|
Tratado XX VIRTUDES CRISTIANAS 1. Virtudes cristianas 2. Virtudes cristianas. Recompensa 3. Virtudes naturales 4. Virtudes teologales. Fe - Esencia 5. Virtudes teologales. Fe - División 6. Virtudes teologales. Fe - Objeto 7. Virtudes teologales. Fe - Sujeto de atribución 8. Virtudes teologales. Fe - Necesidad 9. Virtudes teologales. Fe - Propiedades 10. Virtudes teologales. Fe - Importancia 11. Fe Virtudes teologales. Fe - Duración 12. Virtudes teologales. Fe - Otras características 13. Virtudes teologales. Esperanza 14. Virtudes teologales. Esperanza - Fundamento 15. Virtudes teologales. Esperanza - Motivos 16. Virtudes teologales. Esperanza - Sujeto 17. Virtudes teologales. Esperanza - Objeto 18. Virtudes teologales. Esperanza - Efectos 19. Virtudes teologales. Esperanza - Características 20. Virtudes teologales. Caridad 21. Virtudes teologales. Caridad - Objeto material y formal 22. Virtudes teologales. Caridad para con Dios 23. Virtudes teologales. Caridad para con el prójimo 24. Virtudes teologales. Caridad para con el prójimo en sí misma 25. Virtudes teologales. Caridad para con el prójimo en su aplicación 26. Virtudes teologales. Caridad - La limosna 27. Virtudes teologales. Caridad - Limosna. Premios 28. Virtudes teologales. Caridad - Características 29. Virtudes teologales. Caridad para con el prójimo. Recompensa 30. Virtudes teologales. Caridad consigo mismo 31. Virtudes teologales. Caridad con el prójimo. Exigencias 32. Virtudes teologales. Caridad - Grados 33. Virtudes teologales. Caridad - Efectos 34. Virtudes teologales. Caridad - Obligación a la perfección 35. Virtudes teologales. Caridad - Pecados opuestos 36. Virtudes Cardinales 37. Virtudes cristianas 38. La Oración. Clases 39. La Oración. Necesidad y eficacia 40. La Oración. Objeto 41. La Oración. Dios propició a escuchar 42. La Oración. Condiciones 43. La Oración. Disposiciones 44. La Oración. Motivos 45. La Oración. Mandato de Cristo 1. Virtudes cristianas -Jesucristo maestro de todas ellas -El amor cristiano es un reflejo del Trinitario -La fidelidad a los mandamientos es expresión de amor a Dios y al prójimo -El cumplimiento de la voluntad de Dios tiene un valor excelente ante Él -Jesucristo exige la mortificación de las pasiones -Para ser plenamente de Cristo hay que tener mortificada la carne -El desarrollo de la vida cristiana exige la dirección y espiritual -Jesucristo es maestro de todas las Virtudes. a) -Amor a los amigos. Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro (Jn. 11, 5). b) -Humildad ante sus discípulos. ...tampoco el Hijo del Hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos (Mc. 10, 45). c) -Perdón a los que le crucifican. Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (Lc. 23, 33-34). d) -Compasión hacia la mansedumbre. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor (Mt. 9, 36). Y, al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues eran como ovejas que no tienen pastor, y se puso a instruirles extensamente (Mc. 6, 34). e) -Delicadeza para con los niños. Jesús les dijo: «Dejad a los niños y no les impidáis que vengan a mí, porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos (Mt. 19, 14). f) -Ejemplo a los discípulos. Os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como ya he hecho con vosotros (Jn. 13, 15). -El auténtico amor cristiano es un reflejo del mismo amor trinitarJn. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros,... (Jn. 17, 21). -La fidelidad a los mandamientos de Dios es signo y expresión de amor a Él y al prójimo. Yo os aseguro: ...El que ha recibido mis mandamientos y los guarda, ese es el que ama:... (Jn. 14, 21). Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra,... (Jn. 14, 23). Jesús le respondió: «...Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Pare, y permanezco en su amor (Jn. 15, 10). -El cumplimiento de la voluntad de Dios tiene un valor excelente ante Él. Y...-Jesús- dice: «Quien cumpla la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre» (Mc. 3, 35). ...él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen» (Lc. 8, 21). Pero él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan» (Lc. 11, 28). Les dice Jesús: «mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra (Jn. 4, 34). -Jesucristo exige a los cristianos la mortificación de sus pasiones y concupiscencias desordenadas. Así también vosotros, consideraos como muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús (Rom. 6, 11). No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal de modo que obedezcáis a sus apetencias (Rom. 6, 12). Así que, hermanos mío, no somos deudores de la carne para vivir según la carne, pues, si vivís según la carne, moriréis. Pero si con el Espíritu hacéis morir las obras del cuerpo, viviréis (Rom. 8, 12-13). Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias (Gál. 5, 24). Por tanto, mortificad vuestros miembros terrenos: fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y la codicia, que es una idolatría, todo lo cual atrae la cólera de Dios,... (Col. 3, 5-6). Despojaos del hombre viejo con sus obras, y revestíos del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su Creador,... (Col. 3, 9-10). -Para llevar a vivir y a ser plenamente de Cristo, hay que tener mortificada la carne con sus vicios y concupiscencias. Fuimos, pues, con él sepultados en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva (Rom. 6, 4). Así también vosotros, consideraos como muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús (Rom. 6, 11). Pues los que son de Cristo, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias (Gál. 5, 24). Porque habéis muerto, y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios (Col. 3, 3). Aclaración. En este ser y vivir plenamente como Hijos de Dios, consiste la realización completa de la persona y de su libertad. -El progreso y desarrollo de la vida cristiana exige la necesidad moral de la dirección espiritual. No hay pruebas directas en la Sagrada Escritura, pero sí se insinúa suficientemente en muchos textos. Busca el consejo de los prudentes y no desprecies ningún aviso saludable (Tob. 4, 18). ...¡ay del sólo que cae!, que no tiene quien lo levante (Qo. 4, 10). Sin consejo no hagas nada, y no te arrepentirás de tus acciones (Si. 32, 19). Y -Jesús- les digo: «...El que os escucha a vosotros a mí me escucha; y el que os rechaza a mí me rechaza;... (Lc. 10, 16). Pero levántate, entre en la ciudad y se te dirá lo que tienes que hacer (Hch. 9, 6). Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros (2 Cor. 5, 20). 2. Virtudes cristianas. Recompensa -Dios recompensa los sacrificios ofrecidos por amor -Un sufrimiento en este mundo merece una gloria mucho mayor en el cielo -El dolor es medio para expiar los pecados de los hombres -La penitencia que se requiere para la salvación es una virtud infundida por Dios -Dios recompensa a los hombres los sacrificios y las renuncias hechos y ofrecidos a Él voluntariamente por su amor, con una proporción mucho mayor de bienes en esta vida y una seguridad de los bienes eternos. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibiera el ciento por uno y heredará vida eterna (Mt. 19, 29). Pedro se puso a decirle: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.» Jesús respondió: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el tiempo venidero, vida eterna» (Mc. 28-30). Dijo entonces Pedro: «Ya lo ves, nosotros hemos dejado nuestras cosas y te hemos seguido.» Él les dijo: «Yo os aseguro que nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padre o hijos por el Reino de Dios, quedará sin recibir recompensa mucho más al presente, y en el tiempo venidero, vida eterna» (Lc. 18, 28-30). -Un sufrimiento cualquiera en este mundo merece una gloria mucho mayor en el cielo. Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos,... (Mt. 5, 11). Porque estimo que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros (Rom. 8, 18). En efecto, la leve tribulación de un momento nos produce, sobre toda medida, un pesado caudal de gloria eterna (2 Cor. 4, 17). -El dolor es un medio para expiar los pecados de los hombres. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable y no le tuvimos en cuenta. ¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. Él ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. Él soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados (Is. 53, 3-5). -La penitencia que se requiere para la salvación es un virtud sobrenatural infundida por Dios. ¡Oh, Yahvéh Sebaot, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos! (Sal. 80, 4). Bien he oído a Efraim lamentarse: «Me corregiste y corregido fui, cual becerro no domado. Hazme volver y volveré, pues tú, Yahvéh, eres mi Dios (Jer. 31, 18). ¡Haznos volver a ti, oh Yahvéh, y volveremos...! (Lam. 5, 21). Aclaración. Los actos de penitencia se atribuyen a Dios. 3. Virtudes naturales -No tienen valor en función del fin último del hombre -Las virtudes naturales no tiene valor ninguno, en función del fin último y supremo del hombre, por muy intensos y heroicos que sean los actos realizados con ellas. Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy. Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha (1 Cor. 13, 1-3). Aclaración. San Pablo emplea la palabra «caridad» en su sentido estrictamente sobrenatural, no como sinónima de beneficencia natural o amor compasivo al prójimo, puesto que en el plan de caridad natural no se puede ir más lejos de la entrega de toda la hacienda propia y de la misma vida en servicio del prójimo. 4. Virtudes teologales. Fe - Esencia -Varias acepciones -Es un acto del entendimiento -Sobrenatural -Es el asentimiento dado a lo que Dios dice -Este asentimiento es obscuro -Totalmente cierto -Es garantía de los bienes que esperamos -La fe práctica de los cristianos no consiste en la simple confianza en las promesas de Cristo sino en una vivencia acomodada a su vida personal -La palabra fe se usa con varias acepciones. a) -Dictamen de la conciencia. Pero el que come dudando, se condena, porque no obra conforme a la fe (Rom. 14, 23). b) -Confianza. Pero que la pida con fe, sin vacilar (Sant. 1, 6). c) -Gracia. Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de Sabiduría, a otro palabra de ciencia, a otro fe,... (1 Cor. 12, 9). -El acto de fe es un acto del entendimiento. Definición. La fe constituye el principio de la salvación de los hombres y es una virtud sobrenatural por la cual, con la ayuda de la gracia de Dios, creemos que son verdaderas las cosas que él nos ha revelado, no ya por la verdad intrínseca de las cosas observada con la luz natural de la razón, sino por autoridad del mismo Dios que revela, el cual ni puede engañarse ni puede engañarnos. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti y a tu enviado Jesucristo (Jn. 17, 3). La fe es la prueba de las realidades que no se ven (Hebr. 11, 1). Por la fe sabemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de manera que lo que se ve resultase de lo que no aparece (Hebr. 11, 3). ...el que se acerca a Dios ha de creer que existe, y que recompensa a los que le buscan (Hebr. 11, 6). -El acto saludable de fe es entitativamente sobrenatural. La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven (Hebr. 11, 6). Aclaración. El acto de fe es necesario para la salvación, y para todos estos actos es necesaria la gracia de Dios y por tanto, es sobrenatural, es decir, un acto de la gracia. -Fe es el asentimiento que damos a lo que Dios dice, puesto que sabe y dice la verdad. En verdad, en verdad te digo: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto (Jn. 3, 11). «...mucho podría hablar y condenar en vosotros, pero el que me ha enviado es veraz, y lo que le he oído a él es lo que hablo al mundo» (Jn. 8, 26). Jesús gritó. «El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado;...» (Jn. 12, 44). Si aceptamos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios, pues este es el testimonio de Dios, que ha dado acerca de su Hijo (1 Jn. 5, 9). -Nuestro asentimiento a la fe divina es esencialmente obscuro. ...pues caminamos en la fe y no en la visión... (2 Cor. 5, 6). La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven (Hebr. 11, 1). Aclaración. El testimonio divino afirma la verdad de la fe, pero no desentraña la razón intrínseca de la verdad. -Nuestro asentimiento a la fe divina es totalmente cierto. ...yo sé bien en quien tengo puesta mi fe, y estoy convencido de que es poderoso para guardar mi depósito,... (2 Tim. 1, 12). aclaración. Nuestro asentimiento a la fe se apoya en un motivo infalible, es decir, en el testimonio de Dios. -La fe es garantía de los bienes que esperamos y una prueba de la existencia de los bienes espirituales e invisibles. La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven (Hebr. 11, 1). -La fe práctica de los cristianos no consiste en la simple confianza, aunque profunda, en las promesas de Cristo, sino en una vivencia y acomodación de esta a su vida personal. a) -Es un vivencia. El justo vivirá por la fe (Rom. 1, 17). b) -Es una acomodación de la fe a la vida. Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta (Sant. 2, 17). Aclaración. «Está realmente muerta», literalmente, «está muerta en sí misma». 5. Virtudes teologales. Fe - División -Interna y externa -Viva y muerta -Existe la fe interna y la fe externa. a) -Fe interna. Pues con el corazón se cree para conseguir la justicia,... (Rom. 10, 10). b) -Fe externa. ...y con la boca se confiesa para conseguir la salvación (Rom. 10, 10). -La fe que no va acompañada de obras buenas es fe muerta. Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta (Sant. 2, 17). 6. Virtudes teologales. Fe - Objeto -Consta de tres elementos: objeto, acto y hábito -El objeto material es la verdad revelada -Las verdades reveladas no aumentaron después -La explicación si aumentó después -El objeto formal es la autoridad de Dios revelante -Sin ninguna otra proporción de la Iglesia -La fe divina consta de tres elementos: El objeto, el acto y el hábito. a) -El objeto. Fe objetiva es la creencia en la verdad en que se cree. Un sólo Señor, una sola fe, un sólo Dios y Padre de todos,... (Ef. 4, 5). b) -El acto. Fe actual es aquella con la cual asentimos a Dios que testifica, o el asentimiento a lo que Dios nos dice. Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados, y yo os aliviaré (Mt. 11, 28). c) -El Hábito. Fe habitual es aquella por la cual el hombre se inclina a prestar su asentimiento a Dios que le habla. Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, éstas tres (1 Cor. 13, 13). -El objeto material de la fe es solamente la verdad revelada por Dios. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles y guardar todo lo que yo he mandado (Mt. 28, 19-20). Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea se condenará (Mc. 16, 16). Aclaración. Lo que Cristo manda creer es lo que los discípulos han de predicar y esto es lo que Dios mismo ha revelado. -Las verdades reveladas al hombre por Dios, que constituyen el objeto material de la fe, no aumentaron después. Ahora bien, sin la fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan (Hebr. 11, 6). Aclaración. Estas verdades «Que Dios existe» y «que es remunerador» son las que creyeron los antepasados. (Abel, Henoch y otros muchos que se salvaron). Por ella fueron alabados nuestros mayores (Hebr. 11, 2). -La explicación de las verdades reveladas por Dios que constituyen el objeto material de la fe, si aumento por las revelaciones hechas por Dios desde el principio hasta la muerte de los Apóstoles. De una manera fragmentaria y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo,... (Hebr. 1, 1-2). Aclaración. En el decurso de los tiempos creció la ciencia de los Patriarcas, de los Profetas que fueron adoctrinados en el conocimiento de los misterios de Dios. -El objeto formal de la fe divina es la autoridad de Dios revelante, que se fundamenta en su infinita sabiduría en el conocer y en su infinita veracidad en el decir. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz (Jn. 3, 33). Quien cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo (1 Jn. 5, 10). Jesús les respondió: «...pero el que me ha enviado es veraz, y lo que le he oído a él es lo que hablo al mundo» (Jn. 8, 26). -El objeto formal de la fe divina es la sola autoridad de Dios revelantes sin ninguna otra proposición de la Iglesia, para aquellos que recibieron inmediatamente la revelación de Dios. Y así se nos hace más firme la palabra de los profetas, a la cual hacéis bien en prestar atención, como a lámpara que luce en lugar obscuro,... (2 Pe. 1, 19). 7. Virtudes teologales. Fe - Sujeto de atribución -El sujeto de atribución es Dios -Inclina al entendimiento a asentir las verdades reveladas -Constituida por un acto del entendimiento y otro de la voluntad -Motivada por la revelación de Dios -Tiene su origen en la predicación de su mensaje -Su fundamento esta en la veracidad de Dios -Es imposible que Dios revele cosas falsas -Dios la concede a los pequeños y humildes -El sujeto de atribución de la fe es Dios. Sujeto de atribución de la fe es aquella cosa a la cual toda verdad revelada se ordena. Ahora vemos en un espejo confusamente. Entonces veremos cara a cara (1 Cor. 13, 12). Cuando venga lo perfecto desaparecerá lo imperfecto. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre dejó todas las cosas de niño (1 Cor. 13, 10-11). Aclaración. La fe es un conocimiento que dispone a la visión intuitiva de Dios en la vida eterna. -La fe es una virtud teológica infundida por Dios que inclina al entendimiento a asentir las verdades que Dios revela. La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven (Hebr. 11, 1). Aclaración. Este versículo ha llegado a ser un definición teológica de la fe, posesión anticipada y garantizada de las realidades celestiales. ...Jesucristo, por quien hemos obtenido también, mediante la fe, el acceso a esta gracia en la cual nos hallamos, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios (Rom. 5, 2). -El acto de fe está constituido por un acto del entendimiento imperado y por otro de la voluntad por el igual asentimos a las verdades reveladas por Dios. ...por quien recibimos la gracia y el apostolado,... (Rom. 1, 5). Porque no todos obedecieron a la Buena Nueva (Rom. 10, 16). Pues con el corazón se cree para conseguir la justicia, y con la boca se confiesa para conseguir la salvación (Rom. 10, 10). Aclaración. La obediencia, la actividad apostólica y el corazón suponen un acto de la voluntad. -El motivo de la fe es la revelación de Dios y de Jesucristo. a) -La revelación de Dios. Si aceptamos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios, que ha dado acerca de su Hijo. Quien cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo (1 Jn. 5, 9-10). b) -La revelación de Jesucristo. Porque os hago saber, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí, no es cosa de hombres, pues yo no lo recibí ni aprendí de hombre alguno, sino por revelado de Jesucristo (Gál. 1, 11). -La fe en Dios y en sus misterios tiene su origen y su desarrollo en la predicación de su mensaje. Pero ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Cómo creerán en aquel a quien no han oído? ¿Cómo oirán sin que se les predique? Y cómo predicarán si no son enviados? (Rom. 10, 14). Por tanto, la fe viene de la predicación, y la predicación, por la Palabra de Cristo (Rom. 10, 17). -La fe tiene su fundamento en la veracidad de Dios, en la fidelidad a sus promesas y en su poder para cumplirlas a) -En la veracidad de Dios. Dios tiene que ser veraz y todo hombre mentiroso:... (Rom. 3, 3). b) -En la fidelidad a sus personas. Fiel es el que os llama y es él quien lo hará (1 Tes. 5, 24). ...si somos infieles, él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo (2 Tim. 2, 13). Mantengamos firme la confesión de las esperanza, pues fiel es el autor de la promesa (Hebr. 10, 23). Por la fe, también Sara recibió, aún fuera de la edad apropiada, vigor para ser madre, pues tuvo como digno de fe al que se lo prometía (Hebr. 11, 11). c) -En su poder para cumplirlas. ...Dios que da la vida a los muertos y llama a las cosas que no son para que sean (Rom. 4, 17). Pensaba que poderoso era Dios aún para resucitar de entre los muertos. Por eso lo recobró para que Isaac fuera también figura (Hebr. 11, 19). -Es imposible que Dios revele cosas falsas. Falsedad es la disconformidad de la cosa con el entendimiento que la juzga. No es Dios un hombre, para mentir (Núm. 23, 19). -La fe es un don concedió por Dios a los pequeños y humildes. ...tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y prudentes, y se las has revelado a pequeños...» (Mt. 11, 25). En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y prudentes, y se las has revelado a pequeños...» (Lc. 10, 21). Aclaración. «Estas cosas» se refieren a los Misterios de Dios. Respondióles Jesús: «Es que a vosotros se os ha dado al conocer los Misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no (Mt. 13, 11). Él les dijo: «A vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Dios,...» (Mc. 4, 11). Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola, y él dijo: «A vosotros se os ha dado el conocer los Misterios del Reino de Dios;...» (Lc. 8, 11). Dijo entonces Pedro: «Ya lo ves, nosotros hemos dejado nuestras cosas y te hemos seguido.» Él les dijo: «Yo os aseguro que nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por el Reino de Dios, quedará sin recibir mucho más al presente y, en tiempo venidero, vida eterna» (Lc. 18, 28). 8. Virtudes teologales. Fe - Necesidad -Necesaria para salvarse -Creer que Dios existe y es remunerador -Necesaria la fe interna y externa -Necesaria para la justificación -Además de la fe son necesarios otros actos para salvarse -Las obras buenas y la observancia de la Ley -La virtud de la fe es necesaria para salvarse. Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea se condenará...» (Mc. 16, 15-16). Y que la Ley no justifica a nadie ante Dios es cosa evidente, pues el justo vivirá por la fe; pero la Ley no procede de la fe, sino que quien practique sus preceptos, vivirá por ellos (Gál. 3, 11-12). Ahora bien, sin la fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan (Hebr. 11, 6). -En todo tiempo y en todo lugar fue necesario con necesidad de medio para obtener la salvación, creer que Dios existe y que es remunerador. Ahora bien, sin fe es imposible agradarle, pues el que acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan (Hebr. 11, 6). Aclaración. Todas las verdades que hay que creer están contenidas en estas dos: que Dios existe y que es remunerador. -La fe es necesaria en cuanto al acto interno y en cuanto al acto externo. a) -Acto interno. -con necesidad de medJn. Ahora bien, sin la fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan (Hebr. 11, 6). -con necesidad de precepto. Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo,... (1 Jn. 3, 23). b) -Acto externo. -precepto negativo. ...pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos (Mt. 10, 33). -precepto positivo. Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos;... (Mt. 10, 32). ...con la boca se confiesa para conseguir la salvación (Rom. 10, 10). -La fe es para los adultos medio necesario para la justificación. No se refiere a la fe habitual que se infundida en la misma justificación, sino al acto de fe en los adultos que tienen uso de razón. Sin la fe es imposible agradar a Dios (Hebr. 11, 6). ...también nosotros hemos creído en Cristo Jesús a fin de conseguir la justificación por la fe en Cristo... (Gál. 2, 6). El que cree en él, no es condenado, pero el que no cree, ya está condenado porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios (Jn. 3, 18). Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos (Hch. 4, 12). -Además de la fe, son necesarios otros actos para recibir la justificación y, por tanto, para salvarse. Antiguo Testamento. Yo os juzgaré, pues, a cada uno según su proceder, casa de Israel, oráculo del Señor Yahvéh (Ez. 18, 30). Nuevo Testamento. ¿De qué sirve, hermanos míos, que alguien diga: «Tengo fe», si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarle la fe? (Mt. 2, 14). Ya veis como el hombre es justificado por las obras y no por la fe solamente (Mt. 2, 24). No todo el que me diga: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial (Mt. 7, 21). Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta (Mt. 16, 27). Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era forastero y me acogisteis; estaba desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y vinisteis a verme (Mt. 25, 34-36). Dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y su ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer; tuve sed y no me disteis de beber; era forastero y no me acogisteis; estaba desnudo y no me vestisteis; enfermos y en la cárcel y no me visitasteis (Mt. 25, 41-43). Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque muestra mucho amor (Lc. 7, 47). ...si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo (Lc. 13, 3). Aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy (1 Cor. 13, 12). Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte (1 Jn. 3, 14). -Las buenas obras y la observancia de la Ley de Dios son necesarias para obtener la salvación. «...si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos» (Mt. 19, 17). «No todo el que me diga: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial...» (Mt. 7, 21). 9. Virtudes teologales. Fe - Propiedades -Libertad infalibilidad firmeza, obscuridad, irrevocabilidad, universalidad y necesidad -El acto de fe es libre -Exige fidelidad -Existe una irradiación universal -Las propiedades de la fe son: Libertad, verdad infalible, firmeza suma, obscuridad, irrevocabilidad y universalidad y necesidad. a) -La fe es un asentimiento libre: El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea se condenará (Mc. 16, 16). El que cree en él, no es condenado, pero el que no cree ya está condenado porque no ha creído (Jn. 3, 18). b) -La fe es un asentimiento a una verdad infalible que excluye la posibilidad y el temor de errar. En presencia de la promesa divina, la incredulidad no le hizo vacilar, antes bien, su fe le llenó de fortaleza y dio gloria a Dios persuadido de que poderoso es Dios para cumplir lo prometido (Rom. 4, 20-21). ...yo se bien en quien tengo puesta mi fe y estoy convencido de que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día (2 Tim. 1, 12). La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven (Hebr. 11, 1). c) -La fe es un asentimiento a una verdad revelada con firmeza suma: No vaciló en su fe al considerar su cuerpo ya sin vigor... -alude a la fe de Abraham- (Rom. 4, 19). d) -La fe es un asentimiento a una verdad revelada con conocimiento obscuro. «Has creído porque me has visto. Dichosos los que aun no viendo, creen» (Jn. 20, 29). Ahora vemos en un espejo, confusamente. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo imperfecto, pero entonces conoceré como soy conocido (1 Cor. 13, 12-13). ...caminamos en la fe y no en la visión... (3 Cor. 5, 7). ..la palabra de los profetas, a la cual hacéis bien en prestar atención, como a lámpara que luce en lugar obscuro, hasta que despunte el día y se levante en vuestros corazones el lucero de la mañana (2 Pe. 1, 19). e) -El asentimiento a la verdad revelada no admite defección o revocación, sino que exige constancia. Todo el que se excede y no permanece en la doctrina de Cristo, no posee a Dios (2 Jn. 9). Aclaración. La defección de la fe Recibida es pecado más grave que la infidelidad de aquellos a quienes se les predicó y no creyeron. Pues más les hubiera valido no haber conocido el camino de la justicia que, una vez conocido, volverse atrás del santo precepto que les fue trasmitido (2 Pe. 2, 21). La fe exige constancia: Aun cuando nosotros mismo o un ángel del cielo os anunciará un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea anatema! (Gál. 1, 8). f) -La fe debe de extenderse a todas las verdades reveladas por Dios, que se deben predicar a todo el mundo. ...y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado (Mt. 28, 20). Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación (Mc. 16, 15). Ellos salieron a predicar por todas partes (Mc. 16, 20). g) -La fe es de necesidad para salvarse: El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará (Mc. 16, 16). El que cree en él, no es condenado; pero el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído (Jn. 3, 18). Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos (Hch. 4, 12). -El acto de fe es libre. Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará (Mc. 16, 15). ...con tal que permanezcáis sólidamente cimentados en la fe, firmes e inconmovibles en la esperanza del Evangelio que oísteis... (Col. 1, 23). Aclaración. En Mc. 16, 15, se promete un premio a quien cree y un castigo a quien no cree, de donde se deduce que el acto de fe es libre. -La virtud de la fe exige la fidelidad de permanecer siempre en ella. En cuanto a vosotros, lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros (1 Jn. 2, 24). Quiero recordaros a vosotros, que ya habéis aprendido todo esto de una vez para siempre,... (Jud. 5). ...exhortaros a combatir por la fe que ha sido transmitida a los santos de un vez para siempre (Jud. 3). -Existe una verdadera irradicación de la fe en la Iglesia. Y les dijo: Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación (Mc. 16, 15). Aclaración. Esta irradiación es el cumplimiento de este mandato de Cristo, que corresponde al derecho y a la función de la Iglesia de defender y de predicar las verdades contenidas en el depósito de la revelación. 10. Virtudes teologales. Fe - Importancia -Se funda en que por ello se consigue la victoria, se resiste a Satanás, se conduce a la esperanza y somos llevados a horizontes escatológicos -Existe el precepto divino de creer algunos artículos de la fe -La importancia de la fe tienen su fundamento en que por ella se consigue la victoria, se apoya la resistencia a Satanás, se nos conduce a la plenitud de la esperanza y somos llevados a horizontes escatológicos. a) -Se consigue la victoria. Y lo que he conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe (Jn. 5, 4). b) -Se apoya la resistencia a Satanás. Resistidles firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan los mismos sufrimientos (1 Pe. 5, 9). c) -Se nos conduce a la plenitud de la esperanza. La fe es la garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven (Hebr. 11, 1). d) -Somos llevados a horizontes escatológicos. Pero esperamos, según nos lo tiene prometido, nuevos cielos y nueva tierra, en los que habite la justicia (2 Pe. 3, 13). -Existe el precepto divino de creer algunos artículos de la fe. Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros tal como nos lo mandó (1 Jn. 3, 23). 11. Virtudes teologales. Fe - Duración -Son la fe, esperanza y caridad -La fe puede perderse por el pecado mortal y la esperanza y la caridad por los pecados opuestos a las mismas -Los demonios y condenados no tienen fe teológica, pero sí la natural -La fe permanece en el infierno, la caridad en el cielo y la esperanza en ninguno de los dos -Los bienaventurados carecen de la fe teológica -Las tres pueden aumentar en esta vida -Las virtudes teologales son tres, la fe, la esperanza y la caridad. Las virtudes teologales son principios operativos con los cuales nos ordenamos directa o inmediatamente a Dios como fin último sobrenatural. Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres (1 Cor. 13, 13). -La fe puede perderse por el pecado mortal y la esperanza y la caridad por los pecados opuestos a las mismas. a) -La fe puede perderse. Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta (Sant. 2, 14). Porque así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta (Sant. 2, 26). b) -La esperanza. El afán de los impíos se pierde (Sal. 112, 10). La espera de los justos es alegría, la esperanza de los malos se perderá (Prov. 10, 28). En la muerte del malo se esfuma su esperanza,... (Prov. 11, 7). c) -La caridad. Se pierde por el pecado mortal pues éste es totalmente opuesto a la misma. -Los demonios y los condenados del infierno no tienen fe teologal infundida por Dios, sino solamente fe natural adquirida. ¿Tú crees que hay un sólo Dios? Haces bien. También los demonios lo creen y tiemblan (Sant. 2, 19). -La fe permanece eternamente en el infierno, la caridad en el cielo y la esperanza no existe en ninguno de los dos destinos eternos. a) -La fe permanece en el infierno. ¿Tú crees que hay un sólo Dios? Haces bien. También los demonios lo creen y tiemblan (Sant. 2, 19). b) -La caridad permanece en el cielo. La caridad no acaba nunca (1 Cor. 13, 8). c) -La esperanza en ninguno de los dos. -No existe en el cielo pues los bienaventurados ya poseen el objeto formal de la misma que es Dios. Ahora vemos en un espejo, confusamente. Entonces veremos cara a cara (1 Cor. 13, 12). -No existe en el infierno. La esperanza de los malos se perderá (Prov. 10, 28). En la muerte del malo se esfuma su esperanza,... (Prov. 11 7). Aclaración. La fe que tienen los condenados del infierno no es la fe teológica infundida por Dios, sino solamente la fe natural adquirida. -Los bienaventurados del cielo carecen de la fe teológica infundida por Dios, porque no la necesitan. Ahora vemos en un espejo, confusamente. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo imperfecto, pero entonces conoceré como soy conocido (1 Cor. 13, 12). Aclaración. Los bienaventurados del cielo ven claramente a Dios y en la tierra creyeron en él por la fe. -Las virtudes infusas pueden aumentar. Virtud infusa es el hábito que perfecciona la potencia racional del hombre y la inclina a obrar según la recta moral. Se dividen en teológicas y morales. Teológicas son aquellas cuyo objeto es Dios y morales aquellas cuyo objeto no es Dios. La senda de los juntos es como la luz del alba, que va en aumento hasta llegar a pleno día (Prov. 4, 18). El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en nuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo (Ro. 15, 13). ...siendo sinceros en el amor, crezcamos en todo hasta aquel que es la Cabeza, Cristo... (Ef. 4, 14). Y lo que pido en mi oración es que vuestro amor siga creciendo en conocimiento perfecto y todo discernimiento, con que podáis aquilatar lo mejor para ser puros y sin tacha para el Día de Cristo, llenos de los frutos de justicia que nos vienen por Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios (Fil. 1, 9-11). Que el justo siga practicando la justicia y el santo siga santificándose (Apoc. 22, 11). 12. Virtudes teologales. Fe - Otras características -La fe y la razón no son independientes -La fe en los milagros no difiere de la fe dogmática -La fe y la razón no son independientes en las ciencias filosóficas. Mirad que nadie os esclavice mediante la vana falacia de la filosofía, fundada en tradiciones humanas, según los elementos del mundo y no según Cristo (Col. 2, 8). Aclaración. Las ciencias filosóficas vanas y falaces esclavizan por no estar concordes con la razón y con la fe, pero las verdaderas liberan por estar en perfecta armonía de la razón con la fe. -La fe en los milagros no difiere de la fe dogmática. Entonces los discípulos se llegaron a Jesús, en privado, y le dijeron: ¿Por qué no pudimos nosotros expulsarle? «Por vuestra poca fe». Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a ese monte: «Desplázate de aquí allá, y se desplazará, y nada os será imposible» (Mt. 17, 19). Aunque tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy (1 Cor. 13, 2). Aclaración: Condiciones bajo las cuales Dios realiza el milagro: a) -Fe en la omnipotencia de Dios, b) -Fe en que Dios quiere conservar su promesa de realizar milagros, c) -Confianza por la cual se espera que el milagro se puede obtener, d) -Confianza en la eficacia de la oración. e) -Que convenga a los hombres, según la visión y el plan de Dios. 13. Virtudes teologales. Esperanza -Varias acepciones -Existencia -Integra las propiedades de sobrenatural, lícito, honesto, cierto y firme -Necesidad -Precepto -Ponerla totalmente en Dios -La Palabra esperanza se usa con varias acepciones. a) -La misma cosa esperada. ...aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo;... (Tit. 2, 13). b) -La certeza de que se va a conseguir. ...la tribulación engendra la paciencia; la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza, y la esperanza no falla,... (Rom. 5, 4). -Existe la virtud teologal de la esperanza. Esperanza es un virtud infundida por Dios en la voluntad del hombre, por la cual confía con plena certeza alcanzar la vida eterna y los medios necesarios para ella con la ayuda de auxilio omnipotente de Dios. Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres (1 Cor. 13, 13). a) -Por la esperanza el hombre confía alcanzar la vida eterna, pues la esperanza en él no puede fallar. ...y la esperanza no falla porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestro corazones... (Rom. 5, 5). b) -y los medios necesarios con la ayuda del auxilio omnipotente de Dios. ...persuadido de que poderoso es Dios para cumplir lo prometido (Rom. 4, 21). -El acto de esperanza integra las propiedades de sobrenatural, lícito y honesto y cierto y firme. a) -Sobrenatural. El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo (Rom. 15, 13). b) -Lícito y honesto. Los atletas se privan de todo; y eso por una corona corruptible; nosotros, en cambio por una incorruptible (1 Cor. 9, 25). Todo cuanto hacéis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, conscientes de que el Señor os dará la herencia en recompensa (Col. 3, 23-24). No temas por lo que vas a sufrir...Manténte fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida (Apoc. 2, 10). c) -Cierto y firme (de parte de Dios). Que el Señor es compasivo y misericordioso, perdona los pecados y salva en la hora de la tribulación (Si. 2, 11). -La virtud de la esperanza es necesaria. En Dios mi refugio; confiad en él, oh pueblo, en todo tiempo; derramad ante él vuestro corazón, ¡Dios es nuestro refugio (Sal. 62, 9). Así discurren, pero se equivocan (los impíos) les ciega su maldad; no conocen los secretos de Dios, no esperan recompensa por la santidad ni creen en el premio de las almas intachables (Sab. 2, 21-22). ...aguardando la feliz esperanza y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo... (Tit. 2, 13). ...si es mantenemos la entereza y la gozosa satisfacción de la esperanza (Hebr. 3, 6). Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la Promesa (Hebr. 10, 23). -El precepto de esperar la vida eterna existe para todos los cristianos. Ofreced sacrificios de justicia y confiad en Yahvéh (Sal. 4, 6). A los ricos de este mundo recomiéndales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en los inseguro de las riquezas sino en Dios, que nos provee espléndidamente de todo para que lo disfrutemos (1 Tim. 6, 17). ...asiéndonos a la esperanza propuesta, que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma,... (Hebr. 6, 18). ...poned toda vuestra esperanza en la gracia que se os procurará mediante la Revelación de Jesucristo (1 Pe. 1, 13). -La esperanza total debe de ponerse solamente en Dios. Pues tú eres mi esperanza, Señor, Yahvéh, mi confianza desde mi Juventud. En ti tengo mi apoyo desde el seno, tú mi parte desde las entrañas de mi madre (Sal. 71, 5-6). 14. Virtudes teologales. Esperanza - Fundamento -La esperanza se fundamenta en Dios -Dios cumple siempre sus promesas -Fundada en la infalibilidad de su palabra y en su omnipotencia, debe ser firme -Puede fundamentarse en los méritos de Jesucristo y en los nuestros -Debe ser afianzada además en otros motivos secundarios -La esperanza cristiana se fundamenta en Dios, en su amor, en su poder, en su veracidad, en su llamada a los hombres a la santidad, en su fidelidad en mantener sus promesas y en cumplirlas en la persona de Jesucristo; por tanto no puede fallar. a) -En Dios. Pero la que de verdad es viuda y ha quedado enteramente sola, tiene puesta su esperanza en el Señor y persevera en sus plegarias... (1 Tim. 5, 5). A los ricos de este mundo recomiendales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en lo inseguro de las riquezas sino en Dios, que nos provee espléndidamente de todo para que lo disfrutemos;... (1 Tim. 6, 17). b) -En su amor. ...Dios nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente una consolación eterna y una esperanza dichosa, consuelo vuestros corazones y los afiance en toda obra y palabra buena (2 Tes. 2, 16, 17). c) -En su poder. ...Dios...que da la vida a los muertos y llama a las cosas que no son para que sean (Rom. 4, 17). Pensaba que poderoso era Dios aun para resucitar de entre los muertos (Hebr. 11, 19). d) -En su veracidad. ...con la esperanza de vida eterna, prometida desde toda la eternidad por Dios que no miente (Tit. 1, 2). ...si somos infieles, él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo (2 Tim. 2, 13). ...para que, mediante dos cosas inmutables por las cuales es imposible que Dios mienta, nos veamos más poderosamente animados los que buscamos un refugio asiéndonos a la esperanza propuesta, que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma, y que penetra hasta más allá del velo... (Hebr. 6, 18-19). Aclaración. El ancla es el símbolo clásico de la estabilidad, y se convertirá en la imagen privilegiada de la esperanza en la iconografía cristiana del siglo II. e) -En su llamada a los hombres a la santidad. ...así como el que os ha llamado es santo, así también vosotros sed santos en toda vuestra conducta, como dice la Escritura: Seréis santos, porque santo soy yo (1 Pe. 1, 15). f) -En su fidelidad en mantener sus promesas. Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la promesa (Hebr. 10, 23). Por la fe, también Sara recibió, aún fuera de la edad apropiada, vigor para ser madre, pues tuvo como digno de fe al que se lo prometía (Hebr. 11, 11). ...para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza (Rom. 15, 4). ...con tal que permanezcáis sólidamente cimentados en la fe, firmes e inconmovibles en la esperanza del Evangelio que oísteis,... (Col. 1, 23). g) -En cumplirlas en la persona de Jesucristo. Pablo, apóstol de Cristo Jesús, por mandato de Dios nuestro Salvador y de Cristo Jesús nuestra esperanza, a Timoteo,... (1 Tim. 1, 1). ...pedro a Dios una buena conciencia por medio de la Resurrección de Jesucristo,... (1 Pe. 3, 21). h) -Por tanto, no puede fallar. ...nos gloriamos hasta en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia; la paciencia la virtud probada; la virtud probada, esperanza, y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado (Rom. 5, 5). -Dios cumple siempre sus promesas con toda fidelidad. a) -Promete conceder la vida eterna a los que creen en él y viven sin tacha. Pablo, siervo de Dios, y apóstol de Jesucristo para llevar a los escogidos de Dios a la fe y al pleno conocimiento de la verdad, que es conforme a la piedad, con la esperanza de vida eterna, prometida desde toda la eternidad por Dios que no miente,... (Tit. 1, 1-2). ...de forma que no os hagáis indolente, sino más bien imitadores de aquéllos que, mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas (Hebr. 6, 12). b) -Dios no puede mentir. No es Dios un hombre para mentir, un hijo de hombre para volverse atrás. ¿Es que él dice y no hace, habla y no lo mantiene (Núm. 23, 19). ...para que, mediante dos cosas inmutables por las cuales es imposible que Dios mienta, nos veamos más poderosamente animados los que buscamos un refugio asiéndonos a la esperanza propuesta,... (Hebr. 6, 18). c) -Dios no puede negar lo que promete. Por la fe, también Sara recibió, aún fuera de la edad apropiada, vigor para ser madre, pues tuvo como digno de fe al que se lo prometía (Hebr. 11, 11). ...si somos infieles, él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo (2 Tim. 2, 13). d) -Él es y se llama por antonomasia el Fiel y el Veraz. Entonces vi el cielo abierto, y había un caballo blanco; el que lo monta se llama «Fiel» y «Veraz»,... (Apoc. 19, 11). e) -Él es omnipotente para realizar todo lo que promete. ...persuadido de que poderoso es Dios para cumplir lo prometido (Rom. 4, 21). -Nuestra esperanza fundada en la infalibilidad de la Palabra de Dios y en su omnipotencia para cumplirla, debe de ser firme y sin desconfianza. ...persuadido de que poderos de Dios para cumplir lo prometido (Rom. 4, 21). Mantegaos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la Promesa (Hebr. 10, 23). -La esperanza cristiana puede y debe de fundamentarse en los méritos y satisfacciones de Jesucristo, como en su causa principal, pero también en nuestro méritos como medios necesarios para la salvación. ...el momento de mi partid es inminente. He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe. Y desde ahora me aguarda la coraza de la justicia que aquel Día me entregará el Señor, el justo juez; y no solamente a mí, sino también a todos los que hayan esperando con amor su Manifestación (2 Tim. 4, 6-8). -La esperanza cristiana debe de ser afianzada además en otros motivos secundarios. Son motivos secundarios: Cristo, María, los Sacramento, la Iglesia, la Oración, las buenas Obras, la Intercesión de los Justos y la Intercesión de los Ángeles. a) -Cristo. Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombre por el que nosotros debamos salvarnos (Hch. 4, 12). ...que es Cristo entre vosotros, la esperanza de la gloria,... (Col. 1, 27). ...para anunciar la promesa de vida que está en Cristo Jesús,... (2 Tim. 1, 1). ...Cristo Jesús nuestra esperanza... (1 Tim. 1, 1). b) -María. Jesús...dice a su Madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo» (Jn. 19, 26). c) -La Iglesia. Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios» (Jn. 3, 5). d) -Los Sacramento. 1º -La Confesión. ...y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados,... (Jn. 20, 22). 2º -La Unción de los enfermos. ¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados (Sant. 5, 14-15). 3º -La Eucaristía. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día (Jn. 6, 54). e) -La oración. Y cuanto pidáis con fe en la oración, lo recibiréis (Mt. 21, 22). f) -Las buenas Obras. No todo el que me diga: «Señor, Señor» entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial (Mt. 7, 21). g) -La Intercesión de los Justos. ...orad los unos por los otros para que seáis curados (Sant. 5, 16). h) -La Intercesión de los Ángeles. Acampa el ángel de Yahvéh en torno a los que le temen y los libra (Sal. 34, 8). Aclaración. Con este cúmulo de auxilios, nuestra esperanza adquiere un grado de firmeza inquebrantable. 15. Virtudes teologales. Esperanza - Motivos -El motivo primario es directamente la omnipotencia de Dios -El motivo primario es indirectamente su misericordia -El motivo primario que tenemos para esperar conseguir la bienaventuranza eterna es directamente la omnipotencia de Dios, en cuanto que tiende a auxiliar a sus hijos. Como la bienaventuranza eterna es un objetivo sobrenatural que transciende todas las fuerzas naturales, sólo el auxilio omnipotente de Dios puede salvar ese abismo infinito. a) -El poder humano es incierto, débil, y la esperanza puesta en él, puede fallar. A los ricos de este mundo recomiéndales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en lo inseguro de las riquezas, sino en Dios (1 Tim. 6, 17). b) -El poder de Dios es absoluto y la esperanza puesta en él no puede fallar. ...y la esperanza no falla porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones... (Rom. 5, 5). ...que permanezcáis sólidamente cimentados en la fe, firmes e inconmovibles en la esperanza del EvangelJn... (Col 1, 23). Mantengamos firmes la confesión de la esperanza, pues el fiel es el autor de la Promesa (Hebr. 10, 23). -La omnipotencia auxiliadora de Dios: Nosotros tenemos nuestra confianza puesta en Dios Todopoderoso, que puede abatir con un gesto a los que vienen contra nosotros y al mundo entero (2 Mac. 8, 18). Invoco a Yahvéh que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos (Sal. 17, 4). Confiad en Yahvéh por siempre jamás, porque en Yahvéh tenéis una roca eterna (Is. 26, 4). Casi todos los textos del Psalterio se reducen a lo mismo en el fondo, es decir, que la esperanza en Dios no quedará defraudada jamás, porque es poderoso y fuerte, Roca inconmovible, asilo seguro contra todos los enemigos y, por tanto, que nadie puede resistir la fuerza de su brazo omnipotente. -El motivo primario que tenemos para esperar conseguir la bienaventuranza eterna es indirectamente la misericordia infinita de Dios y su fidelidad a sus promesas. a) -La misericordia infinita de Dios: Pero tú eres el Dios de los perdones, clemente y entrañable, tardo a la cólera y rico en bondad. ¡No lo desamparaste! (Neh. 9, 17). Porque los montes se correrán y las colinas se moverán, mas mi amor a tu lado no se apartará y mi alianza de paz no se moverá, dice Yahvéh que tiene compasión de ti (Is. 54, 10). Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc. 6, 36). Pero Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando muertos, a causa de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con Cristo (Ef. 2, 4). b) -La fidelidad de Dios a sus promesas: Recuerda la palabra dada a tu servidor de la que has hecho mi esperanza (Sal. 118, 49). ...con la esperanza de vida eterna, prometida por Dios que no miente, desde toda la eternidad... (Tit. 1, 2). ...buscamos un refugio asiéndonos a las esperanza propuestas, que nosotros tenemos como segura y sólidamente ancla de nuestra alma... (Hebr. 6, 18-19). ...pues tuvo como digno de fe al que se lo prometía... (Hebr. 11, 11). ...si somos infieles, él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo (2 Tim. 2, 13). 16. Virtudes teologales. Esperanza - Sujeto -El hombre viador -No son sujetos de esperanza los bienaventurados del cielo, ni los condenados del infierno ni los infieles y herejes -El sujeto propio de la Esperanza cristiana es el hombre viador. Con el nombre de viador se designa a los seres racionales que no ha llegado todavía a su destino final y se encuentran aún en el camino. Son los hombres que habitamos en este mundo, las almas del purgatorio y los que estuvieron en el seno de Abraham. a) -Los hombres que habitamos en este mundo. Yo, hermanos, no creo haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús (Fil. 3, 13). b) -Las almas del PurgatorJn. Por eso mandó hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedarán liberando del pecado (2 Mach. 12, 46). Aclaración. No hay ninguna alusión en la Sagrada Escritura acerca de la desesperación de las almas del purgatorJn. c) -Los que estuvieron en el seno de Abraham. Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham (Lc. 16, 22). Aclaración. Los que estuvieron en el seno de Abraham tenían esperanza teologal. De Lázaro se afirma fue consolado. ...él es aquí consolado... (Lc. 16, 25). -No son sujetos propios de esperanza teologal los bienaventurados del cielo, los condenados del infierno, los infieles y los herejes formales. a) -En la otra vida. -Los bienaventurados del cielo. ...Una esperanza que se ve, no es esperanza, pues ¿cómo es posible esperar una cosa que se ve? (Rom. 8, 24). -Los condenados del infierno. La espera de los justos es alegría, la esperanza de los malos se perderá (Prov. 10, 28). En la muerte del malo se esfuma su esperanza, la espera en las riquezas se desvanece (Prov. 11, 7). b) -En esta vida. -Los infieles. ...estabais a la sazón lejos de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y extraños a las alianzas de la Promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo (Ef. 2, 12). -Los herejes formales. ...estabais a la sazón lejos de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y extraños a las alianzas de la Promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo (Ef. 2, 12). Aclaración. No se excluyen los que desconocen inculpablemente la existencia de la vida eterna. 17. Virtudes teologales. Esperanza - Objeto -El objeto material primario es el mismo Dios -El objeto material de la esperanza es Dios -El objeto material secundario son los bienes que nos sirven para lograr poseerle -Son también los bienes temporales de orden espiritual -El objeto secundario de la esperanza son otros bienes temporales -El objeto de la esperanza final es la visión de los misterios divinos -Son también los bienes escatológicos invisibles -El objeto formal es la bondad de Dios -El objeto material primario de la esperanza es el mismo Dios o la bienaventuranza objetiva. Esperanza es una virtud sobrenatural por la cual confiamos obtener con toda la fidelidad la bienaventuranza eterna y los medios necesarios para conseguirla. ...fue dirigida la palabra de Yahvéh a Abraham en visón en estos términos. «No temas, Abraham, Yo soy para ti un escudo. Tu premio será muy grande» (Gén. 15, 1). Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos (Mt. 5, 12). Los atletas se privan de todo, y eso por una corona corruptible; nosotros, en cambio, por una incorruptible (1 Cor. 9, 25). No nos cansemos de obrar el bien, que a su tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos (Gál. 6, 9). Todo cuanto hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, conscientes de que el Señor os dará la herencia en recompensa (Col. 3, 23-24). ...estimando como tesoro mayor que los tesoros de Egipto, el oprobio de Cristo, porque tenía los ojos puestos en la recompensa (Hebr. 11, 26). Y cuando aparezca el Mayoral, recibiréis la corona de gloria que no se marchita (1 Pe. 5, 4). Todo el que tiene esta esperanza en Él se purifica a sí mismo, como él es puro (1 Jn. 3, 3). -El objeto material de la esperanza es Dios. ¿Quién hay para mí en el cielo? Estando contigo no hallo gusto ya en la tierra. Mi carne y mi corazón se consumen; ¡Roca de mi corazón, mi porción, Dios por siempre! (Sal. 72, 25-26 y 28). ...nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios (Rom. 5, 2). Ahora vemos en un espejo, confusamente. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo imperfecto, pero entonces conoceré como soy conocido (1 Cor. 13, 12). Pablo siervo de Dios...con esperanza de vida eterna prometida desde toda la eternidad por Dios que no miente... (Tit. 1, 1-2). ...para que justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna (Tit. 3, 7). Querido, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque Le veremos tal cual es (1 Jn. 3, 2). -El objeto material secundario de la esperanza son los bienes que nos sirven de medio para lograr la posesión plena de Dios. Jacob hizo un voto diciendo: Si Dios me asiste y me guarda en este camino que recorro, y me dan pan que comer y ropa con que vestirme, y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces Yahvéh será mi Dios (Gén. 28, 20-22). Dijo (Jesús) a sus discípulos: «...Buscad más bien su Reino, y esas cosas se os darán por añadidura...» (Lc. 12, 31). -El objeto secundario de la esperanza son también los bienes temporales de orden espiritual. a) -El aumento de la fe. ...esperamos mediante el progreso de vuestra fe, engrandecernos cada vez más en vosotros conforme a nuestra norma,... (2 Cor. 10, 15). b) -La dilatación del EvangelJn. ...extendiendo el Evangelio más allá de vosotros en lugar de gloriarnos en territorio ajeno por trabajos ya realizados (2 Cor. 10, 16). c) -Tener la esperanza puesta en la gracia. ...poned toda vuestra esperanza en la gracia que se os procurará mediante la Revelación de Jesucristo (1 Pe. 1, 13). -El objeto secundario de la esperanza son otros bienes temporales. a) -Tener lo suficiente para pasar la vida. Mientras tengamos comida y vestido, estemos contentos con eso (1 Tim. 6, 8). b) -Trabajar para no ser carga a nadie. ...día y noche con fatiga y cansancio trabajamos para no ser una carga a ninguno de vosotros (2 Thes. 3, 8). c) -Ganar el sustento con el propio trabajo. Vosotros sabéis que estas manos proveyeron a mis necesidades y a las de mis compañeros (Hch. 20, 34). d) -Visitar las personas queridas con la pretensión de algún bien. ...espero ir a veros y hablaros de viva voz, para que vuestro gozo sea completo (2 Jn. 12). Aclaración. Por deducción, se pueden también otros bienes temporales que ayuden a la consecución de los eternos. -El objeto de la esperanza final es la visión clara e intuitiva de los misterios divinos que ahora creemos. Porque nuestra salvación es objeto de esperanza; y una esperanza que se ve, no es esperanza,... (Rom. 8, 24). La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven (Hebr. 11, 1). Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque Le veremos tal cual es (1 Jn. 3, 2). -El objeto final de la esperanza cristiana son los bienes escatológicos e invisibles. a) -Los bienes escatológicos. -La resurrección del cuerpo. El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar (1 Tess. 4, 16). -La herencia de los santos. ...para que conozcáis cual es la esperanza a que habéis sido llamados por él; cual es la riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los santos,... (Efe. 1, 18). -La vida eterna. Pablo, siervo de Dios, apóstol de Jesucristo para llevar a los escogidos de Dios a la fe y al pleno conocimiento de la verdad que es conforme a la piedad, con la esperanza de vida eterna prometida desde toda la eternidad por Dios que no miente,... (Tit. 1, 1-2). -La gloria. ...Jesucristo, por quien hemos obtenido también, mediante la fe, el acceso a esta gracia en la cual nos hallamos, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios (Rom. 5, 2). ...con mucha más razón será glorioso el ministerio de la justicia. Pues en este aspecto, no era gloria aquella glorificación en comparación de esta gloria sobreeminente. Porque si aquello, que era pasajero, fue glorioso, ¡Cuánto más glorioso será lo permanente! (2 Cor. 3, 9-11). ...iluminando los ojos de vuestro corazón para que conozcáis cual es la esperanza a que habéis sido llamados por él; cual la riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los santos,... (Ef. 1, 18). ...a quienes Dios quiso dar a conocer cual es la riqueza de la gloria de este Misterio entre los gentiles, que es Cristo entre vosotros, la esperanza de la gloria,... (Col. 1, 27). ...aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo;... (Tit. 2, 13). -La visión de Dios. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejante a Él, porque Le veremos tal cual es (1 Jn. 3, 2). Ahora vemos en un espejo, confusamente. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo imperfecto, pero entonces conoceré como soy conocido (1 Cor. 13, 12). -La salvación. Si somos atribulados, lo somos para consuelo y salvación vuestra;... (2 Cor. 1, 6). Pues ¿cuál es nuestra esperanza, nuestro gozo, la corona de la que nos sentiremos orgullosos, ante nuestro Señor Jesús en su Venida, sino vosotros? (1 Tes. 2, 19). ...revistamos la coraza de la fe y de la caridad, con el yelmo de la esperanza de salvación (1 Tes. 5, 8). b) -Los bienes invisibles. Porque nuestra salvación es objeto de esperanza; y un esperanza que se ve, no es esperanza, pues ¿cómo es posible esperar una cosa que se ve? Pero esperar una cosa que se ve? Pero esperar lo que no vemos, es aguardar con paciencia (Rom. 8, 24). La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. Por ella fueron alabados nuestros mayores (Hebr. 11, 1). -El objeto formal de la esperanza es la bondad de Dios. En Dios mi salvación y mi gloria, la roca de mi fuerza (Sal. 61, 8). Feliz aquel que en Dios de Jacob tiene su apoyo y su esperanza en Yahvéh su Dios (Sal. 145, 5). Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, ¡somos los más desgraciados de todos los hombres! (1 Cor. 15, 19). Si nos fatigamos y luchamos es porque tenemos la esperanza puesta en el Dios vivo (1 Tim. 4, 10). Pero la que de verdad es viuda y ha quedado enteramente sola, tiene puesta su esperanza en el Señor y persevera en sus plegarias o oraciones noche y día (1 Tim. 5, 5). ...de modo que vuestra fe y vuestra esperanza estén en Dios (1 Pe. 1, 21). 18. Virtud teologales. Esperanza - Efectos -La bienaventuranza eterna y la paciencia ante los padecimientos -Los frutos de la paciencia son: asemejarnos a Cristo, colaborar a la redención, conseguir los gozos eternos y gozar de los consuelos concedidos por Dios -El acto propio de la esperanza cristiana produce dos efectos principales: La bienaventuranza eterna con relación al objeto, y la paciencia ante los padecimientos de la vida con relación al sujeto. a) -La bienaventuranza eterna. ...somos herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados (Rom. 8, 17). Porque nuestra salvación es objeto de esperanza (Rom. 8, 24). ...sirviendo al Señor con la alegría de la esperanza, constantes en la tribulación... (Rom. 12, 11-12). La leve tribulación de un momento nos produce, sobre toda medida, un pesado caudal de vida eterna, a cuantos ponemos los ojos no en las cosas visibles sino en la invisibles (2 Cor. 17-18). ...nos vemos más poderosamente animados los que buscamos un refugio asiéndonos a la esperanza propuesta que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma (Hebr. 6, 18-19). ...Jesucristo nos ha reengendrado a una esperanza viva, a una herencia incorruptible... (1 Pe. 1 3). Por lo cual rebosáis de alegría aunque sea preciso que todavía por algún tiempo seáis afligidos con diversas pruebas (1 Pe. 1, 6). Aclaración. El gozo que produce la esperanza se acrecienta con la presencia del Espíritu Santo. El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo (Rom. 15, 13). b) -Paciencia ante los padecimientos de la vida. -anunciados a sus apóstoles. Mirad que os envío como ovejas en medio de lobos (Mt. 10, 16). Seréis odiados todos por causa de mi nombre (Mt. 10, 21). Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros (Jn. 15, 20). -anunciados a todos los que siguen a Cristo: Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame...» (Mt. 16, 24). ...(Jesús) les dijo: «...El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser mi discípulo mío» (Lc. 14, 27). -Los frutos de la paciencia y de la aceptación de las penas de la vida presente son: a) -Asemejarnos a Cristo crucificado. Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo... (Rom. 8, 29). Sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, fijos los ojos en Jesús,... (Hebr. 12, 1). b) -Colaborar a la redención del mundo. Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo que es la Iglesia (Col. 1, 24). c) -Conseguir los gozos eternos. Estimo que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que ha de manifestar en nosotros (Rom. 8, 18). La leve tribulación de un momento nos produce, sobre toda medida, un pesado caudal de vida eterna (2 Cor. 4, 27). ...sufriréis una tribulación de diez días. Manténte fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida (Apoc. 2, 10). Al vendedor le concederá sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono (Apoc. 3, 21). Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado (Apoc. 21, 4). d) -Gozar de grandes consuelos concedidos por Dios. Dios de toda consolación que nos consuela en todas nuestras tribulaciones... (2 Cor. 1, 3). Así como abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, igualmente abunda también por Cristo nuestra consolación. Si somos atribulados lo somos para consuelo y salvación eterna; si somos consolados, lo somos para el consuelo vuestro, que nos hace soportar con paciencia los mismos sufrimientos que también nosotros soportamos (2 Cor. 1, 5-6). Estoy lleno de consuelo y sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones (2 Cor. 7, 4). 19. Virtudes teologales. Esperanza - Características -Supone certeza y amor de Dios -Admite incertidumbre y temor, por defecto de nuestra cooperación -Es compatible con el temor -Puede fallar por parte del hombre -No puede fallar por parte de su motivo formal primario -La esperanza supone certeza y amor por partes de Dios que promete los bienes que esperamos. Copiosas son las penas del impío, más al que confía en Yahvéh el amor le envuelve (Sal. 32, 10). ...y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado (Rom. 5, 5). Y fiel es Dios que no permitirá seáis tentado sobre vuestra fuerzas (1 Cor. 10, 13). -La esperanza admite incertidumbre y temor por defecto de nuestra cooperación. Así pues, el que crea estar en pie, mire con caiga (1 Cor. 10, 12). Trabajad con temor y temblor por vuestra salvación (Fil. 2, 12). -La esperanza cristiana es compatible con el temor. ...muchos verán y temerán, y en Yahvéh tendrán confianza (Sal. 40, 4). Así pues, el que crea en pie, mire no caiga (1 Cor. 10, 12). ...trabajad con temor y temblor por vuestra salvación,... (Fil. 2, 12). Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quien devorar (1 Pe. 5, 8). Aclaración. Esta simultaneidad de esperanza y temor, no es porque vaya a fallar Dios, sino porque puede fallar el hombre, dada la propia fragilidad y versatilidad. -La esperanza cristiana puede fallar por parte del hombre en cuanto a su éxito final. Entonces dirá también a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles» (Mt. 25, 41). Aclaración. Es cosa evidente que no se salvan todos los hombres, a pesar de que algunos que se condenan pudieron tener esperanza cristiana mientras vivían en este mundo. -La esperanza cristiana no puede fallar jamás por parte de su motivo formal primarJn. El motivo formal primario de la esperanza cristiana es triple: a) -La omnipotencia auxiliadora de Dios. b) -La misericordia infinita de Dios. c) -La fidelidad de Dios a sus promesas. 1º -La esperanza cristiana no puede fallar jamás por parte de la omnipotencia auxiliadora de Dios. Y Job respondió a Yahvéh: Sé que eres todopoderoso; ningún proyecto te es irrealizable (Job. 42, 1-2). Jesús, mirándoles fijamente, dijo: «Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible» (Mt. 19, 26). Aclaración. El poder de Dios se extiende a todas las cosas intrínsecamente posibles, o sea, que no envuelvan contradicción o deformidad moral. P.e. Es intrínsecamente imposible que un triángulo sea redondo o que una acción pecaminosa sea honesta. 2º -La esperanza cristiana ni puede fallar jamás por parte de la misericordia infinita de Dios. Pues tú eres, Señor, bueno, indulgente rico en amor para todos aquellos que te invocan (Sal. 86, 5). ...Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen (Lc. 1, 50). 3º -La esperanza cristiana no puede fallar jamás por parte de la fidelidad de Dios a sus promesas. ...es imposible que Dios mienta,... (Hebr. 6, 18). Mantengamos firme la confesión de la esperanza, pues fiel es el autor de la Promesa (Hebr. 10, 23). Por la fe, también Sara recibió, aun fuera de la edad apropiada, vigor para ser madre, pues tuvo como digno de fe al que se lo prometía (Hebr. 11, 11). 20. Virtudes teologales. Caridad -Diversos sentidos -Su esencia es que Dios sea amado por sí mismo sobre todas las cosas -No es el E. Santo sino algo añadido al alma humana -Ni es connatural al hombre, ni la puede adquirir con actos naturales, sino que es el E. Santo quien la infunde en el hombre -Constituye una verdadera amistad entre Dios y los hombres -Nos une a Dios -Es la más excelente de las virtudes -Es la única que conserva en el cielo su naturaleza propia -La palabra «Caridad» tiene diversos sentidos: el amor esencial, el amor de Dios al hombre, el amor del hombre a Dios, el amor de los hombres entre sí y el hábito sobrenatural infundido por Dios en el hombre. a) -El amor esencial. Es el amor con que Dios se ama a sí mismo y que se identifica con Él mismo. Dios es Amor (1 Jn. 4, 16). b) -El amor de Dios al hombre. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que envió Dios al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él (1 Jn. 4, 9). c) -El amor del hombre a Dios. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? (Rom. 8, 35). d) -El amor de los hombres entre sí. ...soportándoos unos a otros por amor... (Ef. 4, 2). e) -El hábito sobrenatural infundido por Dios en el hombre. Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad (1 Cor. 13, 13). -La esencia de la Caridad es que Dios sea amado por sí mismo y sobre todas las cosas. Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente» (Mt. 22, 37). -La caridad no es el Espíritu Santo, sino algo creado, distinto y añadido al alma humana. ...el amor de Dios ha sido derramado en nuestro corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado (Rom. 5, 5). -La virtud de la caridad ni es connatural al hombre, ni éste la puede adquirir con actos simplemente naturales, sino que es el Espíritu Santo quien la difunde en el Hombre. ...porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado (Rom. 5, 5). -La Caridad sobrenatural constituye una amistad verdadera y propia entre Dios y los hombres. La sabiduría es para los hombres un tesoro inagotable y los que le adquieren se granjean la amistad de Dios... (Sab. 7, 14). Aclaración. Sabiduría es el conocimiento de los caminos marcados por Dios, que conducen al hombre a su destino final. Por eso, Yo amo a los que me aman y los que me buscan me encontrarán (Prov. 8, 17). ¡Comed, amigos, bebed, oh queridos, embriagados! (Cant. 5, 1). ...la abundancia de sabios es la salvación del mundo y un rey prudente, el bienestar de su pueblo (Sab. 6, 24). ...en todas las edades entra en las almas santas y forma en ellas amigos de Dios y profetas,... (Sab. 7, 27). Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando (Jn. 15, 14). No os llamo ya siervos,...a vosotros os he llamado amigos (Jn. 15, 15). -La Caridad es una amistad verdadera y sobrenatural que nos une a Dios. a) -Los profetas son llamados amigos de Dios. ...en todas las edades entra en las almas santas y forma en ellas amigos de Dios y profetas,... (Sab. 7, 27). b) -Los apóstoles son llamados amigos de Dios. ...a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer (Jn. 15, 15). -La Caridad es la más excelente de todas las virtudes. La caridad es, por tanto, la Ley en su plenitud (Rom. 13, 10). Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad (1 Cor. 13, 13). Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección (Col. 3, 14). -La Caridad es la única virtud que conserva en el cielo su naturaleza propia. La caridad no acaba nunca (1 Cor. 13, 8). Aclaración. La fe desaparece en el cielo al sobrevenir la visión intuitiva y la esperanza al poseer al mismo Dios. Asimismo, no existen tampoco en el cielo las virtudes morales -en los que tienen de material- porque allí no hay pasiones desordenadas que encauzar, pero sí existen -en los que tienen de formal porque la naturaleza de los bienaventurados es rectísima en orden a todas las cosas. 21. Virtudes teologales. Caridad Objeto material y formal -El objeto material es Dios y la creatura racional que participa de la bienaventuranza -El objeto formal es la bondad absoluta de Dios -El objeto material de la Caridad es: a) -El primario, Dios. b) -El secundario, la creatura racional capaz de la bienaventuranza. a) El amor a Dios. Maestro, ¿cuál es el principal mandamiento de la Ley? Él le dijo: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mt. 22, 37-39). En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros (Jn. 13, 35). Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre... (Jn. 14, 15). El que ha recibido mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama, y el que me ame será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él (Jn. 14, 21). Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo te he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor (Jn. 15, 9). Este es el m |