Principal ] Arriba ] Presentación ] Tratdo 1 ] Tratado 2 ] Tratado 3 ] Tratado 4 ] Tratado05 ] Tratado06 ] Tratado07 ] Tratado08 ] Tratado09 ] Tratado10 ] Tratado11 ] Tratado12 ] Tratado13 ] Tratadp14 ] Tratado15 ] Tratado16 ] Tratado17 ] Tratado18 ] Tratado19 ] Tratado20 ] [ Tratado21 ] Tratado22 ]


Tratado XXI

ESCATOLOGIA

1. La Muerte. Causas

2. La Muerte. Tiempo de merecer

3. La Muerte. Una sola vez

4. La Muerte. Características

5. La Muerte. Situación de las almas

6. Juicio particular

7. Sheol

8. Hades

9. Gehenna

10. Limbo

11. Purgatorio

12. Purgatorio. Fuego

13. Purgatorio. Fin - Situación

14. Purgatorio. Duración

15. Purgatorio. Sufragios

16. Seno de Abraham. Existencia

17. Seno de Abraham. Descendimiento de Cristo

18. Anticristo. Origen

19. Anticristo

20. Anticristo. Señales

21. Anticristo. Sus persecuciones

22. Anticristo. Su final

23. Fin del mundo

24. Fin del mundo. Señales remotas en la tierra

25. Fin del mundo. Señales en los hombres

26. Fin del mundo. Señales en tierra, mar y aire

27. Fin del mundo. Señales próximas en el Cosmos

28. Fin del mundo. Señales en los espíritus

29. 2ª Venida de Cristo

30. 2ª Venida de Cristo. Circunstancias

31. La Resurrección de los hombres

32. La Resurrección de los hombres. Causas

33. La Resurrección de los hombres. Otras dependencias y medios

34. La Resurrección de los hombres. Tiempo y lugar

35. La Resurrección de los hombres. Otras circunstancias

36. Juicio Universal

37. Juicio Universal. Enorme Tribulación

38. Juicio Universal. Precedentes

39. Juicio Universal. Fenómenos antecedentes en los hombres

40. Juicio Universal. Fenómenos antecedentes en el Cosmos

41. Juicio Universal. Fenómenos simultáneos

42. Juicio Universal. Juez

43. Juicio Universal. Los juzgados

44. Juicio Universal. Finalidad

45. Juicio Universal. Materia

46. Juicio Universal. Tiempo y lugar

47. Juicio Universal. Rigor

48. Juicio Universal. Modo de comunicar la sentencia

49. Juicio Universal. Sucesos posteriores

50. Juicio Universal. Situación posterior de los hombres

51. Juicio Universal. Situación posterior de los elementos

52. Infierno. Existencia

53. Infierno. Nombres. Lugar - Estado

54. Infierno. Penas de daño

55. Infierno. Penas de sentido

56. Infierno. Pena de sentido - Fuego

57. Infierno. Pena de sentido - Fuego, sus efectos

58. Infierno. Pena de sentido - Tormentos internos

59. Infierno. Pena de sentido - Tormentos externos

60. Infierno. Pena de sentido - Otros tormentos

61. Infierno. Intensidad de las penas

62. Infierno. Tormentos derivados

63. Infierno. Características de las penas

64. Infierno. Psicología de los condenados

65. Infierno. Los cuerpos de los condenados

66. Infierno. Situación - Características

67. Infierno. Ambiente

68. Infierno. Los que se condenan

69. Infierno. Caminos

70. Infierno. Condenación de los malvados

71. Cielo. Existencia

72. Cielo. Esencia

73. Cielo. Morada

74. Cielo. Felicidad

75. Cielo. Excelencia

76. Cielo. Manifestación de su gloria

77. Cielo. Qué conocen y qué desonocen

78. Cielo. Situación de los bienaventurados

79. Cielo. Dotes, aureolas

80. Cielo. Dotes de los cuerpos

81. Cielo. Características de los cuerpos

82. Cielo. Características bienaventuranza

83. Cielo. Otros bienes

84. Cielo. Ausencia de todos los males

85. Cielo. Grados de gloria

86. Cielo. Grados de gloria -especiales

87. Cielo. Caminos

88. Cielo. Los que se salvan

89. Cielo. Posibilidades y disposiciones

90. Cielo. Valor de los bienes eternos

91. Posibilidad de la visión beatifica en este mundo

1. La Muerte. Causas

-Dios no es el autor

-La causa remota fue la envidia del demonio

-La próxima, el pecado de Adán y Eva

-La primaria, el mismo Dios

-La secundaria, la enfermedad, desgaste natural o accidente

-La material, la corruptibilidad del cuerpo humano

-La formal, la separación del alma del cuerpo

-La final, con respecto al cuerpo, su reducción a la tierra

-La final, con respeto al alma, terminar el tiempo de prueba y empezar el estado de término

-Dios no es el autor de la muerte.

Porque Dios creó al hombre incorruptible, le hizo imagen de su misma naturaleza; mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen (Sab. 2, 23-24).

...que no fue Dios quien hizo la muerte ni se recrea en la destrucción de los vivientes; él todo lo creó para que subsistiera, las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas veneno de muerte... (Sab. 1, 13-14).

-La causa remota por la cual entró la muerte en el mundo fue la envidia del demonio

...mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo,... (Sab. 2, 24).

-La causa próxima de la muerte es el pecado de Adán y Eva.

Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron;... (Rom. 5, 12).

-La causa primaria de la muerte del hombre es el mismo Dios que ha condenado al género humano a morir como castigo de la culpa original.

Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio» (Gén. 2, 17).

«...porque eres polvo y al polvo tornarás» (Gén. 3, 19).

Porque Dios creó al hombre incorruptible, le hizo a imagen de su misma naturaleza; mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo y la experimentan los que le pertenecen (Sab. 2, 23-24).

Por tanto, como por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron;... (Rom. 5, 12).

...por el delito de uno sólo murieron todos... (Rom. 5, 13).

Pues el salario del pecado es la muerte (Rom. 6, 23).

...mas si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo haya muerto ya a causa del pecado, el espíritu es vida a causa de la justicia (Rom. 8, 10).

Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo (1 Cor. 15, 22).

-La causa secundaria de la muerte del hombre es una enfermedad; el desgaste natural del organismo o un accidente que le arrebata la vida.

El hombre nacido de mujer,...

Se deshace cual leño carcomido,

cual vestido que roe la polilla (Job 13, 28).

Los años de nuestra vida son setenta años, u ochenta si hay vigor (Sal. 89, 10).

-La causa material de la muerte es la corruptibilidad del cuerpo humano.

Porque eres polvo y al polvo tornarás (Gén. 3, 19).

El hombre nacido de mujer,...

Se deshace cual leño carcomido,

cual vestido que roe la polilla (Job 13, 28).

-La causa formal de la muerte del hombre es la separación del alma de su propio cuerpo.

...antes que se rompa el cordón de plata...y se torne el polvo a la tierra que antes era, y retorne a Dios el espíritu que Él le dio (Qo. 12, 6-7).

No es que queramos ser desvestidos, sino más bien sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida (2 Cor. 5, 4).

Deseo partir y estar con Cristo (Fil. 1, 23).

Me parece justo, mientras me encuentro en esta tienda, estimularos con el recuerdo, sabiendo que pronto tendré que dejar mi tienda, según me lo ha manifestado nuestro Señor Jesucristo (2 Petr. 1, 13-15).

-La causa final de la muerte, con respecto al cuerpo, es su reducción al polvo de la tierra.

Porque eres polvo y al polvo tornarás (Gén. 3, 19).

-La causa final de la muerte, con respecto al alma, es terminar el tiempo de prueba y empezar el estado de término.

Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado (Lc. 16, 22).

Y además, entre nosotros y vosotros se interpone una gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros (Lc. 16, 26).

Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lc. 23, 43).

...llega la noche, cuando nadie puede trabajar (Jn. 9, 4).

Aclaración. La noche significa la muerte.

2. Muerte. Tiempo de merecer

-Las sanciones ultraterrestres fueron profetizadas en el A. T.

-Aparecen poco claras en los salmistas

-Y con toda claridad al final del A. T.

-Los que mueren en gracia de Dios purificados, gozan de Dios antes del juicio final

-No hay ocasión de convertirse a Dios después de la muerte

-El tiempo de merecer termina con la muerte

-El mérito no puede aumentar después de la muerte

-Las sanciones ultraterrestres fueron profetizadas en el Antiguo Testamento.

¡Ay de las naciones que se alzan contra mi raza! El Señor Omnipotente les dará el castigo en el día del juicio. Entregará sus cuerpos al fuego y a los gusanos, y gemirán en dolor eternamente (Jdt. 16, 17).

Al llegar a su último suspiro dijo: «Tú, criminal, nos privas de la vida presente, pero el Rey del mundo a nosotros que morimos por sus leyes, nos resucitará a una vida eterna» (2 Mac. 7, 9).

Cerca ya del fin decía así: «Es preferible morir a manos de hombres con la esperanza que Dios otorga de ser resucitados de nuevo por él; para ti, en cambio, no habrá resurrección a la vida» (2 Mac. 7, 14).

...al pequeño, por piedad, se le perdona, pero los poderosos serán poderosamente castigados (Sab. 6, 6).

Humilla hondamente tu alma, que el castigo del impío es fuego y gusanos (Si. 7, 17).

...vendrá toda carne a prosternarse ante mí -dice Yahvéh. Y en saliendo, verán los cadáveres de aquéllos que se rebelaron contra mí; su gusano no morirá, su fuego no se apagará y serán el asco de toda carne (Is. 66, 23-24).

-La doctrina de las recompensas y de las penas de ultratumba aparecen todavía con poca claridad en los salmitas.

...pues no has de abandonar mi alma al seol,

ni dejarás a tu amigo ver la fosa.

Me enseñarás el camino de la vida,

hartura de goces, delante de tu rostro,

a tu derecha, delicias para siempre (Sal. 16, 10, 11).

Pero Dios rescatará mi alma, de las garras del seol me cobrará (Sal. 49, 16).

...me guiarás con tu consejo,

y al fin en la gloria me recibirás (Sal. 73, 24).

-La doctrina de las recompensas y de las penas de ultratumba aparece ya con toda claridad al final del Antiguo Testamento.

a) -Premios.

...por una corta corrección recibirán larga recompensa, pues Dios los sometió a una prueba y les halló dignos de sí; les probó como oro en el crisol y como holocausto les aceptó. El día de su visita se inflamarán, se propagarán como chispas en rastrojo. Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos y sobre ellos el Señor reinará eternamente. Los que son fieles permanecerán junto a él en el amor, porque sus elegidos hallan gracia y misericordia (Sab. 3, 5-9).

b) -Castigos.

En cambio, los impíos recibirán el castigo que sus pensamientos merecen, por desdeñar al justo y apartarse del Señor. Desgraciados los que desprecian la sabiduría y la instrucción; vana es su esperanza, sin provecho sus sudores, inútiles sus obras; sus mujeres son insensatas, malvados sus hijos, maldita su posteridad (Sab. 13, 10-12).

-Los que mueren en gracia de Dios, después de purificados, gozan de Dios en el cielo antes del juicio final.

Luego oí una voz que decía desde el cielo: «Escribe: Dichosos los muertos que mueren en el Señor. Desde ahora, sí, -dice el Espíritu- que descansen de sus fatigas, porque sus obras les acompañan» (Apoc. 14, 13).

-El pecador no tiene ocasión de obrar bien ni de convertirse a Dios después de la muerte.

Cualquier cosa que esté a su alcance el hacerla, hazla según tus fuerzas, porque no existirá obra ni razones ni ciencia ni sabiduría en el seol a donde te encaminas (Qo. 9, 10).

Nada te impida cumplir tu voto en el momento dado, no aguardes hasta la muerte para justificarte (Eclesiástico 18, 22-Si. 18, 22).

No hay alabanza que venga de muerto, como de quien no existe; es el que vive y goza de salud quien alaba al Señor (Eclesiástico 17, 28-Si. 17, 18).

-El tiempo durante el cual el hombre puede merecer termina con la muerte.

Merecer, es decir, que puede tender a Dios libremente con sus actos meritorios, o separarse de Él con sus acciones malas y libres.

Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor (Mt. 24, 42).

Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombres (Mt. 24, 44).

Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora (Mt. 25, 13).

Vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre (Lc. 12, 40).

Tengo que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar (Jn. 9, 4).

Porque es necesario que todos seamos puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo, para que cada cual recibe conforme a los que hizo durante su vida mortal, el bien o el mal (2 Cor. 5, 10).

-El mérito no puede aumentar después de la muerte.

Que es fácil al Señor, el día de la muerte, pagar a cada uno según su proceder (Si. 11, 6).

Tengo que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar (Jn. 9, 4).

Porque es necesario que todo seamos puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo, para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante su vida mortal, el bien o el mal (2 Cor. 5, 10).

3. Muerte. Una sola vez

-Todos los hombres tienen que morir

-Sucede una sola vez a cada uno de los hombres

-Algunos resucitaron excepcionalísimamente, no por derogación de la Ley, sino por otros motivos de la providencia.

-Elías y Henoc fueron trasladados a la otra vida sin morir

-Los que se hagan de salvar de la última generación, experimentarán una purificación antes de morir

-Los hombres de la última generación no morirán

-Otros textos afirman que sí morirán. Objeción

-Conciliación de las dos sentencias. Aclaración

-La reencarnación no existe

-Todos los hombres tienen que morir.

Y del mismo modo que está establecido que los hombre mueran una sola vez, y luego el juicio,... (Hebr. 9, 27).

-La muerte sucede una sola vez a cada uno de los hombres.

Y del mismo modo que está establecido que los hombres mueran una sola vez y luego el juicio, así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para quitar los pecados de la multitud,... (Hebr. 9, 27).

-Algunos muertos resucitaron excepcionalmente y después han vuelto a morir, no por derogación de la Ley general, sino por otros motivos de la providencia.

Así les hablaba cuando un magistrado se le presenta y se postra delante de él diciendo: «Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá...Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y a la gente alborotando, decía: ¡Retiraos!, la muchacha no ha muerto, está dormida. Y se burlaban de él. Mas echada fuera la gente, entró él, la tomo de la mano y la muchacha se levantó (Mt. 9, 18-19 y 23-25).

Jesús les respondió: «Id y contad a Juan lo que oís y veis: Los ciegos ven y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva;...» (Mt. 11, 4-5).

Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron (Mt. 27, 52).

Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad (de Naín) sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre...Al verla el Señor tuvo compasión de ella y le dijo: «No llores», y acercándose tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon y él dijo: «Joven a ti te digo, levántate. El muerto se incorporó y se puso a hablar... (Lc. 7, 11 ss).

Dicho esto, gritó con fuerte voz: ¡Lázaro, sal fuera! y salió el muerto atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en el sudario. Jesús le dice: «Desatadle y dejadle andar» (Jn. 11, 41)-42.

-Elías y Henoc fueron trasladados de esta vida a la otra sin morir.

No se puede deducir con seguridad de los siguientes textos, pero así lo afirman la tradición y algunos comentaristas:

El total de los días de Henoc fue de trescientos sesenta y cinco años. Henoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó (Gén. 5, 23-24).

Iban caminando mientras hablaban, cuando un carro de fuego con caballos de fuego se interpuso entre ellos; y Elías subió al cielo en el torbellino (2 Reg. 2, 11).

Henoc agradó al Señor, y fue arrebatado, ejemplo de penitencia para las generaciones (Si. 44, 16).

Elías, por su ardiente celo por la Ley, fue arrebatado al cielo (1 Mach. 2, 58).

Por la fe, Henoc fue trasladado, de modo que no vio la muerte y no se halló, porque le trasladó Dios (Hebr. 11, 5).

-Los que se hayan de salvar de la última generación, experimentarán una purificación suficiente, antes de morir.

Y si aquellos días no se hubiesen abreviado, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días (Mt. 24, 22).

Aclaración. El Purgatorio tendrá fin, los elegidos de la última generación han de salvarse, los días habrán de abreviarse y, por tanto, tendrán que sufrir una purificación que supla a la del purgatorio, antes de morir.

-Los hombres de la última generación no morirán.

Algunos Santos Padres, muchos teólogos y comentaristas afirman que los justos que vivan al final del mundo, no morirán y se fundamentan en los testimonios siguientes del Apóstol:

¡Mirad! Os revelo un misterio: No moriremos todos, mas todos seremos transformados (1 Cor. 15, 51).

Y así gemimos en este estado, deseando ardientemente ser revestido de nuestra habitación celeste, si es que nos encontramos vestidos, y no desnudos (2 Cor. 5, 2-3).

El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires (1 Tes. 4, 16-17).

Objeción. Hay textos que afirman que todos los hombres morirán:

...y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Rom. 5, 12).

Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todo revivirán en Cristo (1 Cor. 12, 22).

Y del mismo modo que está establecido que los hombres mueran una sola vez,... (Hebr. 9, 27).

Aclaración. ¿Cómo conciliar las dos sentencias?

Afirmando que morirán y resucitarán inmediatamente, de tal manera que los muertos anteriormente y los que mueran en aquellos momentos, se presenten simultáneamente ante el tribunal de Cristo.

Así parece deducirse del texto siguiente:

...los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires (1 Tes. 4, 16-17).

que no niega la muerte de los que vivan en aquellos días.

-La reencarnación no existe.

...está establecido que los hombres mueran una sola vez, y luego el juicio (Hebr. 9, 27).

4. Muerte. Características

-Deseada por los que viven santamente

-Incierta en cuanto al momento en que sucederá

-En aquella hora, los bienes materiales no proporcionan ningún bien

-El estado del alma durará toda la eternidad

-El paso del hombre por este mundo es como una sombra veloz

-La muerte es deseada por los que viven santamente.

Mucho vale a los ojos de Yahvéh la muerte de los que le aman (Sal. 116, 15).

Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual ciertamente, es con mucho lo mejor; mas, por otra parte, quedarme en la carne es más necesario para vosotros (Fil. 1, 23-24).

-La muerte es incierta en cuanto al momento en que sucederá.

El hombre nacido de mujer, corto de días y harto de tormentos. Como la flor brota y se marchita y huye como la sombra sin pararse. Se deshace cual leño carcomido, cual vestido que roe la polilla (Job 14, 1-2).

El número de los días del hombre mucho será si llega a los 100 años. como grano de arena, tan pocos son sus años frente a la eternidad (Si. 18, 9-10).

Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora (Mt. 25, 13).

Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuando será el tormento (Mc. 13, 33).

-En la hora de la muerte, los bienes materiales, por sí solos, no proporcionan ningún bien ni ningún consuelo.

Luego se rapó la cabeza, cayó en tierra, se postró y dijo: «Desnudo salí del seno de mi madre, desnudo allá retornaré...» (Job 1, 20-21).

Que a su muerte no ha de llevarse nada, su boato no bajará con él (Sal. 49, 18).

Como salió del vientre de su madre, desnudo volverá, como ha venido; y nada podrá sacar de sus fatigas que pueda llevar en la mano (Qo. 5, 14).

-El estado del alma en el momento de la muerte durará por toda la eternidad.

...caiga el árbol al sur o al norte, donde cae el árbol allí se queda (Qo. 11, 3).

-El paso del hombre por este mundo, visto desde la eternidad, es como una sombra veloz.

Nosotros de ayer somos y no sabemos nada,

como una sombra nuestros días en la tierra (Job 8, 9).

El hombre nacido de mujer,

corto de días y harto de tormentos;

Como la flor, brota y se marchita,

y huye como la sombra sin pararse.

Se deshace cual leño carcomido,

cual vestido que roe la polilla (Job 14, 1-2).

mi existencia cual nada es ante ti; (Sal. 39, 6).

Sólo un soplo, todo hombre que se yergue,

nada más una sombra el humano que pasa,

sólo un soplo las riquezas que amontona,... (Sal. 39, 6-7).

Un soplo solamente los hijos de Adán,

los hijos de hombre una mentira;... (Sal. 62, 10).

Paso de una sombra es el tiempo que vivimos,... (Sab. 2, 5).

Mis días son como la sombra que declina,

y yo me seco como el heno (Sal. 102, 12).

5. Muerte. Situación de las almas

-El alma se separa del cuerpo

-Se traslada a una vida nueva

-Quedan situadas en un lugar determinado

-Si hubiere de resucitar, vuelve al cuerpo

-La muerte es la separación del alma y el cuerpo.

Jesús, entonces, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu (Mt. 27, 50).

Porque así como el cuerpo sin espíritu está muerto,... (Sant. 2, 26).

-La muerte es el traslado a un nueva vida.

Así pensaban los judíos, para los cuales la muerte era:

a) -Ir hacia donde están los propios padres.

Tú en tanto vendrás en paz con tus padres, serás sepultado en buen ancianidad (Gén. 15, 15).

b) -Ir a congregarse con los de su pueblo.

Expiró, pues, Abraham y murió en buena ancianidad, viejo y lleno de días, y fue a juntarse con su pueblo (Gén. 25, 8).

Entonces Isaac expiró y murió, fue a reunirse con su pueblo, anciano y lleno de días. Le sepultaron sus hijos Esaú y Jacob (Gén. 35, 29).

Y en habiendo acabado Jacob de hacer encargos a sus hijos, recogió sus piernas en el lecho, expiró y se reunió con los suyos (Gén. 49, 33).

En el monte al que vas a subir morirás, y te irás a reunir con los tuyos, como tu hermano Aarón murió en el monte Hor y fue a reunirse con los suyos (Deut. 32, 50).

-Las almas de los que mueren quedan situadas en un lugar determinado.

Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado (Lc. 16, 22).

...para ocupar en el ministerio del apostolado el puesto del que Judas desertó para irse a donde le correspondía (Hch. 1, 25).

Aclaración. Aquí no hace referencia al lugar como parte de espacio que es o puede ser ocupada por un cuerpo, sino a aciertos receptáculos de las almas cuyas relaciones con las mismas están regidas por Leyes desconocidas, pero totalmente distintas de las Leyes que rigen la presencia de la sustancia material con el lugar que ocupa y con otras sustancias materiales circundantes.

-El alma humana exhala del cuerpo en el momento de la muerte; si hubiese de resucitar, vuelve al cuerpo.

a) -Exhala del cuerpo en el momento de la muerte.

Entonces ella, al exhalar el alma, cuando se moría, le llamó Ben-Oní;... (Gén. 35, 18).

Mal lo pasó la madre de siete hijos:

Exhalaba el alma,

se puso su sol siendo aún de día,... (Jer. 15, 9).

b) -Si resucita, vuelve al cuerpo.

Se tendió tres veces sobre el niño, incovó a Yahvéh y dijo: «Yahvéh, Dios mío, que vuelva por favor, el alma de este niño dentro de él.» Yahvéh escuchó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él y revivió (1 Reg. 17, 21-22).

6. Juicio particular

-Existencia

-Necesario para todos los hombres

-Jesucristo constituido Juez

-Él es el Juez en el juicio particular

-Tiene lugar inmediatamente después de la muerte

-Las obras meritorias del justo le acompañarán en este momento

-Jesucristo imprime en la mente de cada Juzgado su propia sentencia

-La conciencia de cada uno hará el oficio de acusador

-Los ángeles intervienen en la ejecución de la sentencia

-Inmediatamente después del juicio cada alma recibe la sanción merecida

-Las almas de los que mueren no permanecen sólo en un estado, sino también en un lugar

-Existe el juicio particular.

Que es fácil al Señor, el día de la muerte,

pagar a cada uno según su proceder.

El mal de un hora el placer hace olvidar,

al final del hombre se descubren sus obras.

Antes del fin no llames feliz a nadie,

que sólo a su término es conocido el hombre (Si. 11, 26-28).

Aclaración. Las expresiones «pagar a cada uno según su proceder», «al final del hombre se descubren sus obras» y «sólo a su término es conocido el hombre», denotan la existencia de un Juicio.

-El juicio particular es necesario para todos y cada uno de los hombres.

Porque es necesario que todos seamos puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo, para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante su vida mortal, el bien o el mal (2 Cor. 5, 10).

Aclaración. Jesucristo no manifiesta la sentencia del premio o de la pena con palabras articuladas, sino haciéndola ver por su propia virtud en la conciencia de cada juzgado.

-Jesucristo es constituido por el Padre Juez de vivos y muertos.

Y nos mandó que predicasemos al Pueblo, y que diésemos testimonio de que él está constituido por Dios juez de vivos y muertos (Hch. 10, 42).

-Jesucristo es el Juez en el juicio particular.

No consta claramente en la Sagrada Escritura, pero se puede deducir, con cierta probabilidad, de los siguientes textos:

Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes...» (Mt. 28, 18).

El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en su mano (Jn. 3, 35).

Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo,... (Jn. 5, 22).

Y nos mandó que predicásemos al Pueblo, y que diésemos testimonio de que él está constituido por Dios juez de vivos y muertos (Hch. 10, 42).

Aclaración. El juicio particular no se realizará por un desplazamiento de Cristo al lugar de la muerte del cuerpo del cual el alma se separa, ni tampoco por desplazamiento del alma recién separada del cuerpo, al cielo, sino sencillamente por una inteligencia del alma que entiende el mérito o demérito de sus acciones y en consecuencia obtiene de Cristo el premio o el castigo justamente merecido.

-El juicio particular tiene lugar inmediatamente después de la muerte del cuerpo.

Era un hombre rico...y un pobre, llamado Lázaro...Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estando en el Hades, entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro en su seno. Y gritando, dijo: «Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama» (Lc. 16, 19-24).

Aclaración. Esta parábola, aunque no es histórica, es claramente doctrinal. Muere el rico y es sepultado en el fuego del infierno; muere Lázaro y es llevado al seno de Abraham. Estas dos retribuciones les son dadas a cada antes de la resurrección del final de los tiempos, como se deduce del coloquio de aquel rico con Abraham acerca de sus hermanos que todavía vivían en este mundo.

Por tanto, de este texto se deduce que después de la muerte se concede una retribución a la que necesariamente debe de preceder un juicio.

Porque es necesario que todos seamos puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo, para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante su vida mortal, el bien o el mal (2 Cor. 5, 10).

Y desde ahora me aguarda la corona de la justicia que aquel Día me entregará el Señor, el justo Juez... (2 Tim. 4, 8).

Y del mismo modo que está establecido que los hombre mueran una sola vez, y luego el juicio,... (Hebr. 9, 27).

-Las obras meritorias del justo le acompañarán en el momento del juicio particular.

Luego oí un voz que decía desde el cielo: «Escribe: Dichosos los muertos que mueren en el Señor. Desde ahora, sí, -dice el Espíritu- que descansen de sus fatigas, porque sus obras les acompañan» (Apoc. 14, 13).

-En el juicio particular Jesucristo imprime en la mente de cada juzgado su propia sentencia de recompensa o de pena.

Así parece deducirse del siguiente texto:

Porque es necesario que todos seamos puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo, para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante su vida mortal, el bien o el mal (2 Cor. 5, 10).

Aclaración. La sanción recibida es en virtud de una sentencia, cuya justicia de Cristo hace comprender en la mente de cada uno de los juzgados.

-En el juicio particular, la propia conciencia de cada uno hará el oficio de acusador.

...como quienes muestran tener la realidad de esa Ley escrita en su corazón, atestiguándolo su conciencia con sus juicio contrapuestos que les acusan y también les defienden...en el día en que Dios juzgará las acciones secretas de los hombres,... (Rom. 2, 15-16).

-Los ángeles buenos y malos intervienen en la ejecución de la sentencia en el juicio particular.

No existe un afirmación clara en la Sagrada Escritura, pero sí un indicio del cual parece deducirse.

Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió el rico y fue sepultado (Lc. 16, 22).

Aclaración. Es muy dudosa la intervención de los ángeles malos en el juicio particular.

-Inmediatamente después del juicio particular cada alma recibe la sanción merecida durante su vida mortal.

Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham, murió el rico y fue sepultado (Lc. 16, 22).

-Las almas de los que mueren no permanecen solamente en un estado de bienaventuranza, purgación o condenación, sino también en un lugar determinado.

Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham, murió el rico y fue sepultado (Lc. 16, 22).

Entonces oraron así: «Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de estos dos has elegido, para ocupar en el ministerio del apostolado el puesto del que Judas desertó para irse adonde le correspondía» (Hch. 1, 24-25).

Aclaración. Se indican «lugares» a donde se dirigían.

7. Seol

-Las profundidades de la tierra a donde bajan los muertos

-Allí nadie alaba a Dios

-Nadie mantiene relaciones con Dios

-En tiempo de los patriarcas los que morían pensaban ir unos al seol de los buenos y otros al de los malos

-El seol designa las profundidades de la tierra a donde bajan los muertos y donde buenos y malos mezclados gozan de una supervivencia lúgubre.

a) -Lugar en la profundidades de la tierra,

Porque ha saltado fuego de mi cólera, que quemará hasta las honduras del seol; devorará la tierra y sus productos, abrasará los cimientos de los montes (Deut. 32, 22).

El seol, allá abajo, se estremeció por ti saliéndote al encuentro;... (Is. 14, 9).

b) -A donde bajan los muertos,

Todos sus hijos e hijas acudieron a consolarle, pero él rehusaba consolarse y decía: «Voy a bajar en duelo al seol donde mi hijo.» Y su padre le lloraba (Gén. 37, 35).

Yahvéh da muerte y vida, hace bajar al seol y retornar (1 Sam. 2, 6).

c) -Y donde buenos y malos mezclados,

¿Qué hombre podrá vivir sin ver la muerte,

quién librará su alma de la garra del seol? (Sal. 89, 49).

...la palabra Yahvéh me fue dirigida en estos términos: «Hijo de hombre, haz una lamentación sobre la multitud de Egipto, hazlos bajar a él y a las hijas de las naciones, majestuosas, a las moradas subterráneas, con aquellos que bajan a la fosa (Ez. 32, 17-19).

-Allí está Asur con toda su multitud... (Ez. 32, 22).

-Allí está Elam con toda su multitud... (Ez. 32, 24).

-Allí están Mesek, Tubal y toda su multitud... (Ez. 32, 26).

-Allí está Edom, sus reyes y todos su príncipes... (Ez. 32, 29).

-Allí están todos los príncipes del norte, todos los sidonios, que bajaron con sus víctimas,... (Ez. 32, 30).

d) -Gozan de un supervivencia lúgubre,

...porque no existirá obra ni razones, ni ciencia ni sabiduría en el seol a donde te encaminas (Qo. 9, 10).

-En el Seol nadie alaba ni da gloria al Señor.

Porque en la muerte, nadie de ti se acuerda;

en el seol, ¿quién te puede alabar? )Sal. 6, 6).

¿Quién en el seol alabará al Altísimo

en vez de los vivientes que debían darle gloria? (Si. 17, 27).

Que el seol no te alaba, ni la Muerte te glorifica, ni los que bajan al pozo esperan en tu fidelidad (Is. 38, 18).

...abre, señor tus ojos y mira que no son muertos en el seol, aquellos cuyo espíritu fue arrancado de sus entrañas, los que dan gloria y justicia al Señor, sino el alma colmada de aflicción,... (Bar. 2, 17-18).

-En el seol nadie mantiene relaciones con Dios.

Porque mi alma de males está ahíta,

y mi vida está al borde del seol;

contado entre los que bajan a la fosa,

soy como un hombre acabado:

relegado entre los muertos,

como los cadáveres que yacen en la tumba,

aquéllos de los que no te acuerdas más,

que están arrancados de tu mano (Sal. 88, 4-6).

¿Acaso para los muertos haces maravillas,

o las sombras se alzan a alabarte?

¿Se habla en la tumba de tu amor,

de tu lealtad en lugar de perdición?

¿Se conocen en las tinieblas tus maravillas,

o tu justicia en la tierra del olvido? (Sal. 88, 11-13).

-En tiempos de los patriarcas, los que morían pensaban ir: unos al seol de los buenos y otros al seol de los malos.

a) -Al seol de los buenos.

Jacob desgarró su vestido...y decía: «Voy a bajar en duelo al seol donde mi hijo.» Y su padre lloraba (Gén. 37, 34-36).

b) -Al seol de lo malos.

...si la tierra abre su boca y los traga con todo lo que les pertenece, y bajan vivos al seol, sabréis que esos hombres han rechazado a Yahvéh (Núm. 16, 30).

El seol, allá abajo, se estremeció por ti saliéndote al encuentro... (Is. 14, 9).

8. Hades

-Es el seol de los hebreos

-El poder de la muerte personificada

-El Hades es el seol de los hebreos.

Bajaron vivos al seol con todo lo que tenían (Núm. 16, 33).

Porque ha saltado fuego de mi cólera, que quemará hasta las honduras del seol;... (Deut. 32, 22).

El seol, allá abajo, se estremeció por ti saliéndote al encuentro;... (Is. 14, 9).

-El Hades significa también el poder de la muerte personificada.

...las criaturas del mundo son saludables,

no hay en ellas veneno de muerte

ni imperio del Hades sobre la tierra,

porque la justicia es inmortal (Sab. 1, 14).

Miré entonces y había un caballo verdoso; el que lo montaba se llamaba Peste, y el Hades le seguía (Apoc. 6, 8).

La Muerte y el Hades fueron arrojados al lago del fuego (Apoc. 20, 14).

9. Gehenna. Gue-Hinnom

-Antiguamente Valle de Jerusalén profanado por el sacrificio de los niños

-Más tarde, lugar maldito reservado al castigo de los malos nuestro infierno

-Gehenna -Gue-Hinnom-

-Antiguamente era el nombre de un valle de Jerusalén, profanado antiguamente por sacrificios de niños.

No darás ningún hijo tuyo para hacerlo pasar ante Mólek;... (Lev. 18, 21).

Aclaración. Este rito se había introducido en Israel, especialmente en Jerusalén, en el quemadero del valle de Ben-Hinnom.

Anduvo por el camino de los reyes de Israel e incluso hizo pasar por el fuego a su hijo,... (2 Reg. 16, 3).

Hizo pasar a su hijo por el fuego;... (2 Reg. 21, 6).

Profanó el Tofet del valle de Ben-Hinnom, para que nadie hiciera pasar por el fuego a su hijo o a su hija en honor de Mólek (2 Reg. 23, 10).

Los hijos de Judá...han construido los altos de Tófet -que está en el valle de Ben-Hinnom- para que mar a sus hijos e hijas en el fuego, cosa que no les mandé ni me pasó por las mientes (Jer. 7, 31).

Aclaración. Mólek = Mélek, el Rey, título divino. Según otros, = «sacrificio votivo».

-Más tarde designó el lugar maldito, reservado al castigo de los males, nuestro «infierno».

...gehenna del fuego (Mt. 18, 9).

-La Gehenna era el nombre de un valle de Jerusalén profanado antiguamente por sacrificios de niños; y más tarde designó le lugar maldito, reservado al castigo de los malos, nuestro «infierno».

a) -Valle de Jerusalén profanado por sacrificios de niños.

No darás ningún hijo tuyo para hacerlo pasar ante Mólek; no profanarás así el nombre de tu Dios. Yo, Yahvéh (Lv. 18, 21).

Aclaración. Estos sacrificios de niños, a los que «se hacía pasar por el fuego», es decir, que eran quemados, son un rito cananeo condenado por la Ley.

Si un hombre cualquiera de entre los hijos de Israel, entrega uno de sus hijos a Mólek, morirá sin remedio; el pueblo de la tierra lo lapidará (Lv. 20, 2).

b) -Lugar maldito reservado al castigo de los malos.

Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida con un sólo ojo que, con los dos ojos, ser arrojado en la gehenna del fuego (Mt. 18, 9).

...el que le llame a su hermano «renegado» será reo de la gehenna del fuego (Mt. 5, 22).

10. Limbo

-Existencia

-Los que mueren sin bautismo

-No durará después del día del juicio universal

-Existe el Limbo.

El limbo es el lugar o estado de las almas de los que mueren con sólo el pecado original.

Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios...» (Jn. 3, 5).

Aclaración. Si no pueden entrar en el Cielo y tampoco merecen el infierno por carencia de culpas personales y no haber optado al mismo voluntaria y libremente, parece quedar bastante clara la existencia de un lugar intermedio.

Estando en el Hades -mansión de los muertos- entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno (Lc. 16, 23).

Aclaración. Las puertas del Cielo no estaban abiertas aún; se abrieron en el momento de expirar Cristo en la Cruz. Por cuanto antecede y por las insinuaciones del mismo magisterio de la Iglesia especialmente de los Papas Juan XXII y Pío VI y además por se doctrina defendida por casi todos los teólogos católicos, se trata de una verdad cierta en teología que no puede rechazarse sin nota de «falsedad, temeridad e injuria a las escuelas católicas.» Pío VI.

-Los niños que no tienen uso de razón y los dementes que mueren sin bautismo son privados de la visión de Dios.

Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios...» (Jn. 3, 5).

Aclaración. Sin el bautismo no pueden recibir la gracia santificante y sin ésta no pueden conseguir la visión de Dios.

-La existencia del limbo y la situación de las almas en el mismo no durará para nadie después del día del juicio.

Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno (Dn. 12, 2).

...llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida y los que hayan hecho el mal, para la condenación (Jn. 5, 29).

E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna (Mt. 25, 46).

Aclaración. Al nombrar los destinos definitivos, la Sagrada Escritura nunca nombra ningún otro intermedio, ni siquiera en la sentencia totalmente universal y definitiva que como tal no puede ser expresada con obscuridades ni ambigüedades.

11. Purgatorio

-Existencia

-La pena de daño es el aplazamiento de la visión beatífica

-La pena de sentido es la purificación de las almas con penas purificadoras

-Existe el purgatorio en el cual son purificadas las almas de los justos.

El valeroso Judas recomendó a la multitud que se mantuvieran limpios de pecado, a la vista de lo sucedido por el pecado de los que habían sucumbido. Después de haber reunido entre sus hombres cerca de dos mil dracmas, las mandó a Jerusalén para ofrecer un sacrificio por el pecado obrando muy hermosa y noblemente, con el pensamiento puesto en la resurrección. Pues de no esperar que los soldados caídos resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; mas si consideraba que una magnífica recompensa está reservada a los que se duermen piadosamente, era un pensamiento santo y piadoso. Por eso mandó hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado (2 Mach. 12, 42-46).

Y al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro (Mt. 12, 32).

Aclaración. Jesucristo deja entender claramente que hay otra clase de pecados que se perdonan, al menos, en la otra vida.

Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos (Lc. 12, 47-48).

Aclaración. «Muchos azotes» y «pocos azotes» son alusiones muy claras a las penas eternas del infierno y a las purificaciones temporales del purgatorio.

¡Mire cada cual cómo construye! Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo. Y si uno construye sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que ha de manifestarse por el fuego. Y la calidad de la obra de cada cual, la probaré el fuego. Si la obra de uno construida sobre el cimiento, resiste, recibirá la recompensa. Mas aquel cuya obra quede abrasada sufrirá el daño. Él, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego (1 Cor. 3, 10-15).

Aclaración. Estas penas escatológicas no parecen las propias de la condenación eterna, sino las penas temporales del purgatorio.

Que el Señor conceda misericordia a la familia de Onesíforo, pues me alivió muchas veces y no se avergonzó de mis cadenas, sino que, en cuanto llegó a Roma, me buscó solícitamente y me encontró. Concédale el Señor encontrar misericordia ante el Señor aquel Día (2 Tim. 1, 16-18).

Aclaración. La oración hecha al Señor en favor de Onesíforo, significa el sufragio de los vivos por los muertos.

Efectivamente, Onesíforo había muerto cuando Pablo escribió esta carta según se deduce de:

«Saluda a Prisca y Aquila y a la familia de Onesíforo» (2 Tim. 4, 10).

-La pena de daño del purgatorio consiste en el aplazamiento de la visión beatífica.

La Iglesia no ha definido nada claramente, pero este aplazamiento se deduce del futuro de los verbos o del sentido de los siguientes textos:

Por eso mandó hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado (2 Mach. 12, 46).

...pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro (Mt. 12, 32).

Concédale el Señor encontrar misericordia ante el Señor aquel Día (2 Tim. 1, 18).

-La pena de sentido de purgatorio consiste en la purificación de las almas con penas purificadoras.

Si la obra de uno, construida sobre el cimiento, resiste, recibirá la recompensa. Mas aquel cuya obra quede abrasada sufrirá el daño. Él, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego (1 Cor. 3, 14-15).

Aclaración. En la Sagrada Escritura no hay más que este texto alusivo al fuego del purgatorio, y su interpretación no es absolutamente cierta.

12. Purgatorio. Fuego

-El fuego simboliza ya en el A. T. la intervención soberana de Dios para purificar las conciencias

-Existe el fuego purificador

-El hombre, en el estado de viador, puede evitar las purificaciones de ultratumba o disminuir su intensidad y su duración

-El fuego simboliza ya en el Antiguo Testamento la intervención soberana de Dios para purificar las conciencias.

Por eso -oráculo del Señor Yahvéh Sebaot, el Fuerte de Israel-: «Voy a volver mi mano contra ti y purificaré al crisol tu escoria, hasta quitar toda tu ganga (Is. 1, 24-25).

Mira que te he purificado al fuego como plata, te he probado en el crisol de la desgracia (Is. 48, 10).

Yo meteré en el fuego este tercio: Los purgaré como se purga la plata y los probaré como se prueba el oro (Zac. 13, 9).

¿Quién podría soportar el Día de su venida? ¿Quién se tendrá en pie cuando aparezca? Porque es él como fuego de fundidor y como lejía de lavandero. Se sentará para fundir y purgar. Purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como el oro y la plata y serán para Yahvéh los que presentan la oblación en justicia (Mal. 3, 2-3).

-El fuego purificador existe.

Hay alusiones muy claras en la Sagrada Escritura.

...me pruebas al crisol... (Sal. 17, 3).

Escrútame, Yahvéh, ponme a prueba, pasa al crisol mi conciencia y mi corazón;... (Sal. 26, 2),

Delante de él avanza fuego y a sus adversarios en derredor abrasa;... (Sal. 97, 3).

Aunque, a juicio de los hombres, hayan sufrido castigos, su esperanza está llena de inmortalidad; por una corta corrección recibirán larga recompensa, pues Dios les sometió a prueba y les halló dignos de sí; les probó como oro en el crisol y como holocausto les aceptó. El día de su visita se inflamarán, se propagarán como chispas en rastrojo (Sab. 3, 4-7).

Porque en el fuego se purifica el oro, y los adeptos de Dios en el horno de la humillación (Si. 2, 5).

...La obra de cada cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que ha de manifestarse por el fuego. Y la calidad de la obra de cada cual, la probará el fuego. Si la obra de uno, construida sobre el cimiento, resiste, recibirá la recompensa. Mas aquel cuya obra quede abrasada sufrirá el daño.

Él, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego (1 Cor. 3, 13-15).

Aclaración. El fuego no es metafórico, sino real. Es sentencia de los Santos Padres, de toda la Iglesia Latina y de San Alfonso.

-El hombre en estado de viador puede evitar las purificaciones penosas de ultratumba o disminuir su intensidad y su duración.

a) -Practicando la caridad.

Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá a vosotros (Mt. 7, 2).

Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia (Mt. 5, 7).

b) -Dando limosna a los pobres.

La limosna perdona los pecados (Si. 3, 30).

c) -Perdonando las injurias.

Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; (Mt. 6, 14).

13. Purgatorio. Fin - Situación

-El fin es purificar las almas

-Viven con la esperanza de ver a Dios y de ser saciadas de su posesión

-Destinado a gozar de Dios, después de ser purificadas y antes del juicio universal

-El fin del purgatorio es purificar las almas de las manchas o reliquias de los pecados y pagar la deuda contraída con Dios de los mismos, para entrar así limpios en el Reino de los Cielos.

Se encuentran alusiones muy claras en los textos sagrados.

Aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para lavar el pecado y la impureza (Zac. 13, 1).

Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta hacer pagado el último céntimo (Mt. 5, 26).

Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo (Lc. 12, 59).

Él, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego (1 Cor. 3, 15).

-Las almas del purgatorio viven con la esperanza de ver a Dios y de ser saciadas plenamente con la posesión del ser divino.

No hay en la Sagrada Escritura textos que demuestren esta verdad, pero se le pueden aplicar los siguientes que son alusivos al hambre y sed de Dios.

Tiene mi alma sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo podré ir a ver la faz de Dios? (Sal. 42, 3).

Dios, tú mi Dios, yo te busco, sed de ti tiene mi alma, en pos de ti languidece mi carne, cual tierra seca, agotada, sin agua (Sal. 63, 2).

...yo mandaré hambre a la tierra, mas no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la Palabra de Yahvéh (Am. 8, 11).

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia,... (Mt. 5, 6).

Si alguno tiene sed, venga a mí,... (Jn. 7, 37).

-Los que mueren en gracia de Dios, después de purificados, gozan de Dios en el cielo antes del juicio final.

Luego oí una voz que decía desde el cielo: «Escribe: Dichosos los muertos que mueren en el Señor. Desde ahora, sí, -dice el Espíritu- que descansen de sus fatigas, porque sus obras les acompañan» (Apoc. 14, 13).

14. Purgatorio. Duración

-Nada se puede asegurar acerca de la duración de la permanencia de cada alma, sin embargo, los que mueren con profundo arrepentimiento de la vida pasada y aceptando los dolores intensos del martirio, es muy probable que no pasen por el purgatorio

-Las almas de los justos purgadas totalmente en esta vida, gozan de la visión de Dios inmediatamente después de la muerte

-Las penas no durarán para nadie después del juicio final

-Nada se puede asegurar acerca de la duración de la permanencia de las almas en el purgatorio, sin embargo es muy probable que los que mueren con un profundo arrepentimiento de la vida pasada y con intensos dolores que producen el martirio, no pasen por el purgatorio.

Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vayas a tu Reino». Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso» (Lc. 23, 42-43).

En el purgatorio no hay un tiempo continuo formado por la sucesión de instantes, sino un tiempo discontinuo que mide la sucesiones de pensamientos y de sentimientos.

Este tiempo discontinuo se compone de instantes espirituales sucesivos, cada uno de los cuales puede corresponder a diez, veinte, sesenta horas de nuestro tiempo solar. Algo así como una persona puede permanecer en éxtasis muchas hroas, pero absorbida por un sólo pensamiento.

Un alma más atormentada puede creer que está en el purgatorio más tiempo que otra que está menos atormentada, cuando en realidad, ésta está más, hasta el punto que la apreciación de la duración es una cosa puramente objetiva.

-Las almas de los justos purgadas totalmente durante esta vida, gozan de la visión beatífica inmediatamente después de la muerte.

Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vayas a tu Reino.» Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso» (Lc. 23, 42-43).

Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual ciertamente, es con mucho lo mejor; mas, por otra parte, quedarme en la carne es más necesario para vosotros (Fil. 1, 23-24).

Aclaración. Las expresiones «estarás conmigo», «estar con Cristo» afirman el gozo de la visión beatífica.

-Los que mueren aceptando la intensos dolores producidos por el martirio y arrepintiéndose profundamente de los pecados de su vida pasada, no padecen las penas del purgatorio.

Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vayas a tu Reino.» Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso» (Lc. 23, 42-43).

Aclaración. Se puede deducir de este texto, sin temor a errar, que los que mueren con las mismas circunstancias que el buen ladrón, no padecen las penas del purgatorio.

-Las penas del purgatorio no durarán para nadie después del día del juicio final.

Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno (Dan. 12, 2).

E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna (Mt. 25, 46).

No os extrañéis de esto: llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación (Jn. 5, 28-29).

Aclaración. De estos textos que expresan un sentido terminante y definitivo, se deduce claramente que después del juicio final no sobreexistirán estado ni lugares intermedios.

15. Purgatorio. Sufragios

-Los bienaventurados del cielo ofrecen sus preces a Dios para que les libre de sus penas

-Las penas que sufren las almas del purgatorio pueden ser aliviadas y abreviadas por los sufragios de los vivos

-Los cristianos deben ofrecer a Dios sacrificios y oraciones para librar a los difuntos de sus pecados

-Perdonar las injurias al prójimo es una gran valor para que Dios conceda el perdón y la liberación de las penas

-La limosna alivia a las almas del purgatorio

-Los sufragios aprovechan más a quienes realizaron más obras de caridad en este mundo

-Las almas del purgatorio ruegan a Dios por los que viven en este mundo

-Los bienaventurados del cielo ofrecen sus preces a Dios para que libre a las almas del purgatorio de sus penas.

Así se deduce del siguiente texto:

Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo (1 Cor. 12, 26).

Aclaración. La caridad mutua exige que los miembros del Cuerpo Místico se a unan todos con todos en el amor.

-Las penas que sufren las almas de los fieles difuntos detenidas en el purgatorio, pueden ser aliviadas y abreviadas por los sufragios de los vivos.

Pues de no esperar que los soldados caídos resucitarán, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; mas si se consideraba que una magnífica recompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era un pensamiento santo y piadoso. Por eso mandó hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado (2 Mac. 44-46).

Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo (1 Cor. 12, 26).

Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia,... (Col. 1, 24).

-Los fieles cristianos deben de ofrecer sacrificios expiatorios a Dios para librar a los difuntos de sus pecados.

Por eso mandó hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado (2 Mach. 12, 42-46).

-Perdonar generosamente las injurias al prójimo es un gran valor para que Dios conceda el perdón a quien le ofende.

Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas (Mt. 6, 14-15).

Y cuando os pongáis de pie para orar, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre, que está en los cielos, os perdone vuestras ofensas (Mc. 11, 25).

Aclaración. Parece evidente que este perdón de Dios no se reduzca solamente a los límites de esta vida, sino que se extienda también a la otra, si necesario fuere, es decir al purgatorio.

-La limosna tiene un gran valor para aliviar a las almas del purgatorio y para redimir de las propias culpas.

La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado (Tob. 12, 9).

Por eso, oh rey, acepta mi consejo: rompe tus pecados con obras de justicia y tus iniquidades con misericordia para con los pobres, para que tu ventura sea larga (Dan. 4, 24).

Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas será puras para vosotros (Lc. 11, 41).

Él le miró fijamente (Cornelio al ángel) y lleno de espanto dijo: «¿Qué pasa, Señor?» Le respondió: «Tus oraciones y tus limosnas han subido como memorial ante la presencia de Dios...» (Hch. 10, 4).

-Los sufragios por las almas del purgatorio aprovechan más a aquellas que realizaron más obras de caridad en este mundo.

Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia (Mt. 5, 7).

Aclaración. Es sentencia de Sto. Tomás.

-Las almas del purgatorio ofrecen a Dios preces en favor de los que viven en este mundo.

Se deduce del siguiente texto:

Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo (1 Cor. 12, 26).

Aclaración. Las almas del Purgatorio no conocen las cosas de este mundo ni las ven reflejadas en la esencia divina, pero Dios les manifiesta nuestra preces y por la caridad en que están abrasadas, piden a Dios por los hombres.

16. Seno de Abraham. Existencia

-Existió y permanecieron allí las almas de los justos que murieron antes de la muerte de Cristo

-Existió desde el momento en que entró el primer hombre en gracia, hasta que Cristo resucitó

-Existió el seno de Abraham a donde fueron las almas de los justos que murieron antes de la muerte de Cristo.

Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches (Mt. 12, 40).

Sucedió, pues, que murió el pobre (Lázaro) y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estado en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a los lejos a Abraham y a Lázaro en su seno (Lc. 16, 22-23).

Aclaración. Probablemente, «seno de la tierra» no significa sepulcro, sino el Seno de Abraham.

-La duración de la existencia del seno de Abraham fue desde el momento en que emigró de este mundo el primer hombre en estado de gracia, hasta que Cristo resucitó.

a) -Que existió desde el momento en que murió el primer hombre en estado de gracia se deduce de los mismos fines del mismo, que era retener a los justos en un estado de espectación, hasta que Cristo les aplicase los méritos de la redención para abrirles las puertas del cielo.

Teniendo pues, hermanos, plena seguridad para entrar en el santuario en virtud de la sangre de Jesús, por este camino nuevo y vivo, inaugurado por él para nosotros (Hebr. 10, 19).

b) -De la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del Hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches (Mt. 12, 40).

Aclaraciones.

«Seno de la tierra» probabilísimamente significa región o seno de Abraham.

Durante la tercera noche, Cristo resucitó y «subiendo a la altura, llevó cautivos y dio dones a los hombres» (Ef. 4, 8).

17. Seno de Abraham. Descendimiento de Jesucristo.

-Fue prefigurado en el A. T.

-Descendió a él después de su muerte

-Su alma y su divinidad estuvieron allí mientras su cuerpo estuvo muerto

-Comunicó a los justos su liberación, les aplicó los méritos de su pasión y muerte y los condujo al cielo

-La permanencia del cuerpo de Jesucristo en el sepulcro y de su alma y de su divinidad en el limbo de los justos durante tres días, fue prefiguraba en el Antiguo Testamento.

Dispuso Yahvéh que un gran pez se tragase a Jonás, y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches (Jon. 2, 1).

-Jesucristo bajó al limbo de los justos después de su muerte, con el alma separada de su cuerpo.

Mas la justicia que viene de la fe dice así: «No digas en tu corazón ¿quién subirá al cielo?,» es decir: para hacer bajar a Cristo; o bien: «¿Quién bajará al abismo?,» es decir: para hacer subir a Cristo de entre los muertos (Rom. 10, 6-7).

Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo (Rom. 10, 9).

Aclaración. «Resucitar de entre los muertos» significa que su alma estuvo en el país de los muertos o sea en el limbo de los justos antes de la resurrección.

Otra alusión de la permanencia de Jesucristo en el limpio de los justos consta en el texto siguiente:

Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches (Mt. 12, 40).

-El alma y la divinidad de Cristo permanecieron en el seno de Abraham, todo el tiempo que su cuerpo estuvo muerto en el sepulcro.

Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del Cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches (Mt. 12, 40).

-Jesucristo descendió al seno de Abraham para comunicar la noticia de su liberación a los espíritus encarcelados allí, aplicarles los méritos de su pasión y muerte y conducirlos al cielo.

El seno de Abraham o limbo de los justos es el lugar donde, antes de la muerte de Cristo, estaban las almas de los justos que, aún no teniendo nada que purgar, no podían entrar aún en la gloria, porque todavía no estaba abierta para ellos.

...aún no estaba abierto el camino del santuario... (Hebr. 9, 8).

a) -Comunicarles la noticia de su liberación.

En el espíritu fue también a predicar a los espíritus encarcelados, en otro tiempo incrédulos, cuando les esperaba la paciencia de Dios (1 Pe. 3, 19).

Aclaración. - Predicar, es decir, comunicarles la noticia alegre de su liberación y entrada en el cielo.

-Espíritus, es decir, no a los ángeles pecadores, sino a las almas de los difuntos.

En cuanto a ti, por la sangre de tu alianza yo soltaré a tus cautivos de la fosa (Zac. 9, 11).

b) -Aplicarles los méritos de su pasión y muerte.

Canceló la nota de cargo que había contra nosotros, la de las prescripciones con sus cláusulas desfavorables, y la suprimió clavándola en la cruz (Col. 2, 14).

c) -Conducirlos al cielo.

¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, puertas eternas, para que entre el rey de la gloria! (Sal. 24, 7).

Aclaración. Este texto puede aplicarse, pues, «subiendo a la altura, llevó cautivos y dio dones a los hombres» (Ef. 4, 8).

Y volverán a ti, hija de Sión,

los prisioneros de la esperanza,

en pago de los días de tu destierro

el doble te he de devolver (Zac. 9, 12).

Aclaración. Jesucristo consiguió la salvación eterna para todos los justos nacidos antes y después de su venida, con los méritos de su pasión y Muerte.

18. Anticristo. Origen

-Oriundo de familia Judaica de la tribu de Dan

-Fue profetizado antes y después de la venida de Jesucristo

-Vendrá antes del Juicio universal

-El anticristo había de ser oriundo de familia Judaica de la tribu de Dan.

Solamente se pueden aducir dos textos poco claros.

Dan juzgará a su pueblo como cualquiera de las tribus de Israel. Sea Dan una culebra junto al camino, un víbora junto al sendero, que pica al caballo en los jarretes y cae su jinete de espaldas (Gén. 49, 17).

Desde Dan se deja oír el resuello de sus caballos. Al relincho sonoro de sus corceles tembló la tierra toda (Jer. 8, 16).

-El surgimiento del Anticristo fue profetizado antes y después de la venida de Jesucristo.

El Anticristo, como término concreto, es un ser real en el que se hallan reunidas todas las potencias del mal contrarias y hostiles al Reino de Dios.

Como concepción abstracta es la personificación simbólica de la pérdida de la fe.

...y otro rey saldrá después de ellos; será diferente de los primeros y derribará a tres reyes; profetizará palabras contra el Altísimo y pondrá a prueba a los santos del Altísimo. Tratará de cambiar los tiempos y la Ley, y los santos serán entregados en su manos por un tiempo y por tiempos y por medio tiempo. Pero tendrá lugar el juicio, y el imperio se le quitará, para ser destruido y aniquilado totalmente.

Y el reino y el imperio y la grandeza de los reinos bajo los cielos todos serán dados al pueblo de los santos del Altísimo. Reino eterno es su reino, y todos los imperios le servirán y le obedecerán (Dan. 7, 24-27).

Y se postraron ante la Serpiente, porque había dado el poderío a la Bestia, y se postraron ante la Bestia diciendo: «¿Quién como la Bestia?» «¿Quién puede luchar contra ella?» Le fue dada una boca para proferir palabras de orgullo y de blasfemia, y se le dio poder de actuar durante cuarenta y dos meses; y ella abrió su boca para blasfemar contra Dios, para blasfemar de su nombre y de su morada y de los que moran en el cielo (Apoc. 13, 4-6).

Y al término de su reino, cuando lleguen al colmo los pecados, surgirá un rey, insolente y hábil en engaños. Se hará poderosa su fuerza -mas no por su fuerza misma- tramará cosas inauditas, prosperará en sus empresas, destruirá a poderosos y al pueblo de los santos. Y, por su habilidad, triunfará en engaño entre sus manos. Se exaltará en su corazón, y por sorpresa destruirá a muchos. Se alzará contra el Príncipe de los Príncipes, pero -sin que mano intervenga- será quebrantado (Dan. 8, 23-25).

El rey actuará a placer; se engreirá y se exaltará por encima de todos los dioses, y contra el Dios de los dioses proferirá cosas inauditas; prosperará hasta que se haya colmado la Cólera (Dan. 11, 36).

Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de la perdición, el Adversario que se eleva sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios y proclamar que él mismo de Dios (2 Tes. 2, 4).

-La venida del Anticristo sucederá antes del día del Juicio final.

Por lo que respecta a la Venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis alterar tan fácilmente en vuestros ánimos, ni os alarméis por alguna manifestación profética, por algunas palabras o por alguna carta presentada como nuestra, que os haga suponer que está inminente el Día del Señor. Que nadie os engañe de ninguna manera.

Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición, el Adversario que se eleva sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto,... (2 Tes. 2, 1-5).

19. Anticristo

-Se mostrará a los hombres como Santo

-Estaba ya en el mundo en tiempos de San Juan Evangelista

-Existen muchos anticristos

-Habían aparecido ya en tiempos de San Juan Evangelista

-El Anticristo se mostrará de los hombres como Santo.

En su lugar se levantará un miserable, a quien no se le darán los honores reales. Se insinuará astutamente y se apoderará del reino por intrigas (Dan. 11, 21).

-El Anticristo estaba ya en el mundo en tiempos de San Juan Evangelista.

...y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; ese es del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo (1 Jn. 4, 3).

Aclaración. Hasta el momento de su «manifestación» final, la impiedad trabaja en el misterio, y de esta actividad secreta resultará la apostasía. Una vez apartado el obstáculo, la impiedad (o del Impío) trabajará a la luz del día.

Porque el misterio de la impiedad está ya actuando (2 Tes. 2, 7).

-Existen muchos Anticristos.

Hijos míos, en la última hora. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es ya la última hora (1 Jn. 2, 18).

Aclaración. Los anticristos son los impostores que no confiesan que Cristo ha venido al mundo en carne mortal. Estos anticristos son como prototipo y sombra de aquel que ha de venir para seducir a las gentes, como príncipe y cabeza de todos los enemigos de Cristo.

-Muchos Anticristos habían aparecido ya en tiempos de San Juan Evangelista.

Hijos míos, es ya la última hora. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos Anticristo han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es ya la última hora (1 Jn. 2, 18).

Muchos seductores han salido al mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Ese es el Seductor y el Anticristo (2 Jn. 7).

20. Anticristos. Señales

-Su venida estará señalada por el influjo de Satanás

-Negará que Jesucristo es el Mesías

-Se entregará a los placeres más bajos

-Será muy rapaz

-Poseído de todos los vicios y costumbres pervertidas

-Realizará prodigios para seducir a los pueblos

-Se mostrará adversario de Jesucristo al final de los tiempos

-Mandará a sus seguidores llevar su señal en la mano o en la frente

-La venida del Anticristo estará señalada por el influjo de Satanás.

La venida del Impío estará señalada por el influjo de Satanás, con toda clase de milagros, señales, prodigios engañosos, y todo tipo de maldades que seducirán a los que se han de condenar por no haber aceptado el amor a la verdad que les hubiera salvado (2 Tes. 2, 9-10).

-El Anticristo negara que Jesucristo es el Mesías, el Hijo de Dios, el redentor del género humano.

¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo?

Ese es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo (1 Jn. 2, 22).

-El Anticristo se entregará a los placeres más bajos.

No hará caso de los dioses de sus padres, no se cuidará del favorito de las mujeres ni de ningún otro dios; sólo a sí mismo se exaltará por encima de todos (Dan. 11, 37).

-El Anticristo será muy rapaz y entregado al robo y al fraude.

Invadirá a placer los lugares ricos de la provincia y hará lo que no habían hecho ni sus Padres ni los padres de sus padres: distribuirá entre ellos botín, despojos y riquezas, y urdirá estratagemas contra las fortalezas, aunque sólo hasta cierto tiempo (Dan. 11, 24).

-El Anticristo estará poseído de todos los vicios y tendrá costumbres pervertidas.

El rey actuará a placer; se engreirá y se exaltará por encima de todos los dioses, y contra el Dios de los dioses proferirá cosas inauditas;... (Dan. 11, 36).

Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición, el Adversario que se eleva sobre todo lo que lleva el nombre de Dios y es objeto de culto, hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios y proclamar que él mismo es Dios (2 Tess. 2, 3-4).

Aclaración. En la tradición cristiana, influida por Daniel, este Adversario recibirá el nombre de Anticristo.

Hijos míos, es la última hora. Habéis oído que iba a venir un Anticristo;... (1 Jn. 2, 18).

...todos espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; ese es del Anticristo (1 Jn. 4, 3).

-El Anticristo realizada muchas propias cosas admirables y prodigiosas para seducir a los pueblos.

Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, que harán grandes señales y prodigios, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos (Mt. 24, 24).

La venida del Impío estará señalada por el influjo de Satanás, con toda clase de milagros, señales, prodigios engañosos, y todo tipo de maldades que seducirán a los que se han de condenar por no haber aceptado el amor de la verdad que les hubiera salvado (2 Tes. 2, 9-10).

Realiza grandes señales, hasta hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la tierra con las señales que le ha sido concedido obrar al servicio de la Bestia,... (Apoc. 13, 13-14).

-El Anticristo es y se mostrará Adversario de Jesucristo al final de los tiempos.

Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición, el Adversario que se eleva sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios, y proclamar que él mismo es Dios (2 Tes. 2, 3-4).

-El Anticristo mandará que todos sus seguidores lleven marcada su señal en la mano o en la frente.

Y hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan una marca en la mano derecha o en la frente (Apoc. 13, 16).

Aclaración. Parece que la señal es el nombre del Anticristo.

...y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre (Apoc. 13, 17).

21. Anticristo. Sus persecuciones

-Su persecución contra la Iglesia prefigurada en el A. T.

-También fue profetizada

-Su Reino y sus combates se caracterizarán por constituirse monarca de todo el mundo, por someter a otros siete reyes, por perseguir a los cristianos en todo el orbe y por las intrigas

-Suscitará un persecución crudelísima contra la Iglesia

-Durante la misma cesará la oblación pública del sacrificio de altar

-Los que permanezcan fieles ofrecerán ocultamente a Dios el Santo sacrificio

-La persecución del Anticristo contra la Iglesia prefigurada en el Antiguo Testamento.

La langosta invadió todo el país de Egipto, y se posó en todo el territorio egipcio, en cantidad tan grande como nunca había habido antes tal plaga de langosta ni la habrá después (Ex. 10, 14).

Y se elevará en todo el país de Egipto un alarido tan grande como nunca lo hubo ni lo habrá (Ex. 11, 6).

Tribulación tan grande no sufrió Israel desde los tiempos en que dejaron de aparecer profetas (1 Mac. 9, 27).

Se produjeron relámpagos, fragor de truenos y un violento terremoto, como no lo hubo desde que existen hombre sobre la tierra, un terremoto tan violento (Apoc. 16, 18).

-La persecución del Anticristo contra la Iglesia está profetizada en el Antiguo Testamento.

¡Ay! porque grande aquel día, sin semejante y tiempo de angustia es para Jacob; pero de ella quedará salvo (Jer. 30, 7).

Jamás se hizo debajo del cielo entero nada semejante a lo que hizo él en Jerusalén,... (Bar. 2, 2).

¡Día de tinieblas y de obscuridad, día de nublado y de densa niebla! Como la aurora sobre los montes se despliega un pueblo numerosos y fuerte, como jamás hubo otro, ni lo habrá después de él en años de generación en generación (Joel 2, 2).

En aquel tiempo surgirá Miguel, el gran príncipe que defiende a los hijos de tu pueblo. Será aquel un tiempo de angustia como no habrá habido hasta entonces otro desde que existen las naciones. En aquel tiempo se salvará tu pueblo: todos aquéllos que se encuentren escritos en el Libro (Dan. 12, 1).

-El Reino y los combates se caracterizarán por constituirse monarca de todo el mundo, por someter a otros siete reyes, por perseguir a los cristianos en todo el orbe y por las intrigas.

a) -Por constituirse monarca de todo el mundo.

Y al término de su reino, cuando lleguen al colmo los pecados, surgirá un rey, insolente y hábil en engaños (Dan. 8, 23).

En su lugar se levantará un miserable, a quien no se le darán los honores reales (Dan. 11, 21).

b) -Por someter a otros siete reyes.

Son también siete reyes: cinco han caído, uno es, y el otro no ha llegado aún. Cuando llegue, habrá de durar poco tiempos (Apoc. 17, 10).

c) -Por perseguir a los cristianos.

Cuando se terminen los mil años, será Satanás soltado de su prisión y saldrá a seducir a las naciones de los cuatro extremos de la tierra,... (Apoc. 20, 7-8).

d) -Por los fraudes.

En su lugar se levantará un miserable, a quien no se le darán los honores reales. Se insinuará astutamente y se apoderará del reino por intrigas (Dan. 11, 21).

Por medio de sus cómplices obrará con engaño y, aunque con poca gente, se irá haciendo fuerte (Dan. 11, 23).

-El Anticristo suscitará una persecución crudelísima contra la Iglesia de Jesucristo.

Porque habrá entonces una tribulación tan grande como no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni la volverá a haber. Y si aquellos días no hubiesen abreviado, no se salvarían nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días (Mat. 24, 21, 22).

-Durante la persecución del Anticristo cesará la oblación pública del sacrificio del altar.

Parece poderse deducir del siguiente texto:

Contando desde el momento en que sea abolido el sacrificio perpetuo e instalada la abominación de la desolación;... (Dan. 12, 11).

-Durante la persecución del Anticristo los que permanecerán fieles a Dios, se reunirán ocultamente y ofrecerán a Dios el Santo sacrificio de la Misa.

En este sentido se interpretan las siguientes palabras:

La Mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada mil doscientos sesenta días (Apoc. 12, 6).

22. Anticristo. Su final

-Al final será derrotado

-Morirá por mandato de Jesucristo

-El Anticristo será derrotado al final y morirá miserablemente cuando congregue sus ejércitos contra Jerusalén para desolar la Iglesia, después de muertos Elías y Henoch.

Es muy verosímil y se deduce de los versículos siguientes:

Cuando se terminaron los mil años, será Satanás soltado de su prisión y saldrá a seducir a las naciones de los cuatro extremos de la tierra, a Gog y a Magog. y a reunirlos para la guerra, numerosos como la arena del mar. Subieron por toda la anchura de la tierra y cercaron el campamento de los santos y la Ciudad amada. Pero bajó fuego del cielo y los devoró (Apoc. 20, 7-10).

-El Anticristo será destruido por Jesucristo cuando venga por segunda vez.

...con el soplo de sus labios matará al malvado (Is. 11, 4).

...entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor destruirá con el soplo de su boca y aniquilará con la Manifestación de su venida (2 Ts. 2, 8).

pero la Bestia fue capturada, y con ella el falso profeta...los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego que arde con azufre (Apoc. 19, 20).

Aclaración. «El soplo de su boca» equivale a «su mandato». (Sto. Tomás).

23. Fin del mundo

-El tiempo tendrá fin

-El mundo y el cosmos tendrán fin

-Nadie sabe el tiempo del fin del mundo

-El tiempo tendrá fin.

Alzad a los cielos vuestros ojos

y contemplad la tierra abajo,

pues los cielos como humareda se disiparán,

la tierra como un vestido se gastará

y sus moradores como el mosquito morirán (Is. 51, 6).

Jesús les respondió: «...El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán...» (Mt. 24, 4 y 35).

Aclaración. El tiempo es la duración de las cosas sujetas a mutación. El cielo atmosférico, la tierra y los demás elementos del mundo sideral se volverán inmutables en su sustancia y por tanto no se producirá el tiempo.

-El mundo, con su actual disposición de las leyes naturales y el cosmos con las leyes cósmicas que rigen, tendrá fin.

Es decir, todo sufrirá una honda transformación que equivaldrá a una especie de nueva creación.

Pues he aquí que yo creo cielos nuevos y tierra nueva y ya no serán mentados los primeros ni vendrán a la memoria (Is. 65, 17).

Porque así como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo hago permanecen en mi presencia, así permanecerá vuestra raza y vuestro nombre (Is. 66, 22).

Si, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que una i o un ápice de la Ley sin que todo se haya cumplido (Mt. 5, 18).

Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el Sol se obscurecerá, la Luna perderá su resplandor, las estrellas cairán del cielo y las fuerzas de los cielos serán sacudidas (Mt. 24, 29).

El cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán (Lc. 21, 33).

Luego, el fin, cuando entregue a Dios Padre el Reino, después de haber destruido todo Principado, Dominación y Potestad (1 Cor. 15, 24).

El fin de todas las cosas está cercano (1 Petr. 4, 7).

El Día del Señor llegará como un ladrón; en aquel día, los cielos, con ruido ensordecedor, se desharán; los elementos, abrasados, se disolverán,y la tierra y cuanto ella encierra se consumirá (2 Petr. 3, 10).

Esperando y acelerando la venida del día de Dios, en el que los cielos se disolverán y los elementos abrasados se fundirán? Pero esperamos, según nos lo tiene prometido, nuevos cielos y nueva tierra en los que habite la justicia (2 Petr. 3, 12-13).

Aclaración. El mundo y el cosmos según la actual disposición de sus elemento y de las leyes que los rigen, tendrá fin, sin embargo la materia no será reducida a la nada, sino que quedará renovada.

-Nadie sabe absolutamente nada del tiempo en que sobrevendrá el fin del mundo.

Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre (Mt. 24, 36).

Él (Cristo) les contestó: A vosotros no os toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad, sino que... (Hch. 1, 7).

Aclaración. Sin embargo la Sagrada Escritura nos habla de ciertas señales por las cuales pueden vislumbrarse los indicios de la hecatombe que se producirá al final de los tiempos.

24. Fin del mundo. Señales remotas en la tierra

-La predicación del Evangelio

-La apostasía universal

-La conversión de los Judíos

-El advenimiento del Anticristo

-La aparición de Elías y Henoc

-Las grandes calamidades públicas

-Hambres, pestes y temblores de tierra

-Muchas persecuciones contra los discípulos de Jesucristo

-La predicación del Evangelio en todo el mundo será una de la señales de su fin.

Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en todo el mundo, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin (Mt. 24, 14),

Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación (Mc. 16, 15).

Seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria y hasta los confines de la tierra (Hch. 1, 8).

Aclaración. Estos textos no quieren afirmar que todas las gentes se hayan de convertir ni que el Evangelio sea aceptado por todos los hombres, ni que el fin del mundo haya de venir inmediatamente después de predicado el Evangelio por toda la tierra, los textos afirman que el fin de los tiempos no sucederá antes.

-La apostasía universal será una de las señales del fin del mundo.

Algunos teólogos juzgan que la apostasía universal será q