Consultas: A.

B

C

D

E

F

G

H

I

J

K

L

M

N

O

P

Q

R

S

T

U

V

W

X

Y

Z

 

 

 

 

 

 

 

Cuadro de texto: Si no encuentra lo que busca envíe su consulta a los MSC.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

From: "Stella Maris" <stellamaris@easynet.net.ec>

To: <mscperu@catholic-church.org>

Subject: Saludos a los MSC desde Espiritualidad

Date sent: Wed, 1 Oct 2003 22:20:53 -0500

 

Necesito saber el concepto de espiritualidad

 

ESPIRITUALIDAD
(Diccionario de Espiritualidad - Herder) 

 

 

1. TÉRMINO Y CONCEPTO. - El término   espiritualidad puede tener los significados siguientes: la   espiritualidad es «la cualidad de lo que es espiritual» (por ejemplo, de Dios, de los ánge­les, del alma hurnana, de la Iglesia); es sinónimo de piedad realmente poseida (por ejemplo, de un santo, o de todo aquel que tiene relaciones de servicio con lo Divínum, aunque no sea cristia­no); es la ciencia que estudia y enseña los prin­cipios y las prácticas de que se compone dicha piedad o dicho servicio de Dios. En este tercer caso el término   espiritualidadequivale al de doctrina espiritual, incluso a la misma ((teología espiritual as­cética y mística». Esta última equivalencia se halla fácilmente entre los autores de lengua francesa (Saudreau, Pourrat, Tanquerey, Gauthier, Thils) pero creemos que es mejor reservar el término a las doctrinas espirituales específicas y particulares, como las de los diversos santos, los distintos fundadores de órdenes religiosas y otros semejantes. El término puede tener también un cuarto significado, cuando se identifica con «escuela de espiritualidad». Esta identificación no está siempre justificada, porque no toda   espiritualidad tiene una escuela respectiva, mientras que toda escuela supone una determinada espiritualidad; las espiritualidades, además, entendidas como sinónimos de piedad o como doctrinas espirituales particulares, pueden ser muy numerosas y clasificarse de modos muy distintos, mientras que cuando, hablamos de »escuelas de espiritualidad» pensamos en un numero mas restringido y nos acostumbramos a referir a algunas fundaciones más importantes de familias religiosas.

Hay también muchos sinónimos usados o preferidos por autores para indicar la e., entendida como servicio de Dios o como ciencia espiritual. Citamos algunos: camino de vida espiritual, método, modo o modalidad, orientación, mentalidad, corriente, actitud, fórmula, forma o norma de vida, aplicación o interpretación particular del mismo ideal evangélico, estilo o tipo o género de vida religiosa, matiz, tradición espiritual, experiencia, caracterización. En los documentos pontificios salen con más frecuencia los siguientes sinónimos: camino, método, forma, género de vida, doctrina ascética, ensenanza espiritual, fisonomía o familia religiosa, espiritu escuela espiritual.

Difícilmente se pueda dar una definición uni versalmente aceptable, y de hecho tenemos niu chas. No es exagerado decir que cada autor tien la suya propia. Después de un atento estudio nos hemos atrevido a ofrecer un esquema para una eventual definición operativa: (La espiritualidad) es un partacular servicio cristiano de Dios, que acentúa determinadas verdades de la fe, prefiere algunas virtudes según el ejemplo de Cristo, persigue un fin secundario específico y se sirve de particulares medios y prácticas de piedad, mostrando a veces notas distintivas características (cf. MA-ANIC, Le Scuole di spiritualità nel magistero pontificio, Brescia 1964, p. 36).

 

2 EXISTENCIA. - Todos los autores católi­cos que conocemos admiten la existencia de espiritualidades especificas en el seno de la común e cristiana y católica, aunque hay diferencias y divergencias en el modo de concebirlas, en el modo de tratar las cuestiones de las relaciones que existen entre la   espiritualidadcristiana común y las particulares, en distinguirlas de las escuelas filosóficas o teológicas, a menudo homónimas, en Juz­gar sobre su oportunidad. Pero creemos que la afirmación de su existencia no puede ser negada por nadie, a no ser que esté totalmente en ayu­nas respecto de la materia en cuestión Con la ayuda dela tradición y del magisterio de la Igle­sia es fácil demostrar la existencia de espiritua­lidades especificas, aunque todas son cristianas y católicas. Y a la luz del magisterio y de la tradición, se puede probar la posibilidad de espiri­tualidades específicas incluso con la ayuda de la Escritura.

Una de las mayores dificultades para admitir la existencia de las espiritualidades específicas es el hecho de que no siempre es fácil ver el ca­rácter específico de cada una; además, no es fácil ver la diferencia entre los elementos comu­nes a todos los cristianos y los elementos que se llaman específicos de una   espiritualidadCon ello llegamos .al problema de la naturaleza, o de la índole, o de la diversificación de las espiritualidades. Es el -problema principal, porque, si no podemos saber -en qué consisten especificamente, en qué difie­ren las espiritualidades, entonces habría que po­ner en duda su misma existencia. Con ello nos referimos especialmente a la diversificación de L,   las espiritualidades y de sus escuelas respecti­vas, en la Iglesia de Cristo.

 

3 CLASIFICACIONES. - Una de las graves razones por las que hay interrogantes a propó­e   sito de las espiritualidades es el hecho de que no siempre son adecuadamente distinguidas y clasi­ficadas. Hay diversos criterios para su clasificación, y según se siga uno u otro cambia incluso el género de   espiritualidad. A nuestro juicio, se clasifican del modo siguiente:

a) Según el criterio étnico-geográfico (por ejemplo,   espiritualidadoriental y occidental, italiana, fran­cesa, española, alemana, rusa, inglesa, america­na, etc.);

b) según el criterio doctrinal o según las verdades de fe preferidas (  espiritualidadtrinitaria, cristo-lógica, pentecostal, eucarística, mariana, y en determinado sentido, también la liturgia, etc.);

c) según el criterio ascético-práctico o según las virtudes preferidas, enseñadas o - practicadas particularmente (espiritualidadde la penitencia, etc.);

d) según el criterio antropológico o psicológico (espiritualidadin­telectualista o especulativa, afectiva, práctica);

e) según el criterio de los estados y de las profesiones (  espiritualidad laical, presbiteral y religiosa;  de los médicos, de los maestros, de los campesinos, de los obreros, de los literatos, etc.);

f) según el cri­terio histórico-cronológico (espiritualidad paleocristiana, medieval, moderma, renacentista, barroca, con­temporánea);

g) según el criterio de los grandes fundadores de órdenes o congregaciones religio­sas (espiritualidad basiliána, agustiniana, benedictina, fran­ciscana, dominicana, carmelitana, ignaciana, felipiana, salesiana, etc.).

No quisiéramos ocultar la preferencia que da­mos a este último criterio, y ello por muchas razones (de historia, de influjo sufrido y ejercido, de agrupación). Este criterio nos parece mas tradicional e incluso de mayor importancia prác­tica (piénsese en las familias religiosas), y esta­mos convencidos de que ningún otro criterio está tan justificado ni tan documentado como ést  espiritualidadAdemás, haciéndolo así, creemos interpre­tar mejor también el contenido de la enseñanza pontificia en esta cuestión. No obstante, no ne­gamos las posibles y efectivas contribuciones relacionadas con las diversas espiritualidades, distinguidas según los demás criterios, tanto más si tenemos en cuenta que dichas contribu­ciones pueden ser aquellos factores que deter­minan las diversificaciones de las espirituali­dades de los religiosos y de sus respectivas escuelas (pensemos en el factor étnico-geográ­fico o en el antropológico y psicológico, en rela­ción con los fundadores de familias religiosas).

 

4. OPORTUNIDAD. - Aunque todos los auto­res católicos admiten la existencia de espiritua­lidades católicas diversas y especificas, y, en su caso, de sus respectivas escuelas, no todos aprueban su oportunidad (por ejemplo, Herling, Bouyer, Von Balthasar, Jiménez Duque, Bar­sotti). Se objeta, por ejemplo, que así se favorece el particularismo, que se renuncia a lo universal para gozar de lo particular, que en la práctica todo esto tiene poca o ninguna importancia.

Las objeciones están en parte justificadas, al menos en el sentido de que así puede ser o pasar, lo cual sería lamentable. Pero en realidad las espiritualidades especificas, especialmente de las familias religiosas, tienen su importancia, por-que, a nuestro juicio, la   espiritualidaddeterminada consti­tuye el contenido específico de la vocación a una y no a otra fundación religiosa; la   espiritualidad específica, además, corresponde a la razón de ser de la co­rrespondiente fundación; es la premisa próxiana de la vida y de la historia de la fundación respec­tiva; finalmente, ayuda a quienes la siguen a realizar mejor la misma perfección cristiana, que, precisamente, se alcanza por caminos di­versos, del mismo modo que querer ser buen religioso ayuda a ser mejor cristiano (cf. Y. DE MONTCHEUIL, Problemi di vita spirituale, Milán 1955, p. 60-65).

 

Bibliografía. - C. BUTLER, Ways of Christian Lrfe, Londres 1932; ALBINO DEL BAMBINO GESÚ, 1 fondamenti teologici della spiritualità, en RVS 13 (1959) 387-407; A. MAnUEL, De espiritualidades, en TE 4(1960) 269-287; G. VINAY, »Spiritualità»: Invi­to a una discussione, en «Studi Medievali» 2 (1961) 705-9; C.V. TRURLAR, Problemata theologica de vita spirituali laicorum et religiosorum, Roma 1961; A. MARCHETTI, Spiritualità e stati di vita, Roma 1962; versión castellana: Espiritualidad y estados de vida, Espiritualidad, Madrid 1968; A. - MATANIC, Scuole di spiritualità nel magistero pontificio, Bres­cia 1964; J. WALSH, Spirituality thraugh the Cen­turies, Londres 1964; A. SANCHIS, La vida de per­fección en la Iglesia y las formas de espiritualidad, en TE 8 (1964)303-321; CH.A. BERNARD, La con­science spirituelle, en RAM 41 (1965) 441-466; F. VANDENEROUCKE, Espiritualidad y espiritualidades, en «Concilium» 1 (1965) 9, 48-64; A. MANATIC, Vocazioni e spiritualità, Roma 1968; R. LAZZARINI, Sul concetto di spiritualità, en varios autores, Chie-sa e spiritualità nell'Ottocento italiano, Verona 1971, p. 31-52; C. COLOMBO y otros autores, Los lai­cos y la vida cristiana pefecta, Herder, Barcelona 1965; J.M. DÍEZ ALEGRÍA y otros autores, Santidad y vida en el siglo, Herder, Barcelona 1969. A. MATANIC


Volver al Inicio del Documento