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DIRECTORIO GENERAL PARA LA CATEQUESIS

SEXTA PARTE: NOTAS

 

NOTAS

 

(1)     CD 44.

(2)     CT 2.

(3)     CT 3.

(4)     Corresponde a la segunda parte del DCG (1971).

(5)     Tiene los mismos objetivos de la tercera parte del DCG.

(6)     Corresponde a la Cuarta Parte del DCG (1971).

(7)     Corresponde a la Quinta Parte del DCG (1971). Aunque algunos, con importantes razones, aconsejaban situar esta parte antes que la correspondiente a la de la pedagogía, se ha preferido, dado el nuevo enfoque de la Tercera Parte, mantener el mismo orden que en el texto de 1971. Se quiere subrayar con ello que la atención al destinatario es una participación y consecuencia de la misma pedagogía divina, de esa “ condescendencia ” (DV 13) de Dios en la historia de la salvación, al adaptarse en su Revelación a la condición humana.

(8)     Recoge todos los elementos de la Sexta Parte del DCG (1971).

(9)     Cf DCG 1971, Introducción.

(10)      Ibídem.

(11)      GS 1.

(12)      GS 2.

(13)      GS 2.

(14)      Cf SRS 35.

(15)      SRS 13b; cf EN 30.

(16)       Cf CT 29.

(17)      SRS 41; cf DOCUMENTO DEL SÍNODO DE OBISPOS, II: De lustitia in mundo (30 noviembre 1971), ifi “ La educación para la justicia ”: AAS 63 (1971), pp. 935-937; LC 77.

(18)      SRS 42; cf ChL 42; CEC 2444-2448; TMA 51.

(19)      JUAN XXIII, Carta encíclica Pacem in Terris (11 abril 1963), 9-27; AAS 55 (1963), pp. 261-270. AquÍ se señalan cuáles son para la Iglesia los derechos humanos más fundamentales. En los nn. 28-34 (AAS 55 [19631, pp. 270-273) se indican los principales “ deberes del hombre ”. La catequesis debe prestar atención a ambos aspectos.

(20)      Cf SRS 15a.

(21)      Cf PP 14; CA 29.

(22)      ChL 5d; cf SRS 26b; VS 31c.

(23)      Cf ChL 5a; Sínodo 1985, II, D, 1.

(24)      Cf SRS 15e; CEC 2444; CA 57b.

(25)      ChL 37a; cf CA 47c.

(26)      Cf AG 22a.

(27)      GS 5.

(28)      GS 54.

(29)      GS 56c.

(30)      Cf EN 20; CT 53.

(31)      GS 19.

(32)      Ibidem.

(33)      EN SS; cf GS 19; LC 41.

(34)      Sínodo 1985, ll, A, 1.

(35)      ChL 4.

(36)      Cf RM 38.

(37)      CA 29 ad c; CA 46a.

(38)      Cf GS 36; JUAN PABLO II, en la Carta encíclica Dominam et vzvzficantem (18 mayo 1986), 38: AAS 78 (1986), pp. 851-852, establece también esta conexión: “ La ideología de la “muerte de Dios” en sus efectos demuestra fácilmente que es, a nivel teórico y práctico, la ideología de la “muerte del hombre” ”.

(39)      VS 101; cf EV 19-20.

(40)      Cf CT 3; MP,D 4.

(41)      TMA 36b; cf GS 19c

(42)      EN S2; cf CT 19 y 42.

(43)      EN 56.

(44)      EN 52.

(45)      EN 48; cf CT 54; ChL 34b; DCG (1971) 6; Sínodo 1985, ll,A,4.

(46)      EN 52.

(47)      Cf EN 52; CT 44.

(48)      Cf ChL 34b; EM 33d.

(49)      LG 10.

(50)      Sínodo 1985, 1, 3.

(51)      IbùJem.

(52)      CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE. Carta Communionis notio (28 mayo 1992) 1: AAS 85 (1993), p. 838; cf 36e.

(53)      Cf CT 19b.

(54)      Cf CT 43.

(55)      Cf CT 27b.

(56)      DV lOc.

(57)      Cf CT 29b.

(58)      Cf CT 30.

(59)      CT 23.

(60)      Cf CT 58.

(61)      Cf EN 63.

(62)      Cf FC 4b; cf ChL 3e.

(63)      GS 11; cf GS 4.

(64)      Cf GS 62e; FC 5c.

(65)      Cf Mc 1,15 y paralelos; RM 12-20; CEC 541-560.

(66)      Cf Mt 5,3-12.

(67)      Cf Mt 5,1-7.29.

(68)      CfMt 13,11.

(69)      Cf Mt 18,1-35.

(70)      Cf Mt 24,1-25.46.

(71)      DV 3.

(72)      Cf 2 P 1,4; CEC 5 1-52.

(73)      DV2.

(74)      Cf Ef 19.

(75)      DV 2.

(76)      EN 11.

(77)      Cf GS 22a.

(78)      Cf Ef 2,8; EN 27.

(79)      Cf EN 9.

(80)      Cf Jn 11,52; AG 2b y 3a.

(81)      Cf DV 15; CT 58; ChL 61; CEC 53.122; cf S. IRENEO DE LYÓN, Adversus haereses 111,20,2; SCh 211,389-393.; Veáse en la Tercera Parte, cap. 1 del presente Directorio.

(82)      CEC 54-64.

(83)      DV 2.

(84)      Cf DCG (1971) 11 b.

(85)      Cf Heb 1,1-2.

(86)      DV 4.

(87)      Cf Lc 24,27.

(88)      CEC 65; S. Juan de la Cruz se expresa así: “Todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra ” (Subida al Monte Carmelo 2,22); cf Liturgia de las Horas, 1, Oficio de lecturas del lunes de la segunda semana de Adviento.

(89)      Cf CT 5; CEC 520 y 2053.

(90)      CEC 125, haciendo referencia a DV 18.

(91)      CT 5. El tema del cristocentrismo se afronta, con más detalle, en: “ Finalidad de la catequesis: la comunión con Jesucristo ” (Primera Parte, cap. 3) y “ El cristocentrismo del mensaje evangélico ” (Segunda Parte, cap. 1).

(92)      Cf DV 7.

(93)      Cf DV 7 a.

(94)      Cf DV 8 y CEC 75-79.

(95)      DV lOb; cf CEC 85-87.

(96)      LG 48; AG 1; GS 45; cf CEC 774-776.

(97)      Cf Col 1,26.

(98)      En la Constitución Dei Verbum (nn. 2-5) y en el Catecismo de la Iglesia Católica (rin. 50-175) se habla de la fe como respuesta a la Revelación. Por razones catequético-pastorales, el presente Directorio prefiere vincular la fe más a la evangelización que a la Revelación, en cuanto que ésta última, de hecho, llega al hombre ordinariainente a través de la misión evangelizadora de la Iglesia.

(99)      EN 14.

(100)  EN 18.

(101)  Cf Mt 28,19-20.

(102)  Cf Hch 1,8.

(103)  Cf Mt 28,19.

(104)  EN 17.

(105)  EN 28.

(106)  Cf EN 22a.

(107)  Cf EN 47b.

(108)  Cf EN 18.

(109)  EN 24d.

(110)  Cf EN 14.

(111)  Cf AG 6b.

(112)  En el dinamismo de la evangelización hay que distinguir lo que son las “ situaciones iniciales ” (inicia), los “ desarrollos graduales ” (gradus) y la situación de madurez: “ a cada circunstancia o estado deben corresponder actividades apropiadas o medios adecuados ” (AG 6).

(113)  Cf EN 18-20 y RM 52-54; AG 11-12 y 22.

(114)  Cf EN 21 y 41; RM 42-43; AG 11.

(115)  EN 5 1.52.53; cf CT 18.19.21.25; EM 44.

(116)  Cf AG 13; EN 10 y 23; CT 19; EM 46.

(117)  EN 22; CT 18; cf AG 14 y EM 47.

(118)  AG 14; CEC 1212; cf CEC 1229-1233.

(119)  Cf EN 23; CT 24; EM 48-49; AG 15.

(120)  Cf ChL 18.

(121)  Cf ChL 32, que muestra la íntima conexión entre “comunión ” y “misión ”.

(122)  Cf EN 24.

(123)  CT 18.

(124)  Cf AG 6f;RM 33 y 48.

(125)  Cf Hch 6,4. El ministerio de la Palabra divina, es ejercido en la Iglesia por parte:

                    de los ministerios ordenados (cf CIC 756-757);

           de los miembros de los institutos de vida consagrada, en virtud de su consagración a Dios (cf CIC 758);

           de los fides laicos, en virtud de su bautismo y de la confirmación (cf CIC 759). En relación con el término ministerio (servitium), es preciso señalar que sólo la constante referencia al único y fontal ministerio de Cristo permite, en cierta medida, aplicar también a los fieles no ordenados sin ambigüedad, el término ministerio... En su sentido originario, este término expresa el trabajo con que algunos miembros de la Iglesia prolongan, en su interior y para el mundo, la misión de Cristo. Por el contrario, cuando el término se diferencia en la relación y en la confrontación entre los diversos munera y oj)haiz, entonces es preciso advertir con claridad que sólo en virtud de la sagrada ordenación este término obtiene aquella plenitud y univocidad del significado que la Tradición siempre le ha atribuido (cf Ju~ PABLO II, Alocución al Simposio sobre “ La participación de los fieles laicos en el Ministerio ”, n. 4: L’Osservatore Romano, 23 abril 1994, p. 4).

(126)  EN 22; cf EN 5 1-53.

(127)  Cf EN 42-45. 54. 57.

(128)  DV 8c.

(129)  PO 4b; cf CD 13c.

(130)  En el Nuevo Testamento aparecen formas muy diversas de este único ministerio:

          “ anuncio ”, “ enseñanza ”, “ exhortación ”... La riqueza de expresiones es grande.

(131)  Las modalidades por las que se canaliza el único ministerio de la Palabra no son, en               realidad, intrínsecas al mensaje cristiano. Son, más bien, acentuaciones, tonalidades, desarrollos más o menos explicitados, adoptados a la situación de fe de cada persona y de cada grupo humano en sus circunstancias.

(132)  Cf EN 51-53.

(133)  AG 14.

(134)  Hay razones de diversa índole que legitiman las expresiones “ educación permanente de la fe ” o “ catequesis permanente ”, a condición de que no se relativice el carácter prioritario, fundante, estructurante y específico de la catequesis en cuanto iniciación básica. La expresión “ educación permanente de la fe ” se generalizó, en la actividad catequética, a partir del Concilio Vaticano II, para indicar solamente un segundo grado de catequesis, posterior a la catequesis de iniciación, y no como la totalidad de la acción catequizadora. Véase cómo esta distinción entre formación básica y formación permanente es asumida, referida a la preparación de los presbíteros, en:

          JUAN PABLO II, Exhortación apostólica Pastores debo vobis (25 marzo 1992), cap.

          V y VI, especialmente el n. 71: AAS 84 (1992), pp. 729 ss.; 778 Ss.; 782-873.

(135)  DCG(1971) 19d

(136)  Cf SC 35; CEC 1154.

(137)  Cf CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Instrucción Donum veritatis nsobre la vocación eclesial del teólogo (24 mayo 1990), 6: AAS 82 (1990) p. 1552.

(138)  DCG (1971) 17; cf GS 62g.

(139)  Cf Rm 10,17; LG 16; AG 7; CEC 846-848.

(140)  Cf AG 13a.

(141)  Cf CT 5b.

(142)  Cf CT 20b.

(143)  Cf CEC 166-167.

(144)  Cf CEC 150.153.176.

(145)  DV 5.

(146)  CEC 177.

(147)  Cf EN 10; AG 13b; CEC 1430-1431.

(148)  EN 23.

(149)  Cf AG 13.

(150)  Cf EM 45c.

(151)  Cf EM 46d.

(152)  DV 5; cf CEC 153.

(153)  DV 5• cf CEC 163 y 184.

(154)  CEC 149.

(155)  Cf CT 20a: “ Se trata de hacer crecer, a nivel de conocimiento y de vida, el germen de fe sembrado por el Espíritu Santo con el primer anuncio ”.

(156)  Cf EM 46b.

(157)  Cf 1 P 2,2~ Hb 5 13.

(158)  Ef 4,13.

(159)  RICA 12.

(160)  EUSEBIO DE CESAREA, Praeparatio evangelica 1,1; SCh 206,6; cf LG 16; AG 3a.

(161)  CliL 4c.

(162)  RICA 12 y 111.

(163)  Cf RICA 6 y 7.

(164)  AG 13b.

(165)  Cf AG 13; EN 10; EM 46; VS 66; RICA 10.

(166)  AG 13b.

(167)  Cf MPD 8; CEC 187-189.

(168)  Mt 5,48; cf LG lic. 40b. 42e.

(169)  Cf DV 24; EN 45.

(170)  Cf RM 33

(171)  EM 33b.

(172)  EM 33b. Es importante tomar conciencia de los “ ámbitos ” (fines) que Redemptoris Missio asigna a la “ misión ad gentes ”. No se trata sólo de “ ámbitos territoriales ”(EM 37 ad a), sino también de “ agrupaciones humanas y fenómenos sociales nuevos ” (EM 37 ad b), como son las grandes ciudades, el mundo de la juventud, las migraciones,... y de “ áreas culturales o areópagos modernos ” (EM 37 ad c), como son el mundo de la comunicación, de la ciencia, de la ecología,... Según esto, una Iglesia particular, ya implantada en un territorio, realiza la “ misión ad gentes ” no sólo “ ad extra ”, sino también “ ad intra ” de sus confines.

(173)  RM 33c.

(174)  RM 33d.

(175)  Ibidem

(176)  RM 34b.

(177)  RM 34c. El texto habla, en concreto, del mutuo enriquecimiento entre la misión nf intra y la misión nf extra. En RM 59c, en el mismo sentido, se muestra cómo la “ misión ad gentes ” alienta a los pueblos a su desarrollo, mientras la “ nueva evangelización ” en países más desarrollados crea una clara conciencia de solidaridad respecto a los otros.

(178)  Cf RM 31 y 34.

(179)  MPD 8.

(180)  DCG (1971) 20; cf CT 43; Cuarta Parte, cap. 2.

(181)  CT 19.

(182)  Mc 16,15 y Mt 28,19.

(183)  Mc 16,16.

(184)  Cf CT 19; DCG (1971) 18.

(185)  Cf RICA 9-13; CIC 788.

(186)  En el presente Directorio, se supone que ordinariamente el destinatario de la “ catequesis kerígmática ” o “ precatequesis ” tiene un interés o una inquietud hacia el Evangelio. Si no lo tiene en absoluto, la acción que se requiere es el “ primer anuncio ”.

(187)  Cf ifiCA 9. 10. 50; CT 19.

(188)  Cf CT 18; CT 20c.

(189)  Cf CT 18.

(190)  Ibidem.

(191)  AG 14.

(192)  CT 18.

(193)  5 CIRILo DE JERUSALEN, Catecheses illuminandorum 1, 11; PG 33, 351-352.

(194)  Cf Mt 7,24-27.

(195)  CT 13; Cf CT 15.

(196)