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El P. Chevalier y la Consagración de la Humanidad al Sagrado Corazón de Jesús 11 de Junio 1899

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Jan Bovenmars msc

Hemos conmemorado, el día 11 del pasado junio de 1999, el centenario de la consagración del género humano al Sagrado Corazón. El 25 de mayo de 1899 el Papa León XIII publicaba la encíclica Annum Sacrum para anunciar el acontecimiento y adjuntaba el texto de la consagración compuesto por él mismo. Las palabras Annum Sacrum=Año Santo se referían al año 1900: En el umbral de un nuevo siglo el Papa León XIII quería consagrar el género humano al Corazón de Jesús para poner al siglo 20 bajo la protección de Aquel en quien él confiaba plenamente. Hacia el final de la encíclica leemos este e elocuente pasaje:

Papa León XIII

En la época en que la Iglesia, todavía muy próxima al tiempo de su nacimiento, gemía bajo el yugo de los Césares, un joven emperador vio aparecer en el cielo una cruz que anunciaba y preparaba una victoria magnifica y cercana. Hoy, otro bendito y divino emblema se ofrece a nuestras miradas: El Sagrado Corazón de Jesús, sobre el que se alza la cruz y que brilla con singular resplandor rodeado de llamas. En él debemos depositar toda nuestra confianza; debemos pedirle y esperar de él la salvación de los hombres.

 

1. El papel de Sor María del Sagrado Corazón

Es de dominio público que este acto solemne de León XIII vino inspirado por una religiosa alemana, Sor María Droste zu Vischering, religiosa del Buen Pastor. Le había escrito varias cartas pidiéndole esta consagración. Maria Droste es una de las grandes santas del Sagrado Corazón, toda su vida estuvo marcada por la espiritualidad del Corazón. Nació el 8 de septiembre de 1863. Era su padre el conde Droste zu Vischering, que vivía en su palacio de Münster, Alemania. Su madre, la condesa von Galen, tía del futuro cardenal von Galen, obispo de Münster, muerto el 22 dc marzo de 1948.

El 21 de noviembre de 1888 ingresó en las Religiosas del Buen Pastor. Sor María Droste del Sagrado CorazónRecibió el nombre de Sor María Droste del Sagrado Corazón y emitió su profesión religiosa el 29 de enero de 1891. Algunas semanas más tarde fue enviada a Lisboa, de Portugal, y muy pronto fue nombrada superiora en una comunidad de Oporto. Ya en 1894 comenzó a deteriorarse su salud con una grave afección a la columna vertebral. Invitada por el Señor para que escribiera al Papa, redacta, con el permiso de su confesor, una primera carta en 1895. Continúa en 1898 y 1899 Especialmente esta última carta es un documento excepcional, escrita a lápiz, por impedirle su enfermedad usar la pluma. León XIII queda profundamente conmovido y recaba informes sobre ella, que resultan muy positivos. Consulta también a algunos teólogos sobre la oportunidad de tal consagración.

El 20 de abril de 1899, su confesor recibe una carta inesperada. Contiene dos ejemplares del Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, enviado  por orden del Santo Padre a la Rda. M. María Droste del Sagrado Corazón. El decreto autoriza el uso público de las letanías del Sagrado Corazón. Y para conferir mayor solemnidad a la consagración del género humano al Sagrado Corazón, el Papa ordena un triduo durante el cual habrán de recitarse las letanías. El 18 de mayo son recibidos en audiencia privada los padres de Sor Maria Droste. El Papa les dice: "Vuestra hija es un alma privilegiada". Les explica que ha redactado una encíclica "siguiendo las instrucciones que me ha proporcionado vuestra hija". Les ruega que le informen que el triduo de preparación tendrá lugar el 9 de junio, día de la fiesta del Sagrado Corazón aquel año, el 10 y el 11. La consagración habría de efectuarse el domingo, día 11. Sor María murió el 8 de junio de 1899, a la hora de las primeras vísperas del Sagrado Corazón. Fue beatificada por Pablo VI en 1975.

 

2.  Papel del P. Chevalier

En los primeros párrafos de la Encíclica Annum Sacrum León XIII escribe:

Por lo demás no es la primera vez que aflora el proyecto de que hablamos. En efecto, hace unos veinticinco años, al acercarse la conmemoración del segundo centenario del día en que la Beata Margarita María de Alacoque había recibido del Señor el encargo de propagar el culto al Sagrado Corazón de todas partes, no sólo de particulares, también de obispos, llegaron a Pío IX gran cantidad de cartas apremiantes. Le pedían tuviese a bien consagrar todo el género humano al Sagrado Corazón de Jesús. Se juzgó conveniente diferirlo a fin de madurar bien la decisión. En la espera, hubo ciudades que recibieron  particularmente  la autorización de consagrarse, si así lo deseaban, y se prescribió una fórmula de consagración.  Al  sumarse  hoy nuevos motivos, pensamos llegado el momento de realizar este proyecto.

León XIII habla de un gran número de cartas escritas alrededor de 25 años antes, lo que nos retrotrae al año 1874, año en que el P. Chevalier preparaba sus treinta volúmenes con tres millones de firmas de obispos y de fieles que pedían la consagración. Me interesa contar la historia de este compromiso del P. Chevalier, señalando especialmente el porqué este empeño no produjo mejores resultados en aquellas circunstancias.

 

a. Audiencia de Pío IX, 9 septiembre 1860.

P. Julio Chevalier mscEl mismo P. Chevalier narra la historia de los tres millones de firmas en su importantísima obra Le Sacré Coeur de Jésus,en el capítulo que considero más vivo e importante: El Sagrado Corazón remedio para los males de la sociedad (pg. 229-276). En los capítulos precedentes examina lo que la Escritura y los Santos Padres dicen sobre el Sagrado Corazón; Estudia las relaciones de la filosofía y de la teología, demostrando que ha estudiado en profundidad la cuestión. Pero cuando llega al tema del Sagrado Corazón como remedio contra los males de la sociedad, lo afronta de modo diferente. Es licito afirmar que en los capítulos precedentes se ha servido de colaboraciones de sus hermanos[1]; mas, cuando llega a este capitulo se patentiza que el P. Chevalier habla de su propia experiencia. Las páginas que siguen están fundamentadas sobre todo en este capítulo, con algunas adiciones de los Annales de Notre-Dame du Sacré Coeur de 1874 y 1875.

Subrayemos la profunda impresión que los males de la sociedad ejercían sobre el P. Chevalier. En la época de sus estudios en Bourges habla ya de "los males de la sociedad" y a partir de este momento señala como remedio al Sagrado Corazón de Jesús[2].

En el Liberalismo caben mil interpretaciones, pero siempre reivindicará cierta libertad en el asunto de que se trate. En nuestros días se adopta frecuentemente este término en el sentido del liberalismo económico de Adam Smith (1723-1790), que primaba la libertad económica frente a la intervención del Estado. El P. Chevalier, siguiendo a Pío IX, habla más bien de ciertas libertades proclamadas por el Estado, especialmente la libertad frente a la religión y la Iglesia, que generan el racionalismo, la tolerancia, la indiferencia, la separación de la Iglesia y el Estado. Descubre en el "sistema liberal" numerosos defectos que deben ser corregidos por las actitudes del Corazón de Jesús.

En su visión del Corazón de Jesús como remedio a los males de su tiempo, el P. Chevalier se sintió confortado por lo que el mismo Pío IX le manifestara en la primera audiencia del 9 de septiembre 'de 1860. Después que le explicara que había fundado una Congregación, cuyo fin era la glorificación del Sagrado Corazón y la curación de la Sociedad mediante la aplicación de este remedio a sus males, el Papa le respondió: "Esta obra parece responder a las necesidades de nuestra época; hago votos por su prosperidad; la bendigo de todo corazón. . . Creced y multiplicaos. La Iglesia y la Sociedad no tienen otra esperanza que el Corazón de Jesús, es Él quien habrá de curar todos nuestros males. Predicad por todas partes la devoción al Sagrado Corazón, ella ha de constituir la salvación del mundo[3].". A partir de este momento, el P. Chevalier citara constantemente estas palabras. Ellas expresaban su convicción más profunda.

 

b. Audiencia del 3 de junio de 1874

Cuando el P. Chevalier solicitó esta audiencia, le movía un propósito definido:

Conseguir la aprobación de la Congregación msc y suplicar al Papa que fuera "personal y efectivamente" el Superior de la misma. Alcanzadas ambas aspiraciones, los PP. Chevalier, Vandel y Jouët renuevan ante el Papa sus votos perpetuos, añadiéndole un cuarto, el de ir a cualquier parte donde el Papa o el superior de la Congregación les enviara. El Papa les habla del Sagrado Corazón "en términos sublimes" y les felicita por su importante misión.

En este momento el P. Chevalier comenta que en 1871, durante la guerra franco-alemana, había enviado al Santo Padre 50.000 firmas pidiéndole la consagración del mundo al Sagrado Corazón de Jesús. Pío IX respondió:

En otra ocasión se me pidió la consagración de los pueblos todos al Sagrado Corazón. Aún no estaba dispuesto a hacerlo[4]. Creía no ser el momento propicio; pero hoy, si el pueblo católico me lo pide, lo haré con gusto. Corresponderé a la piedad de los fieles, es necesario que este Sagrado Corazón ejerza su reinado sobre el mundo5.

Pregunta el P. Chevalier si le permitirá el Santo Padre conseguir los elementos necesarios para la consagración y el Papa responde: "Sí, sí, ya que sois los Misioneros del Sagrado Corazón, es cometido vuestro". Estas palabras, escribe el P. Chevalier. cayeron sobre nuestros corazones como el aceite sobre el fuego". En inmediatamente ponen manos a la obra. Redactan una petición de cuatro páginas, dos con una carta dirigida al Santo Padre, seguidas de otras dos con líneas para las firmas. He aquí el título del documento: "Supplique adressée à notre Très-Saint Père le Pape Píe IX pour demander la consécration de l'Églíse universelle au Sacré-Coeur de Jésus"[5]. Hasta ahora no habíamos oído hablar más que de la consagración del mundo al Sagrado Corazón, pero en este documento el P. Chevalier pide la consagración de la Iglesia universal al Sagrado Corazón. Esto se convertiría más adelante en cuestión importante.

Con ayuda de los miembros de la archicofradía de Nuestra Señora del Sagrado Corazón se enviaron miles de estas peticiones a diferentes lugares con el ruego de conseguir el mayor número posible de firmas y enviarlas a Issoudun antes del 1 de octubre de 1874. Disponían, pues, de sólo tres meses. Al final del documento escribía: "Rogamos a los fieles que devuelvan por favor estos pliegos con las firmas antes de 1 de octubre al R. P. Superior de los Misioneros del Sagrado Corazón, en Issoudun (Indre). Serán inmediatamente encuadernados en preciosos volúmenes y depositados a los pies de Su Santidad el 17 del mismo mes (octubre de 1874), fiesta de la Beata Margarita María y aniversario de la consagración de Francia a Nuestra Señora del Sagrado Corazón".

El éxito de la operación fue asombroso. No sólo se hacen lenguas los Annales de Notre-Dame du Sacré-Coeur de 1874, sino que lo publican también y lo recomiendan otras revistas[6]. Cooperaron numerosos obispos; mas parece ser que había suscitado ciertas aprensiones en Roma. Disponemos de una carta del P. Jouët en que informa al P. Chevalier que habían sido distribuidos en Roma ejemplares de la petición y que tanto el Vicario de Roma como el Papa se habían disgustado. Pudiera ser la razón las palabras con que terminaba el texto de la petición:

"Hecho en Issoudun el 12 de junio de 1874, en la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, con la aprobación del arzobispo de Bourges". Quizá al Vicario de Roma no le pareció digno que los fieles dirigieran al Santo Padre una súplica autorizada por el arzobispo de Bourges y no por el mismo Papa. La súplica no menciona que el Papa había aprobado oralmente la petición.  Parece además que se suscitaron objeciones teológicas a la consagración de la Iglesia al Sagrado Corazón.

 

Papa Pío IX

 

c. Audiencia del 11 de enero de 1875

En cuanto estuvieron preparados los volúmenes de firmas, el P. Chevalier solicitó una audiencia de Pío IX para ofrecerle aquellas peticiones. Se fijó el día para el 11 de enero de 1875. El 21 de diciembre de 1874 el arzobispo de Bourges. Mons. de la Tour d'Auvergne, escribía una carta introductoria, en que explicaba la finalidad de aquellos volúmenes. He aquí un pasaje:

Santo Padre, hoy, en prenda de nuestra devoción al Sagrado Corazón y de nuestra adhesión sin reservas a la Sede Apostólica, tenemos el consuelo de depositar a vuestros pies un considerable número de súplicas que piden con instancia a Vuestra Santidad se digne consagrar solemnemente la Iglesia universal al Sagrado Corazón de Jesús.

Las súplicas, que contienen ciento cincuenta y tres cartas de obispos pidiendo esta consagración y dos millones ochocientas mil adhesiones de los fieles, están contenidas en 28 volúmenes. Fueron promovidas y recogidas por el celo y empeño de los Misioneros del Sagrado Corazón establecidos en Issoudun.

En Le Sacré Coeur de Jésus p. 246, el P. Chevalier explica en nota que cuando fue escrita esta carta, eran, en efecto 28 los volúmenes, pero que más tarde se añadieron otros dos. Cada volumen comprendía cien mil firmas. El número de cardenales y obispos que escribieron al P. Chevalier pidiendo la consagración se elevó a 160. Al final de su carta, Mons. de La Tour d'Auvergne pedía al Papa consagrar solemnemente al Sagrado Corazón de Jesús la ciudad de Roma y el mundo entero.

Los treinta volúmenes habían sido depositados sobre una mesa en la sala de audiencias y, cuando entró el Santo Padre, el P. Chevalier se los presentó con un pequeño discurso. El Papa se impresionó: "¡Tres millones! ¡Bien! Quiero ponerme a la cabeza de estos tres millones e iremos a la conquista del mundo". Hojeó entonces el volumen con las cartas de los obispos y alabó admirativamente los preciosos adornos. Tras haber recibido la bendición del Papa, el P. Chevalier se retiró pletórico de gozo.

En los Annales d'lssoudun de 1875, PP. 32-36, se encuentra una descripción detallada de treinta volúmenes, decoradas a mano por numerosas comunidades de religiosas con las amias pontificias, imágenes del Sagrado Corazón, con las palabras "Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús", los símbolos de Ntra. Señora del Sagrado Corazón, las armas de la ciudad de Bourges. . . En la primera página aparecía en letras de oro la inscripción: “Consagración de Roma y del mundo al Sagrado Corazón. Issoudun 1874".

El 11 de febrero de 1875 Pío IX envió una carta al Arzobispo de Bourges en respuesta a la suya de 21 de diciembre de 1874[7]. Agradecía al Arzobispo el celo manifestado por él y por los religiosos y fieles de su diócesis, y le informaba de haber trasmitido las súplicas a la Congregación de Ritos, que se cuida de estos asuntos "con el cuidado y la madurez que merecen”.

 

d. Decreto de la Congregación de Ritos, 22 de abril de 1875

Los Anales d'lssoudun de 1875, pp. 109-114, ofrecen, no sólo el decreto de la Congregación de Ritos, con el acto de consagración, sino también el artículo de introducción de L 'Osservatore Romano. El comentario de los Anales es breve, pero califica al decreto de "magnífico". El P. Chevalier en su libro sobre el Sagrado Corazón, nos ofrece el texto del decreto y el acto de consagración. Su comentario es, en verdad, muy breve.

Esta consagración constituyó para el mundo católico un gozo inmenso y una nueva fuente de bendiciones. El glorioso Pontífice de la Infalibilidad consideraba al Sagrado Corazón como el remedio de todos nuestros males. Su sucesor se inspirará en los mismos pensamientos y rendirá al Corazón de Jesús un homenaje aún más sorprendente y solemne.

Y muestra cómo León XIII ha consagrado al género humano al Sagrado Corazón de Jesús en 1899.

No estoy seguro de los sentimientos del P. Chevalier tras el decreto de Pío IX, pero a mí me parece el decreto una decepción. Se reduce a lo siguiente: Pío IX propone que aquellos que lo deseen se consagren al Sagrado Corazón el día 16 de junio de 1875, y concede una indulgencia plenaria a quienes lo hagan; pero él no preside en persona el acto de consagración. El decreto no dice que el Santo Padre hará él mismo este acto dc consagración. Debo, sin embargo, añadir. Que el preámbulo que precede al decreto en L 'Osservatore Romano, invita a pastores y fieles a unirse al Papa, en ese día, en el acto de consagración. Había dicho al P Chevalier: "¡Quiero ponerme a la cabeza de esos tres millones!", Pero, aparentemente. La Congregación de Ritos tenía ideas diferentes. Escucharemos más adelante algún comentario del P. Ramière.

El decreto de la Congregación de Ritos[8] comienza por recordar las numerosas súplicas que el Papa ha recibido pidiéndole consagrar personalmente el mundo al Sagrado Corazón. Ya que su Santidad quiere satisfacer estas demandas "de alguna manera", ha aprobado una oración y propone a todos los fieles que se consagren al Sagrado Corazón con ese texto. Se invita a los obispos a publicar el texto, sí creen necesario hacerlo, y a exhortar a los fieles a pronunciar esta consagración sea individualmente, sea en común, el 16 de junio de 1 874, día del segundo centenario de la gran revelación a la Beata Margarita Maria Alacoque. Para quienes lo realicen en ese día el Santo Padre acuerda una indulgencia plenaria en las condiciones habituales. El decreto no habla de consagración de la Iglesia, sino del mundo, al Sagrado Corazón. En el acto de consagración ni la Iglesia, ni el mundo, se consagran al Sagrado Corazón, sino que cada uno de los fieles se consagra personalmente al mismo Sagrado Corazón: "Consagro a este divino Corazón, a mí mismo y cuanto me pertenece".

Sagrado Corazón de Jesús

e. Solemne consagración de los fieles al Sagrado Corazón en Issoudun.

Los Annales d'lssoudun de junio de 1875 están dedicados por completo a la consagración al Sagrado Corazón de 16 de junio y al problema polaco. Issoudun y la diócesis de Bourges han celebrado en verdad esta fiesta del modo más solemne. Tras el anuncio del programa de ceremonias en la Basílica para ese día (exposición del Santísimo durante todo el día, se invita a los peregrinos etc.) se inserta la carta pastoral del Arzobispo, Mons. de La Tour d'Auvergne, gran amigo y protector del P. Chevalier. Anuncia con gozo la decisión del Santo Padre. Citaré sólo este pasaje:

Si, por razones teológicas, ante las que todos se inclinan, no pareció oportuno atender los deseos de tantos millones de fieles que pedían la consagración de la Iglesia universal al Sagrado Corazón de Jesús, el Santo Padre halló al menos el modo de conciliar las aspiraciones de los fieles católicos con las normas de la prudencia y dc la liturgia. La consagración a que se invita a todos los fieles del mundo para que la hagan el mismo día con idéntica fórmula tendrá el mismo resultado, y este conjunto de súplicas y oraciones, elevándose desde los cuatro ángulos de la tierra bendecidas por el Sumo Pontífice no podrán menos de conmover al adorable Corazón de Nuestro Señor. Que Él haga descender sobre nosotros y sobre los asuntos que nos interesan las más abundantes bendiciones[9].

El arzobispo indica que el 16 de junio de 1875 es no sólo el segundo centenario de la gran revelación a la Beata Margarita Maria sino también el 30 aniversario de la elección de Pío IX. Explica en detalle a qué invita el Papa invita a los fieles y añade otras ceremonias. Prescribe a los sacerdotes recitar el acto de consagración delante del Santísimo durante la bendición solemne.

A la carta del arzobispo sigue un articulo del P. Jouët, explicando el papel desempeñado por la Archicofradía de Nuestra Señora del Sagrado Corazón en lo que concierne a esta consagración, y cómo la recogida de 50.000 firmas en 1871 condujo a la de los tres millones. Durante el primer Concilio Vaticano, el P. Ramière había pedido al Papa la consagración de la Iglesia al Sagrado Corazón y la Archicofradía recogió estas firmas en apoyo de tal petición.

Viene después el largo articulo de Mons. Druon, secretario del Arzobispo que había sido enviado a Roma en abril de 1875, con el P. Jouët, a propósito del problema polaco. Durante una audiencia con Pío IX, éste se pone a hablar de la consagración al Sagrado Corazón:

El P. Chevalier me ha traído treinta gruesos volúmenes llenos de súplicas de consagración de la Iglesia al Sagrado Corazón. Yo no estaba a la sazón dispuesto a cumplimentar tales deseos, porque la Iglesia pertenece ya al Sagrado Corazón y nadie puede ofrecer a alguien como obsequio aquello que ya le pertenece. La Iglesia ha surgido del Corazón de nuestro Señor, es su Esposa y por este título ella es su propiedad inamisible. Sin embargo, desde todos los rincones continúan llegando las súplicas de los obispos con idéntica petición: La consagración de la Iglesia al Sagrado Corazón, y habrá que hacer algo; yo encontraré el modo de satisfacer estos unánimes votos.

-"Santo Padre, le respondimos, sí no se puede consagrar la Iglesia al Sagrado Corazón, se le puede consagrar  el mundo entero".

-"Aún tengo aquí, añadió el Santo Padre, la carta de un obispo, llegada esta misma mañana, que me pide lo mismo” .

La cuestión fue transferida a la Congregación de Ritos. Esta pensó que no era posible una consagración de la Iglesia al Sagrado Corazón. En lugar de ello se organiza una suerte de consagración universal, que resultó importante, pero que no fue presidida por el Papa.

 

f. Algunos comentarios en 1875

1874 había sido un buen año para el P. Chevalier. Después de la audiencia con el Papa el 3 de junio se consagró con gran entusiasmo a la campaña en favor dc la consagración de la Iglesia universal al Sagrado Corazón. En la fiesta del Sagrado Corazón, 12 de julio, el Papa Pío IX aprueba definitivamente la Congregación msc. El 20 de agosto del mismo año, toman el hábito las 15 primeras Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón en la Basílica de Issoudun. El P. Chevalier y su Congregación llenan las crónicas. El año 1875, por el contrario, fue el año del problema polaco; fue combatida y cambiada la imagen de Ntra. Señora del Sagrado Corazón; la Congregación de Ritos se mostraba critica respecto de la consagración de la Iglesia al Sagrado Corazón. Issoudun continuaba en las crónicas, pero esta vez más bien negativamente.

Quiero ofrecer dos comentarios críticos:   Un artículo de la Semaine Religieuse de Lyon y tres cartas del P. Ramière[10].

 

 

1. El articulo de la Semaine Religieuse de Lyon, julio 1875

Se conserva en nuestros Archivo General un artículo de La Semaine Religieuse de la Ville et du Diocèse de Tours, del 13 de julio 1875. Es la reimpresión de un artículo de la Semaine Religieuse de Lyon. Lleva por titulo "Tres decisiones recientes de la Santa Sede". La primera decisión trata del decreto de la Congregación de Ritos sobre la consagración de la Iglesia al Sagrado Corazón: la segunda se refiere a la parte doctrinal dcl decreto de "la Congregación de la Inquisición", de 1875, sobre Nuestra Señora del Sagrado Corazón; la tercera explica lo que el mismo decreto del Santo Oficio manifiesta acerca de las imágenes Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Nos ocuparemos aquí únicamente de la decisión primera. No se cita al autor del articulo.

El autor declara que la decisión referente a la consagración del mundo al Sagrado Corazón muestra de modo incontestable la gran sabiduría de la Santa Sede. Porque eran muy numerosos los que solicitaban la consagración de la Iglesia al Sagrado Corazón; los Misioneros del Sagrado Corazón habían presentado treinta volúmenes con tres millones de firmas y, según el Journal de Florence, esta cifra se elevaba después a doce millones. Sin embargo, esta campaña se había emprendido "un poco a la ligera". Aunque lanzada por hombres celosos, muy versados en la teología del Corazón, "estos hombres no poseían la doctrina en toda su delicadeza, solidez y claridad". Según el P. Ramière, el pensamiento de estos hombres era ambiguo, y la solicitud fue rechazada a causa de su ambigüedad[11]. Según el Journal de Florence, consagrar la Iglesia al Sagrado Corazón significaba un acto tautológico, ya que la Iglesia ha nacido del Sagrado Corazón v es su Esposa; ya pertenece a Jesús, ¿por qué consagrársela? El Santo Padre confió las súplicas a un comité de teólogos, cuya opinión fue que nada debía cambiarse: Nihíl innovandum. Su Santidad siguió este parecer y en consecuencia no se consagró la Iglesia al Sagrado Corazón.

 

Pero, según este articulo, aún rechazando una petición de dudosa doctrina, el Santo Padre quería, sin embargo, dar cierta satisfacción a los numerosos solicitantes. Por esta razón, la Sagrada Congregación de Ritos elaboró un decreto aprobando una oración que había sido propuesta por su Santidad a quienes deseaban consagrarse al Sagrado Corazón. Como decía el P. Ramière: no se trata de algo impuesto, sino de una concesión graciosa.

 

Los Annales de Issoudun de 1875, pp. 195-204 presentan una respuesta al artículo de la Semaine Catholique de Lyon,escrita por Mons. Druon. Menciona en primer término la reacción del P. Chevalier frente a la afirmación de que la campaña en pro de la consagración había sido emprendida "un poco a la ligera" por gentes que no poseían la doctrina en toda su delicadeza, solidez y claridad. A esta declaración en relación con los Misioneros del Sagrado Corazón, dice el P. Chevalier, no le darnos mayor importancia, porque si la crítica es merecida, probaría una vez más que a Dios no le importa la calidad del instrumento, y si no es merecida, los resultados constituirían una satisfacción suficiente frente a las críticas. Sin embargo, Mons. Druon, amigo del P. Chevalier, tiene algo que añadir en defensa de la campaña y ¡lo dice con elocuencia! Las palabras últimas de esta sección sobre la campaña son un poco proféticas. Él dice a los autores de Lyon que si quieren emplear como argumento el veredicto de la comisión teológica de que nada debe ser cambiado -nihil irmovandum- que se acuerden que 'idéntica respuesta file dada cuando se trató de aprobar la devoción al Sagrado Corazón. No se aprobó de un golpe, dice, sino paso a paso. Después de la consagración de 1899 por León XIII cobran relieve esas palabras.

 

 

2. Tres cartas del P. Ramière

En una carta del 10 de julio 1875 dirigida al P. Chevalier, el P. Ramière se defiende contra una acusación del P. Jouët de inmiscuirse en la campaña; explica sus actos. A principios de abril de 1875 fue a Roma para ofrecer al Santo Padre las peticiones episcopales recogidas por el arzobispo de Tolosa. En tal ocasión recibió una información alarmante acerca de que su gestión no tendría buen resultado, porque las autoridades pertinentes ya no admitirían más peticiones. La insistencia de los Padres de Issoudun en solicitar la consagración de la Iglesia universal, ya rechazada por el Congregación de Ritos (¿en 1870?), había causado mala impresión. El P. Ramière había, pues, comprendido que era necesario bordear la dificultad, y explica su plan. Desgraciadamente su plan no había funcionado, porque era demasiado tarde. Concluye su carta diciendo que si los Padres de Issoudun hubiesen colaborado con él y si, después de escuchar su explicación de la situación, hubieran propuesto otra fórmula, la campaña hubiera alcanzado un éxito completo.

De nuevo el 11 de julio 1875, en nueva carta al P. Chevalier, responde el P. Ramière a otra del P. Chevalier recibida casi inmediatamente después de enviar su canta anterior. El P. Chevalier le había señalado su falta de respuesta (del P. Ramière) a una protesta del arzobispo de Bourges. El P. Ramière responde que ignora de qué protesta se trate. Quien debía protestar era él, el P. Ramière, porque los Padres de Issoudun habían intentado aprovecharse de una empresa que él había comenzado. Habían publicado en todos los diarios que el Santo Padre les había confiado una misión que inducía a creer que ellos habían tomado el puesto de la Compañía de Jesús. Pero no se queja. Ahora todos los diarios atribuyen la gloria a los Padres de Issoudun por lo realizado, pero, una vez más, no se queja. Le pide, en todo caso, al P, Chevalier que ofrezca sus excusas al Arzobispo.

La tercera carta, con fecha del 14 de septiembre 1 875, está dirigida a Monseñor v su contenido prueba claramente que es a Mons. Druon. Se refiere al artículo que éste publicara en respuesta al articulo de la Semaine Catholique de Lyon,mencionado arriba. Declara el P. Ramière que está totalmente de acuerdo con la crítica de Mons. Druon respecto de las expresiones empleadas por la Semaine: "a la ligera", conocimiento escaso de "delicadeza, solidez v claridad". El P. Ramière dice que esta acusación sería igualmente aplicable a los Padres del Vaticano I, a quienes él había presentado exactamente la misma súplica que los Padres de Issoudun y todos se mostraron favorables.

Más tarde, cuando el Santo Padre consultó a la Congregación de Ritos, ésta pensó que debía rechazar la demanda, pero, añade el P. Ramière, que nosotros, Vd. y yo, discrepamos sobre la razón de este rechazo.

Vd., Mons. Druon, piensa que yo considero la ambigüedad de la fórmula de los PP. De Issoudun como la causa del fracaso de la petición. V ha escrito que esto es insostenible porque la fórmula empleada por los Padres de Issoudun es la misma empleada por mí. Sí, es cierto que ellos y yo hemos pedido la consagración de la Iglesia universal al Sagrado Corazón, y sea el que sea el sentido de vuestra crítica sobre lo de Lyon, estas palabras son teológicamente correctas tal como nosotros las entendemos. Por Iglesia universal nosotros entendemos la unión de todas las iglesias particulares, el conjunto de los fieles gobernados por el Papa y los Obispos. Desgraciadamente nuestra súplica puede también interpretarse de modo diferente:

Si por Iglesia universal se entiende no el conjunto de los hombres que la componen, sino la Iglesia misma en cuanto Esposa de Jesucristo, el pedir su consagración al Corazón de Jesús parecería significar que no estuviese perfectamente unida a este Sagrado Corazón; y es éste el pensamiento que la Congregación de Ritos quería descartar, ya que la Iglesia, surgida del Corazón de Jesús, no precisaba de una nueva consagración para pertenecerle por completo.

Por consiguiente, dice el P. Ramière, si la súplica no hubiese sido presentada de modo diferente, nada hubiera obtenido. Yo no censuro a los Padres del Sagrado Corazón el haber empleado la misma fórmula de que yo me he servido, pero lamento que ellos no hayan escogido otra fórmula. Fácilmente hubieran podido hacerlo, si me hubieran contactado, y en ese caso hubiéramos conseguido un éxito mejor.

 

 

3.   Algunas reflexiones

Tras haber contado lo que pasó en 1874-75, un éxito parcial en tiempos de Pío IX, el P. Chevalier añade otro articulo a este capítulo importante de su libro sobre el Sagrado Corazón, en 1900. Narra lo que hizo el Papa León XIII. No titula este último artículo "León XIII consagra el género humano al Sagrado Corazón", sino "León XIII proclama al Sagrado Corazón como la salvación de la humanidad y el remedio de todos sus males". Es una diferencia interesante ' porque revela qué significa realmente para el P. Chevalier la consagración del mundo. Concluye repitiendo la fórmula de la consagración del género humano al Sagrado Corazón en 1899.

Este capítulo revela algo de la talla del P.  Chevalier: Su apasionamiento excepcional por el Sagrado Corazón, su capacidad de organizar una acción a gran escala en respuesta a una palabra del Papa, su calma ante críticas mezquinas. Al añadir lo realizado por León XIII en 1899 no lo reivindica como lo pedido por él mismo en 1874-75 - aunque haga alusión en la pg. 259 -, deja simplemente hablar a los hechos.

Puede preguntarse: ¿Es teológicamente erróneo pedir la consagración de la Iglesia universal al Sagrado Corazón de Jesús? La Congregación de Ritos pensó que no hacía falta hacerlo por que la Iglesia es ya esposa de Jesucristo, y hemos visto que un autor tildó la demanda de hecha a la ligera.

Me parece que se encuentra una respuesta parcial en el modo cómo comprendía la Congregación de Ritos el misterio de la Iglesia. Antes del Vaticano II muchos confundían Iglesia de Cristo, Cuerpo de Cristo, Iglesia Católica, Reino de Dios. Puede haber pecadores en la Iglesia, pero la Iglesia misma es santa. Es en este contexto donde algunos pueden pensar que no sería necesario consagrar la Iglesia Católica al Sagrado Corazón por un nuevo acto de consagración: la Iglesia le pertenece ya enteramente. La doctrina del Vaticano II está mejor matizada:

Citaré sólo una frase de la Lumen Gentium, 8: "La Iglesia encierra en su propio seno a pecadores, y siendo al mismo tiempo santa y necesitada de purificación, avanza continuamente por la senda de la penitencia y de la renovación". La Iglesia puede renovar su consagración al Señor, puede progresar en la unión con Él. En efecto, ¿a qué esposa le estará vedado renovar su compromiso con su marido? Desde el punto de vista de la teología del Vaticano II, no es la doctrina del P. Chevalier la que se mostraba falta de "delicadeza, solidez y claridad", sino más bien la de la Congregación de Ritos. No censuremos, sin embargo, a las autoridades de 1875 el no conocer la doctrina del Vaticano II. ¿No era necesario cambiar nada? Era necesario cambiar su teología. También sobre este punto era irreprochable la visión del P. Chevalier.


 

 

 

  CONSECRATION

de

    L'ÉGLISE  UNIVERSELLE

     Au

                       SACRÉ COEUR DE JÉSUS.

 

SUPPLIQUE

ADRESSÉE A NOTRE TRÈS-SAINT PÈRE LE PAPE PIE IX

Pour demander la consécration de l'Eglise universelle

au Sacré Cœur de Jésus.

 

 

       

TRÈS-SAINT PÈRE,

 

Nous venons déposer à Vos pieds le désir ardent que nous éprouvons de voir Votre Sainteté consacrer l'Eglise universelle au Sacré Cœur de Jésus.

Comme les fleuves retournent à l'Océan qui les a produits, ainsi l'Eglise s'élance vers la Source d'où Elle est sortie.

Cette Source divine d'où a jailli l'Eglise, n'est autre que le Sacré-Coeur de Jésus.

C'est votre parole, Très-Saint Père, Cor illud unde prodivit Ecclesia[12] et Votre parole, c'est la parole de saint Augustin: L'Eglise est née du Coeur de Notre-Seigneur, aussitôt après sa mort sur la croix[13]; c'est la parole de saint Jean Chrysostome: Le Christ s'est servi de son Coeur pour édifier l'Eglise[14]; c'est la parole du saint Bonaventure: L'Eglise a été formée du Coeur de Jésus-Christ[15]. C'est la parole de la Tradition tout entière.

Après dix-huit siècles d'une vie laborieuse et féconde, l'Eglise de Dieu est arrivée à ces temps de persécutions qui Vous ont fait jeter au milieu de la tempête ce cri de détresse et d'espérance:

L'ÉGLISE ET LA SOCIÉTÉ N'ONT PLUS D'ESPOIR QUE DANS LE SACRÉ COUR DE JÉSUS, C'EST LUI QUI GUÉRIRA TOUS NOS MAUX.  PROPAGEZ PARTOUT CETTE DÉVOTION, ELLE SERA LE SALUT DU MONDE[16].

Puisqu'il en est ainsi, Très-Saint Père, consacrez, nous Vous en supplions, la sainte Eglise au divin Coeur de Jésus.

Cet asile inviolable sera le port ou la Barque de Pierre trouvera la paix.

Et le jour de cette solennelle consécration ouvrira pour les nations catholiques, nous en avons la ferme confiance, cette ère de triomphe et de prospérité depuis Si longtemps attendue.

Tels sont, Très-Saint Père, les vœux de vos enfants les plus dévoués.

Fait à Issoudun, le 12 juin 1874, en la fête du Sacré Coeur de Jésus, avec l'approbation de Mgr l'archevêque de Bourges.

 

NOTA. - Nous prions les fidèles de vouloir bien renvoyer avant le 1re. octobre de cette année ces supphiques avec les signatures au R. P. Supérieur des Missionnaires du Sacré-Coeur à Issoudun (Indre). Elles seront immédiatement reliées en riches volumes et déposées aux pieds de Sa Sainteté le 17 du même mois (octobre 1874), fête de la B. Marguerite-Marie, et anniversaire de la consécration de la France à Notre-Dame du Sacré-Coeur.

Prière de réimprimer cette supplique telle qu'elle est, et de la propager partout, afin de recueillir des adhésions On peut, si on le préfère, nous en demander; nous nous ferons un plaisir d'en envoyer autant que l'on voudra.

On peut joindre, si  on veut, à cette supplique, des feuilles (le même format sur lesquelles on ne mettrait que des signatures.

 

 

APÉNDICE Il

DECRETO DE LA SAGRADA CONGREGACIÓN DE RITOS

SOBRE LA CONSAGRACIÓN DE TODOS LOS FIELES AL

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, 1875

 

Desde todas las parles del mundo llegan cada día al Santo Padre Pío IX numerosas súplicas de obispos y peticiones de los fieles en número casi incalculable, rogándole instantemente que él mismo se digne consagrar el mundo entero al Sagrado Corazón a fin de fomentar y difundir la devoción hacia este Sacratísimo Corazón de Jesucristo, nuestro Salvador.

En consecuencia, Su Santidad, reflexionando ante el Señor la importancia del asunto, se ha dignado aprobar la oración que se adjunta y propone su recitación en cualquier lengua, fielmente traducida, a cuantos quieran consagrarse por sí mismos al Sagrado Corazón de Jesús De este modo, todos los fieles, aI consagrarse con esta fórmula unánimemente ah Sagrado Corazón, demostrarán con mayor claridad la unidad de la santa Iglesia, encontrarán en este Sagrado Corazón refugio seguro contra los peligros que les acechan, hallarán la paciencia en medio de las tribulaciones que hoy sufre la Iglesia y conseguirán la esperanza firme y el consuelo en todas las angustias de la vida.

Su Santidad ha determinado manifestar a todos los Ordinarios su pensamiento por medio del presente decreto de la Congregación de Ritos, y que la fórmula de oración de que acabamos de hablar les sea trasmitida, con el fin de que, Si lo juzgan provechoso en la presencia del Señor, y creen que puede ser provechoso para las ovejas que les han sido confiadas, procuren publicarla al mismo tiempo que exhortan a los fieles a recitarla, ya sea en común, ya en particular, el 16 de junio del presente año, día en que se cumple el segundo centenario de la reveIación hecha por el Redentor en persona a la Beata Margarita Maria de Alacoque impulsándola a la difusión de la devoción a su Corazón

A quienes hagan esto el indicado día, Su Santidad concede, en la forma acostumbrada, una indulgencia plenaria, aplicable a las almas del purgatorio, con taI de que, contritos, habiendo confesado y comulgado, visiten una iglesia u oratorio público, donde oren devotamente, durante algún tiempo, por las intenciones de su Santidad.

Sin que obste nada en contrario. 22 de abril de 1875.

C. Obispo de Ostia y Velietri, card. Patrizi Prefecto de la S. C. de Ritos.


 

[1]  En la pg. 61, nota 3, indica que dos de los capítulos fueron inspirados por el P. Marie. Se sabe igualmente que pidió sí P. Jouët las citas de los Santos Padres.

[2]J. Chevalier, Anales de la pequeña Sociedad: «Nuestro Señor les había hecho comprender que en la devoción a su divino corazón se encontraba el remedio a los males de la sociedad¹¹ (ed. Bertolini p. 1-2) documento primero de la fundación de la Congregación msc, manuscrito de 1856 publicado en Notas Intimas, ed. Bertoliní PP. 108-112, específica estos males de la sociedad con las palabras indiferencia y egoísmo. En su reflexión sobre las causas de este estado de indiferencia hacía la religión, ya en su Plan de la Société des Missionnaires du Sacré Coeur de Jésus,de 1864, apunta.hacia el protestantismo y el jansenismo y las ideas liberales y racionalistas. En su libro sobre  el  Sagrado  Corazón  señala  al "Liberalismo" como compendio de los errores modernos y para especificar estos errores cita el Syllabus que Pío IX publica en 1867.

[3]  J. Chevalier, Le Sacré-Coeur de Jésus, 1900, p. 245. Dans J. Chevalier, Le Sacré-Coeur de Jésus 1900, p. 243. Comparar Notes Intimes, p. 34-35.

[4] 4 El P. Chevalier inserta aquí la nota siguiente: "El P. Ramière SJ ha sido uno de los más celosos promotores de estaConsagración al sagrado Corazón de Jesús.

[5] Lo publicamos en facsímil en las pp. centrales, 11-14, de este número del Boletín General.

[6] Se imprimen en los Annales d'lssoudun de 1874, pp. 208-2 las cartas de algunos obispos. En la p. 211 se mencionan algunos periódicos y revistas católicos que cooperaron en la empresa. En las PP. 242-244 hay una carta del P. Chevalier al redactor jefe de L'Univers, en que lamenta la oposición del gobierno italiano de Víctor Manuel. Los Anales italianos, que a la sazón se imprimían en Osimo fueron suspendidos y confiscadas miles de peticiones repletas de firmas. Los Annales d'lssoudun de 1874, p. 246, informan de la proveniencia de los 2.200.000 primeras firrmas: a Francia 1.250.000; Italia 398.000; Austria 250.000; Holanda 82.000; Alemania 61.400; España 12.000; Irlanda 10.000; Canada 18.000; lo día 2.500; colonias africanas 3.000; Palestina y otros centros asiáticos 1.500.

[7] El P. Chevalier publicó ambas Cartas en su libro sobre el Sdo. Corazón: la del Arzobispo en las pp. 246-247; la del Papa en las pp. 248-250. Publicamos el texto del decreto en el Apéndice II.

[9] Carta Pastoral del Arzobispo de Bourges, Annales d'lssoudun, 1875, p. 122-124.

[10] Annales d'Issoudun 1875, p. 131-132.

[11] El autor hace aquí alusión a dos cartas dcl P. Ramière SJ del 4 y 23 mayo.

[13] Bref de Sa Sainteté Pie IX aux Missionnaires du Sacré-Coeur de Jésus, a Issoudun, 20 mars 1871. Ecclesia quae de latere dormientis effluxit.Saint-Aug. Leçons de l'office du Précieux Sang (1juillet).

[14] 15 Ex latere igitur suo Christus aedificavii Ecclesiam. Saimit Jean Chrys. Leçons du même office.

[15] 16 De latere Christi formaretur Ecclesia. Saint Bonav. lib. de ligno vitae.

[16] 17 Paroles de S. S. Pie IX au R. P. Chevalier, supérieur des Missionaires du Sacré-Coeur, à Issoudun.

 


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