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Los efectos del divorcio en los
hijos
La estructura familiar tiene una influencia
significativa en los resultados educativos de los hijos. Así lo afirma un
reciente estudio publicado por el Center for Marriage and Families, parte del
Institute for American Values, con sede en Nueva York.
La directora del centro, Elizabeth Marquardt, atrajo una gran atención el año
pasado con su libro sobre los efectos del divorcio en los hijos. El estudio
más reciente elaborado por el centro se titulaba «Family Structure and
Children's Educational Outcomes», un trabajo que se basa en un extenso estudio
de la investigación académica más reciente.
La estructura familiar afecta a todos los niveles de la educación, desde el
preescolar hasta el universitario, sostiene el escrito. Esto se debe a que lo
que ocurre en la familia tiene una gran influencia sobre toda una serie de
comportamientos infantiles, como el mal comportamiento escolar, el consumo de
drogas y alcohol, la actividad sexual y el embarazo adolescente, y los
problemas psicológicos.
En un arco de 35 años, la proporción de niños en Estados Unidos que han sido
criados en hogares con los dos padres ha descendido de modo significativo - de
cerca del 85% en 1968 hasta el 70% en el 2003 - mientras que la proporción de
niños que viven en hogares con un solo progenitor se ha casi duplicado. Antes
de alcanzar los 18 años, la mayoría de los niños norteamericanos es probable
que pasen una parte significativa de sus infancias en un hogar con un solo
progenitor.
Antes de ir a detallar las conclusiones de la investigación sobre los efectos
en la educación, el escrito tomaba nota de algunos problemas con la
metodología de los estudios.
Algunos estudios definen la estructura familiar de forma inconsistente, y
otros no diferencian a los padres adoptivos de los biológicos. Otros defectos
incluyen datos tomados de muestras muy pequeñas de padres que cohabitan sin
estar casados, o datos de sólo un espacio de tiempo.
A pesar de estas limitaciones, el escrito de investigación sostenía que una
gran cantidad de investigaciones sugiere claramente que la estructura familiar
afecta de modo significativo al desarrollo académico y social de los hijos.
Los primeros años
Es tres veces menos probable que los niños de 3 y 4 años que crecen con
sus propios padres casados experimenten problemas emocionales o de
comportamiento como el desorden de déficit de atención.
En general, los niños que viven con sus propios padres casados tienen menos
problemas de comportamiento en comparación con los niños cuyos padres están
viviendo juntos pero no están casados. También existen diferencias en el área
de la salud física. Los niños en familias con un solo progenitor están en
general menos sanos que los niños en otros tipos de familia.
Además, los niños que viven con sus propios padres casados es más probable que
se impliquen en actividades que les ayuden a aprender a leer que los niños en
hogares con un solo progenitor. Estas diferencias en una edad tan temprana
pueden establecer pautas de comportamiento educativas que persisten en niveles
educativos posteriores, advertía el estudio.
En la escuela primaria, la habilidad de los niños para manejarse en temas
básicos y a su nivel es más débil en aquellos que no viven con sus propios
padres casados. Por ejemplo, los de cuarto grado con padres casados logran
mayor puntuación en comprensión de lectura, comparados con estudiantes que
viven en familias de adopción, con madres solteras, y en otros tipos de
familias. Vivir en una familia de un solo progenitor está también relacionado
con descensos en los resultados en matemáticas de los niños.
Hasta un cierto punto, los problemas financieros ocasionados por vivir en una
familia monoparental explican algunos de los resultados negativos, pero no
todos. El matrimonio en sí mismo tiene también un impacto que puede medirse
con los resultados educativos.
La escuela secundaria y más adelante
Entre los adolescentes, las consecuencias negativas debidas a la
estructura familiar son notablemente más graves. Afectan a temas tales como el
índice de abandonos escolares, el índice de graduaciones, y la edad del primer
embarazo.
El escrito explicaba que los estudios llevados a cabo tanto en Suecia como
Estados Unidos muestran que a los niños que viven en familias divididas les va
peor a nivel educativo. De hecho, cada año que un niño sueco o norteamericano
pasa con su madre sola o en adopción reduce los logros educativos generales
del niño a la mitad.
El escrito comentaba que estas similitudes entre los niños en Estados Unidos y
Suecia en familias divididas están poniendo de relieve especialmente las
dramáticas diferencias de estas dos naciones tanto en políticas familiares
como en áreas como la desigualdad de ingresos.
Cuando llegan a la universidad, los adolescentes de familias divididas siguen
pagando un alto precio. Esto incluye consecuencias negativas como un nivel de
asistencia a la universidad más bajo.
Asimismo, los jóvenes, especialmente las mujeres, que crecen con sus propios
padres casados tienden a casarse más tarde. Las investigaciones muestran un
nexo entre el hecho de retrasar el matrimonio y mayores logros educativos
entre las mujeres jóvenes.
Comportamiento problemático
El escrito subrayaba cierto número de los patrones de comportamiento
negativo más evidentes en los niños de familias divididas.
-- Mala conducta en la escuela. La desintegración familiar se asocia, en los
chicos, con una incidencia mayor de comportamiento anti social en el aula.
Los niños de hogares con sus propios padres casados tienen muy pocas
incidencias de mala conducta en la escuela.
-- Asistencia escolar y retraso. Los estudiantes de familias divididas
abandonan las clases en un índice de un 30% superior al de los hogares unidos.
Estas diferencias existen debido en parte a que los hogares divididos parecen
menos capaces de supervisar y controlar a sus hijos.
-- Fumar, consumo de drogas ilegales y alcohol. Los adolescentes de familias
divididas es más probable que fumen, consuman drogas y alcohol, incluso cuando
se controlan factores importantes como la edad, el sexo, la raza y la
educación familiar. Un estudio encontró que la estructura familiar tiene una
relación significativa con el apego familiar, con las familias unidas con un
mayor apego. A su vez, el apego familiar tiene un efecto directo y disuasorio
sobre el tabaquismo adolescente y el consumo de drogas ilegales.
-- Actividad sexual y embarazo adolescente. Los adolescentes de familias
divididas son más proclives a ser activos sexualmente. No parece que haya
diferencias significativas en el comportamiento sexual entre adolescentes de
familias adoptivas y los de familias de un solo progenitor. La similitud en el
comportamiento sexual de estos dos grupos de adolescentes sugiere que el
volverse a casar presenta algunos riesgos con respecto a controlar de forma
efectiva el comportamiento adolescentes y el trasmitir valores que disuadan de
las relaciones sexuales tempranas.
-- Actividades ilegales. Estar en una familia adoptiva o de un solo progenitor
a los 10 años eleva a más del doble la probabilidad de que un niño sea
arrestado a los 14 años. Un estudio encontró era más probable que los chicos
adolescentes en familias sin el padre biológico fueran encarcelados que los
adolescentes de las familias unidas. Los jóvenes que nunca han vivido con sus
padres biológicos tienen más probabilidades de ser arrestados.
-- Problemas psicológicos. Para los niños, crecer sin sus propios padres
casados está relacionado con altos niveles de estrés, depresión, ansiedad, y
baja autoestima, durante sus años de adolescencia; problemas que pueden
reducir su capacidad de concentración y atención en la escuela. La
investigación muestra de modo fundado que el divorcio de los padres tiene
efectos emocionales negativos durante la infancia, adolescencia y edad adulta.
El escrito concluye con recomendaciones para mejorar. Para empezar, dado que
muchos niños crecen en familias divididas, los programas y las políticas
deberían ayudar a las familias a compensar de la mejor forma que puedan los
efectos negativos ligados a estas estructuras familiares.
Y lo más importante, el escrito concluye que política educativa y política
familiar deberían ir de la mano. Si queremos niños con mejor educación,
necesitamos consolidar las familias, afirma. Apoyar el matrimonio permitirá
que un número mayor de niños tenga éxito a nivel educativo y prospere
socialmente, sostenía el escrito.
(fuente: zenit.org)
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