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Tratado XIV EL VERBO ENCARNADO 1. El Verbo de Dios 2. La Encarnación 3. La Encarnación. Conveniente y necesaria 4. Causa de la encarnación 5. Jesucristo es Dios 6. Jesucristo es Dios 7. Orígenes de Jesucristo 8. Jesucristo. Misión divina 9. Su concepción y nacimiento 10. La Encarnación: Consecuencias (Hijo de Dios) 11. La Encarnación: Consecuencias (Sacerdote) 12. La Encarnación: Consecuencias (Predestinación) 13. La Encarnación: (Adoración) 14. El Verbo Encarnado: Su perfección (El Cuerpo) 15. El Verbo Encarnado: Su perfección. El Alma 16. La comunicación de idiomas 17. Fines inmediatos de su venida 18. Fines mediatos de su venida 19. Destinado por Dios 20. Se encarnó el Hijo en una naturaleza humana 21. La unión hipostática 22. La humanidad de Jesucristo. La Gracia de unión 23. La humanidad de Jesucristo. La Gracia habitual 24. Las virtudes de Jesucristo 25. Los dones del E. Santo en Jesucristo 26. Los carismas en Jesucristo 27. La Gracia capital de Cristo 28. La ciencia de Jesucristo 29. La conciencia de su divinidad 30. Los entendimientos de Cristo 31. El poder de Cristo 32. Causa física de sus acciones (La humanidad de Cristo) 33. La humanidad de Cristo no fué causa física de sus obras sobrenaturales 34. Causa moral de la humanidad de Cristo. 35. Psicología de Cristo. 1. El Verbo de Dios -Existe con preexistencia eterna en el seno del Padre -No se confunde con el Padre -El Verbo de Dios existe con preexistencia eterna en el seno del Padre. Cuando asentó los cielos, allí estaba yo, cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo,... estaba yo allí como arquitecto. (con Él) (Prov. 8, 27-30). Antes de todo estaba creada la sabiduría, la inteligente prudencia desde la eternidad (Si. 1, 4). Antes de los siglos, desde el principio me creó, y por los siglos subsistiré (Si. 24, 9). En el principio la Palabra existía y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios (Jn. 1, 1-2). ...el Hijo único que está en el seno del Padre... (Jn. 1, 18). El Padre y yo somos una sola cosa (Jn. 10, 30). Pues la vida se nos manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, que estaba con el Padre y que se nos manifestó (1 Jn. 1, 2). -El Verbo se encuentra en el ser de Dios «ab aeterno», pero no se confunde con aquel que es llamado «Dios» es decir: «Padre». En el principio la Palabra existía y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios (Jn. 1, 1-2). A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado (Jn. 1, 18). Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti (Jn. 17, 1). Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo (Jn. 17, 3). Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra (Jn. 17, 6). Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado,... (Jn. 17, 14). Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno como nosotros,... (Jn. 17, 21). ...-pues la Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, que estaba con el Padre y que se nos manifestó-... (1 Jn. 1, 2). 2. La Encarnación -Misterio oculto en la mente de Dios durante siglos eternos -Misterio oculto a través de muchas generaciones -Dios determinó redimir al mundo desde toda la eternidad -La razón natural no puede conocer la encarnación del verbo -Consiste en la unión de la naturaleza humana con divina -La unión de las dos naturalezas humana y divina es un misterio incomprensible -El Verbo no se hubiese encarnado si Adán no hubiese pecado -Dios dispuso insertar en la historia humana su plan de salvación -La Encarnación del Hijo fue un misterio oculto en la mente de Dios durante siglos eternos. ...un Misterio mantenido en secreto durante siglos eternos... (Rom. 16, 25). ...sino que hablamos de una sabiduría de Dios misteriosa, escondida, destinada por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra, desconocida de todos los príncipes de este mundo... (1 Cor. 2, 7). A mí, el menor de todos los santos, me fue concedida esta gracia: la de anunciar a los gentiles la inescrutable riqueza de Cristo y esclarecer como se ha dispensado el Misterio escondido desde siglos en Dios... (Ef. 3, 8-9). ...conforme a la misión que Dios me concedió en orden a vosotros para dar cumplimiento a la Palabra de Dios al Misterio escondido desde siglos y generaciones... (Col. 1, 25-26). -Dios mantuvo oculto el misterio de Cristo a través de muchos siglos y generaciones. ...Misterio escondido desde siglos y generaciones, y manifestado ahora a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer cual es riqueza de la gloria de este Misterio entre los gentiles, que es Cristo entre vosotros,... (Col. 1, 26). ...Misterio mantenido en secreto durante siglos eternos, pero manifestado el presente, por las Escrituras que lo predicen, por disposición del Dios eterno,... (Rom. 16, 25-26). -Dios tuvo la determinación de redimir al mundo desde toda la eternidad. ...por cuanto nos ha elegido en él antes de la creación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor... (Ef. 1, 4). ...dándonos a conocer el Misterio de su voluntad según el benévolo designio que él se propuso de antemano, para realizarlo en la plenitud de los tiempos; hacer que todo tenga a Cristo por cabeza... (Ef. 1, 9-10). Pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos (Col. 1, 19-20). -La razón natural, sin la Revelación divina, no puede conocer la encarnación del Verbo de Dios. El Misterio de la encarnación es la unión de la naturaleza divina y humana en la sola persona del Verbo. ...Misterio escondido desde siglos y generaciones, y manifestado ahora a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer cuál es la riqueza de la gloria de este Misterio entre los gentiles,... (Col. 1, 26). -La encarnación como Misterio consiste en la unión de la naturaleza humana con la persona divina del Verbo. y el Verbo se hizo carne (Jn. 1, 14). Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado (Hebr. 4, 15). Aclaración: ...Se ha de reconocer a uno sólo y mismo Cristo Hijo, Señor unigénito en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación; en modo alguno borrada la diferencia de naturalezas por causa de la unión, sino conservando más bien cada naturaleza su propiedad y concurriendo en una sola persona y en una sola hipóstasis... -La encarnación del Verbo de Dios o la unión de las naturalezas humana y divina es un misterio que excede el límite del entendimiento humano. Se deduce del siguiente texto: Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres,... (1 Cor. 1, 25). -La encarnación del Verbo se ordenó de tal modo a la redención del género humano que, si el hombre no hubiera pecado, el Verbo no se hubiera encarnado. Esta conclusión no la podemos deducir de ninguna expresión de la Sagrada Escritura, directamente, sino que, como todas las expresiones afirman que vino a redimir los pecados de los hombres, se deduce de aquí el motivo de su venida. Si no existiera este motivo, es decir, si el hombre no hubiera pecado, el verbo no se hubiera encarnado. ...el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos (Mt. 20, 28). ...el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido (Lc. 19, 10). ...porque tanto amó Dios al mundo que le dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él, no perezca (Jn. 3, 16). Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley... (Gál. 4, 4). Cristo Jesús vino al mundo salvar a los pecadores (1 Tim. 1, 15). -Dios dispuso «ab aeterno» insertar en la historia humana su plan de salvación en sus seis facetas: Preparación, venida de Cristo, tiempo hasta la parusia, los últimos días, el día escatológico y el juicio final. a) -Preparación. ...de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestro Padres por medio de los Profetas;... (Hebr. 1, 1). ...allí se ofrecen dones y sacrificios incapaces de perfeccionar en su conciencia al adorador, y sólo son prescripciones carnales, que versan sobre comidas y bebidas y sobre abluciones de todo género, impuestas hasta el tiempo de la renovación (Hebr. 9, 9-10). Sobre esta valoración investigaron e indagaron los profetas, que profetizaron sobre la gracia destinada a vosotros, procurando descubrir a qué tiempo y a qué circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba con ellos, cuando les predecía los sufrimientos destinados a Cristo y las glorias que les seguirían (1 Pe. 1, 10-11). b) -Momento elegido para la venida de Cristo. Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva (Gál. 4, 4-5). c) -Tiempo que transcurre hasta la Parusía. ¡Mirad! ahora es el tiempo favorable; ahora el día de la salvación (2 Cor. 6, 2). d) -Los últimos días. El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe entregándose a espíritus engañadores y a doctrinas diabólicas,... (1 Tim. 4, 1). e) -El Día escatológico. Él os fortalecerá hasta el fin para que seáis irreprensibles hasta el Día de nuestro Señor Jesucristo (1 Cor. 1, 8). f) -El Juicio final. Por la dureza y la impenitencia de tu corazón vas atesorando contra ti cólera para el día de la cólera y de la revelación del justo juicio de Dios,... (Rom. 2, 5). 3. La Encarnación. Conveniente y necesaria -Conveniente en el tiempo en que se realizó -El modo más conveniente de redimir a los hombres -Convenientísima para manifestar los atributos divinos a los hombres -Necesaria para reparar los pecados, no absoluta sino relativamente -En plan de justicia estricta -La encarnación del verbo fue convenientísima en el tiempo en que se realizó. De suyo, pudo haberse realizado: 1) -Al principio del Mundo, antes del pecado del Hombre. 2) -Inmediatamente después del pecado de Adán. 3) -En el momento en que se realizó. 4) -Al final de los tiempos. 1) Al principio del mundo, no hubiera sido conveniente, porque: -No necesitan médico los sanos, sino los que están enfermos (Mt. 9, 12). -No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores (Mt. 9, 13). 2) -Inmediatamente después del pecado de Adán, tampoco era conveniente, porque, quien pecó por soberbia, convenía que se humillase, reconociendo la necesidad de un redentor que les liberase de sus debilidades y flaquezas. Además para que diese tiempo de pasar de la Ley natural a la mosaica y de ésta a la evangélica, y también por la dignidad del Verbo encarnado, cuyo advenimiento, por su dignidad, fue conveniente que lo anunciaran los profetas durante el tiempo suficiente, como así fue de hecho. 3) -En el momento en que se realizó, sí fue conveniente, porque: al llegar la plenitud de los tiempos, envió dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva (Gál. 4, 4-5). Aclaración. Estos dos fines no se hubieran podido cumplir con tanta perfección y oportunidad si Cristo hubiese venido al mundo inmediatamente después del pecado de Adán. Por consiguiente, que no era conveniente que Cristo hubiese venido al mundo enseguida del pecado de Adán, también tiene la prueba de la Sagrada Escritura, por lo menos indirectamente. 4) - Tampoco al final de los tiempos, fue conveniente, para que: -No se enfriara la fe por tan larga espera, -Para que el hombre nunca hubiese creído que Dios le abandonaba definitivamente, y así hubiese caído en la desesperación, -Para que Cristo apareciese como salvador en el pasado, (Antiguo Testamento) presente, (cuando vino) y futuro, (hasta el fin del mundo). -La Encarnación del Verbo fue el modo más conveniente, entre todos los modos posibles, de redimir a los hombres. a) -En orden a promovernos al bien: 1º -Fortalece nuestra fe hablándonos por medio de su Hijo. -En estos últimos tiempos nos ha hablado por medio de su Hijo... (Hebr. 1, 2). 2º -Acrecienta la esperanza: -Todo el que vea al Hijo y crea en él tenga vida eterna y que yo le resucite el último día (Jn. 6, 40). 3º -Aviva la caridad: -Tanto amó Dios al mundo que le dio a su único Hijo... (Jn. 3, 16). 4º -Nos estimula a practicar las otras virtudes: -Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprender de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas (Mt. 11, 29). 5º -Nos hace participantes de la naturaleza divina, por la gracia santificante, es decir, verdaderos hijos de Dios: -... para dar testimonio de que somos Hijos de Dios: Hijos de Dios... (Rom. 8, 16). 6º - Nos hace herederos de Dios y coherederos de Cristo: -Y, si hijos, también herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados. 7º -Hace a sus apóstoles participante de su Gloria: -Vosotros, los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, yo por mi parte dispongo un Reino para vosotros, como mi Padre lo dispuso para mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Lc. 22, 28). b) -En orden a apartarnos del mal: 1º -Nos libra de las tinieblas del pecado: -En él tenemos, por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos, según la riqueza de su gracia que ha prodigado sobre nosotros... (Ef. 1, 7). -Él nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino del Hijo de su amor, en quien tenemos la Redención, el perdón de los pecados (Col. 1, 13). 2º -Nos aparta de la soberbia que es la raíz de todos los pecados, dándonos el más sublime ejemplo de humildad. -...y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz (Fil. 2, 8). -La encarnación del Verbo fue convenientísima para manifestar los atributos divinos a los hombres. a) -Su amor. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna (Jn. 3, 16). ...mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo vosotros todavía pecadores, murió por nosotros (Rom. 5, 8). Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a los hombres, él nos salvó,... (Tit. 3, 4). b) -Su poder. ¡Yahvéh, he oído tu fama, tu obra venero, Yahvéh! (Ha. 3, 2). Aclaración. La obra de Dios por excelencia es la encarnación. c) - Su justicia. ...y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús,... (Rom. 3, 24). ...Cristo Jesús, a quien Dios exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia, pasando por alto los pecados cometidos anteriormente, en el tiempo de la paciencia de Dios; en orden a mostrar su justicia en el tiempo presente, para ser él justo y justificador del que cree en Jesús (Rom. 3, 25). d) -su misericordia. Pero Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando muertos a causa de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con Cristo... (Ef. 2, 4-5). -La encarnación del Verbo fue necesaria para la reparación de los pecados de los hombres, pero no absoluta, sino relativamente. Concepto de lo Necesario. -Absolutamente necesario es aquello de lo que no podemos prescindir para obtener algún fin. P.e. el alimento para sobrevivir. -Relativamente necesario es aquello que nos facilita obtener algún fin, pero que se puede obtener tal fin por otro u otros modos. P.e. el automóvil para viajar. Hablando en absoluto, Dios hubiera podido perdonar al hombre: -por simple condonación gratuita, -exigiéndole tan sólo una pequeña satisfacción, (ciertas penitencias o pruebas), -una reparación de justicia insuficiente. Dios, supremo Juez, hubiera podido hacerlo, sin herir su infinita justicia y sin tener que dar cuenta a nadie, a ningún juez humano. Contra ti, contra ti sólo he pecado (Sal. 51, 6). Aclaración. Como si dijera: A ti solamente te he ofendido y a nadie más que a ti y por tanto sin injusticia y sin tener que dar cuenta a nadie, puedes perdonarme. -La encarnación del Verbo, (o de otra cualquiera de las divinas personas) fue absolutamente necesaria para la preparación de los pecados de los hombres, en plan de justicia estricta y perfecta. Todo el rigor de una justicia estricta y perfecta exige igualdad entre lo debido y lo pagado y también entre acreedor y deudor. Los pecados de los hombres abren entre Dios y éstos un abismo infinito imponible de rellenar por parte del hombre, en plan de justicia estricta. Sólo un Hombre-Dios podía salvar la distancia infinita entre Dios y nosotros, y pagar así totalmente la deuda originada por los pecados de los hombres. Con la encarnación del Verbo se establece proporción: a) -Entre el amor infinito que nos tiene y el don infinito que nos da, Tanto amó Dios al mundo que le dio a su único Hijo... (Jn. 3, 16). b) - Entre la malicia de la ofensa, (el pecado encierra una malicia infinita en cuanto al término de la ofensa que es Dios) y Cristo como abogado ante el Padre (las obras de Cristo son todas de valor infinito ante el Padre) Si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre, a Jesucristo... (1 Jn. 2, 1). c) - Entre la infinitud de la ofensa de los hombres y la víctima ofrecida al Padre para satisfacer por todos los pecados del mundo. Él es víctima de apropiación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 2, 2). Con la encarnación del Verbo, y no con otro modo de Redención, Dios nos puede exhortar al amor en su mayor grado, por el ejemplo de amor infinito que nos ofrece. a) -En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos envió a su Hijo, como propiciación por nuestro pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros (1 Jn. 4, 11). b) -Este es el mandamiento mío: Que os améis los unos a los otros como yo os he amado (Jn. 15, 12). Luego con la encarnación del Verbo, y no con otro modo de redención, Dios puede recibir justa y estricta compensación por los pecados de todos los hombres y exhortarnos a practicar y a vivir la nota cumbre de la vida cristiana, que es el amor. 4. La Encarnación. Causa. -La causa fue el amor a los hombres -Se atribuye a las tres divinas personas -Se realizó uniéndose las dos naturalezas, quedando integra cada una de ellas -En Jesucristo existe una sola persona -Y una unidad de persona -La persona no es humana sino divina -Jesucristo es Dios, como el Padre -La causa principal por la cual Dios ejecutó el decreto de la encarnación, fue el amor que tiene a todos los hombres. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna (Jn. 3, 16). En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único par que vivíamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados (1 Jn. 4, 9-10). -La obra de la encarnación se atribuye a las tres divinas personas, en cuanto a unidad de operación «ad extra» y solamente al Espíritu Santo, en cuanto a sí misma. a) -En cuanto a unidad de operación «ad extra» -se atribuye al Padre, Por eso, al entrar en este mundo, dice: «Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has firmado un cuerpo» (Hebr. 10, 5). -se atribuye al Hijo, Sino que se despojó a si mismo, tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre;... (Fil. 2, 7). -se atribuye al Espíritu Santo, El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo (Mt. 1, 18). b) -En cuanto a sí misma. -se atribuye al Espíritu Santo. ...el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José hijo de David, no temas tomar contigo a María tu esposa, porque lo concebido en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús,... (Mt. 1, 20-21). El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre tu y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios (Lc. 1, 35). -La Encarnación del Verbo, es decir, la unión de las dos naturalezas, la divina del Verbo y la humana de Cristo, no se realizó fundiéndose las dos en una, sino uniéndose y quedándose cada una de ellas perfectamente íntegra e inconfusa. Naturaleza es la misma sustancia de cualquier ser en cuanto que es sujeto y principio de sus operaciones propias. Persona es la sustancia racional en cuanto que es principio de operaciones intelectuales o racionales. 1º -En Cristo hay una naturaleza divina perfectamente distinta de la humana: -Realiza milagros con su naturaleza divina, única capaz de potencia suficiente para derogar las leyes naturales. a) -En las enfermedades: ...un leproso se le acerca y se postra ante él diciendo: «Señor, si quieres puedes limpiarme» Él, extendió la mano, le tocó y dijo: «Quiero, queda limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra (Mt. 8, 2-3). Cuando Jesús salía de allí, dos ciegos le salieron gritando: «Ten piedad de nosotros, Hijo de David». Y al llegar a casa se le acercaron los ciegos y Jesús les dice: ¿Creéis que puedo hacer eso? Dícenle: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe. Y se abrieron sus ojos (Mt. 9, 27-29). b) -En la muerte: ...sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad. Al verla el Señor, tuvo compasión de ella y le dijo: No llores. Y acercándose tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon y él dijo: «Joven, a ti te digo, levántate». El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre (Lc. 7, 12-15). c) -En las cosas inanimadas: ...les dice Jesús: llenad las tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Sacadlo ahora, les dice y llevadlo al maestrasala. Ellos lo llevaron. Cuando el maestrasala probó el agua convertida en vino... (Jn. 2, 7-9). d) -En las fuerzas de la naturaleza: ...acercándose, pues, le despertaron diciendo: ¡Señor, sálvanos que perecemos! Dícele, ¿Por qué estáis con miedo, hombres de poca fe? Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar y sobrevino una gran bonanza (Mt. 8, 25-26). e) -En los demonios: ...le presentaron un nudo endemoniado. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo... (Mt. 9, 32-33). 2º -En Cristo hay una naturaleza humana perfectamente distinta de la divina: Cristo experimentó: el crecimiento, el hambre, la sed, el sueño, el cansancio, el llanto, la tristeza y la muerte, fenómenos todos propios de una naturaleza humana. a) -Crecimiento: Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia, ante Dios y ante los hombres (Lc. 2, 52). b) -Hambre: Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre (Lc. 4, 2). c) -Sed: ...sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: Tengo sed (Jn. 19, 28). d) -Sueño: ...pero él estaba dormido. Acercándose, pues, le despertaron diciendo: Señor, ¡sálvanos que perecemos! Díceles:... (Mt. 8, 25). e) -Cansancio: Jesús, como venía fatigado de camino, se sentó junto al pozo (Jn. 4, 6). f) -Llanto: ...Jesús se conmovió interiormente, se turbó y dijo ¿dónde le habéis puesto?. Le responden: Señor, ven y lo verás. Jesús se echó a llorar (Jn. 11, 33-35). g) -Tristeza: Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia (Mt. 26, 37). h) -Muerte: ...y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos pongo mi espíritu y, dicho esto, expiró (Lc. 23, 46). Aclaración: Por tanto, en Cristo hay dos naturalezas inconfusas y operaciones: -no fundidas, pues entonces no se observarían tan claras y tan distintas las operaciones divinas y humanas, -no resultando una tercera naturaleza mixta, pues ni sería Dios ni hombre, sino una tercera cosa distinta de las dos, -no formando una sola naturaleza, sino una naturaleza divina completa como se deduce claramente de su actitud y de su proceder ante los milagros y otra naturaleza humana también completa como se demuestra por los fenómenos naturales que experimentó a través de su vida mortal. -En Jesucristo existe una sola persona. Voy a anunciar el decreto de Yahvéh: él me ha dicho: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy...» (Sal. 2, 7). Aclaración. «Hoy» = el presente inmutable de mi eternidad. El Padre eterno se dirige a la única persona de Jesucristo en estas palabras del Salmo. Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese (Jn. 17, 5). El que ha visto a mí, -ha visto al Padre (Jn. 14, 9). Aclaración. Si en Cristo hubiese dos personas distintas, no hubiese podido hablar así. -En Jesucristo existe la unidad de persona. Y la Palabra se hizo carne (Jn. 1, 14). ...los patriarcas; de los cuales también procede Cristo según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos (Rom. 9, 5). Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,... (Gál. 4, 4). ...Cristo. El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios (Fil. 2, 6). ...aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo; el cual se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad... (Tit. 2, 13-14). -En Cristo no hay más que una sola persona, no humana, sino divina. Persona. Es sustancia individual de naturaleza racional. Es decir, un ser subsistente por sí mismo, capaz de operaciones intelectuales. Cristo tiene dos naturaleza, divina y humana, y lo que se dice de Dios se dice del hombre y lo que se dice del hombre se dice de Dios. Y el Verbo se hizo carne y puso su morada entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad (Jn. 1, 14). De quienes según la carne también procede Cristo, el cual está por encima de todas las casa, Dios bendito por los siglos. Amén (Rom. 9, 5). Pero al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,... (Col. 4, 4). ...aguardando la feliz esperanza de la Manifestación de la gloria del gran Dios y salvador nuestro Jesucristo, el cual se entregó por nosotros, a fin de rescatarnos de toda iniquidad... (Tit. 2, 13, 14). En todas estas expresiones se afirman de Cristo cosas humanas y cosas divinas, como procedentes de una misma persona. -Jesucristo es Dios verdadero como lo es el Padre que lo engendró. En el principio la Palabra existía y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios (Jn. 1, 1). Aclaración. El carácter personal de esta Palabra es el Verbo, la misma sabiduría de Dios, subsistente en su entendimiento divino. 5. Jesucristo es Dios. Las profecías -De la venida -De las estirpes -Del tiempo -Del nacimiento -De la vida -De la pasión -De la exaltación -Las profecías acerca de la venida, de las estirpes, de tiempo, del nacimiento, de la vida, de la Pasión y la exaltación de Jesucristo se han cumplido exactamente. a) -De la venida. No se irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre sus piernas, hasta tanto que venga aquel a quien le está reservado, y a quien rindan homenaje las naciones:... (Gén. 49, 10). ¡Despierta tu poderío, y ven en nuestro auxilio! (Sal. 80, 3). ¡Muéstranos, oh Yahvéh, tu amor, y danos tu salvación! (Sal. 85, 8). Destilad, cielos, como rocío de lo alto, derramad nubes, la victoria. Abrase la tierra y produzca salvación, y germine juntamente la justicia (Is. 45, 8). Inminente, cercana está mi justicia, como la luz saldrá mi liberación, y mis brazos juzgarán a los pueblos (Is. 51, 5). Pero mi salvación por siempre será, y mi justicia no tendrá fin (Is. 51, 6). Así dice Yahvéh: Velad por la equidad y practicad la justicia, que mi salvación está para llegar y mi justicia para manifestarse (Is. 56, 1). b) -De las estirpes. -Que nacerán de la estirpe de Abraham. El Ángel de Yahvéh llamó a Abraham...y le dijo: «...Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra en pago de haber obedecido tú mi voz» (Gén. 22, 18). -Que nacerá a través de Isaac. Yahvéh se le apareció a Isaac y le dijo: «...por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, en pago de que Abraham me obedeció y guardó mis observancias, mis mandamientos,...» (Gén.26, 2 y 4-5). -Que nacerá a través de Jacob. ...Yahvéh le dijo -a Jacob-: «Yo soy Yahvéh el Dios de tu Abraham y el Dios de Isaac... Tu descendencia será como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y al oriente, al norte y al mediodía; y por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra, y por tu descendencia...» (Gén.28, 13-14). -Que nacerá a través de Judá. Jacob llamó a sus hijos y dijo: «...No te irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre tus puertas, hasta tanto que venga aquel a quien le está reservado, y a quien rindan homenaje las naciones;... (Gén.49, 8). -De las familias de la tribu de Judá, nacerá de la de David. Pues te dijiste: «Una alianza pacté con mi elegido, un juramento hice a mi siervo David: Para siempre Jesús he fundado tu estirpe de edad en edad he erigido tu trono» (Sal. 89, 3 y 4-5). c) -De los tiempos. Mirad que vuestro Dios viene vengador; es la recompensa de Dios, él vendará y os salvará (Is. 35, 4). Ahí viene el Señor Yahvéh con poder, y su brazo lo sojuzga todo (Is. 40, 10). d) -Del nacimiento. -Descendiente de David: Mirad que días vienen -oráculo de Yahvéh- en que suscitaré a David un Germen justo: reinará un rey prudente... (Jr. 23, 5). -Hijo de un Virgen. He aquí que una doncella ha concebido y va a dar a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel (Is. 7, 14). -Nacerá en Belén. Mas tú, Belén-Efratá, aunque eres la menor entre las familias de Judá, de ti me ha de salir aquel que ha de dominar en Israel... (Miq. 5, 1). e) -De la vida. -Adorado por multitud de ángeles. Y tuvo un sueño: soñó con una escalera apoyada en la tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella (Gén.28, 12). -El adorarán todas las naciones de la tierra. ¡Acuérdense y vuelvan a Yahvéh todos los confines de la tierra, todas las familias de las naciones ante su faz se postren, que es de Yahvéh el imperio, del Señor de las naciones! (Sal. 22, 28). Logre yo hacer tu nombre memorable por todas las generaciones, y los pueblos te alaben por lo siglos de los siglos! (Sal. 45, 18). Todos los reyes se postrarán ante él, le servirán todas las naciones (Sal. 72, 11). A él se le dio el imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron (Dan. 7, 14). -La estrella que guió a los Magos a Belén. ...de Jacob avanza una estrella, un cetro surge de Israel (Núm. 24, 17). -El homenaje de las naciones. Todos los reyes se postrarán ante él, le servirán todas las naciones (Sal. 72, 11). Reyes serán tus tutores, y sus princesas nodrizas tuyas. Rostro en tierra se postrarán ante ti, y el polvo de tus pies lamerán (Is. 49, 23). Todos ellos se Sabá vienen portadores de oro e incienso y pregonando alabanzas a Yahvéh (Is. 60, 6). -La muerte de los niños inocentes. Así dice Yahvéh: En Ramá se escuchan ayes, lloro amarguísimo. Raquel llora por sus hijos, que rehúsa consolarse -por sus hijos- porque no existen (Jr. 31, 15). -La huida de Jesús y sus padres a Egipto. Cuando Israel era niño, yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo (Os. 11, 1). -Su permanencia en Egipto. Cuando Israel era niño, yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo (Os. 11, 1). -Tendrá un precursor. He aquí que yo envío a mi mensajero a allanar el camino delante de mí... (Mal. 3, 1). -La venida del Espíritu Santo en el momento del Bautismo. Reposará sobre él el espíritu de Yahvéh (Is. 11, 2). He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él... (Is. 42, 1). El espíritu del Señor Yahvéh está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahvéh (Is. 62, 1). -Predicará un Evangelio nuevo. ...por cuanto que me ha ungido Yahvéh a anunciar la buena nueva a los postres me ha enviado, a vencer los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación y a los reclusos la libertad;... (Is. 61, 1). -Probará su doctrina con milagros. ...es la recompensa de Dios, él vendrá y os salvará. Entonces se despegaran los ojos de los ciegos, y las orejas de los sordos se abrirán. Entonces saltará el cojo como ciervo, y la lengua del mudo lanzará gritos de júbilo (Is. 35, 6). -Vivirá en suma probreza. He aquí que viene a ti tu rey: junto a él y victorioso, humilde y montado en un asno... (Zac. 9, 9). f) -De la Pasión. -Será entregado por uno de sus discípulos. Hasta un amigo mío en quien yo confiaba, el que mi pan comía, levanta contra mí su calcañar (Sal. 41, 10). -Será vendido. Después les dije: «Si os parece bien, dadme ni jornal; si no dejadlo.» Ellos pesaron mi jornal, treinta siclos de plata (Zac. 11, 19). -Será atormentado por la agonía. Se me estremece dentro el corazón, me saltan los pavores de la muerte (Sal. 55, 5). -Será acusado y callará. Fue oprimido, y él me humilló y no abrió la boca (Is. 53, 7). -Será herido con latigazos y bofetadas. Ofrecí mis espaldas a los que me golpeaban, mis mejillas a los que mesaban mi barba (Is. 50, 6). -Será condenado a muerte. Perros innumerables me rodean, una banda de malvados me comete; atan mis manos y mis pies, cuentan todos mis huesos (Sal. 22, 17-18). -Morirá entre ladrones. ...ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado... (Is. 53, 12). -Le darán a beber hiel y vinagre. Veneno me han dado por comida, en mi sed me han abrevado con vinagre (Sal. 69, 22). -Perforarán su costado con una lanza. Y mirarán a aquel a quien traspasaron... (Zac. 10, 12). -Repartirán sus vestiduras. ...repártense entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica (Sal. 22, 19). -La tierra se cubrirá de tinieblas. Sucederá aquel día -oráculo de Yahvéh- que, en pleno mediodía, yo haré ponerse el sol y cubriré la tierra de tinieblas en la luz del día (Amós. 8, 10). g) -De la exaltación. -Su descenso a los infiernos. En cuanto a ti, por la sangre de tu alianza, yo soltaré a tus cautivos de la fosa (en la cual no hay agua). Y volverán a ti, hija de Sión, los prisioneros de la esperanza... (Zac. 9, 11-12). ¡De la mano del seol los libraré, de la muerte los resucitaré!... (Os. 13, 14). -La liberación de los Patriarcas del limbo. ¡De la mano de seol los libraré, de la muerte los recataré! (Os. 13, 14). -Su resurrección gloriosa. ...pues no has de abandonar mi alma al seol, ni dejarás a tu amigo ver la fosa (Sal. 16, 10). -Su exaltación. A Él se le dio el imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron (Dan. 7, 14). -Su reino. Su imperio es un imperio eterno que nunca pasará, y su reino no será destruido jamás (Dan. 7, 14). El Dios del cielo hará surgir un reino que jamás será destruido, y este reino no pasará a otro pueblo (Dan. 2, 44). Aclaración. Puesto que todas las profecías del Antiguo Testamento acerca del Mesías se han cumplido, queda bien manifiesto que Jesús es el Liberador prometido a los Patriarcas, esperado por los Judíos y deseado por las gentes; por consiguiente su religión es la verdadera. 6. Jesucristo es Dios -Por poseer una naturaleza divina -Por sus operaciones y atributos -Por sus afirmaciones en el Evangelio -Según S. Pablo -Por la asunción de la humanidad y otras características personales -Jesucristo es verdadero Dios por poseer una naturaleza divina. ...nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre, y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar (Lc. 10, 22). Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti (Jn. 17, 1). Aclaración. Tales expresiones son ininteligibles si el que las profiere no posee íntegramente la naturaleza divina, y si no es verdaderamente la persona misma que se contradistingue del Padre, no se llamaría «Hijo suyo.» -Jesucristo es verdadero Dios. a) -Por sus operaciones divinas. -Es principio del Espíritu Santo. El (Espíritu Santo) me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo comunicará a vosotros (Jn. 16, 14-15). -Envía al Espíritu Santo. Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré (Jn. 16, 7). b) -Por sus atributos divinos. -Eternidad. Yo soy el Alfa y la Omega (Apoc. 1, 8). -Omnipotencia. Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado por el poder en el cielo y en la tierra...» (Mt. 28, 18). -Omnisciencia. ...el Misterio de Dios, en el cual están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Col. 2, 2-3). Aclaración. Es el Misterio de Cristo; Consta en «...y podamos anunciar el Misterio de Cristo...» (Col. 4, 3). c) -Por sus obras en el mundo. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe (Jn. 1, 3). Aclaración. «Ella» es decir la Palabra o el Verbo de Dios, la segunda persona, el Hijo. -Jesucristo es verdadero Dios. a) - El mismo afirmó en el Evangelio que existió antes de la encarnación. ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?... (Jn. 6, 62). Jesús respondió: «...porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado» (Jn. 8, 42). «En verdad, en verdad os dijo: antes que naciese Abraham, Yo Soy» (Jn. 8, 58). «...salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejó el mundo y voy Padre» (Jn. 16, 28). b) - El mismo afirmó en el Evangelio que existió antes de la creación del mundo. Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese (Jn. 17, 5). c) -El mismo se llama Hijo de Dios. Díjoles entonces el Sumo Sacerdote: «Yo te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.» Dícele Jesús: «Sí, tú lo has dicho» (Mt. 26, 63-64). d) -Asegura la identidad de su naturaleza con la de su Padre. «...El Padre y yo somos una sola cosa» (Jn. 10, 30). e) -Manifiesta que él tiene poder de perdonar los pecados en la tierra. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: «Hombre, tus pecados te quedan perdonados» (Lc. 5, 20). f) -Realizó muchos milagros. En aquel momento curó a muchos de sus enfermedades y dolencias, y de malos espíritus, y dio vista a muchos ciegos (Lc. 7, 21). g) -San Juan confirmó todas estas cosas diciendo: Estas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios,... (Jn. 20, 31). -Jesucristo es Dios. Según San Pablo. El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente al ser igual a Dios (Fil. 2, 6). Porque en él reside toda la plenitud de la divinidad... (Col. 2, 9). ...los patriarcas; de los cuales también procede Jesucristo según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén (Rom. 9, 5). ...aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo; el cual... (Tit. 2, 13). -Jesucristo es verdadero Dios. a) -Por la asunción de la humanidad. Y la Palabra se hizo carne (Jn. 1, 14). b) -Por su condición de Mesías. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, el señorío reposará en su hombro, y se llamará «Admirable-Consejero», «Dios-Poderoso», «Siempre-Padre», «Príncipe de Paz» (Is. 9, 5). c) -Por las palabras con las cuales se anuncia la generación de Jesucristo. El ángel dijo: «no temas, María, porque has hallado gracia delante de dios, vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús (Lc. 1, 30-31). d) -Por el testimonio de Dios Padre. Y una voz que venía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mt. 3, 17). 7. Orígenes de Jesucristo -Como Dios engendrado de la sustancia del Padre, como hombre nacido de la Virgen María -Como hombre es Hijo de Dios natural -Es hijo de Padre, como Dios y como hombre -Que desciende de la tribu y de Judá fue profetizado en el A. T. -Desciende de David -Su nacimiento de la estirpe de David fue profetizada en el A. T. -Cristo como Dios es engendrado antes de los tiempos de la sustancia del Padre, y como hombre nació de la Virgen María por milagro del Espíritu Santo. a) - Como Dios es engrendrado del Padre. En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios (Jn. 1, 1-2). b) - Como hombre nació de María Virgen. Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del Rey Herodes,... (Mt. 2, 1). El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra;... (Lc. 1, 35). ...os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor;... (Lc. 2, 11). Aclaración. Cristo tuvo dos natividades, como Dios, la que tuvo eternamente del Padre antes de todos los siglos, y como hombre la que tuvo de la Virgen María corporalmente en el tiempo. -Cristo como hombre es hijo natural de Dios. a) -Testimonio del Padre: «Este es mi Hijo amado en quien me complazco» (Mt. 3, 17). b) -de Cristo: Díjole entones el sumo Sacerdote: «Yo te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.» Dícele Jesús: «Sí, tú los has dicho» (Mt. 26, 63-64). c) -de los Apóstoles: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro le contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo» (Mt. 16, 15-16). d) -de San Pablo: El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él todas las cosas? (Rom. 8, 32). -Jesucristo es Hijo del Padre, en cuanto Dios y en cuanto hombre, por naturaleza y no por adopción. Porque tanto amó Dios al mundo que le dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no perezca (Jn. 3, 16). El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros,... (Rom. 8, 32). Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al Verdadero (1 Jn. 5, 20). Aclaración. La Sagrada Escritura nunca llama a Jesucristo hijo adoptivo, sino «hijo verdadero», «hijo propio», «hijo Unigénito». Otra. No es que Dios haya engendrado la humanidad de Jesucristo como engendró a su divinidad, sino que como es Padre del Verbo que está unido a la naturaleza humana de Cristo, éste es hijo del Padre por naturaleza. Otra. Hijo por naturaleza es el que ha sido engendrado; hijo por adopción es aquel que ha sido recibido como tal, con derecho a heredar los bienes. -Que Jesucristo vendría de la tribu de Judá, que descendería del Rey David y que nacería de una virgen, fue profetizado en el Antiguo Testamento. a) -De Judá. No se irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre tus piernas, hasta tanto que venga aquel a quien le está reservado, y a quien le rindan homenaje las naciones;... (Gén. 49, 10). b) -de David. Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia (Is. 9, 6). c) -De una virgen. He aquí que una doncella ha concebido y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (Is. 9, 6). -Jesucristo desciende de David. Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham (Mt. 1, 1). Cuando salía Jesús de allí, dos ciegos le siguieron gritando: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David! (Mt. 9, 27). Estando reunidos los fariseos, les propuso Jesús esta cuestión: «Qué pensáis acerca del Cristo? ¿De quién es hijo?» Dícenle: «De David» (Mt. 22, 41-42). Tenía Jesús al comenzar, unos treinta años, y era según se creía hijo de José, hijo de Helí...hijo de Natán, hijo de David (Lc. 3, 23, y 31). ...acerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne (Rom. 1, 3). Yo soy el Retoño y el descendiente de David, el Lucero radiante del alba» (Apoc. 22, 16). -El nacimiento de Jesucristo de la estirpe de David fue profetizado en el Antiguo Testamento. Pero aquella misma noche vino la palabra de Dios a Natán en estos términos: «Vete y di a mi siervo David: Así dice Yahvéh: ...Yo te haré grande y Yahvéh te edificaré una casa. Cuando se cumplan tus días para ir con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas y consolidaré su reino. Él me edificará una Casa y yo afirmaré su trono para siempre. Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo, y no apartaré de él mi amor, como le aparté de aquel que fue ante de ti. Yo le estableceré en mi Casa y en mi reino para siempre, y su trono estará firme eternamente» (1 Cro. 17, 3 y 10-14). 8. Jesucristo. Misión divina -La muestra por su sabiduría por su caridad, por sus milagros y por sus vaticinios -Jesucristo muestra su misión divina por su sabiduría, por su caridad para con Dios, por su caridad para con el prójimo, por los milagros que realiza y por los vaticinios que anuncia. a) -Por su sabiduría: Cuando acabó Jesús estos discursos, la gente quedó asombrada de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas (Mt. 7, 28-29). Les enseñaba en su sinagoga de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros?» (Mt. 13, 54). Al oír esto, la gente se maravillaba de su doctrina (Mt. 22, 33). ...entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaron asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad (Mc. 1, 21-22). El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mc. 13, 31). Todos los que le oían estaban estupefactos por su inteligencia y por sus respuestas (Lc. 2, 47). Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos (Lc. 4, 15). Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca (Lc. 4, 22). No pudieron comprenderle en ninguna palabra ante el pueblo y, maravillados por su respuesta, se callaron (Lc. 20, 26). Y decían: «¿No es este Jesús, Hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo? (Jn. 6, 42). Respondieron los guardias: Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre (Jn. 7, 46). b) -Por su caridad para con Dios: Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?» (Lc. 4, 34). Les dice Jesús: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra (Jn. 4, 34). Tengo que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día (Jn. 9, 4). Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar (Jn. 17, 4). Todo lo mío es tuyo y lo tuyo es mío (Jn. 17, 10). He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición (Jn. 17, 12). c) -Por su caridad para con los hombres: Y al ver la muchedumbre, sintió compasión de ella porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor (Mt. 9, 36). Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados y yo os aliviaré (Mt. 11, 28). Y abrazaba a los niños y los bendecía imponiendo las manos sobre ellos (Mc. 10, 16). Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella (Lc. 19, 41). Yo soy el bien pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas (Jn. 10, 11). d) -Por los muchos milagros realizados: ...y le traían todos los pacientes aquejados de enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos y los sanó (Mt. 4, 23). Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; él expulsó a los espíritus con su palabra y sanó a todos los enfermos (Mt. 8, 16). Y Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la buena nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia (Mt. 9,35). Jesús, al saberlo, se retiró de allí. Muchos le siguieron y los curó a todos (Mt. 12, 15). Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos (Mt. 14, 14). Le siguió mucha gente y los curó allí (Mt. 19, 2). También en el templo se acercaron a él algunos ciegos y cojos y los curó (Mt. 21, 14). ...pues habiendo curado a muchos, cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle (Mc. 3, 10). Y dondequiera que entraba, en pueblo. Ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían poder tocar siquiera la orla de su manto; y cuantos le tocaban quedaban curados (Mc. 6, 56). ...todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba (Lc. 4, 40). ...una numerosa multitud fluía para oírle y ser curados de sus enfermedades (Lc. 5, 15). ...que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades (Lc. 6, 18). Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!» (Lc. 24, 33-34). Mientras estuvo en Jerusalén por la fiesta de la Pascua, creyeron muchos en su nombre al ver las señales que realizaba (Jn. 2, 23). Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro (Jn. 20, 30). e) -Por los vaticinios anunciados: Predijo, 1º La entrega de Judas: Yo os aseguro que me entregará uno de vosotros (Mt. 26, 21). 2º La negación de Pedro: Díjole Jesús: «Yo te aseguro que esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces (Mt. 26, 34). 3º La Pasión: Tomó otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que había de suceder: Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles y se burlarán de él, le escupirán, le azotarán y le matarán y a los tres días resucitará (Mc. 10, 32-34). 4º Las apariciones en Galilea: «Mas después de mi resurrección, iré delante de vosotros a Galilea» (Mt. 26, 32). 5º Las suertes del Reino de Dios: Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente a ponerse a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes» (Mt. 8, 11-12). Por eso os digo: «Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos» (Mt. 21, 43). Jesús empezó a decirles: «Mirad que no os engañe nadie. Vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: «Yo soy y engañarán a muchos. Cuando oigáis hablar de guerras y de rumores de guerras, no os alarméis; porque eso es necesario que suceda pero todavía no es el fin. Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá terremotos en diversos lugares, habrá hambre (Mc. 13, 5-8). 6º La Venida del Espíritu Santo: Pero el Paráclito, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho (Jn. 14, 26). Cuando venga el Paráclito, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, y que yo os enviaré de junto al Padre, él dará testimonio de mí (Jn. 16, 26). 7º Las persecuciones. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros (Jn. 15, 20). Os expulsarán de las sinagogas. 8º Que Juan llegará a la vejez: ...cuando llegues al viejo, extenderás tu manos y otro te ceñirá... (Jn. 21, 18). 9º Los falsos profetas: Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces (Mt. 7, 15). Surgirán muchos falsos profetas que engañarán a muchos (Mt. 24, 11). 10º la perennidad de la Iglesia: Las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Mt. 16, 18). 11º Su asistencia hasta el final de los tiempos: «Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt. 28, 20). 12º La destrucción del Templo: Yo os aseguro: «no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derruida» (Mt. 24, 2). 9. Jesucristo. Su concepción y nacimiento -Prefigurados en el A. T. -Profetizados en el A. T. -El E. Santo fue principio activo -Su cuerpo formado de la Sangre de la Virgen -En las entrañas de la Virgen -En el primer instante de su concepción -De modo milagroso y sobre natural -Animado por el alma racional en el primer instante de su concepción -Asumido por el Verbo de Dios en el mismo instante en que fue concebido -El Verbo asumió un cuerpo humano y un alma racional -La concepción del cuerpo la creación del alma y la asunción por el Verbo, en un mismo instante «Carne» y «Palabra», elementos antitéticos en el A. T. pero en síntesis armoniosa en el N. T. -El Verbo no experimentó cambio metafísico ni físico ni moral -La concepción y el nacimiento de Jesucristo fueron prefigurados en el Antiguo Testamento. a) -Por la zarza ardiendo sin quemarse. El Angel de Yahvéh se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que no se consumía (Ex. 3, 2). b) -Por la vara de Aarón que brotó de los príncipes de Israel. Habló Yahvéh a Moisés y le dijo. «Habla a los hijos de Israel. Que te den una rama por cada familia paterna...» ...Yahvéh dijo a Moisés: «Vuelve a poner la rama de Aarón delante del Testimonio, para guardarla como señal para los rebeldes: acabará con las murmuraciones, que no llegarán ya hasta mí, y así no morirán» (Núm. 17, 16-17 y 25). c) -La Puerta del Santuario. Me volvió después hacia el pórtico exterior del santuario, que miraba a oriente (Ez. 44, 1). d) -El anuncio de un Reino que anulará a todos los demás y que perdurará eternamente. En tiempos de estos reyes, el Dios el cielo hará surgir un reino que jamás será destruido, y este reino no pasará a otro pueblo. Pulverizará y aniquilará a todos estos reinos, y él subsistirá eternamente (Dan. 2, 44). -La concepción y el nacimiento de Jesucristo fueron profetizados en el Antiguo Testamento. He aquí que una doncella ha concebido y va a dar a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel (Is. 7, 14). -El Espíritu Santo fue el principio activo de la concepción milagrosa del cuerpo de Cristo. ...el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu esposa, porque lo concebido en ella vienen del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús...» (Mt. 1, 20-21). El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de hacer será santo y será llamado Hijo de Dios (Lc. 1, 35). -El Cuerpo de Cristo fue formado de la sangre de la Virgen María. Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley... (Gál. 4, 4). Aclaración. De este texto, se deduce que Cristo recibió carne no sólo en María, sino de María, es decir, que ella suministró, al igual que otras mujeres, la sangre preparada al efecto de la generación. -Cristo como hombre fue concebido por la virtud del Espíritu Santo en las entrañas virginales de María. María estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo (Mt. 1, 18). El Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José Hijo de David, no temas tomar contigo a María tu esposa, porque lo concebido en ella viene del Espíritu Santo (Mt. 1, 20). El Angel le respondió (a María): «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios (Lc. 1, 34-35). -El cuerpo de Cristo fue formado en el primer instante de su concepción. No está claro en la Sagrada Escritura si la formación del cuerpo de Cristo en el primer instante de su concepción, fue la del embrión solamente, o la formación orgánica más perfecta que los demás hombres suelen adquirir después de algunas semanas. Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc. 1, 38). Aclaración. «Hágase en mí según tu palabra», es decir, «realícese en mí el mensaje que me traes» que es «concebir en tu seno». Por consiguiente, como la razón formal de la concepción es la formación del cuerpo de Cristo, y la concepción se realizó inmediatamente después de prestar su consentimiento, de aquí que, cuando prestó éste, el cuerpo de Cristo fue formado. -Cristo fue concebido de modo milagroso y sobrenatural. María...se encontró encinta por obra Espíritu Santo (Mt. 1, 18). ...lo concebido en ella viene del Espíritu Santo (Mt. 1, 20). El Angel le respondió (a María): «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra (Lc. 1, 35). -El cuerpo de Cristo fue animado por el alma racional en el primer instante de su concepción. No consta claramente en la Sagrada Escritura pero puede deducirse de que Cristo poseía la ciencia beatifíca y la infusa, y éstas no pueden existir en Cristo sin un alma racional. a) - Cristo poseía la ciencia beatifíca. Ciencia beatifíca es el conjunto de conocimientos de todas las almas y ángeles bienaventurados. Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo (Jn. 3, 13). Aclaración. El Hijo del hombre estaba en el cielo mientras andaba por la tierra, o sea que acá en la tierra gozaba de la visión beatifíca. b) -Cristo poseía la ciencia infusa. Ciencia infusa no es la adquirida por la enseñanza de la criaturas ni por las investigaciones de la propia razón, sino por especies inteligibles infundidas directamente por Dios en el entendimiento. He aquí que vengo a hacer, Oh Dios, tu voluntad (Hebr. 10, 7). Aclaración. Este ofrecimiento no lo hizo con ciencia adquirida, puesto que lo hizo al entrar en este mundo. Por eso, al entrar en este mundo, dice: Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo (Hebr. 10, 5). Aclaración. El momento de la infusión del alma en el cuerpo, no consta en la Sagrada Escritura claramente cuando fue, pero puede deducirse de que fue en el primer instante de su concepción del texto, «...al entrar en este mundo...» (Hebr. 10, 5). -El cuerpo de Cristo fue asumido por el verso de Dios en el mismo momento en que fue concebido. ...acerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne, constituido hijo de Dios con poder,... (Rom. 1, 3-4). Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,... (Gál. 4, 4). Aclaración. Si el cuerpo de Cristo no hubiera sido asumido desde el primer instante de su concepción por el Verbo, estos textos serían falsos, pues el concebido de mujer y del linaje de David, no sería Hijo de Dios, sino simplemente una persona humana. -El Verbo de Dios asumió un verdadero cuerpo humano y una verdadera alma racional. a) -Asumió verdadero cuerpo. Y la Palabra se hizo carne,... (Jn. 1, 14). Aclaración. «Carne» en sentido bíblico significa «todo el hombre.» b) -Asumió verdadera alma racional. Entonces les dice: «Mi alma está triste hasta el punto de morir;... (Mt. 26, 38). -La concepción de la naturaleza humana de Cristo, la creación y la infusión de su alma en su cuerpo, y la asunción por el Verbo de Dios se realizaron en un mismo instante. El Angel le dijo (a María): «Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y llamado Hijo del Altísimo (Lc. 1, 30-31). Aclaración. Este texto no es una prueba clara, pero es una insinuación que permite afirmarlo sin grave peligro de error. Efectivamente, el Angel anuncia a María que «va a dar a luz» y que «va a concebir» al Hijo del Altísimo. Esto no podría ser si María hubiese concebido primero una naturaleza humana a la cual un instante después se hubiera unido el Verbo hipostáticamente. Así María hubiera dado a luz al Verbo encarnado, pero no lo hubiera concebido, es decir, no sería Madre de Dios, sino la que dio a luz a Cristo. -«Carne» y «Palabra de Dios» son dos elementos antitéticos en el Antiguo Testamento, y resueltos en síntesis armoniosa en el Nuevo Testamento. a) - Elementos antitéticos. -«Toda carne es hierba y todo y esplendor como flor del campo. La flor se marchita, se seca la hierba, en cuanto le dé el viento de Yahvéh...La hierba se seca, la flor se marchita, más la palabra de nuestro Dios permanece para siempre» (Is. 40, 6-8). b) -Resueltos en síntesis armoniosa. Y la Palabra se hizo carne,... (Jn. 1, 14). -El Verbo de Dios no experimentó, por causa de la encarnación, ningún cambio metafísico, ni físico ni moral. Cambio metafísico es el que se realiza en la naturaleza de un ser. Cambio físico es el que se verifica en la sustancia de un ser. Cambio moral es el que se opera en las actuaciones de la voluntad. a) -El Verbo de Dios no experimentó cambio metafísico. «Yo soy el que soy» (Ex. 3, 14). Pero tú siempre el mismo, no tienen fin tus años (Sal. 101, 28). b) -Ni cambio físico. Que yo, Yahvéh, no cambio (Mal. 3, 6). ...el Padre de las luces, en quien no hay cambios ni sombras de rotaciones (Sant. 1, 17). c) -Ni tampoco cambio moral. ...el plan de Yahvéh subsiste para siempre, los proyectos de su corazón por todas las edades (Sal. 32, 11). Aclaración. Existe identidad en el ser entre Dios Padre y Dios Hijo. «...El Padre y yo somos una sola cosa» (Jn. 10, 30). 10. La Encarnación. Consecuencias (Hijo de Dios) -Jesucristo llama a Dios «Mi Padre» -Dios es llamado Padre de Jesucristo -Afirmó que era Hijo de Dios -Es llamado Hijo de Dios -Es Hijo de Dios -Como Hombre, sometido al Padre -Cristo oró como hombre -Su oración fue conveniente a la naturaleza humana -Oró más en los acontecimientos más importantes de su vida -Siempre fue escuchado por su Padre -Jesucristo llama a Dios «Mi Padre.» No todo el que me diga: «Señor, Señor», entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial (Mt. 7, 21). Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos;... (Mt. 10, 32). Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre (Mt. 12, 50.) Él les respondió: «Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancara de raíz (Mt. 15, 13). Guardaos de despreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos (Mt. 18, 10). Yo os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos (Mt. 18, 19). ¿O piensas que no puedo yo rogar a mi Padre, que pondría al punto a mi disposición más de doce legiones de ángeles? (Mt. 26, 53). -Dios es llamado Padre de Jesucristo. ...para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo (Rom. 15, 6). ¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo...! (2 Cor. 1, 3). El Dios y Padre del Señor Jesús, ¡Bendito sea por todos los siglos!... (2 Cor. 11, 31). Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,... (Ef. 1, 3). Damos gracias sin cesar a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,... (Col. 1, 3). -Jesucristo afirmó terminantemente que era Hijo de Dios. a) -Ante los discípulos. Simón Pedro le contestó: «Tú eres el Cristo el Hijo de Dios vivo». Tomando entonces la palabra, Jesús le respondió «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos». b) Ante el pueblo. El Padre y yo somos una sola cosa (Jn. 10, 30). c) -Ante el Sanedrin. Y el Sacerdote le dijo: Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios. Dícele Jesús: «Si, tú lo has dicho...» (Mt. 26, 63-64). -Jesucristo es llamado Hijo de Dios. El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros,... (Rom. 8, 32). Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer,... (Gál. 4, 4). -Jesucristo es Hijo de Dios. Éstas los han dicho para que creáis que jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre (Jn. 20, 31). -Cristo como hombre está sometido a su eterno Padre. Respondiole Jesús: ¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno sólo es bueno, (Dios) (Mt. 19, 17). Y el que me ha enviado está conmigo; no me ha dejado sólo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él (Jn. 8, 29). El Padre es más que yo (Jn. 14, 28). -Cristo oró como hombre. a) -Por sí mismo expresando los deseos de su sensibilidad, «Padre mío, si es posible que pase de mí este cáliz, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú» (Mt. 26, 39). b) -Por sí mismo expresando los deseos de su voluntad deliberada, «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique a ti» (Jn. 17, 1). c) -Por nosotros, Por ellos ruego yo; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado porque son tuyos (Jn. 17, 9). -Cristo oró como hombre y su oración fue totalmente conveniente a su naturaleza humana. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar (Mt. 14, 23). De madrugada, cuando todavía estaba muy obscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario, donde se puso a orar (Mc. 1, 35). Pero él se retiraba a lugares solitarios donde oraba (Lc. 5, 16). Por aquellos días se fue él al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios (Lc. 6, 12). Mientras él estaba orando a solas... (Lc. 9, 18). Y sumido en su angustia, insistía más en su oración (Lc. 22, 44). -Jesucristo ora más especial e intensamente a su Padre en los acontecimientos más importantes de su vida. a) -En su Bautismo. Cuando todo el pueblo estaba bautizándose, bautizado también Jesús y puesto en oración, se abrió el cielo,... (Lc. 3, 21). b) -Al elegir los Apóstoles. Por aquellos días se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles (Lc. 6, 12). c) -Al enseñar el Padre nuestro. Estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dio uno de sus discípulos: «Maestro, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.» Él les dijo: «Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre,... (Lc. 11, 1). d) -En la confesión de Cesárea. Mientras él estaba orando a solas, se hallaban con él los discípulos y él les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?...» (Lc. 9, 18). e) -En la Transfiguración. Unos ocho días después de estas palabras tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante,... (Lc. 9, 28-29). f) -En Getsemaní. Van a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a sus discípulos: «Sentaos aquí, mientras yo hago oración.» Toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir pavor y angustia (Mc. 14, 32). g) -En la Cruz. Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» (Mt. 27, 46). -Cuando Cristo oraba fue siempre escuchado por su eterno Padre. En el Evangelio vemos que algunas oraciones de Cristo no fueron escuchadas por su Padre, -Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz... (Mt. 26, 39). y tuvo que sufrió totalmente. -Jesús decía: «Padre, perdónales porque no saben lo que hacen» (Lc. 23, 34). y algunos fueron castigados con la destrucción de Jerusalén. -Que sean todos uno (Jn. 17, 20). y esa unidad no se ha producido todavía. Por otra parte Cristo afirma en el Evangelio, «Padre, te doy gracias por haberme escuchado» (Jn. 11, 41). y S. Pablo dice, ...fue escuchado por su actitud reverente... (Hebr. 5, 7). ¿Cómo se explica esto? Porque Cristo quería lo que pedía, pero condicionado a la voluntad de su Padre, por tanto todo voluntad de Cristo era conforme con la de Dios y así su oración fue escuchada. 11. La Encarnación. Consecuencias (Sacerdote) -Cristo como Hombre es Sumo Sacerdote -Sacerdote y Hostia de su sacrificio -Necesidad de ofrecer sacrificio a Dios -El Sacerdocio de Cristo basta para expiar los pecados de los hombres -Cristo como hombre es sumo y eterno Sacerdote. a) -El antiguo Testamento: Lo ha jurado Yahvéh y no ha de retractarse: «Tú eres por siempre sacerdote, según el orden de Melquisedec» (Sal. 109, 4). b) -El nuevo Testamento: ...considerad al apóstol y sumo Sacerdote de nuestra fe, a Jesús, que es fiel al que le instituyó... (Hebr. 3, 1). Teniendo pues tal sumo Sacerdote que penetró los cielos -Jesús el Hijo de Dios- Mantengamos firmes la fe que profesamos (Hebr. 4,14). Pues no tenemos un sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado (Hebr. 4, 14-15). ...y aún siendo Hijo...se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen, proclamado por Dios Sumo Sacerdote... (Hebr. 5, 9-10). ...Jesús, hecho a semejanza de Melquisedec, Sumo Sacerdote para siempre (Hebr. 6, 20). -Cristo como hombre fue sacerdote y hostia a la vez de su propio sacrificio. Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma (Ef. 5, 2). Aclaraciones: En la antigua Ley se ofrecían a Dios: -reses mayores o menores, (Lev. 1, 2). -inmolará el novillo ante Yahvéh, (Lev. 1, 5). -corderos o cabras, (Lev. 1, 10). -tórtolas o pichones, (Lev. 1, 14). Modo. -colocarán leña sobre el fuego, (Lev. 1, 7). -lo quemará todo en el altar, (Lev. 1, 9). -las dispondrá encima de la leña colocada sobre el fuego del altar (Lev. 1, 12). El sacerdote lo ofrecerá todo y lo quemará en el altar. Este holocausto será un manjar abrasado de calmante aroma Yahvéh. En la nueva Ley Cristo ha instituido su propio sacrificio en la perfección definitiva. Mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados (Hebr. 10, 14). -El hombre tiene necesidad de ofrecer sacrificios a Dios. Por tres motivos: 1º -Para conseguir la remisión de los pecados que le alejan de Dios, porque es propio del sacerdote, ofrecer dones y sacrificios por los pecados (Hebr. 5, 1). 2º -Para conservarse en estado de gracia y en unión con Dios que nos trae la salvación. ...ofrenda de sacrificio de comunión ante Yahvéh (Lev. 3, 6). Aclaración: El sacrificio de comunión muy extendido entre los semitas es un banquete sagrado, una de cuyas partes consumen los fieles mientras que la otra se da a la divinidad. 3º -Para que el espíritu del hombre se una perfectamente a Dios. ...el sacerdote lo quemará todo en el altar (Lev. 1, 9). cuyo humo sube hacia Yahvéh. Estos 3 frutos nos vienen por Cristo porque: 1º -...fue entregado por nuestros pecados... (Rom. 4, 25). 2º -...se convirtió en causa de salvación eterna para los que le obedecen... (Hebr. 5, 9). 3º - Tenemos plena seguridad de entrar en el santuario en virtud de la sangre de Jesús (Hebr. 10, 19). Por tanto, Cristo fue sacerdote y víctima perfecta. -El sacerdocio de Cristo tiene virtud suficiente para expiar los pecados de todos los hombres. Él soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados (Is. 53, 5). ...Jesús Señor nuestro, quien fue entregado por nuestros pecados y fue resucitado para nuestra justificación (Rom. 4, 25). ...Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera...Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, ser salvos por su vida! (Rom. 5, 8-10). 12. La Encarnación. Consecuencias (Predestinación) -Cristo como hombre fue predestinado por Dios desde toda la eternidad -Su predestinación fue causa de la nuestra -Cristo como hombre fue predestinado por Dios desde toda la eternidad. Predestinación es «cierta preordenación eterna de aquellas cosas que se han de producir en el tiempo por la gracia de Dios.» ...constituido Hijo de Dios con poder... (Rom. 1, 4). Aclaración: este texto no tiene total fuerza probativa, sin embargo esta verdad es admitida por todos los teólogos sin excepción. -La predestinación de Cristo es causa ejemplar, meritoria, eficiente y final de la nuestra. a) -Ejemplar: ya que la de Cristo es el modelo de la nuestra. A los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo... (Rom. 8, 29). b) -Meritoria: porque Cristo nos mereció todos los efectos de nuestra predestinación con su pasión y con su muerte. ...nos ha elegido en él antes de la creación del mundo para ser santos e inmaculados en su presencia...por medio de Jesucristo... (Ef. 1, 4-5). c) -Eficiente: porque nos justifica, nos lava, nos salva. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo (1 Cor. 6, 11). d) -Final porque nuestra predestinación redunda en gloria y alabanza del mismo Cristo. ...eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medios de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia (Ef. 1, 5-6). 13. La Encarnación. Consecuencias (La Adoración) -A Cristo como Dios y como hombre se le ha de tributar una sola adoración -A Cristo como Dios y a Cristo como hombre se le ha de tributar una sola y única adoración. Entonces los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: «Verdaderamente eres el Hijo de Dios» (Mt. 14, 33). Para que todos honren al Hijo como honran al Padre (Jn. 5, 23). Él entonces dijo: «Creo, Señor,» Y se postró ante él (Jn. 9, 38). Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío» (Jn. 20, 28). Para que el nombre de Jesús toda rodilla se doble, en la tierra en los cielos y en los abismos (Fil. 2, 10). 14. El Verbo encarnado. Su perfección (del cuerpo) -Su fisonomía fue perfectísima -Su cuerpo dotado de toda belleza y armonía -Asumió la naturaleza humana no con todos los defectos, sino con los que convenían al fin de la encarnación -Estos defectos no los contrajo sino que los asumió -La fisonomía corporal de Jesucristo fue perfectísima. Apenas inferior a un Dios le hiciste, coronándole de gloria y de esplendor;... (Sal. 8, 6). Eres hermoso, el más hermoso de los hijos de Adán, (Sal. 45, 3). ...pues fue el Autor mismo de la belleza quien los creó (Sab. 13, 3). ...pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor (Sab. 13, 5). Aclaración. ¿Podría el autor de la belleza tomar un cuerpo deforme? El primer hombre, salido de la tierra, es terreno; el segundo, viene del cielo. Como el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como el celeste así serán los celestes (1 Cor. 15, 47-49). Aclaración. Jesucristo, como hombre que viene del cielo, estuvo dotado de la plenitud de la hermosura y de la perfección humanas. ...para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo (2 Cor. 4, 6). Porque en él reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente,... (Col. 2, 9). -El cuerpo de Cristo estuvo dotado de la más acabada perfección, belleza y armonía. a) -Por haber sido formado por otra milagrosa del Espíritu Santo. «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por eso el que ha de hacer, será santo y será llamado Hijo de Dios» (Lc. 1, 35). |