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PASTORAL JUVENIL de P. CARLOS A. SIERRA TOBON

Páginas relacionadas 


Pastoral Juvenil

 

 

 

Contenido

Introducción


Presentación

 

PRIMERA PARTE


I. RASGOS DE LA SOCIEDAD ACTUAL


A. Situación de cambio:


B. Las grandes Concentraciones Urbanas


C. Transportes y comunicaciones


II. PERFILES DEL HOMBRE MODERNO


III. PERSPECTIVAS DE ACCIÓN


UNIDAD II


I. REALIDAD JUVENIL Y ACCIÓN PASTORAL


II. LA REALIDAD JUVENIL HOY


A. Nivel Económico:


B. Nivel Social


C. Nivel Político


D. Nivel Familiar
E. Nivel Educativo‑Cultural

F. Nivel religioso

 

 

UNIDAD III


I. LUCES


A. Como Iglesia


B. Como Sociedad


C. Como Juventud


II. SOMBRAS


A. Como Iglesia


B. Como Sociedad


C. Como Juventud


SEGUNDA PARTE


UNIDAD I El qué, el cómo y el hacia dónde de la Pastoral Juvenil


II. EL COMO DE LA PASTORAL JUVENIL O SEA SU METODOLOGÍA

 

III. EL HACIA DONDE DE LA PASTORAL JUVENIL


A. En lo personal


B. En lo grupal


C. En lo Social

 

II. JÓVENES Y COMUNIDADES CONCRETAS

 

III. OBJETIVOS


A. General


B. Específicos

 

UNIDAD III

 

UNIDAD IV


A. Desde la situación misma de América Latina podemos sacar tres postulados:


B. Cada uno de los criterios se deduce a partir de los siguientes temas o áreas:

 

II. LÍNEAS PARA UNA PASTORAL JUVENIL DESDE LA REALIDAD LATINOAMERICANA


1. Nivel Personal


2. Nivel de Relación


3. Nivel de Realidad Social

DIOS, EL MUNDO, LA NATURALEZA


A. La persona en el hacerse (proceso) discierne y asume datos y les da un significado:


B. Este hombre situado en una realidad hace su reflexión de fe:


C. La reflexión de fe lleva al hombre a asumir la realidad histórica y desde allí traza criterios de acción pastoral

 

UNIDAD V

 

I. PUNTO DE PARTIDA

 

II. ORIGEN, PASADO Y PRESENTE DE LA DIMENSIÓN MISIONERA DE LA IGLESIA


A. El Origen


B. El pasado:


C. El presente:

 

III. CONCLUSIONES

 

UNIDAD I    Estrategias para una Pastoral Juvenil


I. ORAR


II. PENSAR


III. PLANTEAR

A. ¿Qué es un plan de trabajo?

IV. EJECUTAR

 

UNIDAD II

 

I. EL GRUPO EN FORMACIÓN


A. Buscar salidas serias a la acción


B. Trabajar por la integración


C. Profundizar en la mística y enfoque del grupo

 

II. EL GRUPO QUE COMIENZA A MARCHAR


A. Hacer los primeros planes


B. Profundizar las relaciones humanas


C. Primera toma de conciencia


D. Tratar temas de formación

 

III. EL GRUPO PASA CRISIS


A. Crisis de relaciones humanas


B. Crisis de identidad


C. Crisis de autoridad


D. Crisis de organización


E. Crisis de la acción


F. Crisis ideológicas


G. Crisis de fe

 

IV. EL GRUPO LLEGA A OPCIONES


A. Opciones de vida


B. Opción por profundizar la fe:


C. Darle bases al compromiso social:


D. Elaborar buenos proyectos


E. Opciones vocacionales


V. NUEVAS FORMAS


A. Alternativas

 

SEGUNDA PARTE

 

I. EL GRUPO EN FORMACION


A. Acción


B. Integración


C. Enfoque y mística

 

II. EL GRUPO COMENZA A MARCHAR


A. Primeros Planes


B. Relaciones Humanas


C. Toma de Conciencia


D. Temas de Formación


III. EL GRUPO PASA CRISIS


A. Ubicación de la acción


B. Revisión de Enfoques


C. Replanteamientos de Fe


D. Búsqueda de nueva identidad


E. Reorganización


IV. EL GRUPO LLEGA A OPCIONES


A. Elaboración de proyectos


B. Catequesis y formación


C. Opciones y vocaciones


UNIDAD III Metodología de formación en la fe de los grupos


I. EL CRECIMIENTO EN LA FE El crecimiento en la fe es un proceso que requiere mucha atención y asistencia, así como se tiene que estar atentos al desarrollo físico del niño en el proceso de su crecimiento, también la vida de la fe exige atención y cuidado.

 

II. NECESIDAD DE METODOLOGÍA


III. LA METODOLOGÍA


A. Pasos


IV. ALGUNOS METODOS


A. Método AFAR (Acción‑Formación‑Acción‑Revisión)

B. Método PARE


C. Método de la REVISION DE VIDA para conseguir un auténtico apostolado


UNIDAD IV Papel del asesor moral en los grupos juveniles


I. QUE NO ES LA ASESORIA


II. QUE ES LA ASESORIA


III. EL ASESOR DE FRENTE AL GRUPO


IV. CUALIDADES DEL ASESOR


V. EL SERVICIO DEL ASESOR EN EL GRUPO


UNIDAD V


Convivencias y encuentros


I. TERMINOLOGIA La palabra convivencia está compuesta de CON y VIVIR. En el diccionario se nos dice que es una vida en común. Vivir con: Relación. Se trata de la vida en relación. El hombre como ser relacional entabla su relación con el mundo que lo rodea y desde allí toma posición. Según sea su conducta, se hablará de una existencia abierta o cerrada a la relación.

 

II. DEFINICION DE CONVIVENCIA


III. ELEMENTOS PARA DESTACAR EN LA DEFINICION


A. Encuentro de personas unidas entre sí


B. Relación de trabajo, estudio, etc.


C. Tienen o buscan tener una afinidad

 

IV. PREMISAS (tanto para el asesor como para los asesorados)


A. Optica clara


B. Condición de libertad


C. Interés


V. BASES PARA LA REALIZACION DE CONVIVENCIAS


A. Doctrinales Quien organiza y coordina una convivencia es visto como una panacea en el tema, y en general, con una buena altura como guía. Se constituye en punto de referencia y puede hacer surgir respuestas de identificación en quienes convocan para la convivencia.


B. Pedagógicas


C. Psicológicas


VI. OTROS ESTILOS DE TRABAJO


A. Método a seguir Hay diferencia de método a seguir según sea el estado del grupo, finalidad, camino y nivel cultural. Un método empleado mucho es el de VER, JUZGAR y ACTUAR. Supone un recorrido largo, pero mira a la acción concreta.


B. Tema

 

 

CUARTA PARTE  DINAMICAS

I. DINAMICA ‑ La Fuente de la Vida A. Objetivo Comprender como cristianos que nuestra vida depende de Dios y descubrir cuál debe ser nuestra misión en el mundo. 

 
B. Motivación La vida que poseo no la tengo por mí mismo. Si fuera así no consentiría jamás en perderla. ¿Pero es que la vida puede perderse? Aparentemente sí. Una flor se marchita, un cuerpo se desintegra, pero la vida, no muere, no puede morir, porque Aquel que me la prestó, que me da la vida, que me la comunica, es la fuente de la vida: DIOS.


C. Preguntas de reflexión:

II. DINAMICA ‑ Sobrevivir

III. DINAMICA ‑ Las Caretas

IV. DINAMICA ‑ El Hombre Carro

V. DINAMICA ‑ El Hombre Vela

VI. DINAMICA ‑ La Historia de mi Jarrón


VII. TRES DINAMICAS DE ORIENTACION JUVENIL


A. Interiorización


B. Valoración


C. Superación

VIII. DINAMICA ‑ Parábola del Aguila


UNIDAD II


Proyección apostólica


1. Convivencia con Jesús

I. DINAMICA ‑ No tengo tiempo

UNIDAD III


Integración y realidad


DINAMICA DE SONDEO E INTEGRACION: "Un Viaje"


DINÁMICA: Sociodramas


LA MUJER: Concordar y discordar

 

QUINTA PARTE


JUEGOS - PENITENCIAS


Juegos de abordo*


JUEGOS DE RELACIONES HUMANAS


JUEGOS DE SALON


JUEGOS AL AIRE LIBRE


PENITENCIAS

BIBLIOGRAFIA

 


Introducción

 


Para muchos de nosotros, seres inmersos en el ritmo vertiginoso del tramonto del siglo XX, la necesidad de fórmulas mágicas para resolver ciertas dificultades sigue siendo un sueño. ¿Utopía o ideolo­gía?, ¿Mito o realidad? No volvamos a la plaza griega de las diserta­ciones filosóficas. Una cosa es cierta y no podemos negarla: hay que leer crítica y analíticamente la realidad para lograr encontrar salidas y soluciones a los problemas e interrogantes que estamos afrontando a diario.

Esto exige estudio, reflexión, investigación y contemplación. Decir Manual es decir cómo hacer... y cuando decimos: Manual de Pastoral Juvenil, es igual a leer: ¿Cómo hacer Pastoral Juvenil? No quiere ser otra la intención del presente volumen.

¿Cómo hacer una Pastoral Juvenil? Todos, quienes queremos o ya trabajamos con jóvenes, seguimos cuestionando el cómo, el ideal, lo mejor.

Si buscamos lo mejor, se hace prioritario partir de la realidad. Acercarse a la realidad cruda y concreta para poder tener un punto de referencia y una pista segura en nuestro quehacer pastoral.

En este manual, el Área de la realidad (Unidades I, II, III, primera parte), comienza con los indicadores que nos hacen comprender al hombre nuevo y distinto al de antaño, por ende, lo mismo que nos sucede con el joven de hoy distinto al de ayer (Unidad I).

A ese joven a quien nosotros no podemos desconocer, lo encon­tramos inserto en una realidad, afectado por una serie de factores, con unos hechos que no permiten estudiarlo en forma pura sino, como es en realidad, deudor de un ambiente, condicionado por unos hechos; desarrollando unas actividades; con sus valores y problemas.

Conociendo así a este joven, tiene que reorientarse la Pastoral Juvenil para que sea respuesta al Hoy.

(El Área de realidad corresponde al VER).

Al acercarnos a la realidad, debemos llevar un alto grado de espe­ranza, optimismo, buenas bases y criterios seguros. Surge entonces la necesidad de un punto de referencia. Por eso, el área Doctrinal (Unidades I a V, segunda parte), recoge una síntesis de lo fundamental en Pastoral Juvenil y con un criterio orientativo como doctrina y textos, para ayudar a formar una mente de pastoralistas.

(El Área doctrinal corresponde al JUZGAR).

Necesariamente, el juicio que pronunciamos acerca de una realidad, está mirando una acción concreta, da respuesta y solución a esa realidad. ¿Quién debe hacer...?, ¿Cómo debe hacerlo? Todos estos interrogantes forman parte y se resuelven con el Área práctica (Unidades I a V, tercera parte). Los métodos en general no nos gustan porque nos obligan a ser ordenados, disciplinados y pacientes. Casi siempre quisiéramos empezar por el final. Recordemos que aquí surge el principio de eficiencia y eficacia proporcional a la aplicación con la cual seguimos las instrucciones.

 

 

(El Área práctica corresponde al ACTUAR).

El ACTUAR es una conclusión lógica. Que después de ver y juz­gar haya que actuar, nadie lo pone en duda. Pero, ¿con qué instru­mentos? Hasta los más nobles y altos ideales nos fracasan cuando no disponemos de medios concretos para su realización.

Un manual no puede ser tan exhaustivo que contenga hasta lo impensable, dado que se haría difícil de manejar; al menos, debe brindar el mínimo indispensable para salir adelante.

Para salir adelante con los jóvenes tenemos necesidad de recurrir, en no pocas ocasiones, a las dinámicas y los juegos (partes IV y V). Usar de estos instrumentos con moderación y. oportunidad es poder dar la respuesta justa y precisa a la realidad de nuestro grupo.

 

P. CARLOS A. SIERRA TOBON

 

 

Presentación

 

Hoy nos encontramos en un mundo pluralista. La sociedad hoy es más dinámica y abierta de lo que fue ayer. Para muchos esto constituye un grave problema, ya que no se tienen las soluciones a la mano. En cada uno de los sectores en que al hombre le toca desenvolverse se encuentra gente preocupada, desesperada, porque no hallan la fórmula; ya no existen píldoras mágicas que nos digan cómo hacer y solucionar ciertas encrucijadas de la realidad.

El autoritarismo y absolutismo no son estilos para responder a las preguntas fundamentales que se está planteando el hombre de hoy, no son los indicadores para el pastoralista de nuestra época.

Si el hombre se concibe como un ser que se desarrolla y crece, con posibilidad de superación y mejoría, se necesita ayudarlo. Para esto es necesario concebir la vida como camino. Quiere esto significar que debemos SEGUIR CAMINANDO. También la Pastoral Juvenil se concibe como un camino y se necesita seguir caminando.

Seguir caminando, significa dos cosas: haber ya caminado y no haber aun llegado.

De que hemos ya caminado no hay ni la más mínima duda. Es­cudriñando el baúl de la pastoral juvenil ninguno se ha detenido en el pasado.

Cada uno de nosotros es deudor de la generosidad y dedicación de algún celoso pastor, sacerdote, religiosa o coordinador de grupo Pero la contemplación del pasado, llena de cualidades y defectos; no puede ser estática.

Surge para nosotros un imperativo: debemos CONTINUAR CA­MINANDO.

 

El ideal de lo que debe ser una pastoral juvenil está lejos aún La lejanía de este ideal se hace más onerosa cuando constatamos el ser nuestro y la proyección en el hacer, con sus luces y sombras, aciertos y desaciertos. Cuando siguen existiendo sombras que opacan la luz que llevamos y que quisiéramos alumbrara más allá de las fronteras del yo, del grupo, de la parroquia, etc.

Sirva pues este pequeño aporte del Manual de Pastoral Juvenil para iluminar el camino que nos falta por recorrer.

 

EL AUTOR

PRIMERA PARTE

 

MARCO SITUACIONAL

 

Unidad I: EL EDUCADOR Y EL PASTORALISTA ANTE UNA NUEVA SITUACIÓN HUMANA

Unidad II: VISIÓN DE LA REALIDAD JUVENIL

Unidad III: LA PASTORAL JUVENIL HOY

 

El Educador y el Pastoralista ante una nueva situación humana

 

Todos estamos hoy preocupados por las nuevas visiones del hom­bre que tratan de abrirse paso dentro de una nueva civilización.

Cualquier labor de tipo educativo y pastoral que no parta de esta realidad, en una forma de conciencia profunda, corre el riesgo de ser ineficaz e improductiva.

No se puede agotar el tema del hombre hoy en estas páginas. Ellas quieren ser una pista de reflexión y análisis para que cada uno comprenda la clase de personas con las cuales trabajan.

 

I. RASGOS DE LA SOCIEDAD ACTUAL

 

A. Situación de cambio:

La industrialización con su aporte en tecnología nueva, la con­centración industrial, la mayor producción de bienes, ha oca­sionado un cambio y creado la necesidad del consumo. Así esta sociedad se denomina "sociedad del consumo".

Este tipo de sociedad puede ser calificado de:

1. Sociedad Mercantilista, basada en la ley de la oferta y la de­manda, buscando más rentabilidad.

2. Sociedad Consumista, tiene que producir mucho y vender lo que produce. Los medios de comunicación social son su aparato clave en la creación de necesidades.

3. Sociedad Utilitarista, donde sólo importa la utilidad y efica­cia de las cosas. Esta proyecta una cosificación del hombre.

 

B. Las grandes Concentraciones Urbanas

La concentración industrial ha originado el éxodo rural. El campo dejó de ser la despensa de la sociedad. Esto ocasiona las grandes concentraciones urbanas. Hoy se habla de "socie­dad de masas" como consecuencia de ese fenómeno.

Las características de esta sociedad son:

1. Sociedad Desarraigada: como es normal, el éxodo implica abandonar un lugar y una cultura determinados; al afron­tar el hombre otro tipo de cultura no logra identificarse con sus valores y esto produce un vacío cultural.

 

2. Sociedad Masificada: la relación interpersonal se hace cada vez más difícil, es común ver gente, muchedumbre, pero no hay siempre relación humana satisfactoria. Se vive so­litario.

3. Sociedad Manipulada: en medio de esta masificación surge el grupo de presión que ejerce su actividad manipuladora y maneja la gran masa. Esto lleva a la despersonalización Otros piensan obrar y actúan sustituyendo las decisiones personales y aún grupales del hombre.

4. Sociedad Politizada: como contrapuesta a la masificación, podría verse la sociedad politizada, pero lo cierto es que este tipo de sociedad masificada permite la toma de conciencia colectiva de la sociedad: brecha entre ricos y pobres, inter­vencionismo del estado, presión política para la organización de la vida social, etc. En general, se da como pérdida de iniciativa y creatividad.

 

C. Transportes y comunicaciones

La característica de este tipo de sociedad es el ser DINÁMICA. Por contraposición a la sociedad de ayer. El hombre de hoy vive en comunicación, viajar es fácil. El hombre conoce más el mundo tanto por la experiencia directa como por los medios de comunicación. En cualquier lugar está llegando continuamente la prensa, la radio, la televisión.

La sociedad debido a esto se caracteriza por:

1. Sociedad en movimiento: hay una circulación constante de gente. Hoy se vive super excitado, hay un continuo fluir de ideas, programas, reuniones, etc.

2. Sociedad más universal: las fronteras del "pueblo" se han ampliado. Para todos es común hablar de la sociedad inter­nacional, es normal; la frontera ha sido surcada. Todo esto ha sido posible gracias a los medios de comunicación.

3. Sociedad audiovisual: "una imagen vale más que mil pala­bras".

 

La imagen y el sonido son dos medios de lenguaje y comu­nicación que se han desarrollado bastante y son característica de! hombre de hoy.

 

II. PERFILES DEL HOMBRE MODERNO

 

A. Nuevos rostros del hombre producto de la sociedad

La sociedad nueva contribuye a moldear el rostro del hombre Hay diversos perfiles:

1. Hombre crítico, intuitivo, empírico.

2. Hombre técnico, pragmático, hedonista.

3. Hombre comunitario, solidario, universal.

4. Hombre histórico, protagonista, con conciencia de poder y derechos.

5. Hombre disperso, desarraigado, manipulado.

6. Hombre escéptico, frustrado, angustiado.

7. Hombre solitario y violento.

 

 

 

III. PERSPECTIVAS DE ACCIÓN

Toda esta visión del hombre y la sociedad plantea grandes interro­gantes. ¿Cómo hacer eficaz nuestra acción?, ¿cuál contribución puede llevar a construir más al hombre?

Estos planteamientos pueden encontrar eco en estas perspectivas de acción para lograr una humanización del hombre.

 

A. En su ser: Proceso de humanización.

B. En sus relaciones personales: Proceso educativo de personalización.

C. En su acción en la historia del mundo:

Proceso educativo de socialización y participación.

 

 

UNIDAD II

 

I. REALIDAD JUVENIL Y ACCIÓN PASTORAL

Visión de la realidad juvenil

La visión de la realidad juvenil no puede quedar ajena a los distin­tos tópicos en los cuales el hombre joven se encuentra. En cada tópico aparecen los hechos, actividades, valores y problemas hacia los cuales debe estar dirigida nuestra acción, con un previo conocimiento y una sana interpretación, para que la pastoral sea eficaz.

Estos datos que presentamos, en forma general, pueden iluminar la realidad juvenil, pero se necesita agregar lo propio del lugar.

 

II. LA REALIDAD JUVENIL HOY

 

A. Nivel Económico:

1. Hechos

a) Juventud Urbana: dependiente de la familia.

b)Juventud Rural: independiente de la familia.

c) Esclavos de la sociedad de consumo.

d) Alienación del dinero.

e) La economía juega un papel importante dentro de la formación.

 

2. Actividades a) Gasta el dinero (sólo quiere cosas). b) Valora el dinero a medida que es responsable. c) Se crea necesidades que luego debe cubrir. d) Un joven sin dinero no vale.

3. Valores a) Trabajo. b) Seguridad (si tiene dinero). c) Deseo de superación. d) Optimismo.

4. Problemas

a) Degradación de la persona (drogas, prostitución, etc.).

b)Frustración: no poder cubrir necesidades básicas, des­personalización .

c) Migración de los jóvenes.

d) División entre pobres y ricos (obreros, campesinos, estudiantes).

 

B. Nivel Social

1. Hechos Encontramos una juventud muy heterogénea:

a) Aquellos que viven en la opulencia.

b) Aquellos que viven en la pobreza.

c) Aquellos que viven en la miseria.

d) Algunos que tienen acceso a la educación, otros no lo pueden hacer.

e) Algunos son empleados, otros por el contrario no en­cuentran trabajo (desempleo).

f) La participación del joven en nivel social es muy limi­tada.

 

2. Valores Todos resienten la condición social:

a) Hacen sentir sus inquietudes y angustias.

b) Viven inconformes con la actual situación y critican el sistema social.

c) Apelan a la solidaridad como forma de solución ante los problemas.

d) Capacidad para aceptar serena y creativamente el sufrimiento.

e) Poseen un alto grado de esperanza y superación en me­dio de su condición.

f) Sensibilidad para captar y sentir como propio el dolor y sufrimiento de los demás.

 

3. Actividades ¿Cómo se desempeñan los jóvenes?

a) Buscan la unión y la solidaridad para desarrollar progra­mas en favor de los que están en peores condiciones.

b) Promueven actividades de tipo económico, cultural, religioso, etc., para ayudar a los más necesitados.

c) Su oración está marcada por la problemática social y al Señor le presentan las angustias y esperanzas.

 

4. Problemas

Como consecuencia de su situación:

a) Rechazo a la estructura familiar, estatal o institucional (por lo general) cuando no ven respuestas a las situacio­nes concretas. Desesperanza.

b) Evasión mediante la droga, el alcoholismo, la violencia, la indiferencia y apatía.

 

C. Nivel Político

1. Hechos

a) Los políticos se aprovechan del estado anímico de los jóvenes y buscan adeptos al partido no importando la manera.

b)Los jóvenes toman posición ante los programas de los políticos, unos rechazándolos, otros aceptándolos.

c) Aunque ha aumentado la conciencia política de la juven­tud, sin embargo, queda un gran vacío en la inmensa mayoría.

d)Crítica al ejercicio de la política en Colombia tildán­dola de "politiquería" y no una verdadera búsqueda del bien de la comunidad.

e) La realidad socioeconómica del joven lo obliga a seguir la oportunidad que le presenten. Muchos que eran crí­ticos y reaccionarios de frente a los partidos tienen que someterse para lograr un empleo.

f) En muchos jóvenes queda una gran frustración y vacío después de participar en la política.

 

2. Actividades

a) Inconformidad e indiferencia en los jóvenes ante el sistema que rija y esto lo lleva a partidos de "corte ateo".

b)Desarrollo de la creatividad y proselitismo para conven­cer a compañeros.

c) Estudio de nuevas formas de gobierno.

d)Reclamo al gobierno para que se dé participación gu­bernamental al joven.

e) Insistencia para que se instituya el día nacional del joven, y se cree el ministerio de la juventud.

 

3. Valores a) Esperanza de cambio. b) Liderazgo. c) Inconformidad y espíritu crítico. d) Creatividad. e) Ansia de triunfos.

 

4. Problemas

a) La juventud es una masa fácilmente alienable y se deja manipular.

b) El joven es inconstante: por el hecho de ser joven, por causas familiares y por falta de éxito.

 

D. Nivel Familiar

 

1. Hechos

a) La juventud quiere independizarse de la familia, no están de acuerdo con sus ideas.

b) El joven tiene que luchar con dos mentalidades, la que encuentra en sus amigos y la que encuentra en casa.

c) Los amigos ejercen mayor influencia dado que en casa no es muy comprendido. d) Angustia por la desunión y desintegración familiar. e) Acentuada rebeldía.

 

2. Actividades

a) Se esfuerza por colaborar para que la familia viva mejor (económica y relacionalmente).

b) Se da a la tarea de integrar a los padres en el mundo ju­venil. En muchos jóvenes este anhelo es muy marcado.

 

 

3. Valores

a) Capacidad de escucha y acomodación.

b)Capacidad para afrontar el choque generacional e ideo­lógico.

c) Cree en la familia como núcleo fundamental de la socie­dad y lucha por su unidad e integración.

d) Gran conciencia de los límites educacionales en la fami­lia y nobleza para perdonar los errores cometidos por sus padres (es más frecuente el peso negativo que ha ejercido el padre).

e) Siguen valorando la unión sacramental como la única verdadera, en donde se pueden realizar y en donde en­cuentran alicientes para llevar a cabo esta misión.

 

4. Problemas

a) La situación económica de la familia influye en la ju­ventud porque el joven es ansioso y desea ser alguien, pero la imposibilidad económica de su familia no se lo permite.

b)La migración del joven campesino a la ciudad desinte­gra a la familia y desubica al joven.

c) El joven sufre, debido al trabajo, un proceso de asimi­lación al mundo laboral y al mundo adulto, no pudiendo vivir como joven, sus ideales quedan a veces frustrados.

 

E. Nivel Educativo‑Cultural

 

1. Hechos

a) No todos tienen acceso a la educación y la cultura.

b) El sistema educativo colombiano no prepara para la vida.

c) El nivel participativo y responsable de la juventud es muy pobre.

d) La educación tiene un corte muy marcado hacia lo memorístico y bancario.

e) Muchos programas educativos son un "relleno" dentro del currículo.

f) Muchos maestros son más de ocasión que por vocación. Se debe educar y no transmitir conocimientos.

 

2. Actividades

a) Complemento de estudio y trabajo para lograr salir adelante.

b) Aprovechamiento de las vacaciones bien como capaci­tación o trabajos remunerados, para asegurar así la con­tinuidad educativa.

c) Proliferación de cursos de vacaciones y gran asistencia de los jóvenes.

d) Asociación en grupos de estudio tratando de formarse mejor y más críticamente.

 

3. Valores a) Anhelo de superación, capacitación.

b) Despertar y toma de conciencia crítica.

c) Superación positiva del conflicto entre estudio (metas, ideales) y realidad (situación social y niveles de participación).

d) Elaboración de los traumas y resagos infantiles, evolu­ción positiva.

e) Inconformidad ante la injusta participación educativa y búsqueda de soluciones positivas.

f) Sensibilidad a los valores en general, la internacionali­dad y universalidad es un valor muy vivido por los jó­venes.

 

4. Problemas

a) En muchos jóvenes falta un verdadero espíritu crítico.

b) Descontento por el estilo tradicional de la educación.

c) Inferioridad de los jóvenes pobres ante los ricos.

d) Subvaloración de lo propio y autóctono por valorar más lo de afuera.

e) No hay una educación fuerte en lo referente a la cultura general.

f) Insatisfacción al no ser escuchados.

 

F. Nivel religioso

 1. Hechos

a) Escasa asistencia a los actos litúrgicos.

b) Minoría de jóvenes comprometidos en lo social y reli­gioso.

c) Hay mucha discriminación mujeres y hombres.

d) Algunos pastores no tienen planes concretos de pastoral juvenil. Tendencia sacramentalista en muchas parro­quias.

e) Escasez de medios adecuados en algunas regiones para llevar a cabo planes orgánicos de pastoral juvenil.

f) La opción por los jóvenes (Medellín y Puebla) no es una realidad en muchos lugares.

g) La actitud en la familia ha dejado en algunos, aspectos positivos, para otros es un peso negativo.

h) Análisis del nivel religioso en el joven visto desde otros ángulos:

--Familiar: poca preocupación de los padres en formar doctrinalmente. Se pretende asimilarlos en una tradi­ción sin motivaciones.

--Educativo: la catequesis escolar ha estado muy desli­gada de la vida de quien la transmite; no emplea recursos metodológicos modernos.

--Económica: algunos jóvenes se chocan con una ten­dencia de algunos sacerdotes a enriquecerse en el ejercicio de su ministerio.

--Social: la sociedad de consumo ha disipado el interés por lo religioso.

--Política: en nuestros políticos no hay una mentalidad cristiana y esto hace que la juventud partidista se aleje de la práctica religiosa.

 

2. Actividades

a) Asociación en grupos de vida cristiana y con finalidades específicas.

b) Colaboración en la pastoral parroquial y eclesial para una mayor evangelización.

c) Compromiso de vida cristiana y apostólica en favor de los más necesitados llegando a optar ministerial y misio­neramente .

 

3. Valores

a) El joven es consciente de la participación que le ofrece la Iglesia y la vive en forma responsable y con .verdadero espíritu de sacrificio.

b) Su dinamismo, espontaneidad y alegría las vive en comu­nidad cristiana y en la participación sacramental.

c) Inquieto por descubrir y afrontar los problemas que lo aquejan mirándolos cristianamente.

d)Amor y adhesión a la Iglesia.

e) Entrega y generosidad al compartir y servir eclesial­mente.

 

4. Problemas

a) Deficiencias en la vida cristiana familiar.

b) Catecumenado débil o inexistente.

c) Concepción de la práctica religiosa como algo propio para niños, mujeres y ancianos.

d) En muchos casos sus pastores no comprenden su situa­ción y no responden a sus intereses y aspiraciones.

e) Liturgias muy monótonas que hacen que la presencia de jóvenes sea reducida.

 

El Área de Realidad no pretende, como ninguna de las de­más áreas, agotar lo que por estudio y análisis de la realidad se entiende.

Se hace necesario tener claro el objetivo de la presentación del área de realidad en la cual se halla inserto el joven. Dado que este Manual de Pastoral Juvenil es un instrumento de trabajo y formación, es indispensable manejarlo a modo de instrumen­to, es decir, sirviéndonos de él en lo que nos permita cumplir nuestros fines, completándolo y corrigiéndolo si es el caso.

Es preciso recordar que cualquier tipo de presentación de la realidad tiene una óptica muy subjetiva, y por lo tanto, no descarta la posibilidad de ampliarla con otros datos y experien­cias.

Lo que presenta el Manual, como Área de la Realidad, es un punto de partida, de referencia y de discusión con base en el tema. No es una monografía sobre realidad. Por lo tanto, deja abierta la posibilidad al educador, pastoralista o asesor juvenil, para un trabajo de complementación y discusión sobre cada uno de los aspectos.

Se debe, pues, asumir con un espíritu de apertura y concien­cia crítica todo lo referente a la Realidad, para poder compren­der el momento histórico de nuestro grupo y conformar así un marco referencial de realidad lo más amplio posible.

 


UNIDAD III

 

La Pastoral Juvenil hoy

 

LA PASTORAL JUVENIL EN UNA ÉPOCA LLENA DE LUCES Y SOMBRAS

 

La realidad de la pastoral juvenil en Colombia nos interpela y cuestiona con sus luces y sombras. 'Hemos de agradecer al Señor por todos los beneficios, y sobre todo, por la abnegada labor de Obispos, Religiosos, Sacerdotes y Laicos en bien de nuestra juventud Colombiana, y tenemos también que exigirnos una mayor respon­sabilidad en la administración del don recibido. Ciertamente nuestro servicio de atención a la juventud exige de nosotros, como pas­toralistas, estar atentos a los signos de los tiempos que se encuadran en un panorama muy comprometedor.

 

Esta mayor responsabilidad quisiera que la tradujéramos en una respuesta más eficaz y comprometida con los grandes desafíos y problemas del mundo y de la Iglesia que tendrán que afrontar las actuales y próximas generaciones. El panorama de nuestra pastoral juvenil presenta algunos datos entre los cuales podemos destacar:

 

I. LUCES

 

A. Como Iglesia

1.                      El deseo de integrar la pastoral juvenil en el plan diocesa­no y nacional, como pastoral de conjunto, en un clima de comunión y participación.

2.                      La forma positiva como ha ido aumentando la concien­cia de la necesidad de la pastoral juvenil.

3.                      Documentos eclesiales con una opción por los jóvenes.

4.                      Continuo llamado al joven para que participe con sus valores en la misión evangelizadora de la Iglesia.

5.                      Responsabilidad de la Iglesia para llevar a cabo la misión que Cristo le confió.

6.                      Apertura a la realidad juvenil y sentido profundo de escucha.

 

B. Como Sociedad       

1.                      El avance creciente de la técnica en el manejo de grupos para un mayor servicio de crecimiento personal y grupal.

2.                      La tendencia a asociarse y sindicalizarse para vivir los de­beres y reclamar los derechos (aparece como negativa la manipulación política e ideológica de algunas asociaciones, sindicatos y grupos).

3.                      Reclamo constante a la sociabilidad y a la relación.

4.                      La multiplicidad de grupos que con su entusiasmo y dinamismo ha ido interpelando a la misma sociedad.

5.                      Búsqueda de un desarrollo más justo y equilibrado.

6.                      Integración de las clases menos favorecidas a planes de progreso económico, social, cultural, etc.

7.                      El empleo de jóvenes en altos cargos dirigenciales.

8.                      Mirada positiva a la juventud como esperanza de la so­ciedad.

 

C. Como Juventud

1. La respuesta positiva que están dando los jóvenes a las distintas invitaciones que les viene haciendo la Iglesia para que participen más plenamente.

2. Toma de conciencia y despertar del joven ante su situación, y opción dentro de unos valores cristianos.

3. El compromiso misionero de tantos jóvenes en servicios de catequesis y enseñanza en sectores marginados.

4. El anhelo de servir y ayudar respondiendo a quien les dé una participación. Quieren ser tenidos en cuenta.

II. SOMBRAS

 

A. Como Iglesia

1.                      La escasez de clero y agentes de pastoral.

2.                      Temor de muchos agentes de pastoral para trabajar con Jóvenes (como causas: edad avanzada, fallas en una for­mación permanente, incapacidad para afrontar los riesgos que supone este trabajo, estas entre otras).

3.                      Concepción muy clericalista de la misión evangelizadora de la Iglesia.

4.                      La pastoral entre los afroamericanos e indígenas no ha recibido la atención que merece.

5.                      Escasez de recursos y medios para lograr mayor eficacia.

 

B. Como Sociedad

1. La superpoblación y el hambre como fruto de una injusta distribución de los recursos.

2. La imparable escalada de la pobreza, la marginación, el subempleo y el desempleo.

3. La situación precaria de las minorías étnicas: indígenas y afroamericanos.

4. La invasión prepotente de la técnica, del consumo y del materialismo.

5. La manipulación de los valores ejercida por los medios de comunicación social.

6. El armamentismo, el colonialismo y la despiadada escla­vitud que imponen los países poderosos a los pueblos pobres.

7. La crisis de liderazgo en la sociedad actual.

8. La politiquería de muchos políticos que olvidan la función social y el bien común del ejercicio político.

9. La descomposición social, rechazo a los valores, olvido de Dios.

 


C. Como Juventud

1. La forma como se ha enraizado en la juventud el narco­tráfico, la guerrilla y la violencia armada.

2. Evasión de muchos jóvenes al no querer comprometerse con el cambio.

3. La juventud seducida y manipulada en muchas formas.

 

Ante esta sobrecogedora realidad, América Latina se prepara a celebrar los 500 años del inicio de su Evangelización. Es una Igle­sia de mayorías jóvenes y pobres. Es una Iglesia donde el laicado no influye suficientemente en los centros de decisión. Es una Iglesia que contempla atónita la invasión de multitud de sectas y grupos religiosos. Una Iglesia, en fin, a la que por su mayoría católica y vi­talidad renovadora, Dios reserva una excepcional misión evangeliza­dora en el próximo milenio.

Como sacerdotes, religiosos y laicos de este Continente Latinoa­mericano, debemos hacer nuestros estos desafíos, reafirmarnos en la adhesión al modelo comunitario y liberador y a una clara opción por los jóvenes y pobres que inspiraron las Asambleas Episcopales de Medellín y Puebla.

 


SEGUNDA PARTE

 

MARCO DOCTRINAL

 

Unidad I: EL QUE, EL COMO Y EL HACIA DONDE DE LA PASTORAL JUVENIL

Unidad II: CONCEPTO DE PASTORAL JUVENIL

Unidad III: LA PASTORAL JUVENIL DENTRO DE LA PASTO­RAL DE LA IGLESIA Y SUS CARACTERÍSTICAS

Unidad IV: CRITERIOS PARA UNA PASTORAL JUVENIL DESDE LA REALIDAD LATINOAMERICANA

Unidad V: LA DIMENSIÓN MISIONERA DE LA PASTORAL JUVENIL

 

 

UNIDAD I El qué, el cómo y el hacia dónde de la Pastoral Juvenil

 

I. EL QUE DE LA PASTORAL JUVENIL

A. Hacer presente el acontecimiento salvador de Jesucristo en medio de los jóvenes.

Esto implica para el evangelizador:

1. Optar por Jesucristo como el Señor. Tener la experiencia de Jesús (Cf. Mc 3,13‑15;1 Jn 1,1‑3).

2. Claridad frente al hombre de hoy con sus características y situaciones. Una decidida opción por el hombre (Re­demptor Hominis Ns. 13 y 14) en orden a la fidelidad al misterio de la Encarnación del Verbo que ha venido a salvar a todo hombre que viene a este mundo. Compromiso con el hermano desde la radicalidad del Mandamiento del Amor.

3. Ser hombre de Iglesia a partir del Bautismo y de la Confir­mación, que lleva al mundo el corazón de la Iglesia (mi­sión) y lleva a la Iglesia el corazón del mundo (sus proble­mas, necesidades y aspiraciones).

4. Renovarse continuamente, en su vida cristiana y en su capacitación doctrinal y humana, preferentemente el conocimiento de la Palabra de Dios.

5. Dar testimonio de Cristo como sentido total de la historia y de la vida mediante la acción del Espíritu Santo al estilo de Pentecostés en la Iglesia primitiva (Hech 2,4347).

6. Vivir el espíritu de las Bienaventuranzas, condición y exi­gencia de la misión del cristiano comprometido.

 

II. EL COMO DE LA PASTORAL JUVENIL O SEA SU METODOLOGÍA

 

A. La Pastoral Juvenil exige planeación, que requiere:

1. Estudio de la realidad: social, familiar, educación, situa­ción económica, cultural, política, religiosa, diversiones, medios de comunicación social, valores, mentalidad y antivalores.

2. Reflexión cristiana sobre la realidad. Teniendo siempre algunas líneas directrices que iluminen y conforten: evan­gelio, doctrina de la Iglesia, teología.

3. Objetivos precisos, como las metas a las que tenderemos para asumir el compromiso de transformación de la reali­dad que se presenta.

4. Elegir prioridades de acción (hay que tener en cuenta los programas diocesanos y nacionales de la Pastoral Juvenil y de los demás frentes de acción pastoral).

5. Elaborar un plan de acción (programación) concreto y realizable a partir de lo que el grupo tiene.

6. Asumir grupalmente la responsabilidad que implica el trabajo.

7. Evaluar y reformular el diagnóstico que dé origen a un nuevo plan.

 

B. La realización de este plan puede tener diferentes momentos:

1. Reuniones periódicas

2. Proceso de integración

3. Presentación adecuada del mensaje cristiano

4. Momentos de instrucción

5. Momentos de estudio de evangelio 6. Vivencia de fe en celebraciones de la Eucaristía.

7. Momentos de revisión de trabajos, objetivos y de vida del grupo.

 

C. El plan elaborado tiene como finalidad la opción de los jóve­nes por Jesucristo.

Realizar un verdadero proceso de educación en la fe de los Jóvenes, buscando que el joven crezca en una espiritualidad auténtica y apostólica. Activando su deber de formarse para la acción socio‑politica y el cambio de estructuras.

El grupo que se encuentra con el Señor, va tomando concien­cia de lo que significa el hecho cristiano. Para ello se pueden dar tres pasos:

1. Detectar

2. Concientizar en dos momentos: a) Desintoxicación b) Motivación

3. Reactivar a dos niveles: a) Clarificación b) Caminar juntos, tomar posición

 

III. EL HACIA DONDE DE LA PASTORAL JUVENIL

Anotábamos arriba que la finalidad de la pastoral juvenil es la Opción de los jóvenes por Jesucristo; para lograr ésto se necesita una planeación concreta. Dicha planeación debe poder efectuarse y concretarse en unos pasos y en unas instancias especificas.

 

Pasos hacia dónde:

A. En lo personal

1. Tomar en serio la realidad.

2. La opción fundamental en la fe como proceso: a) Tomar conciencia de la necesidad de salvación b) Descubrimiento del verdadero Dios c) Encuentro con Jesucristo como única respuesta.

3. Opción apostólica.

4. Opciones específicas: a) Opción laical b) Matrimonial c) Ministerial d ) Misionera

 

 

B. En lo grupal

1. Llega a sentirse Iglesia.

2. Llega a conformar o participar en una comunidad eclesial de base.

3. Se proyecta más allá de su experiencia y de su grupo (di­mensión misionera).

 

C. En lo Social

1.                      Lucha por una sociedad más justa y equilibrada.

2.                      Vive en continua tensión entre el ideal que persigue y el "adormecimiento" de la sociedad.

3.                      No descansa hasta que se opere el cambio.

4.                      Hace suyo el anhelo de transformación que viven otros grupos y sociedades.

5.                      3. Denuncia todo lo que se oponga a la construcción del Reino y a la dignidad del hombre.

6.                      Engendra la fe en quienes escuchan la Palabra.

7.                      Conduce a la comunidad eclesial. Se compromete en acciones concretas en beneficio de los más necesitados en lo espiri­tual y en lo material.

8.                      Envía como misioneros a los que han recibido el Evangelio. (Cf. Puebla 356‑360).

 

Los jóvenes a su vez, deben buscar y encontrar en la Iglesia un lugar de comunión con Dios y con los hermanos. Esta acción pastoral de la Iglesia en favor de los jóvenes ha de lle­varlos a formar una conciencia de su inserción en la vida y la misión de la misma Iglesia. Constatamos como un fenómeno muy común en la juventud, una falta de conciencia de perte­nencia a la comunidad eclesial. Faltando esta conciencia de pertenencia no será posible una conciencia de participación y compromiso en una misión.

Es de suma importancia un estudio serio y profundo del Documento de Puebla en los Ns. 1178 y 1181, que permite analizar las diversas posiciones de los jóvenes frente a la Igle­sia. De igual importancia es hacer conocer a los jóvenes lo que la Iglesia piensa de ellos y cómo los ve (Cf. Puebla 1184­1187).

 

II. JÓVENES Y COMUNIDADES CONCRETAS

 

A. La pastoral juvenil, enruta toda su acción para que el joven viva su compromiso humano y cristiano dentro de las comu­nidades concretas en las que normalmente desarrolla su vida:

1. La Familia: allí se origina y educa la juventud. Deben com­prometerse cada vez más a asumir la propia vida familiar y a prepararse conscientemente a formar hogares mejores.

2. Los pequeños grupos: dentro del desarrollo evolutivo del joven, llega un momento en el cual manifiesta una fuerte tendencia a reunirse en grupos o comunidades juveniles (entre nosotros son muy comunes las "barras", "las pato­tas", los grupos cívicos, los grupos deportivos, los scouts, etc). A todos estos grupos ha de llegar la acción evangeliza­dora de la Iglesia para convertirlos en verdaderas comuni­dades eclesiales, donde se permita una auténtica formación integral del joven.

3. La Escuela: la pastoral juvenil está llamada a potenciar desde el medio ambiente de los jóvenes, la transformación de la comunidad escolar. Aprovechando el dinamismo del compromiso juvenil adquirido en los pequeños grupos.

4. La Parroquia: es propio de la comunidad parroquial, como centro de coordinación y animación de comunidades, gru­pos y movimientos, promover y acompañar, servir y animar de manera preferencial a los grupos, comunidades y movi­mientos juveniles por ser la parroquia el lugar donde concre­tamente se realiza la pastoral juvenil de base. Los jóvenes han de incorporarse a la comunidad local de la parroquia de tal manera que en ella adquieran conciencia de que son miembros activos del Pueblo de Dios. La parroquia es centro de comunión y participación. El párroco en esa comunidad es el centro de comunión y quien promueve una eficaz participación.

Todo crecimiento en la conciencia cristiana lleva a vivir más unidos como comunidad de creyentes en torno al pá­rroco, considerando la parroquia como centro de comu­nión y participación se comprende y vive la comunión con la diócesis en torno al Obispo, que representa la sucesión apostólica y el centro de la comunidad.

5. La Diócesis: la pastoral juvenil debe ayudar al joven a tomar conciencia de que su fe en Jesucristo no puede desvincularse de su Cuerpo que es la Iglesia, la cual se concretiza en la Diócesis. La pastoral juvenil debe ser parte de una bien organizada pastoral de conjunto.

 

 

III. OBJETIVOS

 

A. General

Presentar a los jóvenes el Cristo vivo, como único salvador, para que, evangelizados evangelicen y contribuyan con una respuesta de amor a Cristo, a la liberación integral del hombre y de la sociedad, llevando una vida de comunión y partici­pación (Puebla 1166).

Como se ve, el propósito principal de la pastoral juvenil es, educar a los jóvenes en la fe mediante la evangelización. Este proceso educativo implica oír hablar de Jesús para sa­ber algo de El: conocerlo, es decir, entrar en relación con El como una persona (Cf. Rom 10,14‑15).

¿Dónde pueden descubrir los jóvenes a Cristo joven?

En su Iglesia, en la Eucaristía y demás sacramentos, en la Sagrada Escritura, en la oración, en los hermanos, especial­mente los que sufren, en los acontecimientos y en los signos de los tiempos.

 

B. Específicos

Estos son la concreción del objetivo general y otros que se busquen para que el grupo cumpla su misión.

No son siempre los mismos. Cambian según el recorrido y madurez del grupo, también buscan responder a necesidades, retos y desafíos del momento.

 


UNIDAD III

La Pastoral Juvenil dentro de la Pastoral de la Iglesia y sus características

 

El documento de Puebla en el n. 1222 recomienda: "Asumimos la necesidad de una Pastoral Orgánica en la Iglesia como unidad dina­mizadora para su eficacia permanente que comprende entre otras cosas: principios orientadores, objetivos, opciones, estrategias, ini­ciativas prácticas, etc.".

 

Esto que se dice de la Pastoral Orgánica en general, debe ser realiza­do también por las diversas ramas de la Pastoral, entre ellas por la Pastoral Juvenil, que toma, además, las siguientes características:

1. Integrada a la Pastoral de Conjunto: Como acción de la Iglesia, debe tener en cuenta su íntima relación con los demás frentes de pastoral, considerando que los jóvenes no son únicamente su­jetos de la pastoral juvenil, sino también de las demás áreas de pastoral .

2. Viva: Participa de la organicidad de la Iglesia; no es un ente aislado. En este sentido debe ser viva y comunicadora de vida. Por eso es pastoral de "ser" no de "hacer" o "tener".

3. Encarnada: Quiere esto decir que parte de las realidades juveniles; de sus valores y antivalores; tiene en cuenta la rebeldía de la juventud y busca orientarla.

4. Alegre: "La Pastoral Juvenil será la pastoral de la alegría y de la esperanza, que transmite el mensaje gozoso de la salvación a un mundo muchas veces triste, oprimido y desesperado en busca de salvación" (DP 1205).

La evangelización debe realizarse "no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o angustiados, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el tenor de quienes han recibido primordialmente en sí mismos la alegría de Cristo" (EN 80).

5. Dialogal: "No se sientan los jóvenes, en el ejercicio de su aposto­lado, como separados y abandonados de los mayores. Procuren los adultos entablar diálogo amigable con los jóvenes, que permi­ta a unos y a otros conocerse mutuamente y comunicarse entre sí lo bueno que cada uno tiene, no considerando la distancia de edad. Los adultos estimulen hacia el apostolado a la juventud, sobre todo con el ejemplo, y cuando haya oportunidad, con consejos prudentes y auxilios eficaces. Los jóvenes por su parte, llénense de respeto y de confianza para con los adultos, y aunque naturalmente se sientan inclinados hacia las novedades, aprecien sin embargo, como es debido, las loables tradiciones" (AA 12).

6. Humana y pedagógica: "Hay que ayudar a los niños y a los jó­venes, teniendo en cuenta el progreso de la sicología, de la pedagogía y de la didáctica, a desarrollar armónicamente sus condiciones físicas, morales e intelectuales, a fin de que adquie­ran gradualmente un sentido más perfecto de la responsabilidad en el recto y continuo desarrollo de la propia vida y en la conse­cución de la verdadera libertad, superando los obstáculos con grandeza y constancia de alma" (Vat. II Decreto sobre Edu­cación).

7. Formadora de personas responsables: "Para que cada uno pueda cultivar con mayor cuidado el sentido de su responsabilidad, tanto respeto de sí mismo como de los varios grupos sociales de los que es miembro, hay que procurar con suma diligencia una más amplia cultura espiritual, valiéndose para ello de los extraordinarios medios que el género humano dispone hoy día. Particularmente la educación de los jóvenes, sea el que sea el origen social de éstos, debe orientarse de tal modo, que forme hombres y mujeres que no sólo sean personas cultas, sino también de generoso corazón, de acuerdo con las exigencias perentorias de nuestra época" (GS 31).

8. Social: 'El Concilio exhorta a los cristianos, ciudadanos de la ciudad temporal y de la ciudad eterna, a cumplir con fidelidad sus deberes temporales, guiados por el espíritu evangélico. Se equivocan los cristianos que pretextando que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscarnos la futura, consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cum­plimiento de todas ellas según la vocación personal de cada uno ... 'El cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus deberes con el prójimo; falta sobre todo a sus obli­gaciones para con Dios y pone en peligro su salvación eterna" (GS 43).

9. Cívica y política: "Hay que prestar gran atención a la educación cívica y política, que hoy particularmente es necesaria para el pueblo, y sobre todo para la juventud, a fin de que todos los ciudadanos puedan cumplir su misión en la vida de la comunidad política. Quienes son o pueden llegar a ser capaces de ejercer este arte tan difícil y tan noble que es política, prepárense para ella y procuren ejercitarla con olvido del propio interés y de toda ganancia venal. Luchen con integridad moral y con pru­dencia contra la injusticia y la opresión contra la intolerancia y el absolutismo de un solo hombre o de un solo partido político; conságrense con sinceridad y rectitud, más aún, con caridad y fortaleza política al servicio de todos" (GS 75).

10. Eclesial: "Los jóvenes deben sentir que son Iglesia, experimen­tándola como lugar de participación y comunión. Por eso, la Iglesia acepta sus críticas, porque se sabe limitada en sus miem­bros y los hace gradualmente responsables en su construcción y los envía como testigos y misioneros, especialmente de la gran masa juvenil. En ella los jóvenes se sienten pueblo nuevo, el de las Bienaventuranzas, sin otra seguridad que Cristo; un pueblo con corazón pobre, contemplativo, en actitud de escu­char y discernir evangélicamente, en favor, sobre todo, de sus hermanos jóvenes. La Virgen, La Madre bondadosa, educa al joven para ser Iglesia" (DP 1184).

11. Apostólica: "Así, pues, incumbe a todos los laicos la preclara empresa de colaborar para que el designio divino de salvación alcance más y más a todos los hombres de todos los tiempos y en todas las partes de la tierra. Por consiguiente, ábraseles por doquier el camino para que, conforme a sus posibilidades y según las necesidades de los tiempos, también ellos participen celo­samente en la obra salvífica de la Iglesia" (AA 33).

12. Cristocéntrica: "La juventud camina, aún sin darse cuenta, al encuentro de un Mesías, Cristo, quien camina hacia los jóvenes. Sólo El hace verdaderamente libre al joven. Este es el Cristo que debe ser presentado a los jóvenes como liberador integral: quien por el espíritu de las Bienaventuranzas ofrece a todo joven inserción en un proceso de conversión constante; comprende sus debilidades y le ofrece un encuentro muy personal con El y la Comunidad en los Sacramentos de la reconciliación y de la Eucaristía. El joven debe experimentar a Cristo como amigo personal, que no falla nunca, camino de total realización. Así el joven se sentirá verdaderamente feliz" (DP 1193). La Pastoral Juvenil cristocéntrica ayuda y facilita la opción vocacional.

 


UNIDAD IV

Criterios para una Pastoral Juvenil desde la realidad latinoamericana

 

I. PUNTO DE PARTIDA

 

A. Desde la situación misma de América Latina podemos sacar tres postulados:

1. Un hombre que se va construyendo y por lo mismo está inconcluso.

2. Un hombre que vive en manera fuerte su relación con Dios, con el otro y con el mundo. 3. Un hombre en comunión y abierto a la trascendencia.

Este punto de partida hace que el pastoralista deba tener en cuenta su acción pastoral:

a) El hombre que se hace y se construye en una situación concreta.

b) Que elabora su reflexión de fe a partir de su situación y experiencia existencial (comunidad de fe).

c) La pastoral debe ser siempre comunitaria. Para una pas­toral comunitaria en el mismo proceso de transforma­ción de la misma acción pastoral, se deben tener en cuenta los puntos 1 y 2.

 

B. Cada uno de los criterios se deduce a partir de los siguientes temas o áreas:

1. El hombre se construye y se hace en una situación con­creta (sicología, sociología, antropología).

2. El hombre que elabora su reflexión de fe (teológica) a

partir de su situación y experiencia existencial (teología).

3. El hombre asume la realidad histórica en la cual se halla situado e iluminado por la reflexión de fe, traza criterios para su acción pastoral (pastoral).

4. En la acción pastoral usa distintos medios: condicionamientos, mecanismos de defensa), y así, se encamine hacia su propia realización‑plenitud.

 

 

II. LÍNEAS PARA UNA PASTORAL JUVENIL DESDE LA REA­LIDAD LATINOAMERICANA

 

Trataremos ahora de dar una síntesis de las líneas que se deducen de estos criterios y que a mi juicio son aplicables en la pastoral juvenil. A. El hombre se hace y se construye en una situación concreta:

 

1. Nivel Personal

El hombre está siempre en constante devenir, se está haciendo y construyendo lentamente (psicología evoluti­va). En este proceso tendremos que tener en cuenta los siguientes aspectos:

a) Que el joven descubra su propia identidad y que acepte su pertenencia a un grupo social.

b) Que acepte y valore su propia persona y se convenza que desde allí (espacio – tiempo ‑ aceptación) se puede crecer.

c) Que a partir de su experiencia vital y en el contexto latinoamericano detecte y supere sus bloqueos (traumas,

 

2. Nivel de Relación

a) Que tenga en cuenta que la identidad personal sólo se logra en la interrelación del yo con el otro:

a) Técnicas de grupo

b) Técnicas de exposición (oral, gráfica, etc.)

c) Medios audiovisuales.

b) Que conozca y analice los condicionamientos e in­fluencias que los demás ejercen sobre él (maestros, familia, amigos, medio ambiente social, etc.).

 

3. Nivel de Realidad Social

a) Saber analizar y comprender (análisis científico) los procesos y causas que originan la dependencia y la lucha de clases.

b) Que la realidad sea lo "sentido y vivido" por el pueblo y no sólo lo que dice o piensa un grupo (diferentes vi­siones‑realidad). No sirve una visión unilateral ni de los llamados "opresores" ni de los llamados "oprimidos". El pastoralista debe saber discernir entre las diversas visiones.

c) Que se cuestione la conversión personal como motor del cambio y que se proyecte en la transformación social.

 

 

DIOS, EL MUNDO, LA NATURALEZA

 

A. La persona en el hacerse (proceso) discierne y asume datos y les da un significado:

-                        Que lea, discierna y acepte los acontecimientos para una toma de conciencia de lo que es, de lo que quiere y de las pautas que permiten el cambio.

-                        Que confronte críticamente su acción con su proyec­to existencial. Debe revisar constantemente.

-                        Que viva los acontecimientos desde su dimensión de fe.

-                        Que se comprometa con el cambio social (sociedad injusta) para poder lograr relaciones más humanas que verifiquen su conversión personal.

 

B. Este hombre situado en una realidad hace su reflexión de fe:

1. Dios se manifiesta hoy a los hombres en y dentro de su historia. Se necesita tener presente los siguientes criterios:

a) Se trata de hacer una reflexión teológica, y el punto de partida tiene que ser la fe de la comunidad eclesial (con­creta). Así el creyente interrogado por cualquier situa­ción de su vida (otros), se pregunta: cuál es el significa­do de un conjunto de comportamientos, de objetiva­ciones, de afirmaciones.

Es un esfuerzo de interpretación crítica, por medio del cual se busca repensar un aspecto de la realidad a la luz de la Palabra de Dios y en el contexto de la propia cul­tura.

 

b)Que el hombre dentro de esta situación, iluminado por la Palabra de Dios, se comprometa con la historia tem­poral y allí descubra la manifestación de Dios. (Revela­ción).

 

c) Para lograr una imagen de Dios menos mística y más de relación personal, se debe concientizar al joven de los ídolos y tentaciones del hombre de hoy: poder, placer, posesión, ritualismo, dualismo, absolutismo, etc.

 

2. El centro de esta manifestación y revelación es Cristo:

a) Cristo como centro de la revelación y de la historia, enviado del Padre. Este será siempre un principio funda­mental en esta reflexión de fe.

b) Mostrar esas actitudes que vivió Cristo, siempre en busca de la persona para liberarla; el Cristo, que no se deja absorber por ninguna estructura ni partido de su época. El Joven deberá asumir un compromiso auténtico a partir de Cristo, imitar su estilo de vida y con una con­ciencia crítica.

3. Cristo como revelador se manifiesta y hace vivencia en la Iglesia‑Comunidad . Se debe tener en cuenta:

a)                     Todo creyente es "teólogo" y en toda verdadera comunidad se hace teología descubriendo a Dios en la historia.

b)                     En el momento en que cada cristiano va descubrien­do la acción de Dios en su historia personal, familiar y social, comienza este a interpelarse, a convertirse para ajustar su vida a ese querer de Dios. Sin duda alguna, esto lleva a una profunda reflexión, es aquí donde al cristiano le podemos llamar "teólogo".

c)                      La Iglesia‑Comunidad, objetivo de todo grupo juve­nil, se distingue:

--Por su servicio

--Por su comunión y participación

--Por su palabra mensaje

--Por su unidad universal como Cristo la quiso, y como necesidad para ser fuerte, estable y misio­nera.

d) El joven debe conocer y discernir los hechos positivos y negativos de la Iglesia en América Latina. Y que esto lo lleve a aceptar y asumir:

--La Iglesia es santa y pecadora (en nivel universal).

--Admitir la tensión que se presenta en los grupos, dadas dos dimensiones constitutivas: profética e institucional.

--En la persona se da la situación trigo‑cizaña (en nivel personal).

 

C. La reflexión de fe lleva al hombre a asumir la realidad histó­rica y desde allí traza criterios de acción pastoral

1. En cuanto al objetivo y al plan:

a) Que se fije claro el objetivo y el plan para ver hacia dónde vamos en Pastoral Juvenil.

b) Que tienda a una madurez integral que lleve a una op­ción personal por Cristo y a una opción vocacional.

 

2. En cuanto a los jóvenes:

a) Una pastoral que los ayude a "hacerse" una persona nueva, que los forme para lanzarse a la vida con ac­titudes:

--De cambio

--De crítica

--De autocrítica

--De corresponsabilidad

--De superación continua

 

3. En cuanto al Asesor:

a) Que el asesor no sólo sea un coordinador dinámico, sino medio que ayude en el proceso de fe hacia la opción de compromiso por Cristo y por los otros.

b) Que el asesor esté encarnado en una "comunidad" y evalúe su trabajo pastoral con ella y dé testimonio de vida evangélica.

 

 4. En cuanto al punto de partida y la metodología:

a) Que la pastoral juvenil sea abierta por su diálogo y su acción.

b)Que se tenga en cuenta y se viva el "TRICICLO" del grupo: acción, formación‑principios, revisión.

c) Fomentar el sentido crítico, el riesgo, la originalidad y la creatividad, más que la repetición, el trasplante y la pasividad del joven que se integra a lo ya hecho.

d) La pastoral juvenil se realiza concretamente en la inte­gración de:

--Grupos juveniles

--Movimientos juveniles

--Pastoral de conjunto

 

e) Que la liturgia, dentro de una seria disciplina y unidad sea la celebración del proceso histórico de liberación que los jóvenes forjan junto con el pueblo. Que se tenga en cuenta la piedad popular (orientándola). La liturgia es "fuente y culmen" de la vida cristiana. En la celebra­ción todos entramos a unirnos vitalmente con el sacrificio de Cristo.

 

Cada cristiano lucha por la liberación del pecado perso­nal y social y, en la celebración de la liturgia, expresa su deseo de liberación unido a Cristo Salvador de los hombres.

 

N.B. Sobra recordar todo lo que se refiere a las dinámicas de grupo.


UNIDAD V

La dimensión misionera de la Pastoral Juvenil

 

Al tratar de la dimensión misionera de la pastoral juvenil parece que se quisiera complicar más aún esta labor de Iglesia. Para otros suena como una "etiqueta", un añadido, al no comprender por qué ha de tener tal dimensión la pastoral juvenil.

Es por la novedad del tema, por la imprecisión que se maneja y la trascendencia que reviste que se hace necesario llamar la atención sobre este tema.

Presentaremos algunos aspectos que nos darán la pauta para com­prender qué es la dimensión misionera y por qué ésta debe estar orientada en tal dirección, así como toda acción pastoral.

Recordemos que toda verdadera acción pastoral es propiamente misionera.

 

I. PUNTO DE PARTIDA

A. ¿Qué datos nos presentan las diferentes definiciones de pastoral?

1. "Es la actualización y realización de la misión salvífica confiada por Cristo a la Iglesia, dirigida al hombre en una comunidad para que éste opte y sirva al crecimiento del Reino".

2. "Los sucesores de los apóstoles están obligados a perpetuar esta obra, a fin de que la Palabra de Dios se difunda y glo­rifique (2 Ts 3,1) y el Reino de Dios sea anunciado y es­tablecido en toda la tierra" (Vaticano II A.G. n. 1).

3. "Id a todos los pueblos y haced discípulos míos... (Mt 28, 19 ss.).

De todas estas concreciones de la pastoral aparece una constante: hay una voluntad salvífica universal de Dios en el proyecto de construcción y redención del hombre.

Es aquí donde se centra la acción‑misión de la Iglesia. La realización concreta de esta voluntad universal a través de los diferentes medios es lo que hace que la naturaleza y esencia de la Iglesia sea la misión.

 

II. ORIGEN, PASADO Y PRESENTE DE LA DIMENSIÓN MI­SIONERA DE LA IGLESIA

A. El Origen

Si nos remontamos a los orígenes de la Iglesia, los primeros siglos, encontramos que la esencia de la Iglesia era concebida en un dinamismo misionero.

Una Iglesia particular que se siente corresponsable y con una imperiosa necesidad de participar con otras Iglesias particula­res en la construcción del Reino de Dios a través de la diná­mica completa de la caridad: DAR y RECIBIR.

Hoy se entiende este dinamismo como la cooperación entre Iglesias, así el pueblo de Israel fue concebido para ser luz de las gentes (Is 49).

Es oportuno enfatizar el concepto de corresponsabilidad y participación de la Buena Nueva. El crecimiento del Reino es también tarea nuestra.

En los Hechos de los Apóstoles aparece en forma clara esta dinámica misionera (Hch 11,27‑30; 13,1‑3). San Pablo tam­bién nos presenta cómo debe organizarse la Iglesia particular para participar su crecimiento en la fe (2 Cor 2,14; 8,16).

 

Estos textos son, entre otros, significativos para comprender la dimensión misionera de la evangelización.

De lo anotado anteriormente se puede deducir que toda la concepción misionera de la Iglesia parte del dinamismo mi­sionero del mismo Dios que crea y salva por amor, manifes­tándose continuamente como Padre y Creador. Hijo, Reden­tor, Liberador y Espíritu Santo motor del crecimiento misionero.

 

B. El pasado:

Comprendiendo el origen de la dimensión misionera de la Iglesia y de la vida cristiana, ciertamente se nos presenta un vacío en los siglos posteriores (IV a primera mitad del XX).

Al hablar de vacío no queremos decir que se ha dejado de hacer misión. No se experimenta ya la misión como un com­promiso de la Iglesia local que se ve empeñada en afrontar muchos problemas y de diversa índole; la misión se centra en individuos, institutos o algunas Iglesias particulares que viven la misión no como se entendió en los orígenes sino como un carisma personal, en donde la comunidad no se sentía interpelada.

Hoy es común la pregunta: ¿cómo se llegó a perder este sen­tido de corresponsabilidad y participación en la construcción del reino de Dios?. ¿Por qué la dimensión misionera de la acción evangelizadora de la Iglesia se desplazó a unos indivi­duos o a unos institutos de carisma misionero?

Mil razones podemos aducir acerca de este desplazamiento. Una cosa queda clara: se pierde la proyección "ad extra" de la misión evangelizadora para centrarse en un "ad intra" por el continuo crecimiento de la comunidad cristiana.

 

C. El presente:

Finalmente el pasado de sombras en la misión del cristiano y de la comunidad de creyentes se iluminó con el Concilio Vaticano II.

La Iglesia hoy se define Misionera (L.G. y A.G.). Busca rescatar este potencial misionero de la evangelización en el origen. Hoy la Iglesia no se comprende en la egoísta mirada y contemplación de si misma. Cuando ella toma conciencia de su corresponsabilidad evangelizadora se siente a sí misma evangelizada.

Es mirando el qué hacer evangelizador universal que ella siente la necesidad de ir más allá, buscar la "oveja perdida", y en la medida que vive este dinamismo se siente crecer.

 

III. CONCLUSIONES

 

A. Un joven llega a ser cristiano maduro, esto es, misionero, en la medida en que llega a hacer misión, a vivir la acción misionera. A través del actuar misionero descubre las exi­gencias para el ser misionero y las acepta.

B. En primer lugar la dimensión misionera en la pastoral juvenil hace presente el interésque el joven debe tener por el hombre total. "Ser misionero significa testimoniar y anunciar la sal­vación de Cristo resucitado". Es una salvación que envuelve a todo el hombre, superando los falsos dualismos (promoción humana o evangelización) o los reduccionismos peligrosos (una dimensión contra otra: educación humanizadora sin educación a la fe o viceversa).

C. Hace énfasis en lo que es específico de la pastoral juvenil.

El interés por el hombre en su totalidad es una opción fundamental. Por este motivo, la promoción humana es, con frecuencia, el lugar privilegiado de la evangelización.

Sin embargo, ser misionero significa testimoniar la fuerza transformadora del amor de Cristo, muerto y resucitado por la liberación del hombre. En este "anuncio" está el sentido radical y definitivo del servicio misionero. El excluir la evangelización explícita, vacía y vuelve vano todo empeño de pastoral.

 

D. Hace superar la tentación de reducir la experiencia de la Igle­sia al propio grupo Juvenil.

Misión significa apertura al vasto mundo por una presión interior que empuja a ir más allá de los confines de patria, cultura, lengua y amistades. La Iglesia es, por esencia, misio­nera. La experiencia eclesial en la pastoral juvenil es una fuerza que rompe cualquier círculo estrecho y reducido.

(Ver cuadro resumen, "La dimensión misionera en la Pastoral Juvenil").

 

E. Hace sentir a cada joven participante en la Iglesia Universal.

Gracias a la dimensión misionera, el joven se siente parte de la gran familia de la Iglesia Universal. Entonces se siente ver­daderamente católico que quiere decir, universal. Su sentido de pertenencia va más allá de la pequeña Iglesia en la que ejerce sus actividades y tiene sus lazos de amistad para abarcar toda la Iglesia Universal.

 

F. Hace descubrir que la Iglesia está para el servicio del mundo.

Ser misionero no significa trabajar para conseguir adeptos. Significa servicio. El misionero es alguien que ayuda a crecer. La dimensión misionera le da a la Iglesia un empuje para que sea "Iglesia para".

Un joven debe ser Iglesia para no perder su identidad cristia­na. Y debe ser "Iglesia para", esto es, lanzada al servicio, comprometida en la trinchera y no solo atrapada en sus pro­blemas de autoconservación.

 

G. Hace que los jóvenes sean anunciadores de Cristo.

El misionero es alguien que ha sido seducido por Cristo. En nombre de él lo dejó todo. Por su nombre se hace servidor de todos. La raíz última y definitiva de su existir es Cristo. La pastoral juvenil hace muchos planes, proyecta experien­cias, construye puentes de contacto con los jóvenes. Pero hay que preguntarse: ¿cuál es el nombre cuya fuerza la sostiene?

Parece que a veces las cosas no procedan con una lógica muy cristiana. Se olvida el eje en torno al cual debe girar toda pastoral. Anunciar a Cristo como Aquel que nos ha cambiado la vida de cuyo descubrimiento y experiencia nace el empuje hacia un nuevo modo de ser con los jóvenes y para ellos.

La dimensión misionera obliga a verificar si el alma del servi­cio pastoral es Cristo o más bien algún modelo ficticio que distorsiona el anuncio.

 

H. Hace acoger con alegría los aportes que llegan de toda otra experiencia humana.

El cristiano no ha resuelto todos los problemas pronunciando Sí al don de la fe. El, como todos los otros hombres, se en­cuentra buscando fatigosamente, significados concretos para su existencia. Por ello, se abre a todos puesto que de todos puede recibir una contribución, de comprensión y de expe­riencias.

 

I. Por último el documento de Puebla, lanza un reto a la misión evangelizadora de la Iglesia en América Latina; el n. 368 dice: "finalmente, ha llegado para América Latina la hora de inten­sificar los servicios mutuos entre Iglesias particulares y de proyectarse más allá de sus propias fronteras, "ad gentes". Es verdad que nosotros necesitamos misioneros. Pero, debe­mos dar desde nuestra pobreza..."

 

MARCO PRÁCTICO

 

Unidad I: ESTRATEGIAS PARA UNA PASTORAL JUVENIL

Unidad II: PLAN PARA GRUPOS

Unidad III: METODOLOGÍA DE FORMACIÓN EN LA FE DE LOS GRUPOS

Unidad IV: PAPEL DEL ASESOR MORAL EN LOS GRUPOS JUVENILES

Unidad V: CONVIVENCIAS Y ENCUENTROS

 

 

UNIDAD I    Estrategias para una Pastoral Juvenil

 

¿Cómo iniciar la Pastoral Juvenil?

 

I. ORAR

Como lo hemos dicho anteriormente, la Pastoral Juvenil se inserta en la acción de la Iglesia, cuya misión es continuar en el tiempo y en el espacio, la obra salvífica de Jesucristo. Responde al mandato de Jesús: "id por todo el mundo... seréis mis testi­gos..." (Mc 16,15; Hech 1,8).

El primer paso debe estar fundamentado en una intensa oración personal y comunitaria. Es el Señor quien nos llama y nos elige para continuar su obra redentora (Cf. Jn 15, 16), por tanto, hemos de estar íntimamente unidos a El, "el que permanece unido a Mí y Yo unido a él da mucho fruto; pues sin Mí nada podéis hacer" (Jn 15,5). "Un rato de verdadera oración tiene más valor y fruto espiritual que la más intensa actividad aunque se tratase de la misma actividad apostólica" (Puebla 529)."Si el Señor no construye la casa...".

En el Evangelio encontramos muchos testimonios de cómo Jesús, hacía permanentemente su oración "pasó la noche en oración" se nos dice muchas veces en el Evangelio. Tenemos el ejemplo claro del Maestro.

"El ejemplo de Cristo orante: el Señor Jesús, que pasó por la tierra haciendo el bien y anunciando la Palabra, dedicó por el impulso del Espíritu, muchas horas a la oración, hablando al Padre con filial confianza e intimidad incomparable y dando ejemplo a sus discípulos, a los cuales expresamente enseñó a orar. El cristiano movido por el Espíritu Santo, hará de la ora­ción motivo de su vida diaria y de su trabajo; la oración crea en él actitud de alabanza y agradecimiento al Señor, le aumenta la fe, lo conforta en la esperanza activa, lo conduce a entregarse a los hermanos y a ser fiel en la tarea apostólica, lo capacita para formar comunidad. La Iglesia que ora en sus miembros se une a la oración de Cristo" (Puebla 932).

 

II. PENSAR

 

A. Ubicación en el ambiente en que se va a trabajar.

B. Estudio del lugar.

C. Datos históricos (apreciar lo ya hecho).

D. Datos sociológicos.

E. Datos de religiosidad.

F. Conocimiento de personas.

G. Identificar la situación de la vida familiar de los jóvenes del medio donde se va a trabajar.

H. Tipo de influencia de los medios de comunicación.

 

III. PLANTEAR

A. ¿Qué es un plan de trabajo?

Un plan de trabajo es un camino predeterminado de actuar para obtener un fin. No es un actuar por actuar, no es el deber por el deber: hay que obrar a la manera humana, se necesitan estímulos y se buscan frutos.

 

B. Características de un plan de trabajo

1. Todo plan debe mirar al futuro, mejor aún, debe abarcar el futuro; es como una posesión actual del futuro; no se trata de predecir el futuro, sino que teniendo en cuenta el presente prevé los efectos en el futuro.

2. Debe enfocarse hacia los resultados directos, hacia la construcción y reafirmación de los valores, a descubrir y formar dirigentes para el mañana.

3. Debe ser un trabajo sistemático para lograr que sean pro­ductivos los esfuerzos de la organización.

4. Debe fijarse en las personas en su aspecto positivo como fuente de energía.

5. Debe fijarse en las prioridades, analizar continuamente lo prioritario.

6. No limitarse a hacer como se hizo ayer. Renovarse conti­nuamente para responder con eficacia a la situación. Debe llevar a hacer las cosas, pero a hacerlas bien hechas.

 

IV. EJECUTAR

 

Deben tenerse en cuenta los siguientes pasos:

A. ¿Cómo organizar la pastoral juvenil?

Para organizar la pastoral juvenil a cualquier nivel es preciso seguir unos pasos que responden a tácticas concretas: contac­to ‑ influencia ‑ formación ‑ organización.

1. Contacto:

 a) Diálogo personal con los jóvenes.

b) Participación en eventos organizados por ellos.

c) Promover reuniones o actos juveniles.

d) Interesar a personas mayores: educadores, padres de familia, líderes de la comunidad, sobre la importancia y posibilidad del trabajo con los jóvenes.

 2. El contacto permite

a) Descubrir a los jóvenes en sus circunstancias.

b) Encontrarlos en su camino.

c) Darles a entender con nuestra actitud que buscamos su bien .

d) Que descubran en el asesor un amigo.

e) Demostrarles con humildad que también se quiere aprender con ellos.

 

3. Influencia

a) Motivar al joven para que empiece a comprometerse en un proceso determinado de formación y de acción.

b) La influencia debe hacerse con tacto, confianza, descar­tando todo intento de manipulación.

c) El testimonio personal, el espíritu de sacrificio, la ale­gría, son factores definitivos de influencia sobre los jóvenes.

 

 4. Formación

Como paso y como táctica es lo más importante. La mayor parte de los esfuerzos de la pastoral juvenil no consiguen el objetivo deseado por querer comenzar organizando cosas sin una formación de base. Se deben tener en cuenta tres aspectos:

a) Formación POR la acción: por la acción se asume el proceso de formación.

b) Formación PARA la acción: dinámica de preparación para luego proyectarse en la acción.

c) Formación EN la acción: continuar el proceso formativo en la acción. Proyectarse a los demás jóvenes como verdaderos apóstoles y líderes de base.

 

5. La formación gira sobre tres ejes

--Eje vertical: los conocimientos --EL SABER--

--Eje horizontal: el comportamiento --EL SABER HA­CER--

--Eje centrífugo o centrípeto: SABER SER.

 

Características de la formación: integral, permanente, autoformativa, progresiva y sistemática.

Todo proceso formativo debe tener presente que no hay formación cristiana sin formación humana y viceversa. La formación es personal y personalizante y su mejor am­biente es el grupo.

 

6. Organización

No se puede comenzar a organizar sin una sólida formación.

La organización requiere ir profundizando muchos aspec­tos necesarios a tal efecto, por lo cual se necesita dar cabida a su formación. Se puede decir que hay una con­temporaneidad entre formación y organización.

La organización exige dos aspectos:

 a) Organización en PRO de la juventud. b) Organización CON la juventud.


UNIDAD II

 

Plan para grupos

Este plan general está escrito como para que sirva a cualquier tipo de grupo parroquial. Según las necesidades se podrá intensificar más un aspecto que otro. Pero creemos que el tener unas líneas y unos objetivos graduados puede ser muy útil.

 

PRIMERA PARTE

 

I. EL GRUPO EN FORMACIÓN

Un grupo que se inicia se parece a un infante: no sabe hablar, ni caminar, depende de los padres, no sabe quién es, no está capa­citado para una acción seria, así todos sus integrantes sean personas maduras.

 

A. Buscar salidas serias a la acción

Junto con el trabajo de buscar el conocimiento y la integra­ción, se debe procurar resolver el problema del qué hacer. Si el grupo nació como un grupo de catequistas, habría que darle salida a estos deseos. Pero no conviene meter a un grupo, que todavía no es grupo, a una acción muy seria y periódica. Seria preferible aplicar una pedagogía de la acción bien entendida: algunas acciones sencillas de entrenamiento, precedidas de una planeación y seguidas de unas revisiones.

 

B. Trabajar por la integración

Los grupos en esta etapa fácilmente admiten y desean dedicar tiempo al conocimiento interpersonal. Y en muchos grupos parroquiales fácilmente se omite esto, produciendo como consecuencia una despersonalización y unos bloqueos fuertes en la comunicación.

 

Esta comunicación puede incluir:

1. Conocerse

2. Compartir intereses

3. Manifestar inquietudes

4. Decir qué está llevando a la acción y qué motivaciones hay.

 

C. Profundizar en la mística y enfoque del grupo

No deberían faltar reuniones y momentos fuertes (conviven­cias, encuentros, etc.) dedicados a la motivación, a clarificar objetivos, a intensificar el interés por el cristianismo.

No se deben omitir la oración ni las celebraciones, pero no exagerando la frecuencia.

 

 

 

 

II. EL GRUPO QUE COMIENZA A MARCHAR

 

Pasados los primeros meses el grupo deseará caminar y comenzar un trabajo en serio. Pero no seamos muy optimistas, aún el grupo no ha pasado por las crisis que hacen madurar, no ha lle­gado a la adolescencia.

 

A. Hacer los primeros planes

El grupo estará deseoso de trabajar. Cuando se trata de ciertas acciones, que están al alcance sin demasiada dificultad (cantar en el coro, visitar ancianos, organizar las semanas santas juve­niles, etc.) no se debería esperar. Convendría hacer los pri­meros planes. Pero siempre la acción será precedida de pla­neación y revisión. Poco a poco se irá haciendo una percep­ción de la acción realizada, se irá aprendiendo a ver con qué marco teórico se está trabajando.

 

B. Profundizar las relaciones humanas

En esta etapa no se debería dejar el trabajo del conocimiento y de las relaciones humanas. Esto integra al grupo y hace más humanas a las personas.

 

C. Primera toma de conciencia

A partir de la acción que se está realizando y de las inquietu­des de los integrantes, se puede buscar una primera toma de conciencia de la realidad circundante: familia, barrio, parro­quia, etc. Ver qué pasa, cómo es el ambiente, qué valores. El método de la revisión de vida se puede comenzar a emplear de cuando en cuando.

 

D. Tratar temas de formación

Normalmente los grupos no estarán capacitados aún para ha­cerse un plan de formación bien completo. Pero sí estarán interesados en conocer aspectos relacionados con el propio trabajo, con la mística y enfoque del grupo, con la realidad que se vive.

 

III. EL GRUPO PASA CRISIS

Después de una etapa de cierta estabilidad es fácil que el grupo comience a sufrir crisis. Estas pueden ser los puntos de partida de interesantes avances. Enumeramos algunas.

 

A. Crisis de relaciones humanas

La gente encuentra dificultad en entenderse, aparecen conflictos. El dedicarle un tiempo prudente a aprender a sortear conflictos de comunicación ayudará mucho a la gente a madurar y crecer.

 

B. Crisis de identidad

A pesar de una aparente claridad inicial, van apareciendo señales contrarias: ¿si somos tan cristianos?, ¿si estamos capacitados para ser catequistas?, ¿por qué asistir a misa? Son momentos muy valiosos para hacer replanteamientos (que a veces pueden durar mucho tiempo), para analizar por qué somos cristianos, qué objetivos buscamos, cuáles son nuestras grandes ideas y enfoques (marco teórico).

 

C. Crisis de autoridad

Las críticas a los asesores, las luchas de liderazgos, los ataques al párroco, indican algo. Es el momento de acompañar al grupo para que introyecten e interioricen un concepto de autoridad y liderazgo responsable y no es cuestión de con­ferencias, sino de tiempo y delicadezas.

No se trata en ningún caso de estudios exhaustivos de la micro o macro realidad, sino de ubicar la acción primero en la realidad: qué se está realizando, para qué, con quiénes y para quienes se está trabajando.

Más adelante hablaremos de la necesidad de revisar el enfoque (el marco teórico) con el cual el grupo está mirando la reali­dad y la acción.

Por ahora señalemos la conveniencia de tratar de descubrir los valores, la mentalidad y las actitudes con las cuales se está y con las que se debería estar trabajando.

Todo esto ayudará a planear de nuevo, cada vez con más precisión y claridad.

 

D. Crisis de organización         

Al grupo le pueden quedar grandes las normas impuestas o, también la acción y los planes quizás han crecido tanto que sea necesario reajustarlos. Por eso vendrá muy bien el apren­der a planear, el conocer la dinámica de grupos, el aprender a evaluar, etc.

 

E. Crisis de la acción

El realizar por cierto tiempo la misma actividad (trabajo social, catequesis, etc.) puede llevar a una crisis de la acción si el grupo no ve toda la amplitud y valor de ésta.

Convendría ir abriendo el compás y analizar

1. ¿Qué acciones realizamos nosotros?

2. ¿Cómo son las personas a las que llega nuestra acción (desti­natarios)?

3. ¿Qué características tiene el microambiente en que trabaja­mos (parroquia, barrio, etc.)?

4. ¿En qué contexto socio‑económico se desarrolla nuestra actividad?

 

F. Crisis ideológicas

Al contacto con la realidad irán surgiendo cuestionamientos ideológicos y políticos. Convendrá profundizar en las ideo­logías, sin pretender una claridad tal que paralice al grupo por esperar algo "purismo". Algunos capítulos de Medellín y Puebla ayudarán a eso.

Partiendo de la misma acción grupal se buscara qué ideas están subyacentes en ella (¿paternalismo?, ¿conciencia críti­ca?, ¿mero "espiritualismo o espiritualidad"?, ¿un Cristo encarnado o desencarnado?).

Es decir, se trata de descubrir el enfoque (marco teórico) sub­yacente a la acción; con preguntas apropiadas y con sinceri­dad, el grupo podrá ir descubriendo sus lagunas y verá la necesidad de hacerse algunos planes de formación: estudio de la Biblia, de la teología, de la realidad, etc.

 

G. Crisis de fe

Los grupos fácilmente dan por sentado, al principio, de que son cristianos. Pero después de un tiempo descubren que aquello que entendían por ser cristianos, no era muy profun­do, que habían reducido mucho el Evangelio a mera religio­sidad, a cierto trabajo social o a una mera filosofía.

 

Sólo recalcaremos esto: es la oportunidad de ir al sentido más profundo de la vida, pero por pasos.

1. ¿En qué creemos?

2. ¿Para qué nos ha servido la fe?

3. ¿Qué cuestionamientos se nos presentan ahora?

4. ¿A qué ídolos podemos estar apegados (sexo, dinero, etc.?).

5. ¿Qué salidas ideológicas, poder, religiosidad, etc., pueden aparecer como suficientes?, ¿por qué no lo son?

Todos estos cuestionamientos pueden llevar a un clamor por la salvación, a la necesidad de una Buena Nueva que realmente lo sea en plenitud, a una necesidad de Cristo.

Es el momento de buscar y presentar un Cristo que pide una opción global por su persona y su mensaje. No es el momento de catequesis muy elaboradas.

 

H. Crisis de crecimiento

Todas estas crisis se pueden enmarcar en una sola: se trata de crisis de crecimiento, las que se deben superar con nuevas acciones, nuevos enfoques, nuevos compromisos.

Estas crisis no son lineales, sino cíclicas. Madurando en un punto se puede crecer en los otros. Se recomienda realizar nuevas planeaciones, más o menos, cada seis meses, pero nunca quedarse en meras revisiones.

 

IV. EL GRUPO LLEGA A OPCIONES

 

En esta etapa el grupo da señales de madurez. Se van perfilando ciertas opciones que son propias de esta etapa. En esto el grupo se parece a la juventud, una edad de superación (más reflexión, más amistad, más estabilidad...), una edad de opciones (opciones ante la profesión, ante el amor, ante la política y ante la fe).

 

A. Opciones de vida

Si el grupo ha vivido una etapa fuerte de evangelización como la anterior, surgirán interrogantes y retos:

1. ¿Qué nos falta para ser una comunidad juvenil cristiana?

2. ¿Cómo nos vamos a ayudar mutuamente?

3. ¿Habría alguna modalidad de vivir la participación y comunión en lo económico? (fondo común, cooperativa algunos bienes comunes...).

4. Actitudes nuevas para vivir la civilización del amor.

5. ¿Cómo vivir la civilización de la pobreza compartida?

 

B. Opción por profundizar la fe:

La etapa de evangelización debería desembocar en una etapa de catequesis seria. Este es el momento de programar el estudio y la profundización en algunos temas catequéticos:

1. Cristología

2. Eclesiología. La actual teología latinoamericana llega mu­cho a los jóvenes.

3. Estudio sistemático de la Biblia.

4. Los sacramentos.

Muchos textos de catecumenado para jóvenes y universita­rios presentan planes adaptables a esta etapa, donde el problema ya no es la búsqueda sino la profundización.

Los índices temáticos de la Biblia Latinoamericana o de Jerusalén ofrecen la posibilidad de preparar reuniones acerca de temas tales como la fe, la liberación, el amor, Jesús, el pecado, la Iglesia, las bienaventuranzas, etc.

 

C. Darle bases al compromiso social:

Si el grupo ha seguido el proceso es apenas obvio que esté mentalizado e inquieto socialmente.

Se trata de buscar elementos que potencien la acción:

1. Análisis estructural de la realidad.

2. Situación latinoamericana.

3. Documentos de la Iglesia (Medellín, Puebla, etc.).

4. Metodologías críticas.

 

D. Elaborar buenos proyectos

La acción del grupo en este momento suele ser definida y estable. Por eso, es la hora de aprender a hacer proyectos bien coherentes, originales y serios. Esto quiere decir que el grupo debe planificar, al menos, estos aspectos.

1. Realidad: ¿a qué necesidades se está respondiendo?, ¿qué necesidades tiene la gente con la que trabajamos?

2. Enfoque: ¿desde qué punto de vista queremos responder?, ¿cuáles son las ideas fuertes del grupo?, ¿qué opciones están detrás?, ¿con qué marco teórico?

3. Núcleo del proyecto: en síntesis ¿cuál es el plan y cuál su originalidad?

4. Objetivo global y objetivos específicos (evaluables, "medi­bles").

5. Etapas: ¿cuántos meses cada etapa, cuándo sé que termi­nará?

6. Actividades de cada etapa: ¿cuáles son? Programarlas en­tonces: qué, quiénes (responsables), a quiénes (destinatarios), cuándo, dónde, cómo (metodología, programas), con qué...

7. Evaluaciones: qué evaluar, cómo y cuándo.

En general, téngase en cuenta que al hacer los proyectos haya cierta originalidad y un paso adelante. Además téngase en cuenta que uno de los proyectos de esta etapa suele ser el formar nuevos grupos y prolongar la experiencia.

 

 

E. Opciones vocacionales

En esta etapa seguramente el grupo madura en las opciones grupales, por ejemplo, a raíz de definir el marco teórico y al hacer muchos planes. Pero también es el momento en que todo el grupo ayude a cada uno de los integrantes a descubrir su misión en la Iglesia, su vocación. No importa que algunos del grupo puedan estar ya casados, lo importante es que descubran qué misión tienen en la Iglesia.

Es pues, el momento del discernimiento, sobre todo para las personas que no lo han hecho. Muchas vocaciones han madu­rado en esta etapa: a ser catequistas, a trabajar en la pastoral juvenil, al sacerdocio o la vida religiosa, a ser consejeros ma­trimoniales, a la política con enfoque cristiano, etc.

 

V. NUEVAS FORMAS

Los grupos juveniles, después de unos 3 ó 4 años deben morir. El muchacho necesita cambiar para crecer.

A. Alternativas

1. Pasar muchos a pertenecer a C.E.B. donde las hay.

2. Crear un nuevo grupo; por ejemplo, un grupo de catequis­tas resuelve convertirse en un equipo promotor de nuevos grupos de catequistas.

3. Seguirse reuniendo informalmente de cuando en cuando. Muchas personas seguirán trabajando en otros frentes. Algunos sentirán la vocación a comenzar nuevos grupos con otras personas. En la práctica harán de animadores o asesores de estas nuevas experiencias.

Integrar al grupo con una eucaristía, con una revisión de la experiencia vivida, etc., reconcilia al joven consigo mismo, le abre nuevas perspectivas, es muy educador.

 

INDICADORES DE LAS ETAPAS GRUPALES

El diseñar un plan de objetivos con algunos indicadores puede servir para ubicar bien qué tipo de asesoría necesita un grupo. Aquí queremos presentar algunos indicadores que corresponden al PLAN DE GRUPOS.

 

SEGUNDA PARTE

 

I. EL GRUPO EN FORMACION

A. Acción

1. El grupo comienza a interesarse en realizar actividades, en "hacer algo".

2. Se han tenido algunas acciones de entrenamiento.

3. Se han realizado algunas revisiones.

 

B. Integración

1. Las personas están interesadas en conocerse.

2. Se han compartido algunos intereses.

3. Han manifestado algunas motivaciones de por qué perte­necen al grupo.

 

C. Enfoque y mística

1. Aparece algún interés por el cristianismo.

2. Algunos miembros expresan inquietudes más profundas.

3. Se han marcado algunos objetivos, así sean muy generales.

4. Asumen algunas señales externas (nombre del grupo, himno, celebraciones, etc.).

 

II. EL GRUPO COMENZA A MARCHAR

A. Primeros Planes

1. Se organizan los primeros planes.

2. El grupo planea y revisa sus acciones.

3. Se reflexiona sobre el por qué y para qué se trabaja.

 

B. Relaciones Humanas

1. Hay mucha inquietud por el autoconocimiento.

2. Existen deseos de conocer a los otros como personas y no como personajes.

3. Se ha creado un ambiente de espontaneidad.

4. Se valora la comunicación.

 

C. Toma de Conciencia

1.                      Se analiza la realidad circundante (barrio, parroquia).

2.                      Se reflexiona sobre la familia, escuela, grupo, etc., y se detectan los valores y antivalores en ellas.

3.                      El grupo ha realizado algunas revisiones de vida.

4.                      Hay inquietud por el sentido de la vida.

 

D. Temas de Formación

1. Se nota inquietud por algunos temas de formación.

2. Algunos de estos temas se descubren a partir de la acción del grupo.

3. Preocupan los temas relacionados con la propia vida (amis­tad, noviazgo, conflictos generacionales, etc.).

4. Se siguen profundizando en la mística grupal.

5. Hay inquietud por la vivencia de la fe.

 

III. EL GRUPO PASA CRISIS

 

A. Ubicación de la acción

1. Se cuestiona la acción grupal.

2. Se reflexiona sobre las necesidades de los destinatarios de la misma.

3. Se analiza el alcance de la acción en el ambiente y contex­to socio‑económico.

4. Aparecen nuevas alternativas.

5. Se hacen planes más a largo plazo.

 

B. Revisión de Enfoques

1. El grupo revisa sus objetivos.

2. Se es más consciente de las ideas‑fuerza que mueven el grupo.

3. Se dedica tiempo a la reflexión sobre los valores, la menta­lidad, las actitudes tanto del grupo como de los destina­tarios.

4. Aparecen nuevos temas de interés de las "lagunas" detec­tadas.

 

C. Replanteamientos de Fe

1. Los cuestionamientos y la búsqueda se han intensificado.

2. Se descubren los "ídolos" y las falsas salidas.

3. Las meras ideologías no llenan del todo.

4. Se busca el sentido pleno de la existencia.

5. La oración se hace más vivencial.

6. Se ha llegado a optar por un Cristo liberador.

7. Se presiente la necesidad de un gran compromiso.

8. Hay inquietud por el modelo de Iglesia que se quiere vivir.

 

D. Búsqueda de nueva identidad

1. Las crisis superadas dan la impresión de haber llevado a un nuevo grupo.

2. Se redefinen objetivos, enfoques, valores.

3. Se consolidan las amistades después de las crisis.

4. Se discuten nuevas opciones.

 

E. Reorganización

1. Se quiere pasar a formar una comunidad juvenil.

2. Se quiere dar bases sólidas al compromiso cristiano.

3. El grupo elabora planes de formación.

4. Se profundiza en el compromiso social.

5. El grupo maneja a Medellín, Puebla y otros documentos.

6. Hay interés por la Biblia, la oración, los retiros.

 

IV. EL GRUPO LLEGA A OPCIONES

A. Elaboración de proyectos

1. Se realizan serios análisis de la realidad.

2.El grupo elabora proyectos para dar continuidad a la acción.

3. Se hace un nuevo marco teórico.

4. La programación es por etapas y a largo plazo.

 

B. Catequesis y formación

1. Se realiza un estudio de Cristología.

2. La Eclesiología se asume con entusiasmo.

3. Inquieta la formación personal.

4. Hay interés y planes de estudio: la Biblia, los sacramentos, la misión, etc.

5. Algunas personas profundizan ciertos temas (sociales, cul­turales, religiosos, etc.) y los van aportando al grupo.

6. Interesa el análisis estructural y el conjuntual.

 

C. Opciones y vocaciones

1. Se opta por formar una comunidad juvenil.

2. Hay interés por hacer discernimiento personal y comuni­tario.

3. Aparecen claramente ciertas vocaciones (sacerdocio, vida religiosa, laicado, compromisos sociales, etc.) y el grupo las apoya y cultiva.

4. Se habla de compromiso socio‑politico con madurez.

5. Se habla de comunidades eclesiales de base (CEB) y se estudian posibilidades.

6. Se habla de formar un equipo de trabajo y promover nuevos grupos.

 

 

UNIDAD III

Metodología de formación en la fe de los grupos

I. EL CRECIMIENTO EN LA FE

El crecimiento en la fe es un proceso que requiere mucha aten­ción y asistencia, así como se tiene que estar atentos al desarrollo físico del niño en el proceso de su crecimiento, también la vida de la fe exige atención y cuidado.

Hemos dicho anteriormente que la Pastoral Juvenil se propone acompañar un proceso de maduración en la fe de los jóvenes, lo que requiere tener algunos conocimientos sobre distintas metodologías para acompañar los procesos de fe.

 

II. NECESIDAD DE METODOLOGÍA

Cuando se habla de metodología hemos de tener presente, que ninguna de las que se ofrece es la definitiva, pues cualquier mé­todo que se adopte ha de estar sometido a muchas circunstancias, lo que sí es muy importante es la conciencia de llevar un camino definido mediante el cual se puedan evaluar los logros y los pasos en el objetivo propuesto. La metodología hace que nos exijamos y seamos exigentes y rigurosos en el trabajo que hacemos. Mu­chas veces se comete el error, de no seguir un camino y por esta razón resulta muy improvisada la Pastoral Juvenil.

Es verdad que con los jóvenes, muchas veces los esquemas tienen que ser modificados, pero esto no impide que el asesor tenga siempre un derrotero y un programa.

 

III. LA METODOLOGÍA

Antes de exponer algunos métodos, indicaremos la Metodología que propone el Vaticano II para la Educación en la Fe, en el decreto Ad Gentes Ns. 11 0 . Estos números se han vuelto clásicos y han servido de inspiración a los últimos documentos de Pastoral Juvenil. Puebla en diferentes partes retoma un pro­ceso parecido: en Catequesis (n. 1 07), en Pastoral Vocacional (n. 864 y 861), en Opción por los Jóvenes (n. 1187 y 1193).

De no seguirse esos procesos, se corren estos peligros: se van a exigir compromisos apostólicos a las personas simplemente "porque están bautizadas", lo que teórica pero no pastoral­mente es válido; se va a dar catequesis, es decir, profundización en la fe, a jóvenes no evangelizados; se va a querer llevar a op­ciones vocacionales a personas, a veces adolescentes, que aún no han tomado opciones por Cristo.

 

A. Pasos

1. Evangelización Global

El primer trabajo de la Pastoral Juvenil y que nunca se puede abandonar, es el de dar un mensaje global buscando la conversión. Este mensaje incluye el interesar a los jóve­nes por el valor de la persona humana, por los valores cristianos, por el sentido de la vida. En una palabra, sensi­bilizar al mensaje cristiano. Es una labor que se realiza, en buena parte, por medio de acciones masivas y por el contacto personal. Pero que también se puede hacer en varios grupos de promoción humana y de motivación, en las primeras etapas de sensibilización y concientización.

A la vez, la Pastoral Juvenil debe luchar porque el ambien­te eclesial sea de diálogo y detestimonio (A.G. nn. 11 y 12). Será la manera cómo la juventud llegue a plantearse interrogantes profundos (E.N. n. 21).

 

2. Evangelización Específica

A la gente que se interesa por lo cristiano, habría que ayu­darle a recorrer un camino hasta un encuentro y opción personal con Cristo. No se trata de un simple impacto, como podrá ser escuchando una canción, oyendo un tes­timonio, etc., sino algo que llegue a toda su vida, a todas las dimensiones de ésta. Para esto se suelen seguir, de acuerdo con los Evangelios y el Antiguo Testamento, estos pasos:

a) Descubrir las grandes aspiraciones del hombre.

b)Descubrir las alienaciones y esclavitudes, palpando el pecado y el mal personal y social.

c) Analizar las respuestas falsas, la religiosidad recortada y las ideologías incompletas con que nos damos res­puestas a medias.

d) Sentir y derribar los ídolos (poder, dinero, sexo, etc.).

e) Crear sentido de pobreza de espíritu y de búsqueda del absoluto, del pleno sentido de la vida.

f) Conversión inicial al Dios que "lo llama a una comuni­cación personal con él en Cristo".

g) Presentación impactante de Cristo.

h) Opción global por El y por su mensaje.

De alguna manera deben entrar aquí. en esta etapa tam­bién, un "cambio progresivo de sentimientos y de costum­bres, que debe manifestarse con sus consecuencias socia­les" (A.G. No. 13).

 

3. Catequesis de Iniciación Cristiana

La etapa de evangelización no es cosa de unos meses. Pero realizada ésta, se debe pasar a una profundización de la fe, a una especie de catecumenado e iniciación en los misterios de la salvación, en la práctica de las costumbres evangélicas y en los ritos sagrados (A.G. n. 14). Igualmente los jóvenes deberían ya "aprender" a cooperar activamente en la evangelización y edificación de la Iglesia (Ib.).

Muchos grupos, por comenzar por esta etapa, no hacen bien las anteriores ni ésta. Se ofrece una catequesis a gente que no se ha hecho las preguntas propias de esta etapa. Y ni una cosa ni otra.

 

4. Estado de Opción Vocacional

Por la importancia que tiene en la juventud, indicamos este período, que no es sólo un momento de decisión, sino estado de opción (criterios Celam). Es cuando el joven se pregunta dónde lo quiere Dios en la Iglesia, qué estilo de vida elegir. Es un momento muy fuerte de discernimiento.

 

5. Comunidad Cristiana

Normalmente la Pastoral Juvenil termina a las puertas de esta etapa, propia de la madurez cristiana. Pero el proble­ma es que ni se señalan rutas, ni se empuja a la Iglesia, a dar una salida a la Pastoral Juvenil, con unas parroquias vivas, con equipos apostólicos serios, con comunidades eclesiales de base, etc., en donde el joven puede continuar su compromiso y seguirse sintiendo Iglesia de verdad. Por eso, de alguna manera esta etapa también lo es de la Pasto­ral Juvenil.

 

IV. ALGUNOS METODOS

Se sugieren algunos métodos que ayudan directamente al creci­miento de la fe de los jóvenes en la vida de los grupos:

 

A. Método AFAR (Acción‑Formación‑Acción‑Revisión)

Se trata de integrar los dos elementos: la formación pasa o se realiza a partir de la acción para desembocar de nuevo en la acción y seguir a la revisión.

1. Nunca se debe hacer un grupo que no tenga actividades.

2. Pero tampoco será un grupo cristiano si no se busca una formación para la vida a partir de la luz de la fe.

 

La formación es un nivel:

--Personal

--De liderazgo o como asesor o coordinador

--Cristiano.

 

La acción se hace a un triple nivel:

1. A nivel personal: conduce a la conversión

2. A nivel grupal o comunitario: apostolado

3. A nivel ambiente: compromiso temporal ‑acción social‑.

 

B. Método PARE

--Piedad: virtudes, oración, sacramentos

--Acción: personal, grupal, en el medio

--Revisión constante del camino

--Estudio del evangelio, documentos de la Iglesia y temas formativos

C. Método de la REVISION DE VIDA para conseguir un auténtico apostolado

1. Condiciones previas

a) Es más fácil hacerlo que explicarlo

· No se puede hacer sin llegar al compromiso

· Requiere una conversión del corazón a Cristo y a la Iglesia

· Requiere de mucha humildad.

 

b) No se trata de cosas generales sino de hechos concretos: no hablar del mundo. 
Nunca: cosas generales. Ni ver quién tiene la culpa o formar juicios sobre las personas o sobre sí mismos. Se exige mucha atención a las personas y los hechos. Disposición personal de apertura y de acción. Se trata fundamentalmente no de descubrir la paja del ojo ajeno sino la viga en el nuestro. De lo contrario no sería hacer como Cristo.

 

2. Pautas de revisión: VER-JUZGAR‑ACTUAR

VER: Se trata de ver las personas. Sólo ellas son objeto de revisión de vida, pero es necesario verlas con los ojos de Cristo. Tres planos fundamentales en el VER:

a) Una mirada exterior (tomando como ejemplo el encuen­tro con la Samaritana: el pozo, la Samaritana, la sed de Cristo).

b) Ver interior, con los ojos del amor y la amistad, como el encuentro con la Samaritana. Sólo se mira a nivel inte­rior si amamos a los otros--vamos a su interior--"Lo esencial sólo se ve con el corazón" (Saint‑Exupery).

c) Ver espiritual: ver su plan, a Cristo en las personas. Ver el sentido de Dios en cada persona.

 

 

JUZGAR: Cuatro etapas

a) Nuestros sentimientos espontáneos frente al hecho.

b) Examinar sus causas y consecuencias, y sus valores y aspectos negativos.

c) Todo hecho lleva en sí el plan de Dios, que traza sobre cada persona; una mano providencial que conduce; una voz que llama; en cada hecho Dios se nos muestra - nos llama - nos pone a trabajar. Ver la fraternidad, el espíritu de equipo, etc.

d)Ver qué pensaría Cristo en este caso y cuál sería su jui­cio.

Obediencia profunda a la verdad en la confianza del Señor. Buscar la verdad a toda costa.

 

ACTUAR: El compromiso en actuaciones concretas.

El compromiso se hace en la Iglesia, en el vive, en la fami­lia, en las fiestas, en los grupos, etc. Situado en el plan pro­fundo de las personas y en el plan de Dios aceptado por ellas como mensaje.

El acontecimiento es una palabra de Dios para mí, que debo obedecer ("o conmigo o contra mí").

 

3. Revisión de vida en grupo

a) Presentación del hecho

b) Elección y nucleación

c) Hechos semejantes

d) Revisión personal del hecho por sus causas y sus conse­cuencias.

e) Visión cristiana del hecho

f) Compromiso

g) Oración

El equipo, la escritura y la revisión de vida se encuentran en Cristo bajo la acción del Espíritu Santo. "En donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estaré en medio de ellos..." Hacer así revisión de vida es hacer Iglesia, es com­prender el plan de Dios en las cosas concretas de la vida es condición esencial para vivir las virtudes de penitencia y reconciliación.

 

4. Otros caminos:

Existen muchas otras formas de ayudar al proceso de fe de los muchachos, cada cual buscará el que más se adapte y, sobre todo, el que más oportunidad haya tenido de experimentar. Lo importante es que el proceso se lleva ade­lante por el beneficio de un método determinado, de un camino que marca una vía hacia los objetivos propuestos por la Pastoral Juvenil.

 


UNIDAD IV Papel del asesor moral en los grupos juveniles

Los grupos, movimientos y organizaciones con inspiración cristia­na solicitan con frecuencia la asesoría moral de los sacerdotes, religio­sos y laicos que compartan su causa y se comprometan con ella.

Es importante determinar qué es y no es la asesoría así como también el papel y ministerio que le corresponde a los asesores.

 

I. QUE NO ES LA ASESORIA

A. La asesoría no es directividad, porque los grupos buscan pre­cisamente procesos de liberación personal, grupal y social. El Asesor debe sumarse a la búsqueda de los integrantes como un compañero que ayuda a clarificar cada vez más su acción y su compromiso en la lucha por la justicia y la construcción de un hombre y una sociedad nuevos.

B. La asesoría no debe generar relaciones de dependencia, ya que éstas son expresión más de inmadurez que de madurez personal y grupal. Las personas que pertenecen a un grupo o a una organización deben tener capacidad de autonomía y de libre elección siempre en referencia a los intereses, con­diciones y necesidades del grupo social al cual pertenecen.

C. La asesoría no es un mecanismo de control, es decir, su papel no está en una vigilancia rígida y exagerada de la acción que llevan a cabo los miembros del Movimiento. El mejor control es la responsabilidad personal y comunitaria dentro de un proyecto que se ha asumido honesta y decididamente como propio.

D. La asesoría no es un ejercicio de encasillamiento de personas o grupos a partir de nuestros propios intereses, sino por el contrario, debe permitir que personas y grupos desde el análisis de sus posibilidades, condiciones y compromisos, ubiquen el propio camino de acción. La experiencia en la base permitirá encontrar constantes que impliquen la iden­tidad y los procesos de la organización.

E. La asesoría no es culto irreflexivo del pasado. Reconoce en la historia los principios y métodos vivificados de la acción y del crecimiento organizativo. Ciertamente retoma de manera crítica lo hecho para enriquecer y guiar el presente y planifi­car más adecuadamente el futuro.

F. La asesoría no es manipulación; por el contrario, el asesor reconoce la importancia de la palabra de los otros, su capaci­dad de decisión, sus posibilidades de análisis por el derecho a participar en toda la vida del Movimiento.

G. La asesoría no es un trabajo discriminatorio y elitista; obser­va las capacidades de todos los miembros para incentivarlos cualquiera sea el campo (intelectual, espiritual, deportivo, organizativo, etc.); de esta manera potenciará las posibilida­des de liderazgo diferenciado dentro de los grupos.

H. La asesoría no es una labor de suplencia de personas o grupos en sus propias responsabilidades. El Asesor colabora pero no reemplaza a los miembros en sus tareas o compromisos.

I. La asesoría no busca de ninguna forma y bajo ningún pre­texto conseguir poder dentro del Movimiento o grupo para fines personales. Sabemos que la toma de decisiones no es algo innato sino que se adquiere a través de la experiencia y aprendizaje vital.

 

II. QUE ES LA ASESORIA

A. La asesoría es un trabajo de acompañamiento, de vivir hombro a hombro con los miembros del grupo sus experien­cias de desarrollo personal, social y cristiano, a fin de que la inserción en su realidad vaya sirviendo de guía para clarificar y aumentar diariamente su compromiso.

 

B. La asesoría ayuda a validar experiencias, a confrontarlas con el deber ser de la organización, con las necesidades del medio con los compromisos de los compañeros de acción y con su propia experiencia como asesor, para buscar alternativas de trabajo.

C. La asesoría debe ser un referente critico del trabajo en la organización, no solamente desde el punto de vista del asesor, sino del grupo mismo en que se enmarca la labor personal de los miembros.

D. La asesoría debe ayudar en la interpretación de los signos que vaya encontrando en su trabajo el grupo, para que éste pueda discernir mejor el camino que debe seguir. Es un intercambio de reflexiones, actitudes y modos de pensar a fin de hallar nuevos y mejores caminos para los partici­pantes. Las ideas, las iniciativas del asesor, no son obliga­torias para los miembros; las proposiciones c propuestas del asesor serán aceptadas si el Movimiento considera que pueden ser mejores para su buena marcha. Pero no por el simple hecho de provenir de la asesoría.

E. La asesoría es un apoyo en todas las vicisitudes que experi­mentan los afiliados, ya sea personal o socialmente Su trabajo ha de llenar de esperanza y fe a los miembros, quienes muchas veces están expuestos a temores y desánimos en su acción.

F. La asesoría debe tener una visión integral de la vida y de los miembros, es decir, debe comprender que lo personal, lo grupal y lo social no es algo separado sino en estrecha relación.

G. La asesoría debe ayudar al joven en la ubicación de sus pro­pias dificultades. Con alguna frecuencia, problemas afectivos o emocionales están a la base de problemas o dificultades para el trabajo grupal. Los miembros requieren de alguien que los oriente y les ayude a comprender su propio camino de búsqueda en explicación de los hechos que les ocurran y que por su mismo estado emocional muchas veces no pueden enfrentar con lucidez.

H. La asesoría coloca su experiencia al servicio de los jóvenes, de los afiliados y de la organización. La asesoría en sí no se convierte en aval de la misma. Obviamente se requieren otras series de características para recuperar los propios conoci­mientos y experiencias vividas por el asesor y puestas al ser­vicio de los afiliados. Poner toda nuestra experiencia al servicio de otros será algo fructífero si se hace con criterio de apertura al diálogo.

I. La asesoría colabora con el encausamiento de inquietudes, propuestas, proyectos. En su trabajo releva ideas o acciones que muchas veces son importantes, aunque no muy vistosas, a la vez que ayudan a integrar las acciones para que éstas no se hagan de forma desconectada o espontánea.

J. La asesoría fomenta la mística por el trabajo y la organiza­ción, que consiste no en un formalismo, sino en una adhesión a la causa que ha convocado a los afiliados.

K. La asesoría impulsa el desarrollo de las responsabilidades de los miembros en la dirección y coordinación de su propio movimiento. Los responsables de las organizaciones son los mismos afiliados.

L. La asesoría no es un trabajo solitario o aislado. Todo lo contrario. No puede entenderse la asesoría sino como una labor compartida de equipo.

M. La asesoría es especialmente trabajo de comunicación. Al relacionarse con los grupos, el asesor permite que estos se expresen y crezcan en libertad. El no puede arrastrar al grupo a sus propias normas y objetivos, así sean válidos. Es un servicio para la búsqueda activa del grupo.

N. La asesoría factor decisivo en el camino de fe. Para los aseso­rados el crecimiento en la fe es una necesidad básica. El asesor debe aprovechar esta magnífica oportunidad para ayudar a integrar fe y vida, fe y trabajo en los asesorados Este servicio supone madurez, compromiso y testimonio cristianos.

 

III. EL ASESOR DE FRENTE AL GRUPO

A. Qué no es el Asesor

1. No es un "director": la dirección y responsabilidad del movimiento corresponde a los mismos jóvenes.

2. No es un "profesor": su relación no es la de profesor-­alumno, en que los jóvenes tengan todas las preguntas y el profesor todas las respuestas.

3. No es propiamente un "párroco": que es la cabeza princi­pal y responsable de toda la vida de la comunidad Aunque se tenga este cargo su relación con el equipo juvenil debe ser allí de asesor.

4. No es uno más entre los jóvenes, pues tiene una misión que lo diferencia de ellos.

 

B. Qué es el Asesor

1. El asesor ayudará en el proceso de maduración en la res­ponsabilidad y aportará elementos para un mejor análisis de situaciones, problemas, alternativas.

2. El asesor debe generar en los individuos y en los grupos un ambiente crítico--no polémico--para que se analicen con profundidad y seriedad todos los aspectos del trabajo de intervención social y la problemática formativa.

3.El asesor suscita intercambios, propicia un ambiente de actitud de diálogo, provoca la reflexión y el estudio, com­pletando las adquisiciones del grupo y haciendo respetar y reconocer la verdad descubierta por el grupo.

4. El asesor debe ser un ejemplo de superación personal. Sa­bemos que el hombre es un proyecto inconcluso, cuya tendencia puede ser siempre de mejoramiento. El asesor encuentra en su contacto directo con el sufrimiento y las necesidades de los desprotegidos, en las dificultades, pro­blemas o progresos de los militantes o de los grupos, en sus planes de acciones dianas, lecciones y enseñanzas inme­jorables para su crecimiento personal y social. No se llega a ser asesor solamente con cursos de capacitación; se llega a ser fundamentalmente a través de un discernimiento pro­fundo, sincero y permanente de la vida.

5. El asesor no solamente ayuda a confrontar el proceso for­mativo y la práctica de los miembros, sino que él también debe tener una actitud receptiva frente a la crítica de su propio trabajo. Esta actitud permitirá reconocer mucho mejor, no sólo sus fallas y logros, sino los pasos que debe s0guir en el futuro.

6. El asesor debe recurrir a la experiencia de los miembros como fuente de su propia práctica, entrar en diálogo con militantes y dirigentes de otras organizaciones populares, buscar a través de diversos medios nuevos elementos que alimenten su capacidad de ayuda a personas, grupos y al movimiento mismo.

7. La misión del asesor consiste igualmente en inquietar, abrir nuevos caminos, en suscitar la creatividad. Pero el mismo debe reunir estas características. No se puede ser asesor si se cree tener respuesta para todo.

 

IV. CUALIDADES DEL ASESOR

A. Una persona madura, humana, espiritual, intelectual y afecti­vamente.

B. Modelo de simpatía y buenas relaciones humanas. Alegre pero siempre en su puesto de cultura y dignidad cristianas.

C. Testigo ejemplar de las virtudes de Cristo: humilde, sencillo, pobre, casto, comprensivo 5r lleno de caridad y de piedad.

D. Conocer, amar y ser fiel al movimiento que asesora.

 

 

V. EL SERVICIO DEL ASESOR EN EL GRUPO

A. Como Educador

Contribuye al desarrollo integral de las personas a su cargo. Para eso deben hacer antes, hacer con, hacer hacer, supervisar y dejar hacer.

La dirección espiritual es un gran medio para educar, siempre que se promueva la responsabilidad de la persona dirigida.

 

B. Como Ministro de la Palabra

El asesor tiene una misión profética, evangelizadora y cate­quética. Es el orientador en una doctrina sana, fiel a las fuen­tes, al Magisterio y al hombre que evoluciona con el mundo. Su vida personal es el apoyo definitivo de la eficacia de este ministerio.

 

C. Como Ministro de la Gracia

Aquí es donde el sacerdote tiene su papel especifico como dispensador de la vida divina presidiendo las celebraciones litúrgicas, especialmente la Eucaristía que es el centro vital de cualquier movimiento apostólico. Tendrá cuidado especial por la dirección espiritual y el sacramento de la penitencia.

 

D. Como Pastor

Debe ser animador, promotor y orientador del movimiento en sus labores apostólicas específicas, con las actitudes del Buen Pastor. Velar porque el movimiento siga la línea autén­tica de su propio carisma en forma siempre actualizada y creativa.

 

"TODO POR EL JOVEN, NADA SIN El ASESOR"

 

 

UNIDAD V

Convivencias y encuentros

Elementos Introductorios:

I. TERMINOLOGIA

La palabra convivencia está compuesta de CON y VIVIR. En el diccionario se nos dice que es una vida en común. Vivir con: Relación. Se trata de la vida en relación. El hombre como ser relacional entabla su relación con el mundo que lo rodea y desde allí toma posición. Según sea su conducta, se hablará de una existencia abierta o cerrada a la relación.

Este término ha cobrado mucha fuerza en este último tiempo. Su carga de significación hace que sea diferente de un simple encuentro, reunión o una simple aglomeración.

 

II. DEFINICION DE CONVIVENCIA

Es un encuentro de personas unidas entre sí por un vínculo de trabajo, estudio, amistad, interés, etc., que en general tienen o buscan tener una afinidad común y responden a una convo­cación para profundizar, vivir o revisar dicha afinidad.

 

III. ELEMENTOS PARA DESTACAR EN LA DEFINICION

A. Encuentro de personas unidas entre sí

En primer lugar esto supone una relación ya existente, o bus­ca crearla, basados en el carácter relacional del hombre.

Aquí hay que relevar el valor del grupo como agente sociali­zador. Tener claro este aspecto del grupo es vital para una pastoral dado que la socialización es un proceso educativo, en donde los otros son para mí puntos de apoyo o se convierten en obstáculos (pensar en las consecuencias que puede tener un proceso como este si el asesor no sabe manejar este as­pecto dentro de la evolución de la persona).

Se puede concluir que en una convivencia se debe alimentar y confrontar el proceso relacional para que el grupo cumpla su función.

Necesariamente en el planteamiento de la convivencia tiene que aparecer en forma clara la óptica desde la cual se en­focará la misma. Esto es muy importante para no tener gente en el grupo que no sabemos para qué vino ni para dónde va.

 

B. Relación de trabajo, estudio, etc.

Esto puede constituir el motivo de la convivencia. Si llegara a ser este el punto focal, quiere decir que se encuadraría aquí el tema central

 

C. Tienen o buscan tener una afinidad

Este elemento guarda una relación con el punto anterior. Dice referencia a un objetivo concreto. Porque se tiene esa afinidad se busca convivir (variado).

Convivimos para que de verdad se dé esa afinidad.

 

IV. PREMISAS (tanto para el asesor como para los asesorados)

 

A. Optica clara

Esta exige que sea lo más clara posible la convocación. El éxito en la realización de la convivencia depende de ella.

Desde nuestra posición de pastoralistas la óptica es de FE Pero es necesario ir con objetivos claros, bien definidos.

Hacer hincapié en este aspecto, es decisivo en el trabajo y desarrollo de la convivencia. Cabe anotar que los supuestos en este aspecto son mortales; lo que tantas veces suponemos no siempre existe de hecho (niveles de comunicación: supo­ner crea problemas).

 

B. Condición de libertad

Partir de la libre presencia de los que responden a la convocación de la convivencia es básico.

La efectividad de la convivencia exige esta condición, pues una presión es negativa para la persona en su rendimiento y aprovechamiento, como para el grupo en si.

 

C. Interés

Al igual que la libertad se necesita que la persona tenga un mínimo de apertura para que el desarrollo mismo de la con­vivencia lo lleve a crecer o plantearse interrogantes en línea o con el objetivo propuesto.

La persona debe manifestar y el asesor reconocer en él, mo­tivaciones primarias.

Hay que subrayar cómo la apertura del joven (la persona) expresa su grado de interés, y sobre todo, manifiesta el valor de la relacionalidad.

 

V. BASES PARA LA REALIZACION DE CONVIVENCIAS

Las bases fundamentales para este tipo de trabajo son:

Doctrinales, pedagógicas, psicológicas, opciones de fe y vida claras.

 

A. Doctrinales

Quien organiza y coordina una convivencia es visto como una panacea en el tema, y en general, con una buena altura como guía. Se constituye en punto de referencia y puede hacer surgir respuestas de identificación en quienes convocan para la convivencia.

Se le exige a quien coordina unas bases firmes de carácter doctrinal y temático para que pueda orientar el grupo.

El guía ayuda mucho a la SINTESIS.

 

El crecimiento de la persona supone un esfuerzo de síntesis constante. En términos comunes hoy, en la revolución de computadoras, diríamos que cada persona debe estar ta­bulando los datos de su propia vida para lograr un nivel de madurez cada vez superior.

Quisiera apelar a las figuras que cada uno llevamos en nuestro interior y que contribuyeron a forjar y moldear comporta­mientos en nosotros. Ej.: un verdadero profesor, sacerdote, padre de familia, amigo, etc.

Existe un serio peligro en quien coordine sin bases sólidas. Se pueden ocasionar serios traumas y desviaciones.

El guía muestra una opción que en él debe ser muy clara.

 

B. Pedagógicas

Hay que tener presente que se trata de educar no de trans­mitir conocimientos. Se educa a partir de la propia vida. Ello implica contar con la noción del tiempo. Saber que el otro necesita tiempo en su progreso, en su proceso de cre­cimiento. Saber que el otro tiene ideas también, y muy im­portantes.

El recurrir a las formas y medios más eficaces, es necesario para alcanzar lo que nos proponemos:

"Puedes creer en algo cuando lo tocas. Si queréis ser creídos tocad en su ser al otro" (Leo Buscaglia). "Dejar que el otro sea" (Luis Augusto Castro).

 

C. Psicológicas

Aquí se impone el tener unas nociones fundamentales de psi­cología.

Conocer las diferentes etapas del desarrollo de la persona (evolución) es muy importante para lograr una armonía en el ser.

Desde la psicología podemos detectar algunos aspectos propios de la persona que podemos ir orientando y así ayu­dar a la persona en su integración y crecimiento.

La escalada y desarrollo de la psicología que hoy estamos presenciando, hace que otra rama de la misma, aplicada a los grupos, se necesite conocer para hacer con cada grupo lo propio.

No podemos dejar de lado algo que en este conjunto de bases se impone: la observación. Esto sirve para comprender el aquí y el ahora del grupo, y saber por dónde enrollarnos en el trabajo.

Ciertamente que muchos nos lamentamos de la carencia o limitación en nosotros para un trabajo tan exigente como lo es la pastoral juvenil. Quizá hemos visto agentes de pastoral que trabajan muy bien con los jóvenes. Pero esto no excluye que también quienes nos sentimos así podamos trabajar bien con los jóvenes.

En el asesor algo nace, el resto se hace.

 

VI. OTROS ESTILOS DE TRABAJO

A. Método a seguir

Hay diferencia de método a seguir según sea el estado del grupo, finalidad, camino y nivel cultural.

Un método empleado mucho es el de VER, JUZGAR y AC­TUAR. Supone un recorrido largo, pero mira a la acción concreta.

Concientización, usando una fuerte comunicación. Profundi­zando el ver y juzgar se va iluminando la situación, y el pro­blema, dejando que la acción vaya naciendo espontáneamente. Esto supone una valoración y respeto del camino personal y grupal. Es un método valioso pero muy peligroso porque cae en una inactividad o aburrimiento de las personas y por ende se da una ruptura en los jóvenes (Ver Jesús Andrés Vela, "Técnica y práctica de las relaciones humanas", pp. 97 ss.).

En este tipo de trabajo no está dicha la última palabra, hay que irla creando. La mayoría de las veces supone ir combi­nando varios métodos para lograr dar una respuesta eficaz. Se necesita mucha creatividad en el asesor.

 

B. Tema

Va en la línea de la convocación. Se convoca para profundi­zar un tema concreto, que responde al plan de formación que lleva el grupo.

Nota: Hay tres elementos que pienso deben estar presentes en una convivencia:

1. Relaciones humanas

2. Tema explícito

3. Vida cristiana

En torno a estos tres elementos se estructura el tiempo disponible, teniendo presentes los enunciados vistos.

CUARTA PARTE

DINAMICAS

Unidad I: EL SENTIDO DE LA VIDA

--La fuente de la vida

--Sobrevivir

--Las caretas

--El hombre carro

--El hombre vela

--La historia de mi jarrón

Tareas dinámicas de orientación juvenil a o a el agulla

Unidad II: PROYECCION APOSTOLICA

--Convivencia con Jesús

--No tengo tiempo

Unidad III: INTEGRACION Y REALIDAD

--Un viaje

-- Sociodramas

UNIDAD IV

El sentido de la vida

I. DINAMICA ‑ La Fuente de la Vida

A. Objetivo

Comprender como cristianos que nuestra vida depende de Dios y descubrir cuál debe ser nuestra misión en el mundo.

B. Motivación

La vida que poseo no la tengo por mí mismo. Si fuera así no consentiría jamás en perderla. ¿Pero es que la vida puede perderse? Aparentemente sí. Una flor se marchita, un cuerpo se desintegra, pero la vida, no muere, no puede morir, porque Aquel que me la prestó, que me da la vida, que me la comuni­ca, es la fuente de la vida: DIOS.

 

C. Preguntas de reflexión:

1. ¿Se puede definir la vida?

2. ¿Cómo la definirías tú?

3. ¿La vida es buena, la vida es grande, la vida es hermosa, la vida es dura siempre, vale la pena vivirla?

4. La vida es un partido de pelota entre un grupo de amigos, la alegría de un grupo de niños, el gozo final de una com­petencia y... algo más.

5. La vida es el cariño de la madre, el afecto del hermano que abre sus brazos para acoger a la hermana y... algo más.

6. ¿Estás de acuerdo con estas afirmaciones? Escribe la tuya personalmente.

7. ¿Cuál es el puesto y misión tuyo como mujer o como hombre en el mundo actual?

8. ¿Qué tiene que significar para nuestra vida el ser realmen­te cristiano?

9. ¿Crees que tiene sentido una vida egoísta y de solo placer y confort eludiendo el compromiso?

10. ¿Cuándo una persona ha dado sentido a la vida, a su vida y se siente realizado?

11. ¿Qué piensas de las vidas inútiles y que el mundo alaba falsamente?

12. ¿Tendrá sentido una vida en que solo se emplee bien el último instante?

13. Piensa que te encuentras en el último instante, ¿qué sen­tido querrías haberle dado a tu vida?

14. ¿Cómo crees tú, se puede dar la vida por otro?

15. ¿Qué opinas de la siguiente frase? "vine para que tengan vida y la tengan en abundancia .

16. Enumera los valores personales con los cuales estás dando pleno sentido a tu vida.

17. Nuestro deber es vivir. ¿Hemos sido creados para la vida?

 

No podemos renunciar a esta vocación de vivir lindamente la VIDA.

 

II. DINAMICA ‑ Sobrevivir

 

A. objetivo

Saber dar razón de nuestro vivir en el mundo ayudado por las informaciones de los demás.

B. Motivación

Tú viajabas en un avión DC 3 que intentó cruzar la cordille­ra, pero el fuselaje no resistió y el avión comenzó a fallar, cayendo finalmente en una de las cumbres. Los sobrevivientes son únicamente una niña de 9 años y tú. Ella está herida en una de las piernas y no puede caminar.

C. Reflexión

 

La solución es:

-                        Hay que moverse de lo contrario uno se congela en veinte minutos.

-  Hay que buscar una altura de no más de 4.000 mt. (se está a 6.000 mt.), porque acá el oxígeno es insuficiente para sobrevivir por más de dos horas.

-  El primer refugio está cerca de tres días de camino.

-  En estas circunstancias uno no consigue transportar más

-  Del avión destrozado quedan los siguientes objetos útiles:

-                        Suero contra picadura de serpientes, 50 gr.

-                        Chocolate, 500 gr.

-                        Leche en polvo, 200 gr.

-                        Una botella de agua, 800 gr.

-                        Pistola con seis balas, 1 klgr.

-                        Carta geográfica, 5 gr.

-                        Radioseñal, 2 klgr.

-                        Ropa para frío (mínima) 3 klgr.

-                        Lentes oscuros propios para la nieve, 200 gr.

-                        5 metros de cuerda nylon, 3 klgr.

-                        Compás magnético, 20 gr.

-                        Botella con bebida alcohólica, 800 gr.

-                        La niña pesa 29 klgr.

 

1. Lectura individual

2. En trabajo individual organizar los 33 kilos que se pueden llevar. Cada uno tiene 15 minutos para decidir el orden de las cosas que llevará consigo enunciando de 1 a 13.

3. Se trabaja por grupos con estas orientaciones:

a) Cada grupo debe enfocar el problema desde el punto de vista lógico.

b) Apoyar soluciones en las cuales puede estar de acuerdo (aunque parcialmente).

c) No existen mayorías, votaciones ni decisiones al azar.

d) Cada decisión debe ser discutida.

e) El objetivo del ejercicio, es que el grupo aproveche la mejor solución, afianzado por las informaciones y re­cursos del grupo.

 

 

 

 

 

III. DINAMICA ‑ Las Caretas

 

A. Objetivo

Lograr que cada uno de los jóvenes se pueda conocer y des­cubrir a Si mismo.

 

B. Motivación

En la ciudad de Londres existe un joven como de unos 20 años, que para cada tipo de relación usa una careta. Para la política, tiene unas expresiones discretas, diplomáticas y serenas; la careta familiar es alegre, sonriente, acogedora: Para desempeñar su cargo de abogado tiene otra máscara, la que se distingue por su arrogancia y su suficiencia, y entre otras muchas podemos observar la de ganarse a la gente, cuyo rostro expresa simpatía, seducción, admiración, etc.

 

C. Reflexión

Este joven pasa los días cambiándose las caretas, sin prescin­dir de ellas ni siquiera en la noche, cuando las coge todas en la mano, las contempla una por una, repasa sus papeles y agotado del cansancio y de la angustia que lo invaden, se cae en la cama con un sueño desasosegado. Se despierta con frecuencia sobresaltado por la angustia.

Al día siguiente repite su comedia... y esto un día y otro día... Su vida se ha convertido en un verdadero drama coti­diano, con papeles determinados y rutinarios.

Una mañana al pasar cerca de una construcción cae una pe­queña piedra sobre la máscara del joven y con el viento im­petuoso se la arrebata de la cara y la corriente de aire se la lleva a gran velocidad. El muchacho desesperado corre detrás de ella sin lograr recuperarla. Cansado, se sienta al fin sobre una piedra al borde del camino. La luz es muy intensa y sus ojos no están acostumbrados a ver directamente al sol. Un rato más tarde puede abrir los ojos, contempla el sol, respira aire puro, contempla la naturaleza, se siente feliz. Mira cosa por cosa y todo lo ve distinto.

Se levanta, camina a paso lento, observando detenidamente los hombres que pasan a su alrededor, los ve distintos, quiere hablar con ellos cara a cara, siente que su ser se abre y que ha descubierto algo nuevo no solamente a su alrededor sino dentro de SI, y grita: "SOY FELIZ" "ME ENCONTRE A MI MISMO"... corre apresurado a su casa, abre la puerta, entra a la pieza donde encuentra las máscaras y las mira con horror, las toma entre sus manos y en silencio recuerda toda la angus­tia del pasado... Momentos después siente gran paz y sin cambiar los quehaceres cotidianos les da un nuevo sentido, el sentido de su SER. Se siente capaz de construir su propia historia con amor y autenticidad porque ya se ha liberado de todo lo que no es EL.

 

C. Preguntas de reflexión

1.                      ¿Estoy contento con el nombre que llevo?, ¿como me gustaría ser llamado?, ¿por qué?

2.                      ¿Vivo contento con el "status social" de mi familia?, ¿me siento satisfecho de mi relación con mis padres y herma­nos?

3.                      ¿En qué época me habría gustado vivir en vez de ésta?, ¿por qué?

4.                      ¿Preferiría haber nacido en otro país?, ¿por qué?

5.                      Cuatro características de mi colegio o universidad. Algunos aspectos negativos.

6.                      ¿Pienso que la fe cristiana es la mejor de todas?, ¿por qué?

7.                      ¿Por qué (quién) estaría dispuesto a morir?, ¿por qué (quién) realmente vivo?

8.                      ¿Pienso que la fe cristiana no es la mejor de todas?, ¿por qué?

9.                      ¿Qué significa ahora mi vida para los demás?, ¿en el fu­turo?

10.                 Si me muriera", ¿qué frases se escucharían acerca de mí?

11.                 Tres cosas que más valoro en mi vida (en orden de im­portancia).

12.                 ¿Qué sentido tengo del dinero?, ¿cómo lo empleo?

13.                 Las tres mejores cualidades de mi grupo. Los tres mayo­res defectos.

14.                 ¿Cómo creo que me ven en el grupo?, ¿cómo lo veo yo?

15.                 ¿Los que me tratan me consideran una persona madura o inmadura?, ¿qué opino de sus apreciaciones?

16.                 ¿Siento sinceramente que el amor domina mi vida?

17.                 ¿Qué quisiera ser dentro de cinco años?, ¿qué posibili­dades tengo?, ¿qué obstáculos?, ¿cómo podría comenzar?

18.                 ¿Quienes me conocen, me supervaloran?, ¿me infravalo­ran?, ¿a qué atribuyo esto?

19.                 ¿Me siento feliz de: mi sexo, el rostro que poseo, de ser quien soy, lo que hago, las personas con quienes convivo la fe en Dios, lo que poseo, mis padres, mi relación en

 

Te unirás con tu grupo. Deja que ellos opinen sobre tus respuestas. Tú haz lo mismo. Para este asunto: SERIEDAD, SINCERIDAD, SENCILLEZ, AMOR.

 

Si no quieres vivir como persona... Hay otras formas de vida pero ya no son de seres humanos. Ser persona es un DON de Dios y una OPCION libre del hombre.

 

IV. DINAMICA ‑ El Hombre Carro

 

A. Objetivo

Lograr que el joven se acepte como es y viva positivamente la

 

B. Motivación

Llegó a "esta ciudad" y desde entonces lo llamaron "Carro" Ese solo nombre le dio a entender que el sentido de su vida seria recorrer caminos hasta llegar a otra ciudad llamada "Ple­nitud. Y conscientemente aceptó su vocación.

Durante su niñez "Carro" embriagado por la alegría y el entusiasmo, soñó que su vida toda seria una "Autopista" por la cual podría avanzar tranquilo y placenteramente, sin tro­piezos ni frenazos, teniendo como compañía el esplendor de un día interminable, la belleza del paisaje encantador y la estimulante música arrancada caprichosamente a su moderno pasacintas; así soñando, pensó seriamente que la vida era solo una sonrisa.

Pero "Carro" a medida que vivía fue descubriendo que la existencia era una congestionada "Carretera" por la cual igual­mente transitaban carros de todos los modelos, tamaños y colores, a velocidades muy distintas.

Entonces comenzó a comprender que vivir es avanzar, luchar, correr y no solo sonreir. Sí, avanzar a pesar de todo para lle­gar a la otra ciudad en compañía de muchos otros carros. Ahí reafirmó su vocación.

Un día, en vez de la música elegida y dopadora del pasado, encendió la radio y en todas las emisoras escuchó noticias relacionadas con el "tránsito en la ciudad": choques entre carros que entorpecían el avanzar... carros asesinos... carros parqueados... carros salidos de la vía... carros estrellados... muertos por exceso de velocidad... carros detenidos por haber irrespetado las "normas de tránsito"... carros sin placa... sin identidad... carros grandes que quitaban o cerraban la vía a los más pequeños... carros por la izquierda, carros por la dere­cha, carros por el...

La radio continuaba haciendo noticia lo que todos los carros vivían y observaban.

"Carro" se sintió incómodo y para tranquilizarse apagó la radio con el fin de escuchar nuevamente su tocacaset, pues así se sentía mejor... pronto brotó del cassette que seleccionó una melodía que le hizo olvidar las noticias. Decía así: vive feliz, vive cantando, que la vida es vida, si la haces soñando, la, la, la...

Escuchándola creía estar en plenitud, pero no, se hallaba en plena carretera, al lado de muchos carros, sabiendo para dónde iba pero a ratos sin saber por dónde, sin saber cómo, sin saber por qué.

En medio de su desconcierto, invocó la "Luz" y la luz que ya existía pero no había sido percibida, empezó a jugar papel Importante en su vida. Así, con la ayuda de la luz pudo avan­zar más firme corriendo de día y de noche.

Cuando deseaba lanzarse con rapidez a conquistar la otra ciudad, una luz roja le invitaba a detenerse, a reflexionar su camino, a respetar el paso de los otros carros que a pesar de llevar distintas direcciones tenían la misma meta. El detenerse ante el semáforo en rojo no sólo le brindaba la posibilidad de avanzar mejor sino que hacía brotar en él una satisfacción una alegría distinta a las que experimentaba escuchando su tocacaset.

A ratos creía ir por la verdadera ruta, cuando de repente hallaba una flecha de luz verde que le indicaba cambio de dirección.

También "Carro" tuvo que transitar durante muchas noches, entonces tenia que recurrir a la luz que llevaba en su interior, consciente de que sólo una batería bien cargada era capaz de ayudarle a soportar las oscuras noches de la carretera.

Muchas cosas de esta ciudad invitan al "Carro" a parquearse, a detener su marcha, a despreocuparse de su meta, a retardar a ella, y varias veces se detuvo.

En momentos pensó que era la ciudad5 en ocasiones fue invi­tado por otros carros que habían decidido estacionarse y más de una vez en la noche descargó la batería...

Sin embargo, a pesar de las paradas, "Carro" valientemente reemprendió la marcha y poco a poco fue entendiendo que los que paran prefieren los tocacasets a los noticieros. Fue cuando con gran conciencia recordó su vocación a la "Pleni­tud", con la firme resolución de no volverse a parquear y dejarse guiar totalmente por la luz en sus diversas manifesta­ciones.

Cuando aprendió a correr orientado por la luz, respetando la velocidad de los otros carros, con ellos, sin estacionarse, dispuesto a propiciar por las EMISORAS "buenas noticias", comprendió que la otra ciudad empezaba acá. Que era ésta, vivida, recorrida así. Y siguió llegando a PLENITUD, mien­tras en su rostro se reflejaba una expansible sonrisa muy distinta a la de su niñez.

 

C. Preguntas de Reflexión

1. ¿Qué nombre lleva tu carro?

2. ¿De dónde partió tu carro?

3. ¿Qué placa lo identifica? (fecha del bautismo)

4. ¿Hacia dónde se dirige tu carro?

5. ¿Quién maneja tu carro?

6. ¿Quién ocupa el primer puesto en tu carro?

7. ¿Qué herramientas consideras importantes cuando viajas?

8. Cuando te varas, ¿qué es lo primero que haces?

9. ¿A qué velocidad sueles andar y por qué?

10. ¿Qué haces cuando el semáforo está en rojo?

11. ¿Qué haces cuando el semáforo está en verde?

12. Cuando te chocas, ¿cómo reaccionas?

13. ¿Dejas tu carro dañado, o lo llevas a un taller?

14. ¿Cuál es el taller de tu confianza?

15. ¿Qué haces cuando te das cuenta de que vas en sentido contrario?

16 ¿Cuando retrocedes, conduces con más cuidado o manejas como de costumbre?

17. ¿Qué haces cuando encuentras a un compañero con su carro varado?

18. ¿No vuelves a manejar porque fracasaste una vez?

19. ¿Cada cuánto mandas revisar tu carro?

20. ¿Eres cuidadoso de no dejar acabar la gasolina, o echas gasolina calculando el recorrido?

 

 

V. DINAMICA ‑ El Hombre Vela

 

A. Objetivo

Proyectar nuestros dones y talentos como un servicio al otro

 

B. Motivación

Había una vez un hombre llamado "Vela" que, cansado de las tinieblas que rodeaban su existencia, se quiso abrir a la luz. Era esa su ansia, su deseo, su ambición; recibir luz. Un día "la luz verdadera que alumbra a todo hombre", llegó con su presencia contagiosa y lo iluminó, lo encendió. Y "vela" se sintió feliz por haber recibido la luz que vence las tinieblas y le da seguridad a los corazones.

Muy pronto se dio cuenta de que el haber recibido la luz, constituía no solo una alegría, sino también una fuerte exi­gencia... Si tomó conciencia de que para que la luz perdurara en él, tenía que alimentarla desde el interior, a través de un diario derretirse, de un permanente consumirse... Entonces su alegría cobró una dimensión más profunda, pues entendió que su misión era consumirse al servicio de la luz y aceptó con fuerte conciencia su nueva vocación.

A ratos pensaba que hubiera sido más cómodo no haber reci­bido la luz, pues en vez de un diario derretirse, su vida hubiera sido un "estar ahí", tranquilamente. Hasta tuvo la ten­tación de no alimentar más la llama, de dejar morir la luz, para no sentirse tan molesto.

También se dio cuenta de que en el mundo, existen muchas corrientes de aire que buscan apagar la luz. Y a la exigencia que había aceptado, de alimentar la luz desde el interior se unió la llamada fuerte a defender la luz. De ciertas corrientes de aire que circulan por el mundo.

Más aún su luz le permitió mirar más fácilmente a su alrede­dor y alcanzó a darse cuenta de que existen muchas velas apa­gadas; unas porque nunca habían tenido la oportunidad de recibir la luz, otras por miedo a derretirse... Y las demás porque no pudieron defenderse de alguna corriente de aire. Y se preguntó muy preocupado: ¿podré yo encender otras velas? Y pensando descubrió también su vocación de apóstol de la luz. Entonces se dedicó a encender velas, de todas las características, tamaños y edades, para que hubiera mucha luz en el mundo.

Cada día crecía su alegría y su esperanza, porque en su diario consumirse, encontraba por todas partes "velas". Velas viejas, velas de hombres, velas de mujeres, velas jóvenes, velas recién nacidas... Y todas bien encendidas.

Cuando presentía que se acercaba al final, porque se había consumido totalmente al servicio de la luz, identificándose con ella, dijo con voz muy fuerte y con profunda expresión de satisfacción en su rostro: CRISTO ESTA VIVO EN MI.

 

C. Preguntas de reflexión

 

1. ¿Qué aspectos de tu vida te dicen que eres luz para otros?

2. ¿Cuáles son los aspectos de tu vida más oscuros?

3. ¿El análisis de tu vida familiar y grupal te da como resul­tado luz o tinieblas?, ¿por qué?

 


VI. DINAMICA ‑ La Historia de mi Jarrón

 

A. Objetivo

Encausar en el joven sus potencialidades y lograr la inte­gración de fuerzas, intentos e ideales.

 

B. Motivación

Un día el inventor de la porcelana, artista famoso por la fabri­cación de bellísimos jarrones, fue llamado a palacio por el Emperador.

¡Hijo mío! le dice al artista: "te daré el más rico de los dones imperiales, si fabricas para mi palacio un bello jarrón, que tenga el tinte y la apariencia de la carne viviente y que a tra­vés de este tinte se perciban las palpitaciones de la vida.

El artista aceptó el encargo: era maestro soberano de su téc­nica, y las variadísimas combinaciones de sus tonalidades eran la desesperación de sus émulos.