Homofobia: historia de un error



René Flores
Médico psiquiatra
ConoZe.com

 



Contenido
¿La homofobia es una fobia?
Historia
Sexualidad y política
Significado médico

Resumen

 

El término homofobia surge con ocasión de los cambios ocurridos en la visión del hombre y de la sociedad durante la segunda mitad del siglo pasado. Fue en paralelo con el grave error de la Asociación Psiquiátrica Americana de remover la homosexualidad, aunque sea parcialmente, de su clasificación de desórdenes emocionales.

Los homosexuales que buscaban un resquicio que aliviara su penosa situación de rechazo social encontraron, en la idea y la instrumentalización de este término, cierta protección. Pasado el tiempo se ha hecho claro que las personas afectadas por la desviación, homosexuales, vienen siendo usadas por las organizaciones gay y su particular ideologización de la sexualidad que aprovecha sus dramáticas vidas.

¿La homofobia es una fobia?

La homofobia fue concebida inicialmente como el miedo, fastidio, cólera, incomodidad y aversión que las personas experimentaban al tratar con gays. Con el tiempo el término ha perdido exactitud y no es capaz de distinguir entre una persona respetuosa de los homosexuales como personas, pero que al mismo tiempo reacciona negativamente si hay ocasión de tratar el tema o experimentar una interacción social cercana.

En oposición a las exageraciones del significado que empezó a atribuirse al término homofobia, en el marco de la explotación política de la condición homosexual, apareció su contraparte: la heterofobia. Este término es usado para referirse al prejuicio o discriminación, inversa a la homofobia, frente a los heterosexuales por parte de la población homosexual, bisexual o sus seguidores.

Desde el comienzo se pudo ver el equívoco del término homofobia. Fobia, según la definen la psiquiatría y la psicología se refiere a una reacción emocional de miedo y ansiedad considerada excesiva por la misma persona que evita al objeto de su temor fóbico y busca consultar a un especialista por el problema aunque, desde luego, no lo hace parte de una agenda política.

En la llamada homofobia, por el contrario, la persona siente justificadas sus emociones, reaccionando con disgusto y a veces con agresión verbal o física y no considera necesario modificar su actitud. El rechazo a la supuesta fobia, en este caso homofobia, no procede de quien la experimenta, el supuesto homofóbico, sino más bien de quienes se consideran víctimas de sus sentimientos y razones.

El término homofobia pese a su inconsistencia ha tenido buena fortuna no así su opuesto, la heterofobia. Las organizaciones gay usan el primero a sabiendas de su equívoco y llevan adelante una estrategia dirigida a cohibir y arrinconar a los heterosexuales que sustentan una posición diferente.

En la aventura son a veces acompañados por algunos políticos e intelectuales, personas de buena fe, defensoras de los derechos humanos, que ignoran la problemática médica homosexual de los últimos treinta años.

Uno de los puntales de la estrategia mencionada es descalificar siempre como homófobos a quienes no coinciden con su conducta y objetivos. Veamos algunos unos ejemplos de loque los grupos gay consideran homofobia:

  • afirmar que los homosexuales están más propensos a infectarse con el VIH/SIDA por sus conductas de riesgo: homófobo
  • sonreír o disgustarse por algún gesto o conducta rara que exhiba algún gay provocativamente: homófobo.
  • defender firmemente la diversidad sexual integrada por varón y mujer: homófobo y señalar que homosexuales y heterosexuales son muy diferentes cerebral y conductualmente: homófobo.
  • opinar con bases científicas que la homosexualidad es un trastorno y que puede modificarse con tratamiento: homófobo.
  • discrepar con el estilo de vida escandaloso y autodestructivo de los gay: homófobo;
  • considerar que la presencia de los homosexuales en los cuarteles puede ser causa de problemas :homófobo.
  • afirmar que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer: homófobo.
  • afirmar que los niños no pueden ser objeto de experimentación aprobando la adopción por homosexuales: homófobo.
  • considerar que es más prudente que los HO no sean educadores de niños pequeños : homófobo.
  • preguntar por qué dicen»orgullo» en la marcha gay anual: homófobo.
  • oponerse a la homosexualidad es ser homosexual «latente», es decir un homosexual en el closet que niega su propia homosexualidad. Con el mismo raciocinio el homosexual que se opone a la heterosexualidad como forma normal de conducta sería un heterosexual «latente; el liberal, un conservador «latente, y así…
  • - opinar, finalmente cualquier cosa que disguste a los grupos gay o a sus seguidores: homófobo.

Historia

El primer concepto de lo que se consideró homofobia ha cambiado con el tiempo, siendo objeto con los años de varias formulaciones y desagregados que determinan diferentes formas de entenderlo. Fue Imaginado por el psicólogo heterosexual George Weinberg, a mediados de los años 60, a raíz de su propia experiencia con la negativa actitud frente a unos homosexuales conocidos suyos.

Lo destacado sería, según Herek 2004, que Weinberg le puso nombre a la hostilidad que percibió y contribuyó a su visión como una cuestión social, dando un arma muy importante a los defensores de la homosexualidad que la conciben como una variante más de la conducta sexual normal.

El término ha servido de modelo para la denominación de actitudes negativas frente a otras conductas sexuales: lesbofobia, bifobia, transfobia, héterofobia, cristianofobia y biofobia, esta última entendida como el temor a las explicaciones biológicas de la conducta, por parte de los grupos feministas.

Distorsión sociológica

Siendo la homofobia originalmente la designación de un fenómeno de carácter individual, las observaciones fundamentadas que se hacen a la homosexualidad, han ido tildando de homofóbicas a situaciones sociales muy amplias.

Se denuncia como tales a políticas y acciones gubernamentales, leyes y normas, planes de salud, grupos y organizaciones religiosas, que disgustan a los grupos gay.

Por otro lado, es en el terreno psicológico–social justamente que la idea de la homofobia se entiende mejor si consideramos la perspectiva del modelo sexual de comienzos del movimiento gay, con rechazo de su estilo de vida, pero no del actual en el que predominan unas «minorías sexuales», que son realmente «minorías políticas» que proponen un nuevo contrato social.

El propósito central al comienzo, según Herek, habría sido el interés de dejar claro que los límites entre la homosexualidad y la heterosexualidad eran arbitrarios. Pero en las últimas décadas la finalidad es que gay y lesbianas quieren ser percibidos como un grupo minoritario, cuasi étnico y paradigma de los derechos civiles predominando el activismo político. El problema habría entonces evolucionado, siendo ahora necesario entenderlo en términos de un grupo que se siente discriminado: «conflicto intergrupos, más que conflicto intrapsíquico».

Las organizaciones lésbico – feministas, por su parte, empezaron a afirmar que ser lesbianas no era sólo un asunto de atracción sexual o romántica, si no más bien el rechazo a la héterosexualidad «compulsiva», parte de lo que llaman patriarcalismo, que subyugaría a la mujer.

De allí entonces que todas las mujeres podrían ser lesbianas sin considerar sus sentimientos sexuales. Se revelaba de esta manera una estrategia netamente política que llegaba incluso a rechazar la idea misma de la homofobia por considerarla un constructo psicológico al preferir el rechazo a la heterosexualidad entendido más bien como un fenómeno socioeconómico.

Sexualidad y política

La finalidad sería entonces en el presente, la protección de los que llaman sus derechos civiles: no discriminación para el empleo, uniones civiles, matrimonio gay, adopción de niños, enseñanza de la homosexualidad en los colegios, etc. No hay interés en defender la existencia de categorias sexuales diferentes pues los cinco sexos de las feministas pasaron al olvido. El objetivo sería cuestionar sin ningún matiz la que se cree una percepción «errónea» de los heterosexuales sobre las minorías sexuales: desde homosexuales a pedófilos.

Desde la psicología se viene planteando entonces un nuevo análisis de acuerdo a los cambios mencionados. La situación actual sería la de una ideología oficial que define lo que es la sexualidad. Esta ideología estaría expresándose a través de la estructura social, instituciones y relaciones de poder: el vilipendiado heterosexismo.

Los «advocates» lésbico-feministas vinculan la homofobia a una ideología antihomosexual, con la opresión basada en el género, inherente a la "herencia patriarcal". Como un programa antagónico postulan un cambio profundo de los roles de género culturales y las "relaciones de poder".

En los últimos tiempos aparece una idea más abarcativa, la del prejuicio sexual. Este se define como la actitud negativa basada en la orientación sexual, homosexual, bisexual o transgénero. El prejuicio podría incluso proceder de los mismos homosexuales, esta vez dirigido a las lesbianas, como de éstas a los homosexuales, de estos a los bisexuales o también de los últimos a los transgéneros, etc.etc.

Standing, 2004, agregando una idea interesante, interpreta la homofobia como resultado de la condición postmoderna, con asiento en la pérdida de los antiguos grandes referentes: "Dios, nación, familia y comunidad". Su expresión sería la expansión del «fundamentalismo religioso» representado por el ala conservadora de la Iglesia. Ni una palabra por cierto del «fundamentalismo feminista», sus sectarias ideas acerca del género y su desconocimiento de los conocimientos médicos en torno a la homosexualidad..

Al final queda claro las estereotipadas razones argüidas para cuestionar las naturales reacciones frente a la conducta homosexual por parte de la población heterosexual y el rechazo de la misma a partir de la actitud beligerante de ciertos grupos homosexuales. No menos importante es tomar nota de la dudosa representatividad de los gay para declararse portavoces de la población homosexual sensata.

Significado médico

A comienzos del siglo XXI, los mentores de la homofobia se enfrentan a unas evidencias que se esfuerzan por ocultar, divorciándose absolutamente de las investigaciones de carácter biológico.

Nos referimos a los conocimientos acumulados acerca del rol de las hormonas en la organización cerebral, los indicadores constitucionales que diferencian hétero de homosexuales, la identidad y conducta sexuales en el "sexo ambiguo" y los resultados de la terapia de reconversión de la orientación sexual.

Asistimos entonces a la reubicación del término homofobia, es decir a su extensión desde el ámbito individual al social, con fin de reivindicaciones políticas. Reposicionamiento que ofrece su flanco más débil en la teoría de que todo en la sexualidad, identidad y orientación, actitudes, y conducta, son conformados por la cultura. Así es como el discurso de género excluye los conocimientos sobre la conducta sexual procedentes de las ciencias naturales.

Al rechazar la perspectiva de la homosexualidad como una patología no entienden que se pueda ver con simpatía el logro de algunos derechos civiles por los homosexuales y que al mismo tiempo resulte incómoda la interacción social. El temor de ser contagiado de VIH/Sida, por el trato con personas homosexuales, si bien no es posible sin contacto sexual, tiene un fuerte contenido simbólico. Más comprensible es desde luego la creencia de que la cercanía con una persona homosexual podría influir en la orientación sexual de niños en desarrollo.

Resumen

  1. La aparición del concepto de homofobia coincidió con cambios fundamentales en la cultura y en la sociedad de la segunda mitad del siglo pasado.
  2. El término no fue ni etimológica ni clínicamente apropiado, pero sirvió en algo para aliviar la penosa situación que vivieron por años las personas homosexuales.
  3. Al influjo de un pensamiento forzado y dogmático sobre el concepto global de la sexualidad y como recurso para plantear reivindicaciones sociales y políticas, la idea de la homofobia ha acabado desfigurándose.

Sin embargo, sirve aún como recurso de grupos de homosexuales y sus mentores que, con el pretexto de una muchas veces supuesta discriminación, aspiran a recolocaciones sociales e institucionales y para un grupo de cientistas sociales solventar sus carreras académicas.

 

 

 



 



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