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Cómo debemos orar: IV Parte (469-527) - Youcat el Catecismo joven de la Iglesia Católica

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A su disposición

La oración y la vida cristiana 469

Orar: cómo Dios nos regala su cercanía 470-489

Las fuentes de la oración 490-498

El camino de la oración 499-510

La oración del Señor. El Padrenuestro 511-527

 

Oración de los jóvenes en el Espíritu Santo - Youcat


Primera sección: La oración en la vida cristiana


469. ¿Qué es la oración?
La oración es la elevación del corazón a Dios. Cuando un hombre ora, entra en una relación viva con Dios. [2558-2565]
La oración es la gran puerta de entrada en la fe. Quien ora ya no vive de sí mismo, para sí mismo y por sus propias fuerzas. Sabe que hay un Dios a quien se puede hablar. Una persona que ora se confía cada vez más a Dios. Busca ya desde ahora la unión con aquel a quien encontrará un día cara a cara. Por eso pertenece a la vida cristiana el empeño por La oración cotidiana. Cierta-mente no se puede aprender a orar como se aprende una técnica. Orar, por extraño que parezca, es un don que se recibe a través de La oración. No podríamos orar si Dios no nos diera su gracia.

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Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía



470. ¿Por qué ora el ser humano?
Oramos porque estamos llenos de un ansia infinita y porque Dios ha hecho a los hombres para estar con él: "Nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti" (san Agustín). Oramos también porque necesitamos orar; así lo dice Madre Teresa: "Como no puedo fiarme de mí misma, me fío de él las 24 horas del día". [2566­2567,2591]
A menudo nos olvidamos de Dios, huimos de él y nos escondemos. Pero, aunque evitemos pensar en Dios, aunque lo neguemos, Él está siempre junto a nosotros. Nos busca, antes de que nosotros lo busquemos, tiene sed de nosotros, nos llama.
Uno habla con su conciencia y se da cuenta, de pronto, de que está hablando con Dios.
Uno se encuentra solo, no tiene con quien hablar y percibe entonces que Dios siempre está disponible para hablar.
Uno está en peligro y se da cuenta de que Dios responde al grito de auxilio.
Orar es tan humano como respirar, comer, amar. Orar purifica. Orar hace posible la resistencia a las tentaciones. Orar fortalece en la debilidad. Orar quita el miedo, duplica las fuerzas, capacita para aguantar. Orar hace feliz.

Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
471. ¿Por qué es Abraham un modelo de oración?
Abraham escuchó a Dios. Estuvo dispuesto a partir a donde Dios quisiera ya hacer lo que Dios quisiera. En la escucha y la disponibilidad para ponerse en camino es un modelo para nuestra oración. [2570­2573]
No se nos han transmitido muchas oraciones de Abraham. Pero allí donde iba, construía para su Dios altares, lugares de oración. De este modo, en el camino de su vida, tuvo múltiples experiencias con Dios, también algunas que le pusieron a prueba y le desconcertaron. Cuando Abraham vio que Dios quería aniquilar la ciudad pecadora de Sodoma, intercedió por ella. Incluso luchó obstinadamente con Dios. Su intercesión por Sodoma es la primera gran oración de petición en la historia del pueblo de Dios.

Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
472. ¿Cómo oró Moisés?
De Moisés podemos aprender que "orar" es "hablar con Dios". Junto a la zarza ardiente, Dios inicia una verdadera conversación con Moisés y le confía una misión. Moisés pone objeciones y hace preguntas. Finalmente Dios le revela su nombre sagrado. Así como entonces Moisés adquirió confianza con Dios y se dejó tomar del todo a su servicio, así también debemos orar nosotros y entrar en la escuela de Dios. [2574­2577]
La BIBLIA menciona el nombre de Moisés 767 veces; esto muestra lo central que es su figura como liberador y legislador del pueblo de Israel. Al mismo tiempo, Moisés fue un gran intercesor por su pueblo. En la oración recibió su misión, de la oración sacaba fuerzas. Moisés tenía una relación íntima y personal con Dios: "El Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con un amigo" (Éx 33,11). Antes de actuar o enseñar al pueblo, Moisés se retiraba al monte para orar. Por este motivo es el prototipo del orante contemplativo.

Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
473. ¿Qué importancia tienen los salmos para nuestra oración?
Los salmos son, junto al Padrenuestro, el mayor tesoro de oración de la Iglesia. En ellos se canta de modo incesante la alabanza de Dios. [2585-2589,2596-2597]
En el ANTIGUO TESTAMENTO tenemos 150 salmos. Son una colección, que se remonta en parte a varios milenios, de cantos y oraciones que se rezan aún hoy en la comunidad eclesial, en la llamada Liturgia de las horas. Los salmos son de los textos más hermosos de la literatura universal y conmueven también inmediatamente a los hombres modernos por su fuerza espiritual. 188


Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
474. ¿Cómo aprendió Jesús a orar?
Jesús aprendió a orar en su familia y en la sinagoga. Pero Jesús superó los límites de la oración tradicional. Su oración mostraba una unión tal con el Padre del cielo como sólo la puede tener quien es el "Hijo de Dios". [2598­2599]
Jesús, que era a la vez Dios y hombre, se familiarizó, como los demás niños judíos de su tiempo, con los ritos y formas de oración de su pueblo, Israel. Pero, como se manifestó en el episodio de Jesús a los doce años en el templo (Lc 2,41 55), había algo en él que no podía venir del aprendizaje: una unión original, honda y única con Dios, su Padre del cielo. Jesús, como todas las personas, esperaba el mundo nuevo y oraba a Dios. Pero al mismo tiempo era también parte de ese otro mundo. Ya en esto se notaba: un día se rezaría a Jesús, se le reconocería como Dios y se le pediría su gracia.


Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
475. ¿Cómo oraba Jesús?
La vida de Jesús era toda ella una oración.
En los momentos decisivos (las tentaciones en el desierto, la elección de los apóstoles, la muerte en la Cruz) su oración fue especialmente intensa. A menudo se retiraba en soledad para orar, especialmente por la noche. Ser uno con el Padre en el Espíritu Santo: ése fue el hilo conductor de su vida terrena. [2600­2605]



Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
476, ¿Cómo oró Jesús ante la muerte?
Ante la muerte Jesús experimenta toda la profundidad del miedo humano. Sin embargo sacó fuerzas para confiar en el Padre celeste también en esta hora: "¡Abbá, Padre!; tú lo puedes todo, aparta de mí este cáliz. Pero no sea como yo quiero, sino como tú quieres" (Mc 14,36). [2605­2606, 2620]
"La necesidad enseña a orar". Casi todas las personas experimentan esta verdad en sus vidas. ¿Cómo oró Jesús cuando experimentó la amenaza de la muerte? Lo que le movía en esas horas era la disposición absoluta a abandonarse en el amor y el cuidado de su Padre. No obstante, Jesús pronunció la más impenetrable de las oraciones, que tomó de las oraciones judías de los moribundos: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mc 15,34; según el salmo 22,1). Toda desesperación, toda queja, todo lamento de los hombres de todos los tiempos y el deseo de encontrar la mano auxiliadora de Dios, se contienen en esta palabra del Crucificado. Tras las palabras: "Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc 23,46) exhaló su espíritu. En ellas resuena la confianza sin límites en el Padre, que tiene poder para superar la muerte. De este modo, la oración de Jesús anticipa, en el centro de su Pasión, la victoria pascual en su Resurrección. 100



Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regalasu cercanía
477. ¿Qué significa aprender de Jesús cómo orar?
Aprender de Jesús a orar es entrar en su confianza sin límites, unirse a su oración y ser conducido por él, paso a paso, hacia el Padre. [2607­2614,2621]
Los discípulos, que vivían en comunión con Jesús, aprendieron a orar escuchando e imitando a Jesús, cuya vida era toda ella oración. Tal como él, ellos tenían que estar vigilantes, luchar por tener un corazón puro, dar todo para que llegue el reino de Dios, perdonar a sus enemigos, confiar en Dios hasta la osadía y poner por encima de todo el amor a Dios. En este ejemplo de entrega, Jesús invitó a sus discípulos a llamar al Dios omnipotente "Abbá, papá". Si oramos en el espíritu de Jesús, especialmente el Padrenuestro, seguimos los pasos de Jesús y podemos estar seguros de que llegamos infaliblemente al corazón del Padre. 495-496,512



Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
478. ¿Por qué podemos confiar en que nuestra oración será escuchada por Dios?
Muchas personas que pidieron su curación a Jesús en su vida terrena fueron escuchadas. Jesús, que ha resucitado de la muerte, vive y escucha nuestras súplicas y las lleva ante el Padre. [2615­2616,2621]
Todavía hoy conocemos el nombre del jefe de la sinagoga: Jairo fue el hombre que imploró a Jesús que le ayudara y fue escuchado. Su pequeña hija estaba mortalmente enferma. Nadie más podía ayudarle. Jesús no sólo curó a su hijita, sino que incluso la resucitó de entre los muertos (Mc 5,21-43). De Jesús brotaron una gran cantidad de curaciones testificadas con seguridad. Realizó signos y milagros. Los paralíticos, leprosos y ciegos no suplicaron en vano a Jesús. También hay testimonios de oraciones atendidas por todos los santos de la Iglesia. Muchos cristianos tienen la experiencia de haber suplicado algo a Dios y haber sido escuchados. Sin embargo, Dios no es una máquina. Debemos dejar en sus manos la forma en la que contesta a nuestros ruegos. 40,51



Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
479. ¿Qué podemos aprender del modo de orar de la Virgen María?
Aprender a orar con María es unirse a su plegaria: "Hágase en mí según tu palabra" (Lc 1,38). Orar es, en definitiva, la entrega que responde al amor de Dios. Si como María decimos "sí", Dios tiene la
oportunidad de vivir su vida en nuestra
vida. [2617­2618,2622, 2674] 84­85,117


Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
480. ¿Qué dice el AVE MARÍA?
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
En latín:
Ave María, gratia plena. Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus,
et benedictus fructus ventris tui, Jesus.
Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. i


Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
481. ¿Cómo se reza el rosario?
En cada país o cultura hay ciertas adaptaciones, que pueden variar ligeramente, con jaculatorias y otros incisos, como añadir en cada Avemaría, detrás del nombre de Jesús, el misterio que se contempla. La estructura fundamental es:
(1) En nombre del Padre y del Hijo... (2) Credo (profesión de la fe) u otra oración ("Señor mío Jesucristo"). (3) Padrenuestro. (4) Tres Avemarías (con las que se pueden pedir las tres virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad; o invocar a María como hija del Padre, Madre del Hijo y esposa del Espíritu Santo). (5) Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén. (6) Cinco decenas formadas por un Padrenuestro seguido de diez Avemarías y un Gloria.
Se contemplan los misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos. Misterios gozosos (lunes y sábado)
1. La Encarnación del Hijo de Dios. 2. La Visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel. 3. El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén.
4. La Presentación de Jesús en el templo de Jerusalén. 5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo. Misterios luminosos (jueves)
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán. 2. La auto-revelación de Jesús en las bodas de Caná. 3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4. La Transfiguración. 5. La Institución de la Eucaristía. Misterios dolorosos (martes y viernes)
1. La Oración de Jesús en el Huerto. 2. La Flagelación del Señor. 3. La Coronación de espinas. 4. Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario. 5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.
Misterios gloriosos (miércoles y domingo)
1. La Resurrección del Hijo de Dios. 2. La Ascensión del Señor a los cielos. 3. La venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. 4. La Asunción de Nuestra Señora a los cielos. 5. La Coronación de la Santísima Virgen como Reina de cielos y tierra.

Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
482. ¿Qué importancia tenía la oración entre los primeros cristianos?
Los primeros cristianos oraban intensamente. La Iglesia primitiva se movía por el impulso del Espíritu Santo, que había descendido sobre los discípulos y a quien la Iglesia debía su atractivo: "y perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan yen las oraciones" (Hch 2,42). [2623­2625]


Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
483. ¿Cuáles son las cinco formas principales de
oración?
Las cinco formas principales de oración son la BENDICIÓN, la adoración, la oración de petición y de intercesión, la oración de acción de gracias y la oración de alabanza. [2626­2643]


Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
484. ¿Qué es una bendición?
Una bendición es una oración que pide la BENDICIÓN de Dios
sobre nosotros. Toda bendición procede únicamente de Dios. Su bondad, su cercanía, su misericordia son bendición. La fórmula más breve de la bendición es "El Señor te bendiga". [2626­2627]
Todo cristiano debe pedir la bendición de Dios para sí mismo y para otras personas. Los padres pueden trazar sobre la frente de sus hijos la señal de la cruz. Las personas que se aman pueden bendecirse. Además el BENDICIÓN en virtud de su ministerio, bendice expresamente en el nombre de Jesús y por encargo de la Iglesia. Su oración de bendición es especialmente eficaz por medio del sacramento del Orden y por la fuerza de la oración de toda la Iglesia.


Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
485. ¿Por qué debemos adorar a Dios?
Toda persona que comprenda que es criatura de Dios
reconocerá humildemente al Todopoderoso y lo
adorará. La adoración cristiana no ve únicamente la
grandeza, el poder y la SANTIDAD de Dios. También se arrodilla ante el amor divino que se ha hecho hombre en Jesucristo. [2628].
Quien adora verdaderamente a Dios se pone de rodillas ante él o se postra en el suelo. En esto se muestra la verdad de la
relación entre Dios y el hombre: él es grande y nosotros somos pequeños. Al mismo tiempo el hombre nunca es mayor que cuando se arrodilla ante Dios en una entrega libre. El no creyente que busca a Dios y comienza a orar puede de este modo encontrar a Dios. 353

Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
486. ¿Por qué debemos pedir a Dios?
Dios, que nos conoce completamente, sabe lo que necesitamos. Sin embargo, quiere que "pidamos": que en las necesidades de nuestra vida nos dirijamos a él, le gritemos, le supliquemos, nos quejemos, le llamemos, que incluso "luchemos en la oración" con él. [2629­2633]
Ciertamente Dios no necesita nuestras peticiones para ayudarnos. La razón por la que debemos pedir es por nuestro propio interés. Quien no pide y no quiere pedir, se encierra en sí mismo. Sólo el hombre que pide, se abre y se dirige al origen de todo bien. Quien pide retorna a la casa de Dios. De este modo la oración de petición coloca al hombre en la relación correcta con Dios, que respeta nuestra libertad.



Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
¿Qué expresan los cristianos mediante las diferentes posturas de oración?
Con el lenguaje del cuerpo, los cristianos ponen su vida ante Dios: Se postran ante Dios. Unen sus manos en la oración o las extienden (postura del orante). Hacen la genuflexión o se arrodillan ante el Santísimo Sacramento. Escuchan el Evangelio de pie. Meditan sentados.
~~ La postura de estar de pie ante Dios expresa respeto (uno se pone en pie cuando entra alguien de más categoría), y al mismo tiempo atención y disponibilidad (uno está dispuesto a ponerse inmediatamente en camino). Si al mismo tiempo se extienden las manos para alabar a Dios (postura del orante), se adopta el gesto original de la alabanza.
~~ Sentado ante Dios el cristiano escucha en su interior, deja resonar la Palabra en su corazón (Lc 2,51) y la medita.
~~ De rodillas el hombre se hace pequeño ante la grandeza de Dios. Reconoce su dependencia de la gracia de Dios.
~~ Postrándose el hombre adora a Dios.
~~ Juntando las manos el hombre se recoge frente a la dispersión y se une a Dios.
~~ Las manos enlazadas son también el gesto originario de la petición.


Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regala su cercanía
487. ¿Por qué debemos pedir a Dios por otras personas?
Del mismo modo que Abraham intercedió a favor de los habitantes de Sodoma, así como Jesús oró por sus discípulos, y como las primeras comunidades no sólo buscaban su interés "sino todos el interés de los demás" (Flp 2,4), igualmente los cristianos piden siempre por todos; por las personas que son importantes para ellos, por las personas que no conocen e incluso por sus enemigos. [2634­2636, 2647]
Cuanto más aprende un hombre a rezar, tanto más profundamente experimenta que pertenece a una familia espiritual, por medio de la cual la fuerza de la oración se hace eficaz. Con toda mi preocupación por las personas a las que amo, estoy en el centro de la familia humana, puedo recibir la fuerza de la oración de otros y puedo suplicar para otros la ayuda divina. 477



Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regalasu cercanía
488. ¿Por qué debemos dar gracias a Dios?
Todo lo que somos y tenemos viene de Dios. San Pablo dice: "¿Tienes algo que no hayas recibido?" (1 Cor 4,7). Dar gracias a Dios, el dador de todo bien, nos hace felices. [2637­2638, 2648]
La mayor oración de acción de gracias es la "UEUCARISTÍA"
(en griego "acción de gracias") de Jesús, en la que toma pan y vino para ofrecer en ellos a Dios toda la Creación
transformada. Toda acción de gracias de los cristianos es unión con la gran oración de acción de gracias de Jesús. Porque también nosotros somos transformados y redimidos en Jesús; así podemos estar agradecidos desde lo hondo del corazón y decírselo a Dios de muchas formas.


Capítulo primero: Orar. Cómo Dios nos regalasu cercanía
489. ¿Qué quiere decir alabar a Dios?
Dios no necesita ningún aplauso. Pero nosotros necesitamos expresar
espontáneamente nuestra alegría en Dios y nuestro gozo en el corazón. Alabamos a Dios porque existe y porque es bueno. Con ello nos unimos ya a la alabanza eterna de los ángeles y los santos en el cielo. [2639­2642]  48


Capítulo Segundo: Las fuentes de la oración
490. ¿Es suficiente con orar cuando se tienen ganas de hacerlo?
No. Quien sólo ora según sus apetencias no
toma a Dios en serio y pierde la práctica de
la oración. La oración vive de la fidelidad.
[2650­2651]


Capítulo Segundo: Las fuentes de la oración
491. ¿Se puede aprender a orar a partir de la Biblia?
La BIBLIA es una fuente para la oración. Orar con la Palabra de Dios es aprovechar las palabras y los acontecimientos de la Biblia para la propia oración. "Desconocer la Escritura es desconocer a Cristo" (san Jerónimo). [2652­2653]
La Sagrada Escritura y especialmente los salmos y el 0 NUEVO TESTAMENTO son un valioso tesoro; en ellos se encuentran las oraciones más hermosas y penetrantes del mundo judeocristiano. Pronunciar estas oraciones nos une a millones de orantes de todos los tiempos y culturas, pero en especial con el mismo Cristo, que está presente en todas estas oraciones.

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Capítulo Segundo: Las fuentes de la oración


492. ¿Tiene mi oración personal algo que ver con la oración de la Iglesia?
En el culto divino de la Iglesia, en la liturgia de las Horas y en la Santa Misa, se pronuncian comunitariamente oraciones que proceden de la Sagrada Escritura o de la tradición de la Iglesia. Unen a cada uno con la comunión orante de la Iglesia. [2655­2658, 2662]
La oración cristiana no es un asunto privado, aunque sí es muy personal. La oración personal se purifica, se amplía y se refuerza cuando entra regularmente en la oración de toda la Iglesia. Es un signo grande y hermoso cuando en todas las partes del mundo personas creyentes están unidas a la vez en las mismas oraciones entonando así un único canto de alabanza a Dios. ?188


Capítulo Segundo: Las fuentes de la oración
493. ¿Cuáles son los rasgos de la oración cristiana?
La oración cristiana es una oración en actitud de fe, esperanza y amor. Es constante y se abandona a la voluntad de Dios. [2656­2658, 2662]
El cristiano que ora sale en ese mismo momento de sí mismo y entra en actitud de confianza creyente en el único Dios y Señor; al mismo tiempo pone toda su confianza en Dios: en que Él le escucha, lo acoge y lo perfecciona. San Juan Bosco dijo en una ocasión: "Para conocer la voluntad de Dios se necesitan tres cosas: orar, esperar y dejarse aconsejar". Por último, la oración cristiana es siempre expresión del amor que procede del amor de Cristo y que busca el amor divino.

Capítulo Segundo: Las fuentes de la oración
494. ¿Cómo puede mi vida cotidiana ser una escuela de oración?
Cada acontecimiento, cada encuentro puede ser un impulso para una oración. Pues cuanto más profundamente vivimos en unidad con Dios tanto más profundamente comprendemos el mundo que nos rodea. [2659­2660]
Quien busca la unidad con Dios ya desde la mañana es capaz de bendecir a las personas con las que se encuentra, incluso a sus rivales y enemigos. A lo largo del día pone todos sus problemas en manos del Señor. Tiene más paz en su interior y la irradia. Emite sus juicios y toma sus decisiones preguntándose cómo actuaría Jesús en esa circunstancia. Vence el miedo por medio de la cercanía a Dios. En las circunstancias desesperadas no es inestable. Lleva en síla paz del cielo y con ello la transmite al mundo. Está lleno de agradecimiento y de alegría por todo lo bueno, pero también soporta las dificultades que se encuentra. Esta atención a Dios es posible incluso durante el trabajo.



Capítulo Segundo: Las fuentes de la oración
495. ¿Podemos estar seguros de que nuestras oraciones alcanzan a Dios?
Nuestras oraciones, hechas en el nombre de Jesús, llegan allí donde llegaban también las oraciones de Jesús: al corazón del Padre celestial. [2664-2669, 2680-2681]
Cuanto más confiemos en Jesús, tanto más seguros podemos estar de esto. Porque Jesús nos ha abierto de nuevo el camino del cielo que estaba cerrado para nosotros por el pecado. Dado que Jesús es el camino hacia el Padre, los cristianos concluyen sus oraciones con la fórmula "por Jesucristo, nuestro Señor". 477



Capítulo Segundo: Las fuentes de la oración
496. ¿Para qué necesitamos cuando rezamos al Espíritu Santo?
La 0BIBLIA dice: "Pues nosotros no sabemos pedir como conviene;
pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables" (Rom 8,26). [2670­2672]
Orar a Dios sólo se puede hacer con Dios. Que nuestra oración llegue ante Dios no es únicamente un mérito nuestro. Los cristianos hemos recibido el Espíritu de Jesús, que anhelaba intensamente ser uno con el Padre: ser totalmente amor, escuchar plenamente al otro, entenderse mutuamente del todo, querer todo lo que quiere el otro. Este Espíritu Santo de Jesús está en nosotros, y habla dentro de nosotros cuando oramos. En el fondo, orar significa que desde lo hondo de mi corazón Dios habla a Dios. El Espíritu Santo ayuda a nuestro espíritu a orar. Por eso debemos repetir continuamente: "Ven, Espíritu Santo, ven y ayúdame a orar". 0120


Capítulo Segundo: Las fuentes de la oración
497. ¿Por qué nos ayuda dejarnos guiar por los santos en la oración?
Los santos son personas inflamadas por el Espíritu Santo; mantienen vivo el fuego de Dios en la Iglesia. Ya en el tiempo de su vida terrena los santos fueron orantes fervientes y contagiosos. En su cercanía es fácil rezar. Aunque no debemos nunca adorar a los santos, podemos invocar a quienes están en el cielo para que intercedan por nosotros ante el trono de Dios. [2683­2684]
Alrededor de los grandes santos se han formado escuelas particulares de devoción (ESPIRITUALIDAD), que, como los colores de un espectro, señalan la luz pura de Dios. Todas parten de un elemento fundamental de la fe para conducir, cada una por una puerta diferente, al núcleo de la fe y de la entrega a Dios. Así, la espiritualidad franciscana parte de la pobreza de espíritu, la benedictina, de la alabanza a Dios, la ignaciana, de la decisión y la vocación. Una espiritualidad por la que uno se siente atraído según sus características personales es también una escuela de oración.



Capítulo Segundo: Las fuentes de la oración
498. ¿Se puede rezar en cualquier parte?
Sí, se puede rezar en cualquier lugar. Sin embargo un católico siempre buscará los lugares en los que Dios "habita" de un modo especial. Éstos son sobre todo las iglesias católicas, donde Nuestro Señor está presente bajo las apariencias (especies) de pan en el sagrario o TABERNÁCULO. [2691,2696]
Es muy importante que oremos en cualquier parte: en el colegio, en el metro, en mitad de una fiesta, reunidos con los amigos. Todo el mundo debe estar penetrado de BENDICIÓN. Pero es igualmente importante que acudamos a los lugares sagrados en los que Dios, en cierto modo, nos espera, para que descansemos junto a él, y seamos fortalecidos, plenificados y enviados por él. Un verdadero cristiano no hace sin más turismo cuando visita una iglesia. Permanece un momento en silencio, ora a Dios y renueva su amistad y su amor por él. 218



Capítulo Tercero: El camino de la oración

 


499. ¿Cuándo se debe rezar?
Desde los primeros tiempos, los cristianos oran al menos por la mañana, en las comidas y por la tarde. Quien no reza con regularidad pronto ya no rezará nunca. [2697­2698,2720]
Quien ama a una persona y a lo largo del día nunca le hace llegar una señal de su amor, no la ama de verdad. Lo mismo sucede con Dios. Quien le busca verdaderamente le mandará continuamente señales intermitentes de su deseo de cercanía y amistad. Al levantarse por la mañana dedicar el día a Dios, pedirle su bendición y suplicar su "compañía" en todos los encuentros y necesidades. Darle gracias, especialmente a la hora de las comidas. Al final del día ponerse en sus manos, pedirle perdón y la paz para uno mismo y para los demás. Así es un día maravilloso, lleno de señales de amor que son aceptadas por Dios. 188



Capítulo Tercero: El camino de la oración
500. ¿Hay diferentes modos de orar?
Sí, existen la oración vocal, la meditación y la oración de contemplación. Las tres formas de oración presuponen el recogimiento del corazón. [2699,2721]


Capítulo Tercero: El camino de la oración
501. ¿ Qué es la oración vocal?
Ante todo la oración es una elevación del corazón a Dios. Y, sin embargo, Jesús mismo ha enseñado la oración vocal. Con el Padrenuestro nos ha dejado la oración vocal más perfecta, es como su testamento sobre cómo debemos orar. [2700­2704,2722]
En la oración no sólo debemos tener pensamientos piadosos. Debemos expresar lo que nos preocupa y ponerlo ante nuestro Dios como queja, ruego, alabanza o acción de gracias. A menudo son las grandes oraciones vocales -los salmos y los himnos de la Sagrada Escritura, el padrenuestro, el avemaría- las que nos indican los verdaderos contenidos de la oración y las que nos conducen a una oración interior libre. ?511-527


Capítulo Tercero: El camino de la oración
502. ¿Cuál es la esencia de la meditación?
La esencia de la meditación es una búsqueda orante, que parte de un texto sagrado o una imagen sagrada e indaga en ellos la voluntad, los signos y la presencia de Dios. [2705­2708]
No se pueden "leer" las imágenes y los textos sagrados como se leen los asuntos de un periódico, que no nos afectan directamente. Hay que meditarlos, es decir, hay que elevar el corazón a Dios y decirle que ahora estoy totalmente abierto a como él quiera hablarme por medio de lo que he leído u observado. Además de la Sagrada Escritura hay muchos textos, que nosconducen a Dios, apropiados para la meditación. 16

 


Capítulo Tercero: El camino de la oración
503. ¿Qué es la oración de contemplación?
La oración de contemplación es amor, silencio, escucha, estar ante Dios. [2709, 2719,2724]
Para la oración de contemplación hace falta tiempo, decisión y ante todo un corazón puro. Es la entrega pobre y humilde de una criatura, que, dejando caer todas las máscaras, cree en el amor y busca con el corazón a su Dios. La oración de CONTEMPLACIÓN es denominada con frecuencia
también oración interior y oración del corazón. 463



Capítulo Tercero: El camino de la oración
504. ¿Qué puede alcanzar un cristiano por medio de la meditación? En la MEDITACIÓN un cristiano busca el silencio para
experimentar la cercanía de Dios y encontrar la paz en su presencia. Espera la experiencia palpable de su presencia como un regalo inmerecido de su gracia; no la espera como producto de una determinada técnica de meditación.
La meditación puede ser una ayuda importante para la fe y para el fortalecimiento y la maduración de la persona. Sin embargo, las técnicas de meditación que prometen la experiencia de Dios o incluso la unión espiritual con Dios son un fraude. A causa de estas falsas promesas, muchas personas creen que Dios las ha abandonado, porque no lo sienten. Pero Dios no se deja manejar por determinados métodos. Él se comunica con nosotros cuando y como él quiere.



Capítulo Tercero: El camino de la oración
505. ¿Por qué la oración es, en ocasiones, un combate?
Los maestros espirituales de todos los tiempos han descrito el crecimiento en la fe y en el amor a Dios como un combate, en el que se lucha a vida o muerte. El campo de batalla es el interior de la persona. El arma del cristiano es la oración. Podemos dejarnos vencer por nosotros o por nuestro egoísmo, perdernos en nimiedades o ganar como premio a Dios. [2725­2752]
Quien quiere orar tiene que dominar primero sus bajos instintos. Lo que hoy llamamos "no tener ganas", los Padres del desierto lo conocían como "acedía". La falta de ganas de Dios es un gran problema en la vida espiritual. Tampoco el espíritu de nuestro tiempo ve ningún sentido en la oración y la agenda llena no le deja ningún lugar. Asimismo toca luchar contra el tentador, que se atreve a todo para impedir que el hombre se entregue a Dios. Si Dios no quisiera que lo encontráramos en la oración, no lograríamos vencer en el combate.



Capítulo Tercero: El camino de la oración
506. ¿No es la oración una especie de monólogo?
Precisamente lo característico de la oración es que se pasa del yo al tú, del ensimismamiento a la apertura radical. Quien ora realmente puede experimentar que Dios habla y que frecuentemente habla de forma diferente a lo que nosotros deseamos y esperamos.
Los orantes experimentados dicen que con frecuencia se sale de la oración de forma diferente a como se ha entrado. A veces se cumplen las expectativas: uno está triste y es consolado; uno está desanimado y logra una nueva fuerza. Pero también puede suceder que uno quiera olvidar las dificultades y se encuentre en una inquietud aún mayor; que uno quiera que le dejen tranquilo y reciba una misión. Un verdadero encuentro con Dios, como sucede continuamente en la oración, puede alterar nuestras ideas, tanto de Dios como de la oración.



Capítulo Tercero: El camino de la oración
507. ¿Qué pasa cuando se experimenta que la oración no ayuda?
La oración no busca el éxito superficial, sino la voluntad y la cercanía de Dios. Precisamente en el aparente silencio de Dios se esconde una invitación a dar un paso más hacia la entrega total, la fe sin límites, la esperanza infinita. Quien ora debe dejar a Dios la libertad plena de hablar cuando él quiera, de cumplir lo que él quiera y de donarse como él quiera. [2735­2737]
A menudo decimos: he rezado y no ha servido de nada. A lo mejor no rezamos con suficiente intensidad. El santo cura de Ars le preguntó en una ocasión a un compañero que se quejaba de su fracaso: "Has orado, has suplicado; pero ¿has ayunado y velado también?". Y también podría suceder que le pidamos a Dios lo que no nos conviene. En una ocasión dijo santa Teresa de Jesús: "Sabe el Señor lo que puede sufrir cada uno, y a quien ve con fuerza no se detiene en cumplir con él su voluntad". 40,49



Capítulo Tercero: El camino de la oración
508. ¿Qué ocurre cuando no se siente nada en la oración o cuando incluso se experimenta una aversión a la oración?
La distracción en la oración, el sentimiento de vacío
interior y de sequedad e incluso la aversión a la oración son experiencias que tiene todo orante. Ser constante en la fidelidad es ya en sí oración. [2729­2733]
Incluso santa Teresa del Niño Jesús estuvo mucho tiempo sin poder experimentar nada del amor de Dios. Poco antes de su muerte la visitó por la noche su hermana Céline. Vio que Teresa tenía las manos enlazadas. "¿Qué haces? Deberías intentar dormir", dijo Céline. "No puedo, sufro demasiado. Pero rezo", respondió Teresa. "¿Y qué le dices a Jesús?" "No le digo nada. Le amo".


Capítulo Tercero: El camino de la oración
509. ¿No es la oración una huida de la realidad?
Quien ora no huye de la realidad: más bien abre los ojos para ver toda la realidad. Recibe del mismo Dios todopoderoso la fuerza para resistir la realidad. La oración es como una gasolinera donde se recibe gratis la energía para recorrer caminos lejanos y para los retos más extremos. La oración no saca de la realidad, sino que introduce plenamente en ella. Orar no es perder el tiempo, sino que duplica el tiempo que queda, lo llena de
sentido desde dentro. 356 ;


Capítulo Tercero: El camino de la oración
510. ¿Es posible orar siempre?
Orar es siempre posible. Orar es una necesidad vital. La oración y la vida son inseparables. [2742-2745,2757]
No se puede despachar a Dios con un par de palabras por la mañana o por la tarde. Nuestra vida debe convertirse en oración, y nuestras oraciones deben hacerse vida. La historia de cada vida cristiana es también una historia de oración, un único y largo intento de unirse cada vez más íntimamente con Dios. Como en muchos cristianos está vivo el deseo de estar siempre junto a Dios en su corazón, recurren a la llamada "oración de Jesús", que es una costumbre antigua especialmente en las iglesias orientales. El orante intenta integrar una fórmula sencilla de oración -la más conocida es "Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de mí"- de tal modo en su jornada, que se convierte en una oración constante.

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Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro

 
511. ¿Qué dice el Padrenuestro?
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.
En latín:
Pater noster, qui es in caelis; sanctificetur nomen tuum; adveniat regnum tuum, fíat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie; et dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris; et ne nos inducas in tentationem; sed libera nos a malo. Quia tuum est regnum, et potestas, et gloria in saecula. Amen.
El Padrenuestro es la única oración que Jesús mismo enseñó a sus discípulos (Mt 6,9-13; Lc 11,2-4). Por eso el Padrenuestro se llama también "la oración del Señor". Cristianos de todas las confesiones la rezan a diario, tanto en las celebraciones litúrgicas como en privado. El añadido "Tuyo es el reino ... " se menciona ya en las Constituciones apostólicas (Didaché, que data de alrededor del año 150 d.C.) y se puede añadir al Padrenuestro.


Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro
512. ¿Cómo surgió el Padrenuestro?
El Padrenuestro surgió por la petición de un discípulo de Jesús, que veía orar a su Maestro y quería aprender del mismo Jesús cómo se ora bien. 477


Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro
513. ¿Qué estructura tiene el Padrenuestro?
El Padrenuestro consiste en siete peticiones al Padre misericordioso del cielo. Las tres primeras peticiones se refieren a Dios y a cómo debemos servirle. Las últimas cuatro peticiones llevan nuestras necesidades humanas fundamentales ante nuestro Padre del cielo. [2803­2806,2857]


Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro
514. ¿Qué posición ocupa el Padrenuestro entre las demás oraciones?
El Padrenuestro es "la más perfecta de todas las oraciones" (santo Tomás de Aquino) y "el resumen de todo el Evangelio" (Tertuliano). [2761­2772, 2774,2776]
El Padrenuestro es más que una oración, es un camino que conduce directamente al corazón de nuestro Padre. Los primeros cristianos pronunciaban esta oración fundamental de la Iglesia, que es entregada a cada cristiano en el Bautismo, tres veces al día. Y, entre nosotros, no debe pasar ningún día en el que no intentemos pronunciar con la boca la oración del Señor, recogerla en el corazón y hacerla verdad en nuestra vida.

Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro
515. ¿De dónde sacamos la confianza de llamar Padre a Dios?
Tenemos la osadía de llamar a Dios Padre porque Jesús nos ha llamado a su lado y nos ha hecho hijos de Dios. En comunión con él, que "está en el seno del Padre" (Jn 1,18), nos atrevemos a decirle a Dios "¡Abba, Padre!". [2777-2778, 2797-2800] 37


Segunda sección: La oración del Señor. ElPadrenuestro
516. ¿Cómo pueden los hombres llamar "Padre" a Dios, si han sido atormentados o abandonados por su padre o por sus padres?
Los padres y las madres alteran a veces la imagen de un Dios paternal y bondadoso. Pero nuestro Padre del cielo no es idéntico a nuestras experiencias humanas de paternidad y maternidad. Debemos purificar nuestra imagen de Dios de todas nuestras ideas personales, para poder encontrarnos con él con una confianza plena. [2779]
Incluso personas que han sido violadas por su propio padre pueden aprender a rezar el Padrenuestro. Con frecuencia es tarea de toda su vida dejarse abandonar a un amor que le fue negado de una forma cruel por los hombres, pero que sin embargo existe de una manera maravillosa, más allá de toda comprensión humana.

Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro
517. ¿Cómo somos transformados por el Padrenuestro?
El Padrenuestro nos permite descubrir, llenos de alegría, que somos hijos de un único Padre. Nuestra común vocación es alabar a nuestro Padre y vivir entre nosotros como "un solo corazón y una sola alma" (Hch 4,32). [2787 ­2791, 2801]
Puesto que Dios, el Padre, ama a cada uno de sus hijos con el mismo amor exclusivo, como si fuera el único ser objeto de su afecto, nosotros tenemos que tratarnos entre nosotros de un modo totalmente nuevo: llenos de paz, respeto y amor; de forma que cada uno pueda ser la regocijante maravilla, que realmente es en presencia de Dios. 61, 280


Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro
518. Si el Padre está "en el cielo", ¿dónde está ese cielo?
El cielo está allí donde está Dios. La palabra cielo no indica ningún lugar, sino que designa la existencia de Dios, que no está sometido ni al tiempo ni al espacio. [2794­2796, 2802]
No debemos buscar el cielo por encima de las nubes. En cualquier lugar donde nos dirigimos a Dios en su gloria y al prójimo en su necesidad; allí donde experimentamos la alegría del amor; donde nos convertimos y nos dejamos reconciliar con Dios, allí se abren los cielos. "No donde está el cielo está Dios, sino que donde está Dios está el cielo" (Gerhard Ebeling). 52

Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro
519. ¿Qué quiere decir: "santificado sea tu Nombre"?
Santificar el Nombre de Dios quiere decir ponerlo por encima de todo. [2807-2815, 2858]
El "nombre" en la Sagrada Escritura señala la verdadera esencia de una persona. Santificar el nombre de Dios significa hacer justicia a su realidad, reconocerlo, alabarlo, hacerlo respetar y honrar, y vivir conforme a sus mandamientos. 31


Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro
520. ¿Qué quiere decir "venga a nosotros tu reino"?
Cuando decimos "venga a nosotros tu reino", pedimos que Cristo regrese, como ha prometido, y que se implante definitivamente la soberanía de Dios, que ya ha comenzado aquí. [2816­2821, 2859]
Francois Fénelon dice: "Querer todo lo que Dios quiere, quererlo siempre, en toda ocasión y sin reservas, esto es el reino de Dios que está en el interior" 89,91


Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro
521. ¿Qué quiere decir "hágase tu voluntad en la tierra comoe n el cielo"?
Cuando oramos para que se cumpla universalmente la voluntad de Dios, pedimos que en la tierra y en nuestro propio corazón sea ya todo como es en el cielo. [2822­2827, 2860]
Mientras nos apoyemos en nuestros propios planes, en nuestros deseos y en nuestras ideas, la tierra no se podrá convertir en el cielo. Uno quiere esto, el otro quiere lo otro. Pero nuestra felicidad la encontramos cuando queremos conjuntamente lo que Dios quiere. Orar es hacer sitio en esta tierra, paso a paso, a la voluntad de Dios. 49-50,52


Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro
522. ¿Qué quiere decir "danos hoy nuestro pan de cada día"?
Pedir el pan de cada día nos convierte en personas que lo esperan todo de la bondad de su padre celestial, también los bienes materiales y espirituales necesarios para vivir. Ningún cristiano puede formular esta petición sin pensar en su responsabilidad real por todos aquellos a quienes en el mundo les falta lo necesario para vivir. [2828­2834,2861]



Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro
523. ¿Por qué el hombre no vive sólo de pan?
"No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mt 4,4, según Dt 8,3). [2835]
Esta palabra de la Escritura nos recuerda que los hombres tienen un hambre espiritual que no se puede saciar con medios materiales. Se puede morir por falta de pan; pero también se puede morir porque sólo se ha recibido pan. En el fondo somos alimentados por aquel que tiene "palabras de vida eterna" (Jn 6,68) y un alimento que no perece (Jn 6,27): la sagrada EUCARISTÍA.



Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro
524. ¿Qué quiere decir "perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden"?
El perdón misericordioso, que nosotros concedemos a otros y que buscamos nosotros mismos, es indivisible. Si nosotros mismos no somos misericordiosos y no nos perdonamos mutuamente, la misericordia de Dios no puede penetrar en nuestro corazón. [2838­2845, 2862]
Muchas personas tienen que luchar durante toda la vida para poder perdonar. El bloqueo profundo de la intransigencia sólo se disuelve finalmente mirando a Dios, que nos ha aceptado "siendo nosotros todavía pecadores" (Rom 5,8). Dado que tenemos un Padre bondadoso, son posibles el perdón y la vida reconciliada. 227,314


Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro
525. ¿Qué quiere decir "no nos dejes caer en la tentación" ?
Como cada día estamos en peligro de caer en pecado y decir no a Dios, le suplicamos que no nos deje indefensos ante el poder de la tentación. [2846­2849]
Jesús, que experimentó él mismo la tentación, sabe que somos hombres débiles, que por nuestras propias fuerzas podemos oponer poca resistencia al mal. Él nos regala esta petición del Padrenuestro, que nos enseña a confiar en la ayuda de Dios en la hora de la prueba.

Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro
526. ¿A quién se refiere la petición "líbranos del mal"?
Con "el mal" no se habla en el Padrenuestro de una fuerza espiritual o energía negativa, sino del mal en persona que la Sagrada Escritura conoce bajo el nombre de tentador, padre de la mentira, Satanás o diablo. [2850­2854,2864]
Nadie negará que el mal en el mundo tiene un poder devastador, que estamos rodeados de insinuaciones diabólicas, que en la historia a menudo se desarrollan procesos demoníacos. Sólo la Sagrada Escritura llama a las cosas por su nombre: "Porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas" (Ef 6,12). La petición del Padrenuestro de ser librados del mal pone ante Dios toda la miseria de este mundo y suplica que Dios, el Todopoderoso, nos libere de todos los males, como se expresa también en el EMBOLISMO.


Segunda sección: La oración del Señor. El Padrenuestro
527. ¿Por qué terminamos el Padrenuestro con un "Amén"?
Tanto los cristianos como los judíos terminan desde muy antiguo todas sus oraciones con "Amén", con lo que quieren decir: "Así sea". [2855­2856, 2865]
Allí donde un hombre dice "Amén" a sus palabras, "Amén" a su vida y su destino, "Amén" a la alegría que le espera, se unen el cielo y la tierra y estamos en la meta: con el amor que nos creó en el principio. 165

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