las cuestiones demográficas. Escribía: "Estos problemas deben plantearse y resolverse de modo que no recurra el hombre a métodos y procedimientos contrarios a su propia dignidad como son los que enseñan sin pudor quienes profesan una concepción totalmente materialista del hombre y de la vida" 28.

 

42. En la Constitución pastoral Gaudium et Spes (de 1965), los Padres del Concilio Vaticano II, aludiendo a las evoluciones demográficas, reafirman los derechos de la familia y rechazan las soluciones inmorales, incluido el aborto y el infanticidio 29. Asimismo abogan por el derecho y deber de la "paternidad responsable", cuya exigencia sólo puede ser cumplida dentro del matrimonio. "En el deber de transmitir la vida humana y de educarla, lo cual hay que considerar como su misión propia, los cónyuges saben que son cooperadores del amor de Dios Creador y como sus intérpretes. Por eso, con responsabilidad humana y cristiana cumplirán su misión, y con dócil reverencia hacia Dios se esforzarán ambos, de común acuerdo y común esfuerzo, por formarse un juicio recto, atendiendo tanto a su propio bien personal como al bien de los hijos, ya nacidos o todavía por venir, discerniendo las circunstancias de los tiempos y de la situación de la vida, tanto materiales como espirituales, y, finalmente, teniendo en cuenta el bien de la comunidad familiar, de la sociedad temporal y de la propia Iglesia. Este juicio, en último término deben formarlo ante Dios los esposos personalmente" 30.

 

43. Este mismo documento conciliar subraya la importancia del crecimiento demográfico de ciertas naciones. Afirman los Padres conciliares: "Es sobremanera necesaria la cooperación internacional en favor de aquellos pueblos... que se ven agobiados por la dificultad que proviene del rápido aumento de su población. Urge la necesidad de que, por medio de una plena e intensa colaboración de todos los países, pero especialmente de los más ricos, se halle el modo de disponer y facilitar a toda la comunidad humana aquellos bienes que son necesarios para el sustento y para la conveniente educación del hombre". Y, además, el Concilio recuerda los límites de la "autoridad pública" y exhorta a todos "a que se prevengan frente a las soluciones propuestas en privado o en público, y a veces impuestas, que contradicen a la moral" 31.

 

44. En su histórica alocución en la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1965, el Papa Pablo VI decía: "Aquí proclamáis los derechos y deberes fundamentales del hombre, su dignidad, su libertad y ante todo la libertad religiosa. Percibimos que sois los intérpretes de cuanto hay de más alto en la sabiduría humana. Diríamos casi: su carácter sacro. Porque en primer lugar se trata de la vida del hombre y la vida del hombre es sagrada; nadie puede osar atentar contra ella. Precisamente en vuestra asamblea es donde se debe profesar más altamente y defender con más razón, el respeto a la vida incluso en lo referente al gran problema de la natalidad. Vuestra tarea consiste en conseguir que el pan sea suficientemente abundante en la mesa de la humanidad y no en fomentar el control artificial de nacimientos -que sería irracional-, a fin de disminuir el número de comensales en el banquete de la vida" 32.

 

45. A propósito de las realidades demográficas, en 1967 escribía Pablo VI en su Encíclica Populorum Progressio: "Es cierto que los poderes públicos, dentro de los límites de su competencia pueden intervenir, llevando a cabo una información apropiada y adoptando las medidas convenientes, con tal de que estén de acuerdo con las exigencias de la ley moral y respeten la justa libertad de los esposos. Sin derecho inalienable al matrimonio y a la procreación, no hay dignidad humana. Al fin y al cabo, es a los padres a los que toca decidir, con pleno conocimiento de causa, el número de sus hijos, aceptando sus responsabilidades ante Dios, ante los hijos que ya han traído al mundo y ante la comunidad a la que pertenecen, siguiendo las exigencias de su conciencia instruida por la ley de Dios, auténticamente interpretada y sostenida por la confianza en Él" 33.

 

46. El Papa Pablo VI reiteraba estas enseñanzas en la Encíclica Humanae Vitae (de 1968). Explicaba así la "paternidad responsable": "El amor conyugal exige a los esposos una conciencia de su misión de "paternidad responsable" sobre la que hoy tanto se insiste con razón y que hay que comprender exactamente. Hay que considerarla bajo diversos aspectos legítimos y relacionados entre sí. En relación con los procesos biológicos, paternidad responsable significa conocimiento y respeto de sus funciones; en el poder de dar la vida, la inteligencia descubre leyes biológicas que forman parte de la persona humana. En relación con las tendencias del instinto y de las pasiones, la paternidad responsable comporta el dominio necesario que sobre ellas han de ejercer la razón y la voluntad. En relación con las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales, la paternidad responsable se pone en práctica, ya sea con la deliberación ponderada y generosa de tener una familia numerosa, ya sea con la decisión tomada por graves motivos y en el respeto de la ley moral, de evitar un nuevo nacimiento durante algún tiempo o por tiempo indefinido. La paternidad responsable comporta sobre todo una vinculación más profunda con el orden moral objetivo establecido por Dios, cuyo fiel intérprete es la recta conciencia. El ejercicio responsable de la paternidad exige, por tanto, que los cónyuges reconozcan plenamente sus propios deberes para con Dios, para consigo mismos, para con la familia y la sociedad, en una justa jerarquía de valores. En la misión de transmitir la vida, los esposos no quedan por tanto libres de proceder arbitrariamente, como si ellos pudiesen determinar de manera completamente autónoma los caminos lícitos a seguir, sino que deben conformar su conducta a la intención creadora de Dios, manifestada en la misma naturaleza del matrimonio y de sus actos, y constantemente enseñada por la Iglesia" 34.

 

La paternidad/maternidad responsables comprenden no sólo decisiones prudentes de los esposos sino también el rechazo de los medios artificiales de control de nacimientos y, cuando existen serias razones, la elección de la regulación natural de la fertilidad 35.

 

47. En la Humanae Vitae, el Papa Pablo VI llamó la atención sobre el hecho de que las autoridades públicas pueden verse tentadas a imponer a los pueblos métodos artificiales de control de nacimientos 36. Por esta razón hizo un llamamiento a dichas autoridades: "A los gobernantes, que son los primeros responsables del bien común y que tanto pueden hacer para salvaguardar las costumbres morales: no permitáis que se degrade la moralidad de vuestros pueblos; no aceptéis que se introduzcan legalmente en la célula fundamental que es la familia, prácticas contrarias a la ley natural y divina. Es otro el camino por el cual los poderes públicos pueden y deben contribuir a la solución del problema demográfico: el de una cuidadosa política familiar y de una sabia educación de los pueblos, que respete la ley moral y la libertad de los ciudadanos" 37.

 

48. En su Carta Apostólica de 1971, Octogesima Adveniens, Pablo VI estudia el problema de la urbanización 38. Y escribe a propósito del crecimiento demográfico: "Es inquietante comprobar en este campo una especie de fatalismo que se apodera incluso de los responsables. Este sentimiento conduce a veces a soluciones maltusianas aguijoneadas por la propaganda activa en favor de la anticoncepción y del aborto. En esta situación crítica hay que afirmar, por el contrario, que la familia, sin la cual ninguna sociedad puede subsistir, tiene derecho a una asistencia que le asegure las condiciones de una sana expansión" 39.

 

49. En los años 60 se vio claramente que las naciones ricas consideraban un instrumento indispensable para el desarrollo, el control de la población. El 9 de noviembre de 1974, dirigiéndose Pablo VI a la Conferencia Mundial de la Organización de la Alimentación y la Agricultura (FAO), denunció "una acción irrazonable y unilateral contra el crecimiento demográfico". Y añadió con fuerza: "Es inadmisible que quienes poseen el control de los bienes y recursos de la humanidad traten de resolver el problema del hambre impidiendo que los pobres nazcan o dejando morir de hambre a los niños cuyos padres no entran en el cuadro de puras hipótesis sobre el porvenir de la humanidad. En otros tiempos, en un pasado que esperamos no vuelva, ha habido naciones que han declarado la guerra a fin de apoderarse de las riquezas de sus vecinos. Pero ¿acaso no es una forma nueva de guerra imponer a las naciones una política demográfica limitadora a fin de que no reclamen la parte que les corresponde de los bienes de la tierra?" 40.

 

2. Juan Pablo II

 

50. Con esta enseñanza pontificia puede vincularse el Mensaje a las familias cristianas de los obispos en ocasión del Sínodo sobre la Familia, celebrado en Roma en 1980. En dicho mensaje, los Padres sinodales escribían entre otras cosas: "Es frecuente ver a Gobiernos y Organizaciones internacionales presionando sobre las familias... Éstas se ven obligadas -y a ello nos oponemos con vehemencia- a emplear medios inmorales como la contracepción o, peor aún, la esterilización, el aborto y la eutanasia, con el fin de resolver los problemas demográficos y sociales. Por ello el Sínodo recomienda encarecidamente que se redacte una Carta de los Derechos de la Familia que garantice sus derechos en el mundo entero" 41.

 

51. En su Exhortación Apostólica Familiaris Consortio de 1982, el Papa Juan Pablo II estudiaba el surgir de una mentalidad secularizante opuesta a la vida: "Piénsese, por ejemplo, en un cierto pánico derivado de estudios de ecólogos y futurólogos sobre la demografía, que a veces exageran el peligro que el incremento demográfico representa para la calidad de la vida. Pero la Iglesia cree firmemente que la vida humana, aún débil y enferma, es siempre un don espléndido del Dios de la bondad. Contra el pesimismo y egoísmo que ofuscan el mundo, la Iglesia está en favor de la vida... Por esto, la Iglesia condena como ofensa grave a la dignidad humana y a la justicia, todas aquellas actividades de los Gobiernos o de otras autoridades públicas, que tratan de limitar, del modo que sea, la libertad de los esposos en la decisión sobre los hijos. Por consiguiente, hay que condenar totalmente y rechazar con energía cualquier violencia ejercida por tales autoridades en favor del anticoncepcionismo e incluso de la esterilización y el aborto provocado".

 

"La Iglesia es ciertamente consciente también de los múltiples y complejos problemas que hoy afectan en muchos países a los esposos en su cometido de transmitir responsablemente la vida. Conoce también el grave problema del incremento demográfico como se plantea en varias partes del mundo, con las implicaciones morales que comporta".

 

"Ella cree, sin embargo, que una consideración profunda de todos los aspectos de tales problemas, ofrece una nueva y más fuerte confirmación de la importancia de la doctrina auténtica acerca de la regulación de la natalidad, propuesta de nuevo en el Concilio Vaticano II y en la Encíclica Humanae Vitae" 42.

 

52. El Papa retomó este tema en 1984, en una alocución al Secretario de la Conferencia Internacional de Méjico sobre la Población. Asumió la defensa de los derechos del individuo, la familia, la mujer y los jóvenes en los términos siguientes: "Las experiencias y tendencias de estos últimos años ponen en evidencia los efectos profundamente negativos de los programas de contracepción. Estos programas han incrementado la permisividad sexual y estimulado a conductas irresponsables, con graves consecuencias para la educación de los jóvenes y la dignidad de la mujer. Distribuyendo contraceptivos a adolescentes, han perjudicado la verdadera noción de "paternidad responsable`" y de "planificación familiar". Más aún, comenzando con programas de contracepción, de hecho se ha pasado muchas veces en la práctica a la esterilización y el aborto, financiada por Gobiernos y organizaciones internacionales" 43.

 

La delegación de la Santa Sede en esta Conferencia propuso una resolución que fue aceptada, la cual urgía a los Gobiernos "a tomar las oportunas medidas para ayudar a las mujeres a evitar el aborto que, en ningún caso, debería fomentarse como medio de planificación familiar" 44.

 

53. Asimismo, con la aprobación explícita del Papa Juan Pablo II se publicó en 1987 la Instrucción Donum Vitae. El estudio de los problemas planteados por las nuevas prácticas biomédicas ha dado ocasión para volver a examinar el derecho de la sociedad de velar por la transmisión de la vida humana. Ésta ha de darse en el contexto del amor interpersonal. Por tanto, hay que proteger la célula familiar. A la luz del principio de subsidiaridad, es preciso también reafirmar que los poderes públicos tienen el deber de proteger a la familia. Lejos de intervenir abusivamente en el control de la transmisión de la vida, deben dedicarse, por el contrario, a hacerla respetar ya desde su mismo origen 45.

 

54. En su Carta Encíclica de 1987, Sollicitudo Rei Socialis, escribe Juan Pablo II: "No se puede negar la existencia -sobre todo en la parte Sur de nuestro planeta- de un problema demográfico que crea dificultades al desarrollo. Es preciso afirmar enseguida que en la parte Norte este problema es de signo inverso: aquí lo que preocupa es la caída del índice de natalidad, con repercusiones en el envejecimiento de la población, incapaz incluso de renovarse biológicamente. Fenómeno éste capaz de obstaculizar de por sí el desarrollo. Como tampoco es exacto afirmar que tales dificultades provengan solamente del crecimiento demográfico; no está demostrado siquiera que cualquier crecimiento demográfico sea incompatible con un desarrollo ordenado. Por otra parte, resulta muy alarmante constatar en muchos países el lanzamiento de campañas sistemáticas contra la natalidad por iniciativa de sus Gobiernos, en contraste no sólo con la identidad cultural y religiosa de los mismos países, sino también con la naturaleza del mismo desarrollo. Sucede a menudo que tales campañas son debidas a presiones y están financiadas por capitales provenientes del extranjero y, en algún caso, están subordinadas a las mismas y a la asistencia económico-financiera. En todo caso, se trata de una falta absoluta de respeto por la libertad de decisión de las personas afectadas, hombres y mujeres, sometidos a veces a intolerables presiones incluso económicas, para situarlas bajo esta nueva forma de opresión. Son las poblaciones más pobres las que sufren los atropellos, y ello llega a originar en ocasiones la tendencia a un cierto racismo, o favorece la aplicación de ciertas formas de eugenismo, igualmente racistas. También este hecho, que reclama la condena más enérgica, es indicio de una concepción errada y perversa del verdadero desarrollo humano" 46.

 

55. El mismo Papa Juan Pablo II, en su Encíclica Centesimus Annus que conmemora en 1991 los cien años de la Rerum Novarum, escribe a propósito de la población: "El ingenio del hombre parece orientarse, en este campo, a limitar, suprimir o anular las fuentes de la vida, recurriendo incluso al aborto, tan extendido por desgracia en el mundo, más que a defender y abrir posibilidades a la vida misma. En la Encíclica Sollicitudo Rei Socialis han sido denunciadas las campañas sistemáticas contra la natalidad que, sobre la base de un concepto deformado del problema demográfico y en un clima de "absoluta falta de respeto por la libertad de decisión de las personas interesadas", las someten frecuentemente "a intolerables presiones... para plegarlas a esta nueva forma de opresión". Se trata de políticas que con técnicas nuevas extienden su radio de acción hasta llegar, como en una "guerra química", a envenenar la vida de millones de seres humanos indefensos" 47.

 

56. No puede olvidarse tampoco el Discurso pronunciado por el Santo Padre el 22 de noviembre de 1991, en la Audiencia a la Academia Pontificia de las Ciencias, que había dedicado una semana de estudio sobre la relación entre "Recursos y Población". Decía el Papa: "Es opinión difundida que el control de nacimientos es el método más fácil para resolver el problema de fondo, desde el momento en que la reorganización a escala mundial de los procesos de producción y reparto de los recursos necesitaría una enorme cantidad de tiempo y tendría implicaciones económicas inmediatas".

 

"Es consciente la Iglesia de la complejidad del problema que debe afrontarse sin retardo, teniendo en cuenta, sin embargo, la diversidad de situaciones regionales que a veces incluso son de signo contrapuesto. Hay países con altísimo índice de crecimiento demográfico y otros que experimentan un acusado envejecimiento de su población. Con frecuencia son estos últimos los que con su consumo son los mayores responsables de la degradación del ambiente".

 

"Cuando se desee intervenir, la urgencia no ha de llevar a cometer errores, es decir, a la aplicación de métodos disconformes con la naturaleza del hombre para llegar a provocar efectos dramáticos de hecho. Por esto, la Iglesia "experta en humanidad" (cf. Pablo VI), reconociendo el principio de la paternidad y maternidad responsables, considera un deber esencial llamar la atención vigorosamente sobre la moralidad de los métodos, que siempre habrán de respetar a la persona y sus derechos inalienables".

 

"El crecimiento y la reducción forzada de la población se deben en parte a carencia de instituciones sociales; los daños al ambiente y la insuficiencia de recursos naturales derivan muchas veces de errores de los hombres. Aunque en el mundo se producen bienes alimenticios suficientes para todos, cientos de millones de personas padecen hambre, mientras que en otros lugares se ven ejemplos manifiestos de despilfarro de alimentos".

 

"Teniendo en cuenta los muchos y variados comportamientos humanos incorrectos, es preciso dirigirse primero a los que son más responsables".

 

"Hay que hacer frente al crecimiento demográfico no sólo ejerciendo la paternidad y maternidad responsables dentro del respeto de la ley divina, sino también con medios económicos que incidan profundamente en las instituciones sociales".