DIÁLOGO SOBRE LAS IMÁGENES

(clerus.org)

 

Para presentar en una forma amena la respuesta a los ataques de las sectas, la dramatización representa un recurso didáctico de suma importancia. A continuación se proporcionan los elementos básicos para un “diálogo” sobre el tema de las imágenes. Dependerá de cada quien, después, añadir y dosificar oportunamente sus propios ingredientes para que el “caldito” resulte lo más sabroso posible.

 

IMÁGENES E ÍDOLOS

¿Por qué ustedes católicos usan las imágenes, puesto que la Biblia las prohibe?

No te hagas estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, abajo, en la tierra, y en las aguas debajo de la tierra (Ex 20,4).

Aquí la Biblia no se está refiriendo a cualquier tipo de imágenes, sino a los ídolos. Para ustedes ¿es lo mismo imagen o ídolo?

Claro que es lo mismo.

Aquí está el error. Para nosotros católicos no es lo mismo. Existe una grande diferencia entre una imagen y un ídolo. Para nosotros imagen es cualquier tipo de figura o representación de alguien o algo mientras ídolo es un falso dios, una imagen o una estatua considerada como dios, con vida y poder (Sab 13-15), que se pone en el lugar de Dios, como en el caso del becerro de oro (Ex 32, 1).
Pues bien, en Ex 20, 4 la Biblia se está refiriendo a los ídolos y no a cualquier tipo de imagen, como las que tenemos nosotros ahora. De hecho, en el versículo anterior se habla claramente de “otros dioses”.

No habrá para ti otros dioses delante de mi (Ex 20,3).

De todos modos, en la Biblia no encontramos ninguna imagen. Siempre se habla en contra de las imágenes.

No es cierto. La misma Biblia presenta casos, en que Dios mismo ordenó construir alguna imagen.

Asimismo, harás dos querubines de oro macizo, labrados a martillo, y los pondrás en las extremidades del Lugar del Perdón, uno a cada lado (Ex 25,18).

Moisés habló por el pueblo y Yavé le respondió: “Haz una serpiente de bronce, ponla en un palo y todo el que la mire, sanará” (Núm 21,8).

 

Sin embargo, después la serpiente de bronce fue destruida.

Suprimió los santuarios de lomas, quebró las piedras paradas y cortó los troncos sagrados.
También destruyó la serpiente de bronce que Moisés había fabricado en el desierto, pues hasta ese tiempo, los israelitas le ofrecían sacrificios y la llamaban Nejustán (2 Re 18,4).

¿Por qué fue destruida? Por el hecho que se volvió en un ídolo y se le empezó a rendir culto, imitando a los paganos.

 

ADORAR Y VENERAR

Y es precisamente lo que ustedes católicos hacen con las imágenes y las estatuas: las llevan en procesión, las besan, les ponen flores y velas, se arrodillan delante de ellas, etc. Y esto es malo, puesto que, haciendo esto las están adorando.

Son tontos los que llevan en procesión una estatua de madera y rezan a un dios incapaz de salvarlos (Is 45,20).

Otra confusión entre adorar y venerar. Para usted, ¿es lo mismo adorar y venerar?

Claro que es lo mismo.

Para nosotros católicos no es así. Para nosotros, adorar es reconocer a una persona o un objeto como ser supremo, creador y dueño de todo; venerar es lo mismo que respetar. Así que nosotros católicos adoramos solamente a Dios, un solo Dios (Mt 4,10); mientras veneramos todo lo que está relacionado con Dios, como por ejemplo las imágenes del mismo Jesús, la Virgen y los Santos.
Por lo que se refiere a la manera práctica de realizar la “adoración” o la “veneración”, todo depende de la cultura de cada pueblo y la manera de entender de cada persona. Para nosotros por ejemplo, besar, ofrecer flores, llevar en procesión ... no es lo mismo que adorar. ¿Nunca usted besó a alguna persona o le llevó flores?

Es que los católicos se ponen de rodillas delante de las imágenes y esto está prohibido por la Biblia.

No te postrarás delante de ellas (Ex 20, 5).

Cuando Pedro entraba, salió Cornelio a su encuentro y cayó postrado a sus pies.

Pedro lo levantó diciéndole:

“Levántate, que también yo soy hombre” (Hech 10, 25 - 26).

Todo depende de lo que uno piensa, cuando se pone de rodillas delante de una persona o un objeto sagrado. Evidentemente, si uno piensa hacer un acto de adoración, como en el caso de Cornelio que confundió a Pedro con un dios, entonces es malo; sin embargo, si uno con aquel acto quiere solamente manifestar su respeto, entonces no es malo.

Todo esto está muy claro en la Biblia, donde encontramos casos de personas que se ponen de rodillas delante de otras personas, llevan en procesión el arca de la Alianza y se postran delante de ella.

Llegó hasta el hombre de Dios y se abrazó a sus pies (2 Re 4, 27).

David y toda la casa de Israel hacían subir el Arca de Yavé entre clamores y resonar de cuernos (2 Sam 6,15).

El Arca de Yavé dio la vuelta a la ciudad (Jos 6,11).

Entonces Josué y todos los jefes de Israel permanecieron postrados delante del Arca de Yavé hasta la tarde (Jos 7,5).

 

¿PARA QUÉ SIRVEN LAS IMÁGENES?

De todos modos, las imágenes no sirven para nada, como vemos claramente en la Biblia.

Los ídolos de los paganos son oro y plata, obras de manos humanas.
Tienen boca y no hablan; ojos pero de ciegos, oídos que nada oyen, y en su boca no hay aliento.
Así como son ellos, así serán sus autores y todo el que confíe en ellos (Sal 13, 15-18).

No restituyen la vista a ningún ciego ni sacan de la miseria a nadie (Bar 6,36).

Bueno, aquí se está hablando de los “ídolos de los paganos”, no de las imágenes que tenemos nosotros, es decir, de Jesús Crucificado, la Virgen María, San Martín de Porres, etc.

Cuando yo empecé a estudiar la Biblia, quise comprobar si esto es cierto: me acerqué a una estatua, le pase la mano delante de los ojos y no me volteó a ver.

Claro; nadie piensa que una imagen o una estatua mueve los ojos o camina. Si algún día pasara esto, correríamos espantados. Sencillamente, las imágenes y las estatuas de los santos son como las fotografías o los retratos de un ser querido. Sirven para acordarnos de Jesús, la Virgen y los Santos. Al mismo tiempo, les pedimos a Jesús, la Virgen y a los santos (no a sus imágenes o estatuas), que nos ayuden a vivir el Evangelio y alcanzar la salvación.

 

¿QUÉ HAY QUE HACER CON LAS IMÁGENES?

Para alcanzar la salvación, basta escudriñar las Escrituras y cumplir lo que mandan. No se necesita ninguna imagen o estatua. Lo que dice la Biblia con relación a las imágenes, es muy claro. Hay que quemarlas. Yo por mi parte las quemé todas, cuando conocí la Palabra de Dios.

Quemarán las esculturas de sus dioses (Dt 7,25).

Otra vez lo mismo. ¿Es posible que no se da cuenta de que aquí se está hablando de los ídolos y no de nuestras imágenes? De todos modos, ¿está seguro de que realmente usted quemó “todas” las imágenes que tenía?

Claro que sí.

¿Acaso no tendrá su cédula o credencial?

Claro que sí. Aquí está.

Y la foto que está aquí, ¿no es una imagen? Si usted quemó todas las imágenes, ¿por qué no quemó también esta foto? Además, ¿por qué no quemó también todos los billetes que tiene, puesto que todos los billetes tienen la imagen de alguna gente famosa?

¿Nunca ha reflexionado sobre el hecho que también usted está hecho a imagen de Dios (Gen 1,26)? ¿Qué habría que hacer con usted: quemarlo? Entonces, ¿por qué tanto odio contra las imágenes?

 

 

 


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