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LA BIBLIA Versión Reina-Valera de 1909
El Santo Evangelio Según San Lucas

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Capítulo 1

1:1

HABIENDO muchos tentado á poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas,

  10 rasgos del E.S. en Lucas - 

1:2

Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra;

1:3

Me ha parecido también á mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh muy buen Teófilo,

1:4

Para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado.

1:5

HUBO en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la suerte de Abías; y su mujer, de las hijas de Aarón, llamada Elisabet.

1:6

Y eran ambos justos delante de Dios, andando sin reprensión en todos los mandamientos y estatutos del Señor.

1:7

Y no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran avanzados en días.

1:8

Y aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios por el orden de su vez,

1:9

Conforme á la costumbre del sacerdocio, salió en suerte á poner el incienso, entrando en el templo del Señor.

1:10

Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando á la hora del incienso.

1:11

Y se le apareció el ángel del Señor puesto en pie á la derecha del altar del incienso.

1:12

Y se turbó Zacarías viéndole, y cayó temor sobre Él.

1:13

Mas el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan.

1:14

Y tendrás gozo y alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento.

1:15

Porque será grande delante de Dios, y no beberá vino ni sidra; y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el seno de su madre.

1:16

Y á muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor Dios de ellos.

1:17

Porque Él irá delante de Él con el espíritu y virtud de Elías, para convertir los corazones de los padres á los hijos, y los rebeldes á la prudencia de los justos, para aparejar al Señor un pueblo apercibido.

1:18

Y dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en días.

1:19

Y respondiendo el ángel le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado á hablarte, y á darte estas buenas nuevas.

1:20

Y he aquí estarás mudo y no podrás hablar, hasta el día que esto sea hecho, por cuanto no creíste á mis palabras, las cuales se cumplirán á su tiempo.

1:21

Y el pueblo estaba esperando á Zacarías, y se maravillaban de que Él se detuviese en el templo.

1:22

Y saliendo, no les podía hablar: y entendieron que había visto visión en el templo: y Él les hablaba por señas, y quedó mudo.

1:23

Y fué, que cumplidos los días de su oficio, se vino á su casa.

1:24

Y después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se encubrió por cinco meses, diciendo:

1:25

Porque el Señor me ha hecho así en los días en que miró para quitar mi afrenta entre los hombres.

1:26

Y al sexto mes, el ángel Gabriel fué enviado de Dios á una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

 cm fiesta 1,26 –38cm dom. 1,26-38 -

1:27

A una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David: y el nombre de la virgen era María.

1:28

Y entrando el ángel á donde estaba, dijo, ¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres.

1:29

Mas ella, cuando le vió, se turbó de sus palabras, y pensaba qué salutación fuese ésta.

1:30

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios.

1:31

Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS.

1:32

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios el trono de David su padre:

1:33

Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin.

1:34

Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? porque no conozco varón.

1:35

Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

1:36

Y he aquí, Elisabet tu parienta, también ella ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes á ella que es llamada la estéril:

1:37

Porque ninguna cosa es imposible para Dios.

1:38

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra. Y el ángel partió de ella.

1:39

En aquellos días levantándose María, fué á la montaña con priesa, á una ciudad de Judá;

  cm dom. 1,39-45  - cm fiesta 1,39-55 -

1:40

Y entró en casa de Zacarías, y saludó á Elisabet.

1:41

Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fué llena del Espíritu Santo,

1:42

Y exclamó á gran voz, y dijo. Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.

1:43

¿Y de dónde esto á mí, que la madre de mi Señor venga á mí?

1:44

Porque he aquí, como llegó la voz de tu salutación á mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

1:45

Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor.

1:46

Entonces María dijo: engrandece mi alma al Señor;

1:47

Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador,

1:48

Porque ha mirado á la bajeza de su criada; Porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.

1:49

Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Y santo es su nombre.

1:50

Y su misericordia de generación á generación A los que le temen.

1:51

Hizo valentía con su brazo: Esparció los soberbios del pensamiento de su corazón.

1:52

Quitó los poderosos de los tronos, Y levantó á los humildes.

1:53

A los hambrientos hinchió de bienes; Y á los ricos envió vacíos.

1:54

Recibió á Israel su siervo, acordándose de la misericordia.

1:55

Como habló á nuestros padres A Abraham y á su simiente para siempre.

1:56

Y se quedó María con ella como tres meses: después se volvió á su casa.

1:57

Y á Elisabet se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo.

1:58

Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella.

1:59

Y aconteció, que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban del nombre de su padre, Zacarías.

1:60

Y respondiendo su madre, dijo: No; sino Juan será llamado.

1:61

Y le dijeron: ¿Por qué? nadie hay en tu parentela que se llame de este nombre.

1:62

Y hablaron por señas á su padre, cómo le quería llamar.

1:63

Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.

1:64

Y luego fué abierta su boca y su lengua, y habló bendiciendo á Dios.

1:65

Y fué un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las montañas de Judea fueron divulgadas todas estas cosas.

1:66

Y todos los que las oían, las conservaban en su corazón, diciendo: ¿Quién será este niño? Y la mano del Señor estaba con Él.

1:67

Y Zacarías su padre fué lleno de Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:

1:68

Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y hecho redención á su pueblo,

1:69

Y nos alzó un cuerno de salvación En la casa de David su siervo,

1:70

Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio:

1:71

Salvación de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron;

1:72

Para hacer misericordia con nuestros padres, Y acordándose de su santo pacto;

1:73

Del juramento que juró á Abraham nuestro padre, Que nos había de dar,

1:74

Que sin temor librados de nuestros enemigos, Le serviríamos

1:75

En santidad y en justicia delante de Él, todos los días nuestros.

1:76

Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; Porque irás ante la faz del Señor, para aparejar sus caminos;

1:77

Dando conocimiento de salud á su pueblo, Para remisión de sus pecados,

1:78

Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, Con que nos visitó de lo alto el Oriente,

1:79

Para dar luz á los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; Para encaminar nuestros pies por camino de paz.

1:80

Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu: y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró á Israel.

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Capítulo 2

2:1

Y ACONTECIÓ en aquellos días que salió edicto de parte de Augusto César, que toda la tierra fuese empadronada.

 cm dom. 2,1-14cm2 dom. 2,1-14cm3 dom. 2,1-14 - comNav 2, 1-20 -

2:2

Este empadronamiento primero fué hecho siendo Cirenio gobernador de la Siria.

2:3

E iban todos para ser empadronados, cada uno á su ciudad.

2:4

Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, á Judea, á la ciudad de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de David;

2:5

Para ser empadronado con María su mujer, desposada con Él, la cual estaba encinta.

2:6

Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir.

2:7

Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

2:8

Y había pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado.

2:9

Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor.

2:10

Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:

2:11

Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

2:12

Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre.

2:13

Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decían:

2:14

Gloria en las alturas á Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

2:15

Y aconteció que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos á los otros: Pasemos pues hasta Bethlehem, y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado.

2:16

Y vinieron apriesa, y hallaron á María, y á José, y al niño acostado en el pesebre.

 cm dom. 2,16-21cm2 dom. 2,16-21m3 dom. 2,16-21 -

2:17

Y viéndolo, hicieron notorio lo que les había sido dicho del niño.

2:18

Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.

2:19

Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón.

2:20

Y se volvieron los pastores glorificando y alabando á Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho.

2:21

Y pasados los ocho días para circuncidar al niño, llamaron su nombre JESUS; el cual le fué puesto por el ángel antes que Él fuese concebido en el vientre.

2:22

Y como se cumplieron los días de la purificación de ella, conforme á la ley de Moisés, le trajeron á Jerusalem para presentarle al Señor,

 cm dom. 2,22-40 - comSagrFamhomo 2, 41-52
 

2:23

(Como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz, será llamado santo al Señor),

2:24

Y para dar la ofrenda, conforme á lo que está dicho en la ley del Señor: un par de tórtolas, ó dos palominos.

2:25

Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre Él.

2:26

Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor.

2:27

Y vino por Espíritu al templo. Y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer por Él conforme á la costumbre de la ley.

2:28

Entonces Él le tomó en sus brazos, y bendijo á Dios, y dijo:

2:29

Ahora despides, Señor, á tu siervo, Conforme á tu palabra, en paz;

2:30

Porque han visto mis ojos tu salvación,

2:31

La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos;

2:32

Luz para ser revelada á los Gentiles, Y la gloria de tu pueblo Israel.

2:33

Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de Él.

2:34

Y los bendijo Simeón, y dijo á su madre María: He aquí, éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel; y para señal á la que será contradicho;

2:35

Y una espada traspasará tu alma de ti misma, para que sean manifestados los pensamientos de muchos corazones.

2:36

Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Phanuel, de la tribu de Aser; la cual había venido en grande edad, y había vivido con su marido siete años desde su virginidad;

2:37

Y era viuda de hasta ochenta y cuatro años, que no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.

2:38

Y ésta, sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Señor, y hablaba de Él á todos los que esperaban la redención en Jerusalem.

2:39

Mas como cumplieron todas las cosas según la ley del Señor, se volvieron á Galilea, á su ciudad de Nazaret.

2:40

Y el niño crecía, y fortalecíase, y se henchía de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre Él.

2:41

E iban sus padres todos los años á Jerusalem en la fiesta de la Pascua.

 cm dom. 2,41-52 - 

2:42

Y cuando fué de doce años, subieron ellos á Jerusalem conforme á la costumbre del día de la fiesta.

2:43

Y acabados los días, volviendo ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalem, sin saberlo José y su madre.

2:44

Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y entre los conocidos:

2:45

Mas como no le hallasen, volvieron á Jerusalem buscándole.

2:46

Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles.

2:47

Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas.

2:48

Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor.

2:49

Entonces Él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?

2:50

Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.

2:51

Y descendió con ellos, y vino á Nazaret, y estaba sujeto á ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

2:52

Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres.

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Capítulo 3

3:1

Y EN el año quince del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia,

 cm dom. 3,1-6 -

3:2

Siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra del Señor sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

3:3

Y Él vino por toda la tierra al rededor del Jordán predicando el bautismo del arrepentimiento para la remisión de pecados;

3:4

Como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías que dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, Haced derechas sus sendas.

3:5

Todo valle se henchirá, Y bajaráse todo monte y collado; Y los caminos torcidos serán enderezados, Y los caminos ásperos allanados;

3:6

Y verá toda carne la salvación de Dios.

3:7

Y decía á las gentes que salían para ser bautizadas de Él: ¡Oh generación de víboras, quién os enseñó á huir de la ira que vendrá?

3:8

Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis á decir en vosotros mismos: Tenemos á Abraham por padre: porque os digo que puede Dios, aun de estas piedras, levantar hijos á Abraham.

3:9

Y ya también el hacha está puesta á la raíz de los árboles: todo árbol pues que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego.

3:10

Y las gentes le preguntaban, diciendo: ¿Pues qué haremos?

 cm dom. 3,10-18 -

3:11

Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.

3:12

Y vinieron también publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos?

3:13

Y Él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado.

3:14

Y le preguntaron también los soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dice: No hagáis extorsión á nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestras pagas.

3:15

Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus corazones, si Él fuese el Cristo,

 cm dom. 3,15-16.21-22 -

3:16

Respondió Juan, diciendo á todos: Yo, á la verdad, os bautizo en agua; mas viene quien es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de sus zapatos: Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego;

3:17

Cuyo bieldo está en su mano, y limpiará su era, y juntará el trigo en su alfolí, y la paja quemará en fuego que nunca se apagará.

3:18

Y amonestando, otras muchas cosas también anunciaba al pueblo.

3:19

Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por Él á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que había hecho Herodes,

3:20

Añadió también esto sobre todo, que encerró á Juan en la cárcel.

3:21

Y aconteció que, como todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fué bautizado; y orando, el cielo se abrió,

3:22

Y descendió el Espíritu Santo sobre Él en forma corporal, como paloma, y fué hecha una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido.

3:23

Y el mismo Jesús comenzaba á ser como de treinta años, hijo de José, como se creía; que fué hijo de Elí,

3:24

Que fué de Mathat, que fué de Leví, que fué Melchî, que fué de Janna, que fué de José,

3:25

Que fué de Mattathías, que fué de Amós, que fué de Nahum, que fué de Esli,

3:26

Que fué de Naggai, que fué de Maat, que fué de Matthathías, que fué de Semei, que fué de José, que fué de Judá,

3:27

Que fué de Joanna, que fué de Rhesa, que fué de Zorobabel, que fué de Salathiel,

3:28

Que fué de Neri, que fué de Melchî, que fué de Abdi, que fué de Cosam, que fué de Elmodam, que fué de Er,

3:29

Que fué de Josué, que fué de Eliezer, que fué de Joreim, que fué de Mathat,

3:30

Que fué de Leví, que fué de Simeón, que fué de Judá, que fué de José, que fué de Jonán, que fué de Eliachîm,

3:31

Que fué de Melea, que fué de Mainán, que fué de Mattatha, que fué de Nathán,

3:32

Que fué de David, que fué de Jessé, que fué de Obed, que fué de Booz, que fué de Salmón, que fué de Naassón,

3:33

Que fué de Aminadab, que fué de Aram, que fué de Esrom, que fué de Phares,

3:34

Que fué de Judá, que fué de Jacob, que fué de Isaac, que fué de Abraham, que fué de Thara, que fué de Nachôr,

3:35

Que fué de Saruch, que fué de Ragau, que fué de Phalec, que fué de Heber,

3:36

Que fué de Sala, que fué de Cainán, Arphaxad, que fué de Sem, que fué de Noé, que fué de Lamech,

3:37

Que fué de Mathusala, que fué de Enoch, que fué de Jared, que fué de Maleleel,

3:38

Que fué de Cainán, que fué de Enós, que fué de Seth, que fué de Adam, que fué de Dios.

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Capítulo 4

4:1

Y JESÚS, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fué llevado por el Espíritu al desierto

 cm dom. 4,1-13 -

4:2

Por cuarenta días, y era tentado del diablo. Y no comió cosa en aquellos días: los cuales pasados, tuvo hambre.

4:3

Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di á esta piedra que se haga pan.

4:4

Y Jesús respondiéndole, dijo: Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre, mas con toda palabra de Dios.

4:5

Y le llevó el diablo á un alto monte, y le mostró en un momento de tiempo todos los reinos de la tierra.

4:6

Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque á mí es entregada, y á quien quiero la doy:

4:7

Pues si tú adorares delante de mí, serán todos tuyos.

4:8

Y respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: A tu Señor Dios adorarás, y á Él solo servirás.

4:9

Y le llevó á Jerusalem, y púsole sobre las almenas del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo:

4:10

Porque escrito está: Que á sus ángeles mandará de ti, que te guarden;

4:11

Y En las manos te llevarán, Porque no dañes tu pie en piedra.

4:12

Y respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.

4:13

Y acabada toda tentación, el diablo se fué de Él por un tiempo.

4:14

Y Jesús volvió en virtud del Espíritu á Galilea, y salió la fama de Él por toda la tierra de alrededor,

 cm dom. 4,14-21 -

4:15

Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.

4:16

Y vino á Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme á su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó á leer.

4:17

Y fuéle dado el libro del profeta Isaías; y como abrió el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

4:18

El Espíritu del Señor es sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: Me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; Para pregonar á los cautivos libertad, Y á los ciegos vista; Para poner en libertad á los quebrantados:

4:19

Para predicar el año agradable del Señor.

4:20

Y rollando el libro, lo dió al ministro, y sentóse: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él.

4:21

Y comenzó á decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos.

 cm dom. 4, 21-30 -

4:22

Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?

4:23

Y les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate á ti mismo: de tantas cosas que hemos oído haber sido hechas en Capernaum, haz también aquí en tu tierra.

4:24

Y dijo: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su tierra.

4:25

Mas en verdad os digo, que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fué cerrado por tres años y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra;

4:26

Pero á ninguna de ellas fué enviado Elías, sino á Sarepta de Sidón, á una mujer viuda.

4:27

Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fué limpio, sino Naamán el Siro.

4:28

Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas;

4:29

Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle.

4:30

Mas Él, pasando por medio de ellos, se fué.

4:31

Y descendió á Capernaum, ciudad de Galilea. Y los enseñaba en los sábados.

4:32

Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad.

4:33

Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó á gran voz,

4:34

Diciendo: Déjanos, ¿qué tenemos contigo Jesús Nazareno? ¿has venido á destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.

4:35

Y Jesús le increpó, diciendo: Enmudece, y sal de Él. Entonces el demonio, derribándole en medio, salió de Él, y no le hizo daño alguno.

4:36

Y hubo espanto en todos, y hablaban unos á otros, diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y potencia manda á los espíritus inmundos, y salen?

4:37

Y la fama de Él se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la comarca.

4:38

Y levantándose Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón: y la suegra de Simón estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.

4:39

E inclinándose hacia ella, riñó á la fiebre; y la fiebre la dejó; y ella levantándose luego, les servía.

4:40

Y poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los traían á Él; y Él poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.

4:41

Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas riñéndolos no les dejaba hablar; porque sabían que Él era el Cristo.

4:42

Y siendo ya de día salió, y se fué á un lugar desierto: y las gentes le buscaban, y vinieron hasta Él; y le detenían para que no se apartase de ellos.

4:43

Mas Él les dijo: Que también á otras ciudades es necesario que anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado.

4:44

Y predicaba en las sinagogas de Galilea.

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Capítulo 5

5:1

Y ACONTECIÓ, que estando Él junto al lago de Genezaret, las gentes se agolpaban sobre Él para oir la palabra de Dios.

   cm 5,1-11cm dom. 5,1-11 -

5:2

Y vió dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes.

5:3

Y entrado en uno de estos barcos, el cual era de Simón, le rogó que lo desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde el barco á las gentes.

5:4

Y como cesó de hablar, dijo á Simón: Tira á alta mar, y echad vuestras redes para pescar.

5:5

Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red.

5:6

Y habiéndolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se rompía.

5:7

E hicieron señas á los compañeros que estaban en el otro barco, que viniesen á ayudarles; y vinieron, y llenaron ambos barcos, de tal manera que se anegaban.

5:8

Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas á Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.

5:9

Porque temor le había rodeado, y á todos los que estaban con Él, de la presa de los peces que habían tomado;

5:10

Y asimismo á Jacobo y á Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo á Simón: No temas: desde ahora pescarás hombres.

5:11

Y como llegaron á tierra los barcos, dejándolo todo, le siguieron.

5:12

Y aconteció que estando en una ciudad, he aquí un hombre lleno de lepra, el cual viendo á Jesús, postrándose sobre el rostro, le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.

5:13

Entonces, extendiendo la mano, le tocó diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego la lepra se fué de Él.

5:14

Y Él le mandó que no lo dijese á nadie: Mas ve, díjole, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mandó Moisés, para testimonio á ellos.

5:15

Empero tanto más se extendía su fama: y se juntaban muchas gentes á oir y ser sanadas de sus enfermedades.

5:16

Mas Él se apartaba á los desiertos, y oraba.

5:17

Y aconteció un día, que Él estaba enseñando, y los Fariseos y doctores de la ley estaban sentados, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalem: y la virtud del Señor estaba allí para sanarlos.

5:18

Y he aquí unos hombres, que traían sobre un lecho un hombre que estaba paralítico; y buscaban meterle, y ponerle delante de Él.

5:19

Y no hallando por donde meterle á causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho en medio, delante de Jesús;

5:20

El cual, viendo la fe de ellos, le dice: Hombre, tus pecados te son perdonados.

5:21

Entonces los escribas y los Fariseos comenzaron á pensar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?

5:22

Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué pensáis en vuestros corazones?

5:23

¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, ó decir: Levántate y anda?

5:24

Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice al paralítico): A ti digo, levántate, toma tu lecho, y vete á tu casa.

5:25

Y luego, levantándose en presencia de ellos, y tomando aquel en que estaba echado, se fué á su casa, glorificando á Dios.

5:26

Y tomó espanto á todos, y glorificaban á Dios; y fueron llenos del temor, diciendo: Hemos visto maravillas hoy.

5:27

Y después de estas cosas salió, y vió á un publicano llamado Leví, sentado al banco de los públicos tributos, y le dijo: Sígueme.

5:28

Y dejadas todas las cosas, levantándose, le siguió.

5:29

E hizo Leví gran banquete en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros, los cuales estaban á la mesa con ellos.

5:30

Y los escribas y los Fariseos murmuraban contra sus discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?

5:31

Y respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no necesitan médico, sino los que están enfermos.

5:32

No he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento.

5:33

Entonces ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los Fariseos, y tus discípulos comen y beben?

5:34

Y Él les dijo: ¿Podéis hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos?

5:35

Empero vendrán días cuando el esposo les será quitado: entonces ayunarán en aquellos días.

5:36

Y les decía también una parábola: Nadie mete remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo.

5:37

Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo romperá los cueros, y el vino se derramará, y los cueros se perderán.

5:38

Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva.

5:39

Y ninguno que bebiere del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.

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Capítulo 6

6:1

Y ACONTECIÓ que pasando Él por los sembrados en un sábado segundo del primero, sus discípulos arrancaban espigas, y comían, restregándolas con las manos.

6:2

Y algunos de los Fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los sábados?

6:3

Y respondiendo Jesús les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, qué hizo David cuando tuvo hambre, Él, y los que con Él estaban;

6:4

Cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, y comió, y dió también á los que estaban con Él, los cuales no era lícito comer, sino á solos los sacerdotes?

6:5

Y les decía. El Hijo del hombre es Señor aun del sábado.

6:6

Y aconteció también en otro sábado, que Él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía la mano derecha seca.

6:7

Y le acechaban los escribas y los Fariseos, si sanaría en sábado, por hallar de qué le acusasen.

6:8

Mas Él sabía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y Él levantándose, se puso en pie.

6:9

Entonces Jesús les dice: Os preguntaré un cosa: ¿Es lícito en sábados hacer bien, ó hacer mal? ¿salvar la vida, ó quitarla?

6:10

Y mirándolos á todos alrededor, dice al hombre: Extiende tu mano. Y Él lo hizo así, y su mano fué restaurada.

6:11

Y ellos se llenaron de rabia; y hablaban los unos á los otros qué harían á Jesús.

6:12