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VIVIR LA FE ¿Qué Es El Cristianismo?
El cristianismo no es un tipo de procedimiento, ni
la moral debe considerarse como lo central.
El cristianismo es más bien la vida humana divinizada por la gracia
de Dios. Para ello Cristo ha entregado su vida y para ello ha fundado a su
Iglesia. Ciertamente la Iglesia es custodio de la fe y de las buenas
costumbres, pero circunscrita a
esto, sólo representaría una institución. En cambio,
ella tiene en sí la vida, y todo cristiano que pertenece a ella tiene esta
misma vida, es Iglesia. ¿Cómo acrecentar y
fortalecer esta vida? Viviendo al ritmo de la Iglesia. Si tú quieres llegar a ser cada día más
cristiano, si quieres ser más
Iglesia, debes vivir la vida de
la Iglesia. Y para que no te pierdas en
detalles – algunos cristianos no ven el bosque porque los ofuscan los árboles –
esta vida está como compendiada en el trascurso de un año. Se trata del año
como lo vive la Iglesia. Este año comienza con el adviento alrededor del inicio
del mes de diciembre. Son como dos olas gigantes
de gracia que te vienen al encuentro durante este Año Eclesial: Navidad y
Pascua. Antes de inundarte la alegría
y la fuerza de estas dos olas, hay una profundidad, que es
el tiempo de preparación mediante el
cual el hombre debe prepararse para esta "inundación" de
la gracia: Adviento y Cuaresma. Luego viene el tiempo festivo que colma
el alma de la bendición divina, la llena de gozo de la presencia actuante del
Señor y de su Espíritu. Luego de estas olas grandes hay como oleajes menores.
Son los domingos del tiempo ordinario para reponer la gracia desgastada por el
trajín de la semana y para pertrecharte para la semana que comienza. ¿Cómo puedes
sumergirte en esta bendición del
Año Eclesial? Por medio
del Año Litúrgico que compendia prácticamente el
tiempo desde la creación hasta Jesucristo, la vida de Jesucristo mismo y los
últimos tiempos que vivimos nosotros que no sabemos cuándo viene el Señor para
juzgar a vivos y muertos. Puede ser esta noche. Ahora bien en la celebración de los misterios divinos el
Señor se hace presente en y por el misterio que se celebra. Hay quienes piensan
encontrarle a Dios mejor en la naturaleza o en la soledad. ¡Error! Entre Liturgia y naturaleza hay una
diferencia como entre el reflejo y la presencia misma. ¿Acaso dijo de la naturaleza:mía"? Un Año Para La Vida Eterna
El cristianismo, por tanto,
es vida. Es vida eterna que irrumpe en la historia humana. Es Dios que actúa en
ti style="mso-spacerun: yes"> recibir,
mantener y acrecentar esta vida?
Viviendo la vida de la Iglesia porque Ella tiene la vida. ¿Cómo hacer eso? Sumergiéndote en el Año Litúrgico. El Señor rompe las limitaciones del tiempo y
del espacio. Si tú celebras un misterio como, por ejemplo el de la
Resurrección, tú mismo resucitas con
Cristo. ,,¡si Se lo permites! Vivir el Año Litúrgico es como vivir la vida de
Jesús re-actualizada y reencarnada en tu historia. Marcando cada etapa con su color litúrgico correspondiente,
el Año de la Iglesia tiene como dos cumbres: la de Navidad y la de la
Resurrección, la última es más alta porque es la fiesta más grande. El color es
de fiesta: blanco. Cada una de las
cumbres tiene su subida de preparación: Adviento y Cuaresma (ambos con el color
de penitencia: morado). Luego viene su bajada o prolongación: los domingos del
Tiempo Ordinario (Color de la esperanza: verde). Anímate a vivir en familia
un año el Año de la Iglesia y verás cómo cambia tu familia. Es que permites que
el Señor entre en tu hogar. Tres Libros Para La Vida
Cuando van a Misa, la
mayoría de los católicos está en la calle. No saben ni de dónde viene ni adónde
va. ¿Y usted? A lo mejor es como este tipo que entre a reuniones
trascendentales e interrumpe diálogos que tratan de vida y muerte y pregunta:
"¿Dónde está mi trompito?" No debe ser así. La Iglesia
te entrega tres libros que te tornan de la mano y te abren las puertas a los
tesoros de vida eterna. Son los siguientes: la Biblia, el Misal y la Liturgia
de las Horas. La Biblia no es una
colección de bellas historias. Es Dios mismo que quiere hablarte por medio de
ella, que te dice palabras de vida eterna. ¿Cómo vas a tener vida eterna si no
te acostumbras a dialogar con Dios? Tenemos que acostumbrarnos a leer y meditar
este Libro frecuentemente, o
más bien, todos los días. Si entras a la Palabra de Dios,
si comienzas a vivir la realidad
de las Escrituras, entonces comprenderás los otros dos libros, el Misal y la Liturgia de las Horas que en
su mayor parte se componen de textos bíblicos. Luego comprenderás realmente los
otros dos libros, el Misal y la Liturgia de las Horas, ya que en su mayor parte
se componen de textos bíblicos. El Misal te conduce a la
fuente, al origen y a la culminación de la Iglesia. La Eucaristía es fuente de
la gracia y alimento de esta vida divina dentro de ti. Esto tiene que ser tu
propósito firme e inquebrantable de vivir la Santa Misa al ritmo del Año
Litúrgico. Allí, en tres ciclos anuales, la Iglesia te ha
preparado la Mesa para alimentarte de la Palabra antes de darte el pan de los
fuertes, la Santa Comunión, que es fruto de la renovación del pacto que Dios
renueva con su pueblo en la sangre de su Hijo. Si te acostumbras de caminar el
camino del Año Litúrgico de la mano del Misal habrás conseguido un gran tesoro
para toda la vida. La Liturgia de las Horas es
muy poco conocida. Es el libro de oraciones de la Iglesia. Los sacerdotes lo
utilizan todos los días. Sin embargo la oración es tarea de toda la Iglesia.
¿Por qué han de quedarse sólo los sacerdotes con este tesoro oracional?
Pero no está destinado solamente a ellos. La oración es tarea de toda la Iglesia.
La oración es
como la respiración. La Liturgia
de las Horas te hace respirar a pulmón pleno.
Prueba ahora a usar este libro en la mañana y en la noche, el domingo y
los días de la semana. Te ofrece un programa para cuatro semanas. No te
arrepentirás. Junto con otros textos bíblicos te ofrece los 150 salmos
repartidos en cuatro semanas. Lee lo que dice el Papa Juan Pablo II sobre la importancia de la oración de los salmos
y cómo recurrir a ellos todos los días. Lee
lo que dice San Ambrosio sobre los
salmos para que te dé una santa envidia y aprendas a bendecir al Señor. El Misal te lleva al centro
focal de la vida divina, la Biblia
te invita a
escuchar al Señor
que te quiere hablar; la Liturgia de las Horas te ayuda a responder al
Señor, a orar. Eucaristía, Oración y
Palabra de Dios te deben acompañar a través del Año Litúrgico. Así vivirás con
la Iglesia y experimentarás la vida porque la recibirás en
abundancia. (Vea: Pius Parsch)
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