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LA BIBLIA Versión Reina-Valera de 1909
El Santo Evangelio Según San Mateo

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Capítulo 1

1:1

LIBRO de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.

 cm dom. 1,1-25cm2 dom. 1,1-25 -

1:2

Abraham engendró á Isaac: é Isaac engendró á Jacob: y Jacob engendró á Judas y á sus hermanos:

1:3

Y Judas engendró de Thamar á Phares y á Zara: y Phares engendró á Esrom: y Esrom engendró á Aram:

1:4

Y Aram engendró á Aminadab: y Aminadab engendró á Naassón: y Naassón engendró á Salmón:

1:5

Y Salmón engendró de Rachâb á Booz, y Booz engendró de Ruth á Obed y Obed engendró á Jessé:

1:6

Y Jessé engendró al rey David: y el rey David engendró á Salomón de la que fué mujer de Urías:

1:7

Y Salomón engendró á Roboam: y Roboam engendró á Abía: y Abía engendró á Asa:

1:8

Y Asa engendró á Josaphat: y Josaphat engendró á Joram: y Joram engendró á Ozías:

1:9

Y Ozías engendró á Joatam: y Joatam engendró á Achâz: y Achâz engendró á Ezechîas:

1:10

Y Ezechîas engendró á Manasés: y Manasés engendró á Amón: y Amón engendró á Josías:

1:11

Y Josías engendró á Jechônías y á sus hermanos, en la transmigración de Babilonia.

1:12

Y después de la transmigración de Babilonia, Jechônías engendró á Salathiel: y Salathiel engendró á Zorobabel:

1:13

Y Zorobabel engendró á Abiud: y Abiud engendró á Eliachîm: y Eliachîm engendró á Azor:

1:14

Y Azor engendró á Sadoc: y Sadoc engendró á Achîm: y Achîm engendró á Eliud:

1:15

Y Eliud engendró á Eleazar: y Eleazar engendró á Mathán: y Mathán engendró á Jacob:

1:16

Y Jacob engendró á José, marido de María, de la cual nació Jesús, el cual es llamado el Cristo.

 cm fiesta 1,16.18-21.24ª -

1:17

De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones: y desde David hasta la transmigración de Babilonia, catorce generaciones: y desde la transmigración de Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

1:18

Y el nacimiento de Jesucristo fué así: Que siendo María su madre desposada con José, antes que se juntasen, se halló haber concebido del Espíritu Santo.

com prueba visible del amor de Dios -

1:19

Y José su marido, como era justo, y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente.

1:20

Y pensando Él en esto, he aquí el ángel del Señor le aparece en sueños, diciendo: José, hijo de David, no temas de recibir á María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

1:21

Y parirá un hijo, y llamarás su nombre JESUS, porque Él salvará á su pueblo de sus pecados.

1:22

Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor, por el profeta que dijo:

1:23

He aquí la virgen concebirá y parirá un hijo, Y llamarás su nombre Emmanuel, que declarado, es: Con nosotros Dios.

1:24

Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió á su mujer.

1:25

Y no la conoció hasta que parió á su hijo primogénito: y llamó su nombre JESUS.

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Capítulo 2

2:1

Y COMO fué nacido Jesús en Bethlehem de Judea en días del rey Herodes, he aquí unos magos vinieron del oriente á Jerusalem,

 cm dom. 2,1-12cm2 dom. 2,1-12cm3 dom. 2,1-12 -

2:2

Diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos á adorarle.

2:3

Y oyendo esto el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalem con Él.

2:4

Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

2:5

Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Judea; porque así está escrito por el profeta:

2:6

Y tú, Bethlehem, de tierra de Judá, No eres muy pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará á mi pueblo Israel.

2:7

Entonces Herodes, llamando en secreto á los magos, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella;

2:8

Y enviándolos á Bethlehem, dijo: Andad allá, y preguntad con diligencia por el niño; y después que le hallareis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

2:9

Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron: y he aquí la estrella que habían visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el niño.

2:10

Y vista la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.

2:11

Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, é incienso y mirra.

2:12

Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen á Herodes, se volvieron á su tierra por otro camino.

2:13

Y partidos ellos, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José, diciendo: Levántate, y toma al niño y á su madre, y huye á Egipto, y estáte allá hasta que yo te lo diga; porque ha de acontecer, que Herodes buscará al niño para matarlo.

 cm dom. 2,13-15.19-23 -

2:14

Y Él despertando, tomó al niño y á su madre de noche, y se fué á Egipto;

2:15

Y estuvo allá hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor, por el profeta que dijo: De Egipto llamé á mi Hijo.

2:16

Herodes entonces, como se vió burlado de los magos, se enojó mucho, y envió, y mató á todos los niños que había en Bethlehem y en todos sus términos, de edad de dos años abajo, conforme al tiempo que había entendido de los magos.

com. designios misteriosos de Dios -

2:17

Entonces fué cumplido lo que se había dicho por el profeta Jeremías, que dijo:

2:18

Voz fué oída en Ramá, Grande lamentación, lloro y gemido: Rachêl que llora sus hijos, Y no quiso ser consolada, porque perecieron.

2:19

Mas muerto Herodes, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José en Egipto,

2:20

Diciendo: Levántate, y toma al niño y á su madre, y vete á tierra de Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del niño.

2:21

Entonces Él se levantó, y tomó al niño y á su madre, y se vino á tierra de Israel.

2:22

Y oyendo que Archelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, temió ir allá: mas amonestado por revelación en sueños, se fué á las partes de Galilea.

2:23

Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese lo que fué dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno.

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Capítulo 3

3:1

Y EN aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,

3:2

Y diciendo: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado.

3:3

Porque éste es aquel del cual fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: Voz de uno que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, Enderezad sus veredas.

3:4

Y tenía Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre.

3:5

Entonces salía á Él Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán;

3:6

Y eran bautizados de Él en el Jordán, confesando sus pecados.

3:7

Y viendo Él muchos de los Fariseos y de los Saduceos, que venían á su bautismo, decíales: Generación de víboras, ¿quién os ha enseñado á huir de la ira que vendrá?

3:8

Haced pues frutos dignos de arrepentimiento,

3:9

Y no penséis decir dentro de vosotros: á Abraham tenemos por padre: porque yo os digo, que puede Dios despertar hijos á Abraham aun de estas piedras.

3:10

Ahora, ya también la segur está puesta á la raíz de los árboles; y todo árbol que no hace buen fruto, es cortado y echado en el fuego.

3:11

Yo á la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene tras mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar; Él os bautizará en Espíritu Santo y en fuego

3:12

Su aventador en su mano está, y aventará su era: y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

3:13

Entonces Jesús vino de Galilea á Juan al Jordán, para ser bautizado de Él.

 cm dom. 3,13-17 - coms 3,13-17

3:14

Mas Juan lo resistía mucho, diciendo: Yo he menester ser bautizado de ti, ¿y tú vienes á mí?

3:15

Empero respondiendo Jesús le dijo: Deja ahora; porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces le dejó.

3:16

Y Jesús, después que fué bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vió al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre Él.

3:17

Y he aquí una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento.

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Capítulo 4

4:1

ENTONCES Jesús fué llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo.

com 4,1 paralelismos de las tentaciones - midr Dios prueba a los fuerteshst  Lucha cuaresmal con mi zoológico Satanás es real pero ha sido vencido   

domA 4, 1-11domC 4,1-13

4:2

Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.

midr  40 días y noches -

4:3

Y llegándose á Él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan.

4:4

Mas Él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios.

 hist la Biblia pan de vida eterna -

4:5

Entonces el diablo le pasa á la santa ciudad, y le pone sobre las almenas del templo,

4:6

Y le dice: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; que escrito está: A sus ángeles mandará por ti, Y te alzarán en las manos, Para que nunca tropieces con tu pie en piedra.

4:7

Jesús le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios.

4:8

Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria,

4:9

Y dícele: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

4:10

Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y á Él solo servirás.

4:11

El diablo entonces le dejó: y he aquí los ángeles llegaron y le servían.

4:12

Mas oyendo Jesús que Juan era preso, se volvió á Galilea;

 cm. dom. 4,12-23 -

4:13

Y dejando á Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Nephtalim:

4:14

Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo:

4:15

La tierra de Zabulón, y la tierra de Nephtalim, Camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los Gentiles;

4:16

El pueblo asentado en tinieblas, Vió gran luz; Y á los sentados en región y sombra de muerte, Luz les esclareció.

cm ¿cuál es la tiniebla de muerte? -

4:17

Desde entonces comenzó Jesús á predicar, y á decir: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado.

com. el verdadero arrepentimiento -

4:18

Y andando Jesús junto á la mar de Galilea, vió á dos hermanos, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.

4:19

Y díceles: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

4:20

Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron.

4:21

Y pasando de allí vió otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en el barco con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.

4:22

Y ellos, dejando luego el barco y á su padre, le siguieron.

4:23

Y rodeó Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

4:24

Y corría su fama por toda la Siria; y le trajeron todos los que tenían mal: los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos, y los sanó.

4:25

Y le siguieron muchas gentes de Galilea y de Decápolis y de Jerusalem y de Judea y de la otra parte del Jordán.

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Capítulo 5

5:1

Y VIENDO las gentes, subió al monte; y sentándose, se llegaron á Él sus discípulos.

cm dom. 5,1-12cm fiesta 5,1-12 -

5:2

Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:

5:3

Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.

com todos pueden ser felicescm dom. 5,3-16 -

5:4

Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.
com Cantalamessa -

5:5

Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.
com Cantalamessa

5:6

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos.
com Cantalamessa

5:7

Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.
com Cantalamessa

5:8

Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán á Dios.
com Cantalamessa

5:9

Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.

com la verdadera paz - com: trabajar por la paz

5:10

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos.

5:11

Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.

5:12

Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos: que así persiguieron á los profetas que fueron antes de vosotros.

5:13

Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere ¿con qué será salada? no vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada de los hombres.

com por vers. 5, 13-16 - ay la mediocridadla máquina para predicar  - midr el ejemplomdr si pierde el sabor - catequesis Toronto -

5:14

Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Juan XIIII – encender una luzcom tinieblas - catequesis Toronto -

5:15

Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra á todos los que están en casa.

com candelero Iglesia -

5:16

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos.

 mdr administrar las cosas no bastacom las tinieblas -

5:17

No penséis que he venido para abrogar la ley ó los profetas: no he venido para abrogar, sino á cumplir.

com los tres niveles del cumplimientocm dom. 5,17-37 -

5:18

Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas.

5:19

De manera que cualquiera que infringiere uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare á los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos: mas cualquiera que hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

5:20

Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

5:21

Oísteis que fué dicho á los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, será culpado del juicio.

5:22

Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego.

5:23

Por tanto, si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti,

5:24

Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.

5:25

Concíliate con tu adversario presto, entre tanto que estás con Él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en prisión.

5:26

De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.

5:27

Oísteis que fué dicho: No adulterarás:

5:28

Mas yo os digo, que cualquiera que mira á una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

5:29

Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

5:30

Y si tu mano derecha te fuere ocasión de caer, córtala, y échala de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

5:31

También fué dicho: Cualquiera que repudiare á su mujer, déle carta de divorcio:

5:32

Mas yo os digo, que el que repudiare á su mujer, fuera de causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casare con la repudiada, comete adulterio.

5:33

Además habéis oído que fué dicho á los antiguos: No te perjurarás; mas pagarás al Señor tus juramentos.

5:34

Mas yo os digo: No juréis en ninguna manera: ni por el cielo, porque es el trono de Dios;

5:35

Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey.

5:36

Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer un cabello blanco ó negro.

5:37

Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

5:38

Oísteis que fué dicho á los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente.

 cm.dom. 5,38-48 -

5:39

Mas yo os digo: No resistáis al mal; antes á cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra;

com yo no soy el malo de la pelicula -

5:40

Y al que quisiere ponerte á pleito y tomarte tu ropa, déjale también la capa;

5:41

Y á cualquiera que te cargare por una milla, ve con Él dos.

5:42

Al que te pidiere, dale; y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehuses.

5:43

Oísteis que fué dicho: Amarás á tu prójimo, y aborrecerás á tu enemigo.

5:44

Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

5:45

Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos é injustos.

5:46

Porque si amareis á los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿no hacen también lo mismo los publicanos?

5:47

Y si abrazareis á vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿no hacen también así los Gentiles?

5:48

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

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Capítulo 6

6:1

MIRAD que no hagáis vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos: de otra manera no tendréis merced de vuestro Padre que está en los cielos.

 -

6:2

Cuando pues haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su recompensa.

6:3

Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha;

6:4

Para que sea tu limosna en secreto: y tu Padre que ve en secreto, Él te recompensará en público.

6:5

Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago.

6:6

Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.

com como y donde orar -

6:7

Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos.

6:8

No os hagáis, pues, semejantes á ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

6:9

Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

6:10

Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

6:11

Danos hoy nuestro pan cotidiano.

6:12

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.

com más fácil -

6:13

Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

6:14

Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará también á vosotros vuestro Padre celestial.

6:15

Mas si no perdonareis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

6:16

Y cuando ayunáis, no seáis como los hipócritas, austeros; porque ellos demudan sus rostros para parecer á los hombres que ayunan: de cierto os digo, que ya tienen su pago.

6:17

Mas tú, cuando ayunas, unge tu cabeza y lava tu rostro;

6:18

Para no parecer á los hombres que ayunas, sino á tu Padre que está en secreto: y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.

6:19

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladronas minan y hurtan;

6:20

Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan:

6:21

Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.

6:22

La lámpara del cuerpo es el ojo: así que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso:

6:23

Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que, si la lumbre que en ti hay son tinieblas, ¿cuántas serán las mismas tinieblas?

6:24

Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se llegará al uno y menospreciará al otro: no podéis servir á Dios y á Mammón.

 cm dom. 6,24-34 -

6:25

Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó que habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?

6:26

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?.

6:27

Mas ¿quién de vosotros podrá, congojándose, añadir á su estatura un codo?

6:28

Y por el vestido ¿por qué os congojáis? Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan;

6:29

Mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fué vestido así como uno de ellos.

6:30

Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más á vosotros, hombres de poca fe?

6:31

No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con qué nos cubriremos?

6:32

Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester.

6:33

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

6:34

Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.

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Capítulo 7

7:1

NO juzguéis, para que no seáis juzgados.

7:2

Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán á medir.

7:3

Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo?

7:4

O ¿cómo dirás á tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la mota, y he aquí la viga en tu ojo?

7:5

¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano.

7:6

No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen.

7:7

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

7:8

Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá.

7:9

¿Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra?

7:10

¿Y si le pidiere un pez, le dará una serpiente?

7:11

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas á los que le piden?

7:12

Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas.

7:13

Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva á perdición, y muchos son los que entran por ella.
com 7, 13-14 -

7:14

Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva á la vida, y pocos son los que la hallan.

7:15

Y guardaos de los falsos profetas, que vienen á vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces.

7:16

Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos, ó higos de los abrojos?

7:17

Así, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol maleado lleva malos frutos.

7:18

No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol maleado llevar frutos buenos.

7:19

Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase y échase en el fuego.

7:20

Así que, por sus frutos los conoceréis.

7:21

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

 cm dom. 7,21-27 -

7:22

Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros?

7:23

Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.

7:24

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;

7:25

Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre la peña.

7:26

Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le compararé á un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;

7:27

Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, é hicieron ímpetu en aquella casa; y cayó, y fué grande su ruina.

7:28