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- ir a midrashim Capítulo 1
1:1
VISIÓN de
Isaías hijo de Amoz, la cual vió sobre Judá y Jerusalem, en días de Uzzías,
Jotham, Achâz y Ezechîas, reyes de Judá.
1:2
Oid, cielos,
y escucha tú, tierra; porque habla el Altísimo: Crié hijos, y engrandecílos, y
ellos se rebelaron contra mí.
1:3
El buey
conoce á su dueño, y el asno el pesebre de su señor: Israel no conoce, mi
pueblo no tiene entendimiento.
1:4
¡Oh gente
pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados!
Dejaron á el Altísimo, provocaron á ira al Santo de Israel, tornáronse atrás.
1:5
¿Para qué
habéis de ser castigados aún? todavía os rebelaréis. Toda cabeza está enferma,
y todo corazón doliente.
1:6
Desde la
planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa ilesa, sino herida, hinchazón
y podrida llaga: no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
1:7
Vuestra
tierra está destruída, vuestras ciudades puestas á fuego, vuestra tierra
delante de vosotros comida de extranjeros, y asolada como asolamiento de
extraños.
1:8
Y queda la
hija de Sión como choza en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada.
1:9
Si el
Altísimo de los ejércitos no hubiera hecho que nos quedasen muy cortos
residuos, como Sodoma fuéramos, y semejantes á Gomorra.
1:10
Príncipes de
Sodoma, oid la palabra de el Altísimo; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo
de Gomorra.
1:11
¿Para qué á
mí, dice el Altísimo, la multitud de vuestros sacrificios? Harto estoy de
holocaustos de carneros, y de sebo de animales gruesos: no quiero sangre de
bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.
1:12
¿Quién
demandó esto de vuestras manos, cuando vinieseis á presentaros delante de mí,
para hollar mis atrios?
1:13
No me
traigáis más vano presente: el perfume me es abominación: luna nueva y sábado,
el convocar asambleas, no las puedo sufrir: son iniquidad vuestras
solemnidades.
1:14
Vuestras
lunas nuevas y vuestras solemnidades tiene aborrecidas mi alma: me son gravosas;
cansado estoy de llevarlas.
1:15
Cuando
extendiereis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos: asimismo cuando
multiplicareis la oración, yo no oiré: llenas están de sangre vuestras manos.
1:16
Lavad,
limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de ante mis ojos; dejad de
hacer lo malo:
1:17
Aprended á
hacer bien: buscad juicio, restituid al agraviado, oid en derecho al huérfano,
amparad á la viuda.
1:18
Venid luego,
dirá el Altísimo, y estemos á cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana,
como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán á
ser como blanca lana.
1:19
Si quisiereis
y oyereis, comeréis el bien de la tierra:
1:20
Si no
quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos á espada: porque la boca de el
Altísimo lo ha dicho.
1:21
¿Cómo te has
tornado ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de juicio, en ella habitó equidad;
mas ahora, homicidas.
1:22
Tu plata se
ha tornado escorias, tu vino mezclado está con agua.
1:23
Tus
príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones: todos aman las dádivas, y
van tras las recompensas: no oyen en juicio al huérfano, ni llega a ellos la
causa de la viuda.
1:24
Por tanto,
dice el Señor el Altísimo de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré
satisfacción de mis enemigos, vengaréme de mis adversarios:
1:25
Y volveré mi
mano sobre ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré todo tu
estaño:
1:26
Y restituiré
tus jueces como al principio, y tus consejeros como de primero: entonces te
llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel.
1:27
Sión con
juicio será rescatada, y los convertidos de ella con justicia.
1:28
Mas los
rebeldes y pecadores á una serán quebrantados, y los que dejan á el Altísimo
serán consumidos.
1:29
Entonces os
avergonzarán los olmos que amasteis, y os afrentarán los bosques que
escogisteis.
1:30
Porque seréis
como el olmo que se le cae la hoja, y como huerto que le faltan las aguas.
1:31
Y el fuerte
será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán encendidos
juntamente, y no habrá quien apague.
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Capítulo 2
2:1
LO que vió
Isaías, hijo de Amoz, tocante á Judá y a Jerusalem.
2:2
Y acontecerá
en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de el
Altísimo por cabeza de los montes, y será ensalzado sobre los collados, y
correrán á él todas las gentes.
2:3
Y vendrán
muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de el Altísimo, á la casa
del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y caminaremos por sus sendas.
Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalem la palabra de el Altísimo.
2:4
Y juzgará
entre las gentes, y reprenderá á muchos pueblos; y volverán sus espadas en
rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzará espada gente contra gente, ni
se ensayarán más para la guerra.
2:5
Venid, oh
casa de Jacob, y caminemos á la luz de el Altísimo.
2:6
Ciertamente
tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque son henchidos de oriente, y
de agoreros, como los Filisteos; y en hijos ajenos descansan.
2:7
Su tierra
está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. También está su tierra
llena de caballos; ni sus carros tienen número.
2:8
Además está
su tierra llena de ídolos, y á la obra de sus manos se han arrodillado, á lo
que fabricaron sus dedos.
2:9
Y hase
inclinado el hombre, y el varón se ha humillado: por tanto no los perdonarás.
2:10
Métete en la
piedra, escóndete en el polvo, de la presencia espantosa de el Altísimo y del
resplandor de su majestad.
2:11
La altivez de
los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada;
y el Altísimo solo será ensalzado en aquel día.
2:12
Porque día de
el Altísimo de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo
ensalzado; y será abatido:
2:13
Y sobre todos
los cedros del Líbano altos y sublimes, y sobre todos los alcornoques de Basán;
2:14
Y sobre todos
los montes altos, y sobre todos los collados levantados;
2:15
Y sobre toda
torre alta, y sobre todo muro fuerte;
2:16
Y sobre todas
las naves de Tarsis, y sobre todas pinturas preciadas.
2:17
Y la altivez
del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y solo el
Altísimo será ensalzado en aquel día.
2:18
Y quitará
totalmente los ídolos.
2:19
Y meteránse
en las cavernas de las peñas, y en las aberturas de la tierra, por la presencia
espantosa de el Altísimo, y por el resplandor de su majestad, cuando se
levantare él para herir la tierra.
2:20
Aquel día
arrojará el hombre, á los topos y murciélagos, sus ídolos de plata y sus ídolos
de oro, que le hicieron para que adorase;
2:21
Y se entrarán
en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la presencia
formidable de el Altísimo, y por el resplandor de su majestad, cuando se
levantare para herir la tierra.
2:22
Dejaos del
hombre, cuyo hálito está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?
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Capítulo 3
3:1
PORQUE he
aquí que el Señor el Altísimo de los ejércitos quita de Jerusalem y de Judá el
sustentador y el fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua;
3:2
El valiente y
el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano;
3:3
El capitán de
cincuenta, y el hombre de respeto, y el consejero, y el artífice excelente, y
el hábil orador.
3:4
Y pondréles
mozos por príncipes, y muchachos serán sus señores.
3:5
Y el pueblo
hará violencia los unos á los otros, cada cual contra su vecino: el mozo se
levantará contra el viejo, y el villano contra el noble.
3:6
Cuando alguno
trabare de su hermano, de la familia de su padre, y le dijere, Que vestir
tienes, tú serás nuestro príncipe, y sea en tu mano esta ruina;
3:7
El jurará
aquel día, diciendo: No tomaré ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni
qué vestir: no me hagáis príncipe del pueblo.
3:8
Pues
arruinada está Jerusalem, y Judá ha caído; porque la lengua de ellos y sus
obras han sido contra el Altísimo, para irritar los ojos de su majestad.
3:9
La apariencia
del rostro de ellos los convence: que como Sodoma predican su pecado, no lo
disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque allegaron mal para sí.
3:10
Decid al
justo que le irá bien: porque comerá de los frutos de sus manos.
3:11
¡Ay del
impío! mal le irá: porque según las obras de sus manos le será pagado.
3:12
Los exactores
de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. Pueblo mío, los
que te guían te engañan, y tuercen la carrera de tus caminos.
3:13
el Altísimo
está en pie para litigar, y está para juzgar los pueblos.
3:14
el Altísimo
vendrá á juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus príncipes; porque
vosotros habéis devorado la viña, y el despojo del pobre está en vuestras
casas.
3:15
¿Qué pensáis
vosotros que majáis mi pueblo, y moléis las caras de los pobres? dice el Señor
el Altísimo de los ejércitos.
3:16
Asimismo dice
el Altísimo: Por cuanto las hijas de Sión se ensoberbecen, y andan
cuellierguidas y los ojos descompuestos; cuando andan van danzando, y haciendo
son con los pies:
3:17
Por tanto,
pelará el Señor la mollera de las hijas de Sión, y el Altísimo descubrirá sus
vergüenzas.
3:18
Aquel día
quitará el Señor el atavío de los calzados, y las redecillas, y las lunetas;
3:19
Los collares,
y los joyeles, y los brazaletes;
3:20
Las
escofietas, y los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos
de olor, y los zarcillos;
3:21
Los anillos,
y los joyeles de las narices;
3:22
Las ropas de
remuda, los mantoncillos, los velos, y los alfileres;
3:23
Los espejos,
los pañizuelos, las gasas, y los tocados.
3:24
Y será que en
lugar de los perfumes aromáticos vendrá hediondez; y desgarrón en lugar de
cinta; y calvez en lugar de la compostura del cabello; y en lugar de faja
ceñimiento de saco; y quemadura en vez de hermosura.
3:25
Tus varones
caerán á cuchillo, y tu fuerza en la guerra.
3:26
Sus puertas
se entristecerán y enlutarán, y ella, desamparada, sentaráse en tierra.
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Capítulo 4
4:1
Y ECHARÁN
mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos
de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente sea llamado tu
nombre sobre nosotras, quita nuestro oprobio.
4:2
En aquel
tiempo el renuevo de el Altísimo será para hermosura y gloria, y el fruto de la
tierra para grandeza y honra, á los librados de Israel.
4:3
Y acontecerá
que el que quedare en Sión, y el que fuere dejado en Jerusalem, será llamado
santo; todos los que en Jerusalem están escritos entre los vivientes;
4:4
Cuando el
Señor lavare las inmundicias de las hijas de Sión, y limpiare las sangres de
Jerusalem de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de
ardimiento.
4:5
Y criará el
Altísimo sobre toda la morada del monte de Sión, y sobre los lugares de sus
convocaciones, nube y oscuridad de día, y de noche resplandor de fuego que eche
llamas: porque sobre toda gloria habrá cobertura.
4:6
Y habrá
sombrajo para sombra contra el calor del día, para acogida y escondedero contra
el turbión y contra el aguacero.
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Capítulo 5
5:1
AHORA cantaré
por mi amado el cantar de mi amado á su viña. Tenía mi amado una viña en un
recuesto, lugar fértil.
5:2
Habíala
cercado, y despedregádola, y plantádola de vides escogidas: había edificado en
medio de ella una torre, y también asentado un lagar en ella: y esperaba que
llevase uvas, y llevó uvas silvestres.
5:3
Ahora pues,
vecinos de Jerusalem y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña.
5:4
¿Qué más se
había de hacer á mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que
llevase uvas, ha llevado uvas silvestres?
5:5
Os mostraré
pues ahora lo que haré yo á mi viña: Quitaréle su vallado, y será para ser
consumida; aportillaré su cerca, y será para ser hollada;
5:6
Haré que
quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerá el cardo y las espinas: y
aun á las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.
5:7
Ciertamente
la viña de el Altísimo de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de
Judá planta suya deleitosa. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he
aquí clamor.
5:8
¡Ay de los
que juntan casa con casa, y allegan heredad á heredad hasta acabar el término!
¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?
5:9
Ha llegado á
mis oídos de parte de el Altísimo de los ejércitos, que las muchas casas han de
quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas.
5:10
Y diez
huebras de viña producirán un zaque, y treinta modios de simiente darán tres
modios.
5:11
¡Ay de los
que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la
noche, hasta que el vino los enciende!
5:12
Y en sus
banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas, y vino; y no miran la obra
de el Altísimo, ni consideran la obra de sus manos.
5:13
Por tanto mi
pueblo fué llevado cautivo, porque no tuvo ciencia: y su gloria pereció de
hambre, y su multitud se secó de sed.
5:14
Por eso
ensanchó su interior el sepulcro, y sin medida extendió su boca; y allá
descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él se
holgaba.
5:15
Y el hombre
será humillado, y el varón será abatido, y bajados serán los ojos de los
altivos.
5:16
Mas el
Altísimo de los ejércitos será ensalzado en juicio, y el Dios Santo será
santificado con justicia.
5:17
Y los
corderos serán apacentados según su costumbre; y extraños comerán las gruesas
desamparadas.
5:18
¡Ay de los
que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de
carreta,
5:19
Los cuales
dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos: acérquese, y venga el consejo
del Santo de Israel, para que lo sepamos!
5:20
¡Ay de los
que á lo malo dicen bueno, y á lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y
de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!
5:21
¡Ay de los
sabios en sus ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!
5:22
¡Ay de los
que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida;
5:23
Los que dan
por justo al impío por cohechos, y al justo quitan su justicia!
5:24
Por tanto,
como la lengua del fuego consume las aristas, y la llama devora la paja, así
será su raíz como pudrimiento, y su flor se desvanecerá como polvo: porque
desecharon la ley de el Altísimo de los ejércitos, y abominaron la palabra del
Santo de Israel.
5:25
Por esta
causa se encendió el furor de el Altísimo contra su pueblo, y extendió contra
él su mano, é hirióle; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres fueron arrojados
en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, antes está su mano
todavía extendida.
5:26
Y alzará
pendón á gentes de lejos, y silbará al que está en el cabo de la tierra; y he
aquí que vendrá pronto y velozmente.
5:27
No habrá entre
ellos cansado, ni que vacile; ninguno se dormirá ni le tomará sueño; á ninguno
se le desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá la correa de sus
zapatos.
5:28
Sus saetas
amoladas, y todos sus arcos entesados; las uñas de sus caballos parecerán como
de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino.
5:29
Su bramido
como de león; rugirá á manera de leoncillos, rechinará los dientes, y
arrebatará la presa; la apañara, y nadie se la quitará.
5:30
Y bramará
sobre él en aquel día como bramido de la mar: entonces mirará hacia la tierra,
y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la luz.
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Capítulo 6
6:1
EN el año que
murió el rey Uzzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus
faldas henchían el templo.
6:2
Y encima de
él estaban serafines: cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, y
con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.
6:3
Y el uno al
otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, el Altísimo de los ejércitos:
toda la tierra está llena de su gloria.
6:4
Y los
quiciales de las puestas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa
se hinchió de humo.
6:5
Entonces dije:
¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en
medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, el
Altísimo de los ejércitos.
6:6
Y voló hacia
mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del
altar con unas tenazas:
6:7
Y tocando con
él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu
culpa, y limpio tu pecado.
6:8
Después oí la
voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién nos irá? Entonces respondí
yo: Heme aquí, envíame á mí.
6:9
Y dijo: Anda,
y di á este pueblo: Oid bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no
comprendáis.
6:10
Engruesa el
corazón de aqueste pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos; porque no vea
con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y
haya para él sanidad.
6:11
Y yo dije:
¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas, y
sin morador, ni hombre en las casas, y la tierra sea tornada en desierto;
6:12
Hasta que el
Altísimo hubiere echado lejos los hombres, y multiplicare en medio de la tierra
la desamparada.
6:13
Pues aun
quedará en ella una décima parte, y volverá, bien que habrá sido asolada: como
el olmo y como el alcornoque, de los cuales en la tala queda el tronco, así
será el tronco de ella la simiente santa.
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Capítulo 7
7:1
ACONTECIÓ en
los días de Achâz hijo de Jotham, hijo de Uzzías, rey de Judá, que Rezín rey de
Siria, y Peca hijo de Remalías, rey de Israel, subieron á Jerusalem para
combatirla; mas no la pudieron tomar.
7:2
Y vino la
nueva á la casa de David, diciendo: Siria se ha confederado con Ephraim. Y
estremeciósele el corazón, y el corazón de su pueblo, como se estremecen los
árboles del monte á causa del viento.
7:3
Entonces dijo
el Altísimo á Isaías: Sal ahora al encuentro de Achâz, tú, y Sear-jasub tu
hijo, al cabo del conducto de la Pesquera de arriba, en el camino de la heredad
del Lavador,
7:4
Y dile:
Guarda, y repósate; no temas, ni se enternezca tu corazón á causa de estos dos
cabos de tizón que humean, por el furor de la ira de Rezín y del Siro, y del
hijo de Remalías.
7:5
Por haber
acordado maligno consejo contra ti el Siro, con Ephraim y con el hijo de
Remalías, diciendo:
7:6
Vamos contra
Judá, y la despertaremos, y la partiremos entre nosotros, y pondremos en medio
de ella por rey al hijo de Tabeel:
7:7
El Señor el
Altísimo dice así: No subsistirá, ni será.
7:8
Porque la
cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rezín: y dentro de sesenta
y cinco años Ephraim será quebrantado hasta dejar de ser pueblo.
7:9
Entretanto la
cabeza de Ephraim es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalías. Si
vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis.
7:10
Y habló más
el Altísimo á Achâz, diciendo:
7:11
Pide para ti
señal de el Altísimo tu Dios, demandándola en lo profundo, ó arriba en lo alto.
7:12
Y respondió
Achâz: No pediré, y no tentaré á el Altísimo.
7:13
Dijo entonces
Isaías: Oid ahora casa de David. ¿Os es poco el ser molestos á los hombres,
sino que también lo seáis á mi Dios?
7:14
Por tanto el
mismo Señor os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y parirá hijo, y
llamará su nombre Emmanuel.
7:15
Comerá
manteca y miel, para que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.
7:16
Porque antes
que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra que tú
aborreces será dejada de sus dos reyes.
7:17
el Altísimo
hará venir sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre la casa de tu padre, días
cuales nunca vinieron desde el día que Ephraim se apartó de Judá, es á saber,
al rey de Asiria.
7:18
Y acontecerá
que aquel día silbará el Altísimo á la mosca que está en el fin de los ríos de
Egipto, y á la abeja que está en la tierra de Asiria.
7:19
Y vendrán, y
se asentarán todos en los valles desiertos, y en las cavernas de las piedras, y
en todos los zarzales, y en todas las matas.
7:20
En aquel día
raerá el Señor con navaja alquilada, con los que habitan de la otra parte del
río, á saber, con el rey de Asiria, cabeza y pelos de los pies; y aun la barba
también quitará.
7:21
Y acontecerá en
aquel tiempo, que críe un hombre una vaca y dos ovejas;
7:22
Y será que á
causa de la abundancia de leche que darán, comerá manteca: cierto manteca y
miel comerá el que quedare en medio de la tierra.
7:23
Acontecerá
también en aquel tiempo, que el lugar donde había mil vides que valían mil
siclos de plata, será para los espinos y cardos.
7:24
Con saetas y
arco irán allá; porque toda la tierra será espinos y cardos.
7:25
Y á todos los
montes que se cavaban con azada, no llegará allá el temor de los espinos y de
los cardos: mas serán para pasto de bueyes, y para ser hollados de los ganados.
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Capítulo 8
8:1
Y DÍJOME el
Altísimo: Tómate un gran volumen, y escribe en él en estilo de hombre tocante á
Maher-salal-hash-baz.
8:2
Y junté
conmigo por testigos fieles á Urías sacerdote, y á Zacarías hijo de
Jeberechîas.
8:3
Y juntéme con
la profetisa, la cual concibió, y parió un hijo. Y díjome el Altísimo: Ponle
por nombre Maher-salal-hash-baz.
8:4
Porque antes
que el niño sepa decir, Padre mío, y Madre mía, será quitada la fuerza de
Damasco y los despojos de Samaria, en la presencia del rey de Asiria.
8:5
Otra vez
tornó el Altísimo á hablarme, diciendo:
8:6
Por cuanto
desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren mansamente, y holgóse con
Rezín y con el hijo de Remalías,
8:7
He aquí por
tanto que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos, impetuosas y muchas, á
saber, al rey de Asiria con todo su poder; el cual subirá sobre todos sus ríos,
y pasará sobre todas sus riberas:
8:8
Y pasando
hasta Judá, inundará, y sobrepujará, y llegará hasta la garganta; y extendiendo
sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh Emmanuel.
8:9
Juntaos,
pueblos, y seréis quebrantados; oid todos los que sois de lejanas tierras:
poneos á punto, y seréis quebrantados; apercibíos, y seréis quebrantados.
8:10
Tomad
consejo, y será deshecho; proferid palabra, y no será firme: porque Dios con
nosotros.
8:11
Porque el
Altísimo me dijo de esta manera con mano fuerte, y enseñóme que no caminase por
el camino de este pueblo, diciendo:
8:12
No digáis,
Conjuración, á todas las cosas á que este pueblo dice, Conjuración, ni temáis
lo que temen, ni tengáis miedo.
8:13
A el Altísimo
de los ejércitos, á él santificad: sea él vuestro temor, y él sea vuestro
miedo.
8:14
Entonces él
será por santuario; mas á las dos casas de Israel por piedra para tropezar, y
por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalem.
8:15
Y muchos
tropezarán entre ellos, y caerán, y serán quebrantados: enredaránse, y serán
presos.
8:16
Ata el
testimonio, sella la ley entre mis discípulos.
8:17
Esperaré pues
á el Altísimo, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y á él
aguardaré.
8:18
He aquí, yo y
los hijos que me dió el Altísimo, por señales y prodigios en Israel, de parte
de el Altísimo de los ejércitos que mora en el monte de Sión.
8:19
Y si os
dijeren: Preguntad á los pythones y á los adivinos, que susurran hablando,
responded: ¿No consultará el pueblo á su Dios? ¿Apelará por los vivos á los
muertos?
8:20
¡A la ley y
al testimonio! Si no dijeren conforme á esto, es porque no les ha amanecido.
8:21
Y pasarán por
él fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y
maldecirán á su rey y á su Dios, levantando el rostro en alto.
8:22
Y mirarán á
la tierra, y he aquí tribulación y tiniebla, oscuridad y angustia; y serán
sumidos en las tinieblas.
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Capítulo 9
9:1
AUNQUE no
será esta oscuridad tal como la aflicción que le vino en el tiempo que
livianamente tocaron la primera vez á la tierra de Zabulón, y á la tierra de
Nephtalí; y después cuando agravaron por la vía de la mar, de esa parte del
Jordán, en Galilea de las gentes.
9:2
El pueblo que
andaba en tinieblas vió gran luz: los que moraban en tierra de sombra de
muerte, luz resplandeció sobre ellos.
9:3
Aumentando la
gente, no aumentaste la alegría. Alegraránse delante de ti como se alegran en
la siega, como se gozan cuando reparten despojos.
9:4
Porque tú
quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su exactor,
como en el día de Madián.
9:5
Porque toda
batalla de quien pelea es con estruendo, y con revolcamiento de vestidura en
sangre: mas esto será para quema, y pábulo del fuego.
9:6
Porque un
niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y
llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe
de paz.
9:7
Lo dilatado
de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su
reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para
siempre. El celo de el Altísimo de los ejércitos hará esto.
9:8
El Señor
envió palabra á Jacob, y cayó en Israel.
9:9
Y la sabrá el
pueblo, todo él, Ephraim y los moradores de Samaria, que con soberbia y con
altivez de corazón dicen:
9:10
Los ladrillos
cayeron, mas edificaremos de cantería; cortaron los cabrahigos, mas cedros
pondremos en su lugar.
9:11
Empero el
Altísimo ensalzará los enemigos de Rezín contra él, y juntará sus enemigos;
9:12
De oriente
los Siros, y los Filisteos de poniente; y con toda la boca se tragarán á
Israel. Ni con todo eso ha cesado su furor, antes todavía su mano extendida.
9:13
Mas el pueblo
no se convirtió al que lo hería, ni buscaron á el Altísimo de los ejércitos.
9:14
Y el Altísimo
cortará de Israel cabeza y cola, ramo y caña en un mismo día.
9:15
El viejo y
venerable de rostro es la cabeza: el profeta que enseña mentira, este es cola.
9:16
Porque los
gobernadores de este pueblo son engañadores; y sus gobernados, perdidos.
9:17
Por tanto, el
Señor no tomará contentamiento en sus mancebos, ni de sus huérfanos y viudas
tendrá misericordia: porque todos son falsos y malignos, y toda boca habla
despropósitos. Con todo esto no ha cesado su furor, antes todavía su mano
extendida.
9:18
Porque la
maldad se encendió como fuego, cardos y espinas devorará; y encenderáse en lo
espeso de la breña, y serán alzados como humo.
9:19
Por la ira de
el Altísimo de los ejércitos se oscureció la tierra, y será el pueblo como
pábulo del fuego: el hombre no tendrá piedad de su hermano.
9:20
Cada uno
hurtará á la mano derecha, y tendrá hambre; y comerá á la izquierda, y no se
hartará: cada cual comerá la carne de su brazo:
9:21
Manasés á
Ephraim, y Ephraim á Manasés, y entrambos contra Judá. Ni con todo esto ha
cesado su furor, antes todavía extendida su mano.
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Capítulo 10
10:1
¡AY de los
que establecen leyes injustas, y determinando prescriben tiranía,
10:2 |