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En la Escuela de San
Ammonas
LO QUE SABEMOS DE SAN
AMMONAS
"AMMONAS (siglo IV).
Su fiesta se celebra el 26 de enero (entre los griegos). Después de 14
años de vida monástica en Scetes, discípulo de san Antonio y sucesor suyo (356)
en Pispir, a la orilla derecha del Nilo, al frente de un grupo de
anacoretas, Atanasio lo consagro obispo de una pequeña localidad desconocida,
sobre todo para los monjes, con los que se atribuyó cierta responsabilidad
pastoral más bien que jurídica. Murió ciertamente antes del 396, ya que la Historia
monachorum in Aegypto habla de su sucesor Pityrion (XV, 2).
Se le
atribuyen once apotegmas (PG 65, 120-124), de los que los números 1, 3,
4, 9 y 11 pertenecen sin duda al grupo original y se cree que son también
auténticos los 8 y 10, que subrayan su excepcional misericordia episcopal con
los pecadores (incluso los no arrepentidos). Por el contrario, el número 2 es
sospechoso. Menos difundidas, pero de gran importancia, son las 14 cartas que
atestigua una versión siríaca del siglo VI (PO X, 6), algunas de las cuales
existen también en georgiano, en griego (PO XI, 4), en una corrección árabe (PG
40, 1019-1066) y en armenio. Atestiguan un período muy arcaico del monaquismo,
con sus citas de apócrifos judeo-cristianos (Ascensión de Isaías,
Testamentos de los doce patriarcas) y su insistencia en la experiencia del
Espíritu santo" (Cfr. Diccionario Patrístico I, 101).
¿QUÉ VAMOS HACER?
En los días de San Ammonas los jóvenes que sentían la
vocación de hacerse monjes tenían que buscar a un padre espiritual, a un monje
experimentado, que quisiera recibirlos como discípulos suyos y enseñarles a ser
auténticos monjes.
Tenemos que tener presente una cosa importante. No es que
monjes tenían una ciencia especial de vivir y buscar la santidad. Nada más
vivían la fe de manera radical. Dígame usted, ¿qué le impide ayunar, rezar,
vigilar, orar, meditar, trabajar? Esto hacían los monjes. Esto los hacen los
cristianos.
Nosotros queremos acercarnos a San Ammonas y pedirle que nos
acepte como discípulo(as) de él. Los antiguos no aceptaban fácilmente a los
discípulos si no estaban convencidos que venían con un verdadero espíritu de
querer hacer la voluntad de Dios. Seremos sus discípulos y vamos a escuchar sus
consejos y – lo que es importantísimo – vamos a obedecerle. ¿De qué sirve leer
sus cartas y tener un poco más de información? Solamente nos hincha la cabeza y
nos hace creernos algo.
El Abad Amonas es un experto en cómo vivir en cristiano. Él nos aconsejará. Estos consejos son
válidos hoy. Nos enseñarán muchísimas cosas para crecer en la fe, la esperanza
y en el amor.
Hemos puesto un brevísimo comentario para las cartas para
ayudar a aterrizar en nuestra vida y en nuestro tiempo. Sin embargo, recordemos
que los monjes eran ante todo hombres de oración. Usted solamente entenderá
algo si se acerca con un espíritu de oración.
Una salvedad: Si pasa a la siguiente carta en el espacio de
dos o tres días le dará indigestión espiritual. Tómese su tiempo, Medite lo que
San Ammonas le quiere transmitir. Aplíquelo a su vida.
LAS CARTAS DE SAN AMMONAS
Carta 1 El cuerpo
Cuerpo no es lo mismo que cuerpo. Hay que tienen el cuerpo
muerto en vida y hay otros que tienen el cuerpo vivo, sano y vigoroso y están
enfermos, con achaques y tienen un semblante enfermizo. ¿Qué pasa? Pues, este
cuerpo que tocamos es templo del Espíritu Santo pero no es la salud física el
signo de que estamos realmente sanos. La verdadera salud hay que buscarla en la
dimensión de la fe y de la gracia. Esta carta de Amonas te hará descubrir que
aquí estamos hablando de algo que la gente común ni lo sospecha.
Carta 2 La alegría y la fuerza
Alguna vez ha llorado por ser pecador(a). La vida del cristiano
es un combate. Por eso hay gente que cree que los cristianos en el fondo son
personas que gozan de estar deprimidos, de estar tristes. No hay tal. Un santo
triste es un triste santo. Amonas lo explica claramente. El combate es para
alcanzar la alegría, el reposo. Es muy necesario tener presente esto al leer
esta carta y también todas las demás. Si no encuentras una alegría mayor
después de haber leído esta y las demás cartas algo estás haciendo mal. Aplica,
pues, sus sugerencias en el segundo
párrafo cuando comienza a decir: "He aquí como cultivarla...". Estás
triste y deprimido porque no aplicas sus sugerencias de todo corazón. Así de
sencillo.
oramonascart03humil.html
En todos nuestros pensamientos, en todas nuestras palabras y
acciones se deslizan fácilmente la vanagloria, el deseo de quedar bien delante
de nosotros mismos y delante de los demás junto con el orgullo que nunca está
lejos. Haciéndole caso a Amonas ¿qué tendrías que hacer para alcanzar la
humildad?
Carta 4 Discernimiento
Nosotros no somos personas malas. Si no ¿cómo estaríamos
leyendo estas cartas de Amonas? Sin embargo, nos engañamos muchas veces.
Estamos pensando, hablando y haciendo cosas "buenas" que en el fondo
no lo son. Son fruto de nuestra mediocridad. Apenas aparece el sufrimiento nos
escapamos. Y ¿porqué la huída nos parece buena? Es que delante de nosotros mismos y delante de los demás
encontramos unas razones muy convincentes del porqué pensamos, hablamos o
actuamos de la manara que estamos haciendo. Somos expertos en convencernos a
nosotros mismos y a los demás. ¿Cuál es el remedio? Lo dice Amonas, lo dice
Pablo. Busquemos "el alimento para los fuertes", busquemos "las
riquezas en su anchura y en su profundidad". ¿Cómo? Pide al Señor poder
ser radical en tu fe. Luego haz un silencio y deja que el Señor te hable al
corazón. Te dirá dónde y cómo. ¡No te asustes!
Dios da "el querer y el hacer". Pero no lo hará si no lo dejas
actuar. Otras maneras de descubrir este alimento de los fuertes es la Lectio
Divina. También puedes acudir a una persona que tiene discernimiento. ¡Ojalá el
Señor te guíe para que puedas caminar en una comunidad de creyentes que están
buscando este alimento de los fuertes! No se puede ser cristiano a solas.
Carta 5 y Carta 6 La paternidad (maternidad) espiritual
Todos tenemos a personas que de alguna manera dependen de
nosotros espiritualmente. Dependen de nuestro ejemplo, de nuestras palabras y
de nuestros actos. Pero más aún dependen de nuestra oración. Son como hijos
espirituales. Lean las cartas de San Pablo y verán cómo "da a luz"
nuevamente a sus hijos espirituales, cómo ora por ellos. Descuidamos mucho esta
nuestra misión. Siquiera ahora eleva una oración por estas personas que de
alguna manera son hijos espirituales. '¿Y si no hay nadie que depende de ti? No
lo creo posible porque alguien te mira siempre y refleja en su ser lo que tú
eres. Pongamos un caso extremo. Está leyendo esto un niño de 10 años. Adopta
como hijos espirituales a los que Dios te sugiere y comienza a rezar por ellos
para darles a luz una y otra vez.
Carta 7 y Carta 8 La
imitación del padre espiritual
Felices los que tienen delante de los ojos a una persona
verdaderamente y radicalmente cristiana porque pueden imitar. San Pablo habla
muchas veces de que sus creyentes lo imiten. No estoy hablando de una persona
simpática. Estoy hablando de un santo, de una santa. Si no hay en tu entorno
nadie de este tipo te recomiendo que leas las vidas de los santos. Demasiado
nos contentamos con lo mediocre. Demasiado nos regimos por el mínimo esfuerzo
requerido. Contempla a los santos. Llena tu casa de sus libros. Más que una vez
en la historia hay personas que se han convertido en santos por leer las vidas
de los santos. Ciertamente la santidad es un don de Dios que hay que pedirlo.
Pero no la vas a pedir si no está delante de tus ojos como posibilidad real que imitar.
Carta 9 y Carta 10 Las tentaciones
La tentación es necesaria para el crecimiento del cristiano.
Para un momento y piensa: ¿qué tentaciones estás padeciendo en este momento?
Míralas de cerca y descubrirás dos cosas por lo menos. De un lado el Señor te
hace ver dónde está en este momento tu pecado, tu lado débil que te llevará a
abandonar al Señor si Él no le pone remedio. Del otro lado el Señor te hace ver
que muchas veces das respuestas a las tentaciones que son meramente respuestas
humanas salidas de tu inteligencia. Lee
nuevamente las sugerencias del Abad
Amonas. Verás con mayor claridad por dónde tienes que comenzar para cambiar tu
manera de reaccionar.
Carta 11 Las tres
voluntades.
Discernimiento. Los monjes querían cambiar de lugar y por
eso Amonas les habla sobre las tres voluntades que se mueven en el hombre. Es
preciso el discernimiento para ver qué voluntad escoger. Nosotros nos
encontramos frecuentemente ante situaciones cuyo sufrimiento nos empuja a huir.
De esta manera pensamos solucionar el problema, de poder esquivar el
sufrimiento. Lo que en el fondo hacemos es realmente huir de la cruz que el
Señor nos ha puesto porque así nos conviene. Felices los que tienen a quien
consultar y a quien obedecer. Felices los que pueden recurrir a alguien con
discernimiento para poder contemplar cuál es la voluntad de Dios.
Carta 12 El beneficio de la soledad.
No hay que quemar etapas. Dios tiene sus planes y hace una
historia con cada uno. Por eso no nos atrevamos a aconsejar a los demás si
estamos todavía enfermos, es decir, cuando estamos en pecado. Por eso habría
que aceptar estos períodos a veces bastante largos de nuestro desierto
personal. Este desierto puede presentarse de diversas formas. El seminarista en
preparación a la vocación sacerdotal tiene que vivir el tiempo del desierto de
su formación. El adolescente quisiera ser libre para hacer lo que le da la gana
y sigue sometido a las reglas de la casa. También hay otros desiertos. Dios te
pone en crisis. Dios destruye tus planes. Dios te hunde en la enfermedad. Dios
te pone delante un largo tiempo de sufrimiento. Es la pedagogía divina que te
pasa por la criba.
Es en este tiempo y espacio de tu desierto que Dios quiere
curarte. ¿Para qué? Para que puedas ser feliz - ¿recuerdas la segunda carta? -
y para que puedas ayudar a los demás a serlo.
Carta 13 Tentaciones y el Espíritu Santo
Puesto que el destino del cristiano consiste en reproducir
la imagen de Cristo no es de admirar que seamos tentados como Cristo ha sido
tentado. Es más, precisamente las tentaciones son signo que ya hemos recibido
el Espíritu Santo. Esta carta te hace ver un panorama insospechado. Deja que
Abad Amonas te guíe.
Carta 14 La herencia de la justicia
De alguna
manera al leer y meditar estas cartas has escogido al Abad Ammonas como tu padre
espiritual. Si has sido un(a) hijo(a) reverente entonces esta breve carta te
describe lo que te deja en herencia. No hay necesidad de escribir una carta más
larga porque al tomar en serio lo que te ha dicho en las cartas anteriores te
darás cuenta que es verdad lo que dice.
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