"Somos MSC" - Testimonios personales


Capítulo 10

"Transmitir que Dios tiene corazón"

Hans Pittruff. 64 años (Alemania)

1. Llegué a ser Misionero del Sagrado Corazón porque he recibido mi formación durante los 9 años de secundaria en el internado de Hiltrup, donde muchos MSC eran profesores y educadores.

Ya desde temprana edad tenía el deseo de ser sacerdote. Este deseo era cada vez más nítido cuanto más conocía a la Congregación. Tenían también su lugar importante acontecimientos impresionantes. A los 11 años cantaba como miembro del coro durante la primera ordenación sacerdotal; en 1952 llegaron a Hiltrup varios de los misioneros expulsados de China y nos conmovía escuchar sus sufrimientos.

Luego cada año los compañeros de los cursos superiores ingresaban en la Congregación y posteriormente se ordenaban sacerdotes. 13 de los que terminábamos los estudios secundarios entramos al noviciado. Allí nos visitó un compañero de estudios luego de su ordenación y celebró con nosotros la Misa. Luego de 7 años fui ordenado sacerdote con 10 compañeros.

Puesto que todos querían ir a las misiones los superiores nos pidieron a mí y a algunos otros que estudiáramos para prepararnos a la docencia puesto que se estaba planificando la construcción de una secundaria y un internado en Homburg. De los 10 recién ordenados 5 se fueron a las misiones y 5 al profesorado.

Desde hace 8 años me encargo de la redacción de los Hiltruper Monatshefte.

Es importante estar relacionados con tos diversos hermanos pero también con los bienhechores y los familiares que muchas veces tienen mayor información.

Me marcaron especialmente 2 viajes:

1988 viajamos la promoción (20 participantes) a la arquidiócesis de Rabaul donde los hermanos nos mostraban su labor en los diversos lugares.

1996 viajé al Perú como redactor y miembro de la comisión "Desarrollo, Misión y Paz" de la comunidad parroquial de S. Clemente. Todavía hoy me está nutriendo esto. Fue meta especial el encontrar a laicos para la comunidad patrocinada de San Pablo en Trujillo para que colaboren y lleven adelante este patrocinio.

Como profesor (18 años) y como capellán de hospital veo que es mi misión o vocación que, a través de mi servicio pastoral y de mi propia vida, les transmita a los demás que Dios tiene un corazón para ellos. El hospital Sagrado Corazón lo formula así: "Servicio capacitado y Atención". De ambas cosas requiere el capellán de hospital. Todos los días descubro en las actitudes de Jesús modelos para mi servicio a los hombres. Para dar unos ejemplos: Jesús coloca al enfermo al cen­tro, se le acerca; lo levanta; lo lleva aparte; lo escucha atentamente; está a disposición sólo para esta persona; anima, consuela y moviliza sus fuerzas vitales: "¿Quieres ser curado?"

2. Durante muchos años ha sido el P. Springob quien más me ha influenciado y marcado. Desde los comienzos era mi profesor y forma­dor y más tarde mi superior y director. Su fuerte personalidad, su humanidad equilibrada, sus conocimientos me han impresionado y me han animado a ir a Homburg. También han sido muy estimulantes su valentía de emprender nuevos caminos y la buena colaboración a tan­tos niveles en el Johanneum. Finalmente fue su piedad viril y no ingenua y su humor los que me han dado mucho.